Hace ya bastantes años pinté la cueva de
mi querido amigo Leandro Garcia Casanova en Guadix. Me
encantan las cuevas!
Sobre la piedra dormida,
la memoria alzó su voz;
Guadix respira en silencio
con un antiguo temblor.
Una cueva blanca sueña
bajo la luz del albor,
guarda en sus viejas cales
la semilla del honor.
Leandro la mira despacio
con respetuosa pasión;
lleva el pasado en la mano
como quien lleva una flor.
No escribe fechas marchitas
ni el polvo de otra estación;
rescata el latido humano
que nunca desapareció.
Porque saber de dónde eres
es conocer tu interior;
las raíces dan al árbol
la fuerza de su verdor.
Quién olvida sus orígenes
pierde el rumbo y la razón;
quien escucha a los mayores
halla su propio timón.
Así, entre cuevas y cerros,
entre cal, viento y sol,
Leandro nos abre las puertas
de un tiempo que aún vive hoy.
Y en esta piedra pintada,
que acarició mi pincel,
late la vieja Guadix
como un eterno laurel.
Gracias, amigo entrañable,
por tu generosa labor;
nos enseñas que el pasado
es la raíz del amor.
Que quién conoce su historia,
su tierra y su tradición,
descubre al fin en su alma
su verdadero ser interior.
27 de junio de 2026
Leandro. No tengo con qué pagate, niña
salá.
Asín que, me dije, y ya pa qué. La
marsalá.
La pintura es de diciembre de 2015


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