domingo, 18 de febrero de 2018

A NUESTROS PADRES











Nunca he leído un escrito donde los jóvenes elogien a la generación anterior, o los hijos a sus padres. Más bien ocurre al contrario, los jóvenes siempre han tratado de diferenciarse de las generaciones anteriores, por cuestión de personalidad, de rebeldía o de reafirmación frente a los otros. Esto se aprecia mucho en los movimientos literarios. Por otro lado, los hijos deben de emanciparse y hasta quitarse el yugo de los padres, para poder realizarse en la vida y desarrollar su personalidad, como cuando el Señor dijo a Abraham, según el ‘Génesis’: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre y vete a la tierra que te mostraré”. Cada época tiene su moda y sus costumbres, y también podríamos aplicar el refrán de que se es revolucionario a los veinte años y conservador a los cuarenta. Porque, a los veinte años no se tiene una visión de la vida como a los cuarenta, y no digamos a los sesenta. Por eso siempre estará presente en la relación de padres e hijos, y entre las generaciones, el problema de la eterna incomprensión. El hijo no comprende el mundo atrasado, arcaico y conformista del padre –que ha bregado con cincuenta batallas, procura no crear problemas y llevar una vida tranquila y digna–, mientras piensa que, enfrentándose al sistema, rebelándose contra las normas y protestando por todo, va a conseguir sus reivindicaciones o que va a descubrir la pólvora. La vida ya se encargará de demostrarle que todo está ya descubierto y que en la sociedad se producen cambios a la vez que todo sigue igual.

 Hace poco he vuelto a ver ‘Canciones para después de una guerra’, del director Basilio Martín Patino, que falleció en 2017. La película se estrenó en 1971, pero estuvo censurada hasta la muerte del dictador Franco. Retrata las escenas de desolación, pobreza y miedo de la posguerra, el sufrimiento, la represión y la dureza de la vida que tuvieron que soportar nuestros padres, pues se encontraron con una España completamente destrozada a causa de los tres años de guerra civil. Las cartillas de racionamiento estuvieron hasta 1953, yo todavía guardo la de mis padres, lo mismo que el estraperlo, el contrabando de los productos básicos de alimentación. Ellos vivieron los peores años del siglo XX, trabajaban como los chinos y en unas condiciones miserables, cobrando cuatro perras, sin vacaciones, sin seguridad social, sin comodidades y con una paga escasa en la jubilación. En el filme de Martín Patino, el malagueño Miguel de Molina canta ‘La bien pagá’ y ‘La hija de don Juan Alba’. Al finalizar la guerra recibió una paliza de los falangistas, por su condición de homosexual, de manera que tuvo que exiliarse en Argentina donde murió completamente olvidado. Estrellita Castro nos deleita con ‘La morena de la copla’ y ‘Suspiros de España’, mientras que Concha Piquer te emociona con ‘Tatuaje’: “vino en un barco de nombre extranjero”. No podían faltar ‘Ojos verdes’, ‘Francisco Alegre’ y tantas canciones y coplas míticas en aquel tiempo del pan negro y de la miseria. Eran canciones para sobrevivir, para sobreponerse a la oscuridad, al vacío, al miedo, a la pobreza…










En los años sesenta, en la radio eran famosos los programas que dedicaban canciones a la novia, al hermano, a la madre…, mientras que a veces oías cantar a las mujeres y a los hombres en las casas. Hoy a nadie se le ocurre cantar, porque estamos saturados de música, de televisión, de wasap, de Internet, videojuegos… Ahora es frecuente ver a los jóvenes por la calle, con los teléfonos inteligentes en la mano, los pinganillos en las orejas y la sonrisa en la boca porque están viendo el video de un chucho bailando. En la película también salen escenas de las colas de hambrientos, prematuramente envejecidos, en el Auxilio Social, que se creó durante la guerra para los más necesitados. El comedor del Auxilio Social en Guadix, en los años sesenta, daba un olor a humanidad impresionante, pues allí comían los niños más pobres, la mayoría de ellos eran gitanillos de las cuevas. Se te saltan las lágrimas viendo la llegada del buque soviético ‘Semíramis’, al puerto de Barcelona, en 1954, donde esperan miles de personas. Llevaba 286 presos españoles, la mayoría eran soldados de la División Azul, que la Unión Soviética liberó en un gesto de buena voluntad. Allí está una abuela o quizá sea una madre, con su pañuelo negro y con el pelo blanco del sufrimiento, que espera ansiosa al hijo, y unos hermanos que se abrazan después de diez años de cautiverio. Hay una escena graciosa, en la película, en que un niño pelón se levanta del pupitre y le contesta al maestro, con todo el respeto del mundo: “No he podido estudiar, don Anselmo”. Sin embargo, todos imaginamos la reacción que debió tener don Anselmo, pues el lema preferido de aquellos años duros era precisamente “la letra con sangre entra”. Los hijos de la posguerra crecimos en la austeridad, pues nos decían “¡niño, come pan!”, y nos educaron en la disciplina, como los maestros, esto es, a base de castigos y algunas tortas. Recuerdo que en el pueblo, la luz se iba de vez en cuando y entonces mi madre sacaba el quinqué. En fin, el trabajo, la disciplina y el respeto fueron las consignas que nos inculcaron nuestros padres.









Pero, bueno, era lo que había entonces y la Dictadura de Franco ya se encargaba de la censura, de la represión y de encarcelar a los sospechosos. En los años sesenta fue la época del “Desarrollo” y la construcción, los turistas comenzaron a venir en masa a España, buscando el sol y los precios bajos, y el Seat 600 se convirtió en el coche de moda. Por eso, la generación de nuestros padres fue la que levantó España y las comodidades que tenemos hoy se las debemos al esfuerzo y al sufrimiento de ellos. Al llegar a cierto nivel de vida y al Estado de Bienestar, aquella burguesía y el movimiento obrero hicieron que fuera posible la llegada de la democracia a España, en 1977. Ya no se podía sostener, como antes, un Régimen caduco basado en la fuerza, en la opresión y el miedo. El pueblo pedía libertad, participación y democracia. Hoy, los derechos y libertades que gozamos los españoles vienen reconocidos en la Constitución, pero no sabemos apreciarlos ni el trabajo que costó conseguirlos. Mis padres fallecieron en 1977 (con 58 años) y en 1995, respectivamente, y por eso los echo de menos, me recuerdan la infancia y la juventud, de los años cincuenta y sesenta, y aquella España en blanco y negro de la Dictadura. Pero, como digo, no sabemos reconocer ni el bienestar ni la democracia que gozamos en España y, menos aún, que se los debemos a nuestros padres y abuelos.



domingo, 28 de enero de 2018

UN GRITO EN EL SILENCIO







Diana R. Sánchez López


He tenido la oportunidad de visitar mi tierra natal de Honduras, o como ahora se le conoce como el segundo país más peligroso del mundo, por la pobreza, las necesidades y los peligros. Comprobé con mis propios ojos estas carencias y peligros que se alojan en este país, en el que vemos el terror en las calles cuando se apagan las luces, el miedo a perder a un ser querido o por ser una chica. Presencié un acto de amenaza hacia la familia de Bessy, la hermana de nuestro vecino. Esta chica conoció a un hombre, que le invitó a quedar para ir a una fiesta, ella respondió que iría con su amiga ‘Maryori’. Más tarde, las jóvenes no aparecieron. La madre de una de ellas fue a comunicar que su hija y una amiga no habían llegado a casa, pero la confianza de que algún día pudieran volver les salió demasiado cara. Estando la madre de Bessy en el plató de HCH, el canal hondureño, se enteró de que su hija y la amiga habían sido asesinadas y al momento le brotaron lágrimas en los ojos por el cruel destino de estas.

Fueron encontradas en un basurero  de la quebrada “El sapo”, en la Colonia Villa Unión, atadas de manos. ‘Maryori’ fue encontrada unos metros más arriba mientras  Bessy tenía un torniquete en el cuello, ambas tenían signos de violencia y sus cuerpos se encontraban en proceso de descomposición. La noticia de que estaba amenazada la familia de Bessy fue demasiado veloz, de manera que la madre y la hermana huyeron del país. La noche en la que estaban velando a la fallecida, Karem se quedó a dormir en casa de una amiga; las pandillas organizadas fueron a su casa para matarla, pues también estaba amenazada de muerte. Nuestro vecino era hermano de Bessy y también tuvo que irse del país, con su esposa Karem y las dos hijas. La gente de la colonia no se atreve a salir a la calle por la vigilancia de las pandillas que acechaban a la familia por si decidía volver.

En esos días nosotras no salíamos solas, para ir al colegio o al instituto íbamos acompañadas. La inseguridad, las desapariciones de niños y mujeres, así como las violaciones siempre estaban a la vuelta de la esquina. Las mujeres allí no tienen libertades, viven inseguras con la preocupación de salir a trabajar y no saber si volverán a casa… Este es uno de los pensamientos que yo tenía en la cabeza cada día. Las mujeres son más frágiles, pues se les utiliza y maneja. Es un mundo machista en el que el hombre tiene la ley debajo de la manga y ellos dicen que “las mujeres solo sirven para criar”. Sin embargo tenemos que ser más listas que ellos, hacernos de bien y pensar en lo que será mejor para nosotras, crearnos un futuro y tener la meta de obtener estudios; soltar un grito en el cielo y decir “Nosotras podemos y valemos para todo”.







Es por ello que la “ONG Solidaridad Honduras” tiene una casa de acogida para niñas y jóvenes que quieran tener un futuro mejor para ellos y para sus familias. Muchísimos jóvenes de allí no pueden seguir continuando sus estudios por problemas y porque no todo el mundo puede costeárselos, ya que los salarios son muy bajos. Con la ONG se puede formar a jóvenes que desean salir de esta situación, que quieran estudiar, pero necesita ayuda económica y becas para poder acogerlas. Ver que los sueños de mucha gente son maravillosos, ver la sonrisa reflejada en sus caras, contigo y con tu ayuda podemos conseguirlo, o ¿quieres que estas jóvenes se conviertan en juguetes? Ayuda al hogar y grupo educativo “La Casa”, de la “ONGD Solidaridad Honduras”.

            DIANA RAQUEL SÁNCHEZ LÓPEZ



Posdata: nací en Honduras, vivo y estudio en Guadix, con mi familia de acogida a la que estoy agradecida. Con año y medio fui traída desde Honduras, por la “ONGD Solidaridad Honduras”, que pidió la ayuda del Servicio Andaluz de Salud y fui intervenida en el Hospital Materno Infantil de Granada. En enero de 2001, yo tenía varias malformaciones en el corazón, con el diagnóstico de muy grave, y me recuperé tras un largo proceso.  Quiero expresar mi agradecimiento al entonces cirujano Salvador López Checa, del Servicio de Cirugía Infantil, de la Ciudad Sanitaria Virgen de las Nieves, que coordinó la actuación junto al doctor Antonio Santaella.

domingo, 21 de enero de 2018

RECUERDOS DEL SEMINARIO





Patio de arcadas, del Seminario



Ocurrió en el año 1967, en el Seminario de Guadix. A mitad del curso, hubo un puente de cinco días y los seminaristas se marcharon a sus casas. Sin embargo, los curas ofrecieron la posibilidad de quedarse durante aquellos días a quien quisiera, el caso es que nos quedamos mis dos paisanos de Castilléjar y yo, ellos estaban en primero de bachiller, mientras que yo cursaba segundo. Lo hice pensando en mis padres, pues a veces se quejaban del gasto que les suponía mi estancia durante nueve meses en el Seminario, y mis paisanos accedieron también. Al final, de todos los seminaristas nos quedamos solamente nosotros tres. Al cargo nuestro se quedó un seminarista de Huéscar, que estaba en el Seminario Mayor, y, durante aquellos días, el siempre nos acompañó. Recuerdo que era amable y lo pasamos muy bien, éramos casi paisanos y conectó pronto con nosotros. Este episodio lo he recordado hace unos días, lo tenía olvidado y ha aflorado ahora, de forma caprichosa, al cabo de más de medio siglo. Con los años van surgiendo sin querer los recuerdos entrañables de la infancia y de la adolescencia. El Seminario en aquella época era de los colegios más duros y disciplinados de España, y también de los más económicos, sin embargo, nosotros disfrutamos en aquellos días y apenas si nos acordamos de que podíamos estar en el pueblo con nuestra familia y con los amigos.

En aquel Seminario, sobrio y austero como un convento de clausura, que normalmente acogía a más de cien alumnos, ahora solamente estábamos nosotros tres y nos sentíamos como “Marcelino pan y vino” con los frailes. Oíamos misa por la mañana, desayunábamos y andábamos distraídos por allí, jugando al fútbol o al baloncesto, paseando por la histórica Alcazaba de ‘el Zagal’, bajo la atenta mirada de la Virgen Blanca, que entonces estaba enclavada en el torreón más alto y podía divisarse desde varios kilómetros antes de llegar a Guadix. En la comida y en la cena, estábamos juntos como si fuéramos viejos compañeros, y por la noche veíamos un rato la televisión. En aquella época sonaba la canción, que en su día popularizó el argentino Carlos Gardel, ‘Adiós muchachos, compañeros de mi vida, barra querida de aquellos tiempos…”. Hace dos años, la oí tararear en Francia a Gilles, mi consuegro francés, me dijo que de pequeño la había oído cantar a un español. Hoy la canción está completamente olvidada. Apenas si tengo recuerdos de aquellos días del Seminario, le he preguntado a mi paisano, que está en Mallorca, y su respuesta ha sido: “No recuerdo del tiempo que me pides. No me suena quedar en esos días”. Está visto que los años no pasan en balde. En el Seminario también se quedaron los padres jesuitas, cada uno iba a lo suyo, a sus rezos y oraciones, mientras que nosotros fuimos los niños mimados que casi no tenían ninguna obligación, al no haber clases ni estudio, y con mucho tiempo libre. Cuando nos cruzábamos con los curas, nos saludaban y preguntaban algo, lo que nos hacía la vida más agradable.

La biblioteca, años 50








Me viene a la memoria una anécdota, que nos pasó unos meses antes. Cuando los tres paisanos regresamos después de las vacaciones de Navidad al Seminario, nos encontramos en la puerta de entrada al obispo Gabino Díaz Merchán (años después fue presidente de la Conferencia Episcopal), que iba acompañado del rector. Y entonces nos preguntó el obispo: “De dónde sois vosotros?...”. Después de informarle, dice: “¿Sabéis si han puesto ya el agua en el Cortijo del Cura?”. Este es un anejo de Galera y le conectaron el agua por aquel tiempo. Hacía unos meses que el obispo había hecho una visita pastoral por la comarca de Huéscar, de la que se conservan algunas fotos. En los primeros meses de ingresar en el Seminario se pasaba bastante mal, por la dureza del horario y de la disciplina (estudios, clases, misa, meditación, rosario, rezos, recreo, tiempo libre…), sólo salíamos al campo los sábados por la tarde, de manera que muchos no se adaptaron a aquella vida espartana y tuvieron que marcharse. Aquella dureza era comparable al gélido y cruel invierno de Guadix, del que tanto se quejaban los misioneros que venían de África, para echarnos películas y charlas sobre la labor que hacían en los diferentes países africanos, tratando de conseguir alguna vocación entre nosotros para las misiones. Varios detalles me llamaron la atención del Seminario, en aquellos años, la biblioteca que se me antojó inmensa, pues era la más grande que había visto hasta entonces. Y sin embargo, era un salón enorme, lleno de estanterías y de libros, que tenía unas escaleras de madera para subir a la parte alta, donde había unos estrechos pasillos para acceder a los libros. Ahora el salón está lleno de cachivaches, mientras que los libros del Seminario se conservan en el Archivo Diocesano.

También había una pequeña emisora de radio, llamada EAJ…, que se oía en el comedor durante las comidas. Aquí fue donde oí por primera vez ‘El bolero’ de Maurice Ravel, con su impresionante ritmo ‘in crescendo’, y donde recibí un premio por una redacción que presenté, un bolígrafo que conservo. Hace poco, un antiguo compañero me confesaba que el padre Prefecto lo sorprendió cogiendo un plátano, en el comedor de los frailes y, sin embargo, no lo castigó. Le dije que “yo también entré en un par de ocasiones, a coger el correspondiente plátano y tuve más suerte”. Pero fue en aquel puente cuando pudimos comprobar el rostro humano de aquellos curas y frailes, que se nos antojaban tan serios y distantes, mientras que la vida en el Seminario se nos hizo más agradable. Me ha quedado grabado el recuerdo lejano de aquel seminarista rubio –hoy, sacerdote jubilado–, que cuidó de nosotros y nos hizo reír, en aquellos días del puente, mientras que todos nuestros compañeros disfrutaban en el pueblo con su familia.


Los jesuitas del Seminario
Este artículo lo dedico al antiguo rector, el único que queda con vida de los años sesenta, don Leo Gómez Amezcua (a finales de diciembre le pusieron una prótesis en la cadera por  una fractura de fémur), al padre espiritual Manuel Cantero, a los sacerdotes (jesuitas y diocesanos, de los que ya fallecieron varios), a los frailes y educadores, así como a los antiguos seminaristas que pasamos por el Seminario de Guadix. Hace más de un mes, propuse al grupo de Wasap de exseminaristas hacerle una dedicatoria en un almanaque a don Leo, pero sólo unos pocos apoyaron mi idea y otro me señaló la puerta de mala manera, lo que da una idea de los recuerdos que nos han quedado del Seminario a unos y a otros. Hoy se encuentra en un estado de ruina, con escaleras derrumbadas, parte del tejado al descubierto y con el patio de arcadas y ventanales, donde crecen las higueras alrededor del pozo. Aquí estudió el escritor Pedro Antonio de Alarcón y miles de estudiantes y sacerdotes de la Diócesis Guadix-Baza y Huéscar. La Alcazaba fue declarada monumento nacional mientras que el Seminario forma parte del patrimonio de Guadix, por eso, el ayuntamiento y las instituciones deben de restaurarlos y no dejarlos en el  más completo abandono. 

Publicado en la revista de Actualidad y Cultura Wadi-as, en enero de 2018

lunes, 15 de enero de 2018

ANTONIA MORENO, ‘ARCOIRIS’







Antonia Moreno, en la Biblioteca de Andalucía









“Gitana de nacimiento, / poeta de vocación / y aprendiz de profesión… / Procuro ser “buena gente” / más… no siempre lo consigo…”. 

De esta forma se presenta Antonia Moreno, en su libro “Arcoiris Inverso”, editado en 2013. Cuando la saludé por primera vez, en la Biblioteca de Andalucía, aunque ya nos conocíamos de escribirnos por Facebook, me regaló el libro con esta simpática dedicatoria: “Con cariño y alegría para mi amigo Leandro, para que la sonrisa sea nuestra contraseña”. Unas páginas más adelante, Antonia se define así: 

“Vivaracha, alegre, cantarina y grácil, / de corazón noble, de intelecto ágil… / Rebelde, altanera, sincera, valiente, / amiga fiel de la tierra y de su gente. / Cantando las penas jugaba a vivir. / Siempre fue chiquilla y anciana al sentir”. De su espíritu, ella dice que es como un “duendecillo impredecible, / juguetón y quisquilloso, / siempre alegre, siempre alerta, / ingenioso y bondadoso… / amigo es de todo aquél que no sea rencoroso, / ni quiera encontrar en él, / malicia engaño ni acoso”. 

En definitiva, ‘Arcoiris’ es transparente como el agua cristalina de las fuentes del río Guardal, que pasa lamiendo el barrio de Los Evangelistas, de Castilléjar, donde nació.  Yo diría, en lo poco que la conozco, que es alegre y sencilla, confía en las personas y le gusta cultivar la amistad. Le encanta ver reír a la gente y sobre todo a los niños. En su página de Facebook figura con el sobrenombre de ‘Arcoiris Moreno’ y  he visto colgadas varias fotografías hablando en un aula escolar con los niños, aquí es donde se siente en su salsa, contándoles cuentos, porque el mundo de la infancia es su pasión. Copio esta coplilla romántica de su libro: “Soñé: que de tu mano caminaba / y todo era alegría, / que yo besaba tu boca / y tú besabas la mía. / Soñé, tonta de mí, / que me querías.”

Antonia me escribió hace varios años y destaco algunas frases: “Como ves, escribiendo comparto mucho, ja ja, soy ese torrente de alegría, de pensamientos, de... lo que sea!!! Ja ja es mi naturaleza (…). Yo tengo mi gente y ahí están mis compañeras del cole, con las que después continué en contacto, y las otras que fui conociendo de la costura, o de otras actividades, también los chicos... en fin, son muy gratos recuerdos los que conservo, y cuando vuelvo por el pueblo (Castilléjar), sigo notando ese cariño, PERO... siempre hay sorpresas (…). Cuando ahora te vi aparecer, quise limpiar esa imagen... y conocer realmente quien es este "leandro" el que además escribas, me da la tranquilidad que también "comprendas" mi lenguaje, porque a mí, se me ve a través de mis letras (…). Yo sigo viendo lo bueno en las personas, pero la vida es muy cortita para regalar tiempo... donde uno se estanca, se aburre”.

Hace un mes, varias amigas le hacían comentarios a una poesía suya y yo escribí esto: “Antonia lleva dentro la alegría de su raza”, porque siempre va cargada de ánimos, quizá porque le sonríe a la vida (normalmente, ocurre al revés), a pesar de todo o aunque esté diluviando. Por eso es espontánea y necesita comunicarse. Me llamó la atención esta frase de su libro: “Yo he conocido niños que, aún siendo ya mayores, incluso padres de otros niños, no consiguen olvidar sus días tristes en la infancia (…). A este niño, le dediqué la ‘Nana del niño grande’:

A la nana, mi niño,
nana morena…
entre olas de plata
la luna llena (…).
Ya las noches de escarcha
son de canela,
vuelan las amarguras,
bailan las penas (…).
A la nana, mi niño,
de mar y arena…
Yo velaré tus sueños
con miel de seda.

En ‘Adiós a un viejo curso’, ‘Arcoiris’ recuerda el último año que estuvo en el colegio:

(…). El miedo que ayer sentías
al entrar cuando eras niño,
hoy que llegas al final
se ha convertido en cariño.
Hoy que has de decir adiós,
se hace un nudo en la garganta,
miras atrás con amor.
Colegio, has sido mi casa,
 pesadilla e ilusión.

“El osito Andrés (en busca de su propia identidad)” es un cuento breve, con ilustraciones para niños, que ‘Arcoiris’ ha editado en 2017, en español y en alemán. En sus andanzas por la vida, el osito aprende una buena lección. Recojo estas frases que me escribió Antonia en 2014: “Es ahora cuando mis compañeros son la "sociedad" del pueblo. Y ahí estaban como maestros, alcaldes, y otras funciones... así que pronto volvimos a estar en contacto y como ves, escribiendo comparto mucho, ja ja, soy ese torrente de alegría, de pensamientos, de... lo que sea!!! Ja ja, es mi naturaleza y así fue que mis compañeras entonces en los cargos culturales del pueblo, me pidieron colaborar en la fiesta del libro, y tuvimos mucha suerte porque conseguimos realmente algo maravilloso. Para mí fue una sorpresa enorme, me tenían preparadas muchas sorpresas... me hicieron un homenaje, vino mi profesor, amigo Tomás desde Granada, él fue mi maestro en Huéscar y... bueno, también representaron el cuento de El osito Andrés... y todo eso, coronado con mis músicos, que también vinieron. Todo eso, obvio sin otro interés que ese: pasarlo bien y celebrar ese encuentro. Nos dieron comida y alojamiento...”.










Esta pasada Navidad, Antonia ha escrito esta dedicatoria para los amigos: “POR ESO Y MUCHAS COSAS MÁS... ven a mi casa esta navidad :) lo que falte de comida se pone de música, de humor, de alegría... Que nadie se sienta lejos, ni solo, ni triste...”. Así es de generosa y sencilla. En otra ocasión me contó esto: “Yo estuve mirando tu blog y vi muchas fotos, algunas personas conocía y otras no… Yo no soy de apegarme a los lugares, ni siquiera a mi cueva donde viví, que era bastante linda y me gustaba estar allí, pero cuando fui ahora, la verdad que no siento apego a ningún lado. Ahí donde estoy intento sentirme bien y ya está. Y lo sigo pensando, de mayor quiero ser niña…”. Quizá por eso le gusten tanto los caramelos, como a los niños. A veces le he preguntado, “¿cómo te sientes en Alemania, con tanto frío y tan pocas horas de sol, tan lejos de España?”, y su respuesta ha sido que se siente a gusto allí, en su casa. “Con las personas sí soy más sentimental y tengo añoranza, y echo de menos a la que más me llega al corazón, obvio, pero intento no andar en el pasado ni complicarme con el futuro, ja ja”.

En la última página de su libro “Arcoiris Inverso”, escribe: “Amiga y compañera de los niños. Quiero ser poeta. Miembro fundador de la revista literaria Camagua”. Y se despide con esta poesía, titulada: “Simplemente soy”:

 No tengo religión, no conozco fronteras ni dueño ni señor.
Camino por mi vida a sabiendas de que soy una desconocida.
Soy en cada momento eso que vivo y siento (…).
Soy fuego, soy escarcha,
soy sombras y soy luz,
soy noche, madrugada,
soy hoy, soy ayer
y tal vez… sea

sábado, 16 de diciembre de 2017

IGUALES ANTE LA LEY










Globos aéreos sobrevolando Guadix





–Hace dos semanas me dijeron que el… consiguió echar a los ‘gitanos negros’ (los habían traído de otra localidad) de las cuevas de Guadix, los amenazó con que los iba a matar. Por si tú sabías algo
–Pues eso mismo es lo único que sé. Lo comentó la gente en abierto y eso es lo que dijeron.
–Ver para creer, lo que no se atrevió el Ayuntamiento lo hace un calé.
–Ni el Ayuntamiento ni la Guardia Civil. Los delincuentes se las saben todas y siempre van un paso por delante de las autoridades.
–En Almanjáyar, en La Paz y en otros barrios de Granada tienen el problema de los enganches ilegales de electricidad, debido al cultivo de la marihuana. Cuando esto fue a más, con cortes diarios de luz en varios sectores, tuvo que intervenir la Policía y Endesa. Sin embargo, hubo algunas personas que veían bien que los vecinos cultivaran marihuana, decían que así no cometían delitos peores. Y esto lo dijeron públicamente, en la prensa. Pero en Guadix no han hecho nada y cada vez venían más ‘gitanos negros’, por el efecto llamada.
–Ya sabemos por qué hemos pasado.
–Me refiero a que les daban ayudas y alimentos, ellos se metían en cuevas abandonadas y hacían enganches ilegales de luz y agua, de manera que aquí vivían mejor que en el pueblo de donde venían.
–Los trajeron por aquello de intentar buscar población en Guadix para no perder los 20.000 habitantes. Una vez que se acomodaron, ya se dedicaron a las subvenciones y a todo lo demás.
–Los accitanos deben defender, por encima de todo, su seguridad y su libertad, y no dejar que unos delincuentes los tengan intimidados.
–Eso es fácil de decir, amigo, una persona normal y corriente se juega mucho,  pero esos… no se juegan nada y encima se las saben todas. Tú te puedes buscar una ruina; ellos no.
–Parte de culpa la ha tenido el Ayuntamiento aunque hubo un momento en que quiso desalojarlos de las cuevas, aunque también procuró que no lo acusaran de racista. Pero, alguien salió en la prensa diciendo que los niños de los ‘gitanos negros’ se iban a quedar sin alimentos ni escuela…
–Puede ser, pero como no se han puesto...

Esta es la conversación que, más o menos, mantuvieron dos vecinos de Guadix, en cuanto a la denuncia de los niños que se iban a quedar sin alimentos ni escuela, no tiene ningún fundamento. En ningún pueblo de España se permite que unos niños pasen faltas, por la sencilla razón de que se reparten alimentos hasta a los hijos de inmigrantes y los servicios sociales se ocupan de ello. A los inmigrantes y a los más necesitados se les conceden ayudas, subvenciones y hasta pagas: 600 euros por la familia y 200 por el alquiler a miles de musulmanes o de otra nacionalidad, igual que a cualquier español necesitado. Baza, por ejemplo, es la ciudad de España que más ayudas sociales concede, y Guadix andará por ahí.

En cuanto a quienes ven bien que los vecinos de Almanjáyar, La Paz y otros barrios cultiven marihuana, con la excusa de que así no cometen delitos peores, es otro disparate y el tiempo lo ha demostrado bien pronto. El buenismo, la comprensión o el tratar de quedar bien con los vecinos que cultivan (o con quienes roban) han conseguido que Granada se haya convertido en la primera provincia española que cultiva y exporta marihuana al resto de España y también a Europa. Es más, los mafiosos se han instalado y viven ya en los pueblos del Área Metropolitana, incluso ha habido varios muertos entre los clanes de la droga y se están practicando muchas detenciones, por lo que los delitos han aumentado considerablemente: en julio pasado la Policía detuvo a 40 personas relacionadas con la marihuana y 1,300 enganches de luz fueron desactivados. Lo que da una idea del negocio de la droga.

Por otro lado, los cuerpos y fuerzas de seguridad no pueden perseguir y detener a los camellos y consumidores y, al mismo tiempo, hacer la vista gorda con quienes cultivan marihuana, y no precisamente para ganarse el pan. El artículo 14 de la Constitución señala claramente que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. De manera que unos individuos no pueden estar por encima de la ley, ni los delitos de robo o contra la salud pública no deben de quedar impunes, porque estaría en entredicho la Justicia. Esto me decía un amigo sobre los robos en viviendas de Guadix: " los civiles aburridos...., a las 10 visita al juez y a la calle”. Se produjo el robo en una cueva y la Guardia Civil la inspeccionó pero no tomó huellas. Dijeron que “esto sólo se hace cuando hay delito de sangre…”. A un vecino de las cuevas, que le habían robado leña, me decía “para qué lo voy a denunciar”. Y así, entre unos y otros daban toda clase de facilidades a los delincuentes, que vivían como marajás, mientras que Guadix los había acogido.

Plantas de marihuana. Foto publicada en Ideal






Cuando no se respeta la ley, estamos a merced de la tiranía de unos pocos y, en el caso de Guadix, la culpa la hemos tenido todos por callar y no hacer nada ante cuatro maleantes, que se dedicaban a robar a los vecinos con total impunidad. Pero, por estas casualidades, precisamente un calé ha solucionado el problema que no han sabido ni querido resolver las autoridades, ni las instituciones, ni siquiera los ciudadanos denunciando los continuos robos que padecían. Cada sociedad tiene los delincuentes que se merece pero lo que no puede ser es que una población, de 18.000 personas, haya estado viviendo intimidada por cuatro desalmados (algunos vivían de las ayudas sociales y de subvenciones) mientras unos y otros se echaban la culpa de la situación. Habrá que pensar que algo está fallando en nuestra sociedad.


Lo que más me llamó la atención de estos casos es que fueran dos sacerdotes quienes mostraran comprensión, caridad y hasta justificación, con quienes  cultivaban marihuana o robaban a los vecinos (como si los delincuentes fueran los hijos pródigos de la parábola), mientras hacían y hacen mucho daño al conjunto de la sociedad. Habría que recordarles el aforismo romano de Dura lex, sed lex (la ley es dura, pero es la ley), o el artículo 14 de la Constitución española, que no admite excepciones porque los españoles somos iguales ante la ley. Pero me quedan estas dudas: ¿qué pasará si regresan los delincuentes que salieron huyendo de Guadix, seguirán robando como antes? Y ¿cómo será la vida en Granada, de aquí a poco, ahora que el cultivo de la marihuana se ha extendido a los pueblos del cinturón? La respuesta la avanzaba el periódico Ideal, el pasado 13 de diciembre: “La marihuana sigue siendo la pesadilla de esta provincia”. Y la relaciona con el notable incremento en los delitos por lesiones y los robos con violencia en los domicilios, en el año 2016, muchos de ellos a consecuencia de ajustes de cuentas o de los robos de marihuana. El día 14 salía en Telecinco que la Policía y operarios de Endesa habían intervenido en un barrio de Pinos Puente: de cien domicilios sólo cuatro tenían un contrato legal de luz mientras que en los restantes encontraron bastantes cultivos de marihuana. En la zona de Las Gabias, Cúllar y la Malá han incrementado los efectivos de la Guardia Civil, debido a las incautaciones de marihuana...

domingo, 3 de diciembre de 2017

EN MEMORIA DE JOAQUIN LUQUE















El pasado día 11 de Noviembre falleció nuestro buen amigo Joaquín en el hospital nuevo (PTS) a la temprana edad de 64 años. Últimamente su estado de salud era delicado y nos hacía presagiar lo peor. Muy conocido en los aledaños de la Estación de Autobuses últimamente estaba siempre en el “paso fronterizo” de la Avda. F. García Lorca y la calle Ovidio… Aquí vivió más de una década siempre durmiendo en la calle. Su imagen con sus luengas barbas era la de un apóstol de la no-violencia. Como un santo laico en la misma silla siempre sentado pasaba noche y día. Siempre tenía una sonrisa, atento, amable con los mayores, jóvenes y niños que venían a su encuentro para ayudarle con unas monedas o para darle calor humano con unas palabras que siempre él agradecía y que eran un estímulo para sus monótonos días.

Hombre culto pero lo disimulaba con su modestia. Lector voraz (y veraz) de nuestra Historia. Le gustaban las novelas de A. Pérez Reverte y Almudena Grandes y en especial A. Vázquez Figueroa (de este autor se había leído entera su abundante obra) y le fascinaban las novelas de EL COYOTE que yo le pasaba para disfrute y deleite suyo. También fue un consumado experto en la resolución de crucigramas y autodefinidos que resolvía con maestría en tiempo récord. Había que decir de él que en juventud fue un afamado zapatero remendón, oficio que le encantaba y que le valió tener muchas amistades dentro del mundo de la tauromaquia por las continuas solicitudes de trabajos que le encomendaban. (Él me recuerda el zapatero de la obra de F. García Lorca “La zapatera prodigiosa”).

Era cordobés y vino a Granada por su encanto y sus gentes. Por ello era fiel seguidor del Granada C.F. y también del Fútbol Club Barcelona. Le gustaba oír la radio las 24 horas. ¡¡Siempre encendida!! Era su distracción preferida. Ahora que el Excmo. Ayto. pretende crear una “oficina” para escuchar a los “sin techo”, sería bueno lograr medios y aunar esfuerzos para superar el difícil día a día de estas personas. En estos tiempos -no es una utopía- todos los seres humanos nunca deberían dormir bajo el manto de las estrellas. En este recuerdo, hay que hacer mención especial de todas las instituciones que le ayudaron: Asuntos Sociales, Cruz Roja, voluntarios, amigos y vecinos que se desvivieron para hacerle una existencia más llevadera… Ahora quiero hacer especial hincapié en la generosidad desbordante de muchos granadinos hacía él… ¡¡Se podrían escribir ríos de tinta…!!

El árbol  donde él tuvo su cobijo siempre está lleno de flores, recuerdos y dedicatorias, prueba evidente del cariño que todos le teníamos. En definitiva…, decir que nuestro inolvidable amigo nos deja un legado de paz, solidaridad, amistad, tolerancia, serenidad, templanza… Y por ello ocupará un lugar preferente en los corazones de todos los que gozamos de su amistad.

Posdata: Joaquín  tu amigo José (Roger) te envía el siguiente mensaje: Un fuerte abrazo para mi “amigo invisible” y que tu destino sea PAZ. Esther otra amiga te dice lo siguiente: “En estos tiempos necesitamos personas imprescindibles como tú”. ¡HASTA SIEMPRE, MAESTRO!
JUAN JOSÉ MARTINEZ


Este escrito salió en Cartas al director de Ideal, el 26 de noviembre de 2017



Otra dedicatoria, junto al árbol (la transcribo tal cual):

"Por tener siempre una sonrisa en los labios nuestro precioso amigo Joaquín fallezido el sábado 11-11-17 te aguantabas con lo que tenías nunca te quejabas eras super bueno y simpático y aunque estés en el cielo lo sigues siendo, y lo serás, de tus amigos Sonia, Víctor y Mª Soledad

martes, 14 de noviembre de 2017

FOTOS ANTIGUAS








Familia de Pablo Zambudio






El 30 de agosto de 2017, recibí este correo electrónico: “Estimado Leandro, espero de corazón que recibas este correo. Mi nombre es Pablo José Zambudio, vivo en la provincia de Mendoza, Republica Argentina, mi padre fue Francisco Zambudio, que nació en Castilléjar y llegó a Argentina cuando tenia no más de 2 años de edad. En mi casa no se hablaba mucho de su país de origen porque él no tenía recuerdos y su mamá falleció cuando yo tenía 3 años, así es que no había conexión con la historia de su lugar de nacimiento. El pasado domingo, buscando entre los papeles que mi madre tenía, encontré documentos muy antiguos , ejemplo un certificado de vacunación del año 1921, firmado por un Doctor Francisco Cifuentes, donde parece que la familia se vacunaba para viajar a la Argentina. Esto que te cuento es anécdota, lo interesante es que el hermano mayor de mi padre pudo volver a Castilléjar y seguramente dejó en mi casa una fotografía, que tengo enfrente mío, en blanco y negro de mi tío con unas señoras y 2 chicos, imagino familiares que encontró.
Atrás de la fotografia un sello ovalado que dice “LEANDRO GARCIA Fotografo – CASTILLEJAR (Granada)”. Leyendo en tu blog un artículo donde hay un artículo que mencionas fue leído en un acto del 23 de Abril del año 2016, donde recuerdas a tu padre fotógrafo y a sus fotografías en blanco y negro y a sus sellos. Leer ese artículo me motivó a escribirte y saber un poco más de Castilléjar. En setiembre estaré 2 días en Granada y trataré de ir hasta Castilléjar, aunque más no sea de pasada ya que no dispondré de tiempo. Desde ya agradezco, si te has tomado unos minutos para leer esto y si aún vives ahí que me cuentes la manera más rápida para ir desde Granada.
 Un saludo afectuoso desde Mendoza. Pablo Zambudio”.

Le di la información que tenía y le envié los dos videos de ‘Castilléjar en blanco y negro’, que tengo en mi blog, para que se hiciera una idea del pueblo. Me dijo que le encantaron. Pablo se pasó en septiembre por Granada, pero estuvimos juntos poco más de una hora y lo acompañé al hotel, pues tenía que visitar con su mujer varios sitios. Fue cuando me regaló la foto de su familia en la puerta y me impresionó ver el sello de mi padre por detrás. La imagen está muy bien conservada, pues la han guardado como una reliquia.  Días después, quedé con un paisano de Castilléjar para enseñarle la imagen y que me diera datos de las personas que aparecen, pero no se pasó, por lo que decidí colgarla en Facebook el 13 de noviembre. Esto le gustó a cerca de cincuenta personas, respondieron bastantes y conseguí esta información de Engracia Marín: 

 “Las primeras por la izquierda son: la abuela y Virtudes, que es la madre de los niños Paco Lázaro y Gloria, en la calle Gonzala. La casa era de los abuelos de luisa vegara pero hace unos años se hundió de las humedades, ya es un solar que es de luisa”. En la foto ya se aprecia la humedad de la casa. Rafael Puerta escribió esta información: “La señora que está al lado de este señor es Virtudes la mujer de Eusebio el barbero que vivían al lado del Rincón en un solar que hay, la otra señora no recuerdo quién es, la otra es Gloria la mujer de Quico Lázaro, la madre de Paco que trabaja en el Ayuntamiento, la otra señora la tía Luisa del tío Aniceto el Moro, los niños pienso que es Paco Lázaro y la niña es hermana de Paco, se llama Joaquina y Gloria era hija de Virtudes”. Y yo le aclaraba a Pablo que “en 1919 se declaró la ‘gripe española’ (aunque su origen creo que fue en Francia) y murieron cientos de miles de europeos, en estos pueblos hizo estragos. Por eso los certificados de vacunación”.


Semana Santa, años setenta






      Le envié a Pablo la información y ésta fue su respuesta, el mismo día: “Leandro, muchísimas gracias por el tiempo que te tomas ¡!!!!  Me siento muy afortunado de haber tomado contacto contigo, valoro tus comentarios tan precisos y con el condimento de una persona que veo es apasionada de lo que hace. Gracias amigo y seguimos en contacto !!!!!! Un abrazo Pablo Zambudio”. Decir que son miles de argentinos y sudamericanos que alguna vez buscan sus raíces perdidas, incluso los nietos cuando los padres y abuelos han fallecido ya.

Hace unos años quise hacer un video con treinta fotos en blanco y negro del pueblo, por lo que lo anuncié en Facebook para que me enviaran imágenes. No recibí más de 15 fotos, y eso que conté con la ayuda de Miriam Teruel. Sin embargo, poco tiempo después, uno del pueblo fue recogiendo fotos de vecinos para montar una exposición donde el nombre de mi padre no iba a figurar por ningún lado. El caso es que reunió más de cien fotografías antiguas. A veces he pensado en publicar un libro sobre las fotos antiguas de mi padre, que se vendería en el pueblo. Tienen ya entre casi medio siglo y setenta años  y es para que no se pierdan. Os pido vuestra opinión y consejo. Un abrazo a todos.