viernes, 8 de febrero de 2013

MÁLAGA: LA CARRETERA DE LA MUERTE



Por la carretera de Motril


 “La carretera parecía una verdadera carnicería. Los lamentos de los niños heridos, los chillidos de las madres agonizantes, las maldiciones de los hombres, iban elevándose en un solo grito masivo, alcanzando un tono de intolerable intensidad”, escribió el cirujano canadiense, Norman Bethune, afiliado al Partido Comunista, que vino a combatir en la Guerra Civil española como voluntario de las Brigadas internacionales. Con su ambulancia de transfusiones de sangre, ayudó a miles de fugitivos malagueños, y añadía: “Era una corriente silenciosa de hombres y animales; los animales gimiendo como hombres, y los hombres, impasibles como animales”. Estas metáforas del ‘camarada Bethune’ –como le gustaba que lo llamaran–, me recuerdan precisamente al ‘Guernica’ del malagueño Picasso, incluso hay quien sostiene que se inspiró en este éxodo para pintar su cuadro más famoso.


El 6 de febrero de 1937 –se cumplen ahora setenta años–, una marea humana inundó la carretera de Málaga a Almería. Ni que decir tiene que llevaban sólo lo puesto. La ciudad sitiada está a punto de caer en manos de las tropas nacionales y sólo queda emprender la ‘Juía’, nombre con el que será recordada esta odisea. Bethune, en su obra ‘El crimen de la carretera Málaga-Almería’ (Publicaciones Iberia, 1937), describe horrorizado: “Imaginaos ciento cincuenta mil hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio hacia una ciudad situada cerca de doscientos kilómetros de distancia. No hay más que un camino. No hay más vía de escape (...) Lo que quiero contaros es lo que yo mismo vi en esta marcha forzada, la más grande, la más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos”.

Una madre dando el pecho al niño
En el largo éxodo de la ‘caravana de la muerte’, los milicianos –unos 40.000 huyen en dirección a Nerja y Motril– y la población civil fueron bombardeados y ametrallados día y noche por la Marina y la Aviación franquistas. El trayecto, de 219 kilómetros, duró cuatro días y se calcula que murieron entre 3.000 y 10.000 personas. El joven José Ginés sobrevivió a la tragedia: “En la recta de Adra, no se veía la carretera: era tanta la gente que caminaba hacia Almería, que todo el camino era una mancha de gente (...) Cuando volví al camino me encontré con el espectáculo más horrible que he visto en mi vida: niños, mujeres, borricos por el suelo; unos muertos, otros heridos; quejidos: ¡Socorro! ¡Amparadme!”. Natalia era entonces una niña de 14 años: “Cada cual llevaba lo que más apreciaba (...) Yo cogí los zapatos blancos (habían costado 13 pesetas) y el vestido celestito de escobón que había estrenado ese día”.


En el verano del 2004, el Centro Andaluz de Fotografía (CAF) organizó en Almería una exposición a Norman Bethune. Esta foto podríamos titularla: ‘Mujeres al borde del camino’: una lleva puesto un chal negro y la otra, agachada, está orinando. En esta otra imagen se ve a una desolada niña mirando hacia el cañaveral, mientras su muñeco desnudo está tirado en el suelo. Hay grandes destrozos en el cañaveral de Motril, pues los fugitivos se alimentaron chupando la caña de azúcar. Estas fotografías las hizo el arquitecto canadiense Hazen Size, el acompañante de Bethune. Y de nuevo, el cirujano nos describe el sufrimiento de la población civil: “Contamos unos 5.000 niños de menos de 10 años y, al menos, 1.000 iban descalzos y muchos de ellos cubiertos con una sola prenda (...) Nuestro camión era asediado por una multitud de madres frenéticas y padres que con los brazos extendidos sujetaban hacia nosotros a sus hijos...”. ¿Cuántas veces habremos visto imágenes como éstas, en la tele y en el cine? Recordar que el escritor granadino José G. Ladrón de Guevara tenía ocho años, cuando su familia tuvo que salir huyendo por la carretera de Málaga a Almería, haciendo parte del recorrido.


  A las 7:30, del día 8 de febrero, las tropas nacionales entraron en Málaga. He escrito este artículo porque parte del ‘camino de la muerte’ discurrió por la costa de Granada, y para que no nos olvidemos de nuestra reciente y trágica historia. Los españoles somos muy exaltados y no quiero pensar que, por sus ideas políticas, miles de ellos tuvieran que salir con lo puesto de cualquier ‘nación’ de España: debido a la política lingüística, miles de profesores tuvieron que salir forzados de Cataluña. “España es una herida en mi corazón. Una herida que nunca cicatrizará”, decía el buen camarada Bethune. El pasado domingo (8 de febrero de 2008), un centenar de participantes marcharon desde Almuñécar a Nerja para conmemorar el 70 aniversario de la ‘Desbandá’.
 
Los refugiados llegan a Almería
 Posdata: este artículo salió publicado en La Opinión de Granada, el 6 de febrero de 2007. Si alguien está interesado en una exposición de fotos sobre este éxodo, el Centro Andaluz de la Fotografía, en Almería, se las proporciona, sólo tendrá que pagar el traslado de los marcos con las fotografías. Norman Bethune tiene un paseo dedicado en un pueblo de Málaga y, junto al fotógrafo Hazen Size, les debemos la crónica de la huída de Málaga a Almería, en 1937. Este verano conseguí un DVD, donde vienen imágenes de los supervivientes de ‘La carretera de la muerte’, presentado por el escritor Juan Madrid. Hace varios años, hablé para que se montara en Granada una exposición y el silencio fue la contestación. Cientos de españoles y senderistas están haciendo el recorrido estos días, de Málaga a Almería, entre ellos los compañeros Antonio Olmos, de Lanteira, y Alberto Burgos, de Benamaurel. El día 16 de febrero le hicieron un homenaje a José G. Ladrón de Guevara, en la Biblioteca de Andalucía. Tiene ya 88 años. En el enlace de abajo  hay un video del éxodo de los malagueños. Lo sorprendente de todo esto es que la mayoría de los granadinos desconocen este triste episodio de la Guerra Civil, en Guadix hay montada una exposición sobre la huída.






4 comentarios:

  1. Hola me e puesto a sudar y decimos que ahora el un desgarro en los países que lo sufren ,peo que ya paso a qui en su tiempo y de esto no se dice casi nada, espero que no se repita, buenos días leandro.

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    1. Ya ves que la misma historia se repite: miles de malagueños huyen de Málaga ante la inminente entrada de las tropas de Franco, hace ahora ochenta años. Hace un año, miles de refugiados sirios huían por la frontera de Turquía, huyendo de la guerra.

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  2. Leer este articulo me eriza la piel, me trae recuerdos muy desagradables de cosas que me contaba mi abuela, ella vivió toda la tragedia de la "liberación" como ella decía, fue peor la "desbanda" que la guerra, la gente se moría de hambre en las calles y los caminos estaban "regaos" de sangre. Leer esto me ha dejado un vacío en el estomago y un dolor antiguo despierto. Gracias Leandro, recordar las páginas negras de la historia no va a aliviar aquellos sufrimientos, pero si pueden evitar que se repita.
    Esperanza Sandoval Santander.

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    1. Estas imágenes han ido saliendo en los años de la democracia, porque la mayoría de los españoles las ignoraban. Azaña en sus memorias habla de la huida final por la frontera de Francia: la aviación bombardeaba las columnas de refugiados, mujeres pariendo en las cunetas... Como en la carretera de Málaga. Medio millón de españoles se exiliaron, una tragedia humana. Por eso tenemos que dar gracias los que vivimos en esta época.

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