jueves, 18 de julio de 2013

EL GRAN OBAMA Y EL PEQUEÑO ESPIA







El presidente Obama y el espía Snowden


Deberíamos dar las gracias por lo que ha confesado Edward Snowden, exasesor de la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana, o sea de la CIA. Por él sabemos ahora que espiaban nuestras llamadas y cientos de miles de ordenadores en los países europeos. A Obama tenía que caérsele la cara de vergüenza, porque si quiere espiar las llamadas de teléfono y los ordenadores, que haga un referéndum en los Estados Unidos y que se someta a lo que digan sus ciudadanos: si prefieren libertad o seguridad. O simplemente, que diga la verdad a sus ciudadanos, el presidente que iba a cerrar la cárcel de tortura de Guantánamo. Si esta información se descubre con el expresidente George Bush, habría manifestaciones de protesta y alborotos por todo el mundo, pero como es el presidente demócrata y muy simpático, pues todo queda en casa y a comer y callar. Porque el  Gran Obama se echa unos discursos, con su cara de no haber roto un plato, que ya quisiera Gila. A lo que ha llegado.

Los países occidentales apoyan al mentiroso de Obama por el servilismo y el vasallaje de siempre, y porque no quieren que les pase lo mismo: que a sus espías les dé por abrir el pico y luego pidan asilo en Venezuela. ¿Qué hacemos?, me pregunto. ¿Encarcelamos al delator, porque lo manda el Gran Obama, que nos protege de los Bin Laden? Ya sabemos que, el día de mañana, cuando un espía denuncie la corrupción o las muertes impunes, irá al talego, si no se lo cargan antes. El presidente Obama tiene permiso del Congreso para perseguir y matar a cualquier ciudadano, en cualquier país del mundo, por razones de la seguridad nacional. ¿Qué diferencia hay entre el tramposo de Richard Nixon, un hombre sin escrúpulos, del que se dice que ordenó matar a más de un agente secreto, y el '‘bueno’ de Obama? Yo creo que ninguna. Y cómo será el tema, que hasta la gran Francia, acompañada de España, Italia y Portugal le cerraron el espacio aéreo al avión de Evo Morales, porque lo ordenó el embajador americano, diciendo que iba el espía Snowden dentro del avión. Solemne estupidez que han aprovechado para quejarse los países sudamericanos, y con razón.

A Snowden tenían que ofrecerle asilo político en cualquier país democrático, en cualquier país europeo, pero entre unos y otros lo presentan como un delincuente y no tiene más remedio que echarse en manos de Maduro o de Morales (unos impresentables), y al final se refugiará en sus países. Como en aquella película de Robert Redford, que lo buscan para matarlo, porque se enteró de un secreto de Estado. También sorprende la pasividad de la sociedad occidental, que no es capaz de defender sus derechos fundamentales, como el derecho la intimidad personal y familiar, del artículo 18 de la Constitución española: “Se garantiza el secreto de las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial”.

Copio esta noticia de Ideal, del pasado día 15: “La canciller de Alemania, Angela Merkel, ha abogado por endurecer las normas de protección de datos en Internet de la Unión Europea (UE) y por forzar a las compañías de Internet a ser más abiertas en sus políticas en este sentido tras los escándalos de espionaje protagonizados por el Gobierno de Estados Unidos. ‘Alemania dejará claro que queremos que las empresas de Internet nos digan en Europa a quiénes están dando información’, ha dicho durante una entrevista concedida a la emisora alemana ARD. ‘Tenemos una gran ley de protección de datos’, ha manifestado”. Por una vez coincido con Merkel (aunque se ha quedado sola frente a los Estados Unidos y las demás democracias europeas), pues nuestra la sociedad no puede permanecer de brazos cruzados ante los abusos del Leviatán americano. Que cuenten con los ciudadanos, que para eso les votamos, y se supone que nuestros países son democracias.

Sin embargo, Vargas Llosa no opina igual en su artículo del El País, ‘Jubilar a los espías’, del domingo pasado, del que reproduzco unas frases: “En las encuestas que se han hecho en Estados Unidos sobre Edward Snowden, una mayoría aprueba que la inteligencia americana grabe las conversaciones privadas. Me temo que no sería distinta la reacción de la opinión pública de la gran mayoría de las sociedades democráticas que viven, como Estados Unidos, con la zozobra de ser de nuevo víctimas de los atentados terroristas (…). No es cierto que en sociedades como Estados Unidos o Suecia la legalidad se haya degradado al extremo de que sólo violándola se pueda ejercer la libertad. Ni Edward Snowden ni Julian Assange son paladines sino depredadores de la libertad que dicen defender”. Vargas Llosa habla de las encuestas, pero no ofrece ningún dato más sobre esa mayoría y él supone que en Europa también sería una mayoría de la opinión pública. A continuación, se contradice y se lía con la legalidad y la libertad, a las que sacrifica por causa del terrorismo. Aquí lo único cierto es que se está violando la libertad de los ciudadanos (el secreto de las comunicaciones telefónicas), en favor de la seguridad.

He admirado siempre a Vargas Llosa, pero si estas violaciones de derechos ocurrieran en países como Cuba, Venezuela, el Chile y la Argentina de las dictaduras, posiblemente el escritor peruano las estaría condenando. También se ha olvidado de otro pequeño detalle: las cuestiones de seguridad nacional, el terrorismo, la libertad, la seguridad, las comunicaciones telefónicas, etc., se debaten en el Congreso y se aprueban con leyes y reglamentos, que para eso votamos, pagamos y privilegiamos a esta casta de políticos. Es más, habría que preguntar: ¿Para qué tenemos un Congreso y un Senado? Y ¿para qué votamos cada cuatro años, en las elecciones generales?

Si en España el Gobierno no es capaz de garantizar “el secreto de las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial”, pues que lo diga y que derogue o suspenda el artículo 18 de la Constitución, o que convoque un referéndum, como el de la OTAN. Creo que los ciudadanos de la democracias occidentales somos lo suficiente maduros para sacrificar parte de nuestra libertad, en favor de la seguridad. Pero que se nos diga y se cuente con nosotros. En Suiza votan en referéndum sobre muchos temas con cierta frecuencia, su Gobierno cuenta con los ciudadanos, no espía ni persigue a los que denuncian el espionaje.


Se han preguntado, ¿por qué capturan a tantos en España, a través de las  redes sociales? Y si escribes o pronuncias una palabra relacionada con el terrorismo, posiblemente alguien te estará espiando al otro lado. Con el Gran Obama se están vulnerando nuestros derechos y, lo que es peor, ha convertido a los países europeos (Francia, Italia, Portugal y España…) en sus lacayos. ¡Pobre García-Margallo, como siempre las bofetadas fueron para España y tú pusiste la cara! Ahí nos las dan todas.



La bestia parece que se mueve y se lo debemos a Snowden.

miércoles, 3 de julio de 2013

LOS PROYECTOS DE DON CLAUDIO PENALVA

Don Claudio con su nieta






Hace unos días recibí un correo electrónico de Adrián Castillo Fernández, un amigo que trabaja en la emisora municipal de FM, de Cúllar, con este texto: “Soy aficionado a la historia local. Hace unas semanas me encontré esta curiosa noticia sobre D. Claudio Penalva Navarro en el diario ‘El Defensor de Granada’, el 25 de noviembre de 1899. Como creo que puede serte de interés, aquí te adjunto el citado artículo, sobre una de los primeros proyectos hidroeléctricos en la Comarca de Baza-Huéscar. A menudo me tropiezo con temas como este en mi "deambular" por la Hemeroteca de Andalucía y en mis ratos libres publico alguna entrada en mi blog "Tierra de Cúllar". Como tengo ya un artículo publicado en mi blog, sobre la figura del célebre cirujano de La Puebla, me puse manos a la obra.

‘El Defensor de Granada’ se hace eco de un “Proyecto importante” –así lo titula–, y le dedica casi una columna. Principia así: “En el Gobierno Civil de esta provincia presentó ayer el rico propietario de Huéscar, D. Claudio Penalva y Navarro un proyecto de aprovechamiento de agua para la producción de energía eléctrica, que por su importancia para la industria de aquella región, creemos conveniente dar a conocer, siquiera sumariante a nuestros lectores”. La idea es aprovechar todo el caudal de agua del río Guardal, con objeto de aplicarla como fuerza motriz para la instalación de una fábrica destinada a suministrar alumbrado eléctrico y transporte de energía para usos industriales, “que dé luz a los pueblos de Huéscar, Baza, Guadix, Puebla de Don Fadrique, Cúllar Baza, Galera, Orce, Benamaurel, Zújar, Caniles y otros pueblos”.  El caudal del río a finales del siglo XIX, según D. Claudio,  es de 1.500 litros de agua por segundo y, para ello, se utilizará un enorme salto de agua, de 105,73 metros de altura y la fuerza efectiva será de 1.264 caballos. La presa se construirá en el Canal Ballesteros Altos, a unos diez kilómetros de Huéscar, “tendrá dos metros de altura, y el espesor de un metro en la coronación y 6.5 m. en su base. El presupuesto de las obras, hasta poner el agua utilizada en condiciones de producir energía, es el siguiente: costo del canal de entrada,  pesetas 63.123,42: costo del de salida, 300. Total 63.423,42”. A la solicitud del propietario al gobernador, le acompaña una memoria y los planos de las obras, diseñados por una compañía de Barcelona, “bajo la inmediata dirección del ilustrado –querrá decir ilustre– ingeniero D. Francisco Casamajó. Reconociendo la importancia de este proyecto, han hecho proposiciones a D. Claudio Penalva para asociarse a la explotación varias importantes casas de España y de París, y algunos capitalistas de la región”.

           ‘El Defensor de Granada’ finaliza la crónica diciendo que “si el proyecto se aprueba y llega a realizarse, es probable que en plazo no lejano queden unidas por medio de un tranvía eléctrico las provincias de Murcia y Granada, pues actualmente se estudia el enlace de Murcia con Caravaca, y una vez el tranvía en esta población podría utilizarse la fuerza motriz de la fábrica de Huéscar para hacerlo llegar desde Caravaca hasta Guadix”. Lo de unir  las provincias de Murcia y Granada con un tranvía, se quedó en las buenas intenciones, pues, la primera línea de la sociedad ‘Tranvías Eléctricos de Granada’ se abrió en 1904, entre Cocheras-Puerta Real y Plaza Nueva, y en los años siguientes se extendió a los pueblos del Área Metropolitana, sin olvidarnos del tranvía de Sierra Nevada, que se inauguró en 1925. Por lo demás, la provincia de Granada siempre tuvo unas carreteras tercermundistas,  debido a la orografía y al ser una de las provincias más pobres. Se puede decir que las provincias de Murcia y Granada se unieron con la línea férrea de Guadix a Almendricos. El tramo Baza-Guadix entró en servicio en 1907, después de que comenzara a funcionar en Almendricos, en 1876. Pero la línea Baza-Guadix fue cerrada en 1984 por el Gobierno de Felipe González, con la solemne excusa de que no era rentable, aunque en realidad fue para costear el AVE de Sevilla a Madrid. A esto hay que añadir que, con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona del 92 (un político japonés confesó entonces que su país no hubiera podido organizar estos dos eventos, por falta de presupuesto), España quedó arruinada de tal forma que no había dinero ni para pagar a los pensionistas en 1996. Recordemos que la comarca de Baza sufrió restricciones de agua, mientras que las fuentes de la Expo de Sevilla la malgastaban a raudales.

Precisamente, el Gobierno socialista sacrificó la única vía férrea que tenía la zona más pobre de España –las comarcas de Guadix y Baza–, para ponerle el AVE a Sevilla. El razonamiento es así de simple: le quitamos el tren y el agua a estas comarcas para que la Expo de Sevilla y la imagen de España triunfen en el extranjero. Es necesario que estas comarcas sigan en la pobreza y sus habitantes emigren a la costa, para que Sevilla progrese y alumbre por sí y a la Humanidad. A pesar de que condenaron –una vez más– a la región a la Prehistoria, esta siguió votando masivamente al socialismo, como si aquí no hubiera pasado nada. Y hoy día, hasta para arreglar las carreteras –como la de Benamaurel a Huéscar– la Junta dice que no tiene dinero, mientras va pagar 127.000 euros en dietas a los parlamentarios, en los meses de verano que está cerrado el Parlamento.

   
Siguiendo con el tema que nos ocupa, Huéscar y Galera consiguieron el alumbrado eléctrico en el año 1906 –siete años después de que D. Claudio presentara su importante proyecto al gobernador civil–, mientras que Zújar y Benamaurel lo tuvieron un año más tarde. A Baza llegó la luz en 1908, de manera que cada ciudad tenía su fábrica propia.  Muchos años después, cuando D. Claudio Penalva era ya un afamado cirujano, dio una célebre conferencia “ante una gran concurrencia, en el Círculo Instructivo Obrero de Huéscar, el 6 de marzo de 1928”. Este  histórico discurso viene recogido en el libro ‘En defensa del Canal de Bugéjar’, editado en el año 2000 por el Patronato Municipal de Cultura y Deportes, de Huéscar. Esta vez, el cirujano proponía la construcción de un canal y que no se llevaran el agua de los ríos de la comarca de Huéscar a las provincias de Murcia y Almería. En su alocución, denunciaba que “se proyecta llevarse las aguas de los ríos Castril y Guardal a larga distancia, transfiriendo los derechos que a ellas tenemos, desde los años 1774, en contra de toda lógica, razón y justicia. Escasos de aguas algunos pueblos de las hermanas provincias de Almería y Murcia (alegando su abolengo de mejor derecho)…, han pretendido de los poderes públicos el aprovechamiento de las aguas que nos pertenecen y debían estar regando al menos desde principio de este siglo, 26.000 has”.


Don Claudio advertía en su discurso sobre la tragedia que le espera a la región: “El agua es vida, los pueblos que no la tienen, están predeterminados a la decadencia y aún a morir de inanición, si no se avienen a comer el negro pan de la emigración…”. Pero, también, le preocupaba la opinión de las generaciones venideras: “…de forma que sean conocidos públicamente y por las juventudes que han de enjuiciar el porvenir, o execrar tal vez, la actuación de la generación presente, si no defiende sus inmanentes prerrogativas y derechos, otorgados en bien de este fértil territorio”.


Don Claudio hacía esta pregunta con amargura: “¿Estamos nosotros ya, en el plano moral de indígenas no protegidos, para que se nos condene a contemplar eterna y dolorosamente el establecimiento de una servidumbre de paso de aguas sobre la tierra y hogar, donde nuestros mayores derramaron lágrimas en sus amarguras y los sudores de su honrado trabajo?... y ya que a este acto concurren representaciones de la región, estampemos la más enérgica protesta al otorgamiento de toda concesión, pues éste es el sentir general y el eco de la voz angustiada de nuestros antepasados… Este canal que yo llamaría Canal Primo de Rivera…”, y hablaba de compartir el agua con las provincias levantinas. Mencionó de paso los estudios que estaban haciendo en el pueblo de San Clemente, “donde se proyecta la construcción de un pantano al que verterán los volúmenes del Castril y Guardal”. Y al final, daba las gracias a los asistentes por los aplausos y “los elevo ante el Gobierno de S.M.D. Alfonso XIII en súplica, de la justicia que nos asiste y merecemos”. El canal que proponía Don Claudio no llegó a construirse, pues en 1930 se vio obligado a dimitir el general Primo de Rivera, acabando la Dictadura. Y el pantano de San Clemente, en el rio Guardal, fue terminado en 1990. Con anterioridad, en 1984 se construyó el Pantano del Negratín, que abastece de agua a las provincias de Sevilla, Córdoba y a la comarca del Almanzora, mientras que no hay agua para regar las 23.000 hectáreas que fueron aprobadas para quince pueblos de las comarcas de Baza y Huéscar. La historia de siempre.


 Se puede decir que Don Claudio fue un adelantado de su tiempo, con visión de futuro y un defensor del Altiplano. En la Zona Norte faltan personas de la talla del cirujano de La Puebla, que presenten planes y proyectos y que adviertan de los peligros de la inercia de la Administración y de la tradicional pasividad de los habitantes de la zona. Si dejan a las comarcas del Altiplano sin agua para regar y sin la vía férrea, ¿qué futuro les espera? “Comer el negro pan de la emigración”, como pronosticó Don Claudio, hace casi un siglo.

Posdata: La noticia era corta pero muy interesante, estamos a final del siglo XIX, con las clásicas farolas de gas en las calles, mientras que los quinqués y los braseros de picón en las casas hacen el avío. Y he aquí que un propietario viaja a Granada para proponer una fábrica de luz para Guadix, Baza, Huéscar, etc. En 1897 el Ayuntamiento de Granada y la Cía. General de Electricidad habían firmado un contrato de alumbrado eléctrico diario, para las principales calles y plazas de la ciudad, durante cinco años. Ahora sabemos un poco mas de la historia de nuestros abuelos. Ganivet decía que la electricidad acabó con la unidad de la familia, pues antes estaban todos los miembros reunidos alrededor de la mesa camilla. No andaba descaminado.



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viernes, 21 de junio de 2013

EL EXPRESIDENTE QUE OLVIDÓ EL 15-J

Juan Carlos paseando con Suárez, ya con alzheimer. 2008




Recuerdo que el domingo, 15 de junio de 1977, me fui a un bar de Calpe (Alicante) a leer la prensa. Aquel día se celebraron las primeras elecciones generales en España, tras una frenética campaña electoral: paredes cubiertas de carteles de propaganda, miles de octavillas tiradas en el suelo y numerosos mítines en plazas de toros, cines y teatros. Lo nunca visto, pero uno no era consciente de lo que entonces se cocía. Al lado del Peñón de Ifach me aficioné a leer la revista quincenal ‘Cambio16’ (del Grupo ‘Diario16’) que, juntamente con ‘El País’, habían nacido un año antes, con los albores de la democracia. En Calpe, trabé amistad con el exiliado vasco Miguel Aguirre, que se compró un chalé cerca de la playa y, sin más, izó la ikurriña en el tejado. Esto le costó una paliza a manos de los falangistas, pero Miguel, aquel aventurero –que ya habrá muerto–, en su triste soledad me hablaba entonces de la Guerra Civil, del exilio, de su hijo ilegítimo, del PNV y del ‘Aberri Eguna’ (el Día de la Patria Vasca).


Un año antes, el Rey Juan Carlos había dicho del presidente del Gobierno, Arias Navarro, que era “un desastre sin paliativos”. Y éste, a su vez, aseguraba que “el Rey no dice más que tonterías”. El presidente de las Cortes, Torcuato Fernández-Miranda –una figura clave en la Transición–, le indicó a su amigo el Rey las condiciones que debía reunir quien reemplazara al presidente Arias: debía de ser alguien disponible –y esto fue lo que descartó a Fraga y Areilza– y ser capaz de gestar un pacto con otros sectores. La respuesta del Monarca fue: “Adolfo Suárez está muy verde, aunque sabes que le quiero mucho”. Pero, en julio de 1976, designó como nuevo presidente del Gobierno, al entonces ministro del Movimiento, que sólo contaba 43 años. “¡Qué error! ¡Qué inmenso error!”, escribió entonces el historiador Ricardo de la Cierva.


Sin embargo, en su primera declaración programática, el carismático Suárez prometió una reforma constitucional y la celebración de elecciones generales antes del 30 de junio de 1977. Y unos meses más tarde, anunció por televisión la ‘Ley para la Reforma Política’, que suponía elecciones democráticas y la creación de un sistema parlamentario bicameral. La ley fue aprobada en las Cortes franquistas por 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones. Para llevar a cabo la reforma, Suárez había dividido a la oposición y finalmente liquidó los restos del franquismo. La Reforma Política fue aprobada en el referéndum del 15 de diciembre de 1976 por el 94,4% de los votos. En Granada hubo 353.319 votos a favor del sí, y 6.286 noes. Y el 9 de abril de 1977, el Partido Comunista fue legalizado por decreto-ley del Gobierno, lo que provocó la crisis más grave de la Transición, pues el Ejército estuvo a punto de dar un golpe de Estado.


El 15 de junio de 1977 se celebraron en España las primeras elecciones democráticas, desde 1936. Había largas colas de votantes y el resultado electoral no se supo hasta las tres de la tarde del día siguiente. El partido de la Unión del Centro Democrático de Suárez obtuvo 166 escaños, el PSOE de Felipe González 118, el PCE de Santiago Carrillo 20 escaños y AP de Manuel Fraga, 16. El 9 de octubre, los agentes sociales firmaron los ’Pactos de la Moncloa’, buscando la paz social. El 12 de octubre, se constituyó la Asamblea de Parlamentarios Andaluces y, el 4 de diciembre, hubo manifestaciones en todas las capitales andaluzas reclamando la plena autonomía, por la vía del artículo 151 de la Constitución. Finalmente –fruto del consenso entre los partidos políticos–, el 87,87% de los españoles aprobó el referéndum sobre la Constitución el 6 de diciembre de 1978, de manera que la transición de la Dictadura a la Democracia se había completado a los tres años de la muerte de Franco.


En sus comienzos, Adolfo Suárez era un abogado ambicioso, con no demasiada cultura y con su famoso lema, del ‘puedo prometer y prometo’, o bien el ‘tahúr del Misisipi’, como lo llamaba Alfonso Guerra. Pero hizo estas reflexiones sobre la tregua de ETA de 1998, y ya avisaba a navegantes sobre “el griterío nacionalista cuyas reivindicaciones ponen en peligro la integridad de España, la configuración autonómica del Estado y golpean duramente la Constitución”. Hoy anda en los brazos de ese alemán llamado Alzheimer, pero Adolfo Suárez, que ya forma parte de la Historia de España mientras que la Transición española se estudia en las universidades, nos dejó escrito a modo de testamento: “Unos, sobre la base de los derechos históricos, solicitan el derecho de autodeterminación para el País Vasco. Otros, desde la tesis de la soberanía compartida, lo solicitan para Cataluña. Ellos mismos se dan cuenta de la gravedad de lo que piden…”.

        El ministro de las Regiones fue Manuel Clavero Arévalo, entre ambos idearon el “café para todos”, esto es, autonomía para todas las regiones, aunque Suárez cometió el error de no recomendar la autonomía del artículo 151, por la vía rápida (diseñado por Clavero) para Andalucía, al igual que Cataluña, el País Vasco y Galicia. “Andaluz abstente, esta no es tu autonomía”, creo que era la frase que pregonaba la voz de Lauren Postigo en el referéndum andaluz, de 1980. El fracaso de la UCD de Suárez propició el triunfo del socialismo en Andalucía, pues convocaba el referéndum y al mismo tiempo pedía la abstención.


      “Amigo Leandro: Efectivamente milité en la UCD en aquellos tiempos de ilusiones, aunque aquello no salió bien. Suárez fue insultado, acosado y derribado. Yo todavía no me he repuesto de aquel desastre”. Esto me escribió un concejal de la UCD, hace dos años.  Se da la paradoja de que estos días Zapatero está recibiendo homenajes y premios, cuando tenía que haberse ido de España por todo el daño que ha hecho –ha dejado un país arruinado y dividido–, pero se ha vuelto a poner de nuevo la piel de cordero. Y sin embargo, para el artífice de la Transición no tenemos ni siquiera un mínimo recuerdo. 




jueves, 6 de junio de 2013

LOS 30.000 ENCHUFADOS DE LA JUNTA

Manifestación en Sevilla, febrero 2012. Rtve.es




Hace poco, un cargo de la Junta de Andalucía dijo que iban a recortar la paga extraordinaria de junio y diciembre, a los empleados públicos, para no despedir a los 30.000 externos de las empresas públicas. No dice nada nuevo, pues el pasado año, el presidente, José Antonio Griñán, argumentaba la misma cantinela: Se trata de una medida dura y que supone un enorme sacrificio, pero lo que no queremos es proceder al despido de 30.000 empleados públicos. Estos enchufados son afines al PSOE y a los sindicatos UGT y CCOO, están colocados en los grupos superiores y les quitan el trabajo a los funcionarios, que están parados. A pesar de que fueron contratados a dedo, los han integrado como empleados públicos con la Ley de Ordenación, que es contraria a la Constitución.
 

Si nos recortan las extras para no despedir a la Cofradía de los Colocados (antiguos cargos, exalcaldes, exconcejales, sindicalistas de pro), ¿por qué los parlamentarios andaluces se subieron las dietas, aunque a última hora lo han anulado? ¿Por qué no se bajan ellos también el sueldo y son solidarios? Sinceramente, esperábamos algo más del PP. Y sin embargo, a los enchufados, que cobran 2.000 euros o más –el director de Invercaria tiene bachiller superior–, resulta que no les descuentan nada de la paga extra. ¿Por qué la Junta concede subvenciones para una playa en El Salvador, para encauzar un río en Marruecos, o 34 millones de euros para 150 linces y sobresueldos bajo cuerda a los directivos de la RTVA? El pasado año, la Junta repartió generosamente 223 millones en subvenciones a Cooperación Internacional, y  241 millones a CCOO y UGT que se han convertido en los guardianes del régimen.

 
Mienten como bellacos, como cuando recortaron el dinero a los dependientes y le echaban la culpa al Gobierno de Rajoy, hasta que el Defensor Chamizo les descubrió el juego y fue entonces cuando decidieron cesarlo. Que seamos los únicos funcionarios en España, con las pagas extras recortadas este año, se debe al ‘castigo’ por las manifestaciones que hicimos el pasado año contra Griñán. Este basa toda su estrategia y discurso en hacer oposición al Gobierno de Rajoy, pero ha olvidado que es el primer socialista que perdió las elecciones andaluzas. Andalucía es la comunidad autónoma con mayor fracaso escolar, con más paro y la más empobrecida, pero de esto no parece darse cuenta el Gobierno social-comunista. Como vive instalado en sus privilegios y en el derroche, cuando no haya dinero en la caja para pagar a la ‘Administración Paralela’, ¿a quién le van a recortar la paga?

El Tribunal Superior de Justicia, de Andalucía, calificó en varias sentencias de “desprecio al Estado de Derecho” la integración del personal externo en las nueve agencias, por la “Ley del Enchufismo”. Sin embargo, el Tribunal Supremo lo ha corregido y en una sentencia de abril, sobre la Agencia de Instituciones Culturales, afirmó que el personal ya tenía la condición de empleado público, antes de que se integrara en la Agencia. En la sentencia se da la contradicción e incongruencia de que son empleados públicos los que han sido contratados a dedo y no han superado ningún proceso selectivo, bajo los principios de igualdad, mérito y capacidad. Somos muchos los que nos preguntamos: pero, ¿cómo es posible que el TS no se dé cuenta de que se vulneran los artículos 14, 23 y 103.3 de la Constitución española? ¿O es que tenemos unos jueces ‘politizados’, que no son capaces de anular una ley autonómica, a todas luces ilegal e injusta, porque avala de hecho una “verdadera invasión y ocupación de la Administración andaluza”, igual que cuando el ejército de Napoleón invadió y ocupó España.
 
Si los jueces tuvieran el problema de que miles de contratados les quitaran el trabajo y encima cobraran más, hace tiempo que lo habrían solventado. Lo mismo ocurre con la ocupación de las fincas y el asalto violento al Mercadona, por el SAT. Han mirado para otro lado y no han sido capaces de sancionar a Sánchez Gordillo. ¡Qué distinto hubiera sido si cualquiera de nosotros hubiera cometido la tropelía! Los ERE son el mayor robo de la democracia, quitaron 1.217 millones de euros a los parados para repartirlos entre las redes clientelares del PSOE andaluz. Esto ha ocurrido en las empresas públicas, con los contratados (si se negaban, podían echarlos), y han sido precisamente los funcionarios quienes han denunciado los ERE y filtrado a la prensa debido a su independencia. En la Junta piensan que con recortes nos castigan, pero pinchan en hueso: ellos se irán y los veremos avergonzados en los juzgados, y nosotros seguiremos. Nunca un Gobierno democrático ha tratado peor a su Administración y a los parados. Finalmente, hacemos una llamada a los sindicatos SAFJA, CSIF y otros para que olviden sus diferencias y se unan, en defensa de los intereses de los funcionarios.

Publicado en el ABC de Sevilla, el 6 de junio de 2013

Sevilla, novbre. 2010. El Mundo




Posdata: Los cargos de la Junta viajan en clase preferente y en coches oficiales, cobran dietas, les queda el 100% de la pensión si completan 8 años, cobran cesantías, durante dos años, después de dejar el cargo, en fin, viven instalados en todos los privilegios. Ahora les entra la bulla con el caso de los ERE, que lleva la juez Mercedes Alaya: le han llamado la atención el presidente del Tribunal Supremo, José Antonio Moliner, el consejero de Justicia de la Junta, la Fiscalía Anticorrupción y algún otro más. Cuando Baltasar Garzón tuvo metido el caso Faisán en su cajón, durante años, nadie se atrevió a decir nada; cuando este juez tardó 17 años en dictar sentencia (un compadreo) en los cursos de formación de Unió (desapareció el dinero), nadie abrió el pico. Y ahora les entra la prisa a todos, es la prueba evidente de que no todo anda limpio en la Justicia.
Ha pasado sobradamente el plazo de tres meses, que el juzgado le ha dado a la Junta para que entregue la relación de los 30.000 externos de la 'Administración Paralela' y todavía no la ha entregado, pero ningún cargo de la Justicia dice nada. La juez Alaya le pidió a la Junta numerosos documentos, pero lo único que hizo fue poner obstáculos y criticarla, y nadie alzó la voz. ¿Alguien tiene alguna duda de los amiguetes, lacayos y paracaidistas de la Junta? A Pedro Pacheco le han echado cuatro años por colocar a dos amigos en el Ayuntamiento. Parece una venganza. Haciendo un cálculo por encima y con benevolencia, ¿cuántos años tendrían que echarles a los irresponsables de la Junta? 

Agosto de 2022. El Gobierno de Sánchez ha indultado a los golpistas catalanes y ha trasladado a los presos etarras al País Vasco (ahora están saliendo en tercer grado a la calle). ¿Cómo no va a indultar a Griñán, que tanto hizo por los ERES en Andalucía? El recorte en las pagas extras era un castigo por las manifestaciones de los funcionarios, contra la Ley de Ordenación, en Sevilla y en las distintas capitales andaluzas, entre los años 2010 y 2012. Cada vez que venía un cargo de la Junta a Granada, allí que iban los sindicatos SAF (Sindicato Andaluz de Funcionarios), CSIF (Confederación Sindical Independiente de Funcionarios) y alguno más. Hubo un congreso del PSOE andaluz en Granada y el coche del presidente José Antonio Griñán tuvo que salir a escape, protegido por sus guardaespaldas, por la puerta trasera del Palacio de Congresos, en medio de los gritos y de la rabia de unos treinta funcionarios que lo estábamos esperando. Un funcionario golpeó el coche de Griñán. Nunca un Gobierno trató peor a sus funcionarios. Utilizaron el clientelismo político, los ERES, para perpetuarse en el poder, como en las dictaduras hispanoamericanas. Crearon una administración paralela para colocar a los amiguetes y familiares y este es el verdadero rostro de José Antonio Griñán. Por dos veces me presenté inútilmente a unas oposiciones en Sevilla, pero los puestos de trabajo estaban ya adjudicados de antemano. Y en este plan gobernaron treinta y siete años en Andalucía. Pero los sindicatos de funcionarios no se unieron, la Junta ya procuraba tenerlos divididos. En mi trabajo padecí un fuerte acoso laboral, baste decir que el jefe le ordenaba a los vigilantes de seguridad que no quería verlos hablar conmigo. De manera que el aislamiento era un método bastante eficaz que empleaban con los disidentes. He visto a empleados públicos completamente destrozados. En este enlace expongo el acoso laboral que padecí:




lunes, 3 de junio de 2013

POR LA RUTA DE AZORÍN

Azorín 





José Martínez Ruiz, ‘Azorín’, nació en Monóvar (Alicante), en 1873, y murió en Madrid, en marzo de 1967. Han pasado 46 años desde su muerte y sigue vigente lo que escribía Melchor Fernández Almagro, en el ABC (07/03/59), haciendo una crítica del libro ‘Sin perder los estribos’: “¡Cuántos libros han sido leídos por el niño de principios del siglo, en virtud de la sugestión de Azorín, en nitidez, precisión y sabiduría extraordinaria!”. De joven, ‘Azorín’ abandonó los estudios de Derecho y se dedicó a la literatura. En ‘El Imparcial’, el periódico más influyente, contaba sus duros comienzos: “Iba por las noches, a primera hora a la Redacción, antes que nadie fuera, y me retiraba pasada la medianoche, casi a la madrugada. A la Redacción llevaba ya escrito el artículo, y en la Redacción, sentado ante la larga mesa común, escribía notas…”. Estuvo de pupilaje en muchas casas de Madrid, “por lo que no tenía más nutrimento que un panecillo de pan francés, por la mañana, y otro al anochecer, con veinte céntimos al día hacía yo mi comida. Que pruebe ahora cualquier principiante literario a hacer lo mismo”.

 En 1901, el ‘Grupo de los Tres’, integrado por ‘Azorín’, Pío Baroja y Ramiro de Maeztu, publicó un ‘Manifiesto’, denunciando la situación de España tras el ‘Desastre de 1898’ y la necesidad imperiosa de mejorar. En el plano literario, el escritor alicantino perteneció a la ‘Generación del 98’, nombre que fue acuñado por él mismo. De los ideales anarquistas en su juventud, ‘Azorín’ evolucionó al conservadurismo y al tradicionalismo. Fue elegido académico de la Lengua Española en 1928 y sus vivencias las recogió en ‘Memorias inmemoriales’ (1940). Escribió novelas y algunas obras de teatro, pero su labor se centró en ensayos, crítica y periodismo.

Hace poco leí ‘Vivir en Granada’, donde el protagonista, Antonio Amaro, cuenta la “aventura más rara que he conocido en mi vida”, pues le ocurrió a un amigo suyo, Jaime Torres. Cuando éste era un anciano, quiso regresar a Granada para recordar los años que estuvo estudiando en la Universidad; entonces, tenía que ir a Jaén y tomar una diligencia para llegar de noche a Granada. Jaime quería experimentar aquellas sensaciones de juventud, recorriendo las calles y paseos, el Albaicín, la Alhambra… Para ello, se buscó un pupilaje modesto, en un cuartito empanado (recibe la luz de un cuarto paredaño). La noche de su llegada  a Granada no salió, y lo dejó para otro día. Pero al amanecer no se decidió a salir de su cuarto, porque sentía miedo: “desde lo alto de sus antiguas sensaciones, caería en las sensaciones actuales… El pasado podía en él más que el presente”. Al cubiculario que le limpiaba la habitación, le preguntaba cosas de Granada: “¿Existe aún el café Suizo? ¿Hay en una callejita una cierta sombrerería?” (sería en el Zacatín, había una que cerró hace años). El caso es que Jaime permaneció dos meses en Granada, pero no se atrevió a salir de su cuarto empanado. En este cuento, ‘Azorín’ trata de simbolizar la tenacidad del recuerdo, para que la visión de la vejez no desvanezca aquellas emociones juveniles.

       El escritor destaca por el estilo sobrio, la frase breve, la precisión y el léxico abundante; considera que la novela debe limitarse a describir el ambiente y las impresiones de los personajes. ‘Los pueblos’ fue su obra más querida, contiene páginas memorables como ‘La fiesta’ y ‘Una elegía’, originales como ‘Los toros’, dedicado al pintor Zuloaga… Sus primeros artículos en ‘El Imparcial’ fueron los de ‘La ruta de Don Quijote’. Azorín recuerda que el director del periódico le dio las últimas instrucciones para el viaje y le entregó un revólver chiquitito, por si le hacía falta, “por donde anduvieron los yangüeses”. Cuando terminó el viaje, ‘Azorín’ propuso otro por Andalucía, pero la cosa se torció: “Envié varios artículos a ‘El Imparcial’. No se publicaron más que contados. El mutismo de la Dirección me inquietaba… Se acabó ‘La Andalucía trágica’ y yo descendí confuso de la cumbre del gran diario”. En su etapa final, reflejó la nostalgia por el pasado de España: ‘Madrid’ (1941), ‘El escritor’ (1941) y ‘París’ (1945). “Sin emoción no se puede hacer nada. No se puede crear”, decía Azorín, que ha pasado a ser un escritor olvidado. Él solía escribir con la pluma un folio diario.

El final de ‘La fiesta’ termina con esta frase: “Nosotros los poetas somos como las cigarras: si las calamidades y desgracias de la vida nos dejan, cantamos, cantamos sin parar; luego viene el invierno, es decir, la vejez, y morimos olvidados, desvalidos”. Y al final de ‘Una elegía’, escribe: “Los martillos cantan sobre los yunques con sus sones alegres; unas campanas lejanas llaman a las últimas misas de la mañana. Yo camino despacio; yo digo: ‘Las cosas bellas debían ser eternas…’”, se refiere a la pérdida de Julín, mientras ve su foto.





‘La ruta de Don Quijote’, contiene el artículo, ‘Pequeña guía para los extranjeros que nos visiten con motivo del centenario’, del que entresaco un párrafo:

 “¡Ah –dice el doctor Dekker–, España es el país donde se espera más” (…). Se dirige a un ministerio; los empleados de los ministerios –ya es tradicional, leed a Larra– no saben nunca nada de nada. Si supieran alguna cosa, ¿estarían empleados en un ministerio?... ¿Podrá un extranjero que es filósofo, filólogo, numismático, arqueólogo, pasar por Madrid sin visitar nuestra Biblioteca Nacional?
Más adelante, ‘Azorín’ escribe unas líneas sobre la espera con el bibliotecario, pero prosigamos leyendo el artículo:
“El insigne doctor ignora otra verdad fundamental de nuestra vida, otra pequeña síntesis nacional: y es que en Madrid un hombre discreto no debe acudir nunca a ninguna cita, y sobre no acudir, debe reprochar, además, su no asistencia a la persona que le ha citado, seguro de que esta persona le dará sus corteses excusas, puesto que ella no ha acudido tampoco (…). Con este objeto ha llegado a España, y marcha de una parte a otra todo el día con el lápiz en ristre. Pronto podremos leer el primero de sus libros en proyecto. Se titula ‘The time they lose in Spain’; es decir, el tiempo que se pierde en España”.