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| El Torreón del barrio de san Marcos. Años 50 |
Recojo estos comentarios en Facebook, del 9 de octubre de 2018, sobre hechos que se produjeron en Castilléjar, en el pasado.
“Marí Fresneda. Leandro, me gusta mucho leer lo que escribes, son historias que no
nos preocupamos en averiguar y son muy interesantes. Tienes toda la razón
respecto a los castillos y ermitas que han dejado que se deterioren al punto de
que sean saqueadas, como hace unos días salió en televisión, que se habían
llevado un capitel de una ermita y se dieron cuenta por casualidad.
Leandro. Cuando veo en Francia cómo se preocupan por sus monumentos, mientras que en España llevamos 50 años de atraso. Y todo
lo que se ha perdido en Castilléjar,
mientras que en Galera han
conservado los restos arqueológicos...”.
Hay
que decir que en Galera también se
produjeron saqueos de tumbas y de los restos arqueológicos, aunque hoy
conservan el Yacimiento del Castellón Alto, la Necrópolis Ibera de
Tútugi y el Museo Arqueológico, que reciben visitas turísticas.
“MF. Esto me indigna y me causa una gran
impotencia por el gran daño que han causado, y del que la mayoría de los castillejanos no tenemos ni idea. Al
igual que teníamos una reserva de aves rapaces tan importante, pero le han
causado graves destrozos…
“L. Durante el franquismo se destruyeron muchos documentos y la torre vigía en Castilléjar, después se clausuró el cementerio municipal (teniendo
los familiares que exhumar los restos de los cadáveres y trasladarlos al
cementerio nuevo); a los Barrancos (este
es el paisaje característico de Castilléjar) los llaman hoy badlands (tierras baldías), mientras
que Castilléjar debería llamarse
Castilleja de los Rios, que es su verdadero topónimo, porque existía un
pequeño castillejo. Y todo esto lo han visto y permitido los castillejanos.
Dori Carasa. Una de las cosas de gran valor, que
destruyeron a mediados de los años cincuenta, fue La Tercia, un edificio que debían haber conservado por su gran
valor histórico. Recuerdo vagamente cuando la destruyeron, cómo era el portón
de entrada y algunas de sus habitaciones, que sirvieron de escuela antes de
destruirla. Yo tendría muy pocos años, pero lo conservo en mi memoria. Además,
recuerdo cómo los albañiles sacaban del suelo multitud de trozos de cerámica y
los hacían pedazos. Supongo que serían de la época árabe”.
El
nombre de Casa de la Tercia o del Tercio
venía porque el viejo caserón era donde los castillejanos pagaban la
renta, un tercio de las cosechas, al duque
de Alba. En Zújar ocurrió
también lo mismo y el antiguo edificio de
la Tercia se destinó a las escuelas.
“L. Al construir el tramo de la nueva
carretera de Benamaurel, destruyeron
la Fuente del Cuco, la única que tenía
el pueblo y era una reliquia. Con que la hubieran protegido un poco... Hace
unos años ha sido reconstruida más o menos. ¿Alguien sabe cuándo quitaron el
antiguo el reloj de sol de la iglesia?, estaba en la fachada de la torre,
que daba al Oeste. Sin embargo, en la iglesia
de Castril lo puedes admirar (ambos relojes de sol eran parecidos), a pesar
de que las tropas francesas la quemaron. Hay cosas que no se entienden.
D. Quiero recordar también cuando
sacaron las calaveras de la iglesia, pues en el siglo XIX se enterraba al lado
de la iglesia. Esos restos eran de la antigua mezquita y el cementerio estaba al
lado, en lo que hoy es la Plaza de la
Constitución.
L. Los cementerios estaban junto a las iglesias
(en los países protestantes europeos siguen esta tradición), hasta que a
finales del siglo pasado, el Gobierno ordenó
que los sacaran fuera de las
poblaciones por razones de salubridad e higiene. Un día fui con tu hermano Julio Carasa a un bancal, que tu padre
tenía más allá del antiguo cementerio, y cavando la tierra salieron unos trozos
de vasijas de barro, que datarían del asentamiento
de la Balunca.
Pepita Carasa. Algún día tendréis que dar una
conferencia sobre este tema, para ilustrarnos a los demás. ¡¡¡Es
interesantísimo!!! ¿De acuerdo, Leandro, Dori....?”.
En
los años noventa un amigo me enseñó una pequeña hacha de piedra, que había
encontrado en la Balunca, data de la
Edad del Bronce (1900-1600 a.C.) y pertenece a la Cultura del Argar, que se
extendió por el sureste peninsular. Jesús
María García, maestro e historiador de Galera, me dijo hace dos años que, “cerca del cortijo de Cerrea, el Centro de Profesores encontró en los
años ochenta una punta de flecha de la Edad del Cobre. Allí hubo un poblado y
estamos hablando de más de cinco mil años”. Y un castillejano me comentó que encontraron catorce calaveras grandes
con los dientes, en un ribazo cercano, en los años cincuenta. Pero al poco
tiempo, desaparecieron. Otro también encontró una vasija vacía, un candil y una
pequeña orza.
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| Torre vigía de 'el Tarajal'. Galera. Wikiloc |
En febrero de 2022, José
Miguel Ortiz escribe en Facebook.
“Hace
unos años, cuando andaba, hice unas rutas a todas las atalayas de la zona e
investigué un poco sobre ellas. La mayoría de ellas se construyeron alrededor del siglo XlV, por época de Abderramán ll "el Rojo".
Había dos tipos de torres, las de vigilancia y guarida, que son la de Fuente amarga o "el Tarajal", y
la de Ozmín, que se encuentra frente al cortijo Ros y es la única de planta
rectangular. Luego están las de frontera, como la del Campo de Valentín ( al lado de la cantera está la carretera de Huéscar
a Castril), Sierra del Muerto,
frente a las antenas de Perico Ruiz, la
de Sierra Bermeja, por el camino de las Santas, la de Sierra de la Encantada; la
del Botardo, en la carretera de Huéscar a La Puebla, y en Orce está la del Salar, que es la única
que conserva la altura original y el dintel de la puerta, y la de Sierra de la Umbría. Estas eran de frontera, el Reino de Granada limitaba por el Norte con
los Reinos de Jaén, de Murcia y de Almería. Desde cualquiera de ellas se
podían ver casi todas las demás atalayas. En cada pueblo de la zona debía de
haber una, pero fueron desapareciendo con el tiempo. Aquí en Castilléjar estaría en el barrio San Marcos, donde se hicieron
las excavaciones. Existen fotos de
principios de siglo XX, de los restos de la torre. Las torres estaban
macizas, hasta una altura de unos 4 metros, donde se encontraba la puerta de
entrada”.
Hay
que señalar que, en Huéscar se conservan
cinco atalayas o torres vigía, tres en Galera y dos en Orce. Tengo que
visitar la torre vigía de el Tarajal, en
Fuente Amarga (Galera): allí tienes la impresión de que los centinelas
siguen oteando el horizonte del Altiplano, como si el tiempo no hubiera
transcurrido.
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| 'El Murallón', de Castilléjar. Diputación de Granada |
Inventario de arquitectura militar de la
provincia de Granada (siglos VIII al XVIII), de Mariano Martín García, Jesús
Bleda Portero y José María Martín Civantos. Edita Diputación Provincial y creo que es de los años ochenta.
Leo lo que sigue: “Los pocos restos que quedan de esta fortaleza, son conocidos
por los lugareños como ‘el murallón’. Se extendía entre un pequeño barranco al Este y el
lecho del río Guardal al Oeste, por cuya parte era inexpugnable, teniendo su
acceso por el Norte. Lo que se conserva lo constituye únicamente unos trozos de
muros de mampostería y casi todo el relleno de un torreón,
situado al Noreste. Hace unos quince años que un vecino demolió otra torre
situada al Sureste. Todo el solar que ocupó la antigua fortaleza se encuentra
abandonado y lleno de basura y vegetación. Los bordes exteriores del cerro se
encuentran ocupados por cuevas habitadas, llegando dichas viviendas hasta el
pie de los restos conservados. Sería necesaria una excavación arqueológica y
una consolidación de los restos antes de que acaben de perderse”. Esta
excavación arqueológica es la que se está llevando a cabo desde hace dos años,
precisamente dirigida por José María Martín
Civantos. A un vecino del barrio de San
Marcos le dijeron que en el torreón había un tesoro, el caso es que fue desmontándolo
piedra a piedra, ante la pasividad de unos y de otros, porque entonces no se le
daba importancia a los restos arqueológicos.
Copio
estos párrafos de la crónica Don Miguel
y el Catastro de la Ensenada, que viene en mi libro Diálogos en la tierra de los ríos (2003).
| Catastro de Castilléjar |
“Por
aquel entonces, don Pedro, el cura, hizo una ‘limpieza general’ de santos y de
pinturas en la iglesia, y quitó las dos columnas salomónicas que estaban junto
al sagrario. Sin tener en cuenta las costumbres y las tradiciones de siglos, o
el patrimonio del pueblo (…). En su pregón recuerda que, recién llegado al
pueblo, encontró un libro de la época de
Carlos III. Estaba en las dependencias de la antigua Hermandad de
Labradores –por detrás del antiguo Ayuntamiento–, “y en el que aparecía un pequeñísimo dibujo de lo que
entonces era el perfil de nuestro término municipal... Tal vez se tratara
del Catastro del Marqués de la Ensenada”, que data de 1752. Y añade que, un tiempo después, cuando quiso
revisar el libro, “ya había desaparecido, junto con algunos papeles y legajos”.
Alguien debió de tirar aquellos viejos e inservibles papeles de los archivos,
que reposaban en aquel cuartucho de la Hermandad de Labradores. Y de una tacada, Castilléjar se quedó sin
Historia y sin la memoria de siglos: ya no sabremos nunca de dónde vinieron
ni cómo se llamaban los repobladores (…). Pero
aquí saquearon el asentamiento
argárico de la Balunca y las cuevas
de la Morería; luego tiraron los papeles de los archivos municipales, y
luego siguieron con los santos de la iglesia...”. Eso fue todo lo que perdimos.
Posdata: Catastro de la Ensenada, de la villa de Castilléjar, facilitado por Jesús María García
Publicado en Ideal en Clase
https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-todo-lo-que-perdimos/



Jesus María García. Acabo de leer lo que me mandas sobre el patrimonio histórico de Castilléjar, entre el que citas el posible Catastro de Ensenada relativo a dicha villa. He recordado que tenía archivados los croquis que, correspondientes a los distintos municipios de nuestra comarca, descargué de no sé qué archivo, tal vez la Diputación. Tengo el de Castilléjar. Te lo remito.
ResponderEliminarDori Carasa. Gracias Leandro. Me ha gustado mucho recordar esos comentarios. La foto me hace mucha ilusión, la tenía mi tía Piedad y un día me la enseñó y me la dio, a ella se la había dado su tío Eliseo. Es una preciosidad, se ve el trozo de muralla que quedaba del castillo y que yo recuerdo ver cuando era una niña, una pena que la derribaran