Vigésimo segundo aniversario de su muerte
La verdad es que me enteré de la muerte de Ricardo Villa-Real, porque me lo dijo un amigo este domingo pasado; pues yo había estado unos días fuera de la provincia de Granada. Ya por la tarde me acerqué a darle el pésame a su viuda, Carmen Berruezo. Hace un par de años, precisamente por estas fechas, llamé por teléfono a Ricardo para decirle que no podía escribir un artículo, sobre el Seminario de Maestros del Ave María, sin mencionar a un ilustre personaje como él. Entonces me explicó que había escrito unos doce libros, seis de ellos sobre temas granadinos. Yo siempre leía el pregón cuando se reunía la Asociación de Antiguos Alumnos del Ave María, pero hace tres años que no salgo a la calle, por culpa de una enfermedad crónica. Lo cierto es que su salud me preocupaba, pero un conocido me decía no hace mucho que siempre había estado delicado.
Ricardo Villa-Real nació en
Tíjola (Almería), en 1920,
cursó estudios en el Instituto Padre Suárez y en la Facultad de Filosofía y
Letras de Granada, donde más tarde ejerció de profesor. Dio clases de Lengua y Literatura, Francés e Inglés en los colegios del
Sacromonte, la Presentación, los Maristas, Regina Mundi y el Ave María hasta
que se jubiló. En el 1939, el decano
de la Facultad preguntaba, a veces, si había llegado ya el chico de las
escuelas manjonianas, me cuenta
Rogelio Macías, un antiguo rector avemariano. Entre sus libros destacan Homenaje a Granada, una selección de
textos poéticos y literarios de diferentes escritores, que además era su obra
preferida. Historia de Granada trata
sobre acontecimientos y personajes. La
Alhambra contada a los niños es un poco de historia con ilustraciones:
todos ellos de ediciones Miguel Sánchez.
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| Casa Madre del Ave María |
Su libro Andrés
Manjón, vida, obra y persona lleva esta fabulosa dedicatoria: A todos mis alumnos. Los de ayer. Los de
hoy. Los de siempre. Y en el prólogo
a la célebre obra de don Andrés Manjón El maestro mirando hacia dentro’ (me la
regaló Antonio Idígoras, el maestro impresor de las Escuelas de San Cristóbal),
Ricardo escribía lo siguiente: Aprender
haciendo se practicaba haciendo a los niños saltar, mientras recitaban las
listas de reyes, de una baldosa a otra que habían sido bautizadas con su nombre.
Andrés López, actual director del
colegio del Ave María, opina que los
alumnos sentían devoción por este excelente maestro, que tenía una singular
manera de exponer la materia. Además, poseía una gran cultura y era un profundo
conocedor de la obra de don Andrés Manjón. El pasado 28 de diciembre
Ricardo se fracturó el fémur y, días después, en la otra pierna le salió un
coágulo de sangre. Pero ya no se recuperó,
me dice su mujer Carmen. Falleció el seis de enero, a los 83 años de
edad.
Publicado en Ideal, el 20 de enero de 2004
Posdata: Tengo el libro de Los cuentos de la Alhambra, editado por Miguel Sánchez en 1977. El prólogo es de Ricardo Villa-Real.





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