viernes, 20 de diciembre de 2024

RECORDANDO A LOS AMIGOS

 



No hace un mes que recibí este whasapp de un amigo: Muchas felicidades en el día de tu santo. Que pases un buen día. Un fuerte abrazo. Veo un whasapp tuyo de 26 de septiembre en el que me preguntabas si iba a ir al pueblo. Ya sólo estoy para pasear; el neurólogo me dijo que no hiciera esfuerzos. Ya sabes que padezco Alzheimer, aunque en fase inicial. Es por esto por lo que tengo que evitar los ajetreos. Y llevar una vida serena y tranquila. Esta fue mi contestación: Gracias por acordarte, a mí se me pasa felicitarte. Siento lo que dices del Alzheimer, pero nos va a coger a más de uno. Nuestros padres, como no vivían tantos años, no les afectó y nosotros ya no estamos para muchos trotes, como decían ellos. No dejes de enviarme whasapps.

Recuerdo la anécdota con un matrimonio amigo de la Alpujarra, hace poco más de un año. Él tenía principio de Alzheimer y la esposa lo traía un día a la semana a Granada, para hacer ejercicios con la memoria. Quedamos mi mujer y yo con este matrimonio en la cafetería de una gasolinera para vernos y él me regaló una botella de vino de su cosecha. En un momento dado, le dice la esposa: No me digas que no te acuerdas del pueblo donde estuvimos. Él se quedó con la mente en blanco y se le notaba bastante indeciso. Entonces le eché una mano: Te quieres creer que hace unos días mi vecina me saludó en una calle de Granada y no sabía quién era. Su cara me sonaba, pero al pronto no la reconocí. La memoria a nuestra edad falla bastante, a veces no te acuerdas de un nombre y hay quienes se desesperan, pero más pronto que tarde te viene a la memoria. El caso es que el amigo se tranquilizó, mientras que a su mujer le faltó tacto.

Otro amigo me confesó hace unos dos años, recién jubilado: En un análisis de heces, han comprobado que tengo cáncer de colon. Fíjate que hace tres años me enviaron el sobre a mi domicilio para hacerme el análisis, pero no me lo hice. Se lamentaba de esto. Estuvo yendo a quimioterapia y se recuperó, pero cuando nos vimos lo encontré más delgado. Un pariente lejano, que había sido un cargo de la Junta de Andalucía, me contó una tarde la pena que llevaba dentro: recién jubilado le diagnosticaron cáncer de próstata. El caso es que se operó en una clínica privada, con los mejores adelantos, y ahora llevaba una vida de ermitaño, con medicamentos y privaciones en la bebida, pero se iba manteniendo. El cáncer de próstata en los hombres viene a ser el equivalente del cáncer de pecho en las mujeres.

Otro amigo, que es médico, se dio cuenta de que tenía el PSA algo elevado, lo consultó con una doctora amiga y le aconsejó que se hiciera una ecografía. Tenía cáncer de próstata y los riñones se le llenaban de orina, por lo que podía darle una peritonitis. Al poco le extirparon la próstata y al menos el cáncer no se le había extendido a los riñones, pero le dieron demasiados puntos por lo que estuvo un mes hospitalizado. Pasó unos meses recuperándose en su casa y hoy se encuentra bien.

Hace dos años, un amigo me escribió esto: Buenas noches. En mi caso tenía dos tumores dentro y aún estaba a tiempo, antes de que hicieran metástasis, de inyectar quimio, radiarlos o extirpar la próstata, así que elegí quitar la próstata y se terminó el mal. Un abrazo. A otro amigo le dieron quimioterapia en la próstata y se va manteniendo, hace poco más de un mes tomamos café en un bar y lo vi algo desmejorado, pero me dijo que la recuperación era lenta. Se le notaba en el ánimo. No se lo he oído decir a ninguno, pero el caso es que están vivos y pueden contarlo. Mi padre falleció en 1977, con 58 años, de un carcinoma (cáncer de estómago). Un año antes le extirparon las tres cuartas partes del estómago, pero un médico me dijo en privado que viviría un año. Y así fue. Hoy la medicina ha adelantado mucho (mi padre hubiera vivido más años) y las generaciones de hoy viven veinte años o más que las de sus padres y no sabemos apreciarlo. A otro amigo le ha extirpado la próstata un robot, en una clínica privada, y me ha confesado que le va bastante bien. Es lo más adelantado en esta clase de operaciones.



B. es una amiga de mi mujer, desde los años ochenta. Es octogenaria y, tras varios achaques y una caída, apenas puede andar. Estuvo varios días acostada en la cama y apenas podía moverse porque le dolía el estómago, sin embargo no quiso ir al hospital. Hablamos con ella a través del móvil tratando de convencerla y después de ir al hospital se recuperó. Queremos ir a visitarla un día de estos. Una amiga me escribe un whasapp: Te mando esta canción para recordar cuando éramos jóvenes, entonces teníamos a nuestros padres, todos los hermanos, primas, amigos. Yo que nunca pensé en esta etapa de la vida, nunca me paré a pensar como sería. Ya nuestros padres estaban en esa etapa y nosotros en el limbo, pero ahora la estamos pasando… Pero ya lo dijo alguien y no se equivocó, "juventud divino tesoro", pero, cuando te das cuenta ya no la tienes. Yo no me quejo, solo siento que ha pasado la vida en un suspiro, no ando con la espalda encorvada, ni arrastrando los pies, soy una persona activa, y la verdad que para la edad que tengo, ni achaques ni nada y, cuando nos reunimos mis hijas y yo, soy una más, lo que me falta es mi apoyo que se fue hace ya once años. Yo le contesto: La soledad come mucho el tarro, pero piensa que hay millones de jubilados que viven solos. Y me responde: Yo no me siento sola ni me como el tarro, mi casa es mi paraíso y porque no quiero pero por mis hijas ya estaría con alguna de ellas, pero quiero mi casa y me siento muy a gusto en ella. Mi etapa la llevo bien pero, eso sí, siento nostalgia del tiempo que se fue.

Hace unas semanas, una amiga de mi mujer la llamó por teléfono: A P. lo han operado ya y le han extirpado el uréter y un riñón. Una semana después, tenía puesto el oxígeno, pues respiraba mal a consecuencia de un pulmón dañado, le ponían sangre pero le salía por la herida, era diabético y tenía anemia. Tuvieron que operarlo de nuevo porque no le habían cerrado bien la herida. Hace unos días lo llamé y me dice la esposa: Ayer le dieron el alta y apenas come, esta mañana le hice una tostada y solo le dio un bocado. Está adormilado, abre los ojos y los cierra, la cara la tiene amarilla y respira que apenas se le oye. Ha adelgazado bastante, pues en el hospital apenas comía, los ojos ya no los tiene azules… No hizo falta que me contara más, le dije que llamara a Urgencias porque, si no comía podía ocurrirle cualquier cosa, pues tiene varios órganos dañados. No lo dejes, le insistí varias veces. Al poco llamó para decirme que venían los de Urgencias y lo ingresaron de nuevo en el hospital. Le habían dado el alta sin oxígeno y estando en una extrema debilidad. En esta última etapa de la vida ya no tienes prisa por llegar a ninguna parte, mientras te preguntas, atónito: ¿Cómo he llegado hasta aquí? Sin embargo, muchos otros se quedaron en el camino

Quiero tener un recuerdo para Eduardo Caracuel, que falleció el 8 de diciembre con setenta años. La última vez que lo encontré fue en el Carril del Picón, hace unos seis meses, siempre que nos veíamos le soltaba un chascarrillo y nos reíamos. Eduardo iba con su sombrero y su sonrisa a todas partes. Os deseo una feliz Navidad. 

Publicado en Ideal en Clase:

https://en-clase.ideal.es/2024/12/19/recordando-a-los-amigos/?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTAAAR18UKqp5h54rCatlMin4qLktDgO7xRW58RB1M3Oa5vpxyFhGK5-KoetGE8_aem_inI7j-pvokPmjq-gYvtROw

martes, 17 de diciembre de 2024

LAS MISAS DE LOS GOZOS, DE GALERA

Ermita de la Virgen, al fondo

 


LAS MISAS CANTADAS DE TRADICIÓN POPULAR

CON MOTIVO DEL INICIO DE LAS MISAS DE LOS GOZOS DE GALERA

Introducción

Es grato, y sorprendente, que en los primeros años del siglo XXI aún permanezcan vigentes, o al menos recuperables, ciertas manifestaciones religiosas populares -o de otro tipo- que alcanzaron su esplendor  varias centurias antes y permanecieron vivas, incluso centenares de años, entre las gentes que las habían creado. Una explicación a esta continuada permanencia podría ser que el efecto del paso del tiempo, en lo que a innovaciones de cualquier índole se refiere, era apenas perceptible. Ello contribuía a que los modos de vida se perpetuasen décadas y décadas, de manera que pasaban de una generación a otra prácticamente sin modificaciones. La sociedad actual, por el contrario, está inmersa en una dinámica muchísimo más veloz que aquella otra. Si hubiese que destacar una característica propia de nuestros tiempos, no hay duda de que deberíamos referirnos a  la celeridad con que se producen los cambios en casi todos los órdenes de la vida. Esta particularidad ha incidido directamente sobre aspectos no solo religiosos, como es el caso que nos ocupa, sino sociales, políticos y económicos. 

Dicho de otra manera: Las circunstancias que concurrieron para la consolidación de ciertas costumbres, manifestaciones, modos de vida de épocas anteriores,  han cambiado y han sido sustituidas por otras diferentes. Ello ha provocado, como es lógico, la desaparición progresiva de todas aquéllas, incluyendo las que parecían inmutables. Es evidente que un hombre, pongamos del siglo XVIII, sometido a una influencia tan directa como podía ser la religiosa; inmerso en una sociedad de horizontes tan concretos como era la de la época; bajo la autoridad absoluta de las monarquías gobernantes y normalmente acuciado por carestías, hambrunas, epidemias, elevadísima mortalidad y otros gravísimos problemas… tenía una visión de la vida muy alejada de la que tiene el hombre actual. Aquellos condicionantes fructificaron, por ejemplo, en la creación de verdaderas joyas músico-religiosas, como pueden ser las tradicionales misas populares cantadas que, según  su área de dispersión, las fechas en que se ejecutaban o las composiciones que se cantaban, podían denominarse misas pastorelas, misas de inocentes, misas de aguinaldo, misas de gozos…o misas de ánimas, como es el caso de ésta de Pozo Iglesias a la que tenemos la suerte de asistir a su recuperación.

Contexto histórico

Naturalmente, las misas cantadas populares no surgen de la noche a la mañana de manera espontánea. Detrás de ellas hay una considerable base histórica en la que se amalgaman los elementos ya citados como determinantes. Sin duda alguna, las misas populares no hubiesen llegado a ser tales de no haber tenido una estructura sobre que edificarse, como eran -y lo siguen siendo aún- las distintas hermandades religiosas que proliferaron desde finales de la Edad Media y llegaron con considerable pujanza hasta los siglos XVII y XVIII. Con la celebración del Concilio de Trento (1545-1563), las teorías luteranas son rebatidas en prácticamente la totalidad de Europa y más concretamente en los países meridionales como es el caso de España. Para evitar la tentación protestante, la jerarquía católica determina una “hoja de ruta” -como se diría hoy- para uso de los fieles, como puede ser la multiplicación de las hermandades y la potenciación de manifestaciones externas -caso de las procesiones-, que responden a una decidida atención a la expresión de todos los cultos y rituales. Es muy elocuente este párrafo tridentino referido a las ceremonias católicas:

«Dado que la naturaleza del hombre es tal que no puede fácilmente, sin ayuda exterior, elevarse a la meditación de las cosas divinas, la Iglesia… ha establecido… ceremonias como las bendiciones, las luces, la incensación, los adornos y otras diversas cosas semejantes… que tienen por objeto realzar la majestad del gran sacrificio de la misa y estimular los espíritus de los fieles con estos signos visibles de piedad y de religión…»

Plaza Mayor, de Galera

Esta idea de hacer más «visible» el mensaje cristiano, católico, tal vez respondiese a la urgente necesidad que se daba en algunas zonas del recién reconquistado territorio nacional donde permanecía un considerable número de moriscos, como puede ser el Reino de Granada. La evangelización de este territorio se presentaba difícil y había que jugar con elementos asumidos previamente por los cristianos nuevos. Como ejemplo de ello, baste el testimonio de Francisco Núñez Muley, influyente personaje morisco bautizado como cientos de miles de ellos. Éste pretendía evitar la expulsión de sus hermanos señalando en un famoso documento la armonía que existía entre los unos y los otros. En  él refiere la consideración que tenía con los recién convertidos el primer arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera, con estas palabras:

«Holgaba (el arzobispo) que acompañasen al Santísimo Sacramento en las procesiones del día del Corpus Christi y de otras solemnidades, donde concurrían todos los pueblos a porfía unos de otros, cual mejor zambra sacaba, y en la Alpujarra, andando en la visita, cuando decía misa cantada, en lugar de órganos, que no  los había, respondían las zambras y le acompañaban en su posada a la iglesia. Acuérdome que cuando en la misa se volvía al pueblo, en lugar de “Dominusvobisqum”, decía en arábigo “Y baraficum”, y luego respondía la zambra».

¿No puede ser  éste un directo antecedente de lo que son las misas cantadas populares que nos han llegado mejor o peor conservadas?  ¿No se trata, en ambas situaciones, de acceder de manera más efectiva al sentimiento religioso, y su posterior conversión, de los asistentes a la ceremonia utilizando sus propias formas musicales? Volviendo al primer párrafo de este artículo, nos congratulamos de lo que vimos la noche del día 15 de este mes de diciembre de 2024, cuando el coro de la iglesia parroquial de Galera se juntaron 21 músicos, acompañados de un nutrido coro de cantantes, para iniciar una año más la Misa de los Gozos de Galera que, tal vez desde hace más de cuatro siglos, resuena bajo el artesonado que «tiene la culpa» de que este templo tenga el merecido título de Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1983.

Jesús Mª García Rodríguez.

Miembro del Centro de Estudios «Pedro Suárez”, de Guadix.

Cronista Oficial de la Villa de Galera


Hermandad de Ánimas, de Galera

domingo, 15 de diciembre de 2024

CURSOS DE FORMACIÓN CON ENGAÑO

 




El 15 de marzo de 2009, salió publicada esta carta mía al director de La Opinión de Granada

Entre abril y mayo de 2008, doce mujeres realizaron en Armilla (Granada) el curso de ‘Camareras de piso’ y les entregaron el diploma. Lo organizó la empresa..., con el compromiso de que, el 70% de las alumnas serían contratadas por la empresa como camareras de piso, por un periodo de seis meses. Pero la realidad fue muy diferente. A Antonia le ofrecieron trabajar cuatro horas de limpiadora, en dos centros bastante alejados: “Si no aceptas este trabajo, tienes que firmar la renuncia”, le dijo la encargada y, ante las protestas de Antonia, la amenazó, “pues, si no firmas, te voy a denunciar”. A María… le ocurrió otro tanto y le ofreció un trabajo de limpieza en el Hospital de San Rafael: “Esto es lo que hay y, si no te gusta, tienes que firmar que renuncias al trabajo del hospital”. Ambas mujeres se negaron a firmar. A Mercedes… le ofreció limpiar en el hotel Los Abades, pero el uniforme y los zapatos que le entregaron estaban rotos. Lo pasó tan mal ese día, que ya no volvió más al trabajo. La empleada de la empresa...,  le dijo que se pasara a recoger los papeles del paro y allí tuvo que oír: “Si no me firmas la renuncia del puesto de trabajo en el hotel, no te doy los papeles para que puedas cobrar el paro”. Mercedes al final firmó la renuncia.

A Luisa… también la llamaron como limpiadora en el Hospital de San Rafael, con la consigna de que, si no le interesaba el trabajo, que se pasara por la oficina para firmar la renuncia. Pero no acudió a firmar. En cuanto a las mujeres restantes que realizaron el curso: dos trabajaron en el hospital, otras dos firmaron la renuncia al trabajo y a cuatro no las llamaron. Pero las cuatro trabajadoras –citadas por su nombre– reclamaron a la empresa..., y recibieron contestación por carta ordinaria. El escrito, dirigido personalmente a cada una de ellas, lleva el anagrama de la empresa..., y sus delegaciones en Andalucía, pero no está firmado ni lleva sello del registro. La empresa reconoce que el "curso pertenece al programa de Formación Profesional Ocupacional, financiado por el Fondo Social Europeo y la Junta de Andalucía”, y que se comprometió “a contratar al 65% de los alumnos participantes, en trabajos relacionados con la formación recibida en el curso (…). Es cierto, que algunos de ellos no eran para desempeñar el puesto de camarera de piso, pero sí estaban dentro de nuestro sector, la limpieza. Desde la empresa..., no pensamos que esto fuese a significar un problema, pues lo que las alumnas expresaron de manera reiterada en el curso fue sus ganas de trabajar”. Y continúa diciendo: “Como entidad debemos contar con un documento firmado por la persona que rechaza el contrato. En efecto, no están obligadas a firmarlo (…). Lamentamos, que como reflejan en el escrito se hayan podido sentir ‘engañadas, vejadas y amenazadas’”. Y tras las justificaciones, la carta finaliza: “Queremos expresarles que sentimos profundamente este gran malentendido”.

Como la empresa no se comprometía a nada, en julio de 2008, tres trabajadoras pusieron una reclamación en el Servicio Andaluz de Empleo: “Estas prácticas, además de constituir un fraude, ofenden a la dignidad de las trabajadoras y son contrarias a la libertad y seguridad en el trabajo. De manera que, con doce mujeres trabajadoras, ‘organizaron’ un curso de camareras de piso, para ofrecernos al final un trabajo de limpiadoras. Pero, cuando nos negamos a aceptar este trabajo, no dudaron en utilizar amenazas y coacciones, para que firmáramos la renuncia”. Y el jefe de servicio de Formación para el Empleo les dio ésta contestación: “El compromiso de contratación al que está obligada la citada entidad es del 70% de las alumnas finalizadas y aptas. Esta Dirección Provincial del S.A.E. comprobará el cumplimiento del compromiso de contratación de la empresa..., a efectos de la liquidación económica del curso, y en su caso, para iniciar el correspondiente procedimiento de reintegro”. Ante la pasividad de la Administración, Antonia y Mercedes pusieron una reclamación en octubre al Defensor del Ciudadano, Melchor Sáinz-Pardo. Tras hacer una mediación personal, la respuesta que recibió por escrito de la Delegación Provincial de Empleo fue prácticamente la misma que dio el jefe de servicio, siete meses antes. La empresa no ha sido sancionada por fraude en el curso de camareras de piso (casi un año después), con el agravante de amenazar a las trabajadoras para que firmaran la renuncia al trabajo de limpiadoras. Y tampoco ha devuelto la subvención del Fondo Social Europeo y de la Junta de Andalucía.

 He omitido el nombre de la empresa. Posteriormente, informé del fraude al corresponsal de El Mundo en Granada, de manera que unas semanas después salió publicada una crónica sobre los cursos de Formación Profesional en Andalucía, en el citado diario. El sindicato denunció al corresponsal de El Mundo por la crónica, de manera que meses después tuvo lugar un juicio en un juzgado de Plaza Nueva, al que asistieron también una mujer denunciante y yo. Hace casi un mes, el 28 de noviembre de 2024, El Mundo publicó este editorial del que copio tres párrafos.

Una sentencia histórica contra la corrupción y para el periodismo libre

En vez de rendir cuentas, UGT-Andalucía quiso sentarnos en el banquillo. Hoy la verdad periodística se hace verdad judicial

(…) La Audiencia Provincial de Sevilla considera probada esta gigantesca trama de financiación, que se desarrolló en paralelo al caso ERE: al menos entre 2009 y 2013, los dirigentes del sindicato hermanado con el PSOE crearon una «mecánica defraudatoria» para financiar su estructura, sus fiestas, sus comidas, sus regalos... La Justicia confirma ahora las prácticas vergonzosas que desvelamos. El hecho de que UGT saqueara a los parados de la que por entonces era la comunidad autónoma con mayor índice de paro de la UE, aquellos cuyos intereses debía defender, añade un componente moral ignominioso.

(…) Las informaciones que empezamos a publicar hace 11 años fueron numerosas. Desvelamos episodios surrealistas: cenas con barra libre en la Feria de Abril a cargo de la Consejería de Empleo; los ya famosos 700 maletines falsificados que se regalaron en el IX Congreso de UGT-A en Sevilla y que dejaron una factura de más de 100.000 euros que se sufragó con fondos de la UE; o la existencia de un manual interno en el que figuraba la «gestión de botes», un elemento clave en el entramado. Los botes se generaban precisamente con las facturas que pagaban las administraciones públicas y en las que se multiplicaba el precio real del servicio.

EL MUNDO no cejó en su compromiso con la verdad pese a que incomodara profundamente tanto a UGT como al entonces todopoderoso PSOE andaluz. Esa resistencia tuvo su coste. Desde el primer día, en lugar de rendir cuentas y asumir responsabilidades, el sindicato empeñó sus esfuerzos en desprestigiar y atacar a quien denunciaba las ilegalidades. Incluso intentó sentar en el banquillo a este diario y a nuestros compañeros Silvia Moreno y Manuel Becerro. Asaeteó con denuncias a unos periodistas que cumplieron escrupulosamente con su deber y los sometió a una persecución infame, poniendo sus nombres en una diana.

https://www.elmundo.es/opinion/editorial/2024/11/28/67477c54e9cf4a3f378b4590.html?fbclid=IwY2xjawHI1_RleHRuA2FlbQIxMAABHUHWbivYG3YNT3QnGICdSImqXvyEtEcpifesHUklJy0MiMNzHca7vqUCfg_aem_G7rWxc5Tj74JKO7DGoizTQ

 Posdata. Aunque el editorial no menciona el caso de Granada, quiero mostrar mi agradecimiento a las citadas mujeres y al entonces corresponsal de El Mundo, todo un ejemplo para el periodismo, porque tuvieron el valor de denunciar el fraude. Sin olvidarme del director de La Opinión, por publicar la carta.

martes, 10 de diciembre de 2024

LOS VIEJOS AMIGOS


Es necesario escuchar al amigo o al otro y entonces

comprobamos cuán equivocados estábamos

Me encontraba ojeando el periódico en el quiosco, cuando me dio una palmada en la espalda. Era Paco, a quien no veía desde hace un año. Me contó que había tenido un desprendimiento de retina, por lo que tuvieron que operarlo de urgencia y, últimamente, había estado recuperándose en su casa. Paco es de lo mejor que he conocido por estos pagos, aunque a veces la política nos ha dividido. Un día me pasé con él, pues le hablé bruscamente, cuando pude decirle las cosas de otra manera. El caso es que perdí a un amigo, al que debía de estar agradecido. Me lo imagino en su sencillez –recientemente perdió a su padre y le dedicó un emotivo artículo en una revista, evocando los recuerdos de la infancia–, enseñando a los niños los valores y principios y, sobre todo, su afición ecologista. Dejó de dar clases porque apenas veía, pero él sigue ahí, con sus ideales y su lucha política. Las adversidades de la vida no han conseguido doblegarlo –cualquier otro se hubiera derrumbado–, y esta mañana del domingo hablamos de política como dos viejos amigos y sin que las consignas y la desidia de los partidos interfieran entre nosotros. He comprendido al fin que son más fuertes los lazos y afinidades que nos unen, que los malentendidos que puedan surgir.

Con este otro amigo de la infancia, las diferencias surgieron a causa de una carta que a mí no me sentó bien. Los verdaderos amigos te dicen la verdad, porque te aprecian, pero la verdad pelada y mondada nadie la quiere. Es mejor el envoltorio. Me leí su carta bastantes veces, y es cierto que no hería, pero yo necesitaba en aquellos momentos que mi amigo Manuel fuera algo más imparcial. Y esto fue lo que me dolió. Luego vino de vacaciones a Granada y temía que ya no nos viéramos más, por lo que eché mano de un amigo común para que nos reconciliara. Pero como si la cosa saliera de éste. Manuel había sufrido un infarto y andaba casi de milagro, pues lo suyo era para estar postrado en una cama. A su edad había que ponerse en lo peor, por lo que no perdí el tiempo. Me ha dicho que está deseando que lo llames, me dijo el mediador. Esto lo sabía yo de sobra, pero esperaba que Manuel diera el primer paso. Aproveché precisamente el momento crucial en que me asaltaban las dudas, aunque el cuerpo no me lo pedía, y descolgué el teléfono... El caso es que nos vimos y reconciliamos al día siguiente, que era el último de sus vacaciones. En el fondo los dos ansiábamos aquel reencuentro, donde hablamos como siempre, y donde cada uno expuso su punto de vista. Aquel enfado no podía romper nuestra amistad. Conocí a Manuel cuando yo tenía doce años y, desde entonces, me había ayudado en los momentos clave, por lo que no me hubiera perdonado que se fuera de esta vida sin haberle tendido la mano o sin hablarnos. La otra mañana mientras paseábamos nos sentimos felices, a pesar de que lo encontré bastante envejecido. Pero ahora teníamos toda la vida por delante.

A Juan lo había visto varias veces, cuando estaba tomando café en la terraza de un bar, y sin embargo yo pasaba de largo. Él le había dicho a un compañero de vernos y tomar una cerveza juntos, pero yo todavía recordaba algunas cosas que no me gustaron. Conforme pasaban los días la carcoma del olvido iba surtiendo sus efectos, pues el tiempo ya se encarga de solucionarlo todo. Fue un día, de regreso al trabajo, cuando debió de encenderse alguna bombilla en mi cerebro. El caso es que, sin pensarlo demasiado, me acerqué por detrás de la silla de Juan. Lo saludé y me invitó a sentarme: Prefiero fijarme en el conjunto, que en los pequeños detalles, fue lo primero que le dije. Y ya estuvimos hablando de todo durante un buen rato mientras que los malentendidos se deshacían, como el azucarillo en el café con leche. Se despidió dándome un abrazo y, a los pocos días, lo invité a comer a mi casa. Muchas veces las cosas pasan, pero no como uno cree o imagina, sino que es necesario escuchar al amigo o al otro y entonces comprobamos cuán equivocados estábamos. Se atribuye a Alfonso X el Sabio este proverbio: Quemad viejos leños, bebed viejos vinos, leed viejos libros, tened viejos amigos”. Sin embargo, el ambicioso Napoleón pudo comprobar el valor de la amistad en su largo cautiverio, en la isla de Santa Elena: Nunca sabréis quienes son vuestros amigos, hasta que caigáis en la desgracia.

 


jueves, 5 de diciembre de 2024

CASTILLÉJAR, AÑOS SESENTA


 


Esta perspectiva, desde la casa donde vivía Ángeles Navarro, es nueva para mí, pues parece tomada desde un mirador. En primer lugar destacan los bancales y la arboleda de Alfredo, el alcalde, donde tenía una piscina para bañarse. También era suya la casa solariega que hay a la izquierda. Todavía no se había construido la casa del cura, que levantaron más tarde casi enfrente de la de Alfredo. En las tapias de los corrales, de las Casas Baratas, yo me sentaba a leer tranquilamente, con el sol de la mañana, y aquí era donde los sábados tenía lugar la feria del ganado. Llama la atención el resto del caserío, que aparece escalonado y sin un orden aparente, así como los antiguos palos y los cables de la luz. Foto de Fernando Triguero. 

Leandro: Castilleja de los Ríos en blanco y negro (1920), edición de autor. 

viernes, 22 de noviembre de 2024

LA CONSERVACIÓN DEL SEMINARIO DE GUADIX

 

Fachada del Seminario Menor, en 2014

Estos torreones milenarios y estas altivas almenas contemplaron nuestros juegos de la adolescencia


En el último pleno del Ayuntamiento de Guadix se aprobó, con los votos a favor del PP, PSOE y VOX, la cesión de una parte del Seminario a una hermandad. Una cesión para su uso durante 30 años. Sin embargo, esto ha provocado opiniones para todos los gustos en las redes. Uno escribe en Facebook: ¿Preferís que siga cerrado y se caiga a trozos antes que darle un uso decente? Y otro le replica: No tiene porqué seguir cerrado, o es que solo están esas dos opciones. ¿Seguir cerrado o cederlo a la iglesia? Que corto de miras. Tantas cosas se podrían hacer. En Guadix tenemos necesitad de espacios para muchas actividades. Y el primero insiste: Ninguna asociación se ha preocupado por hacer algo ahí y ahora que una hermandad lo está recuperando, algunos se rasgan las vestiduras. ¡Qué irónico! Este piensa lo contrario: !Se le compró a la iglesia por 300.000.000 y ahora se le cede a una hermandad, a la iglesia en definitiva. ¿Eso lo ves normal?? Lo pagamos todos para que lo usen unos pocos. Ese edificio debería recuperarlo el ayuntamiento y ser de uso público.!!Enhorabuena a la hermandad!!!! por esa iniciativa, la lástima es que no sea todo el edificio. Otro le aclara: …, pero sin coste alguno para el Ayuntamiento, es más, se le ganó dinero a esa compra que luego aumentaron los presupuestos de años sucesivos. Aquel otro tira una pedrada en ojo de boticario y en este plan hay opiniones para todos los gustos, como esta: ¿Y exactamente que pensabais hacer con el edificio? Si dependiera de vosotros se habría caído.

 Copio este párrafo de mi artículo El encuentro, que fue publicado en https://en-clase.ideal.es/2016/10/17/leandro-garcia-casanova-el-encuentro/ el 17 de octubre de 2016. En este entrañable patio –hoy ofrece un aspecto desolador, pues crecen las higueras– era donde nos hacían las fotos de cada curso, donde los sábados formábamos antes de salir de paseo por los alrededores de Guadix y donde recibíamos a los escasos familiares que venían a vernos. Dependiendo de la época del año, el patio era para nosotros la antesala del Seminario o de la calle. Toda aquella época de privaciones y de disciplina forman parte de nuestro pasado, mientras que hoy gozamos de mayor bienestar y comodidad, pero los estudios y la enseñanza que recibimos nos sirvieron para defendernos en la vida… Nuestros lejanos recuerdos de entonces se fundieron con la realidad de hoy y, por unas horas, regresamos de nuevo a la ciudad de Guadix: con tristeza vimos el antiguo Seminario, que se encuentra en completo estado de ruina, lo mismo que la Alcazaba (desde que la compró el Ayuntamiento está cerrada) donde jugábamos al futbol, con una especie de botas de tela, mientras sentíamos el tañido cercano y solemne de las campanas de la Catedral. 

Patio de arcadas con pozo, en 2016


En el artículo Recuerdos del Seminario, publicado en mi blog y en la revista Actualidad y Cultura Wadi-asen enero de 2018, describo su abandono: Hoy se encuentra en un estado de ruina, con escaleras derrumbadas, parte del tejado al descubierto y con el patio de arcadas y ventanales, donde crecen las higueras alrededor del pozo. Aquí estudió el escritor Pedro Antonio de Alarcón y miles de estudiantes y sacerdotes de la Diócesis Guadix-Baza y Huéscar. La Alcazaba fue declarada monumento nacional mientras que el Seminario forma parte del patrimonio de Guadix, por eso, el ayuntamiento y las instituciones deben de restaurarlos y no dejarlos en el  más completo abandono. 

 Don Leo Gómez Amezcua, que fue rector del Seminario en los años sesenta (falleció precisamente en noviembre de 2022), publicó un artículo en Accitania, Diario Digital, sobre el 20 de octubre 2016. Destaco este párrafo: El pasado día 15 de octubre, medio centenar de antiguos alumnos del Seminario Menor de Guadix, procedentes de distintas localidades y pertenecientes a cursos de los años 1960 y 1970, se reunieron en nuestra ciudad para celebrar una convivencia. Y lo primero que hicieron fue visitar el lugar donde había cursado sus estudios. Algunos de ellos eran sacerdotes; la mayoría eran seglares con distintas profesiones: maestros, médicos, escritores, abogados etc. A pesar de la advertencia previa que se les hizo, su impresión fue muy negativa, porque encontraron un edificio en ruinas: muebles destrozados, habitaciones destartaladas, escaleras rotas y mucha suciedad. Peor fue cuando subieron a la Alcazaba, que había sido campo de recreo para los seminaristas. Tras pasar con mucha cautela el endeble puente que la une al edificio, hallaron una gran explanada cubierta de matorral, sin las paredes que las separaban del exterior y con algunos torreones hundidos (…). La despedida fue muy emotiva. Pero a todos les quedó un amargo sabor de haber encontrado un edificio histórico, que fue adquirido por el Ayuntamiento a principio de siglo, y que ha sido materialmente abandonado por los sucesivos regidores municipales que ha habido desde entonces.

Comedor con el púlpito, en 2016


Años después, don Leo me pidió que escribiera sobre su estado de ruina, con el fin de llamar la atención de la sociedad accitana. Hay que recordar que el Seminario fue la sede del Comité Revolucionario, durante la Guerra Civil, y prácticamente fue destrozado. Don Rafael Álvarez Lara (los sindicalistas lo protegieron en Linares, durante la Guerra Civil) fue obispo de la Diócesis de Guadix, Baza y Huéscar, desde 1943 hasta los años sesenta. A él se le debe la reconstrucción del Seminario tras la guerra, junto a otros sacerdotes diocesanos. En 1943 se solicitó ayuda al Ministerio de Justicia y concedió un millón de pesetas que, junto a las aportaciones de la diócesis, pudo llevarse a cabo la reforma del Seminario, pues había sido destrozado y saqueado durante la Guerra Civil, y fue convertido en cuartel en los años posteriores. Este obispo entrañable, del que nadie se acuerda (don Leo fue su secretario y escribió una biografía), dio trabajo en Guadix a doscientas personas haciendo alfombras de esparto, en la Espartera (de ahí le viene el nombre), y otras obras sociales. El escritor inglés, Gerald Brenan, escribió que en Guadix  había creado más trabajo que muchas empresas públicas de entonces.

Aspecto de la biblioteca, en 2014
 

No hace falta decir que el Seminario se encuentra en estado de ruina y derrumbándose a ojos vistas (la historia se repite), ante la impasibilidad de unos y de otros. Unos años después de adquirirlo el ayuntamiento, junto con la Alcazaba, robaron los archivos de don Carlos Ros y otros objetos que estaban allí guardados, como publicó entonces Torcuato Fandila, el fotógrafo de Ideal. Ni siquiera se habían gastado un duro en poner alarmas en las puertas. Hace dos años le pregunté a un miembro del actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento, si había algún presupuesto destinado para conservar el Seminario y me respondió que no. Por eso hay que agradecer a los grupos políticos del Ayuntamiento,  del PP, PSOE y VOX, porque han aprobado por mayoría la cesión parcial del Seminario a una hermandad. ¿Qué más da que se haya cedido a una hermandad, a una entidad cultural o una ong? Ojalá que se pudiera ceder completamente. Pero hay quienes prefieren que se derrumbe antes que cederlo a una entidad privada, después serían los primeros en culpar al equipo de Gobierno por no hacer nada. Ahora queda pendiente la conservación del edificio histórico del Seminario. 

Iglesia de Santa María de las Lágrimas, fue la antigua capilla del Seminario

Posdata: Se me olvidó incluir en el artículo a ADEPA (Asociación para la defensa y promoción del patrimonio cultural y natural de Guadix), porque en la portada de su Facebook tiene una foto con la fachada del Seminario Menor, con el emblema SOS ANTIGUO SEMINARIO. Además de la labor encomiable que desarrolla en Guadix en favor del patrimonio y de la cultura. 

 Artículo publicado en Ideal en Clase:

https://en-clase.ideal.es/2024/11/21/la-conservacion-del-seminario-de-guadix/?fbclid=IwY2xjawGsXExleHRuA2FlbQIxMAABHau-ycPGJoqTntpbLMAPHWhsLHFCNsW_nkhV-IdVZ0EJ9YmUOra46_ZZlw_aem_I9F3r6eW4KQRcOqU1rA4ag



sábado, 16 de noviembre de 2024

MEMORIAS DE CASTILLÉJAR 3

 


Mayo de 2009, número 3 

La crisis de los niños, durante 1940 a 1950

Las chucherías que teníamos solo las podíamos comprar los sábados en el mercado. Venía un hombre con una gavilla de palo dulce (en el Diccionario de la Real Academia Española viene como paloduz) y se ponía en la esquina de la plaza a vender un puro por una perrilla, aunque como no teníamos ese dinero le pedíamos a nuestra madre una patata o una panocha para cambiarlas por palo dulce. Qué felices éramos mientras nos duraba... Si alguna niña no podía conseguirlo, nos pedía una chulla y se la dábamos con gusto porque nos gustaba compartir aunque se nos estropeara el puro. Los niños iban por la noche al Barranco del tío Lázaro, donde había una viña y mucho palo dulce donde coger. El tío Lázaro, viéndolos, les tiraba piedras desde la puerta de su cueva para que se fueran porque le destrozaban la viña. También venía de Huéscar un hombre llamado Rubiro, con su borriquilla vendiendo algarrobas, y todos los niños y niñas por los laeros íbamos buscando trapos y alpargates viejos y pellejos de conejo. A cambio de esto, él nos daba dos o tres algarrobas y nos quedábamos tan contentas. Después de aquello empezó a venir de Huéscar también Arturo. Traía chambis a un precio alto: un real la pasta entera, tres perrillas, media pasta. 

Muchas veces no podíamos probarlos por su precio. Más adelante, por el año 1955, puso María la Campoa un kiosquillo en la plaza, donde también vendía chambis, agua de limón y caramelos. A partir de allí fue cambiando la vida para los niños. Los domingos les gustaba ponerse guapillos e irse a la plaza a jugar y comprarse algo. Por las calles iba el tío Quiquillero con una cesta colgada del brazo, vendiendo cajas de mistos, piedras de mechero, ovillos de hilo y agujas, a cambio de pellejos de conejo y trapos viejos. Así era la vida, teníamos menos perras que el que va a bañarse pero nos las arreglábamos. Si nos quedábamos solas en casa, cogíamos azúcar de nuestras madres, la tostábamos y hacíamos caramelos. Éramos muy artesanales. Usuaria C.G. Castilléjar

 ¿Cómo se hace el pan casero?

Desde siempre, para hacer el pan había que hacer un largo proceso. Nuestros padres, abuelos y bisabuelos primero sembraban el trigo más o menos por Navidad. Durante el verano se segaba y después lo llevaban a una era y lo trillaban. Seguidamente se ablentaba y cuando estaba el trigo limpio se llevaba al molino, se molía y ya estaba para empezar a hacer el pan. Con una artesa, unos palos y un cedazo, colocándolos en ese orden, se cernía la harina. En ese proceso, primero salía la harina y luego el salvado, que se utilizaba para echárselo a los animales. La noche antes de amasar se hacía la creciente. Se mezclaba harina, agua caliente y un poquito de sal, se hacía una pasta y se dejaba reposar esa noche. Esta masa se utilizaba para “envolver”, es decir, se mezclaba con la masa para hacer el pan, como veremos a continuación. Se amasaban 2 o 3 celemines. Se echaba la harina en la artesa (se hacía como una parada), por cada celemín de harina se añadía un puñado de sal y otro poquito para las ánimas benditas. Luego se le echaba la creciente, agua caliente y se deshacía todo junto para obtener la masa final. Al terminar de hacerla, se tapaba y se dejaba fermentar aproximadamente una hora. Mientras tanto, se encendía el horno con leña fina y se iba calentando poco a poco. Pasada la hora, se hace el pan y se pone en una tabla con un mantel. También se deja reposar más o menos una hora o hasta que el pan “suba”. Antes de echar el pan en el horno, éste se barre y las ascuas que quedan se ponen a un lado del horno para que no se enfríe. Hecho esto, se mete el pan. Para cocerse bien, gasta más o menos tres cuartos de hora. Cuando está cociendo y lleva unos 20 o 25 minutos se mira y se remuda, esto es, el pan de más adentro del horno se saca y el de más afuera se mete adentro, para que se haga por igual todo el pan. Una vez cocido, se saca y a veces se come una coscorra con aceite, sal o azúcar. En ocasiones se hace el pan dormío, que es el mismo proceso, pero en vez de dejar reposar la masa final una hora, se lavan las manos y continúan el proceso. Actualmente hay muy poca gente que amasa. Usuaria C.G. de Castilléjar

 


La Santa Cruz Misionera

La Cruz es una tradición muy antigua, de mucho antes de la guerra, aunque durante ésta se rompió. La pusieron unos misioneros que vinieron a ayudar y nos dejaron su testimonio con este regalo tan hermoso, de ahí su nombre. La dejaron colocada pero la rompieron después. En el año 1945, siendo párroco de Castilléjar, D. Antonio Motos Sánchez, vinieron los Padres Redentoristas a una misión. El Padre Medina y el Padre Hueso subieron al Cerro de la Cruz y, como no había ninguna, pusieron una nueva. En 1954, siendo párroco D. Atanasio Martínez Botía, el Viernes Santo al alba cargó con la Cruz a cuestas,  la subió y la dejó puesta en el Cerro de la Cruz. En el año 1970, siendo párroco, D. Pedro Molina Cano, subió al cerro, bendijo otra cruz y la dejó puesta. Creo que es la misma que hay todavía, pues ya está muy estropeada. A continuación dijo misa en las primeras cuevas más cercanas a la cruz, dieron un poco de refresco, cuerva y garbanzos torraos. Entonces eran las fiestas más pobres. Hoy, gracias a Dios, tenemos más abundancia de todo y se hacen mejores fiestas. Gracias al Excmo. Ayuntamiento, a la Hermandad de la Cruz y a todas las personas que colaboran se puede hacer realidad esta fiesta.

Viva la Cruz Misionera porque,

sin cruz no hay salvación.

Victoria, tu reinarás, ¡oh, Cruz, tú

nos salvarás!

Usuaria C.G. Castilléjar

 Los mayores, al colegio

Yo nací en el año 1931 y los que nacieron cuatro o cinco años antes, u ocho o nueve después, creo que a todos, por circunstancias de la vida nos ha tocado hacer las cosas al contrario de lo normal. Primero, cuando éramos niños no pudimos ir al colegio porque nos cogió la Guerra Civil (1936-1939) y casi todos los hombres estaban en el frente (27 quintas coincidieron allí, los hombres comprendidos entre los 18 y 42 años, aproximadamente). Aquí no había más sustento que lo que se recogía en la tierra, así que el trabajo del campo lo tenían que hacer los pocos hombres que quedaban, los mayores de 42 años, las mujeres y los hombres menores de 18. Los niños con 7 u 8 años ya tenían obligaciones, había que cuidar animalillos, ayudarle a las madres o a los hermanos y, cuando tenían 13 o 14 años, ya se sentían personas mayores y responsables para el trabajo y para todo. Después terminó la guerra, pero quedaba la posguerra que en aquellas circunstancias era lo mismo, porque aproximadamente hasta el año 1950 no se pudo emigrar a otros países y, a partir de ese momento, empezó a mejorar la vida cada día más. Ahora tenemos nuestras escuelas de adultos donde van todas las personas mayores que quieren. Unos aprenden más, otros menos, otros recuerdan algo que se les había olvidado, pero sobre todo nos lo pasamos muy bien relajados, allí en sociedad, muy distraídos. También nos hemos apuntado un grupo de mayores al Centro Guadalinfo y nos lo pasamos muy bien, aunque la memoria está ya un poco desgastada y se nos olvidan muchos detalles con facilidad. Pero se está muy a gusto porque el profesor es muy amable y, aunque le preguntemos varias veces las cosas, siempre nos las explica muy bien. Francisco Martínez Expósito

Gracias a Félix Montejano por las fotografías

Textos copiados de la revista CASTILLÉJAR DIGITAL, elaborada por Luis Dengra Felgueres, que entonces era dinamizador del Centro Guadalinfo. Actualmente trabaja en Punto Vuela Guadalinfo.

 http://www.castillejar.es/digital/datos/castillejar_digital_mayo_2009.pdf

guadalinfo.castillejar@andaluciajunta.es


 Sobre La crisis de los niños, durante 1940 a 1950, quiero añadir que María la Campoa fue también un personaje de mi infancia, en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, sin embargo no he encontrado ninguna foto de ella en su kiosko de la Plaza del Generalísimo (yo quiero recordarla también con el carrillo de helados). Si alguien tuviera alguna fotografía de María la Campoa se lo agradecería, pues ella y sus chambis forman parte de la historia de Castilléjar. Su hijo era de mi edad y lo recuerdo vagamente de la escuela. Le apodaban el Terrible (lo que da idea de la crueldad en los motes) y era delgado, espigado y feo. Recuerdo que los niños íbamos a una viña que estaba cerca de la Cuesta del Baico, entrando al pueblo y subiendo por el camino que hay a la derecha. Hacíamos estragos en el bancal, buscando el palo dulce en la tierra y salíamos corriendo a las voces del propietario. En el mercado del sábado casi siempre compraba dos reales de palo dulce, o de garbanzos torraos, a una vieja que tenía unos capazos en el suelo, o quizás era un hombre el del palo dulce. Y sin embargo, dentro de la escasez  y la pobreza, fuimos felices en nuestra infancia.

Sobre el pan casero, decir que mi madre tenía una artesa en la cámara pero no recuerdo que la utilizara. Ella amasaba todos los lunes en el horno de Vicente y, cuando falleció (no tendría los cincuenta años), Josefa se hizo cargo. Mi madre amasaba siete panes de a quilo, uno por día, para los siete de la familia, lo que da idea del pan que se comía entonces. ¡Niño, come pan!, era la frase de nuestros padres en aquellos años. En el horno había cinco o seis mujeres dándole meneos a la masa y a Josefa le hice una entrevista hace unos veinte años, junto a otros personajes del pueblo y del Altiplano, que salió en Ideal y la publicaré esta Navidad.

 Sobre la Cruz Misionera, como la conocemos desde hace bastantes años, añadir que Rafael Carayol, párroco de Galera e historiador (publicó varios libros sobre los moriscos), se hizo sacerdote por don Antonio Motos, según confesó él mismo. Rafael Carayol falleció el 24 de diciembre de 2001 y le dediqué un artículo en Ideal de Granada. Don Pedro Molina Cano quitó las imágenes de santos y las columnas salomónicas (las vi hace dos años en una habitación que hay bajo el salón parroquial), que estaban junto al sagrario, también borró las pinturas de la iglesia de Castilléjar, el caso es que tuvo sus más y sus menos con el maestro don Miguel Lozano. Hace dos años le pregunté a un sacerdote amigo y me confesó que don Pedro no estaba bien, lo cierto es que hizo estragos en las parroquias que estuvo. En mi artículo Las representaciones de don Atanasio https://blogdegarciacasanova.blogspot.com/2022/09/las-representaciones-de-don-atanasio.html, José Correa cuenta cómo don Atanasio cargó con la Cruz a cuestas, ya  que era monaguillo entonces, y lo acompañó a Los Evangelistas. Y Pepe Pinteño recuerda con bastantes detalles la estancia del párroco en Castilléjar y su amistad posterior con él, hasta que falleció en diciembre de 2020.

Finalmente, Francisco Martínez Expósito escribe Los mayores, al colegio. Cuando comenzó la Guerra Civil tenía cinco años, hoy tiene 93 y vive en Cambrils (Tarragona), según me han dicho. Francisco recuerda la guerra y las penurias que pasaron en la posguerra. En los años cincuenta el nivel de vida fue mejorando y cuenta su paso por la Escuela de Adultos y por el Centro Guadalinfo, donde confiesa que el profesor es muy amable. A ver si alguien conoce el nombre de la Usuaria C.G. Castilléjar. Usuaria del Centro Guadalinfo, que escribe tres relatos de aquel tiempo. Leandro García Casanova