miércoles, 3 de julio de 2013

LOS PROYECTOS DE DON CLAUDIO PENALVA

Don Claudio con su nieta






Hace unos días recibí un correo electrónico de Adrián Castillo Fernández, un amigo que trabaja en la emisora municipal de FM, de Cúllar, con este texto: “Soy aficionado a la historia local. Hace unas semanas me encontré esta curiosa noticia sobre D. Claudio Penalva Navarro en el diario ‘El Defensor de Granada’, el 25 de noviembre de 1899. Como creo que puede serte de interés, aquí te adjunto el citado artículo, sobre una de los primeros proyectos hidroeléctricos en la Comarca de Baza-Huéscar. A menudo me tropiezo con temas como este en mi "deambular" por la Hemeroteca de Andalucía y en mis ratos libres publico alguna entrada en mi blog "Tierra de Cúllar". Como tengo ya un artículo publicado en mi blog, sobre la figura del célebre cirujano de La Puebla, me puse manos a la obra.

‘El Defensor de Granada’ se hace eco de un “Proyecto importante” –así lo titula–, y le dedica casi una columna. Principia así: “En el Gobierno Civil de esta provincia presentó ayer el rico propietario de Huéscar, D. Claudio Penalva y Navarro un proyecto de aprovechamiento de agua para la producción de energía eléctrica, que por su importancia para la industria de aquella región, creemos conveniente dar a conocer, siquiera sumariante a nuestros lectores”. La idea es aprovechar todo el caudal de agua del río Guardal, con objeto de aplicarla como fuerza motriz para la instalación de una fábrica destinada a suministrar alumbrado eléctrico y transporte de energía para usos industriales, “que dé luz a los pueblos de Huéscar, Baza, Guadix, Puebla de Don Fadrique, Cúllar Baza, Galera, Orce, Benamaurel, Zújar, Caniles y otros pueblos”.  El caudal del río a finales del siglo XIX, según D. Claudio,  es de 1.500 litros de agua por segundo y, para ello, se utilizará un enorme salto de agua, de 105,73 metros de altura y la fuerza efectiva será de 1.264 caballos. La presa se construirá en el Canal Ballesteros Altos, a unos diez kilómetros de Huéscar, “tendrá dos metros de altura, y el espesor de un metro en la coronación y 6.5 m. en su base. El presupuesto de las obras, hasta poner el agua utilizada en condiciones de producir energía, es el siguiente: costo del canal de entrada,  pesetas 63.123,42: costo del de salida, 300. Total 63.423,42”. A la solicitud del propietario al gobernador, le acompaña una memoria y los planos de las obras, diseñados por una compañía de Barcelona, “bajo la inmediata dirección del ilustrado –querrá decir ilustre– ingeniero D. Francisco Casamajó. Reconociendo la importancia de este proyecto, han hecho proposiciones a D. Claudio Penalva para asociarse a la explotación varias importantes casas de España y de París, y algunos capitalistas de la región”.

           ‘El Defensor de Granada’ finaliza la crónica diciendo que “si el proyecto se aprueba y llega a realizarse, es probable que en plazo no lejano queden unidas por medio de un tranvía eléctrico las provincias de Murcia y Granada, pues actualmente se estudia el enlace de Murcia con Caravaca, y una vez el tranvía en esta población podría utilizarse la fuerza motriz de la fábrica de Huéscar para hacerlo llegar desde Caravaca hasta Guadix”. Lo de unir  las provincias de Murcia y Granada con un tranvía, se quedó en las buenas intenciones, pues, la primera línea de la sociedad ‘Tranvías Eléctricos de Granada’ se abrió en 1904, entre Cocheras-Puerta Real y Plaza Nueva, y en los años siguientes se extendió a los pueblos del Área Metropolitana, sin olvidarnos del tranvía de Sierra Nevada, que se inauguró en 1925. Por lo demás, la provincia de Granada siempre tuvo unas carreteras tercermundistas,  debido a la orografía y al ser una de las provincias más pobres. Se puede decir que las provincias de Murcia y Granada se unieron con la línea férrea de Guadix a Almendricos. El tramo Baza-Guadix entró en servicio en 1907, después de que comenzara a funcionar en Almendricos, en 1876. Pero la línea Baza-Guadix fue cerrada en 1984 por el Gobierno de Felipe González, con la solemne excusa de que no era rentable, aunque en realidad fue para costear el AVE de Sevilla a Madrid. A esto hay que añadir que, con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona del 92 (un político japonés confesó entonces que su país no hubiera podido organizar estos dos eventos, por falta de presupuesto), España quedó arruinada de tal forma que no había dinero ni para pagar a los pensionistas en 1996. Recordemos que la comarca de Baza sufrió restricciones de agua, mientras que las fuentes de la Expo de Sevilla la malgastaban a raudales.

Precisamente, el Gobierno socialista sacrificó la única vía férrea que tenía la zona más pobre de España –las comarcas de Guadix y Baza–, para ponerle el AVE a Sevilla. El razonamiento es así de simple: le quitamos el tren y el agua a estas comarcas para que la Expo de Sevilla y la imagen de España triunfen en el extranjero. Es necesario que estas comarcas sigan en la pobreza y sus habitantes emigren a la costa, para que Sevilla progrese y alumbre por sí y a la Humanidad. A pesar de que condenaron –una vez más– a la región a la Prehistoria, esta siguió votando masivamente al socialismo, como si aquí no hubiera pasado nada. Y hoy día, hasta para arreglar las carreteras –como la de Benamaurel a Huéscar– la Junta dice que no tiene dinero, mientras va pagar 127.000 euros en dietas a los parlamentarios, en los meses de verano que está cerrado el Parlamento.

   
Siguiendo con el tema que nos ocupa, Huéscar y Galera consiguieron el alumbrado eléctrico en el año 1906 –siete años después de que D. Claudio presentara su importante proyecto al gobernador civil–, mientras que Zújar y Benamaurel lo tuvieron un año más tarde. A Baza llegó la luz en 1908, de manera que cada ciudad tenía su fábrica propia.  Muchos años después, cuando D. Claudio Penalva era ya un afamado cirujano, dio una célebre conferencia “ante una gran concurrencia, en el Círculo Instructivo Obrero de Huéscar, el 6 de marzo de 1928”. Este  histórico discurso viene recogido en el libro ‘En defensa del Canal de Bugéjar’, editado en el año 2000 por el Patronato Municipal de Cultura y Deportes, de Huéscar. Esta vez, el cirujano proponía la construcción de un canal y que no se llevaran el agua de los ríos de la comarca de Huéscar a las provincias de Murcia y Almería. En su alocución, denunciaba que “se proyecta llevarse las aguas de los ríos Castril y Guardal a larga distancia, transfiriendo los derechos que a ellas tenemos, desde los años 1774, en contra de toda lógica, razón y justicia. Escasos de aguas algunos pueblos de las hermanas provincias de Almería y Murcia (alegando su abolengo de mejor derecho)…, han pretendido de los poderes públicos el aprovechamiento de las aguas que nos pertenecen y debían estar regando al menos desde principio de este siglo, 26.000 has”.


Don Claudio advertía en su discurso sobre la tragedia que le espera a la región: “El agua es vida, los pueblos que no la tienen, están predeterminados a la decadencia y aún a morir de inanición, si no se avienen a comer el negro pan de la emigración…”. Pero, también, le preocupaba la opinión de las generaciones venideras: “…de forma que sean conocidos públicamente y por las juventudes que han de enjuiciar el porvenir, o execrar tal vez, la actuación de la generación presente, si no defiende sus inmanentes prerrogativas y derechos, otorgados en bien de este fértil territorio”.


Don Claudio hacía esta pregunta con amargura: “¿Estamos nosotros ya, en el plano moral de indígenas no protegidos, para que se nos condene a contemplar eterna y dolorosamente el establecimiento de una servidumbre de paso de aguas sobre la tierra y hogar, donde nuestros mayores derramaron lágrimas en sus amarguras y los sudores de su honrado trabajo?... y ya que a este acto concurren representaciones de la región, estampemos la más enérgica protesta al otorgamiento de toda concesión, pues éste es el sentir general y el eco de la voz angustiada de nuestros antepasados… Este canal que yo llamaría Canal Primo de Rivera…”, y hablaba de compartir el agua con las provincias levantinas. Mencionó de paso los estudios que estaban haciendo en el pueblo de San Clemente, “donde se proyecta la construcción de un pantano al que verterán los volúmenes del Castril y Guardal”. Y al final, daba las gracias a los asistentes por los aplausos y “los elevo ante el Gobierno de S.M.D. Alfonso XIII en súplica, de la justicia que nos asiste y merecemos”. El canal que proponía Don Claudio no llegó a construirse, pues en 1930 se vio obligado a dimitir el general Primo de Rivera, acabando la Dictadura. Y el pantano de San Clemente, en el rio Guardal, fue terminado en 1990. Con anterioridad, en 1984 se construyó el Pantano del Negratín, que abastece de agua a las provincias de Sevilla, Córdoba y a la comarca del Almanzora, mientras que no hay agua para regar las 23.000 hectáreas que fueron aprobadas para quince pueblos de las comarcas de Baza y Huéscar. La historia de siempre.


 Se puede decir que Don Claudio fue un adelantado de su tiempo, con visión de futuro y un defensor del Altiplano. En la Zona Norte faltan personas de la talla del cirujano de La Puebla, que presenten planes y proyectos y que adviertan de los peligros de la inercia de la Administración y de la tradicional pasividad de los habitantes de la zona. Si dejan a las comarcas del Altiplano sin agua para regar y sin la vía férrea, ¿qué futuro les espera? “Comer el negro pan de la emigración”, como pronosticó Don Claudio, hace casi un siglo.

Posdata: La noticia era corta pero muy interesante, estamos a final del siglo XIX, con las clásicas farolas de gas en las calles, mientras que los quinqués y los braseros de picón en las casas hacen el avío. Y he aquí que un propietario viaja a Granada para proponer una fábrica de luz para Guadix, Baza, Huéscar, etc. En 1897 el Ayuntamiento de Granada y la Cía. General de Electricidad habían firmado un contrato de alumbrado eléctrico diario, para las principales calles y plazas de la ciudad, durante cinco años. Ahora sabemos un poco mas de la historia de nuestros abuelos. Ganivet decía que la electricidad acabó con la unidad de la familia, pues antes estaban todos los miembros reunidos alrededor de la mesa camilla. No andaba descaminado.



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viernes, 21 de junio de 2013

EL EXPRESIDENTE QUE OLVIDÓ EL 15-J

Juan Carlos paseando con Suárez, ya con alzheimer. 2008




Recuerdo que el domingo, 15 de junio de 1977, me fui a un bar de Calpe (Alicante) a leer la prensa. Aquel día se celebraron las primeras elecciones generales en España, tras una frenética campaña electoral: paredes cubiertas de carteles de propaganda, miles de octavillas tiradas en el suelo y numerosos mítines en plazas de toros, cines y teatros. Lo nunca visto, pero uno no era consciente de lo que entonces se cocía. Al lado del Peñón de Ifach me aficioné a leer la revista quincenal ‘Cambio16’ (del Grupo ‘Diario16’) que, juntamente con ‘El País’, habían nacido un año antes, con los albores de la democracia. En Calpe, trabé amistad con el exiliado vasco Miguel Aguirre, que se compró un chalé cerca de la playa y, sin más, izó la ikurriña en el tejado. Esto le costó una paliza a manos de los falangistas, pero Miguel, aquel aventurero –que ya habrá muerto–, en su triste soledad me hablaba entonces de la Guerra Civil, del exilio, de su hijo ilegítimo, del PNV y del ‘Aberri Eguna’ (el Día de la Patria Vasca).


Un año antes, el Rey Juan Carlos había dicho del presidente del Gobierno, Arias Navarro, que era “un desastre sin paliativos”. Y éste, a su vez, aseguraba que “el Rey no dice más que tonterías”. El presidente de las Cortes, Torcuato Fernández-Miranda –una figura clave en la Transición–, le indicó a su amigo el Rey las condiciones que debía reunir quien reemplazara al presidente Arias: debía de ser alguien disponible –y esto fue lo que descartó a Fraga y Areilza– y ser capaz de gestar un pacto con otros sectores. La respuesta del Monarca fue: “Adolfo Suárez está muy verde, aunque sabes que le quiero mucho”. Pero, en julio de 1976, designó como nuevo presidente del Gobierno, al entonces ministro del Movimiento, que sólo contaba 43 años. “¡Qué error! ¡Qué inmenso error!”, escribió entonces el historiador Ricardo de la Cierva.


Sin embargo, en su primera declaración programática, el carismático Suárez prometió una reforma constitucional y la celebración de elecciones generales antes del 30 de junio de 1977. Y unos meses más tarde, anunció por televisión la ‘Ley para la Reforma Política’, que suponía elecciones democráticas y la creación de un sistema parlamentario bicameral. La ley fue aprobada en las Cortes franquistas por 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones. Para llevar a cabo la reforma, Suárez había dividido a la oposición y finalmente liquidó los restos del franquismo. La Reforma Política fue aprobada en el referéndum del 15 de diciembre de 1976 por el 94,4% de los votos. En Granada hubo 353.319 votos a favor del sí, y 6.286 noes. Y el 9 de abril de 1977, el Partido Comunista fue legalizado por decreto-ley del Gobierno, lo que provocó la crisis más grave de la Transición, pues el Ejército estuvo a punto de dar un golpe de Estado.


El 15 de junio de 1977 se celebraron en España las primeras elecciones democráticas, desde 1936. Había largas colas de votantes y el resultado electoral no se supo hasta las tres de la tarde del día siguiente. El partido de la Unión del Centro Democrático de Suárez obtuvo 166 escaños, el PSOE de Felipe González 118, el PCE de Santiago Carrillo 20 escaños y AP de Manuel Fraga, 16. El 9 de octubre, los agentes sociales firmaron los ’Pactos de la Moncloa’, buscando la paz social. El 12 de octubre, se constituyó la Asamblea de Parlamentarios Andaluces y, el 4 de diciembre, hubo manifestaciones en todas las capitales andaluzas reclamando la plena autonomía, por la vía del artículo 151 de la Constitución. Finalmente –fruto del consenso entre los partidos políticos–, el 87,87% de los españoles aprobó el referéndum sobre la Constitución el 6 de diciembre de 1978, de manera que la transición de la Dictadura a la Democracia se había completado a los tres años de la muerte de Franco.


En sus comienzos, Adolfo Suárez era un abogado ambicioso, con no demasiada cultura y con su famoso lema, del ‘puedo prometer y prometo’, o bien el ‘tahúr del Misisipi’, como lo llamaba Alfonso Guerra. Pero hizo estas reflexiones sobre la tregua de ETA de 1998, y ya avisaba a navegantes sobre “el griterío nacionalista cuyas reivindicaciones ponen en peligro la integridad de España, la configuración autonómica del Estado y golpean duramente la Constitución”. Hoy anda en los brazos de ese alemán llamado Alzheimer, pero Adolfo Suárez, que ya forma parte de la Historia de España mientras que la Transición española se estudia en las universidades, nos dejó escrito a modo de testamento: “Unos, sobre la base de los derechos históricos, solicitan el derecho de autodeterminación para el País Vasco. Otros, desde la tesis de la soberanía compartida, lo solicitan para Cataluña. Ellos mismos se dan cuenta de la gravedad de lo que piden…”.

        El ministro de las Regiones fue Manuel Clavero Arévalo, entre ambos idearon el “café para todos”, esto es, autonomía para todas las regiones, aunque Suárez cometió el error de no recomendar la autonomía del artículo 151, por la vía rápida (diseñado por Clavero) para Andalucía, al igual que Cataluña, el País Vasco y Galicia. “Andaluz abstente, esta no es tu autonomía”, creo que era la frase que pregonaba la voz de Lauren Postigo en el referéndum andaluz, de 1980. El fracaso de la UCD de Suárez propició el triunfo del socialismo en Andalucía, pues convocaba el referéndum y al mismo tiempo pedía la abstención.


      “Amigo Leandro: Efectivamente milité en la UCD en aquellos tiempos de ilusiones, aunque aquello no salió bien. Suárez fue insultado, acosado y derribado. Yo todavía no me he repuesto de aquel desastre”. Esto me escribió un concejal de la UCD, hace dos años.  Se da la paradoja de que estos días Zapatero está recibiendo homenajes y premios, cuando tenía que haberse ido de España por todo el daño que ha hecho –ha dejado un país arruinado y dividido–, pero se ha vuelto a poner de nuevo la piel de cordero. Y sin embargo, para el artífice de la Transición no tenemos ni siquiera un mínimo recuerdo. 




jueves, 6 de junio de 2013

LOS 30.000 ENCHUFADOS DE LA JUNTA

Manifestación en Sevilla, febrero 2012. Rtve.es




Hace poco, un cargo de la Junta de Andalucía dijo que iban a recortar la paga extraordinaria de junio y diciembre, a los empleados públicos, para no despedir a los 30.000 externos de las empresas públicas. No dice nada nuevo, pues el pasado año, el presidente, José Antonio Griñán, argumentaba la misma cantinela: Se trata de una medida dura y que supone un enorme sacrificio, pero lo que no queremos es proceder al despido de 30.000 empleados públicos. Estos enchufados son afines al PSOE y a los sindicatos UGT y CCOO, están colocados en los grupos superiores y les quitan el trabajo a los funcionarios, que están parados. A pesar de que fueron contratados a dedo, los han integrado como empleados públicos con la Ley de Ordenación, que es contraria a la Constitución.
 

Si nos recortan las extras para no despedir a la Cofradía de los Colocados (antiguos cargos, exalcaldes, exconcejales, sindicalistas de pro), ¿por qué los parlamentarios andaluces se subieron las dietas, aunque a última hora lo han anulado? ¿Por qué no se bajan ellos también el sueldo y son solidarios? Sinceramente, esperábamos algo más del PP. Y sin embargo, a los enchufados, que cobran 2.000 euros o más –el director de Invercaria tiene bachiller superior–, resulta que no les descuentan nada de la paga extra. ¿Por qué la Junta concede subvenciones para una playa en El Salvador, para encauzar un río en Marruecos, o 34 millones de euros para 150 linces y sobresueldos bajo cuerda a los directivos de la RTVA? El pasado año, la Junta repartió generosamente 223 millones en subvenciones a Cooperación Internacional, y  241 millones a CCOO y UGT que se han convertido en los guardianes del régimen.

 
Mienten como bellacos, como cuando recortaron el dinero a los dependientes y le echaban la culpa al Gobierno de Rajoy, hasta que el Defensor Chamizo les descubrió el juego y fue entonces cuando decidieron cesarlo. Que seamos los únicos funcionarios en España, con las pagas extras recortadas este año, se debe al ‘castigo’ por las manifestaciones que hicimos el pasado año contra Griñán. Este basa toda su estrategia y discurso en hacer oposición al Gobierno de Rajoy, pero ha olvidado que es el primer socialista que perdió las elecciones andaluzas. Andalucía es la comunidad autónoma con mayor fracaso escolar, con más paro y la más empobrecida, pero de esto no parece darse cuenta el Gobierno social-comunista. Como vive instalado en sus privilegios y en el derroche, cuando no haya dinero en la caja para pagar a la ‘Administración Paralela’, ¿a quién le van a recortar la paga?

El Tribunal Superior de Justicia, de Andalucía, calificó en varias sentencias de “desprecio al Estado de Derecho” la integración del personal externo en las nueve agencias, por la “Ley del Enchufismo”. Sin embargo, el Tribunal Supremo lo ha corregido y en una sentencia de abril, sobre la Agencia de Instituciones Culturales, afirmó que el personal ya tenía la condición de empleado público, antes de que se integrara en la Agencia. En la sentencia se da la contradicción e incongruencia de que son empleados públicos los que han sido contratados a dedo y no han superado ningún proceso selectivo, bajo los principios de igualdad, mérito y capacidad. Somos muchos los que nos preguntamos: pero, ¿cómo es posible que el TS no se dé cuenta de que se vulneran los artículos 14, 23 y 103.3 de la Constitución española? ¿O es que tenemos unos jueces ‘politizados’, que no son capaces de anular una ley autonómica, a todas luces ilegal e injusta, porque avala de hecho una “verdadera invasión y ocupación de la Administración andaluza”, igual que cuando el ejército de Napoleón invadió y ocupó España.
 
Si los jueces tuvieran el problema de que miles de contratados les quitaran el trabajo y encima cobraran más, hace tiempo que lo habrían solventado. Lo mismo ocurre con la ocupación de las fincas y el asalto violento al Mercadona, por el SAT. Han mirado para otro lado y no han sido capaces de sancionar a Sánchez Gordillo. ¡Qué distinto hubiera sido si cualquiera de nosotros hubiera cometido la tropelía! Los ERE son el mayor robo de la democracia, quitaron 1.217 millones de euros a los parados para repartirlos entre las redes clientelares del PSOE andaluz. Esto ha ocurrido en las empresas públicas, con los contratados (si se negaban, podían echarlos), y han sido precisamente los funcionarios quienes han denunciado los ERE y filtrado a la prensa debido a su independencia. En la Junta piensan que con recortes nos castigan, pero pinchan en hueso: ellos se irán y los veremos avergonzados en los juzgados, y nosotros seguiremos. Nunca un Gobierno democrático ha tratado peor a su Administración y a los parados. Finalmente, hacemos una llamada a los sindicatos SAFJA, CSIF y otros para que olviden sus diferencias y se unan, en defensa de los intereses de los funcionarios.

Publicado en el ABC de Sevilla, el 6 de junio de 2013

Sevilla, novbre. 2010. El Mundo




Posdata: Los cargos de la Junta viajan en clase preferente y en coches oficiales, cobran dietas, les queda el 100% de la pensión si completan 8 años, cobran cesantías, durante dos años, después de dejar el cargo, en fin, viven instalados en todos los privilegios. Ahora les entra la bulla con el caso de los ERE, que lleva la juez Mercedes Alaya: le han llamado la atención el presidente del Tribunal Supremo, José Antonio Moliner, el consejero de Justicia de la Junta, la Fiscalía Anticorrupción y algún otro más. Cuando Baltasar Garzón tuvo metido el caso Faisán en su cajón, durante años, nadie se atrevió a decir nada; cuando este juez tardó 17 años en dictar sentencia (un compadreo) en los cursos de formación de Unió (desapareció el dinero), nadie abrió el pico. Y ahora les entra la prisa a todos, es la prueba evidente de que no todo anda limpio en la Justicia.
Ha pasado sobradamente el plazo de tres meses, que el juzgado le ha dado a la Junta para que entregue la relación de los 30.000 externos de la 'Administración Paralela' y todavía no la ha entregado, pero ningún cargo de la Justicia dice nada. La juez Alaya le pidió a la Junta numerosos documentos, pero lo único que hizo fue poner obstáculos y criticarla, y nadie alzó la voz. ¿Alguien tiene alguna duda de los amiguetes, lacayos y paracaidistas de la Junta? A Pedro Pacheco le han echado cuatro años por colocar a dos amigos en el Ayuntamiento. Parece una venganza. Haciendo un cálculo por encima y con benevolencia, ¿cuántos años tendrían que echarles a los irresponsables de la Junta? 

Agosto de 2022. El Gobierno de Sánchez ha indultado a los golpistas catalanes y ha trasladado a los presos etarras al País Vasco (ahora están saliendo en tercer grado a la calle). ¿Cómo no va a indultar a Griñán, que tanto hizo por los ERES en Andalucía? El recorte en las pagas extras era un castigo por las manifestaciones de los funcionarios, contra la Ley de Ordenación, en Sevilla y en las distintas capitales andaluzas, entre los años 2010 y 2012. Cada vez que venía un cargo de la Junta a Granada, allí que iban los sindicatos SAF (Sindicato Andaluz de Funcionarios), CSIF (Confederación Sindical Independiente de Funcionarios) y alguno más. Hubo un congreso del PSOE andaluz en Granada y el coche del presidente José Antonio Griñán tuvo que salir a escape, protegido por sus guardaespaldas, por la puerta trasera del Palacio de Congresos, en medio de los gritos y de la rabia de unos treinta funcionarios que lo estábamos esperando. Un funcionario golpeó el coche de Griñán. Nunca un Gobierno trató peor a sus funcionarios. Utilizaron el clientelismo político, los ERES, para perpetuarse en el poder, como en las dictaduras hispanoamericanas. Crearon una administración paralela para colocar a los amiguetes y familiares y este es el verdadero rostro de José Antonio Griñán. Por dos veces me presenté inútilmente a unas oposiciones en Sevilla, pero los puestos de trabajo estaban ya adjudicados de antemano. Y en este plan gobernaron treinta y siete años en Andalucía. Pero los sindicatos de funcionarios no se unieron, la Junta ya procuraba tenerlos divididos. En mi trabajo padecí un fuerte acoso laboral, baste decir que el jefe le ordenaba a los vigilantes de seguridad que no quería verlos hablar conmigo. De manera que el aislamiento era un método bastante eficaz que empleaban con los disidentes. He visto a empleados públicos completamente destrozados. En este enlace expongo el acoso laboral que padecí:




lunes, 3 de junio de 2013

POR LA RUTA DE AZORÍN

Azorín 





José Martínez Ruiz, ‘Azorín’, nació en Monóvar (Alicante), en 1873, y murió en Madrid, en marzo de 1967. Han pasado 46 años desde su muerte y sigue vigente lo que escribía Melchor Fernández Almagro, en el ABC (07/03/59), haciendo una crítica del libro ‘Sin perder los estribos’: “¡Cuántos libros han sido leídos por el niño de principios del siglo, en virtud de la sugestión de Azorín, en nitidez, precisión y sabiduría extraordinaria!”. De joven, ‘Azorín’ abandonó los estudios de Derecho y se dedicó a la literatura. En ‘El Imparcial’, el periódico más influyente, contaba sus duros comienzos: “Iba por las noches, a primera hora a la Redacción, antes que nadie fuera, y me retiraba pasada la medianoche, casi a la madrugada. A la Redacción llevaba ya escrito el artículo, y en la Redacción, sentado ante la larga mesa común, escribía notas…”. Estuvo de pupilaje en muchas casas de Madrid, “por lo que no tenía más nutrimento que un panecillo de pan francés, por la mañana, y otro al anochecer, con veinte céntimos al día hacía yo mi comida. Que pruebe ahora cualquier principiante literario a hacer lo mismo”.

 En 1901, el ‘Grupo de los Tres’, integrado por ‘Azorín’, Pío Baroja y Ramiro de Maeztu, publicó un ‘Manifiesto’, denunciando la situación de España tras el ‘Desastre de 1898’ y la necesidad imperiosa de mejorar. En el plano literario, el escritor alicantino perteneció a la ‘Generación del 98’, nombre que fue acuñado por él mismo. De los ideales anarquistas en su juventud, ‘Azorín’ evolucionó al conservadurismo y al tradicionalismo. Fue elegido académico de la Lengua Española en 1928 y sus vivencias las recogió en ‘Memorias inmemoriales’ (1940). Escribió novelas y algunas obras de teatro, pero su labor se centró en ensayos, crítica y periodismo.

Hace poco leí ‘Vivir en Granada’, donde el protagonista, Antonio Amaro, cuenta la “aventura más rara que he conocido en mi vida”, pues le ocurrió a un amigo suyo, Jaime Torres. Cuando éste era un anciano, quiso regresar a Granada para recordar los años que estuvo estudiando en la Universidad; entonces, tenía que ir a Jaén y tomar una diligencia para llegar de noche a Granada. Jaime quería experimentar aquellas sensaciones de juventud, recorriendo las calles y paseos, el Albaicín, la Alhambra… Para ello, se buscó un pupilaje modesto, en un cuartito empanado (recibe la luz de un cuarto paredaño). La noche de su llegada  a Granada no salió, y lo dejó para otro día. Pero al amanecer no se decidió a salir de su cuarto, porque sentía miedo: “desde lo alto de sus antiguas sensaciones, caería en las sensaciones actuales… El pasado podía en él más que el presente”. Al cubiculario que le limpiaba la habitación, le preguntaba cosas de Granada: “¿Existe aún el café Suizo? ¿Hay en una callejita una cierta sombrerería?” (sería en el Zacatín, había una que cerró hace años). El caso es que Jaime permaneció dos meses en Granada, pero no se atrevió a salir de su cuarto empanado. En este cuento, ‘Azorín’ trata de simbolizar la tenacidad del recuerdo, para que la visión de la vejez no desvanezca aquellas emociones juveniles.

       El escritor destaca por el estilo sobrio, la frase breve, la precisión y el léxico abundante; considera que la novela debe limitarse a describir el ambiente y las impresiones de los personajes. ‘Los pueblos’ fue su obra más querida, contiene páginas memorables como ‘La fiesta’ y ‘Una elegía’, originales como ‘Los toros’, dedicado al pintor Zuloaga… Sus primeros artículos en ‘El Imparcial’ fueron los de ‘La ruta de Don Quijote’. Azorín recuerda que el director del periódico le dio las últimas instrucciones para el viaje y le entregó un revólver chiquitito, por si le hacía falta, “por donde anduvieron los yangüeses”. Cuando terminó el viaje, ‘Azorín’ propuso otro por Andalucía, pero la cosa se torció: “Envié varios artículos a ‘El Imparcial’. No se publicaron más que contados. El mutismo de la Dirección me inquietaba… Se acabó ‘La Andalucía trágica’ y yo descendí confuso de la cumbre del gran diario”. En su etapa final, reflejó la nostalgia por el pasado de España: ‘Madrid’ (1941), ‘El escritor’ (1941) y ‘París’ (1945). “Sin emoción no se puede hacer nada. No se puede crear”, decía Azorín, que ha pasado a ser un escritor olvidado. Él solía escribir con la pluma un folio diario.

El final de ‘La fiesta’ termina con esta frase: “Nosotros los poetas somos como las cigarras: si las calamidades y desgracias de la vida nos dejan, cantamos, cantamos sin parar; luego viene el invierno, es decir, la vejez, y morimos olvidados, desvalidos”. Y al final de ‘Una elegía’, escribe: “Los martillos cantan sobre los yunques con sus sones alegres; unas campanas lejanas llaman a las últimas misas de la mañana. Yo camino despacio; yo digo: ‘Las cosas bellas debían ser eternas…’”, se refiere a la pérdida de Julín, mientras ve su foto.





‘La ruta de Don Quijote’, contiene el artículo, ‘Pequeña guía para los extranjeros que nos visiten con motivo del centenario’, del que entresaco un párrafo:

 “¡Ah –dice el doctor Dekker–, España es el país donde se espera más” (…). Se dirige a un ministerio; los empleados de los ministerios –ya es tradicional, leed a Larra– no saben nunca nada de nada. Si supieran alguna cosa, ¿estarían empleados en un ministerio?... ¿Podrá un extranjero que es filósofo, filólogo, numismático, arqueólogo, pasar por Madrid sin visitar nuestra Biblioteca Nacional?
Más adelante, ‘Azorín’ escribe unas líneas sobre la espera con el bibliotecario, pero prosigamos leyendo el artículo:
“El insigne doctor ignora otra verdad fundamental de nuestra vida, otra pequeña síntesis nacional: y es que en Madrid un hombre discreto no debe acudir nunca a ninguna cita, y sobre no acudir, debe reprochar, además, su no asistencia a la persona que le ha citado, seguro de que esta persona le dará sus corteses excusas, puesto que ella no ha acudido tampoco (…). Con este objeto ha llegado a España, y marcha de una parte a otra todo el día con el lápiz en ristre. Pronto podremos leer el primero de sus libros en proyecto. Se titula ‘The time they lose in Spain’; es decir, el tiempo que se pierde en España”.

lunes, 20 de mayo de 2013

X ENCUENTRO DE ESCRITORES DEL ALTIPLANO, 2013







Como algunos recordaréis, en el 2002 y 2003 asistí al I y II Encuentro de Escritores del Altiplano, pertenezco a la Asociación de Escritores del Altiplano Granadino y el  próximo 18 de octubre va a hacer diez años que presenté en Castilléjar mi novela, ‘Diálogos en la tierra de los ríos’. Lo presenté precisamente en el Colegio ‘Los Ríos’, el aula se llenó de gente y, tengo que decirlo, fueron las mujeres del pueblo las que se volcaron y compraron el libro. Yo venía medio asustado, pues me había gastado 2.750 euros (unas 457.500 pesetas) de mi bolsillo en 500 ejemplares y daba el dinero por perdido. Pero en tres meses vendí 400 libros a 10 euros, sobre todo en Castilléjar, la comarca de Huéscar y en la provincia, regalé unos cien libros y si hubiera hecho otra edición se hubiera vendido fácilmente. Los emigrantes de Cataluña compraron muchos libros, ellos, más que nadie, sienten la nostalgia de su tierra.

Al año siguiente, en 2004, el editor me propuso hacer otra edición, esta vez pagándola entre ambos, pero yo había sacado por mi cuenta otro libro ‘Gabia, la memoria perdida’, y no andaba sobrado de dinero. El caso es que el editor hizo otra edición de ‘Diálogos’ sin mi permiso y la vendía por Internet a 25 euros. Tuve que buscarme un abogado para pararle los pies a este pirata, que vivía a costa del trabajo de los escritores, un personaje bastante influyente en el mundo literario granadino. Más o menos salí en mis paces con el libro, pues tuve que llevarlo a las librerías de los pueblos y luego me encontré con que varios libreros que no me pagaron. Es una aventura editar y vender un libro por tu cuenta. Lo mejor es que te paguen la edición y te desentiendes de todo. Los periódicos de Granada se hicieron eco de ‘Diálogos’, varios columnistas le dedicaron artículos y en Canal Sur salió un reportaje sobre el libro y Castilléjar.

     A comienzos de 2003 me llevaba bien con el alcalde de entonces, le propuse escribir el libro y me dijo que el Ayuntamiento pagaba la edición. Pero unos meses después, no me entendí con la nueva concejal de Cultura y decidí pagarlo yo para no tener que deberle nada a nadie. No obstante, incluí el escrito del alcalde en la presentación del libro, pues me había pagado algunas comidas cuando vine al pueblo para entrevistar a varios vecinos.

Hace unos cinco años, un joven ‘castillejano’ me dijo sobre ‘Diálogos’: “…tiene cosas muy emotivas y recuerdos de la vida de antes y de gente que ya no está”, también me dijo que yo recordaba al pueblo con cariño. Pero uno le había comentado que yo había hablado muy mal del pueblo, en una entrevista que me hicieron en la radio. Me quedé sorprendido y le pregunté por la fecha de la entrevista, en qué emisora de radio y qué es lo que dije mal del pueblo. No supo responderme, pero es evidente que alguien se había dedicado a propagar falsedades, pero si os dais cuenta es una estupidez y no tiene sentido. Nadie se pone a criticar a su pueblo y menos aún en una emisora de radio, porque entonces tú mismo te cierras las puertas y te desacreditas. Y no voy a tirar piedras contra el pueblo de Castilléjar al que le estoy agradecido.

 En la entrevista que me hicieron en Ideal, el 2 de noviembre de 2003, vienen estos titulares (la entrevista no la pueden falsear, por eso se inventaron el chisme de la radio): “Mi libro es una crónica social, no es reivindicativo. Quiere ser un homenaje a mi pueblo, Castilléjar, y a sus gentes en los años 50 y 60. Mi pueblo se llamaba Castilleja de los Ríos, pero ha perdido el apellido. Pero es también la denuncia social de un lugar castigado por la emigración y el abandono”… Hace unos años, un amigo me confesó en Granada: me ha dicho un paisano tuyo que no se te ocurra ir al pueblo, porque te van a pegar. Me enviaban recados, a través de mis amigos. Poco tiempo después, vine al pueblo y nadie me dijo nada.

  
Momentos antes de que comenzara la Feria de septiembre de 2003, sostuve una breve conversación con el alcalde, en la Plaza Nueva: “En el cementerio viejo están enterrados nuestros antepasados, allí está toda la historia de Castilléjar, no puedes demolerlo”. Se lo dije enojado, pues se comentaba que iban a recalificar los terrenos para construir una residencia de ancianos. Al día siguiente por la tarde, nos encontramos en la calle y el alcalde me dijo: “Lo he pensado mejor, voy a echar una capa de tierra sobre el cementerio y se quedará así”. Pero a consecuencia de mis críticas en ‘Diálogos’ sobre el cementerio viejo y en un artículo en La Opinión Granada (por la forma en que estaba gobernando), el alcalde ordenó verbalmente derribar el patio de la casa de mis padres, sin notificar nada a mi familia, sin informe del arquitecto y sin ninguna justificación. Fue un derribo a todas luces ilegal. Con posterioridad, como mis hermanos no quisieron saber nada de la casa ni de la reparación, hice un escrito al Ayuntamiento solicitando la declaración de ruina para demoler la vivienda.


Años después, cuando el citado alcalde se vio obligado a dimitir, nos enteramos que dejó un agujero de 1.753.000 euros (nada menos que 291 millones de pesetas), que tendrán que pagar vuestros nietos, de manera que Castilléjar (con menos de 1.600 habitantes) es uno de los pueblos más endeudados de la provincia. Os cuento todo esto por una sencilla razón, para que conozcáis la verdad de lo que pasó.

Volviendo a ‘Diálogos en la tierra de los ríos’, hubo quien se molestó con algunas frases que escribí: una vecina hacía un comentario sin mayor importancia y otra se molestó porque hablaba de su padre, que ya había fallecido;  a otra mujer no le gustó que yo entrevistara a fulano, y un vecino estaba disgustado porque yo había escrito sobre la foto de su abuelo, con cierta ironía. Pido disculpas si alguien se sintió molesto, pero nunca fue mi intención herir o burlarme de nadie. Con que escribas una palabra de más, metes la pata. En el artículo ‘El tren con destino al frente’ (que salió publicado en La Opinión de Granada en 2009 y lo tengo colgado e mi blog), escribo que mi padre fue un desertor del ejército republicano, pues me lo contó él mismo y sé que no se hubiera molestado. El escritor británico Michael Jacobs decía que “es un peligro escribir sobre un pueblo español. El gran problema del escritor de viajes es que siempre hay gente que se queja y, además, hay mucha envidia”.
Por otro lado, tengo que deciros que con el libro me llevé muchas sorpresas y alegrías. Recuerdo que el marido de la hija de Federico, el del casino (fue alcalde de los Ogíjares), me enseñó un día una copia exacta del libro: lo había fotocopiado entero y después lo recortó con una cizalla. Otro profesor también lo fotocopió entero. Muchos emigrantes de Castilléjar (incluso hijos de los emigrantes) me llamaron por teléfono desde diferentes provincias de España, para hacerme pedidos o darme las gracias porque lo habían leído. Y como digo, en Castilléjar he sentido el calor de la gente. Os voy a leer algunos párrafos de la carta que me envió Juanra, que está de maestro en Valencia, en enero de 2007:

 Cuando leí el libro que escribiste de recuerdos, unas veces a través de personajes de Castilléjar me hubiera gustado tener tu correo o tu teléfono para poder darte las gracias por ese esfuerzo de acercarse a lo que ha sido el pueblo durante los años que nos tocó vivir en él, de recordar espacios, personas y situaciones que quedaban olvidadas por el paso de los años y el desgaste de nuestra memoria. Son recuerdos que nos acercan a nuestra niñez, posiblemente la etapa evolutiva que uno guarda con más cariño, por eso más aún se  tiene que estar agradecido.
Has hecho un gran esfuerzo de aproximación a una vivencia ya lejana que en líneas generales ha dado un buen resultado. Bien trazado y escrito, con una recogida de datos y situaciones muy amplia
Pero sobre todo el documento gráfico que aportas es muy bueno, que hay que agradecer a la labor tan importante que supuso el trabajo infatigable de reportero "todoterreno" que fue tu padre. Una pena que se perdieran los negativos, pero nadie podía imaginar que se estaba escribiendo una historia más real que la que pueden expresar las palabras. Algunas veces he pensado que se podía hacer una labor recopilatoria. Uno o dos años antes de ponerme enfermo en una feria se hizo una exposición de fotografía de lugares y gentes del pueblo y esto mismo se puede hacer hoy y más fácil dados los medios audiovisuales de que disponemos, sobretodo internet. Mi propuesta sería que el ayuntamiento creara una página web donde colocar todas las fotos que cada uno tuviera, bien por aportación directa para su escaneado o bien remitiéndolas a través de internet  y que pudieran ser de interés general, explicando fecha, lugar, personas y situaciones. Otro día seré más breve. Un abrazo. Juanra

   5 de febrero 2007

       Amigo Juanra:

                                                         Recuerdo que, cuando escribía el libro se me caían las lágrimas, pues era un pueblo que solamente existía en mi imaginación –como ‘Pedro Páramo’, de Juan Rulfo, pero sin esa amargura–, mucha gente, incluidos mis padres, habían fallecido y por eso es sentimental y lleva esa carga de nostalgia.

Como está escrito en un lenguaje sencillo, llega al corazón de la gente y sus personajes los puedes trasladar a cualquier pueblo de la España rural de los años sesenta. Y en unas páginas discurre la vida sencilla de Castilléjar, sin grandes acontecimientos, algo así como el ‘Bienvenido Míster Marshal’, del valenciano Luis García Berlanga. Fue una bonita experiencia y la gente lo que agradece es la sencillez, la naturalidad y que ellos se hayan visto reflejados en unas páginas, pero en el fondo es un homenaje a ese pueblo olvidado y tan ‘escichao’ (esto lo decía la tía Josefa Sola), como ha sido y es Castilléjar. Hace poco en un periódico, creo que en Ideal, venía escrito ‘Castilléjar de los Ríos’, como se llamaba con anterioridad, pero que por dejadez de unos y otros se fue perdiendo este nombre tan bonito y que lo define mejor.

      Yo estoy de acuerdo en esto que proponía Juanra y cedería al Ayuntamiento la colección de fotos que tengo de Castilléjar, como se las cedí al alcalde Jesús Raya para la exposición que organizó en junio de 1999. Quiero dar las gracias a la bibliotecaria Miriam, que es el alma del Encuentro: estos días nos hemos estado escribiendo correos para arriba y correos para abajo, explicándome los detalles con esa amabilidad que la caracteriza. Mi agradecimiento también a Pepita, una alcaldesa decidida que sé que hace lo que puede, como hoy apostando por la cultura. Hará unos diez años fui a Orce y, en el Palacio de los Segura, había una exposición de fotografías. En una foto de los años 30, estaban los alcaldes de la comarca de Baza que habían ido a Barcelona a hacerle un regalo al nuevo gobernador, que con anterioridad lo había sido de Granada y, entre ellos, estaba el abuelo de Pepita con el mostacho que se estilaba entonces. Y uno piensa, hay que ver lo que son los genes.  

Y a todos vosotros también os agradezco que os hayáis acercado esta tarde al Cine-Teatro para escucharnos y para mí es una satisfacción que se acuerden de uno en su pueblo natal. En este antiguo cine de Manolo, Joaquín decía que tenía la costumbre de poner una película buena y dos malas. Sé que la gente lo está pasando mal en el pueblo, pues ya no hay peonadas del esparto y de Guadix para acá apenas llega dinero. Cecilio, el sobrino de los Simones, me contaba que antiguamente las pagas de los jubilados llegaban en las sacas de Correos. La comarca de Huéscar es una tierra reseca, despoblada y sin futuro (de las más pobres de Europa), no produce más que emigrantes, siempre ha estado mal comunicada –no hay más que ver la carretera llena de baches y los accidentes que ocurren– y abandonada a su suerte, porque ningún Gobierno quiso saber nada. Finalmente, quiero deciros que Castilléjar solo saldrá del subdesarrollo, del abandono y del pozo de la ruina en que la han dejado con buenos gobernantes y con gente honrada, que tenga ganas de trabajar por su pueblo.

Y ya me despido con estas coplas que Miguel Hernández cantaba en sus buenos tiempos, en la Hermandad de Ánimas:

 Una mujer panza arriba
y un hombre vuelto del revés,                                                                              
qué leche estarán haciendo
que tanto menean los pies.

Yo me casé en Arandín
con una mujer honrá.
Sería costumbre de allí,
que me la dieron preñá.

Muchas gracias.


Posdata: Este escrito lo leí en el Cine-Teatro de Castilléjar, el 4 de mayo de 2013. El viejo cementerio fue demolido, como se aprecia en las fotografías, y centenares de restos fueron trasladados al nuevo camposanto, donde los familiares tuvieron que pagar un nicho nuevo. Por aquellos trágicos días, los castillejaranos contemplamos un paisaje dantesco: nichos y ataúdes abiertos, calaveras y huesos tirados por el suelo, y hasta algunas tumbas profanadas. El 13 de febrero de 2004, salió una crónica en el Granada Hoy, como puede verse en el recorte de periódico:

 En el 2008 se procedió al sellado del cementerio viejo. Al final, Castilléjar se quedó sin el cementerio antiguo y con una deuda que nunca podrá pagar. Pero lo peor de todo ha sido el manto de silencio, durante todos estos años, como si nada hubiera pasado. Este escrito no ha dejado de atormentarme, desde que me puse a redactarlo: un día lo escribía convencido, pero al siguiente reflexionaba y abandonaba la idea. Sin embargo, a otro día el tema volvía con más ímpetu a mi mente. Y así lo tomaba y lo dejaba una y otra vez, en una lucha continua y desigual, donde al final siempre me asaltaba la duda. Era como si alguien me empujara a contar la verdad sobre el antiguo cementerio de Castilléjar y yo no acabara de decidirme.


Centenares de restos quedaron enterrados en el cementerio clausurado y nada de extraño tiene que las almas en pena nos envíen mensajes desde el más allá –como cuentan que ocurría con las fosas de Katyn (Ucrania)–, pidiendo el descanso eterno. En el cementerio está enterrada toda la historia de Castilléjar, las generaciones de quienes nos precedieron y todos los vecinos que conocimos en nuestra infancia y que ya no están. Este viejo cementerio debería limpiarse y estar abierto algunos días al año –por el Día de los Difuntos–, para que al menos podamos rezarle una oración a nuestros familiares.

 Nada justificaba su demolición, porque el camposanto ES PATRIMONIO DEL PUEBLO y de nadie más. ¿Alguien se explica que salga publicada una resolución del Ayuntamiento de Castilléjar, en la que se anuncia la clausura del cementerio municipal que conlleva la exhumación y traslado de los restos de los difuntos al nuevo cementerio, el 27 de septiembre de 2002, en el Boletín Oficial del Estado, número 232? ¿Alguien puede entender que se clausure un cementerio, con el fin de recalificar los terrenos?... ¿Podrán entender esto nuestros hijos y las generaciones futuras de castillejaranos y perdonarnos? Mi hermana pequeña estaba enterrada allí y yo todavía me pregunto: ¿a quién le podían estorbar nuestros queridos difuntos, en sus nichos y tumbas en el suelo? Habrá que rezar y pedir perdón, como en el ‘Réquiem’ de Mozart: “Dales, Señor, el descanso eterno”.

http://en-clase.ideal.es/index.php/noticias/actualidad/1435-los-protagonistas-del-x-encuentro-de-escritores-del-altiplano-granadino.HTML

http://www.ideal.es/granada/20130826/local/granada/deuda-publica-municipios-granadinos-201308260315.html

Despedida en San Clemente:





lunes, 13 de mayo de 2013

Y ZÚJAR SE VISTIÓ DE ROMERÍA





Dedicado al historiador Francisco Arredondo, que me invitó a la romería y me ayudó a elaborar el artículo y a todos los zujareños


Foto Mancomun. Municipios de Baza







Unas diez mil personas se congregaron este domingo pasado en la cumbre del cerro de Jabalcón para celebrar, por todo lo alto, la romería de la Virgen de la Cabeza. Fervor religioso en estado puro: un penoso ascenso de dos horas y media, romeros descalzos con promesas a la Virgen –algunos hacen el recorrido de rodillas– y antiguos cánticos devotos, mezclados con tragos de agua o de vino, mientras que treinta tambores por banda suben tocando durante todo el camino. ¡Tradición, tradición!, diría con los brazos extendidos Topol, aquel nostálgico ruso, de origen judío. Es el momento del reencuentro para los zujareños, pues vienen muchos emigrantes y se dobla la población –me dice Juan Ramón González, hermano mayor de la Hermandad de la Virgen, que cuenta con cerca de mil cofrades–. El sábado, a las 11 de la mañana, ya estábamos sin agua. García luce un pañuelo rojo atado en la cabeza y ha venido desde Alicante: Es una fiesta muy entrañable, y nos desplazamos por devoción a la Virgen.

Nada más terminar la misa, miles de personas acompañan a la patrona hasta la Erilla Empedrada, donde recibe los honores de la abanderada y, poco después, se inicia la cansina subida al cerro de Jabalcón. Cuenta la Historia que, una vez que se levantó la ermita, la hermandad y la soldadesca llevaron en procesión a la sagrada imagen, con el concurso de otras hermandades de las villas de Serón, Caniles, Benamaurel y Baza. Se agrupaban en el Peñón de la Bandera, mientras recibían a las soldadescas de los citados pueblos. Finalmente, ascendían a la cumbre del cerro para celebrar juntos la romería. Aseguran que esta fiesta se introdujo a finales del siglo XVI, a similitud de la de Sierra Morena, y por tanto es la más antigua de la provincia. El primer Libro de Actas del Ayuntamiento mandaba que se digan las misas de agua a Nuestra Señora, para implorar lluvias y rocíos que aseguren los panes.

Por el camino me voy encontrando con penitentes descalzas: María José Díaz, de Caniles, confiesa que hace esta promesa por devoción y para pedir por la salud de un familiar cercano. Sin embargo, éste ha muerto. Antonia Sola, de Benamaurel, a duras penas se apoya en un palo: Subo descalza porque mi hijo salió bien de un accidente de tráfico. Las continuas hileras de romeros colorean los escarpados senderos de Jabalcón. El catedrático Francisco Arredondo ha estudiado la historia de su pueblo y opina que la romería de la Virgen de la Cabeza conlleva una religiosidad de tipo emotivo y sentimental. En su origen la fiesta era esencialmente la romería pero, con el tiempo, se ha convertido en algo consustancial con el ser zujareño. En fin, uno conocía Zújar a través del libro de Gabriel M. Cano La comarca de Baza, donde viene la foto de una ermita ya desaparecida; aunque en realidad era un antiguo morabito. Poco antes de llegar a la cumbre, los costaleros no pueden tirar de su alma: ¡Bueno, pos echar un trago de vino!, oigo a mis espaldas. Al poco, todos los romeros entonan: Salve, luz de los cielos. / María, azucena de místico color. / Hoy tu pueblo con grande alegría...

   
Centro de Adultos Zújar-Freila





Una guardiana de la Virgen me explica el ser zujareño: Todo el mundo lleva su tripa de salchichón y su vino. Se llega a las doce, dicen la misa y se procesiona a la patrona alrededor de la ermita. Luego se reparte el arroz y se le reza. A las 4 de la tarde sale y, más tarde, se para en la Piedra de los Deseos, donde se banderea la bandera... Ya estamos llegando: Viva la Reina de los cielos. ¡Guapa, guapa, guapa! ¡Dales, que están secos! Viva la Reina de Zújar... Poco después, la gente se agolpa en la ermita para tocar el manto de la Virgen. Durante los siete días anteriores a las fiestas patronales, el eco incansable y machacón de los tambores recorre a diario las apacibles calles de Zújar. Y el sábado tiene lugar, dentro de la iglesia, el desfile de las Compañías de Moros y Cristianos, y de los siete diablos que representan a los pecados capitales, ante el camarín de la Virgen. Seguidamente, es vitoreada y aclamada por todo el pueblo, siendo este día del encuentro con la patrona el más grande de la fiesta. Aquí los cajeros (tamborileros) se pasan hora y media tocando sin parar.


Después de la romería del domingo, se escenifica la representación de moros y cristianos Cautiverio y rescate de Nuestra Señora de la Cabeza. Este drama popular, de comienzos del siglo XVI, está considerado como uno de los que más valor literario tienen hoy en España. Antonio Hortal, el preparador de la representación, insiste en que me quede a verla, mientras va recitando: (...) Desde la ermita encumbrada en Jabalcón, descendieron aplaudiendo a su Diana, y he de hacer que se cautive por más que llena de gracia la aclame el mundo. Antonio es, además, uno de los seis oficiales que se han gastado de su bolsillo unos 18.000 euros, para pagar las chucherías de los niños y unos dos mil platos de arroz con conejo: Nadie nos ayuda, y esto lo hacemos por fervor popular. Mientras tanto, el Ayuntamiento se dedica a mirar hacia otro lado. Subir a las cumbres del Jabalcón y la Sagra, o contemplar las verdes aguas del pantano del Negratín, son el mejor espectáculo que ofrece al viajero esta tierra reseca y olvidada del Altiplano. Hoy, Zújar siente una gran devoción por su guapa patrona y, al mismo tiempo, los nombres de sus calles, barrios y pagos nos recuerdan su secular pasado morisco.


Publicado en Ideal, el 27 de abril de 2004, y en mi libro Artículos del Altiplano y de Granada (2014)

https://fb.watch/rL003rUJ6H/ Video de la romería, 2024. Ayuntamiento de Zújar





miércoles, 1 de mayo de 2013

DON CLAUDIO PENALVA

















En la foto que acompaña al escrito de la conferencia, aparece Don Claudio Penalva Navarro con dos luengas barbas, que le llegan hasta el bolsillo superior de la chaqueta –según se estilaba en la época– y con la perilla afeitada: “Señores, he de manifestar, que carezco de la ilustración precisa para el desarrollo de esta conferencia. No soy técnico; mi enfermedad y decrepitud me sustraen aptitudes, por lo que os ruego benevolencia. Me concretaré sólo, a la exposición de una reseña histórica… de forma que sean conocidos públicamente y por las juventudes que han de enjuiciar el porvenir, o execrar tal vez, la actuación de la generación presente, si no defiende sus inmanentes prerrogativas y derechos, otorgados en bien de este fértil territorio”.

Hará unos cinco años, Agustín Chillón, el actual alcalde de Huéscar, me regaló dos libros, las Ordenanzas Municipales de Huéscar, siglo XVI, de Julián Pablo Díaz, y En defensa del Canal de Bugéjar, editado en el 2000 por el Patronato  Municipal de Cultura y Deportes, donde viene recogida la célebre conferencia que dio el conocido cirujano, Don Claudio Penalva Navarro, “ante una gran concurrencia, en el Círculo Instructivo Obrero de Huéscar, el día 6 de marzo de 1928”. El Canal de Bugéjar, también llamado de Carlos III, de Huéscar y Canal de Murcia, se ha intentado construir desde los tiempos de Felipe II, con el fin de llevar el agua de los ríos Guardal y Castril hasta Lorca, Totana, Murcia y Cartagena. Pero de tan magna obra, tan sólo se pudo construir unos 29 km, desde las fuentes del Guardal (donde se construyó la presa) al Campo de Bugéjar, pues había que abrir un túnel de 11 km en la loma de Topares y 9 diques de once metros de altura, empresa imposible para la técnica de aquellos tiempos.
 
Don Claudio prosiguió diciendo: “El agua es vida, los pueblos que no la tienen, están predeterminados a la decadencia y aún a morir de inanición, si no se avienen a comer el negro pan de la emigración… Éste es el triste caso de actualidad sensacional, que afecta a los intereses y el porvenir de los desheredados pueblos de nuestra región. Se proyecta llevarse las aguas de los ríos Castril y Guardal a larga distancia, transfiriendo los derechos que a ellas tenemos, desde los años 1774, en contra de toda lógica, razón y justicia. Escasos de aguas, algunos pueblos de las hermanas provincias de Almería y Murcia (alegando su abolengo de mejor derecho)… han pretendido de los poderes públicos el aprovechamiento de las aguas que nos pertenecen y debían estar regando al menos desde principio de este siglo, 26.000 has.”. También menciona los estudios que están haciendo en el pueblo de San Clemente, “donde se proyecta la construcción de un pantano al que verterán los volúmenes del Castril y Guardal”.


Don Claudio, de joven

Don Claudio nació en 1850, en Puebla de Don Fadrique, y falleció en Huéscar en 1935. De familia humilde, destacó en los estudios hasta el punto de que una señora le pagó la matrícula y los libros, mientras que el maestro le dio clases. Al superar el bachillerato, decidió estudiar por libre en la Facultad de Medicina de Granada. Unos compañeros le mandaban los apuntes a La Puebla y, cada trimestre, cogía el coche de postas –que hacía paradas en Baza y Guadix, donde pernoctaba– para ir a la facultad a examinarse. “Estudiaba los apuntes con el quinqué”, me dice el nieto del cirujano, José Jiménez Penalva, que, a sus 86 años, pasa las mañanas en la farmacia que tiene por el centro de Granada. “Mi abuelo era médico de la beneficencia en Huéscar y, además, tenía su consulta privada en la calle del Ángel, donde un primo mío conserva su despacho tal cual, hasta las agujas para coser las heridas. Un día, la hija de Don Claudio se quejó de que subía de la consulta con cinco duros, solamente. Y él le respondió, ‘Yo soy el médico de las tres pes: los pobres, las putas y los parientes’. Y cuando se cabreaba mucho, se cogía las puntas de las barbas y gritaba: ‘¡Me cago en Reus!’”. Era un personaje muy popular en Huéscar y la gente venía a consultarle sobre el testamento o las tierras. Por las tardes solía sentarse a la puerta de su casa, en una silla de mimbre, pero como su aspecto infundía miedo a los niños de vez en cuando les daba una perra gorda.

  
Don Claudio se preguntaba con amargura: “¿Estamos nosotros ya, en el plano moral de indígenas no protegidos, para que se nos condene a contemplar eterna y dolorosamente el establecimiento de una servidumbre de paso de aguas sobre la tierra y hogar, donde nuestros mayores derramaron lágrimas en sus amarguras y los sudores de su honrado trabajo?... y ya que a este acto concurren representaciones de la región, estampemos la más enérgica protesta al otorgamiento de toda concesión, pues éste es el sentir general y el eco de la voz angustiada de nuestros antepasados… Este canal que yo llamaría Canal Primo de Rivera…”, y hablaba de compartir el agua con las provincias levantinas. Al final, daba las gracias a los asistentes por los aplausos y “los elevo ante el Gobierno de S.M.D. Alfonso XIII en súplica, de la justicia que nos asiste y merecemos”. Señalar que el Canal Carlos III, con el Puente de las Ánimas (siglo XVIII), fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982, y que los pantanos del Portillo en Castril y de San Clemente en el Guardal fueron construidos en la década de los 70.

Publicado en La Opinión de Granada, el 10 de noviembre de 2008


Nota del autor: Señalar que, unos meses después de la publicación del artículo, falleció el nieto del cirujano, José Jiménez Penalva. El artículo fue posible porque Pascual Dengra, hijo del conocido maestro de Huéscar, me puso en contacto con el citado farmacéutico, un hombre muy amable. Don Claudio era abuelo también del poeta Alejandro Sánchez-Ahumada Penalva, que fue quien colgó el artículo en la web de la Asociación de Escritores del Altiplano y Pozo Alcón, aunque de forma incompleta.

El embalse de San Clemente fue terminado en 1990 (y no en la década de los 70), después me enteré que un tramo del canal de Carlos III, quizá uno de los mejores, fue durante mucho tiempo el basurero municipal de Huéscar. En 2006 se sacó toda la basura y se enterró a unos 50 metros  del canal. Todavía puede verse la antigua presa en el nacimiento del Guardal, aunque enterrada, así como la derivación del canal. En un breve análisis histórico, el Canal de Carlos III (junto al acueducto del Puente de las Ánimas) fue una gran obra de canalización, representativa de la ingeniería civil del siglo XVIII y está considerada como una de las siete maravillas de la provincia de Granada. Y sin embargo, acabó siendo el basurero municipal de Huéscar. En la España de 1928 (al año siguiente dimitió el dictador Primo de Rivera), el 60% de la población era analfabeta, calculo que un 80% viviría en el campo y la mayoría de los españoles calzaban alpargatas.


Don Claudio advierte en su discurso sobre la tragedia que le espera a la región (“El agua es vida, los pueblos que no la tienen, están predeterminados a la decadencia y aún a morir de inanición, si no se avienen a comer el negro pan de la emigración…”), pero, también, le preocupa la opinión de las generaciones venideras: “…de forma que sean conocidos públicamente y por las juventudes que han de enjuiciar el porvenir, o execrar tal vez, la actuación de la generación presente, si no defiende sus inmanentes prerrogativas y derechos, otorgados en bien de este fértil territorio”.

 Y al final, en medio de los aplausos de los huesquerinos, añade: “los elevo ante el Gobierno de S.M.D. Alfonso XIII en súplica, de la justicia que nos asiste y merecemos”. La importancia histórica del discurso de Don Claudio Penalva, en el Círculo Instructivo Obrero de Huéscar, es que, ocho décadas después, nadie como él ha reclamado el derecho a las aguas del pantano del Negratín. Hoy, las aguas de los ríos Castril y Guardal riegan la provincia de Sevilla y la cuenca del Almanzora, mientras dejan sin agua a los regantes de las comarcas de Baza y Huéscar. Desde la perspectiva de los años, la figura de Don Claudio se agiganta como un personaje histórico y como un padre de nuestra región, que, desde su humildad, supo defender como pocos los escasos recursos del Altiplano. “Éste es el triste caso de actualidad sensacional, que afecta a los intereses y el porvenir de los desheredados pueblos de nuestra región”. Al final se cumplieron sus temores, pues barruntaba lo que iba a pasar: nuestros pueblos quedaron desheredados para siempre, pero lo triste es que nadie alza la voz ni dice nada. Por eso debemos de rescatarlo del pasado y reivindicar algo tan simple como el derecho al agua de nuestros ríos.

Como al discurso del olvidado Don Claudio (esto siempre ocurre en nuestra tierra, aparte de que pocos lo conocerán) acudieron representantes de la región, es posible que la noticia saliera en El Defensor de Granada, pues Ideal comenzó a publicarse en 1933 y el periódico Patria (de la Falange) también es de esa época. A pesar de que he indagado, no he encontrado ninguna crónica periodística. 
 Esta es la política de la Junta con las comarcas de Baza y Huéscar. No cumple lo que prometió, el regadío de 22.000 hectáreas en estas comarcas, sino que se lleva el agua del Negratín para el riego de la zona de Almería. 


El artículo completo viene recogido en mi libro, Artículos del Altiplano y de Granada (2014)