sábado, 17 de octubre de 2026

RECUERDOS DEL IES PEDRO A. DE ALARCÓN

 

En los primeros años



En 1968 los seminaristas de Guadix asistimos a las clases del Instituto Mixto, dos años después de su inauguración. En 1970 pasó a llamarse Instituto Nacional de Enseñanza Media y, años más tarde, Instituto de Enseñanza Secundaria Pedro Antonio de Alarcón. Supongo que la ley de educación, de entonces, obligaba a los alumnos de los seminarios a asistir a las clases de los institutos. Lo cierto es que, en los años del Desarrollo, como se llamó a la década de los sesenta,  sólo existía en la provincia de Granada el Instituto Nacional de Enseñanza Media Padre Suárez mientras que los demás centros de enseñanza eran Secciones Delegadas del mismo. 

Por las mañanas salíamos del Seminario, que se encontraba en la Puerta Alta, cruzábamos la calle de San Miguel y pasábamos por la iglesia de la Magdalena –la antigua mezquita de los Renegados, por los moriscos conversos–, en dirección al instituto nuevo. Solo recuerdo los nombres de algunos profesores, como don Rafael Cruz Samaniego (falleció hará un año) y don Alejandro Fernández Pestaña, así como algún que otro compañero de curso, porque sólo cursé en el instituto el cuarto de bachiller y la reválida. De ese año, que fue decisivo para mí, apenas tengo recuerdos. Entonces yo tenía quince años y era un alumno del montón, que iba sacando mis aprobados –en tercero saqué una matrícula de honor en religión– y algún que otro notable, pero con la dificultad añadida de que no sabía memorizar con mis palabras, de manera que aprendía las frases enteras tal y como venían en los libros. En ese tiempo nadie te enseñaba a estudiar.

En el Seminario solamente salíamos de paseo los sábados, por la tarde, íbamos y volvíamos a Purullena, por la carretera antigua, o jugábamos un partido de fútbol en la rambla por donde hoy se encuentra el puente de la A-92, poco antes del cruce para Murcia o Almería; o bien pasábamos la tarde donde hoy está el Parque del Vivero. Sin embargo, salir todas las mañanas para ir al instituto, fue una gran novedad para todos nosotros, acostumbrados a aquel ambiente protector y cerrado del Seminario. Esto me llevó a decirle a dos compañeros de curso, que eran de Guadix: “Yo no sé cómo podéis vivir vosotros”, y es que me costaba trabajo comprender la vida fuera del Seminario. Fue en el instituto donde conocí la existencia de los Hermanos Fossores, posiblemente por la cercanía del cementerio y porque los curas nos llevaron de visita. Una tarde, aquellos frailes nos enseñaron las celdas austeras y sombrías, con una mesa, una silla y aquellos camastros, donde una tabla hacía las veces de colchón. “Nos levantamos para rezar a las cuatro de la madrugada”, nos dijo un fossor. Entonces enterraban a los difuntos en la tierra, por lo que tenían que utilizar el pico y la pala. Más pobreza no se podía pedir. Lo cierto es que aquellos hombres me impresionaron, pues vivían apartados del mundo y encerrados entre las tapias del cementerio, al lado de los difuntos.

El instituto en la actualidad


Al final del curso 1968/1969 saqué cinco notables, un aprobado y dos suspensos: matemáticas y física y química. Las ciencias no se habían hecho para mí y siempre se me atragantaban. En los primeros días de septiembre tuvimos los exámenes de recuperación, entonces paré en una pensión del barrio de la Magdalena, junto a otros compañeros, uno se llamaba César, un chico alegre e inocente de Baza. La patrona nos dejó un enorme reloj de campana para que nos despertara, de esos que suena mucho el tic-tac, el caso es que apenas dormí y me levanté como un zombi. Antes de un examen repasé los polders –esas barreras que los holandeses construyeron en las playas para ganarle terreno al mar– y resultó que cayó esa pregunta. El caso es que aprobé las dos asignaturas pendientes, así como la Reválida de Cuarto, (en el Libro de Calificación Escolar viene como examen de Grado Elemental), con una nota media de un cinco. La Reválida era un examen de los cuatro cursos del antiguo Bachiller Elemental, pero el pedagogo o profesor que le dio el nombre se quedaría descansando porque de elemental no tenía nada sino todo lo contrario.

En varias ocasiones coincidí con una chica rubia y menuda, en el camino de ida al instituto, aunque apenas si cruzamos algunas frases. La chavala no era gran cosa, pero me quedé prendado de ella por su naturalidad. Ahora que lo pienso, aquel fue mi primer y efímero amor platónico. Entonces, yo hablaba con frecuencia con el padre espiritual, el jesuita Manuel Cantero –con el que conservé la amistad hasta que falleció en 2020, a través de cartas y encuentros–,  pero, cómo me vería ese año que al final del curso me aconsejó que abandonara el Seminario. Yo me quedé bastante sorprendido, pues no me lo esperaba y, lo que es peor, no tenía ningún plan fuera de aquel ambiente protector del Seminario, que duraba ya cinco años. No recuerdo sus palabras pero posiblemente me diría que dejara el Seminario durante un año y que reflexionara sobre lo que me convenía... La salida suponía irme a otro colegio, precisamente cuando mi padre se quejaba del dinero que le costaba mi permanencia en el Seminario, que entonces era el más económico.

Vista de Guadix, desde el Cerro de la Magdalena


Aquella salida al instituto, el contacto con los compañeros de curso y con la calle y sobre todo aquel sistema de enseñanza laico nos debió de impactar a muchos seminaristas, sin embargo, yo creía que seguía siendo el mismo adolescente pero las cosas ya no iban a ser igual. En los años posteriores, no le pregunté al padre Manuel Cantero por las razones para aconsejarme que dejara el Seminario. Posiblemente por olvido o porque aquello ya no tenía importancia, lo cierto es que yo me sentí como el ave que está en una jaula y un día le dicen que tiene que echar a volar y enfrentarse a la vida. El Instituto Pedro A. de Alarcón fue entonces como esa ventana por la que nos asomamos a un mundo diferente al que conocíamos, y aquello debió ser un acontecimiento en nuestras vidas. En 2016 me pasé por el Instituto, casi medio siglo después. Las aulas se veían desde la entrada, recorrí aquellos pasillos olvidados y me asomé al campo de fútbol, donde tomé unas fotos. Mientras que en mi adolescencia se me antojó un instituto demasiado grande, en la madurez lo encontré demasiado pequeño. En 2016 también me encontré con el padre Manuel Cantero, pues nos veíamos cada año cuando venía de vacaciones a Granada. Entonces le pregunté en el Bar Castañeda por qué me aconsejó que abandonara el Seminario, con dieciséis años. Yo estaba intrigado y quería saber su respuesta, pues nos habíamos visto muchas veces pero nunca sacamos el tema. Su respuesta fue esta: “La verdad es que no me acuerdo. Yo tenía las fichas de cada uno de vosotros, pero las rompí”. De manera que mi curiosidad de años finalizó aquí. Lo cierto es que los curas hacían una limpieza cada año, observaban al personal y allí solo iban quedando los que cumplían la norma y prometían.

La Sección Delegada Mixta de Guadix, del Instituto Nacional de Enseñanza Media ‘P. Suárez’ –así viene en mi Libro de Calificación Escolar– fue inaugurada en 1966. Empezó con 112 alumnos, en turnos de mañana y tarde. En 2016, cerca de 400 alumnos asistieron a sus clases de Enseñanza Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional, mientras que otros 194 alumnos estaban matriculados en el nocturno. El escritor Pedro A. de Alarcón no llegó a ver la llegada del tren a Guadix porque falleció unos años antes, en 1891. Viajó en las diligencias, ya que no había otro medio de transporte, como el viaje que hizo en la diligencia de Granada a Motril, pasando  por los pueblos donde se libraron batallas contra los moriscos sublevados. Fruto de esa experiencia fue su famosa novela La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia (1873). Por eso, lo mejor que podía hacer la ciudad de Guadix en los años sesenta, era que el primer instituto de la comarca llevara el nombre de Pedro A. de Alarcón, su ilustre y olvidado hijo.

Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-recuerdos-del-ies-pedro-antonio-de-alarcon/



jueves, 15 de octubre de 2026

PASEO POR LAS GABIAS

 

El pasado domingo, cuatro de octubre, quedamos varios amigos a las 8:30 horas en la calle Real de Málaga, para hacer un pequeño sendero alrededor de Las Gabias. 

Cuando pasamos por la Avenida de Andalucía, el cielo estaba encapotado mientras que una franja deslumbrante de sol se abría paso por Sierra Nevada
Por el Paseo del Charcón el sol coronaba la Sierra

Como en Gabia Chica era la Fiesta de la Virgen del Rosario, hicimos cola para los churros. Aquí vemos al churrero dándole a los palillos y los demás en la faena. 

Después de habernos embaulado nuestra ración de churros y dos vasicos de chocolate, se nota la cara de satisfacción del personal


Después pasamos por la pantaneta.


Gabia se divisa al fondo, con el cielo despejado. 

Montevive aparece a la izquierda, mientras caminamos por la vega


Por el Paseo de las Andas, nos encontramos con los corredores que participaban en la Carrera de Fondo

Los corredores en medio del paisaje otoñal, con Sierra Nevada engalanada de nubes 


Por el puente sobre el rio Dílar 


Después enfilamos por las vías del metro

Y regresamos al punto de partida, en la calle Real de Málaga. 




sábado, 10 de octubre de 2026

EN DEFENSA DE CASTILLÉJAR DE LOS RIOS

 

Plano de Castillexa. 1752


El pasado dos de octubre, el portavoz del Grupo Popular presentó al pleno del Ayuntamiento de Castilléjar la moción Informe histórico para la recuperación del topónimo Castilléjar de los Ríos, con cinco documentos que servían como pruebas. El portavoz mencionó el plano del término de Castilléjar, perteneciente al Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), donde se lee Castillexa; el libro del historiador Rafael Carayol y el certificado expedido por el Viceconsulado de España en San Rafael, Mendoza (Argentina), en 1922, a nombre de un vecino de Castilleja de los Rios (sic). Voy a hacer un resumen de las intervenciones.

A continuación la alcaldesa, Estefanía, respondió que “existe un documento de 1708, donde indica Castilléjar, y para el cambio del topónimo, según la Ley de Régimen Local, se necesitan los informes de la Diputación y de la Junta de Andalucía y esto trae problemas a los vecinos”. Acto seguido, el concejal Emilio Sánchez dijo que “la ciudadanía se identifica con el nombre de Castilléjar y el cambio de nombre al pueblo trae un montón de enredos. Los abuelos decían Castilléjar de los Ríos, pero no consta en los documentos”. Otra concejala indicó que “en la iglesia se quemaron bastantes libros, por lo que hay que aportar documentos”. Seguidamente, la alcaldesa señaló que “a Castilleja le añadieron la r, pero esto no deben decidirlo siete personas, hay que preguntar a los ciudadanos y después abrir un expediente de información pública”. Asimismo, la secretaria se oponía a la moción porque no había ventajas y muchos inconvenientes en el cambio del topónimo. Lo cierto es que nadie explicó los problemas, enredos e inconvenientes que traería el cambio.

A continuación la moción se sometió a votación y, salvo los concejales del Grupo Popular, el resto votaron en contra. En los Ruegos y preguntas, la alcaldesa añadió: “En 1470, con los Reyes Católicos, Castilléjar ya venía con la r y esto debe decidirlo el pueblo”. Hay que aclarar que la Toma de Baza por los Reyes Católicos fue en 1489, por lo que con anterioridad la villa perteneció al Reino nazarí de Granada. Josefa Carasa, que fue alcaldesa por el PP, señaló en su intervención que “Vicente González Barberán fue el máximo historiador de la comarca y escribió el artículo: ‘Un poco de historia de la villa de Castilléjar de los Ríos’, que fue publicado en el Programa de Fiestas de Castilléjar 2007”.

Reseñar que en los días previos a la moción envié varios documentos a Josefa Carasa porque estamos de acuerdo en lo esencial y con el artículo de González Barberán, El nombre de Castilléjar es una corrupción del término histórico y verdadero de Castilleja, de 1982, como puede apreciarse en el índice del libro.

El título lo dice todo aunque literalmente es una deformación, lo mismo ocurrió con el topónimo Huesca que se convirtió en Huéscar, pues los nombres se van deformando con el uso. En mi novela Artículos del Altiplano y de Granada (2014) le dediqué un capítulo al historiador: Conversando con González Barberán (página 153), donde recojo este deseo: “Ambos creemos que Castilléjar debe recuperar su antiguo nombre de Castilleja de los Ríos…”. Tenemos el caso cercano de Castril de la Peña, normalmente se escribe y se dice Castril, pero han conservado el locativo en su lema: Muy noble y leal villa de Castril de la Peña. Mientras que Castilleja ha perdido el locativo De los Ríos. Esta es la diferencia.

Copio los apartados que vienen en el informe para la recuperación de Castilléjar de los Rios, para una mejor comprensión:

2. ORIGEN ETIMOLÓGICO Y FUNDAMENTO GEOGRÁFICO

Tal y como recoge el historiador Rafael Carayol Gor en su obra “Castilléjar: Moriscos y Cristianos, 1 488-1570. Señorío de los Abduladines, del Conde de Lerín y del Duque de Alba” (pág. 45), reza así:

Castilleja está situado en un abrazo que le dan los ríos Barbatas y el Guardal, cerca de la Sagra, por donde se empina la provincia de Granada. (Así escribiré en adelante el nombre del pueblo, ya que así aparece en todos los viejos documentos). Según la tradición -siglo IV- llegó por estas tierras el Evangelio de Jesucristo a través de los Varones Apostólicos o mercaderes, o soldados romanos. Tras la invasión de los árabes y ya mediado el siglo IX, toda esta zona quedó bajo el control y autoridad del Islam (…). El lugar fue denominado Al-Qulayat, del que se deriva Castilleja. Una ‘castilleja’ era un castillo pequeño… Un documento del Archivo de Simancas, hablando de Castilleja señala: ‘Dicen que hay en ella treynta vecinos y que vale de renta hasta doscientas hanegas de pan y que tiene muchos términos y buena tierra…’. (…).Las Capitulaciones de los Reyes Católicos con todos estos pueblos fueron bastante generosas, ya que no hubo cercos ni asaltos bélicos; más bien, hubo colaboracionismo (…). Por el Tratado de Madrid -4 de marzo de 1495- los Reyes Católicos concedieron al conde de Lerín, don Luis de Beaumont -mientras viviera-, el Señorío de varios pueblos, entre ellos Castilleja (…).

Esta investigación de Rafael Carayol Gor, fue publicada en “Úskar, Revista Histórica y Cultural de la Comarca de Huéscar, número 4, año 2001”. Se adjunta como DOCUMENTO Nº 1:  Extracto de la obra págs. 45-53

 

             3. PRUEBA CARTOGRÁFICA: EL CATASTRO DE ENSENADA (1752)

Se aporta como prueba documental de máximo valor jurídico el plano del término de Castilléjar perteneciente al Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), conservado en el Archivo de la Real Chancillería de Granada. En dicho plano oficial del Estado, que se adjunta, se observa de forma inequívoca el núcleo urbano situado entre dos cursos fluviales, rotulados expresamente por el geómetra del Catastro como: “Río de Galera” al norte; “Río de Guardal” al sur.

El texto que acompaña al plano dice: “La Villa de Castillexa dista quatro leguas de la Ciudad de Baza [...] Su término ocupa zinco quartos de legua de Levante a Poniente, Dos leguas del Norte al Sur y Seis de Zircunferencia...”

Esta representación de 1752 demuestra que la configuración “entre ríos” es la definición cartográfica oficial del municipio desde hace 274 años.

Se adjunta como DOCUMENTO Nº 2: Plano del Término de Castilléjar. Catastro de Ensenada, 1752.

              4. PRUEBA DE USO OFICIAL CONTINUO HASTA EL SIGLO XX.

Como prueba definitiva de que el topónimo compuesto siguió vigente y fue de uso oficial por la propia Administración del Estado hasta época contemporánea, se aporta certificado expedido por el Viceconsulado de España en San Rafael, Mendoza (Argentina), en fecha 14 de noviembre de 1923.En dicho documento oficial se hace constar literalmente:“ ...que D. Antonio Pérez y Martínez es español, natural de Castilleja de los Ríos provincia de Granada...”. La relevancia de este documento es triple:

Certificado del vicensulado de España
a) Es un documento expedido por la Administración del Estado

b) Acredita que en 1923, hace 103 años, la denominación oficial y popular era todavía “Castilleja de los Ríos”.

c) Demuestra la continuidad ininterrumpida del topónimo desde 1752 hasta 1923.

Se adjunta como DOCUMENTO Nº 3: Certificado del Viceconsulado de España en San Rafael (Argentina) de 1923





Aunque vienen recogidos en el citado Informe, el portavoz del PP no mencionó los dos documentos que siguen:

Finalmente, se aportan estos escritos que prueban que el topónimo Castilléjar de los Ríos ha sido utilizado por los vecinos de la villa, durante la Guerra Civil y con posterioridad.

1.      Copio este párrafo  del libro ”Carta abierta con recuerdos y sugerencias” de José Zambudio Martínez, que viene relatado en la novela de Leandro García Casanova: LEANDRO: CASTILLEJA DE LOS RÍOS EN BLANCO Y NEGRO, el cual dice así:

“El inolvidable viejo me preguntó: ¿De dónde eres, soldado, y cómo se llama tu pueblo? Con algún reparo le contesté: Mi pueblo es Castilléjar de los Ríos, provincia de Granada”.

Se adjunta como DOCUMENTO Nº 4: página 18 de del citado libro. Edición 2020.


2.      El historiador e Hijo Adoptivo de la Villa de Castilléjar, creador del diseño del Escudo Heráldico de este municipio, D. Vicente González Barberán, hace referencia al topónimo de Castilléjar de los Ríos en su artículo: “Un poco de historia de la villa de Castilléjar de los Ríos”, publicado en el Programa de Fiestas de Castilléjar 2007.

Se adjunta como DOCUMENTO Nº 5: Artículo referido anteriormente.

Como vemos, las denominaciones de Castilleja o Castilléjar de los Rios aparecen en los documentos de González Barberán, Rafael Carayol, de José Zambudio y del Viceconsulado de España en San Rafael.

Castilléjar de los Rios

Copio el párrafo final del citado informe:

5. Conclusión: “En la posguerra es cuando se pierde el locativo ‘De los Ríos’, por ignorancia y abandono, debido al estado de miseria en que se encuentra España. No debemos olvidar que durante la Guerra Civil se causaron destrozos importantes en los Archivos Parroquial y Municipal. Por tanto, la recuperación de “Castilléjar de los Ríos” es un acto de restitución histórica y de justicia conforme al art. 3 del Decreto 18/2006”.

. Quiero hacer algunas aclaraciones, pues el motivo de mi artículo es para que tengamos un mejor conocimiento de nuestra historia y de nuestros orígenes. Han faltado explicaciones suficientes por lo que habría que preparar mejor el expediente, también han faltado madurez y comprensión por la otra parte, cuando en estos casos debe de primar el interés general y tratar de conseguir lo mejor para nuestro pueblo. Habrá que buscar documentos en las partidas de bautismo y en los diferentes archivos, por lo que se agradece cualquier colaboración. Muchos creemos que el cambio de nombre es una buena idea: a nivel de marca puede tener consecuencias económicas, tiene un enfoque ecológico y sería un reclamo turístico, también tendríamos una mayor conciencia de los dos ríos. Otros piensan que De los Rios está vinculado al medio ambiente y le da cierto pedigrí. ¿Qué sería de Castilléjar sin el Guardal y el Galera, sin los históricos molinos y acequias que dan lugar a la mejor vega de la comarca de Huéscar?

Los informes que se hagan para la recuperación del topónimo no suponen ningún costo ni enredos para los vecinos, tampoco tendrían que renovar el dni por el cambio de nombre. En fin, creo que el Partido Popular haría bien en llevar esta reivindicación histórica en su programa electoral y después someterla a votación de los vecinos. No hace falta decir que la votación tendría amplia repercusión en la prensa española, como ocurrió con la malograda fusión de las ciudades pacenses de Villanueva de la Serena y Don Benito, hace unos meses. Pero Castilleja y Castilléjar de los Rios están ahí, en los documentos de los archivos, en los testimonios de los vecinos y en los trabajos de los historiadores. En el informe se han aportado cinco documentos y no se pueden ignorar y despachar con que traen problemas, enredos e inconvenientes.

A veces pienso: ¿qué se ha hecho hasta ahora en Castilléjar por fomentar el turismo rural y promocionar la visitas al Ecomuseo, a las Cuevas de la Morería, a los Barrancos y a las acequias históricas? Poca cosa, era más rentable dar permisos para las granjas de animales que son incompatibles con el turismo. Y las granjas sí que traen problemas de contaminación, de olores y de purines. Sin embargo, Galera, Castril y Orce se promocionaron hace años, en la Diputación, en los medios y en las redes de manera que hoy tienen turismo rural y residentes extranjeros. Baste decir que un tercio de los vecinos de Galera son extranjeros, mientras que Castilléjar se va despoblando.

Esta anécdota la recojo en la introducción de mi citada novela: “Néstor Sosa, un argentino de Mendoza, me envió hace varios años un certificado del vicecónsul de España en San Rafael (viene como documento 3)… estuvo buscando a su abuelo en el padrón de Castilléjar y no lo encontró, porque quemaron los archivos durante la Guerra Civil”. El 16 de septiembre de 2016 me escribió por Facebook (sic): “Que bueno volver al pueblo Leandro. Pase dos dias estupendos .alli. Si puedes dale mis saludos al matrimonio que atiende el super Coviran . Gracias”. En el 2020, al entrar en su perfil de Facebook, me enteré por los comentarios que había fallecido de cáncer, con cincuenta y tantos años. Néstor Sosa vino con un certificado del viceconsulado, de 1922, donde figuraba que su abuelo “es español, natural de Castilleja de los Rios”. No encontró nada en los archivos pero nos dio una gran lección buscando sus orígenes.

Finalizo con este párrafo del Diccionario Geográfico de Tomás López (1798): “Se halla situada esta villa entre dos ríos, el uno llamado Guardal, que nace a tres leguas de distancia, y el otro nombrado de Galera, que nace en jurisdicción de Orce; ambos se juntan a distancia de doscientos pasos y entran en el río Baza sin tener más puente que unos palos para el paso preciso de caballerías”. Es la descripción más hermosa y acertada de la villa, entre dos ríos o, en un abrazo que le dan los ríos, como la describió Rafael Carayol: esto me hace querer más a mi tierra. Me gustaría ver un día el párrafo de Tomás López, grabado en las paredes del ayuntamiento junto al lema Castilleja o Castilléjar de los Rios. Y no estarían de más algunas fotos del pueblo, en blanco y negro, de los años cincuenta y sesenta.

Publicado en Ideal en Clase. 

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Pleno del Ayuntamiento de Castilléjar. 1 de octubre de 2026. Radio Castilléjar

 https://www.youtube.com/watch?v=XSFTT11gwo8


viernes, 2 de octubre de 2026

LAS RESEÑAS DE GOOGLE MAPS

 

Reseña no publicada


El pasado 4 de marzo le envié una reclamación a Google Maps y reproduzco parte de ella: “El día 15 de febrero recibí un correo electrónico, en GMAIL, con este texto. ‘Reseña no publicada. Gracias por tu contribución. No obstante, no podemos publicarla en este momento. ¿Qué ha ocurrido? Nuestros sistemas automatizados han retirado este contenido porque parece que no cumple nuestras políticas de contenido de Maps. Estas políticas ayudan a que Maps siga siendo seguro y fiable para todos. En este caso, se aplica específicamente la política de información engañosa. Esta política no permite contenido ni comportamientos que engañen u omitan información para conseguir beneficios indebidos… (…). Tu reseña no se ha publicado: ‘Viajes T. Le temíamos a las etapas del Camino de Santiago, pero J. te lo pone ameno y divertido. Ha sido uno de nuestros mejores viajes’”.

“En el citado correo vienen dos ventanas: ‘¿Qué puedes hacer? (…). Enviar apelación. Editar’. Pulsé enviar apelación pero no pude escribir las alegaciones ni comentar nada. ¿Esto es una apelación, cuando no he podido ni siquiera defenderme de las diferentes acusaciones? El 22 de febrero recibo otro correo electrónico: ‘Hemos recibido tu apelación. Volveremos a revisar tu contenido para ver si cumple nuestras políticas. Cuando tomemos una decisión, te avisaremos. Gracias por tu paciencia’”.

“El día 26 de febrero recibí otro correo electrónico, de Google Maps, con este breve texto: ‘Se ha rechazado tu apelación. Hemos determinado que tu contenido no cumple nuestras políticas y no lo hemos publicado’. Pero, si no me han permitido escribir nada, ni siquiera defenderme de las acusaciones, ¿en qué se han basado para rechazar la apelación? Es más, ¿en qué se basaron para no publicar la reseña? Porque todavía no me lo han explicado”.

Rechazan apelación


“El artículo 24.2 de la Constitución Española establece que ‘todos tienen derecho…, a ser informados de la acusación formulada contra ellos (…), y a la presunción de inocencia’. Sin embargo, en ninguno de los tres correos nadie se ha molestado en informarme de las acusaciones y por otro lado vulneran claramente mi presunción de inocencia (...). No aportan prueba alguna, ni motivos, ni fundamentos que avalen estas peregrinas acusaciones. Deben de precisar: ¿Dónde está el engaño? ¿Y los beneficios indebidos? ¿Cuánto he cobrado? Deberían explicar cómo de mi reseña, de dos renglones, deducen que ha habido información engañosa y beneficios o cobros indebidos. Es asombroso. Estas acusaciones son contrarias a la dignidad y a los derechos de las personas, según el artículo 10.1 de la Constitución Española, y atentan contra mi honor y buena imagen, como indica el artículo 18.1 de la citada Constitución”.

Le daba un plazo de quince días para que retirara estas acusaciones infames contra mi persona, o lo pondría en conocimiento del Defensor del Pueblo de España. Como no contestaron, puse los hechos en su conocimiento el pasado 24 de marzo. Copio parte del escrito. “(…). En la parte inferior de la foto, viene la reseña de Tani R. (junto a otras y la mía sobre los citados Viajes), con este texto: ‘Experiencia espectacular, sobre todo por el guía J., agradable, simpático y cercano, nos ha mostrado paisajes espectaculares y experiencias inolvidables…’. Tani R. elogia a J., el mismo guía que yo menciono del Camino de Santiago, y es más o menos del tiempo de mi reseña. A pesar de que se deshace en elogios hacia el guía (me supera con creces), se la publican y sorprendentemente no la acusan como a mí, de ‘contenido ni comportamientos que engañen u omitan información para conseguir beneficios indebidos…’. Esto da idea de la distinta vara de medir y sobre todo de acusarme sin fundamento ni motivo alguno. Le envío seis fotos de correos electrónicos, que son las pruebas que dispongo de mi correspondencia con Google Maps: Apelación, Rechazan Apelación, Reclamación, Reseña no se publica, Reseñas Viajes T.”



“(…). Google Maps es un medio de comunicación con un inmenso poder, sin embargo, te señalan con el dedo y seguidamente te ponen un traje casi de delincuente. Ignoro a qué se deben estas maldades que utilizan con los usuarios... Dos días después de recibir mi apelación, el 24 de febrero, me enviaron un correo electrónico con este texto: ‘Tus reseñas han batido un nuevo record en Google. 5 + personas han reaccionado a tus reseñas’. Por un lado te acusan y por otro te felicitan. Como ha transcurrido el plazo de quince días y Google Maps no ha contestado a la reclamación que le envié, aunque recibieron mi apelación, me dirijo a usted por si pudiera hacer alguna gestión para que retiraran estas acusaciones infundadas en contra mía”.

La contestación del Defensor del Pueblo fue:

“De los hechos que usted expone no se desprende que haya iniciado ante la Administración pública competente las actuaciones pertinentes para el reconocimiento de los derechos que, en su caso, pudieran corresponderle, por lo que no se dan las circunstancias que legitiman la intervención de esta institución”.

 Llamé al teléfono de la Secretaría del Estado de Telecomunicaciones y me indicaron que ellos llevan las reclamaciones sobre las compañías telefónicas y de los servicios de comunicación audiovisual, pero no contra Google Maps. En las redes he encontrado los pasos a seguir cuando vulneran los derechos fundamentales.

1. Se hace un requerimiento a Google, remitiendo un escrito o burofax solicitando la retirada del contenido y le advertimos de la posible responsabilidad si no actúa.

2. Si Google no elimina la reseña, iniciamos acciones legales por vía civil contra el autor del comentario y contra Google Ireland (tiene el domicilio en Irlanda), solicitando su retirada y la correspondiente indemnización por daños y perjuicios.

3. Google Ireland puede ser demandada en España cuando se trata de contenidos que afectan a derechos fundamentales, como el honor, la intimidad o la propia imagen, y cuyo efecto se produce en territorio español.

Resulta que escribo una simple reseña, de agradecimiento, donde expreso que en el Camino de Santiago el guía J. te lo pone ameno y divertido. Ha sido uno de nuestros mejores viajes. Pero de esta simple frase Google Maps se saca de la manga comportamientos que engañan u omiten información para conseguir beneficios indebidos. Es delirante, ¿qué razones o motivos tiene para hacerme estas graves acusaciones? Es evidente que no tiene ninguna prueba, pero de esta forma gente sin escrúpulos te insulta y te difama con total impunidad.

Publicado en Ideal en Clase

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viernes, 25 de septiembre de 2026

CARMEN, LA ANTIGUA MAESTRA DE LOS CARRIONES

 

Imagen de la Virgen de Lourdes, Los Carriones. Años sesenta

Dedicado a los vecinos de Los Carriones y a Radio Castilléjar

     

De Carmen García nadie diría que ha sido maestra, porque se la ve entre sencilla y alegre. Lleva un pañuelo anudado al cuello y, mientras habla, va moviendo las manos como tratando de darle sentido a sus palabras. Pero a sus 77 años, ¡quién lo diría!, Carmen parece que está disfrutando de la madurez y no de la jubilación. La encontré en El Salto, en la cueva de una vecina, que estaba de matanza. Había dos enormes marranos colgados en la pared y abiertos en canal –los marranicos de San Antón–, un enorme barreño de carne picada y la negra caldera de Pedro Botero, encima de las trébedes y a todo gas. Mientras que las ricas morcillas se inflan tanto que lo mismo te pegan un ‘explotío’. En la cueva había varias mujeres, porque ellas son muy ‘apañosas’ para estas cosas. Te cogen la máquina del embutido y la recalcan de carne picada; luego le dan media vuelta a la manivela y, por el tubo de escape, van rellenando las tripas de chorizo. O lo que es lo mismo: por aquí meten el marrano y por el canuto va saliendo la longaniza. Y eso cunde una barbaridad... Y luego le atan sus cordelillos y todo, y cuelgan las tripas en los alambres porque a los gatos les gusta mucho la galguería. Y del marrano, ¡pues qué quieres que te diga!, que se aprovecha todo. Desde la ‘carota’ hasta los andares. Lo único que les quitan son las pezuñas postizas. En fin, que le digo cuatro cosas a Carmen, y deja el mandil y nos sentamos a una mesa camilla, a echar una parrafada:

–Cuando vine aquí, en el año 48, me acogieron con mucho cariño. Yo era muy jovencilla, pues tenía unos veinte años, y éste fue mi primer destino. Me fui a vivir a la cueva de la tía ‘Anica’ y, como vieron que yo no tenía experiencia de la vida ni de la escuela, me trataron como si fuera uno de ellos. Aquí yo fui muy feliz y era amiga de todo el mundo, que salía y me encontraba con una mujer, pues me iba con ella ‘p’allá’... Entonces, Los Carriones era una calle con el suelo de tierra, las cuevas a un lado y los bancales al otro. No había agua corriente y la gente iba a la acequia a lavar y a por agua, con unos grandes cántaros blancos. No había nada más que la tienda de Ángel, ‘el Capagatos’, la escuela y un salón de baile. Recuerdo que era una gente sencilla y muy necesitada, y lo mismo trabajaba el padre, que la madre... En fin, todo el mundo trabajaba. Yo solamente daba clases por las mañanas, ya que los niños iban a guardar las cabras o a trabajar en los bancales. Sin embargo, había otros niños que no venían nunca a la escuela, porque eran de muy lejos, o sólo venían un par de días a la semana.

Carmen señala que don Antonio Motos venía a Los Carriones dos veces al año y decía misa en la escuela –una antigua casa que todavía se conserva en la era, cerca de la ermita–. Y luego, cuando el párroco se puso enfermo, vino a sustituirlo don Rafael Torija, que estaba recién salido del seminario. Éste era joven y bastante abierto, con otras ideas. Años más tarde fue obispo de Ciudad Real y en mayo del 2003 se jubiló, al cumplir los 75 años.

–Los jueves venía a casa de la tía ‘Anica’ un herrador, que se llamaba Fernando; y allí se juntaba mucha gente, que venía de los alrededores a que le herraran los animales. Ese día era como una feria –lo que son las cosas: la simple llegada del herrador se convertía en todo un acontecimiento–. Recuerdo que todos los domingos iba a misa en bicicleta a Castilléjar. Pero, al cabo de los cincuenta años, he regresado y me ha maravillado muchísimo cuando he visto el restaurante de Emilio –éste fue quien me avisó de la presencia de Carmen–. También las escuelas nuevas y la cantidad de casas que han hecho, y esas cuevas tan bonitas. Ahora la gente está más cultivada y sabe más... La maestra doña Natalia vino después que yo, y ella tendría entonces unos treinta años. La gente me ha dicho que hizo mucho bien al pueblo. Aquí los que quedan son los que tenían mejor vivir, pero los jóvenes se han marchado...

El 14 de agosto de 2002, Carmen dio el pregón de las Fiestas de la Virgen de Lourdes, patrona de Los Carriones. He aquí un resumen del pregón:

“Tengo que recordar y agradecer las atenciones que tuvieron para conmigo, en los cuatro cursos en que conviví con vosotros, a todas las personas que me recibieron con cariño. Sólo quedan los que fueron mis alumnos y algunos jóvenes que ya habían salido del colegio. Y todos, mayores ya, con hijos y nietos, pero igual de acogedores que sus padres. No puedo por menos de recordar a los que se fueron... Me alegro de que hayáis prosperado, de que tengáis una vida mejor y hayáis podido dar a vuestros hijos un bienestar y una preparación de que habíamos carecido en otros tiempos... Pero en mi caso se ha cumplido aquello que se dice de que “nunca se olvida el primer lugar en que se ha trabajado”. Y ya me callo. No sé cómo ha quedado esto. Yo soy feliz mientras hablo...,  que la Virgen os bendiga”.

 Artículo de mi novela Diálogos en la tierra de los ríos (2003)

 

Motocarro de Demetrio, con doña Natalia sentada. 1959



De esta guisa se presentaba Demetrio con su isocarro en Castilléjar. La foto es de las que hacen época, fue portada en mi libro anterior ‘Artículos del Altiplano y de Granada’. Delante están Demetrio “el Capagatos” con su madre, y a la derecha mi madre Dora; sentadas en sillas de anea en el remolque, la maestra doña Natalia y dos vecinas de Los Carriones. Yo estoy de pie en el remolque y abajo está mi hermana Dorita. Parece que estoy viendo a doña Natalia, con su simpatía y su cara de bonachona, cuando venía al pueblo se pasaba a veces por la casa de mis padres. Falleció en Almería.

 Nota: El obispo emérito de Ciudad Real, don Rafael Torija, estuvo de párroco en Castilléjar a comienzos de los años cincuenta y falleció en 2019. Mientras que don Antonio Motos convenció a Rafael Carayol para que ingresara en el Seminario. Años más tarde este fue párroco de Orce y de Galera. José María Reinón, juez de paz, de Galera, me contó a comienzos de este siglo que su abuelo solía venir a Los Carriones, a herrar el burro. He querido tener un recuerdo para estas maestras tan queridas, Carmen y doña Natalia, pues dieron clase a los niños en la escuela de Los Carriones, cuando solo tenía una calle.

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