viernes, 28 de agosto de 2026

RESCATE DEL PERRO COKE

 

Ulises y su perro Argos


El rescate se produjo en Castilléjar, el pasado 14 de abril 2026. Ana, la encargada de la Protectora de Animales ÚSKAR, consiguió acercarse al perro Coke, ofreciéndole algún alimento. En un video se observa cómo se va acercando al perro abandonado, mientras le habla. Lo explicaba así en la página de Facebook:

“Hoy hemos vuelto a Castilléjar por este pequeño… y no podemos explicar con palabras lo que hemos sentido. Llevaba días esperando en la puerta de su casa a su dueño, que falleció hace unos días. Sin entender nada, sin moverse, esperando a que volviera. La familia lo dejó allí… solo, con miedo, sin saber qué hacer. Al principio no se dejaba ni acercar, estaba bloqueado por el miedo y la tristeza, pero poco a poco hemos conseguido ganarnos su confianza. Y hoy, por fin, lo hemos puesto a salvo. Otra historia que nos rompe el alma… pero que ahora tiene una segunda oportunidad”.

El video tuvo muchos comentarios, sobre todo de mujeres, con emoticones o muñecos. Los he copiado tal cual aunque he hecho algunas correcciones ortográficas.

MUJER. Dedicado a quienes rescatan animales. Eres la diferencia entre la vida o la muerte de un ser vivo, eres la diferencia entre la supervivencia en el dolor y miedo o la vida, entre cariño y cuidados. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, incluso algún niño con genes animalistas heredados, estudiantes, trabajadores, o jubilados, eres invisible como los seres vivos que salvas. No, no estás loco, o al menos tu locura no es peligrosa; sacrificas muchas cosas, por ver a un Perro/Gato recuperar la confianza perdida, por ver a un cachorro volver a jugar, por descubrir en la mirada de un Perro no el miedo sino la esperanza. Tal vez no te conozca, pero, lo único que sé de ti es que tienes el alma tan pura como los seres por los que luchas; sólo sé que somos humanos, sí! humanos pero con alma de Perro/gato con un interior puro y noble. Te pido que no abandones nunca esta hermosa misión, mientras sigas haciéndolo con el Corazón.

M. Te aseguro que si el dueño deja la herencia a nombre del perro, ya verás cómo le tienen ahí como rey.

M. Tú sí que eres la felicidad hecha persona. Salud y disfrute para todos los seres vivos que te rozan, te huelen, te miran, es lo que aportas en tu vida. ¿Se te puede adoptar a ti sin que tengas que dejar tu enorme labor? 

M. No puedo ver estás cosas, qué pena, él tan fiel esperando a su dueño y la familia lo deja ahí solo. No tengo palabras, bueno sí, pero mejor me las callo.

M. Qué impresionante es, son listísimos,  ni con comida se deja coger, son tan fieles que no se dejan sobornar por nadie.... Es una monada, estoy segura que le van a llover las personas interesadas por él... La familia del dueño qué poca sensibilidad y empatía con el pobre  perrito... Es muy agraciado y precioso, mucha suerte  para su adopción y muchas bendiciones para vosotros, que hacéis una labor encomiable y merecedora de estos aplausos.

M. Pero seguro que la familia sí que se ha hecho cargo de la herencia

HOMBRE. Yo me lo quedo si me decís cómo adoptarlo

M. Me gustaría poder brindarle una familia, estaríamos encantados de que forme parte de nuestra manada 

M. Vaya familia, pero la herencia sí... Yo los desheredaría pero ya nada se puede hacer. Gracias a personas como tú. Dios te bendiga

M. Que este perro estaba esperando a su dueño en la puerta, pero encontró una nueva familia 

M. Qué maravillosa persona eres, ojalá la vida te triplique todo el bien que haces

M. Qué bonita eres!!! Gracias por tanto como haces por los animales!!

M. Pobrecito, menos mal que lo habéis podido coger 

M. Me alegro mucho que hayáis cogido al perrito. Eres una mujer estupenda y haces una labor maravillosa. Muchas gracias.

M. Me alegro de que estés con gente buena y acogedora

M. Menos mal que somos personas que empatizamos con el sufrimiento de otros

M. Seguro que la herencia sí la han querido. ¡Qué rica eres, cielo! GRACIAS AMOR 

M. Cuando el dueño muere, hay que dejar que el perro lo huela y se despida de él, ellos lo entienden

M. SON ÚNICOS, INIGUALABLES, SIN PALABRAS, FIELES, ÁNGELES

H. Si no fuera por personas como vosotros, no sé qué sería de estos animalitos. GRACIAS DE CORAZÓN

M. Normal que contigo se deje!! El sabe quién eres! Gracias 

H. Ellos jamás nos abandonan y las personas a ellos sí, perro fiel esperando su dueño

M. Maravilloso trabajo el que hacéis, vergüenza da la familia que lo ha dejado abandonado pero a partir de ahora todo será diferente, comienza su nueva vida. Toda la felicidad del mundo

M. Gracias Ana... Sois los ángeles de los animales!!! El amor lo puede todo!  Coke, qué suerte has tenido!!! Gracias por darle una oportunidad.

M. SOIS UNAS BELLÍSIMAS PERSONAS POR AYUDARLO Y PROTEGERLO GRACIAS UN  DESDE VALENCIA 

M. Me rompe el corazón ver historias así, pero qué felicidad que ahora esté a salvo y con una segunda oportunidad 

M. Ana, me recuerda al caso de Nina, que le pasó lo mismo y los vecinos te avisaron. Recuerdo cómo nos la trajimos a Madrid y un ángel llamado Juani se quedó con ella, a día de hoy sigo en contacto y es súper feliz... Conseguiréis lo mismo

M. Siempre están las buenas personas, de buen corazón 

H. Eres lo más, te mereces mucho amor por hacer lo que haces, gracias es poco

M. Mil gracias!!!

M. Qué pena, podían habérselo dado a alguien o llevarlo hasta qué encuentren a alguna persona

M. Maravilloso, que gran favor hacéis. Un abrazo

M. Si supiera la gente, él no puede comprender el abandono, si uno tiene hijos o animales te vas con esa pena. Lo podrían cuidar algunos de la familia, es lamentable

M. Qué lindo, gracias por salvarlo, me parece un maltés 

M. Se nota que lo haces de corazón, eres estupenda y buena 

M. Me alegro mucho 

M. Me alegro por el perro, de verdad, los animales son mejores que las personas

M. Qué bien!! Cómo me alegro!! Qué bonito!! Sois geniales!!

M. Muchas gracias por ayudarle!!!

M. Suerte

 

A la familia que vino de fuera, a velar y enterrar al difunto, no le importó dejar abandonado a su perro como si fuera un trasto viejo. A ninguno se le ocurrió llamar a una protectora de animales, de manera que el fiel Coke pasó varios días echado en la puerta de la cueva: sin alimento, sin agua y sin comprender nada. Allí esperó inútilmente a que su amo le abriera la puerta y le echara de comer como siempre, lo mismo que el perro Argos esperó durante veinte años, echado en la puerta, el regreso de su amo Odiseo a Ïtaca.

Recuerdo la foto que venía en un periódico, hace unos veinte años, donde se veía a un perro, guardando la tumba de su amo, en un cementerio de Argentina. Así llevaba cuatro o cinco días sin moverse de allí. En octubre de 2015 alguien abandonó a un cachorro negro, de un mes, al lado de mi cueva en Guadix y cuando lo vi estaba tiritando de frío. Poco después le pregunté a un policía local si conocía alguna sociedad protectora de animales y me proporcionó el teléfono de la encargada. Esta me pidió que le diera de comer al cachorro y que lo guardara, y ya por la noche se pasó a recogerlo. En Guadix abandonan a muchos perros en la calle y en España por desgracia abandonan a miles de canes, sobre todo en el verano, pues les estorban en las vacaciones.

La imagen del perro Coke, echado en la puerta de la cueva de su amo, conmovía a cualquiera pero por encima de todo nos recuerda la fidelidad de los animales y también que hay gente sin sentimientos, que los dejan abandonados a su suerte. Sin embargo, alguien debió de compadecerse del perro y llamó a la Protectora de Animales ÚSKAR. Coke ha vivido una historia miserable con final feliz, aunque su antiguo dueño no regresará nunca. Seguramente lo recordará en más de una ocasión, así como el barrio donde se crió, pero lo importante es que fue adoptado y ahora tiene otro amo.

Posdata: No encontré el video del rescate de Coke, en la página de Facebook, de la Protectora de Animales ÚSKAR. El martes pasado dejé un mensaje en el teléfono móvil de la Protectora, pero no he recibido contestación.

Artículo publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-rescate-del-perro-coke/


viernes, 21 de agosto de 2026

SETENTA ANIVERSARIO DE EL CAPITÁN TRUENO

 





Me aficioné pronto a la lectura, por una sencilla razón: mi padre vendía tebeos y, en más de una ocasión, soñé con aquellas mágicas cajas de cartón que, cada cierto tiempo, llegaban a casa. Venían cargadas de centenares de tebeos, donde pululaban multitud de personajes pintorescos y medievales, a quienes les ocurrían mil y una aventuras por esos mundos de Dios: El Jabato, El Guerrero del Antifaz, de Manuel Gago, Roberto Alcázar y Pedrín, Hazañas bélicas... Y otros actores más pacíficos, como Carpanta –siempre hambriento–, Doña Urraca, Carioco, el Reporter Tribulete, Mortadelo y Filemón..., de aquella gran Editorial Bruguera, que tan mal se portó con sus mejores colaboradores y que, al final, acabó desapareciendo. Pero todo aquel mundo de fantasía se venía abajo si no le presentaba a mi padre una plana diaria, con letra bastardilla, que tenía que copiar de un manuscrito de mi bisabuelo, del siglo XIX, y que conservo como una reliquia.

Víctor Mora, el creador de El Capitán Trueno, en noviembre de 2006 fue homenajeado en Almería, con ocasión del cincuenta cumpleaños de su hijo predilecto, aquel legendario capitán de los cruzados, que vivió en el siglo XII: Siempre escribí con temor... Por eso las historias de Trueno transcurrían fuera de España, confiesa Víctor. En 1956, él y su esposa Armonía eran miembros del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), por lo que fueron detenidos por masonería y comunismo, según el acta de acusación. Ese año salió a la luz la primera aventura, titulada A sangre y fuego –en la portada, nuestros tres héroes están dando una tunda de palos a los sarracenos–, que entonces dibujaba Miguel Ambrosio, Ambrós. Eran cuadernos apaisados, que se editaban cada quince días, al precio de 1,25 pesetas. Yo recuerdo cuando valían a 1,50 y todavía conservo varios tebeos de Trueno Color, de 1969, al precio de ocho pesetas. Víctor Mora tuvo también problemas con la censura, pues no era bien visto el concubinato de Trueno con Sigrid. Fue en mayo de 1982, cuando el Telediario anunció que Trueno y Sigrid por fin consuman su amor. En las viñetas, nuestros héroes aparecen desnudos en el catre, emprendiendo una nueva aventura.

Los primeros cuadernos causaron sensación, pues se editaron 618 números y debido a su gran popularidad, la serie llegó a vender hasta 350.000 ejemplares a la semana. Pero, tras la quiebra de la desastrosa Editorial Bruguera, Víctor firmó contrato con el Grupo Z, y ya en 1987 lo hace con Ediciones B y fue traducida a varios idiomas. Siempre soñé con escribir las aventuras de un caballero andante, que lucha por la justicia, la libertad, la fraternidad y la paz. En toda la historia subyacían unas ganas de que el mundo se arreglara –recuerda Víctor, y apostilla–: Trueno era un héroe pero no era un tipo que se las diera de algo. No era pretencioso. En cuanto a los personajes que acompañan al Capitán, tenemos a Goliath, apodado el Cascanueces, que además es un tragón; el joven Crispín, que es hijo del conde de Normandía, y la romántica Sigrid es la reina de la isla de Thule. Ella apenas salía en escena, por eso era una delicia contemplar a aquella rubia tan apuesta, de manera que uno acababa enamorándose de la heroína.

Nuestros amigos suben por la vertiente de la montaña, y de repente... Van a caballo y El Capitán Trueno exclama: ¡Estamos perdidos! ¡Es un alud! Los caballos son arrastrados por el alud de nieve, pero, no sé cómo se las apañan nuestros héroes, que se libran siempre de toas, toas. Con gesto de fanfarrón, uno de los gigantones alarga la mano hacia Goliath, y... Total, que el tuerto le arrea un tremendo puñetazo al majareta en todo el ojo. Buen golpe, Goliath. ¡Ja, ja, ja!, se monda de risa el inquieto Crispín. El éxito de la serie se debió, sin duda, a aquellos guiones llenos de acción y humor de Víctor Mora, que mantenían el suspense semana tras semana, sin olvidar a estos personajes simpáticos y humanos, que llenaba de colorido el dibujante Ambrós.



Hoy los tebeos son un recuerdo de nuestra infancia –desde hace años se les llama cómics, se ve que no han encontrado un nombre mejor en español–  y sólo nos queda el consuelo de refugiarnos en aquel tiempo donde bastantes generaciones de niños recorrimos países exóticos y navegamos por mares procelosos, viajamos en globo y bajamos a tenebrosas cavernas, sorteamos infinitas aventuras y nos enfrentamos a toda clase de malvados, malandrines y tiranos de la mano del caballero cruzado Trueno, del tragaldabas Goliath y del valeroso Crispín. Por eso, hoy tendríamos que decirle a nuestro héroe: No te jubiles, mi Capitán. Seguro que él nos miraría de soslayo desde la viñeta y, esbozando una sonrisa y blandiendo la espada, volvería a entusiasmarnos como entonces: ¡El  Capitán Trueno no se rinde nunca! Parecido a la película de El club de los poetas muertos.

Víctor Mora Pujadas nació en Barcelona, el 6 de junio de 1931, y falleció el 17 de agosto de 2016. Fue escritor, traductor y guionista de tebeos. Era hijo de exiliados republicanos, por lo que vivió en Francia hasta 1941, en que su familia regresó a España. Logró la fama en su juventud como guionista de El Capitán Trueno, El Jabato y El Corsario de Hierro, personajes infantiles a quienes dio forma el dibujante valenciano, Miquel Ambrosio, y fueron publicados por la editorial Bruguera, donde trabajó Víctor desde 1956.

Artículo publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-setenta-aniversario-de-el-capitan-trueno/


viernes, 7 de agosto de 2026

CASTILLÉJAR: MORISCOS Y CRISTIANOS. 1488-1570

 

Moriscos granadinos. 1530


A mediados de julio, Josefa Carasa publicó en Facebook (lo compartió de Castilléjar Verde otra vez) unos datos históricos sobre “La expulsión de los moriscos y la repoblación de Castilléjar”, del profesor Jesús Daniel Laguna Reche. Le comenté a Josefa que, cuando pueda, aportaré más información sobre el tema, por lo que voy a intentar resumirlo lo mejor que pueda. “Castilléjar: moriscos y cristianos. 1488-1570. Señorío de los Abduladines, del conde de Lerín y del duque de Alba” es un trabajo de investigación del antiguo párroco de Galera, Rafael Carayol”. El artículo principia con esta extraña dedicatoria:

Este trabajo quiero centrarlo -y dedicarlo- a las gentes de Castilléjar. A ellos, por cuestión que no viene al caso, les debo la razón del sentido gozoso de mi vida. Si alguien quiere saberlo se lo contaré si me lo pide. Castilleja está situado en un abrazo que le dan los ríos Barbatas y el Guardal, cerca de la Sagra, por donde se empina la provincia de Granada. (Así escribiré en adelante el nombre del pueblo, ya que así aparece en todos los viejos documentos). Según la tradición -siglo IV- llegó por estas tierras el Evangelio de Jesucristo a través de los Varones Apostólicos o mercaderes, o soldados romanos. Tras la invasión de los árabes y ya mediado el siglo IX, toda esta zona quedó bajo el control y autoridad del Islam (…). Bastantes cristianos-visigodos, como los de tantos lugares, se pasaron a la religión mahometana…, para gozar de los derechos de los musulmanes. El lugar fue denominado Al-Qulayat, del que se deriva Castilleja. Una ‘castilleja’ era un castillo pequeño… Un documento del Archivo de Simancas, hablando de Castilleja señala: ‘Dicen que hay en ella treynta vecinos y que vale de renta hasta doscientas hanegas de pan y que tiene muchos términos y buena tierra…’.  Jorquera añade: ‘Es tierra de buenas cosechas de trigo y cebada y otras semillas; buena cría de seda gozando de buenas arboledas, cazas volátiles y terrestres y aves domésticas’.

A continuación Rafael Carayol aclara que Castilleja, junto a Huéscar, Galera, Orce y los Vélez, precisamente por ser frontera, unas veces estaban en poder de los moros y otras, de los cristianos. Y yo añado que unas veces dependían del Reino de Granada y otras del Reino de Murcia.

El párroco Rafael Carayol
Las Capitulaciones de los Reyes Católicos con todos estos pueblos fueron bastante generosas, ya que no hubo cercos ni asaltos bélicos; más bien, hubo colaboracionismo (…). Por el Tratado de Madrid -4 de marzo de 1495- los Reyes Católicos concedieron al conde de Lerín, don Luis de Beaumont -mientras viviera-, el Señorío de varios pueblos, entre ellos Castilleja (…). En el año 1504 se reducía el Señorío a Huéscar… y a Castilleja, con 127,4 Km2 y 50 vecinos… La estancia de los navarros en esta tierra dejaron su impronta y huellas imborrables en costumbres y apellidos: Ibar, Iriarte, Irigaray, Lizarte, Navarro, Navarrete (…). La actitud del Cardenal Cisneros provocó un levantamiento popular de los mudéjares albaicineros, el 18 de diciembre de 1499… No sabemos si los mudéjares de Castilleja se sublevaron, pero sí sabemos que el martes día 2 de marzo de 1501, el clérigo de Lorca, Juan García Rama, en nombre del obispo y Cabildo de Cartagena, entró y tomó posesión de la mezquita de Castilleja, con la ceremonia al caso de abrir y cerrar la puerta (…). El viernes, 12 de marzo, con el consentimiento y testimonio de cristianos y mudéjares de la villa, convirtió la dicha mezquita en iglesia y mandó que se la llamara de san Gregorio…, y se pusiera a la mano derecha una pila de bautizar. Quizá por estar dispersa la población, junto al baño, que estaría cerca del rio, había otra mezquita. El mismo día 12 la tomó en posesión el clérigo lorquino imponiéndole el nombre de santa Ana.

Bastantes años después, esta mezquita pasó a llamarse de santo Domingo de Guzmán, el patrón de Castilléjar.

… A partir de estos días principiaron los bautismos de los mudéjares de Castilleja: ‘En el nombre de la santa Trenidad, padre, fijo, espíritu santo, amén. Estos son los que…, avemos baptizado e cristianado…’. Durante varios días fueron bautizadas 254 personas (…). Relación completa de los mudéjares de Castilleja, bautizados entre los días 12 y 17 de marzo de 1501, por el clérigo lorquino Juan García Rama y el notario apostólico de la diócesis de Cartagena, Lorenzo Baldony.

He escaneado la primera página (hay dos más) de la relación de los bautizados, donde se repiten mucho los nombres de Luys, Fátyma, Mahomad, Marien, Ysabel, Leonor, Elvira, Juan, Francisco, Diego…

Relación de bautizados

 Los mudéjares castillejanos, lo mismo que los otros del Reino de Granada, fueron bautizados pero no convertidos. La ventaja que obtuvieron fue la de quedar exentos de pagar los tributos moriscos al acogerse al régimen de los cristianos viejos.

El 26 de octubre de 1513, Fernando el Católico concede el Señorío de Huéscar y Castilleja a don Fadrique Álvarez de Toledo, duque de Alba, cuando antes había pertenecido al conde de Lerín. Esto produjo protestas, alborotos y la sublevación de los vecinos de Huéscar, que también impidieron la entrada de un familiar del duque de Alba, en Huéscar, cuando vino a tomar posesión.

Hasta un pequeño ejército, reclutado por orden del cardenal Cisneros con gente de Úbeda y Baeza, y conducido por el licenciado Villafañe, acampó en Castilleja y no se atrevió a asaltar la ciudad al conocer lo bien armados y pertrechados que estaban sus vecinos. Para ganarse la adhesión de los moriscos de Castilleja, el señor duque concedió a su concejo la tercera parte de la propiedad de un horno, un molino de pan, un baño y un mesón. El duque de Alba… promulga el 9 de junio de 1514 unas ordenanzas por las que sus vasallos ‘fuesen industriados e adoctrinados en nuestra santa fe católica… y dexen las ceremonias que usaban siendo moros’.

Destaco dos de las ocho ordenanzas: 1. Que no se llamen entre sí con sus nombres moros. 2. Que las mujeres tengan en la iglesia enteramente descubiertas sus caras, etc. El duque también nombraba a un gobernador del Señorío y este proponía a dos alcaldes ordinarios y cuatro regidores para el concejo de Castilleja, que anualmente confirmaba el duque. La mitad eran cristianos viejos y la otra mitad, moriscos. El nombre de Casa de la Tercia o del Tercio venía porque el viejo caserón era donde los castillejanos pagaban la renta, un tercio de las cosechas, al duque de Alba. El antiguo edificio de la Tercia se destinó a las escuelas, en los años cuarenta, y hoy se encuentra el ayuntamiento.

El 29 de marzo de 1520, el duque autoriza al concejo que conceda licencias de roturación de campos y montes a los vecinos. Esto provoca una fuerte inmigración, casi exclusivamente de moriscos, que hace crecer la población.

Dos años después el concejo supera los 100 vecinos.

La antigua mezquita, convertida ya en iglesia de san Gregorio, estaba en ruinas o no reunía las condiciones necesarias para el culto divino. Había que hacer una nueva. Para ello el sr. duque aportó 75.000 maravedíes y toda la madera necesaria. Para el año 1522, Castilleja tenía levantada nueva iglesia (…), hizo que el clérigo beneficiado se sintiera marginado, de tal manera que los beneficiados de Huéscar solicitan que Álvaro de Torres sea presentado al beneficio supercreciente para acompañar al que ya servía ‘porque el lugar es de moriscos y no tiene conversación con nadie el dicho beneficiado’.

El 10 de enero de 1564, el abuelo del duque prohíbe que sigan dando licencia para roturar, pues ya se habían destrozado grandes zonas de bosque y masa forestal. Hay que señalar que actualmente Castilléjar no tiene bosque ni pinos como el término de Castril, posiblemente debido a aquellos destrozos.

En el año 1568 Castilleja alcanzó la cifra de 250 vecinos -unos 1.250 habitantes-, casi todos moriscos.

Sobre la Guerra de las Alpujarras, el párroco echa mano de los cronistas: Pérez de Hita, Mármol Carvajal y Hurtado de Mendoza.

La rebelión comenzó, otra vez, por el Albaicín y las Alpujarras en la Navidad de 1568 (…). El cabecilla morisco Jerónimo el Malech se había apoderado de Serón. En Orce y Huéscar fracasó en el intento, pero se había fijado en Galera como lugar estratégico. Allí junto con los moriscos galerinos concentró a los de Orce y Castilleja al mando del turco Caravajal y 200 escopeteros berberiscos, bien pertrechados de armas y alimentos. Galera constituía una plaza casi inexpugnable. Nada pudo el marqués de los Vélez por conquistarla. Tuvo que venir don Juan de Austria con los Tercios de Flandes. El de Austria, con 12.000 infantes, 800 jinetes y la artillería traída desde Cartagena, puso cerco a Galera. Para que no pudieran recibir ayuda desde el exterior dejó en Castilleja una fuerte guarnición al mando de don Alonso Porcel de Molina, regidor de Úbeda. Fueron tres meses de durísimo asedio y resistencia. Por más que Estaracordio, capitán morisco de Castilleja, alentaba a los suyos, no pudieron resistir. El día 10 de febrero de 1570, a las cinco de la tarde, Galera presentaba un amasijo de destrucción y muerte. Pocos quedaron con vida, la gran mayoría de mujeres y niños, y más les valiera haber muerto ya que quedaron como esclavos y como tales fueron vendidos.

Antigua ermita de santo Domingo. Años setenta

Y tras la derrota, llegó la desolación.

De Castilleja constan las siguientes ventas hechas en Huéscar el 17 de abril de 1570: Catalina y su hijo fueron vendidos por 45 ducados y 11 reales. Luis por 25 ducados y 11 reales (…). Una esclava, por 50 ducados. Luisa, por 36 ducados y 11 reales. Así acabaron los moriscos de Castilleja. Los pocos cristianos viejos que quedaron y los nuevos pobladores que vinieron, años después, a establecerse en Castilleja, siguieron bajo el Señorío del duque de Alba. Pero de esto escribiremos en otra ocasión.

El trabajo de investigación lo publicó el párroco en “Úskar, Revista Histórica y Cultural de la Comarca, número 4, año 2001”, dirigida por el profesor Rafael Cuevas y patrocinada por el Ayuntamiento de Huéscar. Copio este párrafo del obituario que le dediqué en Ideal, el 27 de diciembre de 2001.

Rafael Carayol Gor nació en Huéscar y ejerció de párroco en Ferreira, Puebla de Don Fadrique y Almaciles, Orce y finalmente en Galera; donde murió en la madrugada del 24 de diciembre de 2001 a consecuencia de un infarto cerebral, a los 61 años. También estuvo unos años de formador en el Seminario Menor de Guadix y fue profesor en el ‘Instituto Técnico Padre Poveda’. Lo vi por última vez el 9 de diciembre pasado. Estaba tomando café en el ‘Bar Cirilo’ de Galera y ya nos liamos a hablar de todo un poco: de las gentes y de la tierra, de la política... ‘Hay veces que cuando quiero acordar, se me ha hecho de día buscando algún nombre entre los archivos, hasta que lo encuentro’, me dijo, y luego me confesó sus temores: ‘Hoy la juventud lee poco y los ordenadores terminarán acabando con los libros’. Me comentó que en febrero iba a dar una conferencia sobre los moriscos en Castilléjar...

Iglesia parroquial de Castilléjar
Fue mi prima, Ángeles Domingo, quien me avisó de su fallecimiento, quince días después. Ángeles también murió en febrero de  2005. En mi novela Diálogos en la tierra de los ríos (2004), le dediqué un capítulo:

Por curiosidad, llamé por teléfono a su hermano, Manuel Carayol, que vive en Huéscar, por si sabía algo de la enigmática 'dedicatoria a las gentes de Castilléjar les debo la razón del sentido gozoso de mi vida'. Y me dijo lo siguiente: 'Don Antonio Motos, el cura de Castilléjar, le comentó un día a Rafael que cuando fuera mayor no habría curas en los pueblos, por falta de vocaciones. Y la cosa parece ser que le vino por ahí. Cuando estaba corrigiendo la segunda edición del libro ‘Las Santas’, -añade Manuel Carayol- le sobrevino el infarto a las dos de la madrugada del 24 de diciembre de 2001. Al final, el libro lo terminó el escritor Gonzalo Pulido. Se pasaba las noches enteras traduciendo el castellano antiguo...'. Me despedí dándole las gracias a Manuel: 'Te regalaré un ejemplar de mi libro, porque tuviste el detalle de donar al Ayuntamiento de Castilléjar el trabajo que Rafael no llegó a terminar sobre nuestros laboriosos moriscos…'.

Y termino con estos renglones en Ideal:

¡Gracias, Rafael! ¡Muchas Gracias! Con tus historias de moriscos y cristianos nos has enseñado a amar nuestra tierra y a saber un poco más de nosotros mismos, a reencontrarnos con nuestro pasado y a mirar con esperanza lo por venir.

Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/castillejar-moriscos-y-cristianos-1488-1570/






domingo, 2 de agosto de 2026

FERIA DE GABIA GRANDE, 1942

 

Portada del programa 


Hará unos dos años (en 2004) que José Manuel García –hermano mayor de la Hermandad Virgen de las Nieves– me dejó, entre otros, el programa de la Feria y fiestas de Gabia Grande, del año 1942. Está editado por la imprenta Iberia, en la calle Gomérez 19, de Granada; pero en esta dirección ya no quedan rastros de la imprenta. En la portada del programa vemos un dibujo a plumilla de Ismael Caro, donde la Virgen de las Nieves aparece flanqueada entre la iglesia de la Encarnación y la Ermita. Y ya en páginas interiores, nos topamos con este sugestivo título: ¡Qué orgullo ser de Gabia!, de Manuel Gámez R. Copio literalmente unos párrafos, donde rebosa el cariño por la patria chica: Entre lo mucho que tenemos que agradecer a Dios por las deferencias que ha tenido con nosotros, la que ocupa su lugar principal, es el haber consentido que veamos la luz primera en este lindo pueblo andaluz que conserva un embrujo moruno en su arquitectura y en sus costumbres. Nos ha regalado también el vergel de nuestra Vega, un panorama encantador lleno de luz y alegría y presidido por la ingente mole de nuestra nevada sierra. Para complemento de dichas gracias, tenemos la suerte de estar cobijados bajo el manto de nuestra Patrona, la Virgen de las Nieves, que nos ha defendido y nos defenderá de todos los males y azotes a que estamos expuestos durante nuestro paso por este mundo.

El Rosario de la Ermita


Unas páginas más adelante viene El Rosario de la Ermita (romance), escrito por el gabirro Antonio Rodríguez Espinosa, que fue el primer maestro de Federico García Lorca en la escuela de Fuente Vaqueros. He aquí algunos fragmentos: Hay en torno de la Ermita / una pequeña terraza / ceñida por recios muros / hacia la Vega orientada, / donde los viejos celebran /sus sesiones cotidianas, / recibiendo las caricias / amorosas y templadas / del sol, que de rosa tiñe / las cumbres de Parapanda / (…) Alguno dice que estuvo / allá en la Guerra de África, / y ‘despachó’ más infieles / que arenas tiene el Sahara. / Todos fueron arrogantes / y mozos de rompe y rasga, / que se batían como fieras / por su honor y por su dama. / ¡Qué mujeres las de entonces! / (dicen cuando de ellas hablan). / Tan honestas… tan sencillas… / tan garbosas y tan guapas; / qué limpias y qué bonitas, y qué costumbres tan sanas. / En cambio, ¡cómo reniegan / de las cosas que ahora pasan! / Entre las mozas del día / no se encuentra una muchacha / que no resulte veleta, / cursilona y casquivana. / Todas llevan por vestido / una camisa de a cuarta / tan cortita y tan ceñida / que da vergüenza mirarlas. / (…) Los mozos son de alfeñique / y no sirven para nada. / Holgazanes… libertinos… / sin el valor y arrogancia / de los varones de antaño, / orgullo y prez de la raza. / (…). Cuando termina el rosario / los abuelos se separan / y se despiden diciendo: / ‘Si Dios quiere, hasta mañana’. / ¿Quién sabe si al día siguiente, / cuando toque la campana, / subirá alguno la cuesta / para nunca más bajarla?

Dibujo de la ermita. Rafael Guerra


En el programa de fiestas no podían faltar los típicos anuncios: Sebastián Torres Donaire. Fábrica de jabones Ntra. Sra. de las Nieves. Queipo del Llano, 22. Y en aquel entonces, Gabia Grande ya podía presumir de tener su Palacio de las Pipas: Próxima apertura del Gran Cine Moderno. Empresa Carmona. Los más variados, seleccionados programas de la presente y próxima temporada. Parada del tranvía. Éste médico tiene hoy una calle dedicada a su nombre: Dr. Francisco Martín Sierra. Médico titular. Medicina General y Cirugía. Consulta de 1 a 3. Calle Morente, n º 1.


Copio unos renglones de El toque de los viejos, donde Cecilio Ramos V. se quejaba –y con razón–, de que la gente le daba al pico y rezaba poco: Este es el nombre con que el vulgo bautizó a unas campanadas que a las cuatro en punto de la tarde suenan en la Ermita, señal que hace la ermitaña a los ancianos que acuden al rezo del Santo Rosario (…) Desgraciadamente, pocos, muy pocos, son ya los que asisten a estas tradicionales típicas reuniones fuera y dentro de la Ermita. La piedad decae en estos tiempos modernos, no sólo en la juventud, triste es confesarlo. ‘Que recen los viejos’, dicen los jóvenes de nuestros días, y los viejos de estos mismos días, en vez de seguir tan buen consejo, se sitúan y reúnen en la carretera y parada del tranvía no a rezar sino a criticar y comentar el motivo o causa supuesta del viaje que hizo a Granada el fulano o la fulana. En fin, los cotilleos de siempre, pero anda que si Cecilio se diera una vuelta estos días por la ermita, vería que ya no queda ni la ermitaña.

Y ahora unos minutos para la publicidad de la época, así que no se vayan: Casa Adriano. Comestibles finos, paquetería y alpargatería. Queipo del Llano, 33. En esta misma calle, afeitaba la barba y trasmontaba el pelo Manuel Ruiz, en su moderna barbería Barón de Maynard. ¿De dónde sacaría el nombrecito?, cuando mejor negocio hubiera sido ponerle Barbería los Condes de Gabia. Unos metros más allá, teníamos a Sebastián Polo Pertíñez. Elaboración de cáñamos y linos, trenzas e hilados de los mismos. Manuel Gómez Rodríguez era lo que se dice un tendero de confianza: Comestibles en general. Buen peso y mejor agrado. Plaza de Álamos. Francisco Bertos Vizaira tenía que alimentar a la tropa: Barbería, alpargatería y reparación de relojes. Plaza de las Comedias. Entonces estaban de moda las carretas, ya que los neumáticos vendrían años más tarde: José Serrano García. Taller mecánico de carruajes. Especialidad en ruedas construidas con madera catalana seca. Comandante Villanova, 4.

En esta calle se anunciaba Luis Bertos Mingorance, que lo mismo te vendía un metro de tela, que una olla o un puñado de clavos: Tejidos, paquetería, loza y quincalla. José Pertíñez Bertos, con su teléfono y todo, ya barruntaba el negocio del ladrillo: Materiales de construcción. Carretera de Granada, teléfono 4. Narciso Polo García era de los que pensaban que, quien entra, no sale: Bar Salsipuedes-Ultramarinos. Plaza del General Franco, 37. Este otro no necesita mayor presentación: El Dios Baco. Maestro Parranga. Zapatero italiano. Remendón con título. Constructor de calzados a la medida. Chiribiti, nº 0.


Con el título de Traca final, Cecilio Ramos resumía aquel antológico programa de fiestas de 1942: Como en cinta cinematográfica, desfilan ante nosotros, como un sueño, los cuatro días pasados de fiestas. Adiós dianas públicas, veladas, conciertos, tres bandas de música, función religiosa, procesión, fuegos artificiales, iluminaciones, feria, concursos, bailes, verbenas, fútbol, tiro de pichón, carreras, cucañas, globos, teatro, circos, columpios, tíos vivos, romería, turrón, churros, ferial, danzas, alegría…, adiós, quizá para siempre, adiós… Es un cierre precioso, pues resume toda una época: la de los piojos y las cartillas de racionamiento, la del cáñamo y la pertinaz sequía, la del tabaco verde y la gorra de visera. Ntra. Sra. de las Nieves. Fábrica de harinas, pan y aceite. Parsuaga-S.R.C. Sí, la vida sabe mejor con una rebanada de pan con aceite, porque nos transporta al tiempo de nuestros padres y abuelos, a nuestra propia infancia. Finalmente añadir que, el 23 de marzo de 1954, el periódico IDEAL destacó este acontecimiento: Unas nueve mil personas se concentran en Gabia Grande con motivo de la tercera peregrinación mariana.

Posdata: Este artículo fue publicado en la desaparecida revista, Las 4esquinas de Las Gabias, en octubre de 2006

 Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-feria-de-gabia-grande-de-1942/



viernes, 31 de julio de 2026

Viaje por España 2/2

Teófilo Gautier y la Alhambra

 

La Alameda de Granada es, sin duda, uno de los sitios más agradables del mundo; recibe el nombre de Salón, extraño calificativo para un paseo. Está  formado por una larga avenida con varias filas de árboles de un verde único en España, terminada en cada extremo por una fuente monumental, cuyas tazas se hallan sostenidas por dioses mitológicos. En las avenidas laterales corren arroyuelos con agua transparente… En Granada la ocupación general es la de no hacer nada: galantear, fumar, hacer versos y, sobre todo, escribir cartas, bastan para llenar agradablemente la existencia. Allí no se ve la inquietud ardiente, la necesidad de acción y de cambio que atormenta a las gentes del Norte. Los españoles, a mi ver, son muy filósofos: conceden muy poca importancia a la vida material y las comodidades les son indiferentes. Todas las necesidades creadas por la civilización en el Norte les parecen refinamientos pueriles y molestos. Los españoles no conciben que se trabaje para descansar después; prefieren hacerlo a la inversa, lo cual a mí me parece más lógico… y sobre todo la que se hace en Granada: vida todo serenidad y ocio, sólo ocupada con la conversación, las visitas, el paseo, la música y el baile. Es sorprendente ver la tranquilidad feliz de aquellos rostros y la dignidad absoluta de sus fisonomías… Los jóvenes no se inquietan en manera alguna por su porvenir… Pero esto, dado el estado lamentable de la Hacienda, no les resuelve la situación, pues los funcionarios pasan años enteros sin cobrar su sueldo.

El Paseo del Salón se llama así porque había un salón de baile y durante la ocupación francesa el general napoleónico Sebastiani convirtió el Paseo en un bulevar, a semejanza de los de París. Los bulevares los mandó construir el emperador Napoleón III, ya que el ejército no podía cargar contra los manifestantes (las continuas revoluciones francesas de mitad del siglo XIX), pues estos huían por las estrechas callejuelas de París. La fuente que menciona Gautier es la de los Gigantones, que hoy se encuentra en la Plaza de Bib-Ramba. Recuerdo que, en los años sesenta, la provincia de Granada ocupaba el penúltimo lugar en la renta per cápita de España, esto es: ciento veinte años después casi seguía en las mismas, con mucho desempleo y emigración. Sobre que los funcionarios pasan años enteros sin cobrar su sueldo, que a nadie le extrañe la famosa frase que el periodista Mariano José de Larra y más de un escritor extranjero les atribuía: vuelva usted mañana. De manera que cualquier trámite burocrático se eternizaba.

El capítulo XII trata, entre otros temas, de Los ladrones y los cosarios de Andalucía, y el autor cuenta las penurias que pasó en aquellos caminos carreteros, llenos de peligros y aventuras.

Un viaje por España es aún una empresa arriesgada y romántica… A cada paso se arriesga la piel, y el menor obstáculo con que se tropieza son las privaciones de todo género; la carencia de las cosas más indispensables para la vida, el peligro de los caminos, verdaderamente impracticable (…). Un calor infernal y, además de todo esto, la casi seguridad de tener que habérselas con facciosos ladrones, posaderos, bribones y toda clase de gente indeseable, cuya actividad no puede garantizarse más que según el número de carabinas que uno lleva consigo (…). Hay algo de cierto, puesto que en cada encrucijada se ven cruces de madera con inscripciones de esta clase: “Aquí mataron a un hombre. Aquí murió de muerte violenta…”.


En el capítulo XV, el último, describe su paso por Cádiz, Jerez, Gibraltar, Valencia, Barcelona y el regreso a Francia.

Ya saciada nuestra curiosidad, no teníamos más deseo que regresar cuanto antes a París… En una palabra: regresar a la vida, a la vida civilizada, perdida durante seis meses y que ya nos requería imperiosamente.

El escritor está cansado de su largo y penoso viaje por España, sin embargo, al llegar a Francia le invade una inmensa nostalgia.

Al poner el pie en el suelo de mi Patria sentí humedecerse mis ojos, y no precisamente de alegría, sino de tristeza. Las torres rojizas, las cimas plateadas de Sierra Nevada, las flores del Generalife, el mirar ardiente de ojos de terciopelo húmedo… Todo esto se agolpó en mi imaginación tan vivamente, que me pareció que esta Francia, en la que, sin embargo, me espera mi madre, iba a ser para mí un destierro. El sueño había terminado.

Gracias a Teófilo Gautier y a los viajeros románticos, como Washington Irving, Alejandro Dumas (durmió en el Patio de los Leones pero tuvo que salir al galope de Granada, porque la liaba por donde iba), Richard Ford, Gustavo Doré, David Roberts y tantos otros, le dieron fama a Granada y sobre todo a la Alhambra. Esta pudo ser restaurada después del abandono y de la ruina en que la dejó el ejército napoleónico en su huida. En el Paseo del Violón hay una estatua dedicada a los viajeros románticos, mientras que en el bosque de la Alhambra destaca un busto de Washington Irving, el autor de Cuentos de la Alhambra, la novela más vendida en Granada.

Publicado en Ideal en Clase. 

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-viaje-por-espana-2-2/