viernes, 7 de agosto de 2026

CASTILLÉJAR: MORISCOS Y CRISTIANOS. 1488-1570

 

Moriscos granadinos. 1530


A mediados de julio, Josefa Carasa publicó en Facebook (lo compartió de Castilléjar Verde otra vez) unos datos históricos sobre “La expulsión de los moriscos y la repoblación de Castilléjar”, del profesor Jesús Daniel Laguna Reche. Le comenté a Josefa que, cuando pueda, aportaré más información sobre el tema, por lo que voy a intentar resumirlo lo mejor que pueda. “Castilléjar: moriscos y cristianos. 1488-1570. Señorío de los Abduladines, del conde de Lerín y del duque de Alba” es un trabajo de investigación del antiguo párroco de Galera, Rafael Carayol”. El artículo principia con esta extraña dedicatoria:

Este trabajo quiero centrarlo -y dedicarlo- a las gentes de Castilléjar. A ellos, por cuestión que no viene al caso, les debo la razón del sentido gozoso de mi vida. Si alguien quiere saberlo se lo contaré si me lo pide. Castilleja está situado en un abrazo que le dan los ríos Barbatas y el Guardal, cerca de la Sagra, por donde se empina la provincia de Granada. (Así escribiré en adelante el nombre del pueblo, ya que así aparece en todos los viejos documentos). Según la tradición -siglo IV- llegó por estas tierras el Evangelio de Jesucristo a través de los Varones Apostólicos o mercaderes, o soldados romanos. Tras la invasión de los árabes y ya mediado el siglo IX, toda esta zona quedó bajo el control y autoridad del Islam (…). Bastantes cristianos-visigodos, como los de tantos lugares, se pasaron a la religión mahometana…, para gozar de los derechos de los musulmanes. El lugar fue denominado Al-Qulayat, del que se deriva Castilleja. Una ‘castilleja’ era un castillo pequeño… Un documento del Archivo de Simancas, hablando de Castilleja señala: ‘Dicen que hay en ella treynta vecinos y que vale de renta hasta doscientas hanegas de pan y que tiene muchos términos y buena tierra…’.  Jorquera añade: ‘Es tierra de buenas cosechas de trigo y cebada y otras semillas; buena cría de seda gozando de buenas arboledas, cazas volátiles y terrestres y aves domésticas’.

A continuación Rafael Carayol aclara que Castilleja, junto a Huéscar, Galera, Orce y los Vélez, precisamente por ser frontera, unas veces estaban en poder de los moros y otras, de los cristianos. Y yo añado que unas veces dependían del Reino de Granada y otras del Reino de Murcia.

El párroco Rafael Carayol
Las Capitulaciones de los Reyes Católicos con todos estos pueblos fueron bastante generosas, ya que no hubo cercos ni asaltos bélicos; más bien, hubo colaboracionismo (…). Por el Tratado de Madrid -4 de marzo de 1495- los Reyes Católicos concedieron al conde de Lerín, don Luis de Beaumont -mientras viviera-, el Señorío de varios pueblos, entre ellos Castilleja (…). En el año 1504 se reducía el Señorío a Huéscar… y a Castilleja, con 127,4 Km2 y 50 vecinos… La estancia de los navarros en esta tierra dejaron su impronta y huellas imborrables en costumbres y apellidos: Ibar, Iriarte, Irigaray, Lizarte, Navarro, Navarrete (…). La actitud del Cardenal Cisneros provocó un levantamiento popular de los mudéjares albaicineros, el 18 de diciembre de 1499… No sabemos si los mudéjares de Castilleja se sublevaron, pero sí sabemos que el martes día 2 de marzo de 1501, el clérigo de Lorca, Juan García Rama, en nombre del obispo y Cabildo de Cartagena, entró y tomó posesión de la mezquita de Castilleja, con la ceremonia al caso de abrir y cerrar la puerta (…). El viernes, 12 de marzo, con el consentimiento y testimonio de cristianos y mudéjares de la villa, convirtió la dicha mezquita en iglesia y mandó que se la llamara de san Gregorio…, y se pusiera a la mano derecha una pila de bautizar. Quizá por estar dispersa la población, junto al baño, que estaría cerca del rio, había otra mezquita. El mismo día 12 la tomó en posesión el clérigo lorquino imponiéndole el nombre de santa Ana.

Bastantes años después, esta mezquita pasó a llamarse de santo Domingo de Guzmán, el patrón de Castilléjar.

… A partir de estos días principiaron los bautismos de los mudéjares de Castilleja: ‘En el nombre de la santa Trenidad, padre, fijo, espíritu santo, amén. Estos son los que…, avemos baptizado e cristianado…’. Durante varios días fueron bautizadas 254 personas (…). Relación completa de los mudéjares de Castilleja, bautizados entre los días 12 y 17 de marzo de 1501, por el clérigo lorquino Juan García Rama y el notario apostólico de la diócesis de Cartagena, Lorenzo Baldony.

He escaneado la primera página (hay dos más) de la relación de los bautizados, donde se repiten mucho los nombres de Luys, Fátyma, Mahomad, Marien, Ysabel, Leonor, Elvira, Juan, Francisco, Diego…

Relación de bautizados

 Los mudéjares castillejanos, lo mismo que los otros del Reino de Granada, fueron bautizados pero no convertidos. La ventaja que obtuvieron fue la de quedar exentos de pagar los tributos moriscos al acogerse al régimen de los cristianos viejos.

El 26 de octubre de 1513, Fernando el Católico concede el Señorío de Huéscar y Castilleja a don Fadrique Álvarez de Toledo, duque de Alba, cuando antes había pertenecido al conde de Lerín. Esto produjo protestas, alborotos y la sublevación de los vecinos de Huéscar, que también impidieron la entrada de un familiar del duque de Alba, en Huéscar, cuando vino a tomar posesión.

Hasta un pequeño ejército, reclutado por orden del cardenal Cisneros con gente de Úbeda y Baeza, y conducido por el licenciado Villafañe, acampó en Castilleja y no se atrevió a asaltar la ciudad al conocer lo bien armados y pertrechados que estaban sus vecinos. Para ganarse la adhesión de los moriscos de Castilleja, el señor duque concedió a su concejo la tercera parte de la propiedad de un horno, un molino de pan, un baño y un mesón. El duque de Alba… promulga el 9 de junio de 1514 unas ordenanzas por las que sus vasallos ‘fuesen industriados e adoctrinados en nuestra santa fe católica… y dexen las ceremonias que usaban siendo moros’.

Destaco dos de las ocho ordenanzas: 1. Que no se llamen entre sí con sus nombres moros. 2. Que las mujeres tengan en la iglesia enteramente descubiertas sus caras, etc. El duque también nombraba a un gobernador del Señorío y este proponía a dos alcaldes ordinarios y cuatro regidores para el concejo de Castilleja, que anualmente confirmaba el duque. La mitad eran cristianos viejos y la otra mitad, moriscos. El nombre de Casa de la Tercia o del Tercio venía porque el viejo caserón era donde los castillejanos pagaban la renta, un tercio de las cosechas, al duque de Alba. El antiguo edificio de la Tercia se destinó a las escuelas, en los años cuarenta, y hoy se encuentra el ayuntamiento.

El 29 de marzo de 1520, el duque autoriza al concejo que conceda licencias de roturación de campos y montes a los vecinos. Esto provoca una fuerte inmigración, casi exclusivamente de moriscos, que hace crecer la población.

Dos años después el concejo supera los 100 vecinos.

La antigua mezquita, convertida ya en iglesia de san Gregorio, estaba en ruinas o no reunía las condiciones necesarias para el culto divino. Había que hacer una nueva. Para ello el sr. duque aportó 75.000 maravedíes y toda la madera necesaria. Para el año 1522, Castilleja tenía levantada nueva iglesia (…), hizo que el clérigo beneficiado se sintiera marginado, de tal manera que los beneficiados de Huéscar solicitan que Álvaro de Torres sea presentado al beneficio supercreciente para acompañar al que ya servía ‘porque el lugar es de moriscos y no tiene conversación con nadie el dicho beneficiado’.

El 10 de enero de 1564, el abuelo del duque prohíbe que sigan dando licencia para roturar, pues ya se habían destrozado grandes zonas de bosque y masa forestal. Hay que señalar que actualmente Castilléjar no tiene bosque ni pinos como el término de Castril, posiblemente debido a aquellos destrozos.

En el año 1568 Castilleja alcanzó la cifra de 250 vecinos -unos 1.250 habitantes-, casi todos moriscos.

Sobre la Guerra de las Alpujarras, el párroco echa mano de los cronistas: Pérez de Hita, Mármol Carvajal y Hurtado de Mendoza.

La rebelión comenzó, otra vez, por el Albaicín y las Alpujarras en la Navidad de 1568 (…). El cabecilla morisco Jerónimo el Malech se había apoderado de Serón. En Orce y Huéscar fracasó en el intento, pero se había fijado en Galera como lugar estratégico. Allí junto con los moriscos galerinos concentró a los de Orce y Castilleja al mando del turco Caravajal y 200 escopeteros berberiscos, bien pertrechados de armas y alimentos. Galera constituía una plaza casi inexpugnable. Nada pudo el marqués de los Vélez por conquistarla. Tuvo que venir don Juan de Austria con los Tercios de Flandes. El de Austria, con 12.000 infantes, 800 jinetes y la artillería traída desde Cartagena, puso cerco a Galera. Para que no pudieran recibir ayuda desde el exterior dejó en Castilleja una fuerte guarnición al mando de don Alonso Porcel de Molina, regidor de Úbeda. Fueron tres meses de durísimo asedio y resistencia. Por más que Estaracordio, capitán morisco de Castilleja, alentaba a los suyos, no pudieron resistir. El día 10 de febrero de 1570, a las cinco de la tarde, Galera presentaba un amasijo de destrucción y muerte. Pocos quedaron con vida, la gran mayoría de mujeres y niños, y más les valiera haber muerto ya que quedaron como esclavos y como tales fueron vendidos.

Antigua ermita de santo Domingo. Años setenta

Y tras la derrota, llegó la desolación.

De Castilleja constan las siguientes ventas hechas en Huéscar el 17 de abril de 1570: Catalina y su hijo fueron vendidos por 45 ducados y 11 reales. Luis por 25 ducados y 11 reales (…). Una esclava, por 50 ducados. Luisa, por 36 ducados y 11 reales. Así acabaron los moriscos de Castilleja. Los pocos cristianos viejos que quedaron y los nuevos pobladores que vinieron, años después, a establecerse en Castilleja, siguieron bajo el Señorío del duque de Alba. Pero de esto escribiremos en otra ocasión.

El trabajo de investigación lo publicó el párroco en “Úskar, Revista Histórica y Cultural de la Comarca, número 4, año 2001”, dirigida por el profesor Rafael Cuevas y patrocinada por el Ayuntamiento de Huéscar. Copio este párrafo del obituario que le dediqué en Ideal, el 27 de diciembre de 2001.

Rafael Carayol Gor nació en Huéscar y ejerció de párroco en Ferreira, Puebla de Don Fadrique y Almaciles, Orce y finalmente en Galera; donde murió en la madrugada del 24 de diciembre de 2001 a consecuencia de un infarto cerebral, a los 61 años. También estuvo unos años de formador en el Seminario Menor de Guadix y fue profesor en el ‘Instituto Técnico Padre Poveda’. Lo vi por última vez el 9 de diciembre pasado. Estaba tomando café en el ‘Bar Cirilo’ de Galera y ya nos liamos a hablar de todo un poco: de las gentes y de la tierra, de la política... ‘Hay veces que cuando quiero acordar, se me ha hecho de día buscando algún nombre entre los archivos, hasta que lo encuentro’, me dijo, y luego me confesó sus temores: ‘Hoy la juventud lee poco y los ordenadores terminarán acabando con los libros’. Me comentó que en febrero iba a dar una conferencia sobre los moriscos en Castilléjar...

Iglesia parroquial de Castilléjar
Fue mi prima, Ángeles Domingo, quien me avisó de su fallecimiento, quince días después. Ángeles también murió en febrero de  2005. En mi novela Diálogos en la tierra de los ríos (2004), le dediqué un capítulo:

Por curiosidad, llamé por teléfono a su hermano, Manuel Carayol, que vive en Huéscar, por si sabía algo de la enigmática 'dedicatoria a las gentes de Castilléjar les debo la razón del sentido gozoso de mi vida'. Y me dijo lo siguiente: 'Don Antonio Motos, el cura de Castilléjar, le comentó un día a Rafael que cuando fuera mayor no habría curas en los pueblos, por falta de vocaciones. Y la cosa parece ser que le vino por ahí. Cuando estaba corrigiendo la segunda edición del libro ‘Las Santas’, -añade Manuel Carayol- le sobrevino el infarto a las dos de la madrugada del 24 de diciembre de 2001. Al final, el libro lo terminó el escritor Gonzalo Pulido. Se pasaba las noches enteras traduciendo el castellano antiguo...'. Me despedí dándole las gracias a Manuel: 'Te regalaré un ejemplar de mi libro, porque tuviste el detalle de donar al Ayuntamiento de Castilléjar el trabajo que Rafael no llegó a terminar sobre nuestros laboriosos moriscos…'.

Y termino con estos renglones en Ideal:

¡Gracias, Rafael! ¡Muchas Gracias! Con tus historias de moriscos y cristianos nos has enseñado a amar nuestra tierra y a saber un poco más de nosotros mismos, a reencontrarnos con nuestro pasado y a mirar con esperanza lo por venir.

Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/castillejar-moriscos-y-cristianos-1488-1570/



viernes, 31 de julio de 2026

Viaje por España 2/2

Teófilo Gautier y la Alhambra

 

La Alameda de Granada es, sin duda, uno de los sitios más agradables del mundo; recibe el nombre de Salón, extraño calificativo para un paseo. Está  formado por una larga avenida con varias filas de árboles de un verde único en España, terminada en cada extremo por una fuente monumental, cuyas tazas se hallan sostenidas por dioses mitológicos. En las avenidas laterales corren arroyuelos con agua transparente… En Granada la ocupación general es la de no hacer nada: galantear, fumar, hacer versos y, sobre todo, escribir cartas, bastan para llenar agradablemente la existencia. Allí no se ve la inquietud ardiente, la necesidad de acción y de cambio que atormenta a las gentes del Norte. Los españoles, a mi ver, son muy filósofos: conceden muy poca importancia a la vida material y las comodidades les son indiferentes. Todas las necesidades creadas por la civilización en el Norte les parecen refinamientos pueriles y molestos. Los españoles no conciben que se trabaje para descansar después; prefieren hacerlo a la inversa, lo cual a mí me parece más lógico… y sobre todo la que se hace en Granada: vida todo serenidad y ocio, sólo ocupada con la conversación, las visitas, el paseo, la música y el baile. Es sorprendente ver la tranquilidad feliz de aquellos rostros y la dignidad absoluta de sus fisonomías… Los jóvenes no se inquietan en manera alguna por su porvenir… Pero esto, dado el estado lamentable de la Hacienda, no les resuelve la situación, pues los funcionarios pasan años enteros sin cobrar su sueldo.

El Paseo del Salón se llama así porque había un salón de baile y durante la ocupación francesa el general napoleónico Sebastiani convirtió el Paseo en un bulevar, a semejanza de los de París. Los bulevares los mandó construir el emperador Napoleón III, ya que el ejército no podía cargar contra los manifestantes (las continuas revoluciones francesas de mitad del siglo XIX), pues estos huían por las estrechas callejuelas de París. La fuente que menciona Gautier es la de los Gigantones, que hoy se encuentra en la Plaza de Bib-Ramba. Recuerdo que, en los años sesenta, la provincia de Granada ocupaba el penúltimo lugar en la renta per cápita de España, esto es: ciento veinte años después casi seguía en las mismas, con mucho desempleo y emigración. Sobre que los funcionarios pasan años enteros sin cobrar su sueldo, que a nadie le extrañe la famosa frase que el periodista Mariano José de Larra y más de un escritor extranjero les atribuía: vuelva usted mañana. De manera que cualquier trámite burocrático se eternizaba.

El capítulo XII trata, entre otros temas, de Los ladrones y los cosarios de Andalucía, y el autor cuenta las penurias que pasó en aquellos caminos carreteros, llenos de peligros y aventuras.

Un viaje por España es aún una empresa arriesgada y romántica… A cada paso se arriesga la piel, y el menor obstáculo con que se tropieza son las privaciones de todo género; la carencia de las cosas más indispensables para la vida, el peligro de los caminos, verdaderamente impracticable (…). Un calor infernal y, además de todo esto, la casi seguridad de tener que habérselas con facciosos ladrones, posaderos, bribones y toda clase de gente indeseable, cuya actividad no puede garantizarse más que según el número de carabinas que uno lleva consigo (…). Hay algo de cierto, puesto que en cada encrucijada se ven cruces de madera con inscripciones de esta clase: “Aquí mataron a un hombre. Aquí murió de muerte violenta…”.


En el capítulo XV, el último, describe su paso por Cádiz, Jerez, Gibraltar, Valencia, Barcelona y el regreso a Francia.

Ya saciada nuestra curiosidad, no teníamos más deseo que regresar cuanto antes a París… En una palabra: regresar a la vida, a la vida civilizada, perdida durante seis meses y que ya nos requería imperiosamente.

El escritor está cansado de su largo y penoso viaje por España, sin embargo, al llegar a Francia le invade una inmensa nostalgia.

Al poner el pie en el suelo de mi Patria sentí humedecerse mis ojos, y no precisamente de alegría, sino de tristeza. Las torres rojizas, las cimas plateadas de Sierra Nevada, las flores del Generalife, el mirar ardiente de ojos de terciopelo húmedo… Todo esto se agolpó en mi imaginación tan vivamente, que me pareció que esta Francia, en la que, sin embargo, me espera mi madre, iba a ser para mí un destierro. El sueño había terminado.

Gracias a Teófilo Gautier y a los viajeros románticos, como Washington Irving, Alejandro Dumas (durmió en el Patio de los Leones pero tuvo que salir al galope de Granada, porque la liaba por donde iba), Richard Ford, Gustavo Doré, David Roberts y tantos otros, le dieron fama a Granada y sobre todo a la Alhambra. Esta pudo ser restaurada después del abandono y de la ruina en que la dejó el ejército napoleónico en su huida. En el Paseo del Violón hay una estatua dedicada a los viajeros románticos, mientras que en el bosque de la Alhambra destaca un busto de Washington Irving, el autor de Cuentos de la Alhambra, la novela más vendida en Granada.

Publicado en Ideal en Clase. 

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-viaje-por-espana-2-2/



sábado, 25 de julio de 2026

Viaje por España 1/2

       


El escritor francés, Teófilo Gautier, publicó Viaje por España en 1843, cuando tenía 29 años. En 1840 realizó el viaje, acompañado de su amigo, el coleccionista de arte, Eugenio Piot, al que le dedica el libro: A mi amigo y compañero de viaje. El tema se encuadra dentro de la literatura romántica aunque el autor incurre en los tópicos sobre los andaluces. Yo compré una edición facsímil, de la Editorial Mediterráneo, de 1944. En el capítulo VI, el escritor hace estas observaciones.

 La despoblación de España es terrible. En tiempo de los árabes tenía 32 millones de habitantes, ahora no tiene más que diez o doce… De vez en cuando nos encontrábamos con maragatos que caminaban con sus trajes del siglo XVI –faja de cuero ceñida, con hebilla, calzón amplio y sombrero de ala grande o valenciano, con sus zaragüelles de tela blanca, su pañuelo anudado alrededor de la cabeza, su manta de tela rayada de colores vivos, cruzada sobre el hombro– e infinidad de recuas de mulas enjaezadas de una manera primorosa, con cascabeles, mantas y alforjas policrómicas, conducidas por arrieros provistos de carabinas. Al fin, lo pintoresco tan deseado por nosotros surgía abundantemente… algún campesino a caballo o en una mula, con su carabina en el arzón, el sombrero sobre los ojos y la expresión severa.

La Comarca de la Maragatería está en la provincia de León. Yo he visto en las redes fotografías de un inglés, de finales del siglo XIX, del mercado de ganado de Baza, donde los ganaderos visten con su faja de cuero ceñida, con hebilla, calzón amplio y sombrero de ala grande o valenciano, con sus zaragüelles de tela blanca… Con la misma indumentaria que los arrieros que describe Teófilo Gautier. En el capítulo XI, después de visitar Madrid (a mediados de siglo XIX no llega a los cincuenta mil habitantes), Aranjuez, Bailén y Jaén, escribe lo siguiente:

La España católica no existe. La Península hállase entregada a las ideas volterianas y liberales con todos sus conceptos sobre el feudalismo, el fanatismo y la Inquisición. Madrid llegó a parecernos insoportable… soñábamos con naranjos, limoneros, castañuelas y trajes pintorescos, cosa que, según nos decía todo el mundo, se hallaban en Andalucía, de la que contaban maravillas (…).



Cuando el joven escritor francés llega a Granada, se queda encantado:

El Darro perjudica mucho a cuanto se halla en sus riberas, por sus frecuentes desbordamientos. Una antigua canción que cantan los chicos: “Darro tiene prometido / casarse con el Genil, / y le ha de llevar en dote / Plaza Nueva y Zacatín”. En realidad, todas las ilusiones formadas previamente quedan maltrechas al contemplar Granada. No puede uno darse cuenta de que han pasado 300 ó 400 años, y que, por lo tanto, aquel teatro de tantas acciones, románticas y caballerescas, ha sufrido grandes transformaciones. La gente que se encuentra uno, con su traje moderno, sombrero hongo y levita burguesa, da una impresión desagradable, y nos parecen más cómicas de lo que son (…). Granada es alegre, animada, viva, pero carece de su antiguo esplendor. Los coches son más bonitos que en Madrid, y también más numerosos. El carácter andaluz da un movimiento y una animación a las gentes, que no se encuentran entre los graves paseantes castellanos, los cuales parecen más silenciosos que su misma sombra…, en las principales vías de la ciudad. El resto de ella está atravesado por infinidad de callejuelas, de 3 ó 4 pies de ancho, por las que no pueden pasar los coches, semejantes en todo a las calles moras de Argel…

Una de las atracciones de Granada son precisamente las estrechas calles del Albaicín y de los barrios del centro.

Niños medio desnudos juegan en el arroyo. Los asnos van y vienen cargados de fardos y de madroños… Lo elegante es llevar en la mano una varita o un bastón blanco que se bifurca en el extremo y en el que se apoya el individuo perezosamente cuando se detiene para hablar. Los majos rehúyen presentarse en público si no llevan su vara. Y el colmo de la elegancia para estos dandíes populares es llevar dos pañuelos de seda en los bolsillos de la chaqueta; una navaja atravesada en la faja, no por delante, sino por detrás, en la espalda, completa el característico atavío. Don Juan Zapata, hombre de gran reputación en la confección de estos vestidos, y que profesaba un odio a las levitas y a los gabanes tan grandes como el mío: “¡Ay, señor; ahora ya, los trajes españoles no los compran más que los ingleses!”. 

Hoy día las varas o bastones los llevan los gitanos, y algunos de ellos conservan la vieja costumbre de llevar una navaja. En aquella época la basura se tiraba a la calle, de ahí los malos olores, la insalubridad, la pobreza y la miseria.

Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-viaje-por-espana-1-2/


viernes, 17 de julio de 2026

EN RECUERDO DE CATALINA VIDAL

 

Catalina y su hijo a las afueras de Edimburgo. Mayo 2017


Estos días de julio, en el quinto aniversario de la muerte de Catalina Vidal, he encontrado de casualidad, entre los recuerdos de Facebook, un artículo  que expongo al final. Reproduzco el que le dediqué, el 17 de junio de 2021.

“Ayer venía este comentario en el Facebook de Catalina:

 Hola a todos. No soy Cata, soy su hijo Eu Kosice. Tengo malas noticias. Mi madre falleció el día 1 de junio. Fue muy repentino y no sabemos exactamente qué ha pasado, estamos esperando los resultados de la autopsia  que le hicieron. Sabíamos que tenía contactos aquí y nos hubiera gustado avisar antes pero no hemos podido acceder a su cuenta hasta hoy. Gracias por haber estado ahí.

Copio algunas condolencias de amigos:

Rosario Serral. Estoy consternada. Me acabo de quedar en shock. No la conocía personalmente pero debatía mucho con ella por redes sociales. Una mujer muy inteligente y muy cabal de la que aprendí mucho y era exquisita en sus respuestas. Mucho ánimo y continúa el legado que ella te dejó.

Isabel Gil. En Yecla, la seguiremos queriendo siempre, nos enseñó tanto...me siento tan dolida, un abrazo a toda la familia, yo la recordaré siempre.

Leandro. Cuanto siento su perdida, sabía que estaba enferma pero poco más. era toda una luchadora, un ejemplo para todos

José Antonio Blazquez Esta luchadora se merece un merecido homenaje de todos , yo de momento he cambiado la portada de mi página de Galera en Imagenes, en homenaje a ella... te queremos Catalina, estoy muy jodido...

Mari Carmen Muñoz. Lo siento mucho Euri, se van a echar mucho de menos sus publicaciones y comentarios. Era una gran defensora del medio ambiente y se la quería. Un abrazo muy fuerte desde Yecla.

Antonio Candela.  Una gran mujer, una inmensa pérdida para la familia y una enorme pérdida para la sociedad. Van ya cincuenta comentarios.

 El 22/8/2019 escribió Catalina este párrafo, pues era la mejor informada sobre las comarcas del Altiplano:

“El tema es mucho más complejo, Raio. Para quienes conocemos la comarca de Baza, sabemos que los agronegociantes de las hortalizas han arrasado con un humedal, roturan todo lo que se les pone a tiro, están agotando los acuíferos, contaminando la tierra (y el aire, y el agua) con los agrotóxicos, plastificando la tierra (los plásticos de cada campaña los labran y mezclan con la tierra), una buena parte de las cosechas, después de haber contaminado y consumido agua las dejan abandonadas… los cultivos intensivos no permiten flora, todo a su alrededor es un desierto, los herbicidas e insecticidas que esparcen sin medida matan toda vida tanto en la finca de cultivo como en el entorno más próximo… en este caso, la mariposa mencionada está en peligro de extinción, y su hábitat protegido, de ahí que hayan encontrado un resquicio para frenar, o tratar de frenar un poco el expolio en esa zona. Así que, bendita mariposa. No te haces una idea de cómo están destruyendo las comarcas de Baza y Huéscar, entre cultivos intensivos y macrogranjas, y lo están haciendo aceleradamente, sin que apenas se proteste por ello... es demencial”.

 El 14/4/2020 escribe con el seudónimo,Uskaria la Comarca’:

“…Entretanto, la Comarca de Huéscar, sigue con su frenética y devastadora actividad agroganadera, megahuertos y campos de energías renovables, otro de los males que vienen, y para los ingenuos y soñadores, planes de turismo a gran escala. Hablaremos de ello a partir de ahora. No va a servir para que cambie algo, ni lo pretendemos. Solamente iremos dejando constancia de ello. Por si futuras generaciones se preguntan ¿qué pasó con nuestra tierra, quien la destruyó, por qué?

Grabado de Huéscar



El 3/8/2020, Catalina prosigue con sus denuncias, como ‘Uskaria la Comarca’:

“La Comarca hace tiempo que la invadieron los depredadores de los cultivos intensivos y las macrogranjas. Pero todavía quedan algunos huecos libres y un río al que sustraerle el agua. Un río que se está haciendo mucho de rogar, deseado por casi todos: los agronegociantes en los territorios almerienses y murcianos, los mismos agronegociantes instalados en la Comarca y en la vecina de Baza, los almendreros de Alvelal y alguna que otra macrogranja porcina de CEFUSA. Los negociantes de las renovables no requieren agua. Menos mal. Esos se conforman con miles de hectáreas a su servicio. Pronto surgirán los integrados de las renovables. Incluso CEFUSA ya está pensando en evacuar electricidad desde la línea que ha instalado en el Campo de La Puebla. CEFUSA del Grupo Fuertes, más conocido por El Pozo Alimentación. Le venderá electricidad a los agronegociantes que la necesitan para los motores que extraen el agua de los acuíferos Y negociará con la multinacional por el servicio prestado. Lo raro es que CEFUSA no esté negociando el agua del Castril. Para sí misma y para los agronegociantes de su entorno que hasta el momento no han tenido mucho éxito por si mismos. AGAPRO, la asociación creada por el Sr. Casero apuntó algo en esa dirección al poco de constituirse, aunque dando un rodeo, pidiendo el agua del Guardal. Y el Guardal sin el Castril no es nada, eso lo sabe hasta el hueso de homínido expuesto en el museo de Orce. Ahora, lo que no sabría decir es si Alvelal, Cefusa y Proexport y otros del ramo hacen piña o cada uno va por libre o han puesto su confianza y última esperanza para conseguir el agua del Castril en AGRAPO y su ideólogo”.

 El 13 septiembre de 2020 felicité a Catalina: Te deseo que pases un feliz cumpleaños con la familia.

Por Facebook le enviaba mensajes con frecuencia. Recojo algunos que le envié.  

23/2/20 Deseo y espero que vayas mejorando de tus huesos para seguir ofreciéndonos esa información tan necesaria, que pocos tienen en la comarca.

Catalina: No dudes que es porque me apetece tener tu libro, le tengo querencia a Castilléjar, y conozco tu forma de escribir, que me gusta... y sí, tal como va progresando, este tema va para rato... por mi parte, sí, despacio, pero progreso en mi enfermedad. Gracias por tu interés.

19/3/20 Ganas tengo de veros a algunas personas, no lo dudes, Leandro!!! Cuidaros mucho!!!

Mi respuesta: En nuestro egoísmo no supimos ver que tú estabas ya encerrada

El 22/5/20. Hola, buen día!! Físicamente, ya bien. Gracias por tu interés. Lo demás, salvando el covid19, normal, como siempre... y tú, que tal, todo bien?

 Este fue el último mensaje que me envió Catalina, después me olvidé completamente de ella. No se quejaba de su enfermedad y no hablaba mal de nadie sino que elegía las palabras adecuadas para no herir. No llegué a conocerla pero sus frases la definen. Sé que en ningún momento se arrugó ni perdió el ánimo, al menos es lo que percibo en sus mensajes positivos, pero cuando he repasado su Facebook he visto que cada vez intervenía menos. En la escasa información de su perfil pone "de Librilla (Murcia), vive en Granada". Catalina Vidal no era una ecologista gregaria, sino que era independiente, con ideas propias y normalmente acertadas. Estas comarcas van a echar de menos a una gran ecologista y a una mujer luchadora. Catalina era de la tierra y amó nuestra tierra. Descanse en paz”.  

 Puede que este fuera el último escrito que publicó en Facebook pues falleció tres meses después. Al final se queja de la incomprensión y el ninguneo. 

Macrogranja

 ‘USKARIA, la Comarca’, 10 de marzo de 2021.

“A algunas personas nos gustaría que el territorio de la Comarca permaneciera inalterable en cuanto a paisaje y ecosistemas, limpieza del aire y pureza y cantidad de agua en superficie, a la par que evolucione y sea capaz de sostener dignamente a todas y cada una de las personas que lo habitan y los visitantes puedan disfrutar plenamente y se vayan con la sensación de que quieren más, creándose a si mismos la necesidad de volver. Hace unos veinte años el territorio comarcal se debatía entre cierta pureza, abandono y el comienzo de actuaciones que lo pusieran al día respecto a cualquier pueblo que se preciara, harto de ser el pariente pobre y desfasado. Como el jornalero ambicioso sin tierra que quiere prosperar con rapidez y convertirse en poco tiempo en pequeño terrateniente sin importarle el cómo.

La Comarca, entre dos comunidades autónomas, alejada de grandes urbes, regida por terratenientes y ganaderos hace sesenta años tenía una población empadronada de 35.409 habitantes. En 1960 Benidorm era un pueblo de pescadores con poco más de 6.000 habitantes que recibía turistas extranjeros en verano. Todavía no estaba construido el primer invernadero en la provincia de Almería, ni existía La Manga del Mar Menor como urbe. La Manga eran dunas de extremo a extremo. Tampoco habían comenzado las obras del trasvase Tajo-Segura. Apenas estaban inaugurados los embalses de Entrepeñas y Buendía y faltaban casi veinte años para que llegaran las primeras aguas a Murcia. 

Las aguas del Castril y del Guardal, archivadas las intentonas históricas de trasvasar a Murcia, parecían olvidadas. Nadie, ni murcianos ni almerienses, las necesitaban entonces. A la comarca le sobraba agua, pues por entonces ya había comenzado el éxodo de los habitantes a las ciudades industriales y los cultivos de secano todavía no habían iniciado su propio éxodo hacia el regadío. Las rehabilitaciones y aprovechamientos de edificaciones históricas no las contemplaban. En yacimientos arqueológicos parecía estar ya todo descubierto, aunque faltara, entre otros el Hombre de Orce y el Hombre de Galera. La Diosa de Galera fue una adelantada. Al turismo rural todavía le faltaban décadas para llegar a este país y a la comarca, más. La Comarca temblaba de desamparo.

En 1981 la Comarca contaba con 23.611 habitantes censados. Tenía en su haber tres monumentos declarados BIC. Cuatro años después ascendían a veintitrés. Los yacimientos paleoarqueológicos de Orce iniciados por José Gibert ya habían dado sus primeros frutos y comenzaban su andadura por el mundo. José Saramago también se había interesado por Orce y plasmaba el nombre y sus impresiones en una novela traducida a más de veinte idiomas y llevada al cine. Digamos que José Gibert y José Saramago pusieron en el mapa a Orce. Quizás por algo de envidia, los políticos huesquerinos a veces, por cualquier cosa (el ferial agroganadero, el timo de la macroincineradora) repiten lo de “va a poner en el mapa a Huéscar”. La señorial Huéscar y cabecera de comarca no va a ser menos que el pueblín de Orce. Aunque Huéscar no tenga ya castillo y el primer museo, inaugurado años después que el orcerino con material local, y el de Galera, también con piezas locales, se lo dedicaran a un dibujante de comics albaceteño-francés, otro José: de Huéscar y Garví, a falta de aprovechamientos locales. Un museo, el huesquerino, que a veces está abierto al público, no como los de Orce y Galera, que tienen horarios permanentes. El del cordero segureño huesquerino es otro tema para tratar aparte. Y el del mármol de Huéscar, gestionado, como no podía ser menos, por empresas foráneas. Como el de Castril. Huéscar desprecia lo que tiene, y lo que no tiene, se lo inventa.

Peras y mermelada de Castilléjar. Sebre. 2014



Al finalizar el 2020 la Comarca cuenta con 15.030 habitantes. Aunque desde los años ochenta del siglo pasado se han disparado las hectáreas de cultivo, sobre todo las de regadío, mucho más productivas. Las subvenciones, sobre todo para patrimonio, turismo y empleo en las dos últimas décadas han llegado a porrillo. Pero nada, que no hay forma. Será por eso, quizás, que los esquilmadores de lo ajeno han puesto el ojo en la comarca: los agronegociantes, los ganadonegociantes, los antroposóficonegociantes, los energéticonegociantes y los negociantes del ladrillo. Prácticamente todos foráneos. Ahora la Comarca está muy disputada. Eso sí: si vienes a saquearla, eres bienvenido. En cambio, si vienes a instalarte, sobre todo argumentando que te gusta el lugar por sobre otros conocidos, te miran raro. Y si te pones a defender sus valores, tengas sangre local o no, van a tratar por todos los medios de ningunearte y desacreditarte”.

Este memorable artículo lo he encontrado estos días, o quizá Catalina ha querido que la recuerde. Las fotos vienen en su Facebook.

 Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-en-recuerdo-de-catalina-vidal/

Posdata: La mayoría de los empresarios de las comarcas de Baza y Huéscar son murcianos, Catalina es precisamente de la provincia de Murcia pero no le importó denunciar los estragos que sus paisanos estaban haciendo con las tierras. Por eso hay que destacar la defensa que Catalina hizo de estas comarcas, de las más pobres de España, y el cariño que demostró por ellas, aunque también se quejó de muchas incomprensiones.



 

miércoles, 8 de julio de 2026

DE CUANDO VIVÍAN EN CHOZOS

 

Víctor con su perro y el pato


Víctoriano Labrador nació en un chozo del Valle de Santa Ana, en 1953, y recuerda la lumbre que sus padres hacían para calentarse... Allí estuvieron viviendo hasta que, a comienzos de los años sesenta, les entregaron a sus padres una casa y una parcela en el pueblo de colonización de Brovales (Badajoz), a pagar durante 40 años. Víctor se crió en el campo, hace varios años vendió la mitad de la parcela, precisamente donde están el chozo y un antiguo pozo. Está jubilado desde hace ocho años, se levanta a las seis de la mañana, tanto en verano como en invierno, y se entretiene cultivando varios bancales. También tiene sus gallinas, palomas y perdices y sale de caza de vez en cuando.

A comienzos de junio me paso por la parcela de Víctor y lo encuentro en un altozano, sentado en una silla de anea, junto a la charca o pantaneta que utiliza para regar los bancales. Desde aquí se ven el pantano a la derecha, el campanario de la iglesia al frente y la sierra al este. Está acompañado de sus dos fieles perros y un pato blanco, pero esta tarde es el entierro de un antiguo compañero de trabajo y noto que su muerte le ha afectado, pues cita su nombre en más de una ocasión: “Trabajamos juntos en el Guijo, durante varios años, y ya ves. Ahí abajo mis padres tenían dos chozos, en uno encendían la candela para freír mientras que en el otro nos quedábamos para dormir, en camas de rastrojos, hechas de palos entrecruzados que se apoyaban sobre cuatro palos en forma de horcajo. Encima de los rastrojos se colocaban los cobertores y nosotros nos tapábamos con las mantas, de manera que los cinco hijos dormíamos en camas más chicas. Los chozos eran redondos y se construían con piedras, mientras que varios palos de encina formaban el techo (en forma de triángulo), se cubrían con jara y encima les echaban retamas, que despedían el agua. En la familia de mi tío Cachiche eran ocho y, como vivían en la parcela colindante, algunas noches se juntaba en el camino con mi padre y el tío Avelino, para beberse unos vasos de vino”.

El corral de gallinas



 Todavía se conservan las paredes de los chozos de sus padres y de su tío. Recuerdo que a finales de los años ochenta los vecinos de Brovales tenían agua corriente dos horas al día, que aprovechaban para llenar los recipientes y los cubos de agua. Y mientras la empresa de aguas de Jerez de los Caballeros estaba haciendo obras, los brovalenses bebieron agua del pozo, de la parcela de Víctor, durante nueve años. Yo recuerdo que las encías de los dientes se me inflamaban cuando venía al pueblo y bebía aquella agua, sin tratar, que venía de la sierra. Víctor continúa con su relato.

Aquí estaba el chozo de sus padres


“En los años 1958 y 1959 las casas estaban ya hechas pero las calles no estaban asfaltadas y, aunque las parcelas ya las habían adjudicado, todavía faltaba por hacer los canales de riego. En el Ayuntamiento del Valle de Santa Ana se apuntaron Neila, el tío Silverio, Ricardo y Verrugas..., casi todos ellos tenían cuatro o cinco hijos. También vinieron colonos del Valle de Matamoros y de Jerez de los Caballeros. Los poblados de Valuengo y La Bazana los construyeron unos años antes, de forma que las casas son diferentes porque fueron diseñadas por otros arquitectos. Aquí nadie tenía nada pero los marqueses José Antonio y Fernando Peche (sobrinos de José Antonio y Pilar Primo de Rivera) tenían fijos a catorce o quince vecinos, en la finca de El Guijo, aunque los sueldos eran bajos. En los dos años que estuvimos viviendo en el chozo, mi padre y otros colonos estuvieron segando para los dueños de las Mohedas, el Corchito y el Guijo. Precisamente, el pueblo de colonización de Brovales nace de la expropiación de parte de estas extensas fincas. Primero empezaron a construir el pantano y, como había mucha gente trabajando, levantaron chozos y corrales para las bestias en la parte más baja. Las casas están bien hechas de piedras, que traían de más abajo del pantano, allí las machacaban y después las traían, con a la arena, en un camión portugués que era largo. También los burros las traían en serones, encima de los lomos, o bien en carros tirados por bestias, mientras que las piedras pequeñas las utilizaron para rellenar las calles y encima les echaron asfalto. Los albañiles mezclaban en el amasadero el cemento y la arena. Recuerdo que vimos cómo ponían la bola del campanario, de la iglesia, entonces éramos unos niños, y que la luz de las bombillas de las casas era muy débil. De casualidad, hace dos meses me encontré con el hijo del constructor de Brovales”.

Brovales, en medio del paisaje


Víctor prosigue con sus recuerdos de antaño:

“Cuando nos dieron las casas tuvimos que abandonar los chozos porque el mayoral nos obligó. Entonces se plantaron cientos de árboles frutales, pues el perito dijo que había que plantarlos en toda la zona, y años después compraron la fruta. Pero ya en los siguientes dejaron de comprarla y los colonos tuvieron que arrancar los árboles. Hubo contratas de algodón, de tabaco, de pimientos y más tarde también se plantaron girasoles, pero los jornales eran míseros y muchos hijos de los colonos tuvieron que emigrar a Madrid, al País Vasco, a Valencia, Francia, Alemania… Esto se quedó pequeño y no daba para más. José Caballo, de 87 años, es el último colono que queda con vida, de los que llegaron a Brovales en los años sesenta. Con la reata de seis o siete burros que tenía, traía piedras y arena de las canteras que hay por debajo del pantano y que lindan con la Granja. Colocaban cartuchos de dinamita en las piedras grandes y después los picapedreros las partían. En cambio la arena, fina o vasta, la traían de los arroyos del Pontón. Pero en los últimos años se han vendido muchas parcelas, pues los jóvenes no quieren seguir en el campo: del tío Silverio, de Pascasio, del Galano, de Juan el Acequiero… Bastantes parcelas las ha comprado uno de Albuera y, al final, las tierras vuelven como antes a las manos de los terratenientes”.

Es la historia de siempre, como en la Desamortización de Mendizábal, a mediados del siglo XIX: los bienes desamortizados de la Iglesia fueron comprados por los terratenientes.

“El caso es que ahora no se cultiva nada, los propietarios que quedan no tienen nada más que una mijina de huerto y se acabó. En el caso del maíz, lo siembras y lo vendes a 40 pesetas el kilo (1/4 de euro), como nosotros decimos aquí. Sin embargo, compras un saco de 12 kilos de maíz y te cuesta 140 euros, y cuando te das cuenta no te queda nada. Antes todos los vecinos tenían catorce o quince vacas, al principio eran de leche pero en los últimos años son de carne. El caso es que unos cinco o seis vecinos tienen entre quince y treinta vacas, porque no cubren los gastos. El pasado año yo tuve que tirar unos dos mil kilos de sandías porque me pagaban una miseria, mientras que en los supermercados se vendían a euro el kilo”. Al final, Víctor llega a esta triste conclusión: “El día que faltemos, aquí no va a venir nadie”.

El campanario con nidos de cigüeñas


 

Las casas de la pedanía las han ido ocupando los hijos, nietos y familiares de los antiguos colonos, y de vez en cuando se vende alguna. Varias viviendas fueron reformadas, no respetando su construcción original, por lo que el Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros tenía que haber exigido que se respetara el diseño de las casas, para que Brovales no perdiera su esencia. Sin embargo el pantano, la vega y la sierra forman parte de sus bellos paisajes junto a los nidos de las cigüeñas, las garzas reales y los cormoranes. Hay que recordar que en abril de 2017 firmaron un acuerdo de hermanamiento Brovales y Vivares, ya que ambas pedanías fueron diseñadas por el arquitecto, Perfecto Gómez Álvarez, dentro del Plan Badajoz, con árboles, jardines e integradas en la naturaleza.  Finalmente, señalar que he conocido y tratado durante años  a los antiguos colonos, a los que recuerdo con cariño y deberían dedicarles una placa en la plaza de la Constitución, con los nombres de todos ellos y del arquitecto.

Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-de-cuando-vivian-en-chozos/