sábado, 10 de octubre de 2026

EN DEFENSA DE CASTILLÉJAR DE LOS RIOS

 

Plano de Castillexa. 1752


El pasado dos de octubre, el portavoz del Grupo Popular presentó al pleno del Ayuntamiento de Castilléjar la moción Informe histórico para la recuperación del topónimo Castilléjar de los Ríos, con cinco documentos que servían como pruebas. El portavoz mencionó el plano del término de Castilléjar, perteneciente al Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), donde se lee Castillexa; el libro del historiador Rafael Carayol y el certificado expedido por el Viceconsulado de España en San Rafael, Mendoza (Argentina), en 1922, a nombre de un vecino de Castilleja de los Rios (sic). Voy a hacer un resumen de las intervenciones.

A continuación la alcaldesa, Estefanía, respondió que “existe un documento de 1708, donde indica Castilléjar, y para el cambio del topónimo, según la Ley de Régimen Local, se necesitan los informes de la Diputación y de la Junta de Andalucía y esto trae problemas a los vecinos”. Acto seguido, el concejal Emilio Sánchez dijo que “la ciudadanía se identifica con el nombre de Castilléjar y el cambio de nombre al pueblo trae un montón de enredos. Los abuelos decían Castilléjar de los Ríos, pero no consta en los documentos”. Otra concejala indicó que “en la iglesia se quemaron bastantes libros, por lo que hay que aportar documentos”. Seguidamente, la alcaldesa señaló que “a Castilleja le añadieron la r, pero esto no deben decidirlo siete personas, hay que preguntar a los ciudadanos y después abrir un expediente de información pública”. Asimismo, la secretaria se oponía a la moción porque no había ventajas y muchos inconvenientes en el cambio del topónimo. Lo cierto es que nadie explicó los problemas, enredos e inconvenientes que traería el cambio.

A continuación la moción se sometió a votación y, salvo los concejales del Grupo Popular, el resto votaron en contra. En los Ruegos y preguntas, la alcaldesa añadió: “En 1470, con los Reyes Católicos, Castilléjar ya venía con la r y esto debe decidirlo el pueblo”. Hay que aclarar que la Toma de Baza por los Reyes Católicos fue en 1489, por lo que con anterioridad la villa perteneció al Reino nazarí de Granada. Josefa Carasa, que fue alcaldesa por el PP, señaló en su intervención que “Vicente González Barberán fue el máximo historiador de la comarca y escribió el artículo: ‘Un poco de historia de la villa de Castilléjar de los Ríos’, que fue publicado en el Programa de Fiestas de Castilléjar 2007”.

Reseñar que en los días previos a la moción envié varios documentos a Josefa Carasa porque estamos de acuerdo en lo esencial y con el artículo de González Barberán, El nombre de Castilléjar es una corrupción del término histórico y verdadero de Castilleja, de 1982, como puede apreciarse en el índice del libro.

El título lo dice todo aunque literalmente es una deformación, lo mismo ocurrió con el topónimo Huesca que se convirtió en Huéscar, pues los nombres se van deformando con el uso. En mi novela Artículos del Altiplano y de Granada (2014) le dediqué un capítulo al historiador: Conversando con González Barberán (página 153), donde recojo este deseo: “Ambos creemos que Castilléjar debe recuperar su antiguo nombre de Castilleja de los Ríos…”. Tenemos el caso cercano de Castril de la Peña, normalmente se escribe y se dice Castril, pero han conservado el locativo en su lema: Muy noble y leal villa de Castril de la Peña. Mientras que Castilleja ha perdido el locativo De los Ríos. Esta es la diferencia.

Copio los apartados que vienen en el informe para la recuperación de Castilléjar de los Rios, para una mejor comprensión:

2. ORIGEN ETIMOLÓGICO Y FUNDAMENTO GEOGRÁFICO

Tal y como recoge el historiador Rafael Carayol Gor en su obra “Castilléjar: Moriscos y Cristianos, 1 488-1570. Señorío de los Abduladines, del Conde de Lerín y del Duque de Alba” (pág. 45), reza así:

Castilleja está situado en un abrazo que le dan los ríos Barbatas y el Guardal, cerca de la Sagra, por donde se empina la provincia de Granada. (Así escribiré en adelante el nombre del pueblo, ya que así aparece en todos los viejos documentos). Según la tradición -siglo IV- llegó por estas tierras el Evangelio de Jesucristo a través de los Varones Apostólicos o mercaderes, o soldados romanos. Tras la invasión de los árabes y ya mediado el siglo IX, toda esta zona quedó bajo el control y autoridad del Islam (…). El lugar fue denominado Al-Qulayat, del que se deriva Castilleja. Una ‘castilleja’ era un castillo pequeño… Un documento del Archivo de Simancas, hablando de Castilleja señala: ‘Dicen que hay en ella treynta vecinos y que vale de renta hasta doscientas hanegas de pan y que tiene muchos términos y buena tierra…’. (…).Las Capitulaciones de los Reyes Católicos con todos estos pueblos fueron bastante generosas, ya que no hubo cercos ni asaltos bélicos; más bien, hubo colaboracionismo (…). Por el Tratado de Madrid -4 de marzo de 1495- los Reyes Católicos concedieron al conde de Lerín, don Luis de Beaumont -mientras viviera-, el Señorío de varios pueblos, entre ellos Castilleja (…).

Esta investigación de Rafael Carayol Gor, fue publicada en “Úskar, Revista Histórica y Cultural de la Comarca de Huéscar, número 4, año 2001”. Se adjunta como DOCUMENTO Nº 1:  Extracto de la obra págs. 45-53

 

             3. PRUEBA CARTOGRÁFICA: EL CATASTRO DE ENSENADA (1752)

Se aporta como prueba documental de máximo valor jurídico el plano del término de Castilléjar perteneciente al Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), conservado en el Archivo de la Real Chancillería de Granada. En dicho plano oficial del Estado, que se adjunta, se observa de forma inequívoca el núcleo urbano situado entre dos cursos fluviales, rotulados expresamente por el geómetra del Catastro como: “Río de Galera” al norte; “Río de Guardal” al sur.

El texto que acompaña al plano dice: “La Villa de Castillexa dista quatro leguas de la Ciudad de Baza [...] Su término ocupa zinco quartos de legua de Levante a Poniente, Dos leguas del Norte al Sur y Seis de Zircunferencia...”

Esta representación de 1752 demuestra que la configuración “entre ríos” es la definición cartográfica oficial del municipio desde hace 274 años.

Se adjunta como DOCUMENTO Nº 2: Plano del Término de Castilléjar. Catastro de Ensenada, 1752.

              4. PRUEBA DE USO OFICIAL CONTINUO HASTA EL SIGLO XX.

Como prueba definitiva de que el topónimo compuesto siguió vigente y fue de uso oficial por la propia Administración del Estado hasta época contemporánea, se aporta certificado expedido por el Viceconsulado de España en San Rafael, Mendoza (Argentina), en fecha 14 de noviembre de 1923.En dicho documento oficial se hace constar literalmente:“ ...que D. Antonio Pérez y Martínez es español, natural de Castilleja de los Ríos provincia de Granada...”. La relevancia de este documento es triple:

Certificado del vicensulado de España
a) Es un documento expedido por la Administración del Estado

b) Acredita que en 1923, hace 103 años, la denominación oficial y popular era todavía “Castilleja de los Ríos”.

c) Demuestra la continuidad ininterrumpida del topónimo desde 1752 hasta 1923.

Se adjunta como DOCUMENTO Nº 3: Certificado del Viceconsulado de España en San Rafael (Argentina) de 1923





Aunque vienen recogidos en el citado Informe, el portavoz del PP no mencionó los dos documentos que siguen:

Finalmente, se aportan estos escritos que prueban que el topónimo Castilléjar de los Ríos ha sido utilizado por los vecinos de la villa, durante la Guerra Civil y con posterioridad.

1.      Copio este párrafo  del libro ”Carta abierta con recuerdos y sugerencias” de José Zambudio Martínez, que viene relatado en la novela de Leandro García Casanova: LEANDRO: CASTILLEJA DE LOS RÍOS EN BLANCO Y NEGRO, el cual dice así:

“El inolvidable viejo me preguntó: ¿De dónde eres, soldado, y cómo se llama tu pueblo? Con algún reparo le contesté: Mi pueblo es Castilléjar de los Ríos, provincia de Granada”.

Se adjunta como DOCUMENTO Nº 4: página 18 de del citado libro. Edición 2020.


2.      El historiador e Hijo Adoptivo de la Villa de Castilléjar, creador del diseño del Escudo Heráldico de este municipio, D. Vicente González Barberán, hace referencia al topónimo de Castilléjar de los Ríos en su artículo: “Un poco de historia de la villa de Castilléjar de los Ríos”, publicado en el Programa de Fiestas de Castilléjar 2007.

Se adjunta como DOCUMENTO Nº 5: Artículo referido anteriormente.

Como vemos, las denominaciones de Castilleja o Castilléjar de los Rios aparecen en los documentos de González Barberán, Rafael Carayol, de José Zambudio y del Viceconsulado de España en San Rafael.

Castilléjar de los Rios

Copio el párrafo final del citado informe:

5. Conclusión: “En la posguerra es cuando se pierde el locativo ‘De los Ríos’, por ignorancia y abandono, debido al estado de miseria en que se encuentra España. No debemos olvidar que durante la Guerra Civil se causaron destrozos importantes en los Archivos Parroquial y Municipal. Por tanto, la recuperación de “Castilléjar de los Ríos” es un acto de restitución histórica y de justicia conforme al art. 3 del Decreto 18/2006”.

. Quiero hacer algunas aclaraciones, pues el motivo de mi artículo es para que tengamos un mejor conocimiento de nuestra historia y de nuestros orígenes. Han faltado explicaciones suficientes por lo que habría que preparar mejor el expediente, también han faltado madurez y comprensión por la otra parte, cuando en estos casos debe de primar el interés general y tratar de conseguir lo mejor para nuestro pueblo. Habrá que buscar documentos en las partidas de bautismo y en los diferentes archivos, por lo que se agradece cualquier colaboración. Muchos creemos que el cambio de nombre es una buena idea: a nivel de marca puede tener consecuencias económicas, tiene un enfoque ecológico y sería un reclamo turístico, también tendríamos una mayor conciencia de los dos ríos. Otros piensan que De los Rios está vinculado al medio ambiente y le da cierto pedigrí. ¿Qué sería de Castilléjar sin el Guardal y el Galera, sin los históricos molinos y acequias que dan lugar a la mejor vega de la comarca de Huéscar?

Los informes que se hagan para la recuperación del topónimo no suponen ningún costo ni enredos para los vecinos, tampoco tendrían que renovar el dni por el cambio de nombre. En fin, creo que el Partido Popular haría bien en llevar esta reivindicación histórica en su programa electoral y después someterla a votación de los vecinos. No hace falta decir que la votación tendría amplia repercusión en la prensa española, como ocurrió con la malograda fusión de las ciudades pacenses de Villanueva de la Serena y Don Benito, hace unos meses. Pero Castilleja y Castilléjar de los Rios están ahí, en los documentos de los archivos, en los testimonios de los vecinos y en los trabajos de los historiadores. En el informe se han aportado cinco documentos y no se pueden ignorar y despachar con que traen problemas, enredos e inconvenientes.

A veces pienso: ¿qué se ha hecho hasta ahora en Castilléjar por fomentar el turismo rural y promocionar la visitas al Ecomuseo, a las Cuevas de la Morería, a los Barrancos y a las acequias históricas? Poca cosa, era más rentable dar permisos para las granjas de animales que son incompatibles con el turismo. Y las granjas sí que traen problemas de contaminación, de olores y de purines. Sin embargo, Galera, Castril y Orce se promocionaron hace años, en la Diputación, en los medios y en las redes de manera que hoy tienen turismo rural y residentes extranjeros. Baste decir que un tercio de los vecinos de Galera son extranjeros, mientras que Castilléjar se va despoblando.

Esta anécdota la recojo en la introducción de mi citada novela: “Néstor Sosa, un argentino de Mendoza, me envió hace varios años un certificado del vicecónsul de España en San Rafael (viene como documento 3)… estuvo buscando a su abuelo en el padrón de Castilléjar y no lo encontró, porque quemaron los archivos durante la Guerra Civil”. El 16 de septiembre de 2016 me escribió por Facebook (sic): “Que bueno volver al pueblo Leandro. Pase dos dias estupendos .alli. Si puedes dale mis saludos al matrimonio que atiende el super Coviran . Gracias”. En el 2020, al entrar en su perfil de Facebook, me enteré por los comentarios que había fallecido de cáncer, con cincuenta y tantos años. Néstor Sosa vino con un certificado del viceconsulado, de 1922, donde figuraba que su abuelo “es español, natural de Castilleja de los Rios”. No encontró nada en los archivos pero nos dio una gran lección buscando sus orígenes.

Finalizo con este párrafo del Diccionario Geográfico de Tomás López (1798): “Se halla situada esta villa entre dos ríos, el uno llamado Guardal, que nace a tres leguas de distancia, y el otro nombrado de Galera, que nace en jurisdicción de Orce; ambos se juntan a distancia de doscientos pasos y entran en el río Baza sin tener más puente que unos palos para el paso preciso de caballerías”. Es la descripción más hermosa y acertada de la villa, entre dos ríos o, en un abrazo que le dan los ríos, como la describió Rafael Carayol: esto me hace querer más a mi tierra. Me gustaría ver un día el párrafo de Tomás López, grabado en las paredes del ayuntamiento junto al lema Castilleja o Castilléjar de los Rios. Y no estarían de más algunas fotos del pueblo, en blanco y negro, de los años cincuenta y sesenta.

 https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-en-defensa-de-castillejar-de-los-rios/

viernes, 2 de octubre de 2026

LAS RESEÑAS DE GOOGLE MAPS

 

Reseña no publicada


El pasado 4 de marzo le envié una reclamación a Google Maps y reproduzco parte de ella: “El día 15 de febrero recibí un correo electrónico, en GMAIL, con este texto. ‘Reseña no publicada. Gracias por tu contribución. No obstante, no podemos publicarla en este momento. ¿Qué ha ocurrido? Nuestros sistemas automatizados han retirado este contenido porque parece que no cumple nuestras políticas de contenido de Maps. Estas políticas ayudan a que Maps siga siendo seguro y fiable para todos. En este caso, se aplica específicamente la política de información engañosa. Esta política no permite contenido ni comportamientos que engañen u omitan información para conseguir beneficios indebidos… (…). Tu reseña no se ha publicado: ‘Viajes T. Le temíamos a las etapas del Camino de Santiago, pero J. te lo pone ameno y divertido. Ha sido uno de nuestros mejores viajes’”.

“En el citado correo vienen dos ventanas: ‘¿Qué puedes hacer? (…). Enviar apelación. Editar’. Pulsé enviar apelación pero no pude escribir las alegaciones ni comentar nada. ¿Esto es una apelación, cuando no he podido ni siquiera defenderme de las diferentes acusaciones? El 22 de febrero recibo otro correo electrónico: ‘Hemos recibido tu apelación. Volveremos a revisar tu contenido para ver si cumple nuestras políticas. Cuando tomemos una decisión, te avisaremos. Gracias por tu paciencia’”.

“El día 26 de febrero recibí otro correo electrónico, de Google Maps, con este breve texto: ‘Se ha rechazado tu apelación. Hemos determinado que tu contenido no cumple nuestras políticas y no lo hemos publicado’. Pero, si no me han permitido escribir nada, ni siquiera defenderme de las acusaciones, ¿en qué se han basado para rechazar la apelación? Es más, ¿en qué se basaron para no publicar la reseña? Porque todavía no me lo han explicado”.

Rechazan apelación


“El artículo 24.2 de la Constitución Española establece que ‘todos tienen derecho…, a ser informados de la acusación formulada contra ellos (…), y a la presunción de inocencia’. Sin embargo, en ninguno de los tres correos nadie se ha molestado en informarme de las acusaciones y por otro lado vulneran claramente mi presunción de inocencia (...). No aportan prueba alguna, ni motivos, ni fundamentos que avalen estas peregrinas acusaciones. Deben de precisar: ¿Dónde está el engaño? ¿Y los beneficios indebidos? ¿Cuánto he cobrado? Deberían explicar cómo de mi reseña, de dos renglones, deducen que ha habido información engañosa y beneficios o cobros indebidos. Es asombroso. Estas acusaciones son contrarias a la dignidad y a los derechos de las personas, según el artículo 10.1 de la Constitución Española, y atentan contra mi honor y buena imagen, como indica el artículo 18.1 de la citada Constitución”.

Le daba un plazo de quince días para que retirara estas acusaciones infames contra mi persona, o lo pondría en conocimiento del Defensor del Pueblo de España. Como no contestaron, puse los hechos en su conocimiento el pasado 24 de marzo. Copio parte del escrito. “(…). En la parte inferior de la foto, viene la reseña de Tani R. (junto a otras y la mía sobre los citados Viajes), con este texto: ‘Experiencia espectacular, sobre todo por el guía J., agradable, simpático y cercano, nos ha mostrado paisajes espectaculares y experiencias inolvidables…’. Tani R. elogia a J., el mismo guía que yo menciono del Camino de Santiago, y es más o menos del tiempo de mi reseña. A pesar de que se deshace en elogios hacia el guía (me supera con creces), se la publican y sorprendentemente no la acusan como a mí, de ‘contenido ni comportamientos que engañen u omitan información para conseguir beneficios indebidos…’. Esto da idea de la distinta vara de medir y sobre todo de acusarme sin fundamento ni motivo alguno. Le envío seis fotos de correos electrónicos, que son las pruebas que dispongo de mi correspondencia con Google Maps: Apelación, Rechazan Apelación, Reclamación, Reseña no se publica, Reseñas Viajes T.”



“(…). Google Maps es un medio de comunicación con un inmenso poder, sin embargo, te señalan con el dedo y seguidamente te ponen un traje casi de delincuente. Ignoro a qué se deben estas maldades que utilizan con los usuarios... Dos días después de recibir mi apelación, el 24 de febrero, me enviaron un correo electrónico con este texto: ‘Tus reseñas han batido un nuevo record en Google. 5 + personas han reaccionado a tus reseñas’. Por un lado te acusan y por otro te felicitan. Como ha transcurrido el plazo de quince días y Google Maps no ha contestado a la reclamación que le envié, aunque recibieron mi apelación, me dirijo a usted por si pudiera hacer alguna gestión para que retiraran estas acusaciones infundadas en contra mía”.

La contestación del Defensor del Pueblo fue:

“De los hechos que usted expone no se desprende que haya iniciado ante la Administración pública competente las actuaciones pertinentes para el reconocimiento de los derechos que, en su caso, pudieran corresponderle, por lo que no se dan las circunstancias que legitiman la intervención de esta institución”.

 Llamé al teléfono de la Secretaría del Estado de Telecomunicaciones y me indicaron que ellos llevan las reclamaciones sobre las compañías telefónicas y de los servicios de comunicación audiovisual, pero no contra Google Maps. En las redes he encontrado los pasos a seguir cuando vulneran los derechos fundamentales.

1. Se hace un requerimiento a Google, remitiendo un escrito o burofax solicitando la retirada del contenido y le advertimos de la posible responsabilidad si no actúa.

2. Si Google no elimina la reseña, iniciamos acciones legales por vía civil contra el autor del comentario y contra Google Ireland (tiene el domicilio en Irlanda), solicitando su retirada y la correspondiente indemnización por daños y perjuicios.

3. Google Ireland puede ser demandada en España cuando se trata de contenidos que afectan a derechos fundamentales, como el honor, la intimidad o la propia imagen, y cuyo efecto se produce en territorio español.

Resulta que escribo una simple reseña, de agradecimiento, donde expreso que en el Camino de Santiago el guía J. te lo pone ameno y divertido. Ha sido uno de nuestros mejores viajes. Pero de esta simple frase Google Maps se saca de la manga comportamientos que engañan u omiten información para conseguir beneficios indebidos. Es delirante, ¿qué razones o motivos tiene para hacerme estas graves acusaciones? Es evidente que no tiene ninguna prueba, pero de esta forma gente sin escrúpulos te insulta y te difama con total impunidad.

Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-las-resenas-de-google-maps/


viernes, 25 de septiembre de 2026

CARMEN, LA ANTIGUA MAESTRA DE LOS CARRIONES

 

Imagen de la Virgen de Lourdes, Los Carriones. Años sesenta

Dedicado a los vecinos de Los Carriones y a Radio Castilléjar

     

De Carmen García nadie diría que ha sido maestra, porque se la ve entre sencilla y alegre. Lleva un pañuelo anudado al cuello y, mientras habla, va moviendo las manos como tratando de darle sentido a sus palabras. Pero a sus 77 años, ¡quién lo diría!, Carmen parece que está disfrutando de la madurez y no de la jubilación. La encontré en El Salto, en la cueva de una vecina, que estaba de matanza. Había dos enormes marranos colgados en la pared y abiertos en canal –los marranicos de San Antón–, un enorme barreño de carne picada y la negra caldera de Pedro Botero, encima de las trébedes y a todo gas. Mientras que las ricas morcillas se inflan tanto que lo mismo te pegan un ‘explotío’. En la cueva había varias mujeres, porque ellas son muy ‘apañosas’ para estas cosas. Te cogen la máquina del embutido y la recalcan de carne picada; luego le dan media vuelta a la manivela y, por el tubo de escape, van rellenando las tripas de chorizo. O lo que es lo mismo: por aquí meten el marrano y por el canuto va saliendo la longaniza. Y eso cunde una barbaridad... Y luego le atan sus cordelillos y todo, y cuelgan las tripas en los alambres porque a los gatos les gusta mucho la galguería. Y del marrano, ¡pues qué quieres que te diga!, que se aprovecha todo. Desde la ‘carota’ hasta los andares. Lo único que les quitan son las pezuñas postizas. En fin, que le digo cuatro cosas a Carmen, y deja el mandil y nos sentamos a una mesa camilla, a echar una parrafada:

–Cuando vine aquí, en el año 48, me acogieron con mucho cariño. Yo era muy jovencilla, pues tenía unos veinte años, y éste fue mi primer destino. Me fui a vivir a la cueva de la tía ‘Anica’ y, como vieron que yo no tenía experiencia de la vida ni de la escuela, me trataron como si fuera uno de ellos. Aquí yo fui muy feliz y era amiga de todo el mundo, que salía y me encontraba con una mujer, pues me iba con ella ‘p’allá’... Entonces, Los Carriones era una calle con el suelo de tierra, las cuevas a un lado y los bancales al otro. No había agua corriente y la gente iba a la acequia a lavar y a por agua, con unos grandes cántaros blancos. No había nada más que la tienda de Ángel, ‘el Capagatos’, la escuela y un salón de baile. Recuerdo que era una gente sencilla y muy necesitada, y lo mismo trabajaba el padre, que la madre... En fin, todo el mundo trabajaba. Yo solamente daba clases por las mañanas, ya que los niños iban a guardar las cabras o a trabajar en los bancales. Sin embargo, había otros niños que no venían nunca a la escuela, porque eran de muy lejos, o sólo venían un par de días a la semana.

Carmen señala que don Antonio Motos venía a Los Carriones dos veces al año y decía misa en la escuela –una antigua casa que todavía se conserva en la era, cerca de la ermita–. Y luego, cuando el párroco se puso enfermo, vino a sustituirlo don Rafael Torija, que estaba recién salido del seminario. Éste era joven y bastante abierto, con otras ideas. Años más tarde fue obispo de Ciudad Real y en mayo del 2003 se jubiló, al cumplir los 75 años.

–Los jueves venía a casa de la tía ‘Anica’ un herrador, que se llamaba Fernando; y allí se juntaba mucha gente, que venía de los alrededores a que le herraran los animales. Ese día era como una feria –lo que son las cosas: la simple llegada del herrador se convertía en todo un acontecimiento–. Recuerdo que todos los domingos iba a misa en bicicleta a Castilléjar. Pero, al cabo de los cincuenta años, he regresado y me ha maravillado muchísimo cuando he visto el restaurante de Emilio –éste fue quien me avisó de la presencia de Carmen–. También las escuelas nuevas y la cantidad de casas que han hecho, y esas cuevas tan bonitas. Ahora la gente está más cultivada y sabe más... La maestra doña Natalia vino después que yo, y ella tendría entonces unos treinta años. La gente me ha dicho que hizo mucho bien al pueblo. Aquí los que quedan son los que tenían mejor vivir, pero los jóvenes se han marchado...

El 14 de agosto de 2002, Carmen dio el pregón de las Fiestas de la Virgen de Lourdes, patrona de Los Carriones. He aquí un resumen del pregón:

“Tengo que recordar y agradecer las atenciones que tuvieron para conmigo, en los cuatro cursos en que conviví con vosotros, a todas las personas que me recibieron con cariño. Sólo quedan los que fueron mis alumnos y algunos jóvenes que ya habían salido del colegio. Y todos, mayores ya, con hijos y nietos, pero igual de acogedores que sus padres. No puedo por menos de recordar a los que se fueron... Me alegro de que hayáis prosperado, de que tengáis una vida mejor y hayáis podido dar a vuestros hijos un bienestar y una preparación de que habíamos carecido en otros tiempos... Pero en mi caso se ha cumplido aquello que se dice de que “nunca se olvida el primer lugar en que se ha trabajado”. Y ya me callo. No sé cómo ha quedado esto. Yo soy feliz mientras hablo...,  que la Virgen os bendiga”.

 Artículo de mi novela Diálogos en la tierra de los ríos (2003)

 

Motocarro de Demetrio, con doña Natalia sentada. 1959



De esta guisa se presentaba Demetrio con su isocarro en Castilléjar. La foto es de las que hacen época, fue portada en mi libro anterior ‘Artículos del Altiplano y de Granada’. Delante están Demetrio “el Capagatos” con su madre, y a la derecha mi madre Dora; sentadas en sillas de anea en el remolque, la maestra doña Natalia y dos vecinas de Los Carriones. Yo estoy de pie en el remolque y abajo está mi hermana Dorita. Parece que estoy viendo a doña Natalia, con su simpatía y su cara de bonachona, cuando venía al pueblo se pasaba a veces por la casa de mis padres. Falleció en Almería.

 Nota: El obispo emérito de Ciudad Real, don Rafael Torija, estuvo de párroco en Castilléjar a comienzos de los años cincuenta y falleció en 2019. Mientras que don Antonio Motos convenció a Rafael Carayol para que ingresara en el Seminario. Años más tarde este fue párroco de Orce y de Galera. José María Reinón, juez de paz, de Galera, me contó a comienzos de este siglo que su abuelo solía venir a Los Carriones, a herrar el burro. He querido tener un recuerdo para estas maestras tan queridas, Carmen y doña Natalia, pues dieron clase a los niños en la escuela de Los Carriones, cuando solo tenía una calle.

Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/carmen-la-antigua-maestra-de-los-carriones/

miércoles, 16 de septiembre de 2026

ANÉCDOTAS DE DON ELISEO AVELLÁN

 

Casa de don Eliseo, en parte superior. Años 60


Pepe Pinteño, maestro jubilado

Amigo Leandro: Aquí van las dos anécdotas que recuerdo haber escuchado cuando era joven, en nuestro querido pueblo, Castilléjar. Las dos tienen como protagonista a don Eliseo, de quien todavía se conserva la casa en la que vivió, convertida, al parecer en hotel. Don Eliseo fue médico y, según mis noticias, tenía fama de ser gran lector. Disponía de una extensa biblioteca, cosa nada común en aquella época. Si no me falla la memoria, las dos anécdotas me las contó don Miguel Lozano, gran persona, excelente profesional de la enseñanza y poseedor de una cultura descomunal. Una de las personas, si no la que más, con mayor cultura de cuantas he conocido. Guardo de él un recuerdo entrañable, primero como maestro mío que fue y, después, como amigo. Aunque, en realidad, siempre lo consideré mi maestro, porque bastaba charlar con él para continuar aprendiendo de su enorme sabiduría. Estoy convencido de que la inmensa mayoría de quienes fueron alumnos o amigos suyos estarán de acuerdo conmigo en todo lo que he dicho de él.

Vamos con la primera anécdota. Me contaba don Miguel que un día estaba sentado en un banco, frente al taller de Pepe el de Eufemia, junto a varias personas del pueblo, entre ellas don Eliseo. Entonces era costumbre que la gente se reuniera para charlar tranquilamente. En un momento dado, vieron venir por la parte final de la calle Mayor a un hombre con dos mulos cargados de leña. Seguramente la llevaría a alguien que se la habría encargado. La leña se utilizaba en aquellos tiempos para el fuego, la lumbre, que se hacía tanto para cocinar como para calentarse durante el invierno. La leña era un don preciado que no podía faltar en ninguna casa durante los duros inviernos de Castilléjar. Al llegar el hombre con los mulos a la altura del banco donde charlaba el grupo, don Eliseo lo llamó y le dijo: Buen hombre, ¿a cuánto se cotiza la unidad de carga que gravita sobre el dorso del cuadrúpedo? El campesino, un tanto sorprendido y aturdido, supongo, y sin comprender qué le había dicho don Eliseo y, seguramente sin saber tampoco qué contestar, no se le ocurrió otra cosa que responder: ¡No, no, es leña; es leña! Y siguió su camino, pensando qué diantres le había preguntado el médico con aquellas palabras tan raras.


Fachada actual de la casa


Segunda anécdota. Al parecer, el secretario o un funcionario del Ayuntamiento de Castilléjar, acompañado de un municipal, fue a casa de don Eliseo por algún asunto que atañería al conocido médico. Al llegar, imagino que preguntaron por él y los condujeron al despacho, donde se encontraba don Eliseo. Supongo que, después de los correspondientes saludos, el médico los invitaría a sentarse y el funcionario le explicaría el motivo de su visita. La cuestión es que se extendería bastante en la exposición, porque don Eliseo cansado de escucharlo lo interrumpió y le hizo una pregunta: ¿Usted ha leído ‘Hamlet’, de Shakespeare? El funcionario, posiblemente sorprendido tanto por la interrupción como por la pregunta, respondió que no. Pues bien, dijo el médico, según se relata en Hamlet, de William Shakespeare (Acto II, escena II): Estaba un día Hamlet en una estancia del castillo de Elsinor, cuando Polonio se acerca a él con su habitual actitud entrometida y aduladora. Hamlet, continuando con su fingimiento de locura, lo recibe mientras está leyendo un libro. Polonio le pregunta: ‘¿Qué estáis leyendo, mi señor?’. A lo que Hamlet le contesta: ‘Palabras, palabras, palabras’. Don Eliseo haría entonces una pausa y añadiría:

—¿Qué ha dicho usted desde que ha llegado? Palabras, palabras, solo palabras. ¡Vaya al grano, hombre de Dios!

Todo esto se conoció seguramente porque él mismo lo contaría, orgulloso de su gran formación a consecuencia de su amor a la lectura. Yo siempre he pensado que son dos anécdotas sencillas, pero que, a mi entender, encierran mucho de aquellos añorados años para tantos de nosotros.

Nota: Don Eliseo Avellán Fernández nació en Castilléjar, en 1888, y falleció en Mazarrón (Murcia), en 1965, según la información que me ha proporcionado Dori Carasa, pariente de don Eliseo. Ejerció de médico en Murcia y además tenía una casa solariega en la Calle de la Iglesia, que fue construida en 1901. Un matrimonio belga la compró en 2024 y la ha convertido en un hotel de turismo rural, respetando la estructura original. La ha llamado ‘La Casa de don Eliseo’, en recuerdo del prestigioso médico.

sábado, 12 de septiembre de 2026

LA ESTACIÓN DEL TRANVÍA, DE GABIA


Antigua estación del tranvía. 2004. Ruiz Junco



Aquí, en la antigua estación del tranvía, bastantes jubilados se entretienen jugando a la petanca. Ellos se conforman con poco, pues vienen un rato por la mañana y otro por la tarde. Y al anochecer no es raro encontrártelos subiendo de regreso para su casa, o en el bar Los Palomos. Estamos dentro de la caseta y hay numerosas fotografías enmarcadas en las paredes. Éste es fulanito de tal y este otro se murió el año pasado... Ahora le paso el micrófono a José García Luján:

–Esta garita se la dio el Ayuntamiento a ellos y los socios pagan sesenta céntimos al mes. Venías por las tardes y vías a la gente jugando, pero ahora se hartan pronto y cogen el camino. Éste ha sido un pueblo de motes, por los tejeros –es lo propio de los pueblos y los motes los ponen los graciosos para reírse un poco de la gente; al final se ríen todos con la mala uva de los apodos, menos el agraciado–. Apenas ibas a trabajar al tejar, te ponían un mote: Culobarro, Modas... En la construcción era el Quitavergüenzas el que daba la cara... De Villanueva de Mesía vino uno, y le pusieron Elquefaltaba. La Gabia ha sido un pueblo que ha vivido del campo, de los tejares y la emigración. En el Portichuelo era donde esperaban todos los trabajadores y recuerdo que los manijeros salían a las Cuatro Esquinas y ahí buscaban a la gente…

(1) El 20 era el tranvía de Gabia. 

Como su compañero, Francisco Ruiz García también nació en 1935, el año de las vísperas de la Guerra Civil. Mala época. En cuanto al cultivo del cáñamo también se dio en Galera –desde siglos se hacían aquí buenos alpargates– y Orce. Quizá sólo fueron estos tres pueblos de la provincia de Granada donde se sembró el cáñamo.

–Los espajaores le sacaban la paja al lino, pero al cáñamo lo majaban los majaores y lo hacían en medias arrobas. Luego lo rastrillaban, pero el polvillo que soltaba el cáñamo era enfermizo. Lo depositaban en una alberca y el alberquero se encargaba de que no se pasara ni se pudriera. Y luego se sacaba en el mes de enero –con el esparto hacen algo parecido: lo sumergen en agua durante 40 días hasta que se pone blando, y luego dejan que se seque al sol–. A veces tenían que romper el hielo y las piedras las quitaban con ganchos. Era un oficio muy duro. Aquí venía mucho cáñamo de Callosa de Segura y el que me enseñó a rastrillar era de este pueblo. Después, con la estopa hacían las alpargatas de cáñamo. También en Gabia se hacían sogas, las llevaban a Granada en un carro y se traían la estopa. Y así. Luego vino el cultivo del tabaco, que dejaba más dinero.

Pruebas en la parada de Las Gabias. Granadadigital

Nota. Este artículo viene en mi novela, Gabia, la memoria perdida. Edición de autor (2004). Hay que recordar que la línea 4 del tranvía de Granada-Armilla-Churriana-Gabia se inauguró en noviembre de 1912, pero las líneas de los  tranvías de Granada cerraron en 1974, 62 años después. La causa fue porque tenían pérdidas económicas mientras se imponían las líneas de autobuses urbanos. El precio del viaje de Granada a Gabia era entonces de cincuenta céntimos, y cuarenta a Churriana. A finales de julio pasado el metro realizó pruebas en la parada de Las Gabias, donde estaba la antigua estación del tranvía, en la que se ha conservado la pequeña caseta –parece un milagro–, al lado del campo de petanca donde los jubilados se entretenían jugando. Han anunciado por la prensa que las obras concluirán a finales de diciembre, esperemos que cuando inauguren el metro no se salga de la vía como le ocurrió al tranvía en Churriana, en el viaje de inauguración. El problema se solucionó con la ayuda de los numerosos mozos, que acudieron de Las Gabias y de Churriana. Entre todos arrimaron el hombro, alzaron  el tranvía y lo consiguieron poner sobre el raíl. Entonces no había grúas, todo se hacía a base de riñones. 

Actual parada del metro, en Las Gabias. Ideal


Yo conservo un billete del tranvía, que iba de Granada a Huétor Vega, de los años setenta. Fui con un amigo al Restaurante el Capricho, porque necesitaban camareros, pero cuando llegamos ya estaban cubiertas las plazas. Hace unos meses anunciaron que las viviendas se habían revalorizado bastante en Churriana y en Las Gabias, es que el progreso lo que te da con una mano, te lo quita con la otra.

 


(1). La parada del tranvía estaba al lado de la Biblioteca del Salón. Años setenta. José Cantero, Secante

Artículo publicado en Ideal en Clase 

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-la-estacion-del-tranvia-de-gabia/



jueves, 10 de septiembre de 2026

CASTILLÉJAR CON LEANDRO, MEMORIA DE UN PUEBLO...


 

Castilléjar con Leandro, la memoria rescatada de un pueblo que no se rinde

Radio Castilléjar, 8 de septiembre de 2026

 

https://youtu.be/m_Y7SIFGreo?si=vrbPkEcEK5Zt9nIu 

Castilléjar guarda buena parte de su memoria en fotografías de blanco y negro y en los relatos que aún circulan junto al río Guardal.

En este programa de Radio Castilléjar conversamos con Leandro García Casanova, que ha dedicado años a rescatar el archivo fotográfico de su padre, cartero y cronista gráfico del pueblo durante buena parte del siglo pasado, y a escribir sobre la historia, los personajes y las tradiciones de Castilléjar, con colaboraciones en medios como Ideal de Granada.

A lo largo de la charla repasamos:

-El papel del río Guardal en la vida del pueblo.

- La emigración castillejarana hacia Cataluña, Francia y Alemania, contada a través de las cartas que llegaban a las casas y de los recuerdos de quienes se quedaron esperando noticias.

- El debate sobre el gentilicio de sus vecinos, castillejaranos o castillejanos, y el origen del propio topónimo.

- El libro "Castilleja de los Ríos en blanco y negro", nacido del archivo fotográfico de su padre.

- El mercado de los sábados, cita semanal de abastecimiento histórico y también de encuentro vecinal.

- El esparto y los barrancos donde generaciones enteras trabajaron esta fibra vegetal, y si tiene sentido pensar en su regreso como artesanía sostenible.

Además, hemos dejado algunas ideas para potenciar nuestro pueblo a ver qué os parecen...

Hay una frase de John Steinbeck, autor de "Las uvas de la ira" (la adaptación cinematográfica la dirigió John Ford), que nos ha recordado Leandro y que resume bien lo que sostiene a pueblos como el nuestro: «No pueden acabar con nosotros ni aplastarnos, saldremos siempre adelante porque somos el pueblo». Para que no se nos olvide en Castilléjar ni en todos los pueblos del Geoparque de Granada.

Si quieres seguir el trabajo de Leandro García Casanova, puedes visitar su blog, donde publica buena parte de estas historias https://blogdegarciacasanova.blogspot.com/.

Por cierto... ¡Qué bonito es el nombre Castilleja de los Ríos!

https://youtu.be/m_Y7SIFGreo?si=9txj_A4Xj_fGwkH8

 Comentarios.

Leandro. Gracias, Lorena Vitakora, porque eres el portavoz de la cultura. Cuando era pequeño a veces llegaban cartas extraviadas al pueblo, eran de Castilleja de la cuesta, en Sevilla

Radio Castilléjar gracias a ti por recuperar la memoria que nos ayuda a entender el alma de Castilléjar o Castilleja de los Ríos 

Josefa Carasa A la pregunta que nos haces a los oyentes del gentilicio: castillejaranos/ castillejanos, yo soy castillejana.

Maria Fresneda y yo también hoy y siempre castillejana

Josefa Carasa Una entrevista estupenda. Enhorabuena!!

Radio Castilléjar muchas gracias   , con Leandro es una maravilla conversar.

Leandro Garcia Casanova estoy ya en la edad de los recuerdos, la verdad es que disfruté porque sabes entrevistar a la gente

Mari Triguero Todos recordamos a Leandro repartiendo las cartas en las casa baratas con el saco a cuestas cuando iba a recogerlo al coche correo y mi foto de comunión la izo el y supongo k a muchos de mi generacion

Leandro Garcia Casanova es una pena que no haya una foto del reparto de cartas, aquellas cartas que llegaban al pueblo, eran de los emigrantes en su inmensa mayoría

Maria Fresneda Era un acontecimiento ir a recoger el correo,,, nos poníamos todos apelotonaos en la puerta jajaja, y si no era para ti era para la vecina como todos nos conocíamos todas las cartas se repartían , echala paca que ya se la llevo yo. Las fotos que tengo yo de pequeña incluida la de comunión no las hizo Leandro, habría que hacerle un monumento gracias a él tenemos

Radio Castilléjar oh, muchas gracias por compartir tus recuerdos   Pues sí, contar con ese historial es maravilloso 

Leandro Garcia Casanova el reparto de cartas y la llegada del coche correo eran los acontecimientos más importantes del día. Y con algunas fotos de esa época me emociono. Os recuerdo a Manolo con la guitarra y a ti cantando

Leandro Garcia Casanova te lo agradezco. En el pueblo siempre han hecho exposiciones de fotos pero procurando siempre que no salga el nombre de mi padre, el fotógrafo de Castilléjar durante veinticinco años. Esto da idea del nivel cultural, cuando hizo fotos memorables aunque pasen doscientos años.

Maria Fresneda yo personalmente las que tengo de pequeña y hasta que me vine a Cataluña todas nos las hizo tu padre, y la de la boda de mis tíos, tengo una que es pura anécdota en la boda de mi tío Antonio yo tengo unos hermanos que son mellizos más pequeños que yo con tres añitos tendrían entonces quizás algo menos y estaban bailando pero en el momento de la fotografía mi hermana quería bailar y mi hermano no, es una instantánea super divertida

Leandro Garcia Casanova a mi padre le encantaba la fotografía, pero no supo transmitirnos la afición. Y los hijos tampoco pusimos interés

Paco Agüera Me acuerdo mucho de tu padre

Leandro. Un abrazo, Paco Agüera. De monaguillos cobrábamos poco

José Pinteño. Hola, Leandro, en lo que mandaste de Ramona intenté hacer un comentario, pero no lo conseguí, sobre la entrevista de la radio, que aún no he terminado, te quiero comentar que tu padre repartía las cartas desde una escalera que había en la plaza y allí se congregaba un grupo numeroso de gente

Dorita Carasa: Qué bonito, Leandro, me ha encantado. Los recuerdos quedan en nuestra mente y son difíciles de olvidar: Pero sólo por el hecho de oírte a tí, merece la pena oírla una y otra vez, porque hablas con un sentimiento, que te llega al alma

Luis Carayol. Anoche escuché la entrevista que te hicieron en radio Castillejar, y me encantó, saluda a tu mujer de nuestra parte

Pepe Vico: Leandro, la entrevista me ha llevado a la infancia y me ha aportado algunos datos desconocidos; por cierto, quien es la locutora-periodista?  

Ramon Zambudio: Me gusto mucho todo el contenido de la entrevista. Creo que es un lujo tener una locutora de ese nivel en Castillejar.