jueves, 10 de septiembre de 2026

CASTILLÉJAR CON LEANDRO, MEMORIA DE UN PUEBLO...

 

https://youtu.be/m_Y7SIFGreo?si=vrbPkEcEK5Zt9nIu 

Castilléjar con Leandro, la memoria rescatada de un pueblo que no se rinde

Radio Castilléjar, 8 de septiembre de 2026

 Castilléjar guarda buena parte de su memoria en fotografías de blanco y negro y en los relatos que aún circulan junto al río Guardal.

En este programa de Radio Castilléjar conversamos con Leandro García Casanova, que ha dedicado años a rescatar el archivo fotográfico de su padre, cartero y cronista gráfico del pueblo durante buena parte del siglo pasado, y a escribir sobre la historia, los personajes y las tradiciones de Castilléjar, con colaboraciones en medios como Ideal de Granada.

A lo largo de la charla repasamos:

-El papel del río Guardal en la vida del pueblo.

- La emigración castillejarana hacia Cataluña, Francia y Alemania, contada a través de las cartas que llegaban a las casas y de los recuerdos de quienes se quedaron esperando noticias.

- El debate sobre el gentilicio de sus vecinos, castillejaranos o castillejanos, y el origen del propio topónimo.

- El libro "Castilleja de los Ríos en blanco y negro", nacido del archivo fotográfico de su padre.

- El mercado de los sábados, cita semanal de abastecimiento histórico y también de encuentro vecinal.

- El esparto y los barrancos donde generaciones enteras trabajaron esta fibra vegetal, y si tiene sentido pensar en su regreso como artesanía sostenible.

Además, hemos dejado algunas ideas para potenciar nuestro pueblo a ver qué os parecen...

Hay una frase de John Steinbeck, autor de "Las uvas de la ira" (la adaptación cinematográfica la dirigió John Ford), que nos ha recordado Leandro y que resume bien lo que sostiene a pueblos como el nuestro: «No pueden acabar con nosotros ni aplastarnos, saldremos siempre adelante porque somos el pueblo». Para que no se nos olvide en Castilléjar ni en todos los pueblos del Geoparque de Granada.

Si quieres seguir el trabajo de Leandro García Casanova, puedes visitar su blog, donde publica buena parte de estas historias https://blogdegarciacasanova.blogspot.com/.

Por cierto... ¡Qué bonito es el nombre Castilleja de los Ríos!

https://youtu.be/m_Y7SIFGreo?si=9txj_A4Xj_fGwkH8

 Comentarios.

Leandro. Gracias, Lorena Vitakora, porque eres el portavoz de la cultura. Cuando era pequeño a veces llegaban cartas extraviadas al pueblo, eran de Castilleja de la cuesta, en Sevilla

Radio Castilléjar gracias a ti por recuperar la memoria que nos ayuda a entender el alma de Castilléjar o Castilleja de los Ríos 

Josefa Carasa A la pregunta que nos haces a los oyentes del gentilicio: castillejaranos/ castillejanos, yo soy castillejana.

Maria Fresneda y yo también hoy y siempre castillejana

Josefa Carasa Una entrevista estupenda. Enhorabuena!!

Radio Castilléjar muchas gracias   , con Leandro es una maravilla conversar.

Leandro Garcia Casanova estoy ya en la edad de los recuerdos, la verdad es que disfruté porque sabes entrevistar a la gente

Mari Triguero Todos recordamos a Leandro repartiendo las cartas en las casa baratas con el saco a cuestas cuando iba a recogerlo al coche correo y mi foto de comunión la izo el y supongo k a muchos de mi generacion

Leandro Garcia Casanova es una pena que no haya una foto del reparto de cartas, aquellas cartas que llegaban al pueblo, eran de los emigrantes en su inmensa mayoría

Maria Fresneda Era un acontecimiento ir a recoger el correo,,, nos poníamos todos apelotonaos en la puerta jajaja, y si no era para ti era para la vecina como todos nos conocíamos todas las cartas se repartían , echala paca que ya se la llevo yo. Las fotos que tengo yo de pequeña incluida la de comunión no las hizo Leandro, habría que hacerle un monumento gracias a él tenemos

historial fotográfico

Radio Castilléjar oh, muchas gracias por compartir tus recuerdos   Pues sí, contar con ese historial es maravilloso 

Leandro Garcia Casanova el reparto de cartas y la llegada del coche correo eran los acontecimientos más importantes del día. Y con algunas fotos de esa época me emociono. Os recuerdo a Manolo con la guitarra y a ti cantando

Leandro Garcia Casanova te lo agradezco. En el pueblo siempre han hecho exposiciones de fotos pero procurando siempre que no salga el nombre de mi padre, el fotógrafo de Castilléjar durante veinticinco años. Esto da idea del nivel cultural, cuando hizo fotos memorables aunque pasen doscientos años.

Maria Fresneda yo personalmente las que tengo de pequeña y hasta que me vine a Cataluña todas nos las hizo tu padre, y la de la boda de mis tíos, tengo una que es pura anécdota en la boda de mi tío Antonio yo tengo unos hermanos que son mellizos más pequeños que yo con tres añitos tendrían entonces quizás algo menos y estaban bailando pero en el momento de la fotografía mi hermana quería bailar y mi hermano no, es una instantánea super divertida

Leandro Garcia Casanova a mi padre le encantaba la fotografía, pero no supo transmitirnos la afición. Y los hijos tampoco pusimos interés

Paco Agüera Me acuerdo mucho de tu padre

Leandro. Un abrazo, Paco Agüera. De monaguillos cobrábamos poco

José Pinteño. Hola, Leandro, en lo que mandaste de Ramona intenté hacer un comentario, pero no lo conseguí, sobre la entrevista de la radio, que aún no he terminado, te quiero comentar que tu padre repartía las cartas desde una escalera que había en la plaza y allí se congregaba un grupo numeroso de gente

Dorita Carasa: Qué bonito, Leandro, me ha encantado. Los recuerdos quedan en nuestra mente y son difíciles de olvidar: Pero sólo por el hecho de oírte a tí, merece la pena oírla una y otra vez, porque hablas con un sentimiento, que te llega al alma

Luis Carayol. Anoche escuché la entrevista que te hicieron en radio Castillejar, y me encantó, saluda a tu mujer de nuestra parte

Pepe Vico: Leandro, la entrevista me ha llevado a la infancia y me ha aportado algunos datos desconocidos; por cierto, quien es la locutora-periodista?  Ramon Zambudio: Me gusto mucho todo el contenido de la entrevista. Creo que es un lujo tener una locutora de ese nivel en Castillejar.

viernes, 4 de septiembre de 2026

RAMONA, LA DE EL TOTOVÍO

 

Ramona en su casa, durante la entrevista, 


A finales de agosto quedo con Ramona Martínez Heras, en su casa de Plaza Nueva, en Castilléjar. Ha cumplido noventa años pues nació el 17 de junio de 1936. Un mes después, el 17 de julio, estalló la Guerra Civil (la guerra de nuestros padres), que duró tres años y medio. Todavía colea la guerra, pues hay gente que se atrinchera y sigue echando las culpas a las derechas o a las izquierdas. Bastante penaron nuestros padres y abuelos como para estar todavía con la carabina al hombro, pero hay guerracivilistas que intentan enfrentar a los españoles. En los años treinta del siglo pasado, los padres de Ramona, José Martínez y Marcelina Heras, tuvieron seis hijos.

–Yo era la más pequeña y cuando tenía tres años, en secreto, mi madre me dio en adopción al matrimonio de José y Tomasa. Ella me crió pero no me pegó nunca, se portó muy bien conmigo. Mi padre llevaba las tierras del médico don Eliseo Avellán, que también tenía tierras en Orce. Este vivía en Murcia, donde tenía la consulta, pero se desplazaba a su casa solariega de Castilléjar, en la Calle de la Iglesia, donde vivíamos también nosotros. Cuando yo tenía unos dieciséis años, me operó de apendicitis en Murcia pero le cobró la operación a mis padres. Ya con seis o siete años, los niños me decían en la calle: ‘Si tú no eres hija de la tía Tomasa. ¿Por qué le dices madre?’. A mí me daba mucho coraje y lloraba en casa, pero mi madre adoptiva me decía: ‘¿Tú le vas a hacer caso a los niños, que solo dicen mentiras?’. Y en este plan.

Hace varios años que hemos ido aplazando la entrevista, más bien por culpa mía, pero ahora Ramona desgrana sus recuerdos con naturalidad. Ha pasado mucho y a sus años necesita contar lo que lleva dentro.

En la iglesia


–A mi padre biológico lo mataron en la guerra, en 1936, pero no sé decirte ni cuándo lo mataron ni dónde está enterrado. Cuando yo tenía quince años, más o menos, Tomasa me confesó que ella no era mi madre, que mi madre verdadera vivía y me dio en adopción porque no tenía para darme de comer. Me dijo que quería mucho a Marcelina y que yo también debía de quererla, porque se había portado muy bien. Pero me pidió que la siguiera llamándola madre, como hasta ahora, y que no me preocupara. Un día Marcelina, mi verdadera madre, se presentó en la casa para hablar conmigo y llorando me dijo: ‘Tuve que darte en adopción porque tú eras la más pequeña y no tenía dinero para alimentarte’. Después me enteré que estuvo trabajando en Benamaurel, sirviendo de moza en la casa de un señor viudo, que tenía dos hijas.

Estamos sentados en la mesa camilla de su casa y he tenido que encender la luz de la lámpara porque no veía bien para escribir. Ramona continúa con el relato de su infancia, que parece sacado de una novela de Charles Dickens, sin embargo se muestra agradecida a la vida.

–Todo lo que tengo es de Tomasa, porque fui su única hija. Yo la quería con delirio, era muy buena y muy católica. Pero una noche me acosté sin cenar. Resulta que vivía el médico del pueblo, don José Vázquez, cerca de la casa de don Eliseo, pero una noche me enrollé con la nieta en la casa del médico y no me recogí. Tomasa me castigó porque me tenía dicho, ‘Luces encendías, muchachas recogías’. Pero era muy buena mujer –lo repite varias veces, durante la entrevista–, esta casa de la plaza era suya, así como las fincas que tenía por el puente del rio Guardal y las tierras. Mis cinco hermanos fueron dados en adopción a otras tantas familias. Uno vivió con la familia del tío Clemente, mientras que Andrés estuvo con una familia de la Cuesta de Santo Domingo. Esta familia me dijo que era mi hermano. Domingo se crió con un matrimonio de Sabadell, en el barrio de Can Orial, y tuvo el detalle de regalarme un reloj; mientras que mi hermana Leonor vivió con mis abuelos paternos... Recuerdo que a veces Marcelina venía a casa, seguramente para verme, pero Tomasa cerraba la puerta.

El bar, años sesenta (1)


Ramona
se casó con Emilio, el Totovío y años después pusieron el bar en esta casa de la plaza, donde siempre ha vivido. Por aquellos años sus suegros tenían una taberna en Los Evangelistas. También vendían carne y en el sótano abrieron una sala de baile, a la que se entraba por el callejón de abajo.

–Un día, alguien dio el chivatazo y se presentó la guardia civil en el sótano. Entonces, un civil le puso la pistola en el pecho a Emilio mientras le gritaba, ‘¿Dónde está la gente?’. Cuando yo llegué y vi la escena, me desmayé y caí de espaldas al suelo. Menos mal que Emilio había escondido a la gente en el corral.

Un servidor fue algunas veces al Bar el Totovío y a bailar en el sótano, guardando las debidas distancias. Recuerdo que por las tardes, después de la clase en la escuela, a los niños que íbamos a hacer la primera comunión nos llevaban en formación a la iglesia, para la clase de catecismo. A veces pedíamos permiso para orinar en el callejón de la iglesia pero salíamos corriendo por la cuesta abajo y hacíamos novillos. El caso es que Ramona fue mi catequista y nos adoctrinaba en la capilla lateral de la izquierda, que estaba casi en la penumbra. Los niños nos sentábamos en los bancos y, en la pared de enfrente, destacaba un cuadro lúgubre donde se veían a las ánimas benditas, que se abrasaban en el fuego del purgatorio, mientras elevaban la mirada pidiendo misericordia a la Virgen. Aquella visión de los penitentes era más que suficiente para convencernos a los niños de que debíamos de ser buenos. En los años sesenta, Ramona también fue locutora en la emisora de Radio María de Castilléjar, que estaba instalada en el salón parroquial. Por las mañanas rezaba el rosario y leía los escritos, que le entregaba el joven párroco don Atanasio, al que recuerdo con el bonete.

En aquellos años de los sesenta yo le llevé algunas cartas a don Eliseo, y siempre me daba una peseta. En otra ocasión él entraba a la iglesia y yo salía, por la puerta de la izquierda, que era la que utilizaban los hombres. Yo era un crío y, al ver a aquel hombre mayor y bien vestido (quizá con un traje blanco), le cedí el paso como es natural. Entonces me dijo esta frase, que no se me olvida: Eres el niño más bueno del pueblo.

Las ánimas (2)

Cuando terminó la Guerra Civil, en 1939, España quedó destrozada y en la ruina total, y no se recuperó hasta los años sesenta; mientras que las cartillas de racionamiento estuvieron hasta 1952, aunque siguió el estraperlo, el comercio clandestino. La guerra dejó medio millón de muertos, la mayoría fue entre la población civil, otro medio millón de exiliados y miles de prisioneros encarcelados o encerrados en campos de concentración, incluso haciendo trabajos forzados. Quedó un alto porcentaje de familias rotas, con viudas, huérfanos y desaparecidos, en medio de la mayor pobreza y miseria. En este contexto hay que comprender que muchas familias no podían alimentar a los hijos, por lo que miles de niños fueron internados en orfanatos (los expósitos), o adoptados por familias pudientes, sin papeles ni nada, como en el caso de Ramona. Si los hijos de los matrimonios divorciados o separados –donde se da el mayor fracaso escolar– tienen traumas al vivir en una familia monoparental, o con alguien que no es su progenitor, imaginemos la complicada situación familiar de Ramona. No conoció a su padre y no sabe dónde ni cuándo murió (varios jóvenes de Castilléjar fueron destinados durante la guerra al frente, en la provincia de Castellón, entre ellos mi padre), por si fuera poco, unos años después su madre la dio en adopción a un matrimonio del pueblo.

Ramona tiene ya noventa años y su marido Emilio falleció hace varios años, al finalizar la entrevista me dice que, en recuerdo de su madre adoptiva, le puso el nombre de Tomás a su hijo. 

Nota. Ramona ha querido contarnos su historia, que se remonta a la guerra civil. Al hilo de la guerra civil, voy a comentar unos hechos por si alguien tiene alguna información. A mi padre, Leandro, lo destinaron a Villarreal cuando el frente estaba en Castellón, calculo que sería en 1938. El caso es que desertó poco tiempo después, junto a tres castillejanos, y al cabo de quince días llegaron al Cortijo del Cura, donde mi abuelo les dio cobijo. En Castellón también estuvieron destinados David el barbero y Domingo el Cojo (no recuerdo su apellido). En Borriol (Castellón) estuvo destinado el tío de Dorita y Josefa Carasa, pero aquí se perdió su paradero.

(1) Emilio a la derecha y su hijo Tomás, a la izquierda. 

(2) Cuadro de las ánimas en el purgatorio. Iglesia de La Calahorra. Toñi Tenorio

Publicado en Ideal en Clase:

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-ramona-la-de-el-totovio/

Comentarios.

Pepe Vico: Leandro, me ha gustado mucho el artículo. Un abrazo.

Leandro: Cuenta su vida

 Ramon Zambudio: No conocía esa historia de Ramona. Siempre le tuve un gran aprecio a Ramona y a su marido. Gracias por contarlo tan bien. Un abrazo Leandro: Ella es una niña de la guerra. Cuesta trabajo hilvanarla. Gracias por vuestros comentarios

Pepe Rodríguez: Abrazos

María Fresneda. Gracias, Leandro, por enviarme este reportaje tan bonito y con tanta historia. Ramona es bastante cercana a mí familia, su suegro y mi padre eran primos hermanos

Mariquilla. Está muy bien, gracias

Josefa Carasa. Muy emotiva la historia. Gracias!!

Leandro. Gracias, Radio Castilléjar, por compartir esta historia de la guerra civil

Maria Rodriguez Ahí mi cuñada cuanto la quiero siempre a sido buena persona y lo sigue siendo 

Mari Triguero Lo del baile del sótano yo si k lo recuerdo por k yo iba a bailar de jovencilla allí la Ramona está muy bien para tener 90años k dios le dé salud por muchos mas 

Leandro Garcia Casanova  Éramos jóvenes

Araceli Jimenez Heras No sabía su historia pero ahora todavía la admiro más,es una mujer muy alegre y positiva,un abrazo muy grande Ramona. Leandro gracias por contarnos estás historias 

Leandro Garcia Casanova. Ramona ha querido contar su historia

Luis Andres Juan Álvarez Hostia la abuela cada día más guapa

Paqui Rosario Marte Olé mi Ramona la quiero mucho mi señora bendiciones,

Mari Carmen Rodriguez Martinez Que guapa mi tia

Isabel Aranda Rus Una valiente 

Laura Rodriguez Hernandez Ole mi abuela

Carmen Dengra Carayol Tienes razón, Ramona es muy buena persona

Paqui Rosario Marte  Así es yo la aprecio mucho

Antonio Guirao. Buenos días Leandro y gracias por ponernos al día de tantos retazos de la vida del pueblo desconocidos al menos para mí. Un fuerte abrazo