| La nueva rotonda, que era un punto peligroso |
viernes, 25 de octubre de 2013
HISTORIA DE LA CARRETERA GR-3303 DE LAS GABIAS
viernes, 11 de octubre de 2013
EL 'PLAN B' DE LA CSIF
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| Funcionarios delante del Parlamento andaluz. 28-02-2011 |
No le deis más vueltas, CSIF-A se ha vendido a la Junta por un plato de lentejas. Recordad lo que ocurrió en Torretriana, creo que en marzo de 2011. Estaban reunidos los representantes de CCOO y UGT con la consejera Martínez Aguayo y, cuando llegaron los sindicalistas de CSIF, los funcionarios dieron la voz de alarma. Al final, todos tuvieron que salir corridos y avergonzados. Uno del CSIF reconoció días después que, nada más llegar y sin que pudieran decir nada, les pidieron que firmaran el acuerdo. Pero CSIF hace tiempo que firmó el acuerdo con la Junta: por eso no pone recursos (como no sea alguna encomienda, para despistar al personal), y la Junta la ha sentado en la Mesa General con los amiguetes que la sostienen en Andalucía, CCOO y UGT. De ahí que la Junta no convoque la Mesa Sectorial, la que corresponde a la Administración General y donde está el SAF, que es el sindicato que ganó por mayoría las elecciones sindicales andaluzas, mientras que CCOO y UGT fueron barridos por su traición a los funcionarios y apenas sacaron algunos delegados en toda Andalucía.
Os presento al amigo Rafael -el del PLAN B- en la entrevista que concedió a EL MUNDO, en marzo del pasado año. Los dirigentes que hay ahora no son mejores, son amigos de Rafael.
jueves, 10 de octubre de 2013
FALTAN RECURSOS PARA LOS ENFERMOS MENTALES
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| El antiguo Hospital Siquiátrico de Granada |
“El pasado 12 de enero, se celebró una mesa redonda en la Delegación del Gobierno sobre los ‘Internamientos involuntarios’ a los enfermos mentales, con estos ponentes: una trabajadora social, el jefe de Policía de Granada, el juez y la forense del Juzgado de 1ª Instancia, número 16 (de Familia), el jefe de Dispositivos y Cuidados Críticos de Urgencias (DCCU: ambulancias que atienden las urgencias) y el jefe de Servicio de Psiquiatría, del Hospital Virgen de las Nieves. Asistieron unos 50 familiares y enfermos, pero no ha salido nada en la prensa, yo tomé unos apuntes y no dispongo de más datos de los ponentes, pues no había programa del acto. La trabajadora social afirmó, entre otras cosas, que faltan información y recursos para los enfermos mentales, así como una mayor sensibilidad por parte de la sociedad. El jefe de Policía explicó la labor que realiza este cuerpo, cuando los jueces y los sanitarios requieren su ayuda para internar a los enfermos mentales, donde a veces es necesario utilizar la fuerza, reducir al enfermo y hasta llevárselo esposado.
La reacción del director fue echar al tutelado de la residencia geriátrica (tenía a otros dos enfermos mentales y dos denuncias de otros residentes) y ya no tuvieron más remedio que buscarle una plaza, en una residencia para enfermos mentales, en un pueblo de la periferia de Granada. No hace mucho, algunas monitoras de la residencia me han dicho que mi hermano es el que mejor se porta. Hoy va solo a coger el autobús a Granada y anda por las calles, para venir a un centro de enfermos de su clase. Pero había estado prácticamente encerrado en la residencia geriátrica desde 1995 y la única conversación (de forma obsesiva) que tenía era que le racionaban el tabaco porque padece EPOP (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Lo cogió en la residencia al estar tirado en el patio, si sigue allí no sé qué hubiera pasado, porque no lo llevaban al médico. Cuando lo llevé al médico por mi cuenta, en los análisis descubrieron que padecía EPOP. Así que imagínense cómo anda la atención a los enfermos mentales en España.
http://www.ideal.es/diamundial/noticias/centros-sanitarios-atienden-granadinos-201310101548.html
El presidente de Agrafem denuncia que han desaparecido varios enfermos mentales de pisos tutelados, pero nadie los reclama. ¿Por qué no lo denuncia en el juzgado y defiende a los enfermos? Nunca lo hizo
http://www.ideal.es/granada/20131024/local/granada/joven-juan-pedro-garcia-201310241104.html
Faisem lo echó a la calle y lo recogieron en la Unidad de Agudos. De Juzgado
http://www.elmundo.es/andalucia/2013/10/25/526a4e970ab74018308b456a.html
miércoles, 2 de octubre de 2013
EN RECUERDO DE ENRIQUE SEIJAS
“No me creeréis si os digo que, mis últimos artículos en el periódico Ideal los escribí en un rato; y sin embargo, estas cuatro líneas que os voy a leer, me han declarado vilmente la guerra". Recuerdo que nos conocimos una fría mañana de marzo del 2002. Yo tenía mis dudas sobre el ‘Concurso de Artículos Periodísticos’ que, anualmente, convoca el Colegio de Gestores Administrativos de Granada, Jaén y Almería, donde trabaja Enrique Seijas. Pero fue éste, con su habitual sencillez, quien me animó a participar: “Mira, en el primer concurso, el premio se lo dieron a dos desconocidos de Jaén y Almería. Así que ¡anímate, hombre!”, me dijo. Participé, y mi consuelo fue que Enrique me regaló el libro de artículos periodísticos, que editan para la ocasión, mientras me decía: “Te has quedado en puertas con tu artículo del mendigo”. Para el tercer concurso, yo esperaba que ‘Las viejas escuelas’ fuera incluido en el libro; y tenía claro que no podía competir con aquellas firmas consagradas del periodismo. Pero, resulta que una tarde sonó el teléfono: “¡Leandro, que tu artículo ha obtenido el primer premio...! ¿Cómo dices?”, exclamé, sorprendido. Y entonces, todo aquello me pareció un sueño, un dulce sueño, en medio de tanta penuria. A todo esto, tengo que confesar que ni siquiera sabía que el premio estaba dotado económicamente y, con los tres mil euros que me dieron, menos el IVA correspondiente, edité mi primer libro.
domingo, 29 de septiembre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
EL BARRIO FÍGARES
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| El antiguo palacete de Alhamar, que fue derribado |
Recuerdo que, cuando
llovía, aquello se convertía en el barrio de los 1.001 charcos y entonces
tenías que ir saltando como una rana, en medio de la escasa iluminación de las
calles. En la década de los setenta, Granada distaba mucho de ser una ciudad
límpia, pues había pocos contenedores y la basura se amontonaba en las aceras. En
la calle Azhuma todavía quedan unas cuantas casas bajas –de las primeras que se
construyeron en el barrio–, con sus escaleras de entrada y sus jardinillos,
donde se ven algunos naranjos y palmeras. Y sin embargo tienen los días
contados. El 21 de junio pasado derribaron una casa al final de la calle Azhuma,
como puede verse en la foto. Y enfrente se vende otra vivienda.
Un poco más abajo,
en la calle Marqués de Mondéjar, tenemos el Bar Domingo: “¿Qué va a ser,
amigo?”. Domingo remanece de Alcalá la Real, aunque hace unos años que se
jubiló y ahora atiende en la barra su hijo Miguel. Mismamente, en este solar se
encontraba el cine de verano Albéniz –la entrada la tenía por la calle
Alhamar–, adonde íbamos a ver aquellas macanas de entonces, y así te pasabas la
película entre los rocambolescos ligues del ‘Cateto a babor’, de Alfredo Landa,
y las cáscaras de pipas que te llovían por el cogote: “¡Pero, hombre, por Dios!”.
Cerca del Bar Domingo, encontramos ‘Ediciones Miguel Sánchez’, conocida por sus
famosa edición de ‘Cuentos de la Alhambra’, de la que conservo un ejemplar de
1977. Tirando de frente se encuentra la calle Chueca, donde vi por última vez a
mi padre, a finales de ese año.
Hace algunos años,
en la calle Chueca se ganaban la vida dos zapateros, que estaban separados por
unos metros. Uno de ellos era ‘Rápido Cáceres’, lo mismo te ponía unas medias
suelas, que le metía la horma a los zapatos del nene. Pero los vientos del
progreso han ido barriendo todas estas profesiones humildes y artesanas, que
han tenido que echar las persianas al negocio. Un poco más allá, en la calle
Maestro Bretón, estaba el horno de ‘La espiga del Sur’, donde despachaban unas
cuñas de chocolote que estaban muy ricas. Hace tiempo que se lo llevaron, pero
las panaderías ya no despiden aquel fuerte olor a pan cocido, como en los
hornos de leña de entonces.
Un personaje que
llamaba la atención del barrio, a mediados de los setenta, era María ‘la
Borracha’. Esta mujer era de estatura pequeña y tendría unos cincuenta y tantos
años. A veces la veía cruzar las calles de Alhamar o San Antón, a las nueve de
la mañana. Vestía de forma estrafalaria y solía hablar sola, pero algunos
graciosos se metían con ella y le decían: “¡Borracha, que eres una borracha!”.
Entonces, María se volvía furiosa hacia el descarado y lo ponía a parír: “¡Me
cago en to tus muertos, so cabrón. El borracho serás tú…!”. Y así se tiraba un
rato, en mitad de la calle, lanzando insultos a diestro y siniestro contra todo
lo que se movía, dando voces y haciendo gestos con las manos. A esa hora de la
mañana, María tenía la mirada perdida y se notaba que ya le había pegado al
morapio, pero ella desfogaba así toda la rabia que llevaba dentro. Era mentarle
la bebida a María y saltaba como un cohete, dando un espectáculo. Daba pena
verla en ese estado, pues caminaba haciendo eses, sin importarle demasiado.
¡Qué triste historia llevaría a la embriaguez a esta desdichada mujer!
La calle Ribera del
Genil (antes Alférez Provisional), con sus tiendas y bares, es la más luminosa
del barrio Fígares al estar al lado del río. Cuando empezaron a construir pisos
en estas eras, llamaron ‘Tercera paralela de Ronda’ al tercer bloque que hay a
partir del Camino de Ronda. La calle Ribera del Violón es su hermana gemela y,
en un olvidado rincón, se encuentra la histórica ermita de San Sebastián –con
anterioridad fue una mezquita o morabito–, donde Boabdil entregó las llaves de la ciudad a
los Reyes Católicos, que tanto hicieron por Granada, aunque muchos no lo sepan.
Lo mismo podríamos decir de los reyes nazaríes, como Alhamar ‘el Rojo’, que
construyó la Alhambra. En este romántico paraje de la ermita de San Sebastián acabó
toda una época –ocho siglos de dominio musulmán– y nació otra, que dieron en
bautizar como la Edad Moderna. Un poco más arriba estaba el ‘Tontódromo’, donde
ligamos nuestros primeros fracasos y quebrantos de juventud, al compás de la
ruidosa música de los coches de choque. Aquí, en los años sesenta, se organizaba
la tradicional Feria del Ganado, donde se reunían los curiosos, tratantes y
ganaderos. Entonces los tratos se cerraban con un apretón de manos.

Vecinos de calle Chueca 3, 4º A. Años ochenta
Hace unos años, de
la noche a la mañana y en medio de la indiferencia general, derribaron el palacete
Alhamar para construir un hotel, pues había mucha tela en juego. Es la Granada
ganivetiana que desaparece, lo mismo que las antiguas casas del barrio y los
zapateros. Antaño se alzaba orgullosa la fábrica de harinas ‘Gran Capitán’,
mientras que la acequia Gorda del Genil bajaba presurosa por la calle Agustina
de Aragón. Hace un par de años la embovedaron, a la altura del colegio Tierno
Galván, por lo que ya no oiremos, en las noches de verano, los susurros del
valeroso Doncel de Sigüenza, que murió en una emboscada que le tendieron los
moros, en la Vega de Granada.
El barrio Fígares,
situado entre el Camino de Ronda y el río Genil, es como un pueblo pequeño y tranquilo
donde se conocen todos los vecinos y donde los ancianos salen a tomar el sol,
en los atardeceres del invierno. Recuerdo a mi paisano Jesús Martínez que se
sentaba en un banco, que había al principio de Ribera del Genil, para apurar el
último sol que se ponía por la Vega. Y a mí me trae muchos recuerdos, de cuando
paseaba por sus abandonadas calles de tierra y mal iluminadas, pero con olor a
pan y a música de cine de verano. El 20 de septiembre comienzan las fiestas del
barrio Fígares. El barrio empezó a tomar forma con las casas que edificó el
arquitecto granadino, Matías Fernández-Figares, en la década de los años 30.
Hoy se llama barrio Fígares-Río Tenerías, por las fábricas de los árabes que
curtían las pieles.
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| Calle Alhamar |
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| Otra casa barata derribada. 2013 |
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| Ya quedan pocas casas antiguas |
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| Granada en 1968. Camino de Ronda y la Vega. Dídimo Ferrer |
Demolición ·
Las palas excavadoras derriban la casa unifamiliar típica de la calle Alhamar ubicada en la esquina con Mulhacén para que se levante un bloque de bajo más tres plantas
Javier F. Barrera
Granada
Lunes, 3 de marzo 2025, 23:33
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El barrio Fígares de Granada, tal y como fue concebido por su creador, el arquitecto Matías Fernández Fígares, no ha seguido con vida más allá de un siglo –fue construido ente los años 1924 y 1930–, al derribar las excavadoras esta semana la última vivienda que había sobrevivido al desarrollo del siglo XX y a la llegada del siglo XXI. Esta vivienda de dos plantas ubicada en la esquina de la calle Alhamar con la calle Mulhacén y con entrada por esta última, ha sido hasta ahora la representante de una estirpe que ahora desaparece de un plumazo y para siempre.
Desde esta semana del popular barrio de Fígares solo se conserva el nombre de su arquitecto
Los carteles informativos colocados en la valla perimetral de la manzana informan que la empresa constructora es Mulconsa, «especialistas en obra residencia y rehabilitación», según informa en su página web, y con sede en la ciudad de Granada. De igual forma, se muestra la licencia municipal del Ayuntamiento de Granada, donde se puede leer que se trata de una «obra de demolición y construcción de un edificio plurifamiliar». La fecha de la concesión de la licencia es del año pasado, concretamente, del 14 de marzo de 2024 y la fecha de finalización estimada es el 10 de febrero de 2026. Ahora se levantará un bloque de bajo más tres plantas.
La vivienda ahora derribada llevaba cerrada y sin estar habitada toda una década. Fue en 2016 cuando aparecieron los carteles pegados a las ventanas del edificio en el que se anunciaba que estaba a la venta. Incluso, para prevenir cualquier tipo de incidente, la puerta de acceso, por la calle Mulhacén, fue tapiada y la escalera de acceso también fue eliminada.
La vivienda, antes de su demolición. Ramón L. Pérez
Últimos vestigios
La desaparición de la fisonomía del barrio Fígares ha sido un gota gota
continuo. Juan Bustos, que fuera cronista oficial de la ciudad de Granada,
denunció en estas mismas páginas la lenta pero inmisericorde destrucción de
estas viviendas. «El sistemático destrozo de este barrio Fígares empezó en
1970, machacando su anterior coherencia con un abusivo y aberrante
aprovechamiento de construcciones desaforadas».
El barrio que proyectó Matías Fernández Fígares, construido entre 1924 y
1930 y que un siglo después ve llegar su final, fue uno de los de más alta
calidad urbana de la ciudad. «Un excelente ejemplo de barrio de densidad media
con un equilibrio entre la edificación y el espacio público», sostiene el
arquitecto Pedro Salmerón.
Todo el mundo recuerda sus sencillas y amables viviendas unifamiliares
construidas en hilera, de dos plantas, con arriates de flores y arbustos a
ambos lados de la puerta, una escalerita de acceso y, generalmente, un patio
interior. En sus buenos tiempos, y muy a tono con su graciosa sencillez, todas
estas edificaciones -más amplias las de las esquinas- alegraron sus fachadas
con discretos toques ornamentales de bastante buen gusto generalmente, recuerda
el periodista Juan Bustos en sus crónicas.
Tres décadas después, en el año 2000, la ciudad convulsionó porque no fue
una de estas casitas la que desapareció, sino todo un palacete, junto al Camino
de Ronda, que apenas sobrevivía incrustado entre dos gigantes bloques de pisos
de hormigón. Su demolición fue una tragedia muy sentida en Granada.
Este periódico recogió entonces que la calle Alhamar perdía de esta forma
su última villa, un edificio de los años treinta que quedó desprotegido por un
olvido del plan de urbanismo vigente. «La casa fue destruida en cuestión de
horas. El derribo llegó nueve días después de que el gobierno municipal (PSOE,
IU y PA) aprobara la licencia. Fue el pasado 14 de abril, el Viernes de Dolores
(y aniversario de la Segunda República). En cuestión de nueve días, con un fin
de semana por medio (el del Domingo de Ramos) y cuatro festivos de la Semana de
Pasión, la administración local ha debido notificar, al parecer, la
autorización de demolición a la Inmobiliaria Moleón, la promotora del bloque a
construir en el solar de la villa (con la altura de la zona). Eso es eficacia
administrativa», criticaba la crónica.
Todavía quedaban unas cuantas casitas más en la calle Alhamar, que solo
sobrvivieron hasta los años siguientes hasta que, al fin, desde esta semana,
del barrio de Fígares solo se conserva el nombre de su arquitecto.









