 |
| Hermandad de Ánimas de San Isidro, Los Olivos.1960 |
De casualidad he encontrado en Internet
el periódico Castilléjar Digital. Luis Dengra Felgueres,
Dinamizador del Centro Guadalinfo de Castilléjar, lo describe así en
el número 1, de marzo de 2009.
"Nace el primer
periódico digital de Castilléjar.
Hasta donde me alcanza la
memoria, en Castilléjar nunca
ha habido una empresa o algún
particular que haya llegado a
publicar algún documento de este tipo. Ahora, en estos tiempos
modernos que corren y con el
proyecto Guadalinfo bien implantado en el municipio, se
pretende realizar este periódico por y
para toda persona interesada en aportar
contenidos interesantes ( o que
crea que puede ser de interés),
con la ayuda y asesoramiento
del Dinamizador del Centro
Guadalinfo, y pueda difundirse lo mejor y más rápidamente
posible a través de esta gran red
de redes que es Internet.
En colaboración con el Excmo.
Ayuntamiento de Castilléjar, que nos cede una sección de su
web oficial www.castillejar.es
para publicar los distintos
documentos que se generen en
este proyecto, dispondremos de
un portal adecuado para la
correcta realización de la actividad. Sólo me queda desear que este
pequeño proyecto para
Castilléjar llegue a buen puerto
y que sea del agrado de los
lectores, que esperemos, sean muchos (…). Gracias a todos los redactores
por poner en marcha este
periódico y a los lectores por
interesarse en los contenidos".
En el apartado Memorias de Castilléjar, del periódico Castilléjar Digital, he copiado tres relatos de los vecinos, que se
remontan a la posguerra y a las décadas de los cincuenta y sesenta, en que España
empieza a desarrollarse al mismo tiempo que sufre una fuerte emigración hacia
los países europeos y Cataluña. Sus testimonios describen el ambiente de
pobreza, la solidaridad de los vecinos, las costumbres y tradiciones, así como
la religiosidad del pueblo y lo penoso que resultaba el trabajo en el campo. Y así como lo cuentan era la vida diaria en cualquier pueblo de España. En
los años cincuenta había altas tasas de mortalidad infantil y enfermedades
infecciosas, como la tuberculosis y el cólera, mientras que la esperanza de
vida del español medio era de cincuenta y nueve años para los hombres y sesenta
y tres para las mujeres. Hoy sin embargo tenemos un Estado de bienestar y es menos
penoso en todos los aspectos, baste decir que este año estamos en ochenta y
tres años de media para los hombres y ochenta y siete para las mujeres.
 |
| Ermita de Los Olivos. Castilléjar Digital |
Historia
de la fiesta de Los Olivos
Aproximadamente por el año
1955 se fundó la primera fiesta
en los Olivos en honor a San
Isidro labrador. Se celebró los
tres primeros años en la cámara de la tía Brígida, porque no
existía la ermita todavía. Allí se
montaba un altar y un
confesionario para celebrar la
misa y en el balcón (que ya no
está) decía el cura el sermón. La fiesta consistía en una misa
y al terminar se daba un
refresco. El refresco, como en
aquellos tiempos la economía
andaba bastante mal, consistía en dar garbanzos torraos y
cuerva. En aquel entonces era
una cosa extraordinaria. Seguidamente al refresco, se
hacía una procesión por todo el
pueblo. A lo largo de aquellos tres años, animados por la colaboración de Don Atanasio,
que era el cura que estaba aquí
en aquellas fechas, consiguió
unirnos a todos los vecinos que colaboramos con los materiales.
Unos traíamos piedra con las
bestias, otros sacábamos yeso y además echábamos jornales
para ayudar a los albañiles.
Para pagarles, colaboraron los vecinos y el ayuntamiento. En
cuanto a la fiesta, conforme han
ido mejorando los tiempos,
igual ha ido progresando la
celebración: lo que antes eran garbanzos torraos y cuerva,
ahora es carne, vino, cerveza, etc.,
El domingo se da paella para
todos los asistentes y por la
noche chocolate y churros para
todos. Deseamos de todo corazón que siga así. Francisco Martínez Expósito
La
Hermandad de las Ánimas de San Isidro
Era la encargada de sacar algún donativo para
las fiestas de San Isidro, año 1960 y 1962. Esta hermandad
iba de casa en casa tocando en las puertas y pidiendo un
donativo. Los vecinos aportaban lo que podían (productos del campo,
mayoritariamente) y luego se subastaban el día de año nuevo al salir
de misa. Esta hermandad también hacía bailes de puja por las noches,
que consistía en pujar por una persona para que bailara o
para se quitara y se pusiera otra. En la foto de la portada, de izquierda a
derecha: Julio Martínez, Eliodoro Martínez, Pedro Martínez, José González, José Martínez, Juan Pedro Mañas, Paulino Cáceres, Antonio Sánchez, Joaquín Sarabia y Miguel Guirao.
De izquierda a derecha: Diego Navarrete, Félix Martínez,
Miguel Guirao, Antonio Sánchez, Juan
Pedro Mañas, Andrés Jiménez y Pedro Martínez
 |
| Barrio de San Marcos, foto de don Eliseo Avellán, 1930 |
El barrio de
San Marcos
El barrio de
San Marcos, según la historia de Castilléjar,
es el barrio más antiguo, pues
incluso allí vivieron los moros
durante la ocupación.
En los años 40, todas las
viviendas eran cuevas y todas
estaban habitadas, incluso algunas tenían (y tienen)
ventanas que dan a la Morería. Se comentaba por aquellos
años, que esas ventanas se
utilizaban muchos años atrás
como miradores o puestos de
caza, donde se podía acechar a
los animales que venían a beber
agua al río y cazarlos, ya que en
aquel tiempo el monte llegaba
hasta la acequia de las Viñas, lo
que hacía que hubiesen muchos
animales salvajes en los alrededores del pueblo.
También nos contaban el origen
del nombre del río Guardal. Parece ser que hubo una gran
sequía en toda la zona y se
secaron todos los ríos excepto
este, así que lo llamaron Guardalá y de ahí vino su actual nombre.
Nos dejaron los moros un
murallón (atalaya) encima de la Morería, que tendría
aproximadamente 10 metros de
alto por 5 de diámetro, pero
hace unos 40 años hundieron lo
último que estaba en pie y ya solo nos queda en algunas fotos
antiguas que todavía conservamos.
Al subir el barranco, teníamos
una ermita (ermita de San
Marcos) y el 25 de abril subía
el cura desde la iglesia,
cantando la letanía, decía misa
en la ermita y al terminar
bendecía los campos desde el filo de la Morería.
Teníamos también la cueva de
las ánimas. Una mujer mayor
sin hijos la donó a la iglesia y, en
el barrio de San Marcos antiguamente,
fue donde los hermanos de las
ánimas guardaban sus instrumentos y ensayaban para
la Pascua. Decían que en las Eras Altas
había un pequeño castillo de
piedra de sillería (de ahí el
nombre de nuestro pueblo) pero
lo desmontaron para construir la iglesia con sus piedras.
Otra festividad era la del Miércoles de Ceniza,
actualmente recuperada, donde
se vestía un muñeco de trapo
igual que un hombre y se
bailaba de un lado a otro del
barranco hasta que se rompiera.
Volviendo a los años 40, a este barrio lo llamaban también el barrio de la alegría, pues casi
todos los vecinos éramos
familia. Nos trasladábamos de unas cuevas a otras, nos
prestábamos ayuda cuando
había mucha faena (la matanza,
la conserva del tomate y del pimiento, etc.) en definitiva,
nos llevábamos muy bien, tanto
para lo bueno como para lo malo.
La vida en aquellos años era muy distinta de ahora. Para
empezar, las familias eran más
numerosas. De hecho, eran
normales las familias con 5
hijos, aunque algunas llegaban
a los 17, 15, 10, etc. Así se
entiende que, en un grupo de 50
cuevas que había en el barrio,
se llegaran a tener 300 personas
viviendo en ellas (en el barrio de San Marcos
en la actualidad solo hay 32).
El día comenzaba al amanecer,
donde todas las chimeneas
echaban humo sin parar, pues
las madres preparaban el desayuno, antes llamado
almuerzo. Toda la familia se
levantaba a esa hora, hasta el gato se levantaba, a la voz del
padre en la puerta “la migas en la poyata, el que no se levanta
no las cata”, y así todos se
levantaban corriendo para no quedarse sin comer.
El desayuno, según el día, era:
migas, gachas, cuscús, etc. Había que comer bien para irse
al campo a las 7 de la mañana,
aunque previamente había que
subir agua del río, las burras con agüeras subían 4 cántaros y
muchas mujeres también lo
hacían con un cántaro en la cadera.
A esas horas, el barrio parecía
un belén. De todas las cuevas
salían muchos chiquillos, unos
con cabras, otros con ovejas,
burras, mulas, caballos, etc., Se
iban al campo y ya no volvían
hasta la puesta del sol, en que las
madres los esperaban para la cena.
La cena también era distinta a
las de ahora: olla, potaje, andrajos, etc., para recuperar
fuerzas. En el verano, todas las niñas y
los niños nos salíamos a la
puerta a tomar el fresco, a jugar
a la rueda y a cantar el Romance
de Bernabé. Desde el año 1950 nos fuimos
quedando solos en el barrio por
culpa de la emigración. Unos
fueron a Argentina, otros a
Alemania, a Barcelona, etc., Estos emigrantes y sus
descendientes todavía conservan su cueva, ya
reformada, y vuelven cada
verano a disfrutar de su pueblo
y de su cueva. En esos días
parece que el barrio vuelve a como era antes. Usuaria del Centro
Guadalinfo. Castilléjar

Dicho, pedimento y
boda, años 1950-1960
El dicho era hablar con
el cura sobre la boda y te
preguntaba cosas sobre el Catecismo y los datos
personales de la pareja. Las amonestaciones
eran 3, una cada domingo, y hasta que no pasaba su tiempo
no era la boda. Las amonestaciones se publicaban
en el altar o escritas en la cancela (amonestaciones:
publicaciones de los datos de
los contrayentes y familiares
para ver si había algún
impedimento para la boda).
Pedimento y
preparaciones. Las invitaciones se hacían en el
pedimento y eran para la boda,
y se iba de casa en casa
invitando, pues no había tarjetas. Al hacerse el
pedimento en la casa, se hacía mucho trabajo: se desmontaban
camas, muebles, etc., pues
había que dejar la casa libre
para poner mesas, tableros, etc. Las camas no se armaban
hasta que no pasaba la boda, así
que se dormía con los
colchones en el suelo. Se
buscaban fuentes, jarras, cucharas, lebrillos, mesas, todo
lo que hacía falta de familiares y vecinos más cercanos. Se
hacían galletas, roscos de
viento, magdalenas, pasteles, garbanzos torraos, cuerva, chapurrao, mistela casera, vino
y tapas. El convite se hacía al
anochecer y llegaba toda la
gente a la casa precedidos del músico con el acordeón. Poco a
poco se ponían las mesas para
comer, después se hacia una pausa y
los padres del novio les
daban el regalo. Seguidamente,
los padrinos y después todos
los demás. Luego a comer y a
bailar toda la noche hasta el amanecer.
La
boda duraba todo el día.
Los preparativos empezaban 2
días antes, había que matar pavos, gallinas, conejos, pollos,
etc., y el día antes debía estar
todo preparado. Se amasaba el pan y
de esa misma masa se
hacían las tortas (bicarbonato,
raspadura de limón, canela, aceite y azúcar), todo lo que se
comía era casero. La ceremonia
era a las 11 de la mañana. En
aquellos tiempos se velaba a los
novios. Durante el ofertorio se
cubría con un manto la cabeza
de la mujer y los hombros del
hombre hasta antes de la comunión y cada uno sostenía
una vela encendida. Las velaciones se cerraban en
tiempo de Adviento y de Cuaresma.
Después de la ceremonia se
daba el desayuno con chocolate y torta, y entre comida y
comida, baile. A mediodía la comida era
una caldera de cobre grande, de arroz con carne de corral y
carne en salsa. Por la noche,
pepitoria de pavo y carne frita.
Por la tarde los novios
enseñaban su casa a los
invitados. Las cocineras en
aquellos tiempos eran: La tía María la Bolilla, su hija Isabel,
María la de Santiago y Gabriela. Usuaria del Centro
Guadalinfo. Castilléjar
Posdata. Me he limitado a
poner algunas comas, acentos y vocablos en cursiva. El término Guardal procede de la palabra árabe Wadi-al- Hardar, río el Ardar. Tras la expulsión de los moriscos se quedó en Guadahardal, hasta el rio Guardal que
conocemos hoy. Usuaria del Centro
Guadalinfo, viene así en el periódico digital.
http://www.castillejar.es/digital/datos/castillejar_digital_marzo_2009.pdf