sábado, 15 de mayo de 2021

CLAUSURA DEL CEMENTERIO DE CASTILLÉJAR

  

Cementerio de Castilléjar, mayo 2013

El 27 de septiembre de 2002, el Boletín Oficial del Estado publicó la resolución del Ayuntamiento de Castilléjar por la que se clausura el viejo Cementerio Municipal. Copio una parte del texto: a) Dejar constancia de que han transcurrido más de treinta años desde la última inhumación y, en consecuencia, procede iniciar el expediente de clausura definitiva, que conllevaría la exhumación y posterior inhumación-cremación de los restos en el nuevo cementerio municipal. b) (…) a fin de que las familias de los difuntos inhumados puedan adoptar las medidas que su derecho les permita, en el plazo de tres meses. c) Finalizados los trámites anteriores y transcurrido dicho plazo desde la última publicación, se solicitará del ilustrísimo señor Delegado provincial de la Consejería de Salud dicte resolución autorizando la clausura definitiva del cementerio y los restos que pudieran permanecer aún serán exhumados de oficio y trasladados al nuevo cementerio. Lo manda y firma el señor Alcalde-Presidente, don Jesús Raya Ibar…

 Ánimas del tiempo ido lo publiqué en mi blog el 14/11/2014, copio este párrafo: Un inexplicable decreto del alcalde –hace unos doce años– ordenó la clausura del cementerio y que los restos de los cadáveres fueran trasladados al nuevo cementerio, donde los familiares tuvieron que pagar el nuevo nicho. El motivo de todo esto, pues que iban a construir una residencia de ancianos. Las calaveras rodaban por los suelos y algunos ataúdes fueron profanados, en fin, allí se produjo un paisaje dantesco. Mi hermana Angustias precisamente fue enterrada en el antiguo cementerio, a comienzos de los años sesenta, por eso he querido tener un recuerdo para ella. El caso es que en el cementerio quedaron, y todavía quedan, muchos restos pero no fueron trasladados de oficio al nuevo cementerio, por lo que se ha incumplido la resolución del Ayuntamiento.

 En el año 2003, Jesús Raya, del PSOE, dimitió y dejó de alcalde a Andrés Jiménez, entonces yo tenía cierta amistad con éste y el Ayuntamiento me iba a pagar la edición del libro Diálogos en la tierra de los ríos. Recuerdo que ese día de agosto empezaba la Feria de Santo Domingo y ambos estábamos sentados en la Plaza Nueva, el caso es que tuvimos una fuerte discusión a cuenta del cementerio civil, que había clausurado el anterior alcalde, y la zona la iban a recalificar para convertirla en urbanizable. Enojado por semejante atropello, le dije a Andrés Jiménez: Ahí están enterrados nuestros antepasados, en el cementerio esta toda la historia de nuestro pueblo. Al día siguiente, cuando Andrés me vio, me dijo: ¿Sabes lo que voy a hacer?, voy a echar una capa de arena sobre la tierra del cementerio y lo voy a dejar tal y como esta. Había reflexionado y de esta forma se quitó el problema que había heredado. Pero nuestra amistad se enfrió debido a la concejal de Cultura, por lo que decidí pagar yo la edición del libro aunque incluí en sus páginas la Presentación del alcalde. Después de darle muchas vueltas, en la Introducción yo escribí estas líneas: Destacar mi agradecimiento a don Leovilgildo Gómez, vicario general de la Diócesis Guadix-Baza, porque intervino para que no desapareciera el cementerio viejo.

 Esta frase provocó que el alcalde le enviara al vicario una carta de protesta, pidiéndole que le aclarara cuál había sido su intervención en el cementerio. Este le contestó con diplomacia y más tarde me enseñó la carta. Como las cosas iban ya torcidas, en febrero de 2007, recibí en mi domicilio una notificación de la secretaria accidental del Ayuntamiento de Castilléjar, donde dice en el encabezamiento (sic): … que el Arquitecto Técnico Municipal, ha emitido el siguiente informe: Que realizada visita a la calle Rosario de Castilléjar, según indicaciones de la Alcaldía... me apremia para que haga algunas reparaciones en la vivienda y sobre todo proceder de forma urgente a restablecer el murete del patio lateral sustituyéndolo, procediendo a la vez a la limpieza de la zona. El escrito es una verdadera chapuza, que seguramente redactó el alcalde, con la de viviendas en ruinas que había en el pueblo.


En la notificación no se cita el nombre del arquitecto técnico ni tampoco viene firmada por él, ni siquiera el número de la vivienda afectada. El caso es que a los pocos meses el alcalde Andrés Jiménez procedió al derribo del patio de la casa, sin notificarme a mí o a mis hermanos, y sin un informe del arquitecto técnico. Este sujeto incurrió en una presunta prevaricación, dictó una resolución injusta a sabiendas, sin abrir un expediente ni dar audiencia a los interesados, con presunta falsedad en documento público… La denuncia hubiera sido un verdadero escándalo. A partir de entonces, por la puerta del patio los chiquillos entraban a la vivienda. Pasado un tiempo, solicité al Ayuntamiento la demolición de la vivienda al negarse mis hermanos a hacer algunas reparaciones y por quejarse un vecino. Era la casa de mis padres y donde nos habíamos criado, por lo que me dolió mucho.

 Reproduzco la denuncia que un parlamentario andaluz del PSA hizo en el Granada Hoy, el 13 de febrero de 2004, yo mismo vi algunas calaveras en el suelo del cementerio, entrando a mano izquierda.  






Ambos ediles habían generado una Deuda en Castilléjar que  ascendía a 1.753.000 euros, en 2008, mientras aumentaba la despoblación de forma alarmante. El 14 de marzo de 2020 estaba previsto que yo presentara mi libro Leandro: Castilleja de los Ríos en blanco y negro, en el Ecomuseo de Castilléjar, sin embargo, el alcalde Jesús Raya publicó un bando prohibiendo cualquier acto público a partir de esta fecha, por la pandemia. En una decisión completamente arbitraria, permitió que se celebrara el mercadillo del sábado, pero prohibió la presentación del libro, cuando ambos eran actos públicos. De manera que gobierna el pueblo como si fuera su cortijo y su palabra es la ley. Sin embargo, este protector de la cultura y de las letras no tuvo reparo alguno en inaugurar el pasado 24 de abril el Encuentro Virtual de Escritores, permitiéndose el lujo de leer unas poesías.

El alcalde Jesús Raya debería explicar a los castillejanos por qué clausuró el cementerio civil para recalificar los terrenos, obligando a las familias a trasladar los restos de los cadáveres al nuevo cementerio, donde tuvieron que pagar un nicho nuevo. Y si las macrogranjas eran realmente para crear puestos de trabajo, como él aseguraba con frecuencia. También me gustaría preguntarle, si el Ayuntamiento va a exhumar y trasladar los restos que quedan al cementerio nuevo, como manda la resolución que él mismo firmó y publicó. Y lo que nunca entenderé, ¿en qué podía estorbarle para sus planes urbanísticos la ubicación del viejo camposanto?, porque, desde su lamentable cierre, ya no descansan en paz nuestros ancestros. Y una reflexión final: si esto lo hacen conmigo, que saben que escribo y que no vivo en el pueblo, ¿qué no harán estos ediles con el vecino que se atreva a criticarlos? 

¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! Gustavo Adolfo Bécquer

  

Resolución de la clausura del cementerio

https://www.youtube.com/watch?v=-t06XP668PI


                                           Despedida en el cementerio de San Clemente (Huéscar)

sábado, 17 de abril de 2021

LOS TRES AMIGOS

 

En el CEIP Los Ríos, de Castilléjar




Muchas veces los encontré juntos por el Camino de Ronda, o cerca de la Plaza Einstein, eran amigos desde pequeños, de cuando vivían en Castilléjar, y siguieron siéndolo cuando los tres se trasladaron a Granada, por motivos de trabajo o de jubilación. El mayor se llamaba Antonio Sánchez Guijarro, en el pueblo lo conocíamos como el Quito, un maestro jubilado de 81 años. Luego estaban Antonio Vico (lo llamaban Antoñico), también maestro jubilado, y Pepe Martínez, un farmacéutico que regenta una ortopedia en Granada. Antonio falleció en Granada el pasado 9 de abril y al día siguiente fue enterrado en Castilléjar, fue entonces cuando me di cuenta de su valía. Me avisaron de su fallecimiento tres paisanos por wasap (lo que da idea de la repercusión que tuvo entre quienes lo conocíamos) y a los tres les escribí lo mismo: Antonio Sánchez era de lo mejor que teníamos en el pueblo. Cirilo Vico, hermano de Antoñico, define así a Antonio Sánchez: Era serio, fiable, atento, prudente, respetuoso, leal con los amigos y siempre te saludaba con una sonrisa. Era muy completo.

 Casi siempre me encontraba a los tres inseparables amigos sobre el mediodía, venían del bar Los Alpes donde ponen buenas tapas de pescado. Cruzaba con ellos unas palabras, a veces comentábamos algunos sucesos del pueblo o bien nos reíamos con alguna gracia que yo les decía. El más cercano es Pepe, mientras que Antonio Sánchez apenas abría la boca, pero daba gusto cruzarse con ellos por la amabilidad que derrochaban. Un día no recuerdo bien qué les dije, alguna tontería, pero al cabo de los meses cuando me encontré de nuevo con ellos, traté de rectificar: Disculpadme por aquello que os dije, porque vosotros sois de los más cultos del pueblo. Ellos ni siquiera lo habían tomado a mal. Era un espectáculo ver a los tres amigos juntos, a cual en peor estado de salud, pero unos minutos de conversación con ellos te animaba el día. Se notaba que disfrutaban de aquella amistad que venía de la infancia y parecían unos niños con zapatos nuevos.

 Otras veces me crucé con Antonio Sánchez por el Camino de Ronda y nos decíamos un simple adiós. Iba en dirección a su piso, cerca de la calle Recogidas, su esposa Aurorita había fallecido varios años antes y tenía dos hijas. Antonio era de estatura pequeña y regordete, y muy discreto hablando. Antonio Vico tiene 78 años, lleva gafas y fue un ligón en sus años jóvenes, la última vez que me crucé con ellos no dijo nada, luego me enteré que tenía un poco de alzheimer y sus amigos tuvieron que salir a buscarlo a la calle porque se había perdido. Por eso, Antonio Sánchez solía acompañarlo y lo dejaba en su piso, que se encontraba unas calles antes de Recogidas. Su hermano Cirilo me cuenta que un día salió a buscarlo por el Camino de Ronda y lo encontró en la placeta que hay al lado de la gasolinera de Méndez Núñez: “No te muevas de ahí, Antonio”, le dijo cuando lo vio.

Antonio Sánchez. Foto de Carmela Zambudio




 Pepe Martínez me contó que había tenido un ictus como el del alcalde Torres Hurtado, pero me voy recuperando. Salúdame si me ves por la calle y no pienses que he pasado de largo, pues por un ojo no veo y por el otro apenas. Hace dos años lo encontré en una céntrica sucursal bancaria, tenía que hablar con él pero cuando me di cuenta se había marchado. Buscándolo, logré alcanzarlo cerca de la calle Recogidas: Pepe, ¿tienes el móvil de Antonio Sánchez?, le pregunté. Recuerdo que la Navidad estaba cerca y el bueno de Pepe se despidió dándome un abrazo. Así de familiar es. Días después llamé a Antonio Sánchez y lo invité al Encuentro de Escritores de Castilléjar, que se celebra cada año el 23 de abril, para que hablara de lo que él quisiera ya que por su escuela han pasado centenares de niños del pueblo, y hoy son padres de familia. Rehusó cortésmente, yo esperaba que aceptara pero posiblemente no se vería con ánimos. Juan Ramón Martínez (hermano de Pepe) recuerda a Antonio Sánchez: Era prudente, amable y servicial. En los años sesenta, junto con los maestros don Miguel Lozano y don Emilio Carmona, fundaron una academia en Castilléjar  donde preparaban a los niños para el examen de ingreso, que tenía lugar en la Sección Delegada del Instituto Padre Suárez de Huéscar. En su juventud, los tres amigos fueron miembros de la Peña Grande junto a otros jóvenes de su edad.



 Resulta que Pepe Martínez era el que peor se encontraba de salud pero se va bandeando, dentro de sus limitaciones. Antonio Vico se encuentra internado en una residencia en Granada y tiene una discapacidad del 75%. Y de Antonio Sánchez Guijarro nos ha quedado su discreción y amabilidad, por lo que en Castilléjar lo van a echar de menos. Descanse en paz.

 Posdata: En la fotografía de la plaza de toros, que hizo mi padre a comienzos de los años sesenta, Antonio Vico se encuentra en el centro, con gafas, tapándole la mitad de la cara a Antonio Sánchez, que está detrás. A Don Miguel Lozano se le ve a la izquierda, sentado sobre un palo, junto a la juventud de entonces. Copio este párrafo de mi último libro Leandro, Castilleja de los Ríos en blanco y negro (2020): “Antonio Sánchez Guijarro ejerció bastantes años de maestro en Castilléjar y, hace dos años (después del funeral de María Gea, la mujer de mi tío Bonifacio), me contó esta anécdota: Un día les pregunté a los niños de mi clase qué querían ser de mayores y cada uno me iba diciendo una profesión, pero Evaristo, un niño que andaba con muletas, me contestó, “Yo quiero ser Leandro”, como diciendo que quería ser fotógrafo.


domingo, 4 de abril de 2021

EL MONUMENTO A LA CONSTITUCIÓN

 

Monumento a la Constitución, en Granada



Un pueblo que no lucha por su libertad, está condenado a ser un esclavo

 

Hace unos días quedé con unos compañeros en Granada, de manera que dejé el coche en las afueras, más abajo del Hospital la Inmaculada, subí andando por la calle Ribera del Genil  y luego me desvié por el Paseo del Violón, donde montaban el ferial en los años setenta, con el atronador  ruido de los coches eléctricos. Al paseo también le llamaban entonces el Tontódromo, porque los jóvenes solíamos ligar por aquí. Años antes, celebraban aquí el mercado del ganado. Cerca del Puente Romano, me detuve unos momentos delante del monumento al flamenco, que el Ayuntamiento inauguró hace unos años. Sin embargo, al comienzo de la Transición, por los años ochenta, en este mismo lugar se inauguró un monumento a la Constitución de 1978. Tenía forma de un templete, sostenido con columnas, y estaba recubierto de mármol gris. En la parte frontal podía leerse: Granada a la Constitución española, 1812-1978, y en el lateral derecho venía reproducido el Preámbulo de la Carta Magna: La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía…  En los otros laterales se reproducían frases de los artículos. El monumento, de estilo decimonónico, estaba coronado por una granada, era lo que se dice una obra de arte y yo a veces me paraba nada más que para contemplar aquella belleza.

 En Internet, he encontrado esta crónica de Juan Luis Valenzuela, en el Plural.com, del 20 de noviembre de 2013, con este titular: Granada cambia un monumento a la Constitución por uno al flamenco, mientras mantiene otro en homenaje a Primo de Rivera. Un cantaor y una bata de cola pasan a sustituir al único ensalzamiento a la Carta Magna en la ciudad de la Alhambra (…). Si este hecho no fuera suficiente provocación para los demócratas ahora se une que un monumento a la Constitución que presidía el céntrico Paseo del Violón, "desapareció" hace unos años por motivo de unas obras y ya no ha vuelto a ser repuesto. (…). Y a continuación, describe el nuevo monumento: Así es como a "bombo y platillo" se inauguró este fin de semana esta inmensa escultura representada por una bata de cola, un cantaor flamenco y un guitarrista. Este hecho ya ha levantado polémica en la ciudad y algunos medios…

Monumento al flamenco

  Resulta incomprensible e intolerable en una democracia que quitaran el monumento a la Constitución (que recoge los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos españoles) y colocaran en su lugar un monumento al flamenco, lo que da idea de la cultura democrática de los responsables del Ayuntamiento y, lo que es peor, que casi nadie levantara la voz en Granada. ¿Dónde estaban entonces los políticos, los intelectuales y los ciudadanos?  ¿Es que no había otro sitio en la ciudad de Granada para un monumento al flamenco, mira que hay espacio en los Paseos del Salón y del Violón? Comprensible es que un dictador quite un monumento a la Constitución, pero no que lo haga en Granada un ayuntamiento democrático, que ha sido elegido libremente por los ciudadanos, precisamente porque este derecho viene reconocido en el artículo 23 de la Carta Magna. Un monumento a la Constitución está por encima de las creencias, de las ideologías y de las arbitrariedades de un ayuntamiento. Cierto es que el flamenco forma parte de la cultura de Andalucía y merece un reconocimiento, pero el monumento no puede ser ubicado en el lugar que ocupaba la Constitución, creo que la sociedad granadina tenía que haber reclamado ante semejante atropello y aún estamos a tiempo.

 Baste recordar que la Constitución de 1978 fue pactada y consensuada por los principales partidos políticos (acordaron los artículos los políticos Pérez Llorca, Herrero de Miñón, Alfonso Guerra, Solé Tura, Miquel Roca…, los llamados padres de la Constitución) y fue votada afirmativamente por más del noventa por ciento de los españoles, el 6 de diciembre de 1978. Esta Ley de leyes es la que más ha durado en la historia democrática de España, la que ha permitido el progreso y las libertades que disfrutamos hoy día y la que hizo posible un pacto entre los vencedores y vencidos de la Guerra Civil de 1936. Lo que la II República no fue capaz de conseguir, fue posible con la Constitución de 1978. Por eso merece algo más que un monumento, porque las libertades y los derechos se pueden perder (ya lo vimos con las restricciones del Gobierno a la libertad de expresión, aprovechando el confinamiento del pasado año) y también un país puede ir a la ruina por los malos gobernantes. Mi idea no es acusar ni señalar ahora a nadie, sino que la pregunta sería: ¿Granada se merece un monumento a la Constitución, a esos 169 artículos que consiguieron que los españoles pasáramos de vasallos a ciudadanos? La bella ciudad de Cádiz, tan amante de sus tradiciones, es un espejo y un ejemplo donde podemos mirarnos.

 

Monumento a la Constitución de 1812, en Cádiz


domingo, 21 de febrero de 2021

ABANDONADO A SU SUERTE

 


 

Me quedo con su sonrisa transmitiendo esa luz inocente y genuina, Dios cuidará de Raúl, seguro. Xyrawatic


Mi hermano Raúl padeció el Covid en noviembre del pasado año y dio negativo el 4 de diciembre, en el Centro Psicopedagógico de Discapacitados Reina Sofía, de Armilla. El 27 de enero le inyectaron la segunda dosis de la vacuna del Covid. El 31 de enero lo ingresan en Urgencias del PTS, de Granada, y el Informe de Alta de Urgencias dice así: “Refiere la auxiliar que lo acompaña que lleva dos días con diarreas y vómitos y que hoy estaba muy nervioso y agitado y que se ha caído tres o cuatro veces al suelo. En torno a las 17:30 le han dado medicación indicada por la enfermera para sedarlo (no sabe cuál, pero “les ha costado mucho que la tragase”). Media hora después estaba en la situación de gran trabajo respiratorio, desaturación y depresión neurológica (…) Muy mal aspecto general. Pálido, taquipneico e hiporreactivo. Estrabismo divergente (a su llegada a Urgencias)”. El facultativo que atendía a Raúl me dijo esa noche: “Ingresó con insuficiencia respiratoria y en estado de coma, espero que se salve”. En la residencia llaman a la ambulancia, cuando ya se encuentra en estado de coma y lleva dos días con diarreas y vómitos. Y en el penoso estado que se encontraba, ¿cómo se les ocurre darle medicación para sedarlo?

 Copio este párrafo del Informe de Alta de Urgencias: “PCR Covid negativa… visto todo en conjunto y dado lo raro del caso (afectación pulmonar tan prominente con desarrollo de SIADH muy severo en sólo tres días), considero, además de la broncoaspiración, una posible reacción pulmonar hiperinmune a la vacuna del Covid, que tramitó una coronavirosis hace algo más de dos meses. Ojalá no fallezca (haremos todo lo posible por su curación), pero en tal caso sugiero proponer autopsia clínica al hermano y tutor legal (…) Persiste estado de coma. 10 horas. 1. Posible causa desencadenante hiponatremia severa (estaba deshidratado) 2. Posible broncoaspiración, en paciente con Covid en noviembre (TAC informado como Covid severo)”.

 El 2 de febrero, como llevan 24 horas sin informarme de su estado de salud y eso que el enfermo está en coma, pongo una reclamación sobre las 12 horas. Poco después me llaman por teléfono: “Se encuentra peor que cuando entró y lo trasladan a planta”. Un facultativo me dijo días después que en Observaciones propusieron llevarlo a la UCI, pero lo enviaron a la planta séptima del Hospital, y eso que más de la mitad de las camas de la UCI estaban libres durante esos días. A un enfermo lo trasladan a planta cuando ha mejorado, sin embargo Raúl había empeorado ostensiblemente y necesitaba cuidados intensivos.

 Falleció por neumonía aspirativa en menos de 24 horas, el 3 de febrero, y el facultativo ya preveía la muerte en el Informe. “Se ha producido lo peor”, me dijo un médico por el móvil, a las 13:30 horas. Sabiendo el estado terminal en que se encontraba el enfermo, ¿por qué no me avisaron para poder acompañarlo en las últimas horas, en cualquier habitación? Cuando llegamos a la habitación estaba con los ojos abiertos y la boca completamente abierta, “murió atragantado”, me dijo la doctora una hora después (posiblemente de las flemas que le producían los bronquios); la funeraria llegó cuatro horas después de avisarla y así una serie de circunstancias. En la contestación a mi reclamación, el director gerente del Hospital Universitario Clínico San Cecilio trata de justificar lo injustificable: “El día 1 de febrero, a las 22:28 horas, tras contactar con el médico de la residencia es usted informado. A las 14:45 horas, del mismo día, es igualmente informado”. En la reclamación expongo que “desde las 15:30 horas que me llamó ayer (la doctora), nadie ha vuelto a darme noticias”. Porque es obvio que, si me llaman la noche anterior, yo no pongo la reclamación catorce horas después. 

 Raúl se encontraba muy débil y sin defensas, había salido más delgado del Covid, pesaba cerca de cuarenta kg y estoy convencido de que hoy estaría vivo si no le hubieran puesto la segunda dosis de la vacuna.  No es mi intención denunciar a nadie, pero es evidente el abandono, la dejadez… con los enfermos en las residencias y hospitales, aunque al final de la reclamación indico que, “con anterioridad, me informaron bien los especialistas”. De lo que se trata es de salvar vidas y de que otros enfermos no sufran estas penalidades, a veces indignas. Oficialmente, nadie ha fallecido por el Covid en el Centro Psicopedagógico de Discapacitados Reina Sofía, ni nadie lo ha padecido, a pesar de que en noviembre pasado había más de treinta contagiados, entre ellos mi hermano Raúl. Habría que preguntarse si los discapacitados son ciudadanos de segunda categoría. 

  La segunda dosis de la vacuna a los que han tenido el Covid puede estar provocando secuelas y muertes: ya ha habido algunas denuncias de familiares en el juzgado y, en el Informe, el facultativo lo dice bien claro: "una posible reacción pulmonar a la vacuna que tramitó una coronavirosis, hace algo más de dos meses", y propone la autopsia para comprobarlo. Hace una semana que Francia ha recomendado una sola dosis de la vacuna para los que hayan pasado el Covid-19, y creo que en España deben de aplicar esta medida preventiva también, en poco tiempo veremos los resultados. 

Esto me escribió una enfermera, hace dos días: "Nadie se merece pasar esas penalidades y morir así con esa dificultad para respirar tan grande, aunque estuviese en coma (...), que ni siquiera le cerraron los ojos y la boca y evitar impactar a los familiares, que bastante tienen con su dolor y verlo así y quedarse con esa imagen...". Finalmente, quiero expresar mi agradecimiento a cuantos me escribieron y llamaron durante estos pasados días. Raúl pasó por la vida haciendo el bien y no se merecía una muerte así, a los 56 años: abandonado a su suerte. 

https://www.ideal.es/granada/piden-investigar-muerte-mala-praxis-vacuna-covid-granada-20210407124011-nt.html?fbclid=IwAR1PCe3MDlf_-X_hIhE3DHZ_q1T8wjrwxUTJ4U0ywis8tG_r96uMkmrzuwQ


jueves, 28 de enero de 2021

LA PRESA DEL CURA

 




La Presa del Cura, en el Guardal 








El 17 de enero, mi paisana María Fresneda colgó un video en su perfil de Facebook, sobre un tramo del rio Guardal (viene del árabe, Wadi al-Hardal, río el Ardal), a unos dos kilómetros de Castilléjar. Esta es la Presa del Cura, tiene unos cortados considerables y me da miedo asomarme. Mi Manolo siempre venía a bañarse aquí, pero yo es la primera vez que vengo, dice María. En esta parte del Guardal hay un recodo, que hace un ángulo recto, donde el rio ha ido recortando el terreno y la altura del acantilado impresiona. En los años sesenta aquí había un remanso de algo más de un metro de altura y era el lugar ideal para bañarnos los zagales. Con nueve o diez años, muchas tardes de los meses de verano iba a bañarme con los amigos y la imagen que recuerdo de la primera vez que fui es que los mayores (tendrían unos tres o cuatro años más que nosotros) estaban sentados en pelota, tomando el sol sobre las losas del recodo. El agua estaba templada y entonces era transparente, yo a veces solía abrir los ojos cuando me sumergía y aguantaba casi un minuto sin respirar. También había un poco arena en la parte izquierda del río, en la solana, de manera que allí nos tostábamos al lado de los melocotoneros. Pero estaba claro que no iba a ser un paraíso la Presa del Cura.


Los acantilados y Castilléjar al fondo 






Yo solía ir con Javier, el de la Nati (falleció hace dos años, a muchos nos asociaban con el nombre del padre o de la madre, una herencia de los árabes) y alguno más, pero a veces, cuando nos vestíamos para regresar, venían unos zagalitrones (siempre los mismos) y nos echaban cieno en la espalda, de manera que otra vez al agua, patos, a quitarnos el barro. Pero los malafollás volvían a las andadas y entonces no nos quedaba otra que coger los trapos y salir a escape por el río arriba, perseguidos por los susodichos, que no paraban de tirarnos pegotes de cieno mientras se reían. Lo pasábamos bastante mal, “¡que me dejes ya, que no me tires más barro, leche!”, les decíamos inútilmente, porque, cómo te presentabas en tu casa hecho un adefesio (nuestras madres utilizaban mucho este término, se ve que viene de la famosa “Carta de San Pablo a los efesios”, y de ahí a adefesio sólo hay un paso), porque entonces eran peores el alpargate y las broncas. Cuando cesaba la persecución, hacíamos las abluciones en el río y nos quitábamos las pellas. Otras veces, nos echábamos en la arena para tomar el sol y resulta que algún bromista había enterrado unas matas de pinchos. Eran las travesuras de los zagales y conticoneso ibas aprendiendo con los unos y con los otros. Pero, en la Presa del Cura se pasaba muy bien por las tardes, era como una piscina pública donde a veces teníamos que soportar pesadas bromas pero allí nos sentíamos libres en medio de la naturaleza y del agua, y lejos de las sempiternas órdenes de nuestros padres.

La rampa y los campos sin cultivar









Un poco más abajo hay una especie de rampa en el cauce del río, donde se oye el rumor del agua al bajar, a la vez que se refleja la luz del sol. Sin embargo, el paisaje ha cambiado bastante, porque entonces había álamos y hierba en la ribera del rio y los campos estaban plantados de melocotoneros, pero unos años más tarde los agricultores los arrancaron porque no se costeaba venderlos a los murcianos, porque les ofrecían una miseria. Los melocotones de Castilléjar tenían fama en la comarca de Huéscar por su excelente sabor. Ahora los bancales y la ribera están abandonados, hay muchos carrizos, cuando antes no había un trozo de tierra que no estuviera cultivado porque la mayoría de los habitantes vivían de la agricultura, pues prácticamente no había otro medio de vida, y tampoco existía el desempleo. Incluso el agua tiene un color azulado, cuando antes era transparente, pues en las fuentes del Guardal había truchas.


Los Barrancos, al atardecer 





María sigue grabando el video mientras camina por la verea que discurre por la parte baja de los Barrancos. Estos cerros ofrecen un paisaje desértico, donde sólo crecen las atochas, y toma un color marrón dorado con los últimos rayos del sol; centenares de castillejanos se ganaban la vida cogiendo esparto, un trabajo bastante duro porque hay que arrancar las matas con el cogeor. Hace un par de años propuse en Facebook hacer un monumento al espartero, pero el alcalde dijo que no había dinero, cuando sí lo ha habido para otras cosas. Los esparteros forman parte de la historia de Castilléjar y es precisamente lo que nos diferencia de los pueblos limítrofes, es más, hoy muchos trabajadores siguen cogiendo esparto para cobrar las peonadas del desempleo. Recuerdo que, desde la calle del Rosario, yo veía al atardecer las reatas de caballerías por los Barrancos (a unos tres km de distancia), con los esparteros que regresaban al pueblo después de echar una dura jornada. Por eso digo que sería un bonito homenaje a esos cientos de castillejanos que tuvieron que emigrar en los años sesenta, muchos de ellos fallecieron ya, pero todavía viven paisanos que me cuentan las penalidades que pasaban. En Granada está la estatua del aguador, que es una atracción turística, en Cúllar Vega la estatua del cultivador de tabaco y así en muchas ciudades.


La Cueva del Cura 









Aquí está la cueva del Cura, ya no vive nadie, esperemos que algún día las cuevas se llenen de gente como antes. Esto es una hazaña, yo vivo en una cueva al otro lado del rio…, dice María. Recuerdo que una tarde, después de bañarnos, varios niños entramos en esta cueva, creo que por una ventana, y nos encontramos ocho o diez pájaros dentro. Nosotros tratamos de cogerlos, tirándoles las sandalias y lo que teníamos a mano mientras volaban por las habitaciones, aquello fue un todo espectáculo para nuestras mentes infantiles y traviesas. Al estar vacía la cueva, los gorriones habían hecho sus nidos allí. Ignoro por qué se llaman la Presa y la Cueva del Cura, puede que pertenecieran a un cura, como ocurre con la aldea de el Cortijo del Cura. En otro video, María Fresneda nos muestra el Puente de las Juntas (lo están arreglando), llamado así porque el río Galera, que viene de Orce y de Galera (aquí se le une el  rio Barbata, de  Huéscar), se junta con el Guardal, que nace en la Sierra Seca. Hace años el río Galera bajaba sucio, pues llevaba las aguas fecales de este pueblo, pero es que también vertían las aguas fecales de Castilléjar al Guardal, hasta no hace mucho, que instalaron una depuradora. ¡Cuántas tardes de diversión les debo a estos dos ríos, en ellos aprendí a nadar y a estar muchas horas con los amigos de la infancia, donde pescamos muchos cangrejos y por eso estábamos delgados como juncos de tanto bañarnos! Mi padre me retenía en casa, a duras penas, hasta que hiciera la digestión, incluso un día nos dio un dolor fuerte de barriga a Javier y a mí; entonces pensamos que era un corte de digestión y que nos íbamos a morir de un momento a otro, al lado del río Galera, precisamente donde nuestras madres solían lavar las tripas de los marranos, de manera que nos pusimos a rezar padrenuestros y avemarías, esperando lo peor. Sin embargo, al otro día ya no nos acordábamos de nada y vuelta a las andadas. 


El Puente de las Juntas, en obras


El rio Galera, a la derecha del puente

Unión del rio Guardal con el Galera

María Fresneda termina el video con estas palabras: Cada provincia de España tiene su encanto, unos terrenos maravillosos y únicos. Esta frase me ha recordado al poeta Antonio Machado, que dejó escrito: Todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás.


Posdata: las fotografías están sacadas del video de María Fresneda, salvo la de los Barrancos.


jueves, 10 de diciembre de 2020

EL ANTIGUO SEMINARIO DE GUADIX



 
Fachada del Seminario, 2014

 Dedicado a los padres y a los exseminaristas


Copio algunas frases de Antonio Gabarrón Torrecillas, que publicó en Facebook, el 7 diciembre de 2020:

“Seminario de Guadix, año 1949. Dos jóvenes sacerdotes y encomendados más tarde a preparar los seminaristas hablan entre ellos”. Carlos pregunta, “¿qué actividades podemos realizar para los seminaristas, en los tiempos de asueto?”. Y Jerónimo le responde: “Preparar una danza sagrada… qué tal montar la danza y música de los seises (…). Setenta años ya del estreno de los Seises en Guadix. La Alcazaba fue testigo de los primeros ensayos en sus torreones, trabajo, constancia, disciplina…”. Antonio Gabarrón acompaña el texto con fotografías de don Carlos Ros, de don Jerónimo Gil y de los Seises, así como de la gran Schola Cantorum del Seminario.

Días después, Benito colgó en el wasap de Seminaristas amigos el diálogo entre don Carlos Ros y don Jerónimo (administrador del Seminario), así como la foto de los Seises y de la procesión por la Alcazaba, lo que me ha servido de referencia para escribir estas líneas. Le he preguntado a Antonio Gabarrón por la fecha de la página “Del Seminario Menor”, de la revista “Vida” y me ha respondido: “De 1950, y el diálogo es recreado y pongo 1949 porque fue cuando sucedió”.

Tony Parra le hace este comentario:

“Gracias por esas fotos y gracias por la de los Seises pues no recordaba esa foto y me ha hecho recordar esos momentos, ese año bailamos en las Divina Infantita de Granada, si más no recuerdo fue la primera vez que los Seises bailaban fuera”.




Copio algunos párrafos “Del Seminario Menor”.

“Octubre, 10. Martes. Día de la entrada al Seminario, los diversos trenes ‘Autedias’ y demás medios de locomoción van dejando a nuestras puertas seminaristas procedentes de los cuatro puntos cardinales: Ya son los de Baza, capitaneados por el pequeño Pedro Cano; ya los de Fiñana e islas adyacentes, a las órdenes del juncal ‘Primo’; ora los que tienen su morada camino de Granada y vienen bajo la égida del luengo Rodríguez; ora los que viven cabe las ubérrimas tierras de Pedro Martínez, con su intrépido y matutesto Molina a la cabeza; finalmente llegan los que viven allende los mares ‘nempe’ sevillanos y castilleros, llenando la casa de alegría y trajín y de ruido de maletas y baúles".

"Y el día 11. A Ejercicios, que ha venido nuestro inolvidable Padre Cobo a arreglarnos las cuentas. Días de fervor y bendiciones celestiales, terminan el 16 (…). Las monjillas han puesto el comedor como una taza de plata y dentro de la taza cosas muy buenas… Por la tarde solemnísima velada en la que hacen su primera y triunfal presentación los ‘seises’ del Seminario. Y así, casi sin sentirlo, se nos viene encima la Navidad y a ella nos entregamos después del apretón de los exámenes trimestrales. Prometían ser este año las fiestas más lúcidas y gracias a Dios lo fueron; el salón con su nuevo escenario, obra del Sr. Pozo, sus farolillos a la Veneciana, en la capilla el magnífico Belén, que con su ya acreditado buen gusto nos preparó el Sr. Gil”.

Posiblemente, esto lo escribió algún padre del Seminario, ya que en 1949 lo llevaban los sacerdotes diocesanos. El lenguaje que utiliza es decimonónico, con términos como luengo, matutesto (de matute), allende, ora…, hoy se dice farolillos venecianos. Sin embargo, el escrito destila cariño y regocijo por la llegada de los seminaristas: “llenando la casa de alegría y trajín y de ruido de maletas y baúles”. Los baúles y las maletas de madera eran corrientes en los años de miseria de la posguerra, sería en las décadas de los cincuenta y sesenta cuando había que traer los colchones al Seminario.

La llegada de los seminaristas al comienzo de curso me ha recordado cuando el padre Pérez nos veía con las caras largas y decía, tenéis murria, con cierta ironía, como diciendo ya os iréis espabilando. La palabra murria no es andaluza y vendrá de morriña, pero el primer día era un verdadero calvario, después del madrugón y de la paliza del viaje llegabas estragado a Guadix, aquella ciudad extraña donde nos esperaba un encierro de tres meses, un frío invernal y mucha disciplina. Yo sentía angustia y mucha nostalgia de la familia, pero al día siguiente con el trajín de las clases, los rezos y el estudio lo iba superando.



La imagen de la autedia Granada-Guadix-Baza, que paraba en la calle de Baza, al lado de los quioscos, parece de ayer mismo. A veces los de Castilléjar coincidíamos con el padre del catedrático José González García (este falleció hace unos años), que conducía la autedia, y mi paisano Andrés Fernández Sánchez le metía bulla para que no perdiéramos la Maestra, que salía de Baza a nuestro pueblo. Aquellos autocares llevaban ballestas y daban muchos botes en la carretera. Después de arreglar la camarilla, nos íbamos a comer a la Bodega de San Torcuato, que tenía unas tinajas enormes, y luego nos quedábamos entre los setos del Parque Pedro Antonio de Alarcón, para hartarnos de llorar…



Cuando llegaba la hora de recogernos en el Seminario, hacíamos la entrada triunfal por la Puerta de San Torcuato (la antigua Puerta de Baza, por donde entró en Guadix el brazo incorrupto de San Torcuato). Y después de pasar por la antigua Plaza de las Palomas, subíamos por la calle de Santisteban, tan estrecha y empedrada, que parecía un vía crucis. Al final nos topábamos con la inmensa fachada del Seminario, con sus balcones y ventanales, y con el portón marrón tan antiguo. Aquí el alma se te venía a los pies y más con el traqueteo de la fábrica de harinas que había enfrente del Seminario. Estas imágenes las he tomado del guadijeño Antonio Luis Vázquez.

La fotografía de la fachada del Seminario la hice en 2014, la he visto rulando por Facebook y otros sitios. Enfoqué el edificio y salió así, hasta con mi Peugeot blanco.


La foto que menciona los restos de la Alcazaba árabe puede ser de comienzos del siglo XX, por la letra y el color sepia. 





Recreo en la Alcazaba, 1957. 

La Alcazaba llena de feligreses, en los años cuarenta           

Procesión de seminaristas en la Alcazaba



Antonio Gabarrón colgó además: la procesión de la Inmaculada, con los “Seises”, en la Alcazaba (1954), que es un primor, mientras que abajo, los “Seises” están acompañados por don Carlos Ros y don Cecilio Martínez.


Es fabulosa la fotografía de la gran Schola Cantorum del Seminario, en la capilla de San Torcuato, con la inmensa vidriera al fondo. Me recuerda cuando cantábamos allí, con el padre Diego Casares, Boga, boga, Marileña (rema, rema). Canción popular vasca de pescadores. 

El obispo Álvarez Lara y otros accitanos en la Alcazaba, 1945




En esta imagen antológica, aparecen el obispo don Rafael Álvarez Lara y, a la derecha, don Manuel Ballesteros, rector del Seminario; don Carlos Ros y don Jerónimo Gil  están señalados con un círculo, mientras que don Rafael Varón viene con un círculo rojo. Este obispo hizo muchas obras buenas en Guadix, dio trabajo a doscientas personas haciendo alfombras de esparto, en la Espartera (de ahí le viene el nombre), y otras obras sociales. Don Leo Gómez Amézcua se marchó con don Rafael, cuando fue nombrado obispo de Palma de Mallorca, y hace varios años escribió una biografía por la veneración que le tiene, a mí me ha contado varias anécdotas. Sin embargo, Guadix no se acordó nunca de uno de sus mejores obispos, a quien los sindicalistas protegían en Linares durante la Guerra Civil.



En la foto de comienzos del curso del Seminario (será de los años cincuenta), aparece el rector don Manuel Ballesteros en el centro, mientras que don Carlos Ros viene señalado con un círculo. Cada año se repetía la misma escena en la antigua Alcazaba de El Zagal


Estando en el Seminario, un día pude asomarme al interior y me pareció la mayor biblioteca del mundo, pues fue la primera que vi en mi vida, con miles de volúmenes en las estanterías y un seminarista andando por la pasarela de madera, cerca del techo. Un mundo fascinante porque entonces en los pueblos no había bibliotecas. La imagen de la biblioteca, de junio de 2014, con las estanterías vacías y llena de cachivaches es impresionante, hoy la mayoría de los libros que contenía forman parte del Archivo Diocesano. La tomé desde la ventana de la calle y poco tiempo después taparon la ventana.

Así era la biblioteca
Y así quedó 

He querido tener un recuerdo para el padre José Pérez, en Huelva los jóvenes lo querían mucho y creo que ocurrió lo mismo en Málaga, pues ya no era el padre prefecto que nosotros conocimos. Este correo electrónico me lo envió el padre Manuel Cantero, el 3 de enero de 2013:

Querido Leandro: No hará mucho más de una hora ha fallecido el P. Pérez.  Hemos estado en la Clínica a 4 habitaciones de distancia. El lunes, que yo me quedé ya sin sonda y sin “vía” que me atara, fui a verlo, y me dio pena cómo estaba, dentro de despierto y conociéndome muy bien.  Se emocionó. Apenas pude escucharle lo que me quisiera decir porque le salía poca voz.  En fin: un compañero de muchos años, que hemos coincidido en Guadix, Huelva y Málaga. Como me han comunicado la noticia cuando yo iba a salir a celebrar la Misa, he podido tenerlo muy presente en lo que es definitivo y lo único que ya le podía ayudar.


Encuentro de exseminaristas, junto al parque

El Seminario se encuentra en completo estado de ruina 


Los padres alrededor del pozo, año 1966
Primeros momentos en que varios compañeros nos encontramos en la entrada del Parque Pedro Antonio de Alarcón, de Guadix, sobre las once horas, del 15 de octubre de 2016, después de casi medio siglo sin vernos. Al final nos reunimos en el restaurante unos sesenta y tantos, entre exseminaristas y algunos sacerdotes. Abajo, el lamentable estado en que se encontraba el patio con arcadas y aquel entrañable pozo, donde tantas fotos nos hicimos, y la ventanilla por donde nos atendía Juan el portero. Todo el Seminario estaba en ruinas. Robaron varias veces, pues ni siquiera se molestaron en poner una alarma, a pesar de que aquí se guardaban documentos y escritos de don Carlos Ros. Hoy sólo viven unos cuantos padres y también fallecieron varios compañeros, pero nos quedan los recuerdos, las fotografías y las amistades. Al pulsar las fotos, se agrandan
Iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas, 2025

Ayer, 22 de febrero de 2025, encontré de casualidad este panel informativo del antiguo Seminario de Guadix, que está colocado junto al portón. Conociendo Guadix, al menos es un pequeño homenaje a los padres educadores y a los jóvenes que pasamos por el Seminario, en la segunda mitad del siglo pasado. Las fotos y el texto han sido cogidos de mi artículo El antiguo Seminario de Guadix, ni que decir tiene que son patrimonio de todos nosotros. Momentos antes había visitado la iglesia de Santa María de las Lágrimas (la antigua capilla del Seminario) y ya venía algo emocionado, contemplando las vidrieras, los bancos y el antiguo coro. También han restaurado la fachada de la antigua fábrica de harinas, que hay enfrente, pero tiene más importancia la fachada del Seminario, por la historia que encierra y por los personajes que pasaron por allí: Pedro Antonio de Alarcón, san Pedro Poveda y otros.  Fue un foco de cultura donde estudiaron miles de jóvenes  y se formaron centenares de sacerdotes de la Diócesis de Guadix-Baza y Huéscar. El día 23 me encontré al alcalde, Jesús Lorente, en la iglesia de Santiago y le comenté el panel informativo del Seminario (los han puesto en los monumentos y edificios destacados de la ciudad). Ahora también vamos a poner las cubiertas del Seminario, me respondió. Te estoy agradecido, pues estás haciendo lo que nadie ha hecho hasta ahora, le dije


Comentarios recogidos del wasap Seminaristas amigos:
Manuel Torres. Bello artículo y bonitas fotos, lastima que no tenga mejor conservación nuestro seminario.

Benito. Muy bueno e interesante.

Antonio Aguilera. Muy interesante, Leandro.

José Antonio Aybar. Precioso artículo

Miguel Cascales. Muy interesante reportaje

Juan Quintana. Cuántos recuerdos leyéndolo. El rosario que rezábamos la tarde-noche de entrada se me hacía eterno !!!!!!

Leandro. Lo he escrito pensando en el grupo

Pérez Lao. Recuerda cuando nos dejaron encerrados en la Alcazaba y pasamos la noche en vela en el cuarto de las alfombras de esparto, Pepe huertas, tu y yo

Juan Quintana. Y el padre Pérez no os echó de menos ????

 Leandro. Pérez Lao roncaba y yo oía los resoplidos, no pasamos frío y si llega a enterarse de la faena el padre Perez...

Manel Costa. Bravo Leandro. Excelente reportaje. Cuantos recuerdos y que bien descritos. Recuerdo lo de las Bodegas san Torcuato, lo del parque, y lo de las autedias. Recuerdo que una vez perdi el "correo" a Castillejar y gracias al padre de Gonzalez Garcia ( gran portero por cierto) , perseguimos en un taxi al "correo" hasta alcanzarlo y pararlo entre Baza y Benamaurel. me bajé del taxi y subí al autobus hasta el pueblo. Cuanto recuerdo, cuanto periplo y cuanto orgullo de haber vivido aquello, de haberlo superado y de poder explicarlo. Algunos del grupo a lo mejor no estarán de acuerdo. sin embargo yo estoy muy agradecido al seminario y estoy convencido de que soy lo que soy gracias al Seminario y a la mayor parte de sus formadores. Naturalmente también gracias a los compañeros de los que muchos aún están en el grupo. Un abrazo a todos y en especial a ti, compañero, amigo y paisano Leandro por traernos estos recuerdos.¡¡¡¡

Tomás Pinteño. Efectivamente, aquellos días en el parque de Baza, esperando a las 5 de la tarde para tomar el correo, de la empresa "Simón Maestra hnos.", Así se le conocía. Tomábamos la primera autedia de la mañana. Asia parecía que llegábamos antes. Luego pasábamos el día, sentados en un banco del parque. Bebíamos agua en la fuente de los "caños dorados" Gracias por todo y a todos. Seguro, la vida no habría caído la mismas

Leandro. Gracias, Manel, sigues siendo como entonces, alegre y noble. en Baza nos ocurrió a los tres que un paisano nos iba a llevar al pueblo en su coche y nos dijo que lo esperáramos en la plaza Mayor, que iba a hacer unos recados. Yo os dije de darnos una vuelta y el tío llegó, no nos vio, se marchó a Castillejar y regresó con mi padre. En fin, que metí la pata hasta el cuezo. A ver si me puedes hacer el comentario en el Blog, por lo menos ahí se conserva. Yo pasé cinco años en el seminario y te deja huella

Leandro. Son muchas anécdotas de Baza, por las horas de espera, había un tipo que decía, pipas, avellanas, garrapiñadas...

Pepe Triviño. Excelente Leandro, es un gran trabajo. Felicidades 

Tomás Pinteño. Bien. Pues todos esos recuerdos a la subida al correo (coche de línea entre Baza y Castril, vía Benamaurel, Castilléjar) sin las que hoy, cuando voy con Neus a Brasil, se hacen allí. Incluso dentro del tren metro de Recife, entran vendiendo toda clase de productos. Es el recuerdo de aquel señor que subía a cada bus, minutos antes de salir, vendiendo chuches. Por cierto, las pipas en cartuchos de papel de estraza. Dios mío, hoy pasamos con el móvil

Leandro. Se podía escribir otro artículo con anécdotas del seminario, ya me vais diciendo yo

José Enrique Aybar. Leandro, eso daría para una historia de nuestra vida por el seminario. Fenomenal.

Leandro. Perdimos nuestra juventud y nos quedan las ruinas del seminario

José María Laguna. Leandro, es bueno que esos días de entrada al seminario los recordemos tenemos muy claras esas vivencias y no digamos la vuelta en vacaciones, que llegar a Huescar con Casimiro era una aventura, ya que en cada parada se bebía un vasico de vino(un vaso del agua) sin tapa y al tirón , la autedia en las curvas de Galera asomaba la trompa por el barranco. 4 horas con Casimira laguna

Juan Rivas. Muy buenos recuerdos Leandro.

Leandro. El 22 de diciembre empezaban las vacaciones, eran días inolvidables. En las curvas de galera se mató en la moto un primo de mi padre, en los años sesenta

Manel Costa. Tienes razón, la vida en el Seminario, con los jesuitas, en mi caso, fue más que satisfactoria. Si bien es cierto que mantengo mis discrepancias, el resultado final arroja un saldo positivo. Por ejemplo pienso que las sesiones mensuales que daba el padre Perez, creo que era el padre prefecto, o algo así, eran de una intransigencia exacerbada. Yo al menos temblaba. Recuerdo cuando se construyó el nuevo salón de estudio, había que estar en absoluto silencio, no pudiendo ni tan siquiera mirar al de atrás. Esta disciplina la he reflejado por ahí en algunos escritos, y también en el Instituto donde impartí clases y también ejercí labores directivas.

Leandro. Gracias, Juan. ahora vivimos de los recuerdos en la última etapa.

Leandro. Al padre Pérez le tocó el papel de malo y lo asumió. en cambio en Huelva hablaban glorias de él, maduró y se dio cuenta que no era el camino. El padre Cantero era el hombre bueno

Tomás Pinteño. Simón Maestra, hijo, compañero mío de tribunal de oposiciones en San Fernando (Cádiz). El pescado iba en los bajos de la autedia. No veas. Desde Benamaurel a Castril, no estaba asfaltado. Oye, y no se intoxicó nadie. Teníamos una buena flora intestinal.

Leandro. El pescado venía en tren de Almería a Baza y recuerdo que iba en la baca de la maestra de Baza, Castillejar, Castril, cubierto con hielo y hojas de parra

Tomás Pinteño. En el maletero debajo del suelo. Yo estuve un tiempo encargado de recogerlo del correo y llevarlo a Francisco el pescaero. También repartía la paquetería y cobraba por ello. El pan no caía del cielo

Alfonso Ferrer. Acabo de leer el escrito de Leandro. La verdad es que nos trae buenos recuerdos y nos acerca a nuestro pasado. Enhorabuena, Leandro. 

José Antonio. Y nos queda también el contemplar la decadencia de una sociedad, de una forma de vida.

Leandro. Malos tiempos por la epidemia y por el mal gobierno

Leandro. Buenos días, se me pasó contestarte, Alfonso. En sus últimos años, De Gaulle decía que la vejez es un naufragio y nosotros ya nos agarramos a nuestra infancia

Manel Costa. Aquellas salidas golfas nocturnas al comedor de "los curas" al que llamamos Biafra a comernos lo que tenían a punto para el desayuno del dia siguiente...., aquellos partidos de futbol nocturnos prohibidos.....aquellos juegos a buscarnos y donde tu Leandro desafiando el peligro te colgaste de un pilar de la Alcazaba (por la parte de afuera). claro nadie te encontraba pero si te falla una mano... adiós. Apunta y escribe, escribe¡¡¡¡¡¡

  Leandro. Casi no me acuerdo de lo que dices, me colgué de la tapia por fuera