miércoles, 24 de junio de 2020
domingo, 14 de junio de 2020
"LEANDRO: CASTILLEJA DE LOS RÍOS EN BLANCO Y NEGRO
Compartido de Jesús Martínez
Ayer, 14 de junio, Ideal le dedicó esta crónica del periodista Antonio Arenas a mi libro sobre las fotografías de mi padre.
El 2 de junio, Juan Ramón Martínez, 'Juanra', me envió este escrito:
Leandro, en primer lugar darte las
gracias por el blog sobre el vídeo de Castilléjar, bien narrado lo que en él se
ve, solo una anotación en la placa de la plaza, no pone plaza de la República
sino plaza del Caudillo. En tu libro
“Leandro: Castilleja de los Ríos en
blanco y negro” de nuevo aportas un documento fotográfico de gran valor. Lo
publicas en un momento que todavía podemos disfrutar y valorar la importancia
que supone para nosotros, la generación que estamos más allá de los sesenta
años y por ley de vida los años que nos restan son ya muy limitados, los que
tienen menos edad ni tienen la vivencia ni le son conocidos los personajes que
aquí aparecen y por tanto, aún reconociendo su valor recordatorio de tiempos
pasados, no les aporta el valor emocional que supone para nosotros reconocernos
en estas imágenes. Una vez más, reconocer la labor de tu padre, el verdadero
protagonista del libro, como reportero, de unas décadas, en el pueblo que han
dejado un testimonio gráfico que posiblemente ningún pueblo tan aislado como
era el nuestro tenga. Era tu padre un trabajador incansable que estaba allí
donde se le requería para realizar su tarea de fotógrafo, no tenía ni horario
ni le importaba el lugar para poder ganarse un duro que facilitara el bienestar
de su familia. De una manera muy generalizada, así lo recuerdo: no era muy
extrovertido yo diría que daba un poco en serio, de pocas palabras pero siempre
muy solícito, al contrario de la mayoría de los hombres del pueblo pocas veces
se le veía en un bar. Como te comenta Mari Carmen Martínez Carasa yo también lo
recuerdo con sus cubos de fotos que colgaba de uno de los caños de la plaza
para que se limpiaran y es que, como tu bien sabes, el proceso fotográfico, una
vez conseguido el positivo, primero se meten en una cubeta con líquido
revelador y después se pasa a otra con fijador y después hay que lavar el papel
para quitarle las impurezas y esta operación la hacía en los caños aunque yo lo
recuerdo solo en verano, no sé si lo hacía durante todo el año.
Has recuperado para tu libro el
topónimo Castilleja de los Ríos y
aunque ese sea su nombre original a mí me gusta más Castilléjar de los Ríos, el primero es despectivo de castillo y el
segundo, aun siendo lo mismo suena mejor. Tampoco es tan importante. En la
página 45 dices que las Casas Baratas
se construyeron sobre lo que fue la era
del Salitre y no es así, se
llamaba la era La Cruz y la era que
estaba enfrente de la casa de Pepe el Herrador, donde estaba la báscula de la remolacha,
se llamaba la era La Horca aunque
ahora estoy dudando si confundo la una por la otra. Las casas Baratas se
construyeron en los años 56-58 y el contratista que las hizo creo que se
llamaba Pepe Vilches y era de Alfacar.
Página 80. Ya te lo comenté por teléfono, no es Carmelo Zambudio sino Enrique,
primo hermano del Lolo, que a los pocos meses emigraron a Argentina y por la
información que me ha llegado allí estuvieron unos años y volvieron a España,
concretamente a Cataluña. Página 81, dices que fue una excursión a las presas,
no fue allí, no sé decirte exactamente donde fue pero sí cerca del cortijo del
Felín o Santa Catalina, por la carretera de Castril. En la foto aparecen entre
otros: Antonio “El Rubio”, Julio Terrón, Paco Agüera, Paco “El Cascarilla,
Andrés Fernández, Ramón Zambudio, El Clodo, yo, no recuerdo el nombre de los
tres últimos. Sentados están: El Lózar, Diego el de la Posá, Eloy Abellán,
Julio Carasa, Andrés el de la Lucre, Pepe Vico, Javier López Cuartero, de los
demás no recuerdo el nombre. Página 82 La foto del pilar la hizo mi tío
Salvador en año 1963, que estuvo de médico en el pueblo por los años 53 - 54.
Página 83. Don José, el médico, Emilio
Navarro, juez de Paz, don Atanasio, mi padre, el alcalde y Pepe Gallardo, de la
Hermandad de Labradores. Están también Ángeles Navarro, Martirio, Pepa
Zambudio, Regina, Piedad Carasa, Resure, Amor, Jovita y Felici… Página 98. Don
Rafael Torija estuvo de cura en los primeros años de la década de los 50, dejó
una muy buena imagen en el pueblo. Él pertenecía a la diócesis de Toledo y a
los pocos años pasamos a depender de la diócesis de Guadix - Baza, como tú
apuntas. Era primo hermano de un ministro de Franco, Licinio de la Fuente. Página
102. Los bancales de mi madre llegaban hasta la acequia que iba por encima del
molino, pues en los bancales que daban a la parte lateral del cine mi abuelo
tenía una almazara que mis padres tiraron porque ya no estaba en uso y con
parte de esos materiales mis padres construyeron la casa delante de la cueva que
heredaron. Los conos de piedra del molino de la almazara que se
encuentran a la entrada del pueblo, que se abrió desde la carretera hasta la
casa de Carasa, fue una donación de mis padres al Ayuntamiento. Página 125. La
era la Cruz y a la izquierda en primer
plano la caseta de báscula de pesar la remolacha. En esta era es donde
trillaban mis padres la cosecha de cereal y aquí he dormido muchas noches de
verano, me gustaba porque dormías con una manta y como techo un cielo
totalmente estrellado.
Página 155. Los tamborileros son
Andrés Martínez y Everardo. Página 173. También están Andrés “El Gordo” Miguel Periago, Antonio “El
Mecánico”, Ángel “El Terne”, Antonio Sánchez, Antonio Vico, Pedro “El Coscón”,
Pepe Zambudio “El de la Caja”, Miguel el “Coscones” (camisa blanca), Isidro
Pinteño, Antonio “El Rubio”, Gil el de Leandra. Página 183. Entre
Martirio y Ángeles está Pepa, hermana de Antoñilla. Es la única foto en que
aparece Eloy Abellán, del cual yo fui alumno. El aula la tenía en la primera
planta de su casa, en las habitaciones, que habían unido tirando el tabique que
las dividían, y que daban a la calle del Rosario. Allí estábamos unos treinta
chicos y chicas de distintas edades y niveles, podríamos decir que era una
unitaria, era la privada del pueblo. Don Eloy fue un maestro represaliado de la
guerra al que le prohibieron ejercer en la escuela pública. Él durante la
República fue alcalde de Albox y diputado, no sé si provincial o nacional, por
el partido Izquierda Republicana de Azaña que era un centro-izquierda de ahora.
No sé si estuvo en prisión o no pero lo cierto es que la escuela la puso
después de agosto del 58, que fue cuando nombraron alcalde a mi padre, lo digo
porque fue mi padre el que le consiguió la casa, que era del Ayuntamiento, y la
autorización para dar clase. Lo cierto es que don Eloy era una persona
inteligente pero, en ese momento, un tanto desmotivado para su trabajo docente.
![]() |
| Domingo de Resurreción, 1964 |
Página
185. El del sombrero es el alcalde el tío Nicolás. Página 189. Isidora era
hermana de Angelillo. Página 190. No creo que sea María Egea sino Piedad la
madre Paco Agüera e hija del la tía Francisca la del horno. Página 192 -93.
Recoge fotos de el “Tonto Gitano” y Roque y faltan otros personajes
como el “Chavito” y el “Tonto Cortes”
con los cuales teníamos un comportamiento incorrecto y que hoy sería impensable
por los nombres que les dimos y por el tratamiento casi vejatorio de burlas y
chanzas. Así era la sociedad en la que nos criamos y aun así creo que todos
supimos rectificar nuestros comportamientos. Página 204. Esta foto está hecha
en la plazoleta que había en la calle Mayor nada más empezar desde la plaza,
ahora está la casa de Manolo y Carmen, que estuvieron en Suiza. Ahí
estamos arriba: Sebastián, Quico “El Zoqueto”, Pepe el de la fragua, Antonio
“El Misindo” y Quico “El Latas”. Abajo: el primero no recuerdo su nombre, vivía
en la cuesta del Rio, Juanito Zambudio, el tercero era de los Olivos pero no
recuerdo su nombre era primo hermano de Juanito Zambudio, y Miguel Periago. Página
230. Están Miguel “El Ochopanes”, el segundo no me suena, Hipólito y “El
Coscones”. Página 231. En los comentarios que hacéis sobre el río Guardal decís que había cangrejos y
no es así solo tenía peces, lucios y en la parte alta truchas. Los cangrejos
solo estaban en el río Galera que como comentáis los cogíamos a espuertas.
Página 249. No puede ser don Cayetano. Las obras que se están haciendo son la
canalización del agua para llevarla a la plaza Nueva y al pilar y esto se hizo
en los primeros años de la década de los 50. Yo diría que puede ser don Rafael Torija.
Bueno Leandro, ya te he hecho algunos apuntes, puedes utilizar aquellos que te
sirvan para aclarar alguna situación y espero que te hayan servido de ayuda. Un
abrazo. 2 de junio DE 2020
Yo le respondo:
Veo que eres un buen observador y tienes una memoria fotográfica. He suprimido algunos párrafos tuyos, para no alargar este escrito demasiado, y te respondo a algunas cuestiones que planteas. 1. Mi padre tenía problemas de acidez de estómago y se le fue agravando, de forma que murió de un carcinoma de colon. Yo recuerdo que era alegre, cuando tenía cerca de cuarenta años. Haces muy buenas observaciones sobre la manera que tenía de tratar las fotos, en los caños de la plaza. 2. Los árabes denominaron al lugar Al-Qulayat, del que se deriva Castilleja, que significa castillo pequeño, y no es despectivo sino un diminutivo. Ahí tenemos Castilleja de la Cuesta, Castilleja de Guzmán, del Campo… Como a Huéscar le añadieron la ‘r’ final, supongo que para diferenciarla de Huesca, pues aquí dirían "nosotros no vamos a ser menos y a Castilleja le ponemos una 'r' también". En el siglo XIX y XX se utilizaban ambos topónimos, indistintamente. 3. Según las escrituras, las Casas Baratas las edificaron en la “antigua era de la Horca y del Salitre”, habrá que pensar que allí ahorcaron a alguien. 4. En cuanto al rio Guardal (viene del nombre árabe Wadi al-Hardar, modificado después por Guadahardal), yo he pescado cangrejos muchas veces y en los remansos tenían las madrigueras. 5. Don Eloy Ferrer fue diputado provincial por Almería y estuvo en la Prisión de Burgos, lo tuve también de maestro. Gracias por los interesantes datos que aportas y me alegro de que tu video Castilléjar 1984 haya recibido más de cinco mil de visitas. Recuerdo mi agradecimiento a los veintiún castillejanos que colaboraron en el libro aportando fotografías.
Veo que eres un buen observador y tienes una memoria fotográfica. He suprimido algunos párrafos tuyos, para no alargar este escrito demasiado, y te respondo a algunas cuestiones que planteas. 1. Mi padre tenía problemas de acidez de estómago y se le fue agravando, de forma que murió de un carcinoma de colon. Yo recuerdo que era alegre, cuando tenía cerca de cuarenta años. Haces muy buenas observaciones sobre la manera que tenía de tratar las fotos, en los caños de la plaza. 2. Los árabes denominaron al lugar Al-Qulayat, del que se deriva Castilleja, que significa castillo pequeño, y no es despectivo sino un diminutivo. Ahí tenemos Castilleja de la Cuesta, Castilleja de Guzmán, del Campo… Como a Huéscar le añadieron la ‘r’ final, supongo que para diferenciarla de Huesca, pues aquí dirían "nosotros no vamos a ser menos y a Castilleja le ponemos una 'r' también". En el siglo XIX y XX se utilizaban ambos topónimos, indistintamente. 3. Según las escrituras, las Casas Baratas las edificaron en la “antigua era de la Horca y del Salitre”, habrá que pensar que allí ahorcaron a alguien. 4. En cuanto al rio Guardal (viene del nombre árabe Wadi al-Hardar, modificado después por Guadahardal), yo he pescado cangrejos muchas veces y en los remansos tenían las madrigueras. 5. Don Eloy Ferrer fue diputado provincial por Almería y estuvo en la Prisión de Burgos, lo tuve también de maestro. Gracias por los interesantes datos que aportas y me alegro de que tu video Castilléjar 1984 haya recibido más de cinco mil de visitas. Recuerdo mi agradecimiento a los veintiún castillejanos que colaboraron en el libro aportando fotografías.
Posdata: el libro se vende en Castilléjar: en El Ecomuseo, el Estanco y la Panadería de Blas. En Granada: Librería Don Bosco, calle Melchor Almagro, 9; Papelería Atalaya, Camino de Ronda 101; Hiperprensa, en Pintor Zuloaga 5. En Guadix, Librería Pipper, en Plaza Chuchilleros, 4. Y en Huéscar, Librería Conchi Jesama, en calle Morote, 16.
jueves, 28 de mayo de 2020
VIDEO CASTILLÉJAR 1984, DE 'JUANRA'
![]() |
| Juan Ramón Martínez, años sesenta |
El video lo he visto
por dos veces y me ha encantado, para mí ha sido un descubrimiento porque fue
hecho hace treinta y seis años, las imágenes fueron tomadas desde sitios
estratégicos y desde un turismo, de manera que el pueblo ya no es el mismo.
Comienza con una vista general de la vega del río Guardal, poblada de alamedas
y sembrados, y de la parte noroeste, seguidamente enfoca la antigua carretera de
Benamaurel, a aquella curva cerrada y ascendente que había, antes de llegar a la
famosa Fuente del Cuco, donde se observa un buen chorro de agua. Es una pena
que destrozaran la única fuente del pueblo, cuando construyeron la nueva
carretera. A continuación, se aprecian a la izquierda el barrio del Salitre,
los bancales donde ahora está la gasolinera y la cuesta del Baico. Entrando en Los
Evangelistas hay unas cuantas casas a la derecha, mientras que a lo lejos se
divisa el cerro con la Cruz Misionera que colocó el párroco don Atanasio.
Subiendo la cuesta se ve a un hombre montado en una mula, con una carga de
hojas de panizo, y a unos vecinos al lado de un renault-8.
La imagen se detiene
en la inmensidad de los Barrancos al fondo, así como en las cuevas y chimeneas,
en los caminos de tierra y veredas del barrio, donde se observan las eras y
terreras, que han desaparecido con las nuevas viviendas. Ahora vemos la calle
Mayor, con sus casas solariegas, donde destaca por cima de los tejados el vistoso
campanario de la iglesia de la Inmaculada Concepción. En la Plaza de la
Constitución enfoca la placa de mármol en la pared de la iglesia, donde puede
leerse Plaza de la República, que data de los años treinta. Luego vienen las
Cuatro Esquinas, la Cuesta del Río, el puente del Guardal y una vista de la
antigua Morería, donde se aprecian las cuevas ruinosas.
A continuación ofrece
una panorámica desde la carretera de Castril, por encima de la acequia de las
Viñas, por donde discurre el rio Guardal. De regreso al pueblo, vemos la
antigua ermita de Santo Domingo y el barrio de San Marcos. Poco antes de llegar
a las Cuatro Esquinas, un hombre recoge la basura en un carro tirado por una
mula. En la calle del Agua pasamos por el casino de Federico y, en la curva con
la calle Huéscar, dos niñas juegan en la calle. Vemos la antigua casa
descolorida de Pepillo Zambudio y a una mujer que lleva un carrillo de mano. A
la izquierda está la casa, donde Eugenio tenía la antigua fragua, y enfrente la
Cruz de los Caídos (años después fue trasladada al patio de la ermita de Santo
Domingo), con su jardín cuidado. A
continuación vienen las Casas Baratas y la calle del Salitre, donde se ven
algunas cuevas y la casa de Alfredo, antiguo alcalde y padre de 'Juanra'. En la Plaza Nueva hay
una bonita fuente con estatuas de niños y unos jóvenes están sentados en las mesas del
bar “El Totovío”.
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| Imagen del video |
En 1983, 'Juanra' graba la matanza en la casa de sus padres, donde se ve cómo echan agua caliente
al cerdo mientras lo van pelando y afeitando con navajas barberas, y las
mujeres lavan las tripas del animal. La salida de la gente de la
iglesia, con motivo de las fiestas del patrón Santo Domingo de Guzmán, es
antológica. En esa época pocos faltaban a esa misa, reconozco a Rafael, el
marido de María, a Pepe “el de la Caja”, a Antonio Heredia, al
maestro don Jesús Carricondo, todos ellos fallecidos, el párroco don Horacio va vestido de blanco… Tras las andas de Santo Domingo, van las damas de
honor, la banda de música… Se puede decir que en la procesión va todo el pueblo
de Castilléjar. En agosto de 1986, 'Juanra' grabó “La vaquilla”, en las Eras
Altas, donde se ve que la plaza se ha llenado de público, de jóvenes y mayores. Los espontáneos se tiran al ruedo y el bicho casi sin cuernos arremete
con furia contra unos y otros, hasta que aquello se llena de jóvenes y al pobre
animal le crecen los enanos. Al final del video vienen unas fotos memorables en
blanco y negro. Aparte de que Castilléjar ha perdido mucha población, ahora está
en unos 1.600 habitantes mientras que en los años ochenta tendría unos mil más, no sabría decir
si ha perdido el encanto y la alegría de aquellos años. Un castillejano me decía,
hace años, “en el invierno no se ve ni un
alma por las calles”.
Este fue el
comentario que me envió 'Juanra', el 17 de mayo: “Sobre la fuente del Cuco
tengo que apuntarte, a lo mejor lo sabes, que en año 1971 se produjo en
Castilléjar un episodio de cólera que hizo que estuviéramos aislados durante
unos días y se vacunó a todo el pueblo, a mi me cogió en el pueblo que aunque
no eran vacaciones había ido por algún motivo y me vacunaron. Pues bien después
de analizar todas las aguas del pueblo descubrieron que la causante del cólera
era la fuente del Cuco y desde entonces estaba declarada su agua como no
potable y así lo hacía constar un cartel que pusieron, y tiene su lógica porque
el agua que manaba era la filtración de los bancales de arriba, el Llano del Pino,
y el abono que se utilizaba en ellos, principalmente, era la basura de las
cuadras o de la paja que se dejaba en las eras amontonada para que se
descompusiera”.
Posdata: Video Castilléjar 1984
martes, 28 de abril de 2020
LA GRIPE ESPAÑOLA DE 1918 Y 1919
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| Carroza fúnebre, entre calle Elvira y Plaza Nueva |
Copio estos párrafos
del libro “Granada, un siglo que se va”
(1996), del escritor Juan Bustos Rodríguez,
que falleció hace varios años. Así estaba el panorama.
“La gripe española. Granada fue una de las provincias
españolas más afectadas por aquella trágica epidemia, que en 1918 y 1919,
alcanzó una gran mortandad (…). El primer telegrama acuciante llega de Freila (1.969 habitantes), rogando el
envío de un médico con urgencia. Hay 250 vecinos con gripe, entre ellos el
único médico. Otro mensaje, simultáneo casi, informa que en La Calahorra los afectados son más de
200 entre los 2.060 habitantes. A partir de aquí se hacen continuas las malas
noticias.
En Orce, el 27 de septiembre de 1918, de
1.000 habitantes, 800 tienen la gripe. Desde el día 15, aparición del primer
caso en el pueblo, ya los muertos eran 45. A finales de mes, el doctor Fidel Fernández Martínez, profesor
auxiliar de la Facultad de Medicina, asegura en “El Defensor”, que la gripe se presenta en tres formas: ‘En Castilléjar (2.538 habitantes
entonces), en pocas horas, había visto enterrar a 18 personas víctimas de la
gripe, la situación era peor y la desolación completa: Han enfermado los
sepultureros, con lo que los enterramientos se hacen dificilísimos. He contado
veintidós cadáveres por enterrar y se carece de cal para cubrirlos, porque los
industriales que se dedican a producirla o han muerto o han enfermado’. El
panorama empezaba a ser trágico. Pero lo iba a ser más. (…). En Baza, un mes después, se sigue
registrando un promedio de 15/20 defunciones diarias a causa de la epidemia (…).
En Pedro Martínez, en el mes de
enero (2019), en tres días se suceden veinte defunciones y hay 500 personas
afectadas… En Guadix fallecieron 41 personas en un día;
en Cúllar, 20 en varios días; en Albuñol murieron 15 enfermos de gripe el 21 de
octubre.
El mundo llevaba una
carrera alocada hacia el precipicio y la destrucción, pues tenemos pendiente el
calentamiento global del que sólo se pueden esperar muchas desgracias, con lluvias intensas y
riadas, la gran contaminación de las ciudades, así como la extinción de miles
de plantas y de especies de animales. Sólo buscábamos el bienestar y el
consumo, todo lo demás no nos importaba. Cuando acabemos con la naturaleza, cuándo
no exista el águila, ¿qué nos quedara?, habrá que decir como el gran jefe indio
al presidente de los Estados Unidos, a finales del siglo XIX.
Se ha juntado la ineptitud de los gobernantes
de hoy (nunca hubo tanto incompetente gobernando, tenemos el ejemplo de Estados
Unidos, México, Reino Unido, España y muchos más) y el afán consumista de
todos. Pero el mundo ha sufrido un parón debido al coronavirus, que nos ha
llegado una vez más de China. No sabemos si es que el virus se le ha ido de las
manos o porque alguien se comió un animal infectado, el efecto de la mariposa
se ha convertido en el efecto del pangolín. Un chino se come un pangolín
contagiado y resulta que contagia a toda la humanidad y nos confina a todos en
los pisos, mientras que los animales toman las calles y el terreno que nosotros
le arrebatamos un día. Los animales están tomando lo que fue suyo y de sus
antecesores no hace muchos años, incluso se ven delfines y ballenas en los
puertos de las ciudades y por el Estrecho de Gibraltar.
Nuestros queridos
seres que han fallecido (unos treinta mil en España) deberían hacernos
reflexionar, ¿qué mundo queremos para nuestros hijos, qué futuro les espera, qué
enfermedades mortales nos acechan…? Pensábamos que lo habíamos conquistado
todo, que lo sabíamos todo, lo queríamos todo, pero no hemos aprendido nada, como
recordaba el verso del poeta José Hierro. Ni siquiera nadie recordaba que en
1918 y 1919 hubo una gripe mal llamada española, que se llevó a 30 millones de personas.
“TE ESPERARÉ EN LA ALCAZABA”
La novela Te esperaré en la Alcazaba, (2013), del escritor Antonio Medina Guevara, fue finalista
del Premio Hispania de novela
histórica. Ha escrito otras novelas y cuentos que han sido
publicados en España, Colombia, México y Estados Unidos; también fue unos de
los fundadores de AEAGRA (Asociación de Escritores del Altiplano y de
Pozo Alcón), hoy prácticamente desaparecida. La novela nos recuerda que en 1609
se adopta en España la expulsión de los moriscos, incluso los que han sido bautizados.
Esto produce un auténtico drama, pues familias enteras se ven obligadas a abandonar
España rumbo a África. El autor reconoce que “la novela es una suma de cuentos,
leyendas, prosa poética…”. Señalar que es una historia novelada, donde una
familia de moriscos ve cómo en varias oleadas les van invadiendo los “cristianos
viejos”. “Este libro es la historia contada por un
muchacho de la villa de Zújar sobre lo que pudo pasar y sentir una familia
morisca de las muchas que vivieron en este lugar a finales del siglo XVI y
principios del XVII. Lo que debieron de sentir al verse obligados al destierro,
imaginar cómo serían sus vidas en los años anteriores a su expulsión”. El autor
confiesa que esto empezó en una conversación con su amigo Francisco Arredondo (historiador zujareño), en el verano de 2012: “Parecía
como si el legado tan impresionante que nos dejó la dominación árabe y los
mismos moriscos a los parroquianos y a los que tienen la obligación de
preocuparse por todo eso, no les importara”. La novela está basada en
personajes reales de la villa, que han sido documentados por el historiador.
Hay que
señalar que muchos lugares de Zújar (Cuxar
en árabe) conservan los nombres de aquella época: barrios como los de Abatel, Alquería y San Leandro. El lugar Harasmontari,
Sima-Xarea, la Alanda, la Alcazaba, que está derruida, así como el
impresionante y eterno Cerro de Jabalcón.
Calles y lugares cargados de historia con su sabor morisco y fuerte
personalidad. En el capítulo I, La
llegada de Isabel, el padre previene al joven Fernando de los repobladores cristianos, que “compraban a cambio de
favores o dinero, lo que de siempre es nuestro… Y venían a despojarnos a
nosotros, a los que despectivamente llaman ‘moriscos’
de todas nuestras tierras y haciendas después de tantos siglos”. Unas páginas
más adelante, una familia de Pozo Alcón
llega a Zújar y el protagonista se queda mirando a una muchacha: “Cuando ella
cruzó la plaza y entró en el lugar de culto, yo la seguí como un perro sigue a
su amo… ¡Y cómo giró su cabeza y clavó su mirada en mí, con la intensidad de un
rayo azul! En el capítulo III, Mi madre, Fernando se ha quedado prendado de la cristiana: “Desde que vi de cerca a Isabel por primera vez, me extrañó que
una cristiana oliera así de bien… Ella enamoraba con todo lo que tocaba, miraba
y hablaba. Isabel era perfecta… como
mi madre…”.
En otro
momento, la nostalgia del protagonista deja entrever el cariño de Antonio Medina por su
tierra: “Solo puedo recordar momentos felices cuando
veo en mis pensamientos a mi pueblo, a su vega y sus fuentes, al río que anda
serpenteante por entre valles de riqueza, al cielo, que casi siempre brilla en
destellos de azul, al cerro que nos saluda con su imponencia cada vez que lo
vemos o recordamos, a mi padre y abuelo que me enseñaron mil cosas…”. En el capítulo VI, “La llegada del Inca”, Fernando narra una historia que le
contó su abuelo. Llegó a Zújar Garcilaso
de la Vega, el famoso poeta de Cuzco y el primer capitán mestizo, por el
camino que viene de Wadi-Ash (Guadix). Se dirigía a las Alpujarras con la tropa donde se
habían sublevado los moros en 1568 y,
de paso, nos recuerda algunos hechos del asedio a Galera, por los soldados de don
Juan de Austria. El capítulo VII, La muerte de mi abuelo,
describe la toma de la Alcazaba de
Zújar por los Reyes Católicos:
“¡Aquella fue una batalla de las que hacen historia!”, ellos creían que era
inexpugnable, pero, después de una semana de lucha memorable, fue conquistada
por los cristianos. Sin embargo, a los moriscos vencidos se les permitió
recoger sus cosas y marcharse: “…la caravana más honrosa que recuerdan estas
tierras, partió a Baça (Baza) llena de
orgullo por haber parado al ejército más poderoso de la historia…, donde fueron
recibidos como héroes. Cuando al final también cayó Baça y la rendición ya fue un hecho, los vencedores también se
comportaron con los vencidos y celebraron unos torneos…”.
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| Antonio Medina |
En el capítulo VIII, Malos tiempos, tras la
guerra de la Alpujarra, se lee: “el
Inquisidor de Baça procuraba
perseguir, reprimir y ejemplificar, para intentar que los cristianos viejos no
pudiesen huir del miedo”, de manera que los moriscos condenados fueron
deportados a un lugar llamado Granadilla.
Sin embargo, Fernando vivía en un
mundo irreal: “Mi padre y mi abuelo se quejaban de que ya nada era igual, pero
a mí me parecía todo lo contrario: que esta tierra ya era y es ¡espléndida…!”. El capítulo X, La cita, lo dedica a los
jóvenes amantes, que pasan una noche escondidos en la Alcazaba.
Tras las
caricias, Isabel lo aparta y le
dice:
–No, no me
pidas eso… Ahora no
–Yo no te
obligaré a nada que tú no quieras… ¡Yo te quiero…!
–Yo seré
tuya…, solo tuya…, pero en la iglesia y de blanco
Da la
impresión de que la felicidad se había hecho para ellos dos: “… Yo creo que
aquella noche nos sonrió la mirada del Jabalcool (Jabalcón)
y nos abrazó la luna a la sombra de los olivos al ver cómo de sus labios a los
míos volaban los besos…”. En el capítulo
XII, Nuestra propia expulsión, los acontecimientos se precipitan: “Llegó
el momento en que todos, absolutamente todos, fuimos desposeídos de todo lo
nuestro a la vez que llegaron nuevas órdenes de nuevas expulsiones”. Al ver que
todo se acaba, los jóvenes enamorados quedan en la Alcazaba.
Entonces, Isabel le dijo llorando:
–¡Si tú te
vas…! ¡Yo me iré contigo…! –repetía y repetía
–Tú no puedes.
Tú no eres la expulsada
–¡Yo te
quiero…! –decía mientras lamía mis labios
Fernando intentó decirle que ya
buscaría la manera de estar juntos: “Después de mil besos seguidos repasamos
los términos de nuestro acuerdo”.
Pasado un tiempo,
el protagonista recuerda la expulsión
de esta manera: “Todos nosotros: mi familia, junto a las demás familias que nos
acompañarían y unos pocos soldados, partimos. Después salieron a vernos algunos
conocidos que se tapaban sus caras (…), y otros, los más, que nos miraban con
un odio infinito y nos lanzaban muecas de placer y victoria”. Martín Álvarez, vecino de un pueblo
de Jaén y antiguo soldado, vio así a los cientos de expulsados de Baça,
en 1576: “Nunca he podido borrar de mi memoria lo que mis ojos vieron aquel
año. Cuando los cierro, veo a una caravana de niños, mujeres y viejos, más
parecidos a mendigos que a personas pudientes”. Lo mismo ocurrió con los
moriscos expulsados de Granada,
salieron escoltados del Hospital Real,
desfilaron por la calle Elvira y tomaron
el camino de Armilla en dirección a la Costa. Los cristianos salieron a las
calles de Granada a contemplar aquel
triste y humillante espectáculo.
Capítulo XIV, El final de todo. Al
cabo de diez lunas llenas, según lo planeado, Fernando regresa a la
Alcazaba para llevarse a Isabel.
Pero Pedro Pérez, el
hijo, su amigo de la infancia, le dice que ella se marchó hace más de un mes
y que lo esperó mucho tiempo… En fin, no vamos a contar el final. Copio este
párrafo del Epílogo: “De manera
romántica, pensemos que puede estar soñando su alma en alguna de las muchas
fuentes de la villa, o yendo a buscar a Isabel
a la de las Doncellas cuando tiene agua, o a la de la Sima, en donde a
veces esperaba a verla llegar con su cántaro a la cadera. A la del Mentidero, donde cuando paso me imagino
a alguien contando historias antiguas o leyendo páginas del Corán…”. Confieso que si Zújar me cautiva es porque ha sabido
conservar los nombres árabes de los barrios y lugares, por las amistades que
tengo allí (entre ellos Antonio Medina y Francisco Arredondo), por
el Cerro de Jabalcón, por sus
fuentes y por la Romería de la Virgen de la Cabeza. El autor reconoce que siempre le ha gustado pensar que, “enterrados en
ese montón de tierra salpicado por grutas y cuevas, que es la antigua Alcazaba, se esconderán tesoros que no
serán de piedras preciosas…, pero seguro que será de innegable valor histórico
lo que ahí habrá enterrado”. Dejemos que siga soñando con estas historias y
leyendas, de su querido Zújar, mientras nos deleita con la lectura de su novela.
miércoles, 15 de abril de 2020
LA GENERACIÓN PERDIDA
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| Semana.com |
Se ha muerto y está
muriendo toda una generación, la de nuestros
padres, a causa del coronavirus, en la clandestinidad de las residencias
privadas y de las UCIS de los hospitales. Al trabajo y esfuerzo de esta
generación le debemos el Estado del
Bienestar que disfrutamos hoy, por lo que siempre tendremos una deuda
pendiente con los 11.500 fallecidos en
las residencias ancianos. No me creo que solo haya habido 61 fallecidos en la provincia de Granada. Con más de 18.000 muertos, este Gobierno de
mediocres todavía no se ha enterado de que España
está de luto, mientras que en los medios subvencionados y afines (Mediaset, Mediapro y Atresmedia) las
noticias son edulcoradas, con enfermos que se salvan en los hospitales, en
medio de aplausos de los sanitarios y abrazos de las familias, o entrevistas a
gente de la calle que te cuenta lo que va a hacer cuando termine la cuarentena.
Pero nada de imágenes de velatorios o entierros, eso está censurado, no vaya a que el personal se desanime. Eso sí, por
los medios oficiales y paniaguados estamos bien enterados de lo que ocurre con
la pandemia en el extranjero, con videos de fosas comunes o de cómo salían los
camiones repletos de ataúdes de la ciudad italiana de Bérgamo, porque ya no cogían en el cementerio, cuando en Madrid hay tres morgues y centenares de
fallecidos al día. Somos el país del mundo con más fallecidos por millón de
habitantes y con más médicos y sanitarios contagiados (24.000, creo), por la negligencia y la falta de previsión del
Gobierno. No había mascarillas, ni equipos de protección, avisaron varias veces
de la OMS para que compraran
material sanitario y Salvador Illa
contestó que estábamos equipados.
España está para darle el pésame y para que doblen las
campanas,
y no para celebraciones de cumpleaños en las calles, a chicos y grandes, con
sonido de sirenas, porque esta no es la función de la Policía. El día catorce de
abril pusieron 10.500 sanciones
en España (6.000 granadinos multados
en marzo): con el mazo dando y con la sirena felicitando. Encima del desastre
sanitario, económico y social, nos quieren narcotizar. Estamos confinados y
tratando de sobrevivir a la pandemia, en la ciudad de Granada y en el Área Metropolitana se han producido nueve de cada diez fallecidos en la
provincia y, lo que es peor, la zona se ha convertido en el principal foco de contagiados de Andalucía,
aunque los andaluces estamos lejos de las cifras de Madrid y de Barcelona. En Portugal, el país vecino, cuando
llegaron los primeros contagiados de España, el Gobierno decretó el estado de
sitio y luego el de excepción, con el confinamiento de la población, el cierre
de fronteras y la paralización de la economía. Hoy solo tiene quinientos
fallecidos, unos trescientos menos que Andalucía. Esta es la diferencia con
España, allí se arremangaron las mangas.
El 10 de marzo, yo escribía esto en mi
portada de Facebook y se puede
comprobar: “Este fin de semana se celebraron los partidos de la Liga, con miles
de espectadores, los italianos están viniendo a España procedentes de zonas
infectadas de Italia, pero no se hace ningún control en los aeropuertos, y las
Fallas de Valencia se van a celebrar porque vivimos en el País de las
Maravillas. En todo este tiempo, el Gobierno ha estado de brazos cruzados
viendo cómo se extendía el contagio”. Y El
Mundo advertía al Gobierno en su
editorial: “La negligencia sale muy cara”.
Unos días más tarde, escribo: “Hoy, 19
de marzo, es el Día del Padre,
pero ahí tenemos a los padres olvidados de todos en las residencias, muchas de
ellas convertidas en focos de infección y en morgues. La epidemia del
coronavirus no tiene misericordia y, como en las guerras, mueren los más
débiles, no ha habido medios ni mascarillas para ellos, olvidados en la soledad
de su habitación, ni siquiera para los sanitarios (…). De las ocho muertes en
Granada, cuatro se han producido en una residencia de ancianos de La Zubia. Tengamos un recuerdo para
nuestros mayores, para los que están enfermos y para los que exponen su salud a
diario. Comparto una crónica de El País
con este titular: “No querían que viera los cadáveres en las bolsas color
crema”. Le llamarían la atención al diario oficial y ya dejó de publicar
imágenes de las muertes, aunque sí publicó un video de una fosa común en el
Estado de Nueva York.
| Cementerio de Granada, 2011 |
El 7 de abril escribí esto: “Hoy viene en
la prensa que, en una residencia de San Juan de Aznalfarache (Sevilla), han fallecido por coronavirus 24 ancianos
y 78 están contagiados. Según las
estadísticas, hay unos 8.000 jubilados
menos y esto es a consecuencia de la epidemia. Se ocultan sus muertes y se
falsean los datos. A los ancianos de las residencias no se les han
practicado los test, porque no había, y cuando los llevaban al hospital, los
sedaban porque las órdenes son que los respiradores se utilicen para los
jóvenes. Esto es, mueren solos y olvidados en las residencias donde a veces no
acuden los sanitarios o les dicen que no los lleven al hospital porque no hay
sitio para ellos. Lo que ocurre en
Castilla-La Mancha se puede aplicar a toda España. Descansen en paz”. El
editorial de El Mundo era bastante
elocuente: “Los enterramientos por coronavirus en Castilla-La Mancha casi
triplican los datos oficiales”, según denunció el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma. Hasta que
se decretó el Estado de Excepción,
el 14 de marzo, yo me levantaba cada
mañana con la esperanza de oír que el Gobierno iba a tomar medidas pero, cada
vez que mencionaba el portavoz Fernando
Simón las medidas de contención o
que aconsejaba a su hijo que fuera a la manifestación, me entraba fiebre. En
ningún medio se decía nada y me costaba trabajo creerlo.
Pero, ¿es que nadie
se da cuenta de lo que está pasando y del peligro que corremos? Y es que el
Gobierno había echado ya el bozal a los medios y nadie quería tirar de la manta,
mientras que los bares y las terrazas estaban llenos y los italianos llegaban a
centenares a los aeropuertos españoles. Hasta que empezaron a salir en los
medios las cifras de los fallecidos y de
los contagiados. Ayer, 14 de abril,
en las noticias de la noche, de Antena3,
decían que se habían repartido mascarillas en las estaciones del Metro de Madrid, pero no dijeron que
solo se repartieron en el 20% de las
estaciones. Fernando Simón también
dijo que en cifras de letalidad (los
curados entre los contagiados) estamos como en los países de Europa, mientras
que el impresentable ministro Salvador
Illa nos anuncia que se ha doblado la curva (de la felicidad, digo yo). En
vez de pedir perdón y de reconocer los errores, nos siguen mintiendo.
Malos tiempos
aquellos cuando una sociedad tiene que reivindicar a sus muertos. Pero, cuando
la epidemia pase, tendremos que honrar la
memoria de la generación perdida, la
de nuestros padres, y pedirles perdón
lunes, 6 de abril de 2020
IN MEMORIAM PADRE MANUEL CANTERO
| En Granada, 2015 |
El padre Manuel Cantero Pérez falleció
ayer en el Hospital el Ángel de Málaga,
a la edad de 85 años. El 22 de marzo
el padre me escribía por guasap: “Ya salgo del cuarto. Temperatura normal. Debo
guardar distancia en comedor y capilla…”. Y yo le respondía: “Me alegro que el
susto haya pasado”. El 23 de marzo me
decía: “Tiene tarea la cosa. Yo estoy bien”. Sin embargo, el 26 de marzo fue ingresado en el
hospital y el 29 escribieron en el guasap de los Seminaristas de Guadix: “Esto dijo el Superior de la Residencia
de los Padres Jesuitas de Málaga: ‘Acabo de hablar con él, tiene muy mal
cuerpo pero la respiración va bien’”. En los días siguientes su salud se fue
agravando. El 2 de abril., Manuel
Jiménez me escribía: “Está mal, está sedado, con problemas en el corazón y
el riñón”. El día 4 me escribió de nuevo (y también dos antiguos seminaristas):
“A las 20:10 horas ha fallecido el padre
Manuel Cantero”.
En los años sesenta estuve en el Seminario de Guadix y, desde entonces, mantuvimos correspondencia, En una carta de 1999, me decía: “Es interesante tu visita al Seminario, que es parte importante de tus raíces. Me ha causado emoción cuando dices que se te vino el mundo encima. Ahí se te removió algo (...). Si pudieras conocer mis verdaderos sentimientos, que no son contra nada ni contra nadie, sino a favor de todo lo bueno”. Y concluía así: “En la foto que me mandas hay un puñado de gente a quien ya no sé poner el nombre”. Manuel Cantero era el padre espiritual –su despacho estaba siempre abierto a cualquiera de nosotros– y, en aquel régimen cerrado y bastante duro, era el “hombre bueno”. Más tarde, con el transcurso de los años, se fue forjando nuestra amistad a través de la correspondencia que conservo. Al principio porfiábamos bastante porque cada cual se aferraba a sus ideas como un clavo ardiendo (entonces yo leía a Baroja, a Azaña y a todo el pesimismo y anticlericalismo que puedan imaginar), pensando que el otro estaba equivocado. Tengo que decir que el padre Cantero me ayudó mucho en mi juventud, cuando yo era un pájaro volandero que me enfrentaba a la cruda realidad de la vida. (La foto mía de arriba la colgó en su blog)
En
la Semana Santa de 2005, me escribía
desde Málaga: “Querido Leandro: Con mis pies en alto y celebrando la misa
sentado por cierto riesgo de flebitis. Aquí estoy hasta que pasen estos días
locos malagueños, sin más atención que a sus cofradías...”. Al final, casi no
se le entiende la letra debido al estado crítico en que se encontraba: “Pero
una obstrucción de femoral no es cosa que piense yo que va a salir incólume de
su estado. Un abrazo y a pasarlo lo mejor posible en tu realidad concreta...,
que la vida se tuerce de pronto”. Además de dar ejercicios espirituales, al estilo de San Ignacio de Loyola, por toda la geografía de España –en esto era
un maestro, pues sabía llegar al corazón de la gente–, al padre Manuel Cantero le gustaba escribir artículos en revistas
religiosas. En 1995, me escribía esta bella frase: “¡Cómo he recordado, con la
fotocopia que me enviaste, nuestros tiempos de Guadix! ¡Qué bonito es recordar
y aceptar que entonces fue entonces, y que hubo valores inmensos en unos y en
otros; y errores que nos hacían a todos mucho más humanos!”. Se puede decir
que, los jesuitas del Seminario de
Guadix, y más tarde los sacerdotes diocesanos,
transmitieron la enseñanza religiosa y formaron en la disciplina y la
austeridad a miles de seminaristas (en Guadix nos decían los ‘curillas’) y de ahí salieron decenas
de sacerdotes. Otra cosa es que, una vez fuera del Seminario, comulgaras o no
con sus ideas. Yo no soy católico practicante y la religión la tengo olvidada,
pero eso no quita que tenga amigos sacerdotes lo mismo que con personas de cualquier
ideología. Procuro ser flexible en la religión y en la política.
Fueron aquellos tiempos de la España pobre, religiosa y emigrante, cuando los curas nos llevaban el uno de noviembre a Jéres del Marquesado, a pasar el día asando castañas. Íbamos montados en el remolque de un destartalado camión, sin toldo ni nada, y nos agarrábamos donde podíamos por aquella carretera de tierra. En los últimos años, cuando el padre Cantero venía de vacaciones a Granada, quedábamos por la mañana y nos dábamos un paseo por el Camino de Ronda, pues tenía que andar por sitios llanos y sin sol, debido a sus problemas con la circulación de la sangre. Al final del recorrido hacíamos una visita obligatoria a las Bodegas Castañeda, donde nos encantaba saborear un vaso de vino pálido con su tapa de arroz caldoso. El piso de su hermana se encontraba cerca y allí nos despedíamos. Era ya una costumbre. A veces se quejaba del olvido de aquellos niños (hoy canosos), que habían pasado por el Seminario, pues era un sentimental. En diciembre de 2010, me envió estas líneas: “Eso sí, y gracias a Dios, con muy buena salud, buen ánimo, y ganas de vivir y hacer, y muy feliz siendo lo que soy. Aquí es donde encuentro mi fuerza y mi deseo de seguir haciendo hasta que Dios me jubile. Que ya estoy más cerca, como es natural”. Nos complementábamos bien: cada uno respetaba la parcela del otro, olvidando las discusiones bizantinas de antaño, y así habíamos conservado la amistad durante más de cincuenta años. Lo suyo fueron consejos del maestro al discípulo, que al principio era arisco y montaraz. En mayo de 2010, publicó el libro “Ventana al Evangelio”, unas reflexiones previas para orar en el Evangelio y que provienen de sus “contemplaciones ignacianas”, de los ejercicios espirituales, que fue dando durante muchos años por toda España. En el prólogo del libro ya advierte que, “cuanto vais a encontrar en este libro, si tenéis gusto en seguirlo, no ha salido de ninguna bibliografía. Sólo el Evangelio y la gracia de Dios en mi oración personal”.
Fueron aquellos tiempos de la España pobre, religiosa y emigrante, cuando los curas nos llevaban el uno de noviembre a Jéres del Marquesado, a pasar el día asando castañas. Íbamos montados en el remolque de un destartalado camión, sin toldo ni nada, y nos agarrábamos donde podíamos por aquella carretera de tierra. En los últimos años, cuando el padre Cantero venía de vacaciones a Granada, quedábamos por la mañana y nos dábamos un paseo por el Camino de Ronda, pues tenía que andar por sitios llanos y sin sol, debido a sus problemas con la circulación de la sangre. Al final del recorrido hacíamos una visita obligatoria a las Bodegas Castañeda, donde nos encantaba saborear un vaso de vino pálido con su tapa de arroz caldoso. El piso de su hermana se encontraba cerca y allí nos despedíamos. Era ya una costumbre. A veces se quejaba del olvido de aquellos niños (hoy canosos), que habían pasado por el Seminario, pues era un sentimental. En diciembre de 2010, me envió estas líneas: “Eso sí, y gracias a Dios, con muy buena salud, buen ánimo, y ganas de vivir y hacer, y muy feliz siendo lo que soy. Aquí es donde encuentro mi fuerza y mi deseo de seguir haciendo hasta que Dios me jubile. Que ya estoy más cerca, como es natural”. Nos complementábamos bien: cada uno respetaba la parcela del otro, olvidando las discusiones bizantinas de antaño, y así habíamos conservado la amistad durante más de cincuenta años. Lo suyo fueron consejos del maestro al discípulo, que al principio era arisco y montaraz. En mayo de 2010, publicó el libro “Ventana al Evangelio”, unas reflexiones previas para orar en el Evangelio y que provienen de sus “contemplaciones ignacianas”, de los ejercicios espirituales, que fue dando durante muchos años por toda España. En el prólogo del libro ya advierte que, “cuanto vais a encontrar en este libro, si tenéis gusto en seguirlo, no ha salido de ninguna bibliografía. Sólo el Evangelio y la gracia de Dios en mi oración personal”.
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| Seminaristas del curso 1965 |
La revista mensual “Apostolado de la oración”, de Málaga
(de dos páginas), era obra suya y, en abril de 2010, escribió esta anécdota
recordando aquellos años: “Fue en 1960. Tras los pasos más insospechados y
originales, ‘aventuras’ de años, que casi no se pueden imaginar, soy ordenado sacerdote el 18 de abril…,
en la Catedral de Guadix”. Un
compañero, maduro en años, les pidió a los recién ordenados en la sacristía una
frase que expresara sus impresiones. “Él suplió mi respuesta y dijo: ‘Ponemos
que mi última Misa sea como la primera’. No reaccioné en el momento.
Inmediatamente después, pensé para mí mismo que aquello era estúpido. Porque mi
última Misa…, en realidad la Misa de cada día, tiene que ser mucho mejor que la
primera. Al cabo de estos 50 años, reconozco haber sido así de afortunado”. En
estas frases se resume su vocación. Hace un par de años me contestaba, a un
artículo mío que le envié: “Lo que tú me mandas lo leo siempre y encuentro un
gusanillo por ser algo tuyo; algo en lo que has puesto, además, mucha alma, y
que reflejan esos sentimientos que te hacen ser el que yo conocí...”. Y en otra
de sus cartas: “Bueno, ahí llevas mi mensaje en la botella del afecto, buscando
encontrarte. Porque esta botella es sólo para ti como destinatario
intransferible de mi tiempo y de mi abrazo. Te quiere y recuerda mucho más de
lo que tú crees”.
| Fachada del Seminario San Torcuato. 2014 |
Málaga, 6 de enero de 2020. “Querido Leandro: Me voy sosteniendo; la respiración la
tengo sólo regular pero no todavía para un ingreso. Se ve que el oxígeno va
haciendo su efecto de retardo. De las piernas, muy mal, muy entorpecidas, muy
limitado de movimientos. No me decidí este año a ir a Granada en estas fechas.
Bonito mensaje el que me envías. ¡Si fuéramos capaces de asimilar todo lo que
nos ha ido llegando sobre el tema!... Ya vi las fotos que pusisteis de vuestra
convivencia en tu cueva. Me alegro que la podáis disfrutar”. 7 de enero de 2020. Llamo al padre Cantero a la residencia de
jesuitas de Málaga y echamos más de media hora hablando. En un momento dado, le
pregunto si interviene en el grupo de wasap de los seminaristas y me dice: “Apenas
intervengo porque no sé qué poner y no quiero molestar. Yo antes era sociable,
pero me he vuelto introvertido. Recuerdo que un padre jesuita me decía cuando
yo era joven, ‘siga siempre así porque alegra el comedor’. Yo era muy abierto,
me comunicaba mucho. En Guadix, entre
el padre Ibáñez y yo armábamos cada zapatiesta,
contábamos chistes malos. Pero aquí, en Málaga, el ambiente es terriblemente
sensible, no se puede decir esto porque molesta, si digo lo otro lo va a
comentar”. Le respondo que es una mentalidad de convento y, si me apura, de
habitación, de estar todo el día encerrados en el cuarto. Y me responde: “Sí, es
un convento de ancianos, hay mucho individualismo, nos reunimos en el momento
de la comida y pongo cuidado de no molestar o de no herir. Piensas que en boca
cerrada no entran moscas y estamos callados los cuatro cenando”. Le digo que
llevan una vida interior de meditación y al final te contagias, te pones la
autocensura, lo suyo sería explayarse cuando se reúnen en la comida. Es una
vida monacal de recogimiento y de silencio. “Tengo 85 años, algunos hermanos tienen
noventa años y también hay dos jóvenes, pero ellos son muy diferentes a
nosotros, tienen otra mentalidad, en cambio, con la gente de la calle me
desenvuelvo mejor”. Se queja de que ha ido encerrándose en sí mismo, porque
antes era extravertido, pero lo da el ambiente que se respira entre estas
paredes. Le cuento que hace unos días comimos en mi cueva varios amigos del Seminario, acompañados de las esposas, yo
les decía cuatro tonterías y se reían. A mí en cambio me ha ocurrido lo
contrario, antes era introvertido quizá porque no me atrevía a decir lo que pensaba,
por timidez o por temor a hacer al ridículo; ahora hago un chiste fácil de
cualquier anécdota y consigo que la gente se divierta. Le digo que “la
formación que os dan a los sacerdotes os empuja a mirar hacia dentro, os
predispone a la soledad, cuando tenía que ser hacia fuera, hacia la gente. Es
más feliz el que vive hacia afuera, el extravertido, que el introvertido”. Y me
contesta, “Puede que lleves razón”. Se queja de que le cuesta trabajo respirar, sobre todo cuando se mueve, porque ya
no le funciona la mitad del corazón, anda con el bastón aunque las
piernas le flojean bastante y todos los días dice la misa. Y me dice, “ahora me
cuesta trabajo improvisar”.
Noto que está bastante
machacado, su voz ahora es quebrada cuando antes era sonora, y a veces jadea por el
cansancio. “En la cena de Nochebuena
vinieron unos jóvenes a la residencia e hicieron una fiestecilla, pero en la Nochevieja me acosté a las diez de la
noche y el resto de la Navidad aquí
ha sido muy plano”. El padre Cantero
siempre ha sido un hombre de acción,
de llevar muchas cosas entre manos, pero ahora poco puede hacer por lo que sobrelleva con dignidad estos últimos días de
su vida, sin embargo, ahora ha reído varias veces con mis ocurrencias, aunque
le cuesta trabajo. Hablar es un placer para él y la conversación nos reconforta,
acordándonos de los viejos tiempos y de algunas anécdotas del Seminario.
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| Los padres jesuitas. 1965 |
En Guadix era el padre Espiritual y su despacho siempre
estaba abierto a todos, era un “jesuita
de mesa camilla” que le gustaba escuchar los problemas de aquellos jóvenes seminaristas
atolondrados, después, encontraba o no la solución a aquello. Lleva ya muchos
años en la residencia de Málaga y ya no
hace casi nada porque las fuerzas no se lo permiten. Me he despedido del padre Cantero deseándole un feliz año y
que otro día lo llamaré para echar un rato de conversación, pero cada día le
cuesta más trabajo respirar y se encuentra más débil. “A ver, hasta que el
cuerpo aguante”, me dice, resignado. “Así nos tenemos que ver todos”, le
contesto a modo de consuelo. Cuántas veces fui a su despacho del Seminario, a confesarle mis problemas, siempre
le escribí cartas cuando estudiaba en los colegios y después nos veíamos cada
año en Granada, cuando él venía de
vacaciones. Pero, lo que es la vida, ahora él se desahoga conmigo en la soledad de su habitación. El padre Manuel Cantero vio cómo sus hermanos
mayores, Antonio y José, fueron
muriendo, pero no le concedieron el regreso a Granada donde viven sus dos
hermanas. Era padre espiritual,
confesor, amigo y sicólogo, aunque no siempre fue comprendido. “Cada día
tengo un recuerdo de cada uno de vosotros. ¡Deseo tanto bueno para cada uno…!”,
me decía en uno de sus últimos mensajes. Tenía el pelo cano, la mirada clara,
la voz amable y caminaba ya algo encorvado, pero él nunca se salía de la norma. Fue
un sacerdote enamorado como pocos de su vocación y de su tierra. Toda una época
y toda una generación se van con este granadino singular, nacido en el número 33 de la Gran Vía del Azúcar
–donde su padre tenía el bufete de abogado–, de manera que la iglesia del Sagrado Corazón fue como un
talismán para el padre Cantero: aquí
pasó largas temporadas, o paraba cuando venía de vacaciones a Granada; aquí consoló a muchos
exseminaristas, que veníamos a visitarlo y a contarle nuestras penas; aquí
ofició misas y prodigó sermones, y aquí debió de sentir la llamada al
sacerdocio cuando acompañaba a sus padres a la misa de los domingos y
correteaba por las calles de este céntrico barrio granadino. Descanse en paz este jesuita bueno, al que vamos a echar mucho de menos.
El enlace de su blog: http://apormalaga.blogspot.com/
Posdata. Un día después, me siento como si hubiera perdido a un familiar, a una persona querida que conozco desde 1964, con la que desde entonces me he relacionado por carta (conservo un centenar), por teléfono o en las visitas que el padre Cantero hacía a Granada en las vacaciones.
El enlace de su blog: http://apormalaga.blogspot.com/
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| Padre Manuel Cantero y Leandro. 2016 |
Posdata. Un día después, me siento como si hubiera perdido a un familiar, a una persona querida que conozco desde 1964, con la que desde entonces me he relacionado por carta (conservo un centenar), por teléfono o en las visitas que el padre Cantero hacía a Granada en las vacaciones.
COMENTARIOS DEL GRUPO DE EXSEMINARISTAS. 5/04/2020
Juan
Rivas: Realmente esa es la vida y él creo que ha vivido la que realmente ha
querido
L.G.:
Ya ha dejado de sufrir
Juan
Quintana: Estupendo artículo haciendo un pequeño recorrido por la vida del
padre Cantero y retrotrayéndonos a nuestra época del Seminario. Ha sido una de
las mejores personas que ha pasado por mi vida.
Leandro
García: Gracias por el audio y por los detalles que tienes con los demás
José
María Laguna: Gracias por este buen recorrido que has traído del padre Cantero
L.G.:
Ha sido un guía para quienes lo tratamos
Antonio
Nofuentes: Bonito escrito, me he emocionado mucho. Todos estamos sufriendo su
pérdida…
L.G.:
Cuando lo leo, yo también me emociono, ahora nos daremos cuenta que hemos
perdido a un padre…
José
María Gallardo: Hermoso recuerdo, Leandro. Muy bien escrito
L.G.:
Ya no sufre
Manuel
Jiménez: El Superior me responde: su cuerpo ha sido llevado a incinerar y sus
cenizas se depositarán en nuestro columbario
Antonio
Medina: Gracias, ¿cómo estáis?
L.G.:
Cuídate y ya nos veremos
Juan
A. Pérez Lao: He leído tu artículo y quiero darte las gracias porque de alguna
manera tú, que has estado más en contacto con él, has servido de unión con
todos los que recibimos su magisterio. Su recuerdo y su cariño permanecerán
siempre en nosotros
L.G.:
Él supo unirnos con su sencillez y buen hacer, fue el que nos tocó el interior
Serafín:
Si bien mi padre espiritual fue el padre Ibáñez, siempre estuve muy unido al
padre Cantero…, que ofició mi boda
L.G.:
Los recuerdos nos unen, Serafín
Manel:
Un buen artículo para una gran persona…, en el Seminario tuve una relación muy estrecha
con él
L.G.:
Con humildad y prudencia, él cohesionó el grupo
Cari:
Un homenaje por tu parte precioso, tengo mucha tristeza porque para Jesús era
muy especial, y a mí me ha acompañado en este tiempo tan difícil con sus conversaciones
de guasap…
L.G.:
Ha dejado de sufrir y ha quedado su mensaje entre nosotros
Pepe
Triviño: Eres un fenómeno, felicidades
L.G.:
Ahora al menos no sufre
Antonio
Aguilera: Gracias por pasar el enlace
Antonio
José Vera: Me encuentro regular, yo esperaba mejorar pero esto va muy lento
L.G.:
Cuando pase esto iré a verte
Pepe
Huertas: Muy bien, me he acordado de cuando estuvimos allí viéndolo
L.G.:
¿Cómo llevas lo tuyo?
Antonio
Montes: He leído detenidamente tu artículo y me ha encantado, sobre todo lo vivido entre ambos, en él describes acontecimientos de la vida del padre Cantero y tú que yo desconocía...
COMENTARIOS DE FACEBOOK
María
Fresneda: Una persona importante para ti, seguro nunca la olvidarás, siento su
pérdida D.E. P. ánimo amigo. Esperemos que toda esta pesadilla termine pronto y
todos salgamos bien de esta...
Leandro:
fue un padre y un amigo
Arturo
Rodríguez: personas que dejan huella por siempre
LG:
son un ejemplo para todos, amigo Arturo
Roberto
Balboa: Amigo Leandro:
Me
ha encantado tu artículo sobre el padre Cantero, lleno de recuerdos y
sensibilidad.
Descanse en paz un hombre bueno.
Descanse en paz un hombre bueno.
LG:
Gracias, Roberto Balboa.
Con su buen hacer y humildad, ha sido el guía para la mayoría de los que
pasamos por Guadix
José
Correa: DEP
María
Purificación Corral: Lo siento mucho Leandro. Ánimo. Otro ángel más en el cielo
LG:
Cuando las personas se van es cuando más notamos su ausencia
María
Fresneda: Cierto pensamos que siempre los vamos a tener, este es el legado que
nos dejan su cariño y enseñanza y a ser buenas persona y cuando nos toque
partir que nos recuerden con el mismo cariño
LG:
ahora todo son recuerdos, pero es una persona que ha pasado por la vida
haciendo el bien y ese el mensaje que nos deja
Chillón
Domínguez Pedro: Yo estuve poco tiempo con él, pero lo recuerdo como tú lo
describes. Seguro que descansará en Paz.
LG:
en tiempos de disciplina, nosotros tuvimos la suerte que el padre Cantero era
cercano y sencillo
Antonio
José Vera: Tengo muchos recuerdos del seminario, un gran hombre. D.E.P.
LG:
ahora todo son recuerdos, pero él ha dejado de sufrir
Purificación
Tomás: DEP
LG:
gracias por estar siempre ahí
José
Antonio Rabaneda: Un saludo paisano. Que descanse en paz nuestro Padre
Espiritual. Yo al igual q tú, tuve la suerte de estar unos años con él en
Guadix
LG:
fue de lo mejor que tuvimos en Guadix y después en estos años. Un abrazo
Antonio
Parrilla: Amigo Leandro: Un fuerte abrazo, recibe con él, mi sentido pésame;
tal como describes en tu profunda, sentimental y bien escrita entrada; fue un
maestro para ti y para todo el que tuvo la gran suerte de conocerle. Bajo mi
punto de vista enseñó las lecciones espirituales con amor y sobre todo con
humildad; se desprende de lo que nos muestras en tu escrito que, gozaba del
amor de Dios y sabía transmitirlo con cariño y sin imposición; soy de la
opinión que las creencias y en este caso la Fe son un regalo que el Creador
hace a cada uno individualmente, que no debe confundirse con la iglesia; el
creyente lo es por amor y no por la disciplina recibida; sea cual sea la
religión que practique.
Dicho
lo anterior, me queda claro que este maestro “, ha vivido fiel a las enseñanzas
de nuestro Señor Jesucristo y no tengo la menor duda de que su espíritu se
encuentra disfrutando ya en esa otra orilla junto a Dios. D.E.P. Un abrazo.
LG:
cuando nos dejan los buenos maestros, lo mejor que podemos hacer es recoger sus
enseñanzas y recordarlos con cariño. Gracias por tus palabras de amigo
Encarna
Varón: DEP
Emilia
López Monjón: D,E.P. He leído el extracto de su vida y creo que fue una persona
digna de conversar con ella. Por cierto Leandro un pariente mío también estudió
en Guadix, se ordenó sacerdote el año 71, se llamaba Don Juan de Dios Pérez
Martínez, no está ya con nosotros. Murió creo que hace 2 años. ¿No estudiaría
contigo?
LG:
gracias por leerlo, no me suena su nombre porque era mayor que yo, ¿tu pariente
era de galera? De aquí era Domingo, estuvo en el seminario y falleció hace un
año
Julián
Romo: DEP
Eugenio
Sanz Morata: DEP
José
Romero Fernández: DEP
Manuel
Ortega Company: Leandro: creo que el padre Cantero fue posterior a mi paso por
el seminario. Yo conocí como padres espirituales al padre Pertíñez y al padre
Castillo. Está claro que la estancia allí me ayudó a formar mi personalidad.
Recuerdo los ejercicios espirituales de S.an Ignacio de Loyola que coincidían a principio de curso con la
feria de Guadix y mi recuerdo es de gran temor y miedo al infierno. Sin embargo
guardo un gran recuerdo del ambiente de estudio, respeto y valores con los que
nos formaban, algo que te ayuda toda la vida. Comprendo la influencia de esta
buena persona sobre ti. Un saludo… Estuve desde 1955 a 1960. Los profesores de
los que me acuerdo: los padres Garzón, Espejo, Morales, Entrambasaguas,
Pertíñez, Castillo, etc. Después pasé a la escolanía con D. Carlos Ros.
LG: Entonces
conocerías a Juan J.
Gallego Tribaldos
Eli Fernández
Pérez: es una pena pero así es
LG: Después del golpe, me siento como si hubiera
perdido a alguien de mi familia
Juan J. Gallego Tribaldos: Magnífico y emocionante artículo...
UN MALAGUEÑO RECUERDA AL PADRE CANTERO. 8/04/2020
Buenos días. En primer
lugar, perdón por el atrevimiento de escribirle. "Navegando" por
la red en búsqueda de noticias sobre el P. Cantero, he encontrado su artículo. Muy
entrañable. Desde hace años, solía confesar con el P. Cantero. No puedo decirle
que mantenía amistad con él, pero sí me conocía de esos encuentros
sacramentales. No imagina el bien que me hizo (hace, pues sus orientaciones no
desaparecerán nunca en mí) espiritualmente. No imagina lo bello que era en esta
última etapa de su vida, verle a las 7,15 h de la mañana salir de la Sacristía,
con andar lento, titubeante, medio encorvado...e ir a su Confesionario,
encender la esa luz, que para mí simboliza esa LUZ que Dios quiere poner en
nuestras vidas derramando su MISERICORDIA. Iba con su cuaderno, su bolígrafo y
si no había nadie que reclamase su atención, escribía (con alguna que otra
cabezadita, la verdad sea dicha). Yo, por razones de índole personal y laboral,
iba a esa hora. Su perseverancia día
tras día, a "esas horas"... siempre lo entendí como un regalo de Dios
que lo hacía a través de él, y como un testimonio para algunos sacerdotes que
no tienen tiempo para desde el silencio, el ocultamiento, la constancia...sentarse
en un confesionario para transmitir lo más grande que el ser humano puede
recibir, el AMOR de Dios a través de su PERDÓN. No imagina cuanto
lamento la pérdida del P. Cantero. Me he quedado como un "huérfano
espiritual". Disculpe toda esta perorata, que no deja de ser un
desahogo ante la pérdida (momentánea, en el Reino de Dios espero el
reencuentro) de este SACERDOTE. Ruego la privacidad de este correo, lo
hago desde el convencimiento de que su amistad y afecto al P. Cantero nos une. Gracias
por acercarme aún más al P. Cantero. Ahora él nos ayudará desde su presencia
junto al Dios que nos enseñó a amar. Un cordial saludo.
Buenos días. Acabo de ver tu correo, más que correo
electrónico es como una carta tradicional donde expresas vivencias y
sentimientos ante la pérdida del padre Manuel Cantero. Es muy interesante y
emotiva la descripción que haces cuando salía de la sacristía para ir al
confesionario. En su humildad y buen hacer nos ha dejado el ejemplo de su
vida y nos ha entregado el testigo de sus obras. En los últimos días le dije a
un compañero que lo íbamos a echar mucho de menos, y así finalizo mi
artículo, pero no imaginaba que su muerte me iba a afectar como si hubiera
perdido a un familiar. Tú afirmas que te has quedado como un
huérfano espiritual y así estamos muchos. Te envío el enlace de mi blog,
donde reproduzco el artículo y los comentarios que he ido recibiendo. Si
quieres que reproduzca tu carta en el blog (es sincera y natural), sin que
figure tu nombre, me lo dices. Un abrazo.
Buenos días, Leandro. Suscribo sus palabras. Así es, su partida
deja un vacío que no es en mi caso algo fruto del momento, sino que perdurará
pues su acompañamiento con una simple frase, con una orientación concreta, con
un consejo espiritual práctico y asumible... le hacía (le hace, pues
sigue estando presente) muy especial desde la discreción y humildad. No tengo
inconveniente en que publique mis palabras, y es simplemente porque el P.
Cantero merece desde la sencillez y humildad (como creo que le gustaría a él)
ser recordado. Un hombre enamorado del Evangelio. Simplemente, SACERDOTE y
JESUITA. Me alegra saber de su cariño hacia él. Mientras yo viva, jamás lo
olvidaré e intentaré desde mi miseria, desde mi pobreza espiritual, seguir sus
orientaciones para amar y dejarme amar por Dios. Un abrazo para usted. Muchas
gracias por sus palabras.
JAVIER LO RECUERDA ASÍ. 06/04/2020
https://ejerciciosespiritualespadrecantero.blogspot.com/?m=1
El sacerdote Manuel Cantero partió a la Casa del Padre
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| La consagración, en la primera misa |
JAVIER LO RECUERDA ASÍ. 06/04/2020
https://ejerciciosespiritualespadrecantero.blogspot.com/?m=1
El sacerdote Manuel Cantero partió a la Casa del Padre
En septiembre de 2011 fui invitado por el
Padre Cantero a asistir al encuentro nacional del Apostolado de la Oración en
Madrid. Y así se fue fraguando esa "larga relación" que el propio
Padre Cantero me cito en su penúltimo correo. Durante estos años ha sido mi
confesor, mi psicólogo, mi amigo, mi confidente. En el he visto muchos de los
frutos de los que habla el Evangelio. He visto su caridad, he visto debajo de
una apariencia muy seria a veces, ese lado humano del que sabe también sonreír
y contar sus anécdotas con las que hemos reído juntos. Nunca podré olvidar su
mano extendida y su gesto de alegría al verme que me transmitía tanta cercanía,
no podré olvidar que incluso se abriera a mi para contarme cosas de si mismo, o
aquella vez que le visité en el hospital y me dijo: "Yo aunque esté en el
hospital me afeito y me pongo guapo porque si no, no soy persona". ¡Como
nos reímos!, o cuando andaba mal de las piernas y durante un tiempo me pidió
ayudarle en la Misa, dándome su confianza. Los últimos meses de su vida, asistí
a todas sus misas de domingo, y al terminar le esperaba en el patio de la casa,
para acompañarle hasta el ascensor, pero estos encuentros se convirtieron en
bastante habituales, y me hacía a veces un gesto de que nos sentáramos, y
hablábamos unos minutos. Conforme se fue acercando el final, me daba cuenta que
también le venía bien para descansar en el trecho desde la sacristía al
ascensor. Y a mi me servía porque veía que el tiempo se iba acortando y estaba
aprovechando la ocasión.
El me contaba como estaba, y yo trataba de
animarlo y darle novedades sobre algunos proyectos que teníamos, como el de
digitalizar sus cintas de ejercicios para subirlas a internet. Le veía sonreír
cuando le decía que habían tenido 80 visitas en un día, o cosas así. Finalmente
le despedía a veces diciendole: "Hoy a escuchar Zarzuela", cosa que
le encantaba y hacía los domingos como me dijo en más de una ocasión. El Padre
Cantero era un amante del Evangelio, pero también de la Liturgia bien hecha, y
ejemplar al procurar aprovechar la ocasión para introducir algo de pedagogia:
la gota en el cáliz, el signo de la paz, el valor de una comunión bien hecha,
el ir a hacia El en la fila, su forma única de recitar el Gloria con aquella
pausa que hacía "despeñar", como yo le decía, ante su sonrisa, a los
fieles que seguían la carrerilla. Dos espinitas me confesaba últimamente que
tenía, y era la gran decadencia en que ha caído el sacramento de la confesión,
donde el penitente ha perdido el sentido del pecado, y a veces se producían
según el, situaciones casi cómicas en el confesionario, como: "
"Pregúnteme usted, Padre". Y otra cosa que no le gustaba nada, era
ver la falta de respeto, de llegar tarde a la Misa por ejemplo. El tratar con
los jóvenes también se había vuelto una tarea difícil con el tema de las bodas,
dado el estado de nuestra sociedad. Podría decir mucho más, pero finalizo dando
gracias a Dios por haberlo puesto en mi camino y haber gozado de su sacerdocio
y de su amistad, porque una persona que te trata como el me trató, no puede ser
nada mejor que un amigo.
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| Ordenación del sacerdote Manuel Cantero. Catedral Guadix 18/04/1960 |
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| En la residencia de Málaga 11-2018 |
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| En la residencia de Málaga, con antiguos seminaristas. 2018 |
| En la puerta del Seminario, septiembre 2016 |
| Aquel patio con su pozo |
| El despacho del padre Cantero |
| Su despacho en el Seminario |
| El comedor o refectorio |
| La Alcazaba |
| Guadix, desde la Alcazaba |
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| El libro que escribió en 2010 |
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