martes, 25 de julio de 2017

ANDANDO POR GUADIX




Capilla en Cañada la Fifa, de Oliver González




Hace poco, me acerqué al antiguo Barrio del Curilla (al lado de los Cerros de Medina) buscando a un conocido.  Le pregunté a una mujer, que estaba hablando en la puerta de la cueva de una vecina. Me acompañó, me indicó dónde vivía el conocido que yo buscaba y me señaló la cueva donde ella vivía, aparte de preguntarme por mis señas. Esta amabilidad y confianza con el forastero sólo se encuentra en los pueblos y, cuanto más humilde sea la persona, más se ofrece a ayudarte. El conocido me dijo que, antiguamente, estos terrenos eran de la duquesa Medina y dejaba que los vecinos hicieran cuevas en estos cerros.

Una tarde, de finales de 2014, iba con mi turismo por la calle Álvaro de Bazán. Tenía motivos para estar contento, pues había encontrado una peluquería de perros más económica, incluso el pienso para mi mascota. Pero no advertí la señal de ceda el paso, al cruzar por Concepción Arenal, la primera calle a mano derecha, por donde salen los autobuses de la estación. No logré frenar a tiempo y le di en el paragolpes a otro vehículo, que venía por esa calle. El paragolpes se desencajó un poco, mientras que  a mi vehículo le afectó en el paragolpes y la aleta derecha, de manera que la grúa tuvo que remolcarlo y llevarlo al taller en Guadix, mientras que a mi mujer, la mascota y a mí tuvo que llevarnos el coche de la grúa hasta Granada.

Unos meses antes de finalizar el plazo del seguro del turismo, la compañía me envió una carta diciendo que no me lo renovaban. Por teléfono me dijeron que la causa fue el accidente que había tenido, pues la conductora había ido al hospital y se dio de baja... Entonces les envié por correo electrónico las fotos que hice de los daños de ambos vehículos (momentos después del siniestro), para demostrarles que el choque no daba para ir al hospital. Nunca me respondieron y me quedé con la duda de si se lo inventaron. Una empleada me dijo, “teniendo dos partes de accidentes, no te renuevan el seguro”. Tuve que buscarme la vida con otra compañía, con la que hasta ahora no he tenido ningún accidente, pero resulta que yo tenía contratados dos seguros de hogar con la compañía que no me renovó. Cuando llegó la fecha de renovar los contratos, les pagué con la misma moneda.

Un tiempo después me enteré que una amiga tuvo un accidente similar al mío, que le dejó secuelas y tuvo que ir a rehabilitación, en la calle paralela de abajo. Para quien no viva en Guadix, la calle Álvaro de Bazán da la impresión de ser una vía preferente, pero en el primer cruce tienen preferencia los autobuses que salen de la estación y los turismos. Unos metros antes de la señal de ceda el paso, hay otra que anuncia un paso de peatones, y esto hace que una señal solape a la otra o que el conductor se despiste. Algunos viandantes me dijeron que habían visto aquí varios accidentes igual que el mío. Sería bueno que el Ayuntamiento tomara nota y pusiera una señal de ceda el paso, de mayor tamaño, para evitar más accidentes.

A veces suelo acercarme al mercadillo de antigüedades de los domingos, hace un mes compré unos platos de bronce, enmarcados en sus rejillas, donde figuran los bustos de los Reyes Católicos. Estos platillos solían estar colgados en las paredes, de las casas nobles de la provincia de Granada, supongo que en agradecimiento a cuanto hicieron los Reyes Católicos por Granada, a la que tanto amaron, por lo que estos relieves en bronce se vienen haciendo desde hace siglos. Pero, últimamente, es bastante raro encontrarlos, ya que hoy existen otros adornos en las casas. Al vendedor del mercadillo le quedé a deber cinco euros, de los veinte que me costaron. Al cabo de dos semanas le pagué y entonces me regaló un libro pequeño, diciéndome: “Como sé que te gusta, te lo regalo”. Hacía un año que lo había estado hojeando, pero no me decidí a comprarlo. El libro se llama ‘Manual Eucarístico’, contiene meditaciones y es del jesuita y escritor Baltasar Gracián. Fue editado por Saturnino Calleja, en 1899, fecha en que concede la licencia el arcediano secretario. Lleva el sello de la librería “El Sagrado Corazón, calle Príncipe, 5, Granada”, y esta dedicatoria, en letra bastardilla: “En el XIV aniversario de mi ordenación sacerdotal, con cariño. 26 enero 944. María García”. Mi agradecimiento al vendedor del mercadillo, un gallego culto y generoso.

La Alcazaba fue declarada Monumento Nacional, en 1933, el Ayuntamiento de Guadix la compró en los años ochenta y desde entonces las distintas corporaciones la han dejado en el más completo abandono. Las almenas y las murallas se vienen abajo y muchos nos preguntamos: ¿tanto cuesta repararlas? ¿Por qué no quitan las antenas y cables de televisión que cuelgan? Miles de golondrinas anidan en los agujeros de las murallas y verdaderamente es lamentable que este edificio tan emblemático se encuentre en estado ruinoso. El pueblo de Baños de la Encina tiene el mejor castillo árabe de Andalucía, y lo conserva muy bien. Y no hablemos de los monumentos de las ciudades renacentistas de Úbeda y Baeza, declaradas Patrimonio Universal por la Unesco. ¿Por qué en Guadix casi nadie se preocupa por su patrimonio histórico? Ni siquiera hay una placa en la Alcazaba que recuerde a ‘el Zagal’.

Publicado en el periódico Wadi-as, julio-agosto de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

GRANADA Y EL NARCOTRÁFICO





 El tres de julio echaron ‘En el punto de mira’, de la cadena Cuatro, ‘La marihuana en Granada’, a las 10:45 horas. El programa fue impactante. El reportero de la Cuatro, Luis Troya, acompaña a varios coches patrulla de la Guardia Civil a un chalé en Atarfe. Se trata de un barrio donde viven vecinos con alto poder adquisitivo. “Las mafias nacionales e internacionales han comprado viviendas y se instalan en los pueblos del cinturón de Granada”, aseguró un agente. Una vez allí, los guardias civiles derriban la puerta de entrada del chalé y comprueban que hay plantaciones de ‘maría’, en varias habitaciones. Numerosas macetas que contienen las ramas de marihuana, focos para mantener una temperatura de unos treinta grados en las habitaciones, tubos de aluminio y extractores para extraer el fuerte olor de las plantas, varios cuadros de luz, que están enganchados ilegalmente… “Esta vivienda consumirá como unas diez casas y calculo que la venta de la droga le dará unos beneficios de 300.000 a 400.000 euros”, le dijo un guardia al reportero. Entre 50 y 66 millones de pesetas. El siguiente destino fue el barrio de La Paz y en una casa había muchas más plantas de marihuana. El periodista le preguntó a un vecino de allí y le dijo, más o menos: “Si la casa tiene unas cien plantas de cultivo, es para su consumo” (a mí se me antojan demasiadas plantas). “Pero si tiene más de cien o quinientas plantas, eso ya es negocio”.

Otro vecino fue preguntado también y empezó a darse golpes en la barriga, con rabia, diciendo que cultivaban ‘maría’ para poder comer, porque si no pasaban hambre. En un momento dado, alguien arrojó una botella de cristal que cayó cerca del periodista, porque no le gustaría que filmaran por allí. Y así, los agentes entraron en varias viviendas más del barrio. En una mansión encontraron a un matrimonio, en la jerga de los narcos son “los jardineros” que cuidan de las plantas. El sótano y una planta estaban dedicados al cultivo de la droga. En otra secuencia, el reportero va con una cámara oculta al barrio de La Paz y se oyen unos disparos. La cámara capta el momento en que un vehículo sale huyendo a toda velocidad, mientras que un individuo, que lleva a un niño en brazos, se introduce en un vehículo y también pone tierra de por medio. Poco después la cámara enfoca a un hombre, que yace tirado en el suelo, boca arriba, y medio metro más allá están su gorra y una pistola. Empezó a llegar gente y familiares del difunto, mientras que algunas mujeres gritaban. “Hay que llamar a una ‘ambulanza’”, dice uno de los recién llegados. En un momento dado, un hombre empuja la pistola con el pie y, al ser preguntado por el periodista, dice que “es para  esconderla bajo la gorra”. Poco después, una mujer que lloraba recoge la pistola del suelo y se la lleva. Esto ocurre cuando acaba de llegar la Policía, y está más pendiente de su seguridad y del fallecido que de lo que pueda ocurrir a su alrededor.

El arma parece ser que era del que yace en el suelo, se había enfrentado a varios individuos y le dieron un tiro en la cabeza. A su hermano se lo llevaron muy grave al hospital y hay otro herido también. “Ajuste de cuentas”, se suele decir, desgraciadamente, en estos casos cuando hay muertos de por medio. En el programa entrevistan también a otro sujeto, que se dedica a alquilar pisos para el cultivo de ‘maría’. Un negocio redondo. Hay quien sostenía públicamente que  “si la gente del barrio no cultivara marihuana, podía cometer delitos peores”. No se pueden hacer declaraciones frívolas, justificando el cultivo, puesto que habría que justificar también la venta, el consumo y todas las secuelas que vienen detrás. En los últimos meses ha habido dos muertos por disparos, en la Zona Norte, a los que hay que añadir otras muertes anteriores, pues matan y roban para controlar el negocio. Al que mataron en la calle Joaquina Eguaras, fue también de un disparo a la cabeza, desde una furgoneta. Ahora son pistoleros profesionales y no como antes, que eran puñaladas de navajas cachicuernas.


Las mafias internacionales se están estableciendo en los pueblos del cinturón y la marihuana que se cultiva en Granada ya se vende en toda España, en Holanda, Francia, etc., porque dicen que es de las mejores. El pasado 30 de junio detuvieron a una banda de narcotraficantes españoles, holandeses y marroquíes, que exportaban toneladas de marihuana a los Países Bajos. Las incautaciones de ‘maría’ y las detenciones han crecido en la provincia de Granada más que en cualquier otra de Andalucía. Cuando la Policía y Endesa han acudido, se han dado cuenta de que son centenares los enganches ilegales y por eso los cortes de luz en estos barrios son frecuentes. Hoy descubren un piso y desmantelan los cultivos, pero mañana vuelven a enganchar la luz. Al haber más demanda de esta droga, habrá más cultivo y más tráfico. Y en consecuencia habrá más delitos: robos, asesinatos, corrupción…, de manera que Granada se convertirá en algo parecido a cualquier ciudad de Colombia o de México, con sus mafias, si no le ponen remedio. Últimamente, he pasado varias veces por el barrio de Almanjáyar y un olor intenso a marihuana se percibe en las calles, de forma que niños, ancianos y enfermos lo respiran porque muchos han hecho del cultivo y del consumo de marihuana una forma de vida.

Las distintas administraciones han dejado abandonados a su suerte a los barrios de la Zona Norte, por desidia, dejadez y, cuando no, justificando el cultivo de marihuana, hasta que nos hemos dado cuenta de que tenemos a un verdadero monstruo, que ha extendido sus tentáculos y ha puesto sus huevos por muchos sitios. ¿Está ocurriendo en Granada como en Chicago, en los años treinta del siglo pasado, con Al Capone y Elliot Ness y sus muchachos? Aquello era tráfico ilegal de alcohol, pero la marihuana es una droga que produce el 40% de los estados sicóticos en los jóvenes consumidores, pero esto muchos no lo saben. Desgraciadamente, todo irá a peor en Granada (así ha sido hasta ahora) porque en esos barrios impera ya la ley de la droga y del narcotraficante, pues el negocio deja muchos beneficios y el consumo irá aumentando considerablemente entre la población. El Ayuntamiento, la Diputación y la Junta de Andalucía deberían de hacer ya campañas de concienciación entre los jóvenes, advirtiendo del peligro de consumir esta droga, aparte de las medidas y refuerzos policiales que sean necesarios. Lo que vimos en el programa ‘En el punto de mira’, la mayoría de los granadinos lo desconocía y nos ha impactado a todos. Muchos nos tememos de que se ha acudido demasiado tarde, por una sencilla razón: en cualquier calle, de cualquier pueblo del cinturón de Granada, te puedes encontrar un fuerte olor a cultivo de marihuana. Antonio Arenas no ve mal que en España se haga como en Uruguay, donde la Administración controla todo el proceso del ‘cannabis’: el cultivo, el empaquetado y la comercialización. En unos días se venderá en las farmacias uruguayas. 






jueves, 29 de junio de 2017

PRÁCTICAS ABUSIVAS E ILEGALES






El 19 de enero, me di de alta en una compañía y causé baja en SIMYO, haciendo el contrato de alta y la solicitud de portabilidad a una y otra compañía. A finales de enero, SIMYO me cargó en la cuenta 3,71 euros, aunque no me envió la factura para que yo pudiera comprobar el consumo. El 27 de febrero, SIMYO volvió a cargarme en mi cartilla 3,50 euros, sin enviarme la factura,  y la devolví. El 10 de marzo recibo un correo electrónico, de los que no puedes contestar porque te lo devuelven (no-reply@ simyo.es): “Te informamos que tienes pendiente de pago la factura correspondiente al periodo comprendido entre el día 20/01/2017 y el día 20/02/2017…”. Unos días después, escribo al correo electrónico de SIMYO que viene en el contrato: “No aportan factura ni puede cobrármela pues ya me había dado de baja, pero como siga insistiendo con llamadas al teléfono de mi esposa, tendré que poner estas prácticas abusivas e ilegales en conocimiento del Servicio de Consumo”.

El 24 de marzo recibo otro correo electrónico, donde me amenazan de esta forma: “En caso de no producirse el pago en el término de 7 días, tus datos relativos al impago podrán ser comunicados a ficheros relativos al cumplimiento o incumplimiento de obligaciones dinerarias”. Esto es, SIMYO me amenaza claramente con llevarme al Registro de Morosos, sabiendo que legalmente no puede hacerlo. A final de mes, denuncié las prácticas abusivas e ilegales que utiliza la compañía, aparte de llamar repetidas veces al móvil de mi esposa, a través de una centralita de teléfono, acosándola y amenazando con que me van a cortar la línea e incluir en el fichero de morosos.  Ella tiene contrato con otra compañía y no sabemos dónde han podido conseguir su número del móvil. Me pasé por el Servicio de Consumo del Ayuntamiento de Granada y me dijeron: “Posiblemente, te han incluido en el Registro de Morosos, y nosotros no podemos sancionar porque la ley no nos lo permite”. Así de claro. Tuve que poner la reclamación en el Servicio de Consumo de la Junta de Andalucía, a finales de marzo, pues es el competente para las empresas que radican fuera de la provincia. También es eficaz en estos casos Consumo de la Diputación.

El 19 de mayo, mi mujer recibe una llamada  de una operadora de SIMYO, en su móvil. Me lo pasa y me dice: “Usted ya no nos debe nada”. No me dio tiempo a responder y ni siquiera tuvieron la dignidad de llamarme a mi teléfono. El 12 de junio recibo una carta del Servicio de Consumo, con una fotocopia del escrito que les ha remitido el Departamento de Atención al Cliente de SIMYO. Reproduzco algunas frases textuales: “… hemos comprobado que el cliente se dio de baja el día 23/01 por lo que la factura que le ha llegado corresponde al período 20/01/2017 a 19/02/2017. Se regularizan los 3,50 euros cobrados. Cliente queda conforme (…) SIMYO considera que no procede la continuación de la tramitación del presente procedimiento. Interesa señalar que la máxima prioridad de SIMYO es la satisfacción plena de sus clientes”. Tengo que decir que los 3,50 euros  de la factura los devolví de la cartilla, por lo que no los cobraron y me di de baja el 19/01, y no el 23 como dice. La respuesta de la compañía es puro cinismo, después de la persecución, amenazas y acoso que hacen con los clientes. Y lo llevan a cabo con nocturnidad y alevosía. Así actúan algunas compañías de teléfonos en España, con total impunidad, incluso te pueden meter en el fichero de morosos alegando que no has pagado una factura, sin tener que demostrarlo. Mayor indefensión no se puede pedir.




Hace un mes, salió en la prensa que un juez dictó sentencia contra Orange, prohibiéndole que llamara por teléfono a un excliente. Había estado durante meses llamándolo a todas las horas del día, para que pagara una factura cuando ya se había dado de baja. La compañía Orange contestó en la prensa –con toda la desfachatez del mundo, como SIMYO lo ha hecho a Consumo– que “la empresa que se dedicaba a reclamar a los clientes estaba externalizada”. Aunque fuera una empresa contratada para el cobro de las facturas impagadas, el responsable siempre es y será Orange. España tiene fama de ser un paraíso para cometer toda clase de delitos, porque las leyes son blandas con los delincuentes, pero sobre todo con la delincuencia de cuello blanco.

En este plan, el consumidor está completamente indefenso ante tanto atropello de las compañías de teléfonos, pues, como no se sancionan las prácticas abusivas e ilegales que cometen, cada día son más frecuentes los atropellos, de manera que son las que más reclamaciones reciben en los Servicios de Consumo. Este servicio reconoce, en la carta que me enviaron, que “tan sólo cuenta con competencias informadoras y mediadoras”; o sea, que no puede sancionar y así nos va a los consumidores. Pero, la pregunta que nos hacemos todos es: ¿por qué la Administración no tiene potestad para sancionar a las 'telecos' y sí la tiene para proceder contra las eléctricas y los particulares?

lunes, 12 de junio de 2017

‘KIRHTSA. FANTASÍA INACABADA’, DE GRANADA SANDOVAL







Granada Sandoval nació en Cuevas del Campo (Granada) y es presidenta del Círculo Artístico Literario Semillero Azul, de San Joan Despí (Barcelona). Su novela, KIRHTSA. Fantasía inacabada, me ha encantado, sobre todo la primera parte, donde la autora va contando los avatares de su infancia. Hay que tener valor para escribir esas intimidades, que tanto daño le hicieron, pero que no todo el mundo se atreve a confesarlas: esto hace que uno la aprecie más. En la Introducción Personal escribe:
Yo sé que me he equivocado muchas veces, que he cometido muchos errores (…), siempre he luchado por esquivar engaños y equivocaciones, pero reconozco que muy pocas veces logré conseguirlo.
Hay que tener la suficiente humildad para reconocer que a veces nos equivocamos y que la culpa ha sido nuestra, y no echársela a los demás, como suele ocurrir. El Infierno son los otros, decía Jean Paul Sartre.
Comencé, más o menos con diez años, a esa edad se me desplegó un ansia tremenda por escribirlo todo… Porque yo crecí entre tabúes, me desarrollé entre prohibiciones y complejos, y como es de suponer, maduré también dándome vergüenza de enseñar lo que escribía, por temor, por defecto o por timidez (…), los traumas de la infancia son caldo de cultivo para la timidez y los complejos, y yo arrastro ese vivero. Sin embargo, adoro la soledad, pienso que es la mejor universidad que existe; he aprendido más de mis horas solitarias que en todas las clases de enseñanza recibidas. 

Cuando una niña crece en un hogar ajeno (con la abuela), como le ocurrió a Granada Sandoval, con los padres ausentes y la falta de cariño, también crece la inseguridad, la desconfianza y todo el pesimismo que podamos imaginar. Y es que, cuando los niños reciben cariño y afecto en la infancia, se muestran seguros en la madurez. Me llama la atención las frases que la autora le dedica a su padre:
Se marchó de este mundo como un alma perdida dejando un dolor crónico en mi madre, que le impidió para siempre confiar en otro hombre, y a mí me dejó un vacío afectivo que no he conseguido llenar jamás.
En poco más de dos renglones, resume todo el sufrimiento que el padre causó a las dos mujeres. Falleció a los 27 años, pero antes abandonó a su madre en dos ocasiones. El dramaturgo español Fernando Arrabal vive en Francia, aunque últimamente no se sabe nada de él. Cuando era un niño, su padre huyó abandonando a su madre, y nunca supieron nada de él. Arrabal confesaba hace años que la ausencia del padre significó un trauma para él, del que nunca se recuperó.
Para decir adiós en un último reguero de llanto al pasado desastroso que me marcó de por vida…, una niña triste y solitaria, que vivió llena de miedos infantiles…, que soportó comentarios infames: “A ver quién va a cargar el día de mañana con ella siendo hija de quien es… A menuda perla le debe la vida esta cría, su padre no pudo ser más sinvergüenza ni más gandul, si la hija le sale al padre arreglados estamos”.
Parece que estoy leyendo el diálogo de una obra de teatro y pienso que es cosa de la exagerada imaginación del autor. Pero, ¿cómo es posible que una persona pueda ser tan miserable y tan cruel con una niña indefensa? Dan ganas de gritarle: ¡Qué culpa tiene la criatura de que su padre fuera así! Bastante tiene ya con tener que vivir sin sus padres y en casa de la abuela. 


Comentarios que dolían y formaban un muro de temor, desconfianza y desconsuelo que jamás fue superado (…). Llevo un rato anegada en llanto…, esta sensación de angustia e impotencia recordando la tristeza infinita que se reflejaba en los ojos de mi madre…, ella sufrió siempre esclava de su cobardía, se culpaba por no haber sabido imponerse a la familia…
¿Se puede decir más con tan pocas palabras? Sandoval ha querido contarlo todo y no dejarse nada en el tintero, ha querido transmitirnos todo lo que sufrió en la infancia y en la madurez porque lo llevaba dentro de su alma. Y eso le escocía. Pero, en la última etapa de su vida, se ha armado de valor y se ha desahogado a gusto, porque sabe que ya no tiene nada que perder y ha querido también ajustar cuentas con el pasado. Cuentan que Charles Dickens era hiperestésico, seguramente porque fue abandonado por sus padres. Leer a David Copperfield y llorar es todo uno. La autora se queja una vez más del trato que recibe, en sus escritos clandestinos:
(…), estoy harta de que me digan que soy rara, dicen que soy rara, gandula y distraída, que soy muy “señorita”, que tengo “malas raíces”…
Y dos páginas más adelante, nos habla de las consecuencias de una infancia infeliz:
Los errores de los educadores son el vivero donde se cultivan los complejos, los miedos y las inseguridades de una criatura (…), el hecho de no tener mis padres junto a mí como los demás niños, no tener una casa para irme cuando algo se ponía en mi contra, se convirtió en un drama que amargó mi niñez y marcó mi adolescencia (…), motivo por el cual se me desarrolló un carácter retraído, huraño y desconfiado, algo que me ha atormentado durante toda la vida.
Por eso, debemos de considerarnos afortunados los niños que al menos nos criamos en casa con nuestros padres. La abuela de Sandoval fue un personaje esencial en su infancia, aunque tenía sus manías:
Mi abuela me había roto el cuaderno diciendo: “¡Te prohíbo totalmente que vuelvas a escribir…, y a ver si te dedicas a cosas de provecho!”.
Sin embargo, en otra ocasión, le dio este sabio consejo:
“Tú deja correr el tiempo, hija mía, y sigue con paciencia lo que te vaya llegando que al final me darás la razón, todos vamos poco a poco encontrando nuestro sitio, tú con los años llegarás al tuyo”. 

A los veinte años la autora se casó con un sastre pero, en octubre de 1963, escribe:
Mi vida era un círculo vicioso de frustraciones donde navegaba constantemente sin encontrar salida…
Y más adelante, las cosas van a peor:
Cuando empezó a llegar la muerte por mi casa, mi hija estaba conmigo, se fue su padre, se fue mi madre, se fueron muchos otros familiares, pero ella mi hija me enseñó lo más importante del mundo con una sola palabra, “mamá, todo se va pero la vida sigue”.
Así es, mientras hay vida hay esperanza. Y casi al final del libro, Sandoval reproduce esta confesión, que escribió en enero de 2015:
… el temor de ver avanzar los años, lo alivio con sorbos de ánimo voy reorganizando a KIRHTSA poco a poco y rogándole a la vida que me dé unos cuantos años más para que mi alma endurecida pueda seguir soñando.
De esta manera, con los años, Granada Sandoval fue encajando en el complicado puzle de la vida, tal y como le había pronosticado su abuela. 

Entre las embarradas hojas de aquel cochambroso libro fueron quedando noches de insomnio, frases absurdas y todas las ideas raras que se me ocurrían, reconoce al final. 
Y entre esas ideas raras describe el planeta KIRHTSA, una fantasía inacabada donde mezcla el mundo real con el mundo imaginario. De la tristeza, represión y timidez de la infancia, la autora quiere ahora seguir soñando en sus últimos años. 




domingo, 21 de mayo de 2017

CARTAS SIN VOZ, DE AMALIA MOYA PÉREZ












La obra Cartas sin voz, de Amalia Moya Pérez (Cuevas del Campo, Granada) fue publicada, en 2014, por la colección AEAGRA (Asociación de Escritores del Altiplano de Granada y Pozo Alcón). El fundador de ambas fue el escritor Antonio Víctor Martínez Cruz, que falleció hace varios años. La autora reconoce que me llevó a escribir la nostalgia de perder lo que más quieres (a su hija). Así, en el Prólogo, aclara:
Elisabeth, protagonista de este silencioso libro que ella no ha podido responder, a ninguna pregunta formulada por su propia madre (…). Su ilusión al terminar su carrera de historia en Barcelona, quiere volar y estudiar idiomas, y a correr y a descubrir el mundo. Llega a la ciudad de Cincinnati, y lo primero que hace Máster en Inglés (…). Elisabeth me había dicho que iba a escribir un libro sobre mí, quién lo iba a decir, escribir “sobre ella no estaba previsto”. Sobre Elisabeth podríamos escribir palabras hermosas, pero no estaba previsto añadir la fatal palabra “muerte”. 

La madre se resiste a creer que su hija ha muerto y establece un monólogo, con mucha tristeza y sentimiento, como quien se desahoga porque no puede soportar el dolor. Me contaba Amalia que se encerró, porque era una forma de evadirse de la dura realidad: 
Cuando empecé a escribir el libro dejé de salir, y no quería hablar con nadie. Solo buscaba mi camino. Escribiendo, escuchando mi música suave, encontré la melodía de las palabras. 
Se sumergió en los recuerdos, en el mundo de Elisabeth, porque no aceptaba  que falleciera a los 38 años. En el capítulo IV, Cincinnati, visita esta ciudad de los Estados Unidos y recorre los sitios por donde ha pasado Elisabeth, como la biblioteca y el parque. Encontró a un pintor, ya mayor, al que su hija le compraba pinturas: Ya no la veo por aquí, hace meses que no viene, le dijo. Amalia lo abrazó y vio que dos lágrimas derramaron aquellos ojos ya cansados porque era bastante mayor (…). Quería volver a la biblioteca que siempre iba con Elisabeth… Esa tarde escribí dos páginas en una paz inmensa. Me parecía que estaba conmigo. Todo hablaba de ella. Las mariposas en el parque donde ella solía ir mucho.


En el capítulo VII, Los días más tristes, escribe:
Necesito verles y sentir decirme cómo te quieren… Sin ti se me hace tan dura la vida... Elisabeth, Russell (el novio) está muy triste, la verdad que no supe mucho de él, pero he podido observar que te quiere mucho… 
Al final del capítulo, la autora nos define cómo era su hija:
Sólo guapa, preciosa, de rasgos delicados, aspecto angelical. Un rostro bellamente dibujado por la mano de un artista sensible.
Pero, la clave la da en el capítulo XIV, Preguntas sin respuestas:
…voy a ver cumplido mi deseo: el de poder pasar algunos días con una persona que ya no está y que echo de menos.
Es una forma de evadirse ante tanto sufrimiento y, así, todo gira alrededor de Elisabeth, pensando en los recuerdos, en sus cartas y en el tiempo que pasaron juntas madre e hija.
En el capítulo XVI, La tormenta, Amalia comienza a ir asimilando poco a poco la triste realidad del día a día:
Es acostumbrarse a vivir sin el regreso de lo que más quieres en la vida, no estaba preparada para tal situación… Cada día te pido que me des fuerzas.

Ya en el capítulo XXI, Cuánto te echamos de menos, vemos la dolorosa confesión de una madre, todo el sufrimiento y la impotencia del mundo hecho poesía:
Me queda por decirte tantas cosas… que cada día te echo más en falta. No creo en el tiempo que dicen borrar todo. No es verdad, no se borra, y esta situación se acentúa porque no me has dejado nada (…). La letra es infinita para decirte que a veces siento verte por ese crespón del cielo entre rosas y llantos, de niña jugando, con sonidos y silencios. Parece que oigo tu voz, y eres azul y blanca luz de luna.
Y unas páginas más adelante, Amalia recuerda el sonido lejano de las frases:
Todo ha quedado distorsionado, mi pensamiento ya no puede seguir los caminos de antes. Lo impiden tantas cosas que sin tu alegría ya nunca será igual (…). Retumban cada día tus palabras, no quiero verte triste tienes que sonreír. Gracias a todas aquellas personas que están aunque lejos conmigo, y ellos también quieren que sonría. Y así lo haré mi querida niña… Mamá.
En el capítulo XXII, Las mariposas de invierno, se abandona a esta metáfora:
De qué manera podríamos vivir cuando estás perdida en la bruma, en esa niebla que no conocemos más que por la certeza de que en ella se envuelven, los que nos abandonaron.

En el capítulo XXVI, Mariposas que hablan, la autora le dedica a su hija una despedida en los últimos renglones:
No me olvido de algunas gotas de tu voz, para que me hables cuando no tengas con quién. También unos besos de esos que me entibiaban el alma, y le daban cuerda a mi corazón.

Dicen que las madres no se recuperan de la muerte de sus hijos, cuando lo normal es que sean ellos quienes entierren a los padres. Los hombres actuamos de forma diferente ante la pérdida de los hijos (aunque conozco casos en que tampoco se recuperan), posiblemente porque somos más de la calle mientras que las mujeres se ocupan más del hogar y de los hijos. Amalia Moya se expresa muy bien, con naturalidad y sencillez, sin afectación ni exageración, y sabe llegar al corazón del lector. No se hace la víctima –Elisabeth es la víctima, falleció en un hospital de Cincinnati, en pocas horas, a consecuencia de un virus maligno–, pero la pérdida de los hijos es lo que más duele a los padres. He disfrutado leyendo Cartas sin voz, pero he echado en falta algunas cartas o escritos de Elisabeth, pues hubieran hecho que el lector la conociera mejor a través de sus frases y se identificara más con ella. De cualquier manera, amiga Amalia, hay que seguir viviendo, pues la vida sigue su curso a pesar de las desgracias.




sábado, 6 de mayo de 2017

SOBRE AMENAZAS Y MENOSCABOS







Según los videos que publicó 'El País', el pasado 25 de abril, el diputado de ‘Junts Pel Sí’, en el Parlamento catalán, Lluís Llach, dijo que la aprobación de la ley de transitoriedad jurídica obligará a todos los funcionarios que trabajan y viven en Cataluña. "El que no la cumpla será sancionado. Deberán pensárselo muy bien. No digo que sea fácil; al revés: muchos de ellos sufrirán, porque dentro de los ‘Mossos d'Esquadra’ hay sectores que son muy contrarios", dijo en un acto organizado en marzo, por ‘Òmnium Cultural’ en Sant Sadurní de Noya (Barcelona). Lluís Llach también apuntó en diversas conferencias que la Consejería de Economía está preparada para sancionar a los contribuyentes que incumplan sus obligaciones fiscales: "Nuestras primeras declaraciones de renta reales serían en 2018. ¿Qué está previsto? Que quien no pague en Cataluña será sancionado. Nada más que esto. El Estado amenazará, pero aquí es donde cada uno de nosotros y de los funcionarios verá qué hace y se responsabilizará de sus actos”, recalcó.

Más bajo no ha podido caer este titiritero con sus intolerables amenazas (lo han utilizado, pero alguien debería denunciarlo en el juzgado), pero esto indica muchas cosas: los independentistas están muy nerviosos, sobre todo desde que el juez ha metido en chirona al hijo del patriarca de la independencia, Jordi Pujol. El que pregonaba “España nos roba”. Ya era hora de que el juez lo encarcelara. Cuando se recurre a estas burdas amenazas contra los ciudadanos de Cataluña, contra los funcionarios y contra los mozos de escuadra es porque carecen de legitimidad y de razones. Las encuestas indican que los independentistas están bajando, mientras que el porcentaje de los españolistas es mayor. ¿Quién va a querer una Cataluña independiente y sin futuro, fuera de la Unión Europea y, lo que es peor, de la mano de unos aventureros, que no son de fiar? Artur Mas también está imputado. Parece que no les ha servido de nada la lección de Gran Bretaña, tras su salida de la Unión Europea: la libra ha bajado y Escocia pide un referéndum para independizarse, pues quiere seguir perteneciendo a Europa. En definitiva, la orgullosa Inglaterra se ha pegado un tiro en el pie. Cada vez son menos los que creen en estos iluminados de la independencia.

El 27 de abril, la juez Mercedes Alaya hizo estas sorprendentes declaraciones, en una conferencia en Valencia, a instancias del ‘Foro de Opinión Cívico’. “Yo estoy en la Sección Séptima (de la Audiencia Provincial de Sevilla) porque no se me permitió quedarme —mediante una comisión de servicios— porque el Consejo General del Poder Judicial votó unánime, PP y PSOE, y por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía”, según recoge el periódico digital ‘Valencia Plaza’. Los dardos más punzantes los dirigió contra los fiscales Anticorrupción: “No mueven un dedo si no reciben órdenes de Madrid, porque lo he vivido”, apuntó la juez (algo parecido me dijo un abogado, en Granada, hace varios años). Son, precisó, “la extensión del gobierno de turno”. Según su diagnóstico, “el Ministerio Fiscal tiene dos problemas, la jerarquía y la unidad de actuación. El Gobierno elige al fiscal general del Estado, y éste a los de Anticorrupción. El Gobierno está presente en todos los casos de corrupción”, dijo.

La juez también dejó jugosos titulares sobre las formaciones políticas tradicionales. Después del 15-M, “hay un pacto de no agresión entre los grandes partidos para asegurarse la supervivencia”. PP y PSOE convinieron en que “no comentes mis abusos, yo no comento los tuyos”, según recoge el periódico ‘Valencia Plaza’. Mercedes Alaya estaba investigando los Eres y los cursos de formación, de la Junta de Andalucía, unos dos mil millones de euros que no se han justificado. No le permitieron quedarse y su juzgado fue ocupado por la juez María Núñez Bolaños, que empezó a trocear los procedimientos, donde las responsabilidades se diluyen. A finales de abril, la Audiencia Provincial de Sevilla ha anulado el primer archivo de la juez, sobre una ayuda irregular de los Eres, pues, considera que “el sobreseimiento, por no encontrar intrusos fue precipitado”. En alguna prensa la tachan de juez amiga, mientras que es evidente que los partidos políticos aplican el  refrán de “hoy por ti y mañana por mí”. El “do ut des” de los romanos, doy para que des.

El 19 de enero pasado, la juez Alaya advirtió también de la paulatina y grave pérdida de independencia que padecen los jueces: “Hay una justicia para poderosos y hay una justicia para los que no lo son”. Esto salta a la vista, en Granada estamos hartos de ver cómo los tribunales archivan los casos, cuando afectan a políticos. Hay una vara de medir para el pueblo y otra para los de arriba, como decía el humanista Tomás Moro. La juez Alaya también se quejó, en otra ocasión, de la que policía no colaboraba con ella. De diez policías que había dedicados a los Eres, los dejaron en cuatro, comentaba un periodista de Tv13. Y es sabido que la Junta no cubría las bajas de los funcionarios, por traslado,  que se producían en su juzgado.

El 25 de abril venía este titular de la agencia Europa Press: “La Intervención General de la Junta detecta ‘irregularidades’ en la gestión de contratos de la Alhambra”. Y aclaraba que “dado que algunas de las actuaciones revisadas podrían haber ocasionado “un menoscabo de ingresos, insta al Patronato de la Alhambra a que inicie todas las actuaciones necesarias para exigir a las correspondientes autoridades y personal relacionado con las mismas a fin de recuperar las cantidades indebidamente pagadas o dejadas de ingresar por el Patronato”. Esta noticia salió reproducida en las páginas interiores de algunos medios de comunicación, hasta que buscando uno se entera que el citado menoscabo de ingresos es un agujero de más de seis millones de euros, en más de 200 contratos, donde está imputada la exdirectora de la Alhambra, María del Mar Villafranca. El juicio sobre las entradas a la Alhambra tardó bastantes años, de manera que algunos encausados murieron antes de celebrarse, me dijo uno. Está visto que alguien tendrá que escribir ‘Las cuentas de la Alhambra’.

Cuando fueron imputados los expresidentes, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, junto a otros veinte excargos de la Junta, por los 854 millones de euros de los Eres, su presencia en los medios pasó casi desapercibida y apenas salieron en la televisión. A la presidenta, Susana Díaz, le faltó tiempo para decir que creía en la inocencia de los expresidentes y esperaba que salieran absueltos. A esto hay que añadir que al juez Pedro Izquierdo, exalto cargo de la Junta, le ha tocado llevar el caso de los Eres de los expresidentes, por lo que ha sido recusado por el PP. ¿Alguien piensa que Chaves y Griñán saldrán condenados? Hace unos días, el periodista Alfonso Rojo dijo: “El País le dedicó 92 portadas a los trajes de Manuel Camps (el expresidente de la Comunidad de Valencia), que ascendían a 15.000 euros”. Y no digamos el tiempo y los titulares que le dedicaron los medios de comunicación a la malograda Rita Barberá, por los mil euros que recibió.


No es difícil imaginar la de portadas que les hubieran dedicado algunos medios, si el dichoso menoscabo de ingresos en la Alhambra, o los 854 millones de los Eres, los hubieran protagonizado Rita Barberá, Manuel Camps o el exalcalde de Granada, Torres Hurtado? Está visto que pedir objetividad  a la hora de informar, en algunos medios, es pedir demasiado. Lo cierto es que tenemos una democracia enferma y, lo que es peor, de las más corruptas de Europa. Los partidos tradicionales no han sabido regenerarse ni apartar a los corruptos (más bien, los han protegido) y este desencanto ha dado lugar a que los ciudadanos voten a los nuevos partidos. Pero estos dejan mucho que desear, andan entre el populismo leninista de Iglesias y la falta de madurez de Rivera.