domingo, 29 de septiembre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
EL BARRIO FÍGARES
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| El antiguo palacete de Alhamar, que fue derribado |
Recuerdo que, cuando
llovía, aquello se convertía en el barrio de los 1.001 charcos y entonces
tenías que ir saltando como una rana, en medio de la escasa iluminación de las
calles. En la década de los setenta, Granada distaba mucho de ser una ciudad
límpia, pues había pocos contenedores y la basura se amontonaba en las aceras. En
la calle Azhuma todavía quedan unas cuantas casas bajas –de las primeras que se
construyeron en el barrio–, con sus escaleras de entrada y sus jardinillos,
donde se ven algunos naranjos y palmeras. Y sin embargo tienen los días
contados. El 21 de junio pasado derribaron una casa al final de la calle Azhuma,
como puede verse en la foto. Y enfrente se vende otra vivienda.
Un poco más abajo,
en la calle Marqués de Mondéjar, tenemos el Bar Domingo: “¿Qué va a ser,
amigo?”. Domingo remanece de Alcalá la Real, aunque hace unos años que se
jubiló y ahora atiende en la barra su hijo Miguel. Mismamente, en este solar se
encontraba el cine de verano Albéniz –la entrada la tenía por la calle
Alhamar–, adonde íbamos a ver aquellas macanas de entonces, y así te pasabas la
película entre los rocambolescos ligues del ‘Cateto a babor’, de Alfredo Landa,
y las cáscaras de pipas que te llovían por el cogote: “¡Pero, hombre, por Dios!”.
Cerca del Bar Domingo, encontramos ‘Ediciones Miguel Sánchez’, conocida por sus
famosa edición de ‘Cuentos de la Alhambra’, de la que conservo un ejemplar de
1977. Tirando de frente se encuentra la calle Chueca, donde vi por última vez a
mi padre, a finales de ese año.
Hace algunos años,
en la calle Chueca se ganaban la vida dos zapateros, que estaban separados por
unos metros. Uno de ellos era ‘Rápido Cáceres’, lo mismo te ponía unas medias
suelas, que le metía la horma a los zapatos del nene. Pero los vientos del
progreso han ido barriendo todas estas profesiones humildes y artesanas, que
han tenido que echar las persianas al negocio. Un poco más allá, en la calle
Maestro Bretón, estaba el horno de ‘La espiga del Sur’, donde despachaban unas
cuñas de chocolote que estaban muy ricas. Hace tiempo que se lo llevaron, pero
las panaderías ya no despiden aquel fuerte olor a pan cocido, como en los
hornos de leña de entonces.
Un personaje que
llamaba la atención del barrio, a mediados de los setenta, era María ‘la
Borracha’. Esta mujer era de estatura pequeña y tendría unos cincuenta y tantos
años. A veces la veía cruzar las calles de Alhamar o San Antón, a las nueve de
la mañana. Vestía de forma estrafalaria y solía hablar sola, pero algunos
graciosos se metían con ella y le decían: “¡Borracha, que eres una borracha!”.
Entonces, María se volvía furiosa hacia el descarado y lo ponía a parír: “¡Me
cago en to tus muertos, so cabrón. El borracho serás tú…!”. Y así se tiraba un
rato, en mitad de la calle, lanzando insultos a diestro y siniestro contra todo
lo que se movía, dando voces y haciendo gestos con las manos. A esa hora de la
mañana, María tenía la mirada perdida y se notaba que ya le había pegado al
morapio, pero ella desfogaba así toda la rabia que llevaba dentro. Era mentarle
la bebida a María y saltaba como un cohete, dando un espectáculo. Daba pena
verla en ese estado, pues caminaba haciendo eses, sin importarle demasiado.
¡Qué triste historia llevaría a la embriaguez a esta desdichada mujer!
La calle Ribera del
Genil (antes Alférez Provisional), con sus tiendas y bares, es la más luminosa
del barrio Fígares al estar al lado del río. Cuando empezaron a construir pisos
en estas eras, llamaron ‘Tercera paralela de Ronda’ al tercer bloque que hay a
partir del Camino de Ronda. La calle Ribera del Violón es su hermana gemela y,
en un olvidado rincón, se encuentra la histórica ermita de San Sebastián –con
anterioridad fue una mezquita o morabito–, donde Boabdil entregó las llaves de la ciudad a
los Reyes Católicos, que tanto hicieron por Granada, aunque muchos no lo sepan.
Lo mismo podríamos decir de los reyes nazaríes, como Alhamar ‘el Rojo’, que
construyó la Alhambra. En este romántico paraje de la ermita de San Sebastián acabó
toda una época –ocho siglos de dominio musulmán– y nació otra, que dieron en
bautizar como la Edad Moderna. Un poco más arriba estaba el ‘Tontódromo’, donde
ligamos nuestros primeros fracasos y quebrantos de juventud, al compás de la
ruidosa música de los coches de choque. Aquí, en los años sesenta, se organizaba
la tradicional Feria del Ganado, donde se reunían los curiosos, tratantes y
ganaderos. Entonces los tratos se cerraban con un apretón de manos.

Vecinos de calle Chueca 3, 4º A. Años ochenta
Hace unos años, de
la noche a la mañana y en medio de la indiferencia general, derribaron el palacete
Alhamar para construir un hotel, pues había mucha tela en juego. Es la Granada
ganivetiana que desaparece, lo mismo que las antiguas casas del barrio y los
zapateros. Antaño se alzaba orgullosa la fábrica de harinas ‘Gran Capitán’,
mientras que la acequia Gorda del Genil bajaba presurosa por la calle Agustina
de Aragón. Hace un par de años la embovedaron, a la altura del colegio Tierno
Galván, por lo que ya no oiremos, en las noches de verano, los susurros del
valeroso Doncel de Sigüenza, que murió en una emboscada que le tendieron los
moros, en la Vega de Granada.
El barrio Fígares,
situado entre el Camino de Ronda y el río Genil, es como un pueblo pequeño y tranquilo
donde se conocen todos los vecinos y donde los ancianos salen a tomar el sol,
en los atardeceres del invierno. Recuerdo a mi paisano Jesús Martínez que se
sentaba en un banco, que había al principio de Ribera del Genil, para apurar el
último sol que se ponía por la Vega. Y a mí me trae muchos recuerdos, de cuando
paseaba por sus abandonadas calles de tierra y mal iluminadas, pero con olor a
pan y a música de cine de verano. El 20 de septiembre comienzan las fiestas del
barrio Fígares. El barrio empezó a tomar forma con las casas que edificó el
arquitecto granadino, Matías Fernández-Figares, en la década de los años 30.
Hoy se llama barrio Fígares-Río Tenerías, por las fábricas de los árabes que
curtían las pieles.
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| Calle Alhamar |
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| Otra casa barata derribada. 2013 |
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| Ya quedan pocas casas antiguas |
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| Granada en 1968. Camino de Ronda y la Vega. Dídimo Ferrer |
Demolición ·
Las palas excavadoras derriban la casa unifamiliar típica de la calle Alhamar ubicada en la esquina con Mulhacén para que se levante un bloque de bajo más tres plantas
Javier F. Barrera
Granada
Lunes, 3 de marzo 2025, 23:33
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El barrio Fígares de Granada, tal y como fue concebido por su creador, el arquitecto Matías Fernández Fígares, no ha seguido con vida más allá de un siglo –fue construido ente los años 1924 y 1930–, al derribar las excavadoras esta semana la última vivienda que había sobrevivido al desarrollo del siglo XX y a la llegada del siglo XXI. Esta vivienda de dos plantas ubicada en la esquina de la calle Alhamar con la calle Mulhacén y con entrada por esta última, ha sido hasta ahora la representante de una estirpe que ahora desaparece de un plumazo y para siempre.
Desde esta semana del popular barrio de Fígares solo se conserva el nombre de su arquitecto
Los carteles informativos colocados en la valla perimetral de la manzana informan que la empresa constructora es Mulconsa, «especialistas en obra residencia y rehabilitación», según informa en su página web, y con sede en la ciudad de Granada. De igual forma, se muestra la licencia municipal del Ayuntamiento de Granada, donde se puede leer que se trata de una «obra de demolición y construcción de un edificio plurifamiliar». La fecha de la concesión de la licencia es del año pasado, concretamente, del 14 de marzo de 2024 y la fecha de finalización estimada es el 10 de febrero de 2026. Ahora se levantará un bloque de bajo más tres plantas.
La vivienda ahora derribada llevaba cerrada y sin estar habitada toda una década. Fue en 2016 cuando aparecieron los carteles pegados a las ventanas del edificio en el que se anunciaba que estaba a la venta. Incluso, para prevenir cualquier tipo de incidente, la puerta de acceso, por la calle Mulhacén, fue tapiada y la escalera de acceso también fue eliminada.
La vivienda, antes de su demolición. Ramón L. Pérez
Últimos vestigios
La desaparición de la fisonomía del barrio Fígares ha sido un gota gota
continuo. Juan Bustos, que fuera cronista oficial de la ciudad de Granada,
denunció en estas mismas páginas la lenta pero inmisericorde destrucción de
estas viviendas. «El sistemático destrozo de este barrio Fígares empezó en
1970, machacando su anterior coherencia con un abusivo y aberrante
aprovechamiento de construcciones desaforadas».
El barrio que proyectó Matías Fernández Fígares, construido entre 1924 y
1930 y que un siglo después ve llegar su final, fue uno de los de más alta
calidad urbana de la ciudad. «Un excelente ejemplo de barrio de densidad media
con un equilibrio entre la edificación y el espacio público», sostiene el
arquitecto Pedro Salmerón.
Todo el mundo recuerda sus sencillas y amables viviendas unifamiliares
construidas en hilera, de dos plantas, con arriates de flores y arbustos a
ambos lados de la puerta, una escalerita de acceso y, generalmente, un patio
interior. En sus buenos tiempos, y muy a tono con su graciosa sencillez, todas
estas edificaciones -más amplias las de las esquinas- alegraron sus fachadas
con discretos toques ornamentales de bastante buen gusto generalmente, recuerda
el periodista Juan Bustos en sus crónicas.
Tres décadas después, en el año 2000, la ciudad convulsionó porque no fue
una de estas casitas la que desapareció, sino todo un palacete, junto al Camino
de Ronda, que apenas sobrevivía incrustado entre dos gigantes bloques de pisos
de hormigón. Su demolición fue una tragedia muy sentida en Granada.
Este periódico recogió entonces que la calle Alhamar perdía de esta forma
su última villa, un edificio de los años treinta que quedó desprotegido por un
olvido del plan de urbanismo vigente. «La casa fue destruida en cuestión de
horas. El derribo llegó nueve días después de que el gobierno municipal (PSOE,
IU y PA) aprobara la licencia. Fue el pasado 14 de abril, el Viernes de Dolores
(y aniversario de la Segunda República). En cuestión de nueve días, con un fin
de semana por medio (el del Domingo de Ramos) y cuatro festivos de la Semana de
Pasión, la administración local ha debido notificar, al parecer, la
autorización de demolición a la Inmobiliaria Moleón, la promotora del bloque a
construir en el solar de la villa (con la altura de la zona). Eso es eficacia
administrativa», criticaba la crónica.
Todavía quedaban unas cuantas casitas más en la calle Alhamar, que solo
sobrvivieron hasta los años siguientes hasta que, al fin, desde esta semana,
del barrio de Fígares solo se conserva el nombre de su arquitecto.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
lunes, 2 de septiembre de 2013
martes, 27 de agosto de 2013
MI ADMIRADO ORSON WELLES
![]() |
| Rita Hayworth y Orson Welles |
En el verano de 2013 saltó
la noticia en los medios de comunicación: Han encontrado la ópera prima de Orson Welles,
Too Much Johnson. Se trata de una película de cine mudo, que el
director quiso estrenar en 1938, pero no llegó a finalizarla por la cantidad de
imágenes que grabó. Creían que el filme había sido destruido en el incendio de
la casa, que Welles tenía cerca de Madrid, en 1970. Sin embargo, fue
encontrado oculto en un almacén de Cinemazero, un centro cultural de Pordenone,
al noreste de Italia. Don Quijote fue rodado en Méjico, en 1957, y tampoco llegó a estrenarlo por falta
de financiación. Orson Welles contaba
así el rodaje: …porque se ha realizado
sin guión, sin tan siquiera un hilo conductor narrativo, sin un esbozo de
relato. Cada mañana, los actores, el equipo y yo mismo nos reuníamos ante el
hotel y partíamos a la aventura, inventando el film durante el trayecto, como
hacía Mack Sennett. Hay que tener vocación para hacer esto.
En diciembre de 2011,
el Óscar que el director de cine obtuvo por el guión original de Ciudadano
Kane se vendió por 656.558 euros. La
película, una de las mejores de la historia del cine, fue candidata a nueve
Óscar en 1942, pero sólo obtuvo uno debido a las presiones del magnate de la
prensa, William Randoph Hearst. En la cinta cuenta su vida y el personaje fue
encarnado por el propio Welles. Los miembros de la Academia no le concedieron más estatuillas por el miedo que tenían
a Hearst. Este ofreció cerca de un
millón de dólares a la productora RKO
Pictures, para que quemara todas las copias. Al no conseguirlo, prohibió
que en sus periódicos se mencionara a Ciudadano Kane, y también consiguió
que durante 25 años el filme desapareciera de la vida pública. Con 24 años, el
joven Orson Welles derrotó al todopoderoso magnate,
precisamente el que incitó a través de sus medios de comunicación, a que los
Estados Unidos entraran en guerra contra España, consiguiendo poco después
la derrota de la anticuada armada española y la independencia de Cuba, en 1898.
En
España rodó algunas películas y era muy conocida su afición a los toros, así
como su amistad con los toreros Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín. Lo
recuerdo por esas fotos, en las plazas de toros, con su aspecto desaliñado, su
barba y su sempiterno puro en la boca. En esto era un calco al escritor Ernest Hemingway, que apestaba a tabaco,
ambos, junto a la actriz Ava Gardner,
difundieron la imagen taurina de España en el mundo. Orson Welles era una atracción por donde iba, un aventurero que
envejeció prematuramente y murió con 70 años, quizá porque se bebió la vida a grandes tragos. Parece que siempre estaba
actuando, pues tenía muchas máscaras, con esa sonrisa o con cara de malo en
películas secundarias. El filme Fraude
(1973), rodado en España, es una reflexión sobre el mundo del arte y su
relación con la realidad, donde habla en primera persona y evoca su propia carrera.
Insiste en que uno de los fundamentos de
su cine es la autenticidad, pero durante el filme sus ilusiones se van desvaneciendo
y, a modo de testamento, termina hablando de la inutilidad del arte, que no
tiene ninguna función social, histórica o cultural. Así explica y resume el
oficio: El verdadero cineasta es el
hombre que sabe dominar las catástrofes.
Orson
Welles
tuvo que trabajar de extra en muchas películas, para financiar las suyas, pues
los productores casi siempre le cerraron las puertas. Lo recuerdo en su
actuación en El tercer hombre, cuando aparece y desaparece fugazmente, con
ese aire de misterio y esa música trepidante. Eso sí, en los años 70 los libros, los homenajes y los premios le
llueven, mientras que las universidades lo invitan. Y hoy es reconocido
como uno de los mejores directores de cine. Pero, en España, casi nadie sabe
que sus cenizas fueron depositadas, en 1987, en un pozo de la finca San
Cayetano, en Ronda, entonces propiedad
de su amigo Antonio Ordóñez. Este
fue su deseo, pues dijo que aquí fue donde más feliz se sintió. Hoy la
finca es propiedad de los nietos del torero, Fran y Cayetano Rivera.
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| Welles y Rita en La dama de Shanghai |
Sin embargo, da la
impresión como si se lo hubiera tragado la tierra, como si hubiera querido darle
a su tumba ese halo de misterio, donde nadie la puede ver ni siquiera visitar. Si Orson Welles estuviera enterrado en
cualquier cementerio de España, habría fotos y no le faltarían admiradores que
lo visitaran para rendirle su admiración. Creo que nos ha hecho de nuevo
otra faena de las suyas. Mientras que los artistas de cine tienen su Paseo
de la Fama, en Hollywood, para que se pavoneen y los recuerden siempre,
el director de cine ha preferido el pozo del olvido de una finca, en Ronda, la
ciudad que cantó el poeta alemán Rainer
María Rilke. Sin embargo, es sabido que España nunca fue generosa con sus
hijos, cuanto más con los foráneos: ni
un reconocimiento, ni un homenaje, ni siquiera un triste escrito al director de
Ciudadano Kane, que tan feliz se
sintió en España. Fue un bohemio y un
aventurero del mundo del cine, que siempre hizo lo que quiso o lo que le
dejaron hacer.
Posdata. La película Don Quijote quedó inacabada, es una visión personal del
director sobre la obra de Cervantes. La inició en 1957
pero murió antes de terminarla, sin embargo, en 1992, Jesús Franco realizó un montaje con el material filmado y lo llamó Don
Quijote de Orson Welles. El filme refleja la fascinación de Welles
por España y su intento de adaptar la historia del hidalgo, ambientando las
aventuras a los tiempos actuales. En el video Don Quijote de Orson Welles, de poco más de tres
minutos, salen imágenes de la Alhambra de Granada, así como de la Alcazaba y
las cuevas de Guadix y Purullena.
Video 1992 https://www.youtube.com/watch?v=y0IqYWU4M00
Entrevista en La Razón, 2015
http://www.larazon.es/yo-me-follaba-a-todo-quisque-y-eso-para-una-mujer-es-muy-duro-KD9612826








