domingo, 2 de noviembre de 2014

ÁNIMAS DEL TIEMPO IDO


Aspecto del Cementerio de Castilléjar, 2013




Querido amigo Juanito: Al recibo de la presente espero que te encuentres bien, por aquí, Dios mediante, las cosas andan regular. A los pocos días de tu marcha, se murió mi hermana Angustias, la pobrecita se nos fue, imagínate qué disgusto, pues era lo que yo más quería en este mundo y me pasaba las tardes enteras con ella. El 28 de septiembre, mi madre al despertarme me dio la ropa de los domingos y, cuando me estaba poniendo los pantalones cortos, pensé, pero si hoy no es domingo, fui al dormitorio de mis padres y me extrañó mucho que Angustias no estuviera como siempre en su cuna, bajé corriendo las escaleras y allí estaba en el salón, con la cara tan pálida, que parecía dormida en su pequeño ataúd blanco. ¡No te puedes imaginar cuánto lloré y la tristeza tan grande que yo tenía! Aquella misma tarde, los niños acudieron al entierro y llevaron a hombros el pequeño ataúd hasta el cementerio, pero todavía recuerdo el ruido de la tierra al caer en la caja y, cuando mi padre le puso una cruz de madera y un ramo de flores encima del caballón de tierra, le dije adiós, Angustias. Tenía sólo quince días y mi madre desde entonces no hace más que decir, qué malo hemos podido hacer, Señor,  para que Dios nos castigue de esta manera. La noche anterior yo había notado que mi madre estaba muy preocupada, porque la niña tenía hipo y se atragantaba. Entonces llamó a la comadrona, pero no pudo hacer nada para salvar a mi hermana.


Me acuerdo mucho de ti, Juanito, y estoy deseando que llegue pronto el verano para estar juntos otra vez, nos subiremos en el cerezo de Pepillo Zambudio y te llevaré a un sitio que nosotros le decimos la “ciudad de las zorras”, ya  verás. El Día de los Difuntos acompañé a mi madre al cementerio a visitar el nicho de mi padre, le limpiamos la lápida y luego le rezamos unas oraciones, mi madre dice que es como un vacío que ya no se puede llenar, pero que las almas de los muertos regresan durante este día. Luego me entretuve viendo las fotos de las personas que yo recordaba, muchas de esas fotos las hizo mi padre, ¿sabes?, pero tengo para mí que ellos no han muerto, y sé que David, el barbero, se llevó las tijeras y su maquinilla de pelar, porque él sigue pelando a la gente allí arriba, eso al menos es lo que dice la ‘Lucre’. Cuando mi padre me mandaba a pelarme, me daba seis reales y siempre me decía la misma cantinela, dile a David que te trasmonte el pelo. Se me olvidaba decirte que el cementerio de mi pueblo es muy bonito y es tan recogido y sencillo, que, desde la puerta, lo estás viendo todo, tiene las calles alineadas y, en la mayoría de sus tumbas, que son de mármol blanco, se ve la foto del muerto, porque las que no tienen foto, Juanito, es lo mismo que si estuvieran vacías.

Siempre que voy, aprovecho y le rezo un padrenuestro a don Eloy, la gente dice que en la guerra había estado con los ‘rojos’, pero como él no había matado a nadie, le dejaron que diera clases particulares a los niños, con don Eloy, lo que pasa, es que era muy exigente, porque nos echaba muchos deberes y a mí me costaba bastante trabajo aprenderme la lección de la ‘Enciclopedia Álvarez’, un día que no me sabía la lección, me dio un capón de ésos suyos, que todavía me está picando la cabeza. Al lado de don Eloy, descansa en paz don Eliseo, un médico muy bueno que vivía en Valencia, cuando él venía al pueblo y yo le llevaba alguna carta, siempre, siempre, me daba una peseta, fíjate tú que entonces mi padre me daba dos reales a la semana, con los que me compraba mi buen puñado de garbanzos ‘torraos’, un domingo, a la entrada de la iglesia, le cedí el paso a don Eliseo, pase usted, don Eliseo, y, ¿sabes lo que me dijo?, eres el niño más bueno del pueblo, eso me dijo. ¿Te acuerdas cuando Ramirín te preguntó, oye, Juanito, tu padre es cariñoso, y, como tú le respondiste que no, el pobre se puso a llorar como una magdalena? ¿Y cuando mi madre me mandaba a la tienda de Antonio Heredia a comprar un quilo de azúcar en terrones y nos los comíamos por el camino?

Jesús Martínez también era amigo mío y está enterrado junto a la tapia del fondo, en el invierno se ponía un enorme chaquetón gris y un sombrero de ala ancha, y siempre llevaba los bolsillos repletos de golosinas para los niños y de puros para los viejos, ¿te quieres creer, Andrés, que cada día me gasto cuatro duros en chucherías?, me dijo un día, y en Navidad, cuando yo llamaba a la puerta de su casa, Jesús, que tiene usted carta, me sacaba una fuente de mantecados. El año pasado se murió su mujer, doña Carmen, cuando vengas, ya te enseñaré una foto muy bonita de doña Carmen con las niñas de su escuela, vestidas con su uniforme y con un lazo que se anudaban al cuello. Un poco más abajo, está el nicho del tío Juan ‘Lerenle’, el que te dije que en las navidades tocaba los platillos en la Hermandad de las Ánimas, y luego iban cantando por las casas, el “aguilando’ te pido…”.

En estos días de frío, en mi casa nos acurrucamos alrededor de la lumbre, y no sabes lo que yo me acuerdo de mi padre cuando se ponía a contarme historias del tiempo de la guerra: “Un día los ‘rojos’ se pasaron por el cortijo de San José y le cargaron un saco de trigo a las espaldas de tu bisabuelo Juan, y luego lo obligaron a subirlo hasta la cámara, esto se lo hicieron varias veces para divertirse. Otro día, resulta que pasó por el cortijo un mendigo pidiendo limosna y el bisabuelo le dio los pantalones que llevaba puestos, entonces la madre Mercedes se enfurruñó, pero él le dijo, ‘calla, que yo tengo otros pantalones que ponerme’, así de brusco y de aparente era el bisabuelo”, decía mi padre. Mi tía Matilde, que tiene 95 años, dice que lo enterraron en el 1937 junto al pino que hay en el cementerio, pero que luego echaron allí a más gente, el caso es que ya nadie se acuerda de mi bisabuelo ni sabe dónde estará enterrado, esto es una desgracia. Y nada más, Juanito, te dejo porque mi madre tiene que ir al horno de Vicente a amasar el pan para toda la semana, y voy a ver si me hace un hornazo, escríbeme pronto...

Posdata: este artículo fue publicado en Ideal el 1 de noviembre de 2001. La fotos son del antiguo cementerio de Castilléjar. Un inexplicable Decreto del alcalde –hace unos doce años– ordenó la clausura del cementerio y que los restos de los cadáveres fueran trasladados al nuevo cementerio, donde los familiares tuvieron que pagar el nuevo nicho. El motivo de todo esto, pues que iban a construir una residencia de ancianos. Las calaveras rodaban por los suelos y algunos ataúdes fueron profanados, en fin, allí se produjo un paisaje dantesco. Mi hermana Angustias precisamente fue enterrada en el antiguo cementerio, a comienzos de los años sesenta, por eso he querido tener un recuerdo para ella. Mis bisabuelos están enterrados en Galera y Orce, mis abuelos en el cementerio nuevo de Castilléjar y en Orce, y mis padres en el cementerio de San José, de Granada. Descansen en paz. Menciono a personas del tiempo de mi infancia, pero que no están enterradas en el viejo cementerio de Castilléjar, sino en el de Granada o en otros sitios.

Comentarios en Facebook: 


  • Marinives Chacón: Que triste estar enterrado en ese cementerio. Mejor sería en uno de México que habrá un ambientado con los mariachis ...........
  • Angeles Valera Narvaez Que bonito leandro lo del canbio de cementerios tanbien nos paso a nosotros cuando canbiaron el de galera viejo por el nuevo un dia se encontraron cabezas por detras de las casas fue dantesco ir a plantar y encontrarte huesos fue un caos
  • Marijose Muñoz Rubio ... Y Juanito te respondía con la rapidez del viento, y al tener su carta entre tus manos, te subía un cosquilleo emocionante y sentías que la palabra escrita con aquel cariño, era el mejor regalo para un amante de las letras. Gracias Leandro y AMEN.
  • Antonio Medina Guevara La pena a veces se mezcla con los recuerdos; otras con el cariño y la indignación por las injusticias del mundo, pero es en los cementerios donde todos acabamos y donde unos quedan olvidados y otros nunca mueren..
  • Leandro Garcia Casanova Es un cementerio triste, Marinieves Chacón Alcaina, y es lamentable lo que ocurrió allí
  • Leandro Garcia Casanova Angeles Valera Narvaez, yo sólo conozco el cementerio viejo, lo menciono en el artículo, pues al lado del pino está enterrado mi bisuabuelo, en una fosa común. ¿Dónde está el nuevo?
  • Leandro Garcia Casanova El artículo, con recuerdos de la infancia y de mi hermana, me sirvió de desahogo. No pensaba publicarlo de nuevo, ayer me rondaba por la cabeza, pero hoy quizás mi hermana ha podido más que yo. Por eso ya te digo que no debemos de sustituir el Día de los Difuntos por disfraces de los americanos
  • Mari Zambudio Ruiz Me ha gustado mucho,me acuerdo de mi padre cuando en este día cantaba los responsos con el Padre Eusebio en ese cementerio. Un recuerdo para estas personas de mi infancia que tan bien describes y ya no están.
  • Marinieves Chacón Alcaina Leandro Garcia Casanova: me ha gustado mucho tu escrito del Ideal. Expones muy bien y bonito , el recuerdo de tu infancia . Yo tendría tema para escribir un libro; pero no lo haré. He vivido en muchos ambientes y en diferentes años. La vida pasó en un sueño, y LOS SUEÑOS SUEÑOS SON. Un saludo .
  • Juan Lopez Son los grandes olvidados este cementerio es triste y deprimente y por su construcion distribucion terrorifico aun exsiste un pequeño apartado dentro del cementerio para los suicidas y creo que asta para lon niños que fallecian sin recibir el bautismo esta gente no iban al cielo, este corral por que es lo que hera y sige siendo un lugar de paredes altas sombrio y lugubre
  • Leandro Garcia Casanova Estos días son especiales, Antonio Medina Guevara, es lo mínimo que podemos hacer por los seres queridos, de nuestros padres y demás familia, acordarnos siquiera de ellos. Pero es que el cementerio es también nuestra estación de destino, aunque no pensemos en ello. Cuando contemplo estas imágenes desoladoras, parece que estoy viendo el día del Juicio Final
  • Antonio Medina Guevara Pues sí, Leandro, pero quedan los recuerdos que nunca se borran.
  • Leandro Garcia Casanova Los responsos de tu padre, Eduardo, han quedado grabados en la memoria del pueblo. Esos cánticos ya existen en los pueblos. Mari Zambudio Ruiz, ¿tú padre vive todavía?
  • Mari Zambudio Ruiz Hace ocho años que no está. Un recuerdo para el.
  • Leandro Garcia Casanova Juan Lopez, supongo que te refieres al antiguo cementerio. Yo he visto calaveras, entrando a mano izquierda. En el cementerio de Granada había un patio -hará unos 15 o 20 años- con unos hierros clavados en el suelo y con un número arriba. Debajo descansaban los suicidas, se ve que les metieron la pala y hoy hay unos buenas tumbas para gente acomodada. Ya sabes las divisiones que hacía la Iglesia, los buenos, los malos y los de en medio...
  • Marinieves Chacón Alcaina A mi que no me acuesten en un cementerio tan aburrido .
  • Leandro Garcia Casanova Si es cualquier recuerdo o algo que conservas de tus padres y te enterneces, Antonio Medina Guevara
  • Leandro Garcia Casanova Había visto una foto de tu padre, ya mayor, en tu página y por eso te he preguntado, Mari Zambudio Ruiz
  • Nieves Ariza Izquierdo Que bonito Leadro García creo que en todos los pueblos es lo mismo o mejor dicho era. Te recorrias el cementerio visitando a todos los fallecidos y de cada uno te acuerdas como sí el tiempo no hubiera pasado,luego al atardecer como bien dices se reunían las familias alrededor de la lumbre con las castañas los boniatos y contando historias de antaño,que tiempos más bonitos. Ahora no hay más que americanadas y mucho botellón
  • Juan Lopez La iglesia efectivamente margino a los muertos a lo hora de enterrarlos
  • Leandro Garcia Casanova Se me pasó responderte, Marinieves Chacón Alcaina, gracias por compartirlo y que te haya gustado. Una de las primeras canciones de Mecano era esa este cementerio es aburrido
  • Leandro Garcia Casanova Les debemos mucho a nuestros queridos difuntos, ellos nos precedieron y nos enseñaron el mundo. HOy te los encuentras en una triste lápida. Si vas al cementerio de San José, te das cuenta de que para morir no hace falta hacer unas oposiciones. Los hay de cualquier edad, que te has tenido que cruzar con ellos en la calle. He añadido una foto de Gabia Chica, Nieves Ariza Izquierdo
  • Leandro Garcia Casanova Condenó demasiado, Juan Lopez. Hoy hay más tolereancia
  • Juan Lopez Si leandro me refiero al cementerio viejo el mismo que hay en la foto lo conozco bien yo me crie cerca de el
  • Mariquilla Galvez Yo de lo que estais hablando no puedo opinar porque no conosco ni el pueblo y nenis el cementerio, pero lo que si digo que las visperas de lo santos eso era lo que haciamos al rededor de la lunbre, con las castañas asadas, los boniatos y mi abuelos contando historias de la guerra o de miedo o cosas de cuando eran jovenes, no esto ahora que mi nadre la pibre ya decia que eso siempre se habia hecho para el carnaval que eso era una verguenza, que lo que teniamos es que estas recordando a los que se fueron y no hacer fiestas pobrecilla, yo tsmbien estoy de acuerdo con eso!!!!
  • Leandro Garcia Casanova Le tengo cierto apego a ese cementerio, iba el Día de los Difuntos, Juan Lopez
  • Leandro Garcia Casanova Estoy de acuerdo contigo, Mariquilla Galvez. Pero el Halloween se está imponiendo por el mundo occidental,
  • Mariquilla Galvez Pero es que se esta metiendo aqui todo lo de america , cuando nodotros tenemos nuestra tradiciones y mas antiguas que las suyas, es como en navidad con papa noel, pero si nosotro de toda la vida han sido los reyes nagos, porque nos meten aqui a ese gordito vestido de rojo, que los niños ya te piden para navidad y para los reyes, si no puedes con los reyes, pues tambien papa noel!!!!!
  • Mariquilla Galvez El articulo muy bueno y muy emotivo, yo me he sentido identificada con la muerte de tu hermana, mepaso una cosa muy parecida, a mi se me murio un hermano con 4 años, el estaba en Ruiz De Alda, se tiro alli un poco de tiempo, un dia escuche decir que mi hermano volvia a casa pero de mis abuelos que entonces vivian en casa de mi tio paco en el piso de arriba, cuando un primo mio me dijo que habia llegado yo von ka cara muy sonrriente subi las escaleras a toda prisay cuando llegue vi a mispadres llorando y a mis abuelos, la sonrrisa se ne helo en la cara y luego vi a mi hermano netido en esa caja, yo miraba para un sitio y otro sin comprender nada, bueno cuando me dijeron que ya no iba aver mas a mu hermano... Bueno para que seguir , lo pase muy mal, bueno leandro el articulo buenisimo y muy emotivo que me gusra mucho como yodo lo que escribes!!!!!
  • Leandro Garcia Casanova Es de pena, y la hartá de palabras inglesas que oímos en la radio y tele todos los días. Estamos perdiendo hasta los apellidos. Los ingleses son el pueblo que mejor conserva sus tradiciones, los españoles son todo lo contrario. No saben conservarlas, a cualquier mierda que venga de fuera... Nunca valoramos lo nuestro
  • Leandro Garcia Casanova Gracias, Mariquilla Galvez. Yo tendría 7 u 8 años, y me pasaba muchos ratos con ella, por la tarde. Ha sido una forma de recordarla en esta fecha, lo mismo que a mis paisanos fallecidos
  • Mariquilla Galvez Esa edad tendra yo 6 o 7 añitos seria lo que tendra yo
  • Dori Carasa Me acuerdo perfectamente cuando murió tu hermana y de ver a tu madre llorando.Daba una pena ver a una criaturica tan chica...
  • Dori Carasa ¿Os acordáis de esa habitación que había en la entrada del cementerio viejo, a la izquierda? A mí me daba terror pasar por allí, pues decían que era donde hacían las autopsias.
  • Leandro Garcia Casanova Se me olvidó decirte; Mariquilla Galvez, que esa imagen y esa película se te quedan grabadas para siempre
  • Leandro Garcia Casanova Dori Carasa, pensaba mirar el Libro de Familia de mis padres para ver cuándo falleció, pero me he acordado que ni squiera la inscribieron en el Registro Civil, al menos no viene en el libro. Por eso no recuerdo el año. Yo recuerdo el cuarto de las autopsias, que está donde dices
  • Ángeles García-Fresneda Martínez Qué imagen melancólica! Lugares como este deberían estar más prestigiados porque son pura poesía...y nosotros también estamos ahí.
  • Leandro Garcia Casanova Ángeles García-Fresneda Martínez, no te puedes imaginar lo que me dolió que arrasaran el cementerio viejo, con la excusa de que iban a construir una residencia de ancianos. Resulta que es más importante una residencia por construir -para recalificar los terrenos- que el cementerio municipal, donde estaban enterradas generaciones de castillejanos. Las imágenes son impresionantes. Requiem aeternam dona eis domine, así termina el Requiem de Mozart. Dales, Señor, el descanso eterno.
  • Leandro: Con el tiempo, mis padres se trasladaron a Granada y la tumba de mi hermana se perdió. Unos años antes de la demolición del cementerio -no hay palabras para calificar esta barbarie-, hablé con el enterrador. Al cabo de unos meses me dijo que no había podido encontrar la tumba, pues no existían documentos sobre la ubicación de los difuntos. En medio del cementerio viejo se quedaron para siempre los restos de mi hermana.
  • Creo que mis padres la inscribieron en el Registro Civil de Castilljéjar, pero no lo hicieron en el Libro de Familia, tanto el nacimiento como la defunción. Con un hermano mío de Galera pasó igual, pero viene inscrito su nacimiento y defunción en el Libro. Nació en 1951 y se llamaba Leandro, vivió dos meses.


miércoles, 29 de octubre de 2014

jueves, 16 de octubre de 2014

Y LOS ENFERMOS ABANDONADOS








El día 8 de octubre salió en Ideal una crónica (en Ideal Digital venía un vídeo), donde el delegado de Salud de Granada, Higinio Almagro, se manifestó por las calles, utilizando al colectivo de dependientes, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebró dos días después. En el vídeo también se veía al concejal de Familia, Bienestar e Igualdad, del Ayuntamiento de Granada, Fernando Egea. “Por la dignidad de los enfermos y dependientes”, rezaba la pancarta. A muchos de los enfermos mentales los sacaron de las residencias sin saber adónde iban. AGRAFEM (Asociación Granadina de Familiares de Enfermos Mentales) no quiso participar en esta farsa, lo que es de agradecer.
Hace unos años, los familiares de los enfermos mentales nos manifestábamos en la calle, en Puerta Real y en la Delegación de Salud, para protestar por los escasos recursos y plazas de residencia para los enfermos, que son los grandes olvidados del Servicio Andaluz de Salud. Pero ahora ocurre lo nunca visto: el delegado de Salud organizando una manifestación en la calle, cuando más recortes ha hecho la Junta de Andalucía en la Dependencia. El pasado año fallecieron 2.000 personas esperando a que les concedieran la dependencia y, en Granada, no habrán creado ni una plaza de residencia y puede que ni en toda Andalucía.


La ceremonia de la confusión

El pasado día 10 se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, claro equívoco, porque los que la poseen, no necesitan ningún día especial que los evoque. El día en cuestión, auspiciado por la OMS, va dirigido a los enfermos mentales para recabar atención sobre sus desventuras.
En el escenario de la Enfermedad Mental, concurren varios actores:
Primero: los profesionales, que con diversas formaciones, tenemos como misión su tratamiento y rehabilitación. En términos generales, atendemos a los pacientes más graves desde el sector público, y a los más ajustados a la realidad y con mejor nivel de adaptación social, desde el privado. Cada nivel profesional, interviene con mayor o menos acierto. La Psiquiatría, ha sido objeto de nuestra atención en un reciente artículo de prensa, considerando la profunda crisis de identidad y liderazgo que atravesamos, nosotros, los psiquiatras. Cada uno que haga sus propias reflexiones.
En segundo lugar: los familiares, en ocasiones participes involuntarios de la génesis de algunos trastornos; pero casi siempre, victimas por sus complicadas tutelas y las graves situaciones de desamparo, que atraviesan frente a la Administración responsabilizada de la Salud y los Servicios Sociales. Ésta, se ocupa más de dar respuestas a las patologías que tienen superiores capacidades de reivindicar derechos de atención.
En tercer lugar: FAISEM. Bajo cuyas siglas, está el organismo, que canaliza todos los fondos sociales destinados a los enfermos mentales en Andalucía. Desde su configuración de “Fundación Pública”, ha sido numerosas veces objeto de atención: por el oscurantismo de su gestión; la discrecionalidad de sus iniciativas, y su escaso control público. Para ser contratado por ellos, no hace falta titulación ni oposición alguna. En Granada, en el día de la fecha, son prácticamente inaccesibles sus recursos asistenciales.
En último lugar: los pacientes más graves. Ellos son ajenos a su propia patología, a sus derechos y a su destino. Por sus propias limitaciones, sufren todas nuestras inadecuaciones: porque siempre están a merced de otros.
El pasado día 8, como preludio del Día de la Salud Mental, bajo una misma pancarta, el Delegado de Salud y Servicios Sociales y FAISEM, se manifestaban “contra sí mismos” por la situación de estos pacientes. Los acompañaban: la Asociación de Familiares de Enfermos Mentales y algunos pacientes de centros residenciales llevados en autobús, sin saber a donde iban, ni de qué procesión formaban parte. Toda una lamentable farsa en la Ciudad y Comunidad que nos merecemos.

Antonio Higueras Aranda


Posdata: Este artículo fue leído en ONDA CERO, de Granada, el 16 de octubre, en el programa de Juan Andrés Rejón





El artículo ‘Psiquiatría Crítica’ es muy bueno y hace honor a su título, fue publicado en Ideal de Granada, el pasado 9 de octubre. En poco espacio, Antonio Higueras resume la pésima situación actual. Es de escándalo cómo está la psiquiatría en Andalucía, el abandono de los enfermos mentales es total. Este es el mérito del articulista. Aparte de que falta el sentido común, yo creo que lo que falta es conciencia. No hay conciencia ni sensibilidad en el colectivo de psiquiatras (no todos), nadie se atreve a denunciar la situación por miedo a las represalias y se vive mejor en la sumisión. A los enfermos mentales el psiquiatra los ve cada seis meses, durante cinco o diez minutos. Eso sin contar los enfermos que andan deambulando por la calle y sin control de nadie. 

No hay conciencia de que les están recortando y hurtando los recursos a los sectores más débiles de la población –y encima los utilizan en manifestaciones cuyo objeto es la propaganda de la Junta–, mientras el Parlamento andaluz paga dietas por alojamiento y manutención a los diputados, durante los meses de verano –cuando el Parlamento está cerrado–, el alojamiento a consejeros y diputados que tienen piso en Sevilla y, ahora, quieren aumentar las indemnizaciones a los altos cargos. Recortes para unos y manga ancha para los políticos. Mayor desidia y cinismo no se puede pedir. 









martes, 7 de octubre de 2014

AQUEL VERANO DE 1976







Charo, Paqui, Mari y Leandro. 7 octubre de 2014



Ya no confundo el tiempo con la vida. Carlos Cano





14 de junio de 1976. “En Granada conocí a Salgado, que me introdujo en su pandilla donde pasé momentos muy alegres. Esto hizo que me olvidara de mis preocupaciones y que conociera a Mónica, que es una chica divertida. ¡Cómo me gustaría volver! Si no encuentro pronto trabajo aquí, en Palma de Mallorca, tendré que volver pues el dinero vuela”. Recuerdo que me pasé 15 días como Van Gogh, esto es, a base de “pan y chorizo”, y al final tuve que regresar a Granada, sin trabajo y sin un duro en el bolsillo. Tras la muerte de Franco, aquel cálido verano del 76 hubo un boicot internacional contra España –el turismo se resintió bastante–, en protesta por el fusilamiento de cinco militantes de la ETA y del FRAP.

Granada, 26 de julio. “Me falta poco para irme a Madrid pues no tengo ningún trabajo en perspectiva. Ayer hicimos una fiesta en casa de Clara, que está igual que siempre. Lola se había cortado el pelo y Ángeles me contó que para octubre también se marcha con su familia a Valencia. Está bastante apenada al pensar que tiene que dejarnos, y me confesó que se siente rechazada por Salvador. Tiene tal pesimismo, que me pidió que le llevara un ramo de flores porque decía que se iba a morir. Traté de animarla diciéndole que no se olvidara de invitarme a su boda. Mañana es posible que la llame por teléfono y la invite a darnos una vuelta. Con Mónica –hermana de Clara– también estuve hablando largo y tendido. Es la que más me atrae del grupo y con quien tengo más confianza. Estoy seguro que podría hacer feliz a cualquier hombre. A veces siento que dentro de poco nos separaremos y cada cual tirará por su lado. Pienso entonces que, allá donde vaya, me será difícil encontrar un grupo así. ¡Es una lastima! El sábado lo festejaremos un poco y se acabó”.

21 de agosto. “Los días siete y ocho fuimos a Torrenueva, las curvas y los baches de la pésima carretera de la costa, a través de montañas y precipicios, le daban al viaje un cierto aire de aventura. Al llegar, paramos en el chalé de Salgado. Después de comer una ensalada durante el largo y tortuoso camino, cenamos un poco en el chalé. A las once de la noche, nos bañamos en el mar y compramos un poco de pescado a un hombre, que faenaba a aquellas horas en una pequeña barca. Luego, en la playa, estuvimos cantando con una guitarra hasta las tres de la madrugada. Todos dormimos en el chalé: tres en el colchón del sofá y los demás donde buenamente pudimos, Salgado y yo nos fuimos al turismo y pasé la noche oyendo sus ronquidos. El domingo almorzamos con la comida que traíamos y, sobre las 5:30 de la tarde, emprendimos el regreso. Íbamos siete en el Seat 850 y, cada cierto tiempo, aquel petardo empezaba a echar humo. Entonces había que parar un rato y echarle agua al radiador. Entre unas cosas y otras, llegamos a Granada sobre las once de la noche. Desde entonces no he vuelto a verlos por la sencilla razón de que estoy “sin blanca”. Estos días de larga espera me he entretenido escribiendo una pequeña novela, y se la he dedicado a Mónica”. 

10 de enero de 1977. “Por la mañana estuve con casi toda la pandilla y me alegré bastante cuando vi a Mónica. La noto como más hecha y más mujer, aunque prácticamente sigue siendo la misma. Estuvimos hablando un buen rato y realmente me ha sabido a poco”. Me marché a Madrid y, al final de 1995, se produjo mi regreso a Granada por el que había añorado todos estos años. Un día fui a saludar a Manuel, el ‘niño’ del grupo, me contó que Salvador se había matado en un desgraciado accidente de moto y que Clara no hacía mucho que había fallecido de un cáncer. Lola también tenía a su marido en coma, en el hospital, a causa de un accidente en el trabajo. De Manuel –aquel chaval sencillo de entonces– deduje que no se había casado y que estaba solo en la vida. Parecía rehuir todo aquello que oliera al pasado. Era como si una maldición se hubiera cebado con la pandilla. Cuando precisamente aquella noche de verano, junto al mar y al son de la guitarra, cantamos todos juntos como despedida, aquella desgarrada canción de Chavela Vargas: “¡Ojalá que te vaya muy bonito y que la vida te vista de suerte!”.

Sin embargo, estando un domingo en un bar, oí que me decían: “¿No te acuerdas de mí?”. Me costó trabajo reconocerlo porque ya tenía todo el pelo cano. Era Salgado, tan amable como siempre, precisamente en esta tierra donde la gente es tan despegada. Quedamos en que intentaríamos reunir al grupo. Lo cierto es que yo había conservado en mi memoria los buenos recuerdos de entonces –que son los que recoge el ‘diario’ de aquellos días–, pero la realidad como siempre iba por otro lado. “Es el tiempo, me dije, de las ilusiones perdidas y de la añoranza por los amores marchitos”. Otro día, no sé por qué, recordé las veces que Mónica y yo bailamos juntos en la terraza de su casa, al ritmo lento de aquellas dulces y embriagadoras melodías de ‘Los Ángeles’. Y cuando la sangría me hacía efecto, mis ojos se clavaban en los de ella y entonces no parábamos de hablar de nosotros como si el mundo no existiera. Éramos dos almas en pena en busca de un sueño imposible; pero esa vez, en contra de mi costumbre, yo no me rebelé contra la crueldad del destino. Ni siquiera llegué a declararme.   


Hace unos meses me armé de valor y pregunté a una vecina del Albayzín, sin demasiada convicción: “¿No vivía aquí un matrimonio, que tenía una hija…?”. Ante mi sorpresa, la mujer me indicó una tienda de ropa que estaba unos metros más arriba. Yo iba algo desaliñado y sin pensarlo me presenté ante Mónica. Seguía siendo bella, a pesar de los años, y sus ojos eran muy expresivos. Recuerdo que era dulce, muy femenina y aparentemente frágil. “¡Cómo ha pasado el tiempo!”, acerté a decirle y entonces noté su tierna mirada de siempre. Pero apenas pudimos decirnos cuatro palabras porque tenía que atender a los clientes y, resignado, quedé en llamarla.

“¡Siempre nos quedará París!”, le oí decir alguna vez al cínico de Rick (Humphrey Bogart), mientras que los fugaces ojos de Ilsa (Ingrid Bergman) resplandecían en la oscuridad. En realidad, ella no sabía con quien  tenía que irse en el avión: si con Laszlo, su marido, o con el aventurero de Rick. “Después de 25 años –pensé–, nos queda la nostalgia de los recuerdos: ¡sólo cenizas!” Hace unos días llamé por teléfono a Mónica para decirle, bastante contrariado, que veía difícil que pudiéramos reunirnos los de la pandilla. “Oye –me respondió como si no me hubiera escuchado–, ¿sabes que estos días he encontrado aquella novela que me dedicaste?”.   

Artículo publicado en Ideal, el 1 de septiembre de 2001, y en Ideal en Clase, el 19 de octubre de 2014
                                         
Posdata: Basilio Osado Alamino –su nombre verdadero– pertenecía también a la pandilla. Habíamos sido compañeros de curso en la ‘Casa Madre del Ave María’, hizo el Magisterio y, cuando estaba de director de una sucursal bancaria en un pueblo de la costa granadina, falleció de cáncer, el 7 de noviembre de 2005. Basilio era alegre, sencillo y se hacía de querer. A Mónica se le infectó una herida en un pie, a causa de la negligencia de un médico, y tuvieron que amputarle un dedo para que no se le extendiera la grangrena. Estuvo coja durante unos años y, gracias a sus esfuerzos, hoy anda mejor. En realidad, fue ‘Fede’ (otro miembro de la pandilla) el que falleció en un accidente de moto, mientras que Salvador –el marido de Ángeles– murió el pasado año. Por si esto fuera poco, en febrero murió una nieta de Ángeles. Lola no tuvo mejor suerte, su marido falleció en el Hospital de San Rafael, después de estar mucho tiempo en coma. “Aquello era un sin vivir”, me decía. A Manuel le dieron una incapacidad y se marchó a vivir a la costa. En aquellos años, los de la pandilla solíamos quedar en un bar que estaba cerca de la iglesia de San Ildefonso y luego subíamos al Albayzín, por la Cuesta Alhacaba, a divertirnos o a bailar. También le hacíamos alguna que otra visita al bar ‘el Cebollas’. Últimamente, me encontré con Mónica y pensamos reunirnos los cinco que quedamos de la pandilla. 

Por fin, el 17 de octubre de 2014, conseguimos reunirnos los supervivientes de aquella pandilla. Después de pasar casi tres horas charlando y recordando, en un bar, nos echamos una foto en la plaza del Carmen, de Granada. Faltó Manolo Ruiz, a quien creo que localicé y estoy esperando a que me llame por teléfono. Hemos quedado en que nos reuniremos otro día. Yo no podía esperar que lo pasáramos tan bien, con tanta desgracia de por medio, como ha ocurrido en estos 38 años. 

Comentarios.

20/10/2014 Leandro. Estas historias no suele publicarlas Ideal, pero a mí me dio por la nostalgia y el subdirector, Esteban de las Heras, la publicó hace ahora trece años. Me he dado cuenta ahora, pero tiene mucho parecido con la película 'Américan graffiti', del director George Lucas, de 1973. Trata sobre un grupo de adolescentes y sus vivencias la última noche del último verano de su juventud, en 1962. A la mañana siguiente, comenzarán todos el camino hacia su futuro: viajando hacia lejanas universidades, o permaneciendo en el pueblo para buscar un oficio. Yo la vi por aquella época y veo que tienen mucho parecido. El otro día lo pasamos muy bien, en la foto salimos bien y el mérito ha sido de todos, sobre todo de Paqui, que ha contactado con vosotras y conmigo. Me apunto a otro día

Mariquilla Galvez · Trabaja en Ingeniera Técnica de las Labores de Hogar:
Esta muy bien la historia que has contado sobre nuestra pandilla, si todo lo que cuentas ocurrio quien no iba a decir que cuando nos encotraramos otra vez, estariamos en esta situacion, pero que bien lo pasamos, que pandilla mas bonita tan llena de energia y sobre todo juventud, cuantas ilusiones cuantos sueños, como me gustaria echar el tiempo para atras y volver por unas horas otra vez a vivir lo que vivimos tan bonito, pero es imposible, pero yo lo que me digo que a pesar de todo esos recuerdos no nos quita nadie son nuestros recuerdos y eso no lo puede cambiar nadie. Bueno Leandro tenemos que repetir porque nos lo pasamos muy bien a pesar de todo y la percha de reir que nos dimos, asi que Leandro muchas gracias por haber hecho esto posible y habernos reunido los pocos que quedamos, lo dicho hay que repetir¡¡ muchos besos y gracias y la historia muy bien ¡¡¡¡

Leandro. Aparte de los recuerdos, nadie podía pensar que de la pandilla fallecieran tres. Y también los maridos de otras dos...

El 1 de agosto de 2017 quedo con Charo, en un bar. Me cuenta que su marido estuvo tres años en coma irreversible, a causa de un infarto, en San Rafael, hasta que falleció. Vive con su hijo, que se ha examinado de conducir. Me dijo, por dos veces: “Cuando estuve con Paqui, hablamos de ti". Continuó diciéndome que "ella ha sufrido mucho, los últimos meses estaba sin pelo y apenas podía hacer nada, tenía un cáncer de pulmón y murió por metástasis, el 18 de mayo. Era muy buena e inteligente, ha sido discreta hasta su muerte". Yo me acerqué al tanatorio a darle el pésame al marido y a los dos hijos de Paqui, y me sorprendió ver al juez Emílio Calatayud que se acercó a saludar a la familia. El marido y un nieto de María Luisa también fallecieron, hace dos años. Miguel no ha querido cuentas con nosotros y, en cuanto a Manolo Ruiz, no sabemos dónde se encuentra aunque trabajaba en Caja Granada. No es normal que fallecieran Fede, Teresa, Basilio y últimamente Paqui. También, fallecieron los maridos de Charo y de María Luisa. “Este encuentro teníamos que haberlo hecho antes de la enfermedad de Paqui, pero no quise insistiros más”, le dije a Charo, cuando nos despedíamos. Cuando la noche de aquel verano del 76, cantábamos junto al mar la canción de Chavela Vargas, “¡Ojalá que te vaya muy bonito y que la vida te vista de suerte!”, nunca pensamos que el destino iba a ser tan cruel con cuatro de la pandilla. Tere y Paqui eran hermanas, mientras que María Luisa es prima de ellas.  

Esta poesía se encuentra escrita en un monolito, en el camino de la Fuente del Avellano, y la dedico a los cuatro amigos fallecidos:

Si no estuviera viva cuando vuelvan los petirrojos,
al de la encarnada corbata, en mi memoria,
echadle una migaja.
Y si no os lo pudiera agradecer,
porque profundamente me hubiese dormido,
notaréis que lo intentan mis labios de granito.

Emily Dickinson