domingo, 21 de febrero de 2021

ABANDONADO A SU SUERTE

 


 

Me quedo con su sonrisa transmitiendo esa luz inocente y genuina, Dios cuidará de Raúl, seguro. Xyrawatic


Mi hermano Raúl padeció el Covid en noviembre del pasado año y dio negativo el 4 de diciembre, en el Centro Psicopedagógico de Discapacitados Reina Sofía, de Armilla. El 27 de enero le inyectaron la segunda dosis de la vacuna del Covid. El 31 de enero lo ingresan en Urgencias del PTS, de Granada, y el Informe de Alta de Urgencias dice así: “Refiere la auxiliar que lo acompaña que lleva dos días con diarreas y vómitos y que hoy estaba muy nervioso y agitado y que se ha caído tres o cuatro veces al suelo. En torno a las 17:30 le han dado medicación indicada por la enfermera para sedarlo (no sabe cuál, pero “les ha costado mucho que la tragase”). Media hora después estaba en la situación de gran trabajo respiratorio, desaturación y depresión neurológica (…) Muy mal aspecto general. Pálido, taquipneico e hiporreactivo. Estrabismo divergente (a su llegada a Urgencias)”. El facultativo que atendía a Raúl me dijo esa noche: “Ingresó con insuficiencia respiratoria y en estado de coma, espero que se salve”. En la residencia llaman a la ambulancia, cuando ya se encuentra en estado de coma y lleva dos días con diarreas y vómitos. Y en el penoso estado que se encontraba, ¿cómo se les ocurre darle medicación para sedarlo?

 Copio este párrafo del Informe de Alta de Urgencias: “PCR Covid negativa… visto todo en conjunto y dado lo raro del caso (afectación pulmonar tan prominente con desarrollo de SIADH muy severo en sólo tres días), considero, además de la broncoaspiración, una posible reacción pulmonar hiperinmune a la vacuna del Covid, que tramitó una coronavirosis hace algo más de dos meses. Ojalá no fallezca (haremos todo lo posible por su curación), pero en tal caso sugiero proponer autopsia clínica al hermano y tutor legal (…) Persiste estado de coma. 10 horas. 1. Posible causa desencadenante hiponatremia severa (estaba deshidratado) 2. Posible broncoaspiración, en paciente con Covid en noviembre (TAC informado como Covid severo)”.

 El 2 de febrero, como llevan 24 horas sin informarme de su estado de salud y eso que el enfermo está en coma, pongo una reclamación sobre las 12 horas. Poco después me llaman por teléfono: “Se encuentra peor que cuando entró y lo trasladan a planta”. Un facultativo me dijo días después que en Observaciones propusieron llevarlo a la UCI, pero lo enviaron a la planta séptima del Hospital, y eso que más de la mitad de las camas de la UCI estaban libres durante esos días. A un enfermo lo trasladan a planta cuando ha mejorado, sin embargo Raúl había empeorado ostensiblemente y necesitaba cuidados intensivos.

 Falleció por neumonía aspirativa en menos de 24 horas, el 3 de febrero, y el facultativo ya preveía la muerte en el Informe. “Se ha producido lo peor”, me dijo un médico por el móvil, a las 13:30 horas. Sabiendo el estado terminal en que se encontraba el enfermo, ¿por qué no me avisaron para poder acompañarlo en las últimas horas, en cualquier habitación? Cuando llegamos a la habitación estaba con los ojos abiertos y la boca completamente abierta, “murió atragantado”, me dijo la doctora una hora después (posiblemente de las flemas que le producían los bronquios); la funeraria llegó cuatro horas después de avisarla y así una serie de circunstancias. En la contestación a mi reclamación, el director gerente del Hospital Universitario Clínico San Cecilio trata de justificar lo injustificable: “El día 1 de febrero, a las 22:28 horas, tras contactar con el médico de la residencia es usted informado. A las 14:45 horas, del mismo día, es igualmente informado”. En la reclamación expongo que “desde las 15:30 horas que me llamó ayer (la doctora), nadie ha vuelto a darme noticias”. Porque es obvio que, si me llaman la noche anterior, yo no pongo la reclamación catorce horas después. 

 Raúl se encontraba muy débil y sin defensas, había salido más delgado del Covid, pesaba cerca de cuarenta kg y estoy convencido de que hoy estaría vivo si no le hubieran puesto la segunda dosis de la vacuna.  No es mi intención denunciar a nadie, pero es evidente el abandono, la dejadez… con los enfermos en las residencias y hospitales, aunque al final de la reclamación indico que, “con anterioridad, me informaron bien los especialistas”. De lo que se trata es de salvar vidas y de que otros enfermos no sufran estas penalidades, a veces indignas. Oficialmente, nadie ha fallecido por el Covid en el Centro Psicopedagógico de Discapacitados Reina Sofía, ni nadie lo ha padecido, a pesar de que en noviembre pasado había más de treinta contagiados, entre ellos mi hermano Raúl. Habría que preguntarse si los discapacitados son ciudadanos de segunda categoría. 

  La segunda dosis de la vacuna a los que han tenido el Covid puede estar provocando secuelas y muertes: ya ha habido algunas denuncias de familiares en el juzgado y, en el Informe, el facultativo lo dice bien claro: "una posible reacción pulmonar a la vacuna que tramitó una coronavirosis, hace algo más de dos meses", y propone la autopsia para comprobarlo. Hace una semana que Francia ha recomendado una sola dosis de la vacuna para los que hayan pasado el Covid-19, y creo que en España deben de aplicar esta medida preventiva también, en poco tiempo veremos los resultados. 

Esto me escribió una enfermera, hace dos días: "Nadie se merece pasar esas penalidades y morir así con esa dificultad para respirar tan grande, aunque estuviese en coma (...), que ni siquiera le cerraron los ojos y la boca y evitar impactar a los familiares, que bastante tienen con su dolor y verlo así y quedarse con esa imagen...". Finalmente, quiero expresar mi agradecimiento a cuantos me escribieron y llamaron durante estos pasados días. Raúl pasó por la vida haciendo el bien y no se merecía una muerte así, a los 56 años: abandonado a su suerte. 

https://www.ideal.es/granada/piden-investigar-muerte-mala-praxis-vacuna-covid-granada-20210407124011-nt.html?fbclid=IwAR1PCe3MDlf_-X_hIhE3DHZ_q1T8wjrwxUTJ4U0ywis8tG_r96uMkmrzuwQ


jueves, 28 de enero de 2021

LA PRESA DEL CURA

 




La Presa del Cura, en el Guardal 








El 17 de enero, mi paisana María Fresneda colgó un video en su perfil de Facebook, sobre un tramo del rio Guardal (viene del árabe, Wadi al-Hardal, río el Ardal), a unos dos kilómetros de Castilléjar. Esta es la Presa del Cura, tiene unos cortados considerables y me da miedo asomarme. Mi Manolo siempre venía a bañarse aquí, pero yo es la primera vez que vengo, dice María. En esta parte del Guardal hay un recodo, que hace un ángulo recto, donde el rio ha ido recortando el terreno y la altura del acantilado impresiona. En los años sesenta aquí había un remanso de algo más de un metro de altura y era el lugar ideal para bañarnos los zagales. Con nueve o diez años, muchas tardes de los meses de verano iba a bañarme con los amigos y la imagen que recuerdo de la primera vez que fui es que los mayores (tendrían unos tres o cuatro años más que nosotros) estaban sentados en pelota, tomando el sol sobre las losas del recodo. El agua estaba templada y entonces era transparente, yo a veces solía abrir los ojos cuando me sumergía y aguantaba casi un minuto sin respirar. También había un poco arena en la parte izquierda del río, en la solana, de manera que allí nos tostábamos al lado de los melocotoneros. Pero estaba claro que no iba a ser un paraíso la Presa del Cura.


Los acantilados y Castilléjar al fondo 






Yo solía ir con Javier, el de la Nati (falleció hace dos años, a muchos nos asociaban con el nombre del padre o de la madre, una herencia de los árabes) y alguno más, pero a veces, cuando nos vestíamos para regresar, venían unos zagalitrones (siempre los mismos) y nos echaban cieno en la espalda, de manera que otra vez al agua, patos, a quitarnos el barro. Pero los malafollás volvían a las andadas y entonces no nos quedaba otra que coger los trapos y salir a escape por el río arriba, perseguidos por los susodichos, que no paraban de tirarnos pegotes de cieno mientras se reían. Lo pasábamos bastante mal, “¡que me dejes ya, que no me tires más barro, leche!”, les decíamos inútilmente, porque, cómo te presentabas en tu casa hecho un adefesio (nuestras madres utilizaban mucho este término, se ve que viene de la famosa “Carta de San Pablo a los efesios”, y de ahí a adefesio sólo hay un paso), porque entonces eran peores el alpargate y las broncas. Cuando cesaba la persecución, hacíamos las abluciones en el río y nos quitábamos las pellas. Otras veces, nos echábamos en la arena para tomar el sol y resulta que algún bromista había enterrado unas matas de pinchos. Eran las travesuras de los zagales y conticoneso ibas aprendiendo con los unos y con los otros. Pero, en la Presa del Cura se pasaba muy bien por las tardes, era como una piscina pública donde a veces teníamos que soportar pesadas bromas pero allí nos sentíamos libres en medio de la naturaleza y del agua, y lejos de las sempiternas órdenes de nuestros padres.

La rampa y los campos sin cultivar









Un poco más abajo hay una especie de rampa en el cauce del río, donde se oye el rumor del agua al bajar, a la vez que se refleja la luz del sol. Sin embargo, el paisaje ha cambiado bastante, porque entonces había álamos y hierba en la ribera del rio y los campos estaban plantados de melocotoneros, pero unos años más tarde los agricultores los arrancaron porque no se costeaba venderlos a los murcianos, porque les ofrecían una miseria. Los melocotones de Castilléjar tenían fama en la comarca de Huéscar por su excelente sabor. Ahora los bancales y la ribera están abandonados, hay muchos carrizos, cuando antes no había un trozo de tierra que no estuviera cultivado porque la mayoría de los habitantes vivían de la agricultura, pues prácticamente no había otro medio de vida, y tampoco existía el desempleo. Incluso el agua tiene un color azulado, cuando antes era transparente, pues en las fuentes del Guardal había truchas.


Los Barrancos, al atardecer 





María sigue grabando el video mientras camina por la verea que discurre por la parte baja de los Barrancos. Estos cerros ofrecen un paisaje desértico, donde sólo crecen las atochas, y toma un color marrón dorado con los últimos rayos del sol; centenares de castillejanos se ganaban la vida cogiendo esparto, un trabajo bastante duro porque hay que arrancar las matas con el cogeor. Hace un par de años propuse en Facebook hacer un monumento al espartero, pero el alcalde dijo que no había dinero, cuando sí lo ha habido para otras cosas. Los esparteros forman parte de la historia de Castilléjar y es precisamente lo que nos diferencia de los pueblos limítrofes, es más, hoy muchos trabajadores siguen cogiendo esparto para cobrar las peonadas del desempleo. Recuerdo que, desde la calle del Rosario, yo veía al atardecer las reatas de caballerías por los Barrancos (a unos tres km de distancia), con los esparteros que regresaban al pueblo después de echar una dura jornada. Por eso digo que sería un bonito homenaje a esos cientos de castillejanos que tuvieron que emigrar en los años sesenta, muchos de ellos fallecieron ya, pero todavía viven paisanos que me cuentan las penalidades que pasaban. En Granada está la estatua del aguador, que es una atracción turística, en Cúllar Vega la estatua del cultivador de tabaco y así en muchas ciudades.


La Cueva del Cura 









Aquí está la cueva del Cura, ya no vive nadie, esperemos que algún día las cuevas se llenen de gente como antes. Esto es una hazaña, yo vivo en una cueva al otro lado del rio…, dice María. Recuerdo que una tarde, después de bañarnos, varios niños entramos en esta cueva, creo que por una ventana, y nos encontramos ocho o diez pájaros dentro. Nosotros tratamos de cogerlos, tirándoles las sandalias y lo que teníamos a mano mientras volaban por las habitaciones, aquello fue un todo espectáculo para nuestras mentes infantiles y traviesas. Al estar vacía la cueva, los gorriones habían hecho sus nidos allí. Ignoro por qué se llaman la Presa y la Cueva del Cura, puede que pertenecieran a un cura, como ocurre con la aldea de el Cortijo del Cura. En otro video, María Fresneda nos muestra el Puente de las Juntas (lo están arreglando), llamado así porque el río Galera, que viene de Orce y de Galera (aquí se le une el  rio Barbata, de  Huéscar), se junta con el Guardal, que nace en la Sierra Seca. Hace años el río Galera bajaba sucio, pues llevaba las aguas fecales de este pueblo, pero es que también vertían las aguas fecales de Castilléjar al Guardal, hasta no hace mucho, que instalaron una depuradora. ¡Cuántas tardes de diversión les debo a estos dos ríos, en ellos aprendí a nadar y a estar muchas horas con los amigos de la infancia, donde pescamos muchos cangrejos y por eso estábamos delgados como juncos de tanto bañarnos! Mi padre me retenía en casa, a duras penas, hasta que hiciera la digestión, incluso un día nos dio un dolor fuerte de barriga a Javier y a mí; entonces pensamos que era un corte de digestión y que nos íbamos a morir de un momento a otro, al lado del río Galera, precisamente donde nuestras madres solían lavar las tripas de los marranos, de manera que nos pusimos a rezar padrenuestros y avemarías, esperando lo peor. Sin embargo, al otro día ya no nos acordábamos de nada y vuelta a las andadas. 


El Puente de las Juntas, en obras


El rio Galera, a la derecha del puente

Unión del rio Guardal con el Galera

María Fresneda termina el video con estas palabras: Cada provincia de España tiene su encanto, unos terrenos maravillosos y únicos. Esta frase me ha recordado al poeta Antonio Machado, que dejó escrito: Todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás.


Posdata: las fotografías están sacadas del video de María Fresneda, salvo la de los Barrancos.


jueves, 10 de diciembre de 2020

EL ANTIGUO SEMINARIO DE GUADIX



 
Fachada del Seminario, 2014

 Dedicado a los padres y a los exseminaristas


Copio algunas frases de Antonio Gabarrón Torrecillas, que publicó en Facebook, el 7 diciembre de 2020:

“Seminario de Guadix, año 1949. Dos jóvenes sacerdotes y encomendados más tarde a preparar los seminaristas hablan entre ellos”. Carlos pregunta, “¿qué actividades podemos realizar para los seminaristas, en los tiempos de asueto?”. Y Jerónimo le responde: “Preparar una danza sagrada… qué tal montar la danza y música de los seises (…). Setenta años ya del estreno de los Seises en Guadix. La Alcazaba fue testigo de los primeros ensayos en sus torreones, trabajo, constancia, disciplina…”. Antonio Gabarrón acompaña el texto con fotografías de don Carlos Ros, de don Jerónimo Gil y de los Seises, así como de la gran Schola Cantorum del Seminario.

Días después, Benito colgó en el wasap de Seminaristas amigos el diálogo entre don Carlos Ros y don Jerónimo (administrador del Seminario), así como la foto de los Seises y de la procesión por la Alcazaba, lo que me ha servido de referencia para escribir estas líneas. Le he preguntado a Antonio Gabarrón por la fecha de la página “Del Seminario Menor”, de la revista “Vida” y me ha respondido: “De 1950, y el diálogo es recreado y pongo 1949 porque fue cuando sucedió”.

Tony Parra le hace este comentario:

“Gracias por esas fotos y gracias por la de los Seises pues no recordaba esa foto y me ha hecho recordar esos momentos, ese año bailamos en las Divina Infantita de Granada, si más no recuerdo fue la primera vez que los Seises bailaban fuera”.




Copio algunos párrafos “Del Seminario Menor”.

“Octubre, 10. Martes. Día de la entrada al Seminario, los diversos trenes ‘Autedias’ y demás medios de locomoción van dejando a nuestras puertas seminaristas procedentes de los cuatro puntos cardinales: Ya son los de Baza, capitaneados por el pequeño Pedro Cano; ya los de Fiñana e islas adyacentes, a las órdenes del juncal ‘Primo’; ora los que tienen su morada camino de Granada y vienen bajo la égida del luengo Rodríguez; ora los que viven cabe las ubérrimas tierras de Pedro Martínez, con su intrépido y matutesto Molina a la cabeza; finalmente llegan los que viven allende los mares ‘nempe’ sevillanos y castilleros, llenando la casa de alegría y trajín y de ruido de maletas y baúles".

"Y el día 11. A Ejercicios, que ha venido nuestro inolvidable Padre Cobo a arreglarnos las cuentas. Días de fervor y bendiciones celestiales, terminan el 16 (…). Las monjillas han puesto el comedor como una taza de plata y dentro de la taza cosas muy buenas… Por la tarde solemnísima velada en la que hacen su primera y triunfal presentación los ‘seises’ del Seminario. Y así, casi sin sentirlo, se nos viene encima la Navidad y a ella nos entregamos después del apretón de los exámenes trimestrales. Prometían ser este año las fiestas más lúcidas y gracias a Dios lo fueron; el salón con su nuevo escenario, obra del Sr. Pozo, sus farolillos a la Veneciana, en la capilla el magnífico Belén, que con su ya acreditado buen gusto nos preparó el Sr. Gil”.

Posiblemente, esto lo escribió algún padre del Seminario, ya que en 1949 lo llevaban los sacerdotes diocesanos. El lenguaje que utiliza es decimonónico, con términos como luengo, matutesto (de matute), allende, ora…, hoy se dice farolillos venecianos. Sin embargo, el escrito destila cariño y regocijo por la llegada de los seminaristas: “llenando la casa de alegría y trajín y de ruido de maletas y baúles”. Los baúles y las maletas de madera eran corrientes en los años de miseria de la posguerra, sería en las décadas de los cincuenta y sesenta cuando había que traer los colchones al Seminario.

La llegada de los seminaristas al comienzo de curso me ha recordado cuando el padre Pérez nos veía con las caras largas y decía, tenéis murria, con cierta ironía, como diciendo ya os iréis espabilando. La palabra murria no es andaluza y vendrá de morriña, pero el primer día era un verdadero calvario, después del madrugón y de la paliza del viaje llegabas estragado a Guadix, aquella ciudad extraña donde nos esperaba un encierro de tres meses, un frío invernal y mucha disciplina. Yo sentía angustia y mucha nostalgia de la familia, pero al día siguiente con el trajín de las clases, los rezos y el estudio lo iba superando.



La imagen de la autedia Granada-Guadix-Baza, que paraba en la calle de Baza, al lado de los quioscos, parece de ayer mismo. A veces los de Castilléjar coincidíamos con el padre del catedrático José González García (este falleció hace unos años), que conducía la autedia, y mi paisano Andrés Fernández Sánchez le metía bulla para que no perdiéramos la Maestra, que salía de Baza a nuestro pueblo. Aquellos autocares llevaban ballestas y daban muchos botes en la carretera. Después de arreglar la camarilla, nos íbamos a comer a la Bodega de San Torcuato, que tenía unas tinajas enormes, y luego nos quedábamos entre los setos del Parque Pedro Antonio de Alarcón, para hartarnos de llorar…



Cuando llegaba la hora de recogernos en el Seminario, hacíamos la entrada triunfal por la Puerta de San Torcuato (la antigua Puerta de Baza, por donde entró en Guadix el brazo incorrupto de San Torcuato). Y después de pasar por la antigua Plaza de las Palomas, subíamos por la calle de Santisteban, tan estrecha y empedrada, que parecía un vía crucis. Al final nos topábamos con la inmensa fachada del Seminario, con sus balcones y ventanales, y con el portón marrón tan antiguo. Aquí el alma se te venía a los pies y más con el traqueteo de la fábrica de harinas que había enfrente del Seminario. Estas imágenes las he tomado del guadijeño Antonio Luis Vázquez.

La fotografía de la fachada del Seminario la hice en 2014, la he visto rulando por Facebook y otros sitios. Enfoqué el edificio y salió así, hasta con mi Peugeot blanco.


La foto que menciona los restos de la Alcazaba árabe puede ser de comienzos del siglo XX, por la letra y el color sepia. 





Recreo en la Alcazaba, 1957. 

La Alcazaba llena de feligreses, en los años cuarenta           

Procesión de seminaristas en la Alcazaba



Antonio Gabarrón colgó además: la procesión de la Inmaculada, con los “Seises”, en la Alcazaba (1954), que es un primor, mientras que abajo, los “Seises” están acompañados por don Carlos Ros y don Cecilio Martínez.


Es fabulosa la fotografía de la gran Schola Cantorum del Seminario, en la capilla de San Torcuato, con la inmensa vidriera al fondo. Me recuerda cuando cantábamos allí, con el padre Diego Casares, Boga, boga, Marileña (rema, rema). Canción popular vasca de pescadores. 

El obispo Álvarez Lara y otros accitanos en la Alcazaba, 1945




En esta imagen antológica, aparecen el obispo don Rafael Álvarez Lara y, a la derecha, don Manuel Ballesteros, rector del Seminario; don Carlos Ros y don Jerónimo Gil  están señalados con un círculo, mientras que don Rafael Varón viene con un círculo rojo. Este obispo hizo muchas obras buenas en Guadix, dio trabajo a doscientas personas haciendo alfombras de esparto, en la Espartera (de ahí le viene el nombre), y otras obras sociales. Don Leo Gómez Amézcua se marchó con don Rafael, cuando fue nombrado obispo de Palma de Mallorca, y hace varios años escribió una biografía por la veneración que le tiene, a mí me ha contado varias anécdotas. Sin embargo, Guadix no se acordó nunca de uno de sus mejores obispos, a quien los sindicalistas protegían en Linares durante la Guerra Civil.



En la foto de comienzos del curso del Seminario (será de los años cincuenta), aparece el rector don Manuel Ballesteros en el centro, mientras que don Carlos Ros viene señalado con un círculo. Cada año se repetía la misma escena en la antigua Alcazaba de El Zagal


Estando en el Seminario, un día pude asomarme al interior y me pareció la mayor biblioteca del mundo, pues fue la primera que vi en mi vida, con miles de volúmenes en las estanterías y un seminarista andando por la pasarela de madera, cerca del techo. Un mundo fascinante porque entonces en los pueblos no había bibliotecas. La imagen de la biblioteca, de junio de 2014, con las estanterías vacías y llena de cachivaches es impresionante, hoy la mayoría de los libros que contenía forman parte del Archivo Diocesano. La tomé desde la ventana de la calle y poco tiempo después taparon la ventana.

Así era la biblioteca
Y así quedó 

He querido tener un recuerdo para el padre José Pérez, en Huelva los jóvenes lo querían mucho y creo que ocurrió lo mismo en Málaga, pues ya no era el padre prefecto que nosotros conocimos. Este correo electrónico me lo envió el padre Manuel Cantero, el 3 de enero de 2013:

Querido Leandro: No hará mucho más de una hora ha fallecido el P. Pérez.  Hemos estado en la Clínica a 4 habitaciones de distancia. El lunes, que yo me quedé ya sin sonda y sin “vía” que me atara, fui a verlo, y me dio pena cómo estaba, dentro de despierto y conociéndome muy bien.  Se emocionó. Apenas pude escucharle lo que me quisiera decir porque le salía poca voz.  En fin: un compañero de muchos años, que hemos coincidido en Guadix, Huelva y Málaga. Como me han comunicado la noticia cuando yo iba a salir a celebrar la Misa, he podido tenerlo muy presente en lo que es definitivo y lo único que ya le podía ayudar.


Encuentro de exseminaristas, junto al parque

El Seminario se encuentra en completo estado de ruina 


Los padres alrededor del pozo, año 1966
Primeros momentos en que varios compañeros nos encontramos en la entrada del Parque Pedro Antonio de Alarcón, de Guadix, sobre las once horas, del 15 de octubre de 2016, después de casi medio siglo sin vernos. Al final nos reunimos en el restaurante unos sesenta y tantos, entre exseminaristas y algunos sacerdotes. Abajo, el lamentable estado en que se encontraba el patio con arcadas y aquel entrañable pozo, donde tantas fotos nos hicimos, y la ventanilla por donde nos atendía Juan el portero. Todo el Seminario estaba en ruinas. Robaron varias veces, pues ni siquiera se molestaron en poner una alarma, a pesar de que aquí se guardaban documentos y escritos de don Carlos Ros. Hoy sólo viven unos cuantos padres y también fallecieron varios compañeros, pero nos quedan los recuerdos, las fotografías y las amistades. Al pulsar las fotos, se agrandan
Iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas, 2025

Ayer, 22 de febrero de 2025, encontré de casualidad este panel informativo del antiguo Seminario de Guadix, que está colocado junto al portón. Conociendo Guadix, al menos es un pequeño homenaje a los padres educadores y a los jóvenes que pasamos por el Seminario, en la segunda mitad del siglo pasado. Las fotos y el texto han sido cogidos de mi artículo El antiguo Seminario de Guadix, ni que decir tiene que son patrimonio de todos nosotros. Momentos antes había visitado la iglesia de Santa María de las Lágrimas (la antigua capilla del Seminario) y ya venía algo emocionado, contemplando las vidrieras, los bancos y el antiguo coro. También han restaurado la fachada de la antigua fábrica de harinas, que hay enfrente, pero tiene más importancia la fachada del Seminario, por la historia que encierra y por los personajes que pasaron por allí: Pedro Antonio de Alarcón, san Pedro Poveda y otros.  Fue un foco de cultura donde estudiaron miles de jóvenes  y se formaron centenares de sacerdotes de la Diócesis de Guadix-Baza y Huéscar. El día 23 me encontré al alcalde, Jesús Lorente, en la iglesia de Santiago y le comenté el panel informativo del Seminario (los han puesto en los monumentos y edificios destacados de la ciudad). Ahora también vamos a poner las cubiertas del Seminario, me respondió. Te estoy agradecido, pues estás haciendo lo que nadie ha hecho hasta ahora, le dije


Comentarios recogidos del wasap Seminaristas amigos:
Manuel Torres. Bello artículo y bonitas fotos, lastima que no tenga mejor conservación nuestro seminario.

Benito. Muy bueno e interesante.

Antonio Aguilera. Muy interesante, Leandro.

José Antonio Aybar. Precioso artículo

Miguel Cascales. Muy interesante reportaje

Juan Quintana. Cuántos recuerdos leyéndolo. El rosario que rezábamos la tarde-noche de entrada se me hacía eterno !!!!!!

Leandro. Lo he escrito pensando en el grupo

Pérez Lao. Recuerda cuando nos dejaron encerrados en la Alcazaba y pasamos la noche en vela en el cuarto de las alfombras de esparto, Pepe huertas, tu y yo

Juan Quintana. Y el padre Pérez no os echó de menos ????

 Leandro. Pérez Lao roncaba y yo oía los resoplidos, no pasamos frío y si llega a enterarse de la faena el padre Perez...

Manel Costa. Bravo Leandro. Excelente reportaje. Cuantos recuerdos y que bien descritos. Recuerdo lo de las Bodegas san Torcuato, lo del parque, y lo de las autedias. Recuerdo que una vez perdi el "correo" a Castillejar y gracias al padre de Gonzalez Garcia ( gran portero por cierto) , perseguimos en un taxi al "correo" hasta alcanzarlo y pararlo entre Baza y Benamaurel. me bajé del taxi y subí al autobus hasta el pueblo. Cuanto recuerdo, cuanto periplo y cuanto orgullo de haber vivido aquello, de haberlo superado y de poder explicarlo. Algunos del grupo a lo mejor no estarán de acuerdo. sin embargo yo estoy muy agradecido al seminario y estoy convencido de que soy lo que soy gracias al Seminario y a la mayor parte de sus formadores. Naturalmente también gracias a los compañeros de los que muchos aún están en el grupo. Un abrazo a todos y en especial a ti, compañero, amigo y paisano Leandro por traernos estos recuerdos.¡¡¡¡

Tomás Pinteño. Efectivamente, aquellos días en el parque de Baza, esperando a las 5 de la tarde para tomar el correo, de la empresa "Simón Maestra hnos.", Así se le conocía. Tomábamos la primera autedia de la mañana. Asia parecía que llegábamos antes. Luego pasábamos el día, sentados en un banco del parque. Bebíamos agua en la fuente de los "caños dorados" Gracias por todo y a todos. Seguro, la vida no habría caído la mismas

Leandro. Gracias, Manel, sigues siendo como entonces, alegre y noble. en Baza nos ocurrió a los tres que un paisano nos iba a llevar al pueblo en su coche y nos dijo que lo esperáramos en la plaza Mayor, que iba a hacer unos recados. Yo os dije de darnos una vuelta y el tío llegó, no nos vio, se marchó a Castillejar y regresó con mi padre. En fin, que metí la pata hasta el cuezo. A ver si me puedes hacer el comentario en el Blog, por lo menos ahí se conserva. Yo pasé cinco años en el seminario y te deja huella

Leandro. Son muchas anécdotas de Baza, por las horas de espera, había un tipo que decía, pipas, avellanas, garrapiñadas...

Pepe Triviño. Excelente Leandro, es un gran trabajo. Felicidades 

Tomás Pinteño. Bien. Pues todos esos recuerdos a la subida al correo (coche de línea entre Baza y Castril, vía Benamaurel, Castilléjar) sin las que hoy, cuando voy con Neus a Brasil, se hacen allí. Incluso dentro del tren metro de Recife, entran vendiendo toda clase de productos. Es el recuerdo de aquel señor que subía a cada bus, minutos antes de salir, vendiendo chuches. Por cierto, las pipas en cartuchos de papel de estraza. Dios mío, hoy pasamos con el móvil

Leandro. Se podía escribir otro artículo con anécdotas del seminario, ya me vais diciendo yo

José Enrique Aybar. Leandro, eso daría para una historia de nuestra vida por el seminario. Fenomenal.

Leandro. Perdimos nuestra juventud y nos quedan las ruinas del seminario

José María Laguna. Leandro, es bueno que esos días de entrada al seminario los recordemos tenemos muy claras esas vivencias y no digamos la vuelta en vacaciones, que llegar a Huescar con Casimiro era una aventura, ya que en cada parada se bebía un vasico de vino(un vaso del agua) sin tapa y al tirón , la autedia en las curvas de Galera asomaba la trompa por el barranco. 4 horas con Casimira laguna

Juan Rivas. Muy buenos recuerdos Leandro.

Leandro. El 22 de diciembre empezaban las vacaciones, eran días inolvidables. En las curvas de galera se mató en la moto un primo de mi padre, en los años sesenta

Manel Costa. Tienes razón, la vida en el Seminario, con los jesuitas, en mi caso, fue más que satisfactoria. Si bien es cierto que mantengo mis discrepancias, el resultado final arroja un saldo positivo. Por ejemplo pienso que las sesiones mensuales que daba el padre Perez, creo que era el padre prefecto, o algo así, eran de una intransigencia exacerbada. Yo al menos temblaba. Recuerdo cuando se construyó el nuevo salón de estudio, había que estar en absoluto silencio, no pudiendo ni tan siquiera mirar al de atrás. Esta disciplina la he reflejado por ahí en algunos escritos, y también en el Instituto donde impartí clases y también ejercí labores directivas.

Leandro. Gracias, Juan. ahora vivimos de los recuerdos en la última etapa.

Leandro. Al padre Pérez le tocó el papel de malo y lo asumió. en cambio en Huelva hablaban glorias de él, maduró y se dio cuenta que no era el camino. El padre Cantero era el hombre bueno

Tomás Pinteño. Simón Maestra, hijo, compañero mío de tribunal de oposiciones en San Fernando (Cádiz). El pescado iba en los bajos de la autedia. No veas. Desde Benamaurel a Castril, no estaba asfaltado. Oye, y no se intoxicó nadie. Teníamos una buena flora intestinal.

Leandro. El pescado venía en tren de Almería a Baza y recuerdo que iba en la baca de la maestra de Baza, Castillejar, Castril, cubierto con hielo y hojas de parra

Tomás Pinteño. En el maletero debajo del suelo. Yo estuve un tiempo encargado de recogerlo del correo y llevarlo a Francisco el pescaero. También repartía la paquetería y cobraba por ello. El pan no caía del cielo

Alfonso Ferrer. Acabo de leer el escrito de Leandro. La verdad es que nos trae buenos recuerdos y nos acerca a nuestro pasado. Enhorabuena, Leandro. 

José Antonio. Y nos queda también el contemplar la decadencia de una sociedad, de una forma de vida.

Leandro. Malos tiempos por la epidemia y por el mal gobierno

Leandro. Buenos días, se me pasó contestarte, Alfonso. En sus últimos años, De Gaulle decía que la vejez es un naufragio y nosotros ya nos agarramos a nuestra infancia

Manel Costa. Aquellas salidas golfas nocturnas al comedor de "los curas" al que llamamos Biafra a comernos lo que tenían a punto para el desayuno del dia siguiente...., aquellos partidos de futbol nocturnos prohibidos.....aquellos juegos a buscarnos y donde tu Leandro desafiando el peligro te colgaste de un pilar de la Alcazaba (por la parte de afuera). claro nadie te encontraba pero si te falla una mano... adiós. Apunta y escribe, escribe¡¡¡¡¡¡

  Leandro. Casi no me acuerdo de lo que dices, me colgué de la tapia por fuera