viernes, 16 de agosto de 2024

CARTA A MI MAESTRO

    




Copio algunos comentarios de antiguos alumnos de Castilléjar, sobre mi artículo, Las viejas escuelas, que escribí en 2003, y lo he publicado recientemente en Facebook.

https://blogdegarciacasanova.blogspot.com/2012/12/las-viejas-escuelas.html

José. Leandro, eres un máquina. Estupendo tu comentario sobre aquellos tiempos ya tan lejanos, pero que no se borran de la memoria y de los que casi sólo recordamos las cosas buenas. Como es lógico recuerdo todos los nombres que citas, aunque no sé a qué Carmen te refieres diciendo que ha fallecido hace dos años. Muy bien por tus escritos.

Leandro. Gracias por tu generoso comentario, paisano José, aunque no sé quién eres. Este artículo lo tenía en el baúl de los recuerdos y casi no lo recordaba: resume cómo fueron aquellos años de la infancia. Me refiero a doña Carmen, la maestra, la mujer de Jesús Martínez, que falleció en Granada.

Granada Sandoval. Hola Leandro, me ha gustado mucho leer tu escrito sobre las escuelas de antes, lo describes tal cual. Recuerdo tal como dices aquellas latas del brasero, única calefacción que nos hacía algo agradable las horas de clase, aquellos cánticos de entrada y salida, las tablas de multiplicar, las letanías de rezos y la disciplina aplicada. Me ha gustado recordarlo y te felicito por refrescarnos la memoria con tanto acierto. Una razón.

Leandro. Gracias por tu comentario, amiga Granada Sandoval. Este artículo lo tenía olvidado y me he deleitado con la lectura y los recuerdos que me traía. Hace dos días, una prima me decía en Galera, esta es la casa donde vivía don Andrés (iba y venía a Castilléjar en moto por un camino de tierra), mientras que una amiga de mi prima me dijo que era familia del maestro. A esta edad tardía uno se detiene en los recuerdos y en los pequeños detalles de la infancia, en ese otro mundo que idealizamos. Un abrazo

Hombre. Yo también estuve en esas escuelas creo que les llamaban la Tercia

Mujer. Yo también fui muchos años y esa fue mi escuela

Hombre. Yo también fui a esas escuelas

Hombre. También estaba Doña Petra, que era excelente

Leandro.  La última vez que vi a doña Petra en Granada, me dijo: "Me hubiera gustado tener una hermana". Un tiempo después se fue a vivir con un familiar a otra provincia

Mujer. Yo también fui a esas escuelas, yo me acuerdo de Doña Petra que vivía en la cuesta yendo para el río. La de Don Miguel estaba donde dices, que daba al patio donde nos concentraban antes de entrar en clase

Leandro.  Las niñas estabais en la planta de arriba, para estar separadas de los niños

Mujer. Si, Leandro, estábamos en la planta de arriba, aunque yo empecé abajo con una hermana de un cura que se llamaba Carmen

Mujer. Yo también estuve con ella, con seis años empezábamos el curso, y después con doña Luisa, también estuve en el colegio de los Evangelistas con otras dos maestras, una era la mujer del médico que había entonces en el pueblo y otra creo que era novicia o algo así, era monja jovencita... que buenos recuerdos

Leandro.  Como anécdotas recuerdo que echaron en clase algunas películas mudas de el Gordo y el Flaco, y en otra ocasión vino un inspector de Enseñanza a preguntarnos a los alumnos de don Miguel Lozano

Mujer. Pili, yo me acuerdo de ti de ir a la escuela, yo también estuve con doña Petra, doña Luisa y doña Carmen, para mí la mejor fue doña Carmen

Hombre. Doña Luisa tenía muy mal genio…, todos los niños con miedo, así era en aquellos tiempos 

Leandro.  Voy a contar una anécdota cuando yo tenía seis o siete años. Mi familia era vecina de doña Luisa, un día mi hermana y unas amigas estaban jugando a la comba en el soportal, donde mi padre repartía las cartas. La madre de doña Luisa salió con unas tijeras y le dijo a las niñas: “Como la cuerda pase de la mitad de las losas, la corto”. Y de tal palo...

Mujer. De Gloria si me acuerdo de ella, en mi clase había una, supongo que es tu hermana. ¿Y  tú también venías a la misma clase? Qué alegría me da cuando leo de gente que se acuerda de mí, es como volver atrás en el tiempo y poner cara a la gente y vivir esos años de nuestra infancia que nunca volverán pero no olvidaremos

Mujer. Eso me pasa a mí, éramos muchísimas niñas y niños, recuerdas con las que hemos tenido contacto o por vivencias, la pena que entonces no había lo que tenemos ahora… Para mí uno de los grandes maestros de Castilléjar fue D. Emilio y de los Olivos, Doña. Isabel, así como Antonio ‘el Quito’, los recuerdo con mucho cariño, eran grandes personas

Mujer. Pues sí María una pena que no tuviéramos el móvil como hoy. Y sí creo que la mayoría pensamos en Don Emilio y Doña Carmen y eso que son los que mejor nos trataban. Que lastima que yo solo los tenía de suplencia

Mujer. Si yo iba a la misma que mi hermana Gloria, ella vive en el pueblo, ¿te acuerdas de las Casas Baratas?, pues ahí vive ella

Mujer. Pues entonces, Leandro, ya sé de dónde venía el carácter de la maestra… Menudo genio, eso tampoco se olvida

Leandro. Tengo la imagen grabada, la madre amenazando con las tijeras a unas niñas que jugaban a la comba. Mi madre no se lo hubiera permitido y con doña Luisa no tuvo problemas porque las dos tenían bastante genio… Yo también tuve maestros que me pegaron y castigaron o más que a vosotras, hasta el párroco me daba capones por ayudarle y echar muchas horas de monaguillo. El método era “la letra con sangre entra” y en esos años nos enseñaban a palos. Muchos años después he tomado café con algunos maestros y los he visitado en su casa, cuando ya no podían salir a la calle. Aquella época no daba para más y no podemos juzgarlos con la mentalidad de hoy. El escritor francés, Albert Camus, cuando le concedieron el Premio Nobel en 1957, lo primero que hizo fue escribir una carta de agradecimiento a su maestro porque a él le debía haber cursado estudios.

Mujer. No sé ni cómo podíamos ir al cole como corderitos sabiendo lo que nos esperaba. Lo bueno era cuando se rompía la regla con la que nos daban y lo contentas que nos poníamos. Pero al día siguiente la niña del carpintero le llevaba otra y se rompía la magia... jajajaja

Leandro. Nosotros nos restregábamos las manos con ajos porros porque pensábamos que así no nos dolían los reglazos… Nosotros, tan convencidos de los efectos milagrosos de los ajos porros, hasta que te arreaban un reglazo y entonces decíamos, ‘!joer!’


Las escuelas, de Castilléjar. Años cincuenta


Mujer. Yo también me acuerdo de todo esto, era lo que había

Leandro. Antes las escuelas funcionaban así, hoy es un mundo completamente diferente

Hombre. Había un maestro sordo que, al entrar en la clase, se quitaba el cinturón, lo enroscaba en la mesa para imponer temor y si veía jaleo cogía el cinto y daba correazos a tajo parejo, a toda la clase menos a Miguel Zambudio porque era más bajito, se salvaba casi siempre.

Leandro.  Sería don Pedro ‘el Sordo’, se dormía, formábamos jaleo en clase y nos arreaba con la correa… Cuando falleció el marido de doña Carmen, Jesús Martínez, en 1990 (yo lo veía cuando iba de vacaciones a Granada), ella se fue a vivir con su hermana, que vivía en el piso que estaba por encima del de mi madre… De don Miguel recuerdo los dictados, también la lectura, nos ponía a 6 o 7 niños de pie, haciendo corro alrededor de su mesa, y leíamos algún cuento. Ponía en la pizarra una serie de cantidades de seis o siete cifras, pero yo todavía no sabía leer los números y alguno de al lado me soplaba: 2.493. Y así estuve un tiempo

     En 1930, en una humilde casa de la Argelia francesa, un maestro trata de convencer a una familia para que su hijo continúe con los estudios en vez de obligarle a ponerse a trabajar. Esta escena, tan repetida en todas las épocas, tuvo dos protagonistas: el maestro, Louis Germain, y un alumno brillante, Albert Camus, que era nieto de españoles. Esta fue la carta de agradecimiento que el escritor le dedicó a su maestro, poco después de recibir el Premio Nobel.

 

     A su madre le dedicó la novela El primer hombre, con esta frase: “A ti, que no podrás jamás leer este libro”. Ella no pudo leer ninguna de sus obras, porque era analfabeta.  

https://en-clase.ideal.es/2024/08/15/leandro-garcia-casanova-carta-a-mi-maestro/?fbclid=IwY2xjawEqrsVleHRuA2FlbQIxMAABHSpPDQHx3_lkiKg0u8spHOXscKBQcJKNcyJ_g2knoXpGyv_sRuNELOTNgg_aem_KgXQv8pAAVZNgYZWdvOUeg


Comparación de la Calle del Agua, actual y antigua. Nines S. Navarro


 

sábado, 27 de julio de 2024

CALLE DE HUÉSCAR

 





La antigua entrada a Castilléjar serviría para la portada de un libro y forma una trilogía con las siguientes fotografías. El Citroën de 2 cv –quizá del maestro don Jesús Carricondo– entra por la calle de Huéscar, formando una polvareda, después de subir la cuesta del Baico. La sombra de los árboles adorna la entrada al pueblo y el portón de la casa de Pepe el Herrador se encuentra a la izquierda. En aquellos años de miseria, había unos cuantos coches en el pueblo. 

Leandro: Castilleja de los Ríos en blanco y negro (1920), edición de autor. Se vende en el Ecomuseo y en el Estanco de Castilléjar, a 10 euros.

miércoles, 10 de julio de 2024

EL COMEDOR DE LAS ESCUELAS, 1962


 



Este era el sencillo comedor escolar y los niños que aparecen eran compañeros de mi curso: en la primera mesa, de izquierda a derecha, están Octavio —hermano de Arcoíris—, Justo “el Maeras”, Manolo “el Pitillos”, José, el hijo del tío Plin, y no recuerdo más nombres… Al fondo a la derecha está María, la cocinera, que servía la comida. Sería un plato de olla con un poco de carne. Llaman la atención las sillas de madera, del comedor, que tenían que ser muy incómodas. La foto esta descolorida por los años, parece sacada de la posguerra, y a mí me lleva a la infancia. De las niñas gitanas que acudían a la escuela, recuerdo que algunas solían echarse aceite en el pelo.

Leandro: Castilleja de los Ríos en blanco y negro (1920), edición de autor. Se vende en el Ecomuseo y en el Estanco de Castilléjar, a 10 euros.

martes, 2 de julio de 2024

ROMERÍA DE TISCAR, DE ANTONIO MERCERO

 

Procesión de la Virgen de Tiscar



A la generación de mis padres, porque muchos hemos perdido la fe




La Virgen de Tiscar, o Nuestra Señora de Tiscar, es la patrona de Quesada y de todos los pueblos y villas del que fuera Adelantamiento de Cazorla, según la tradición fue traída a estas tierras en el año 35 de nuestra era por San Isicio (Hesequio), obispo de Cazorla, discípulo del apóstol Santiago, uno de los varones apostólicos que vinieron a evangelizar España.

Copio este párrafo de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: “El documental en blanco y negro para TVE tiene una duración de 25 minutos: Quesada: el museo, el folklore, los hijos, la romería, con dirección y guion de Antonio Mercero para la Serie: Fiesta, 1968. Es un testimonio de una gran calidad cinematográfica, arriesgado y comprometido para el tiempo en que se rodó, al reflejar la vida en un pueblo de la España profunda. La integridad humana de Mercero y sus convicciones se reflejan en cada fotograma, en cada escena, en cada plano, es como un escenario del tiempo pasado, de una pesadilla española, pero toda una realidad cruel ver a los hombres desdentados y desnutridos, a los penitentes caminando de rodillas hasta el Santuario de la Virgen de Tiscar, en una fe que hoy en día nos parece equívoca... El documental fue censurado y no emitido por su tono reivindicativo”. Antonio Mercero (1936-2018) fue director y guionista, de cine y de televisión española, años después alcanzó la fama con las series televisivas Crónicas de un pueblo, Verano azul y Farmacia de guardia.

 En honor a la Virgen de Tiscar, se celebra una multitudinaria romería el primer domingo de septiembre. Comienza el documental (desde el minuto 13 al 20:53), con una voz en off: A catorce kilómetros de Quesada se halla el santuario de la Virgen de Tíscar… Y en el siglo XIX, el papa Clemente VIII concedió una bula a los romeros que acudían a Tiscar, con las mismas indulgencias que a los peregrinos que iban a san Pedro de Roma. Pisan, se arrastran y besan con devoción el suelo de estas tierras, cumpliendo promesas que hablan de sus hijos en otros países, que sanen sus familiares enfermos o bien que se acaben las epidemias en los caballos y ovejas, todo se le pide a la Virgen y todo lo concede esta Virgen antigua y milagrera.

Una mujer con un pañuelo en la cabeza se arrastra por el suelo y muchas hacen el camino descalzas (esto lo vi en la Romería de la Virgen de la Cabeza, de Zújar, en 2004). Centenares de romeros llegan la víspera y pasan la noche bajo los tenderetes, echados de cualquier forma entre los bultos y maletas, cubiertos con una manta, o bien, de rodillas en los bancos y en el suelo de la ermita. Descansan en cualquier sitio y también se ven a varios abuelos. Los que tienen suerte duermen en habitaciones. El día de la romería, en el camino que sube al santuario, se ven los peregrinos subiendo las penosas cuestas: montados en caballerías, andando con una bolsa en la mano y un paquete a la espalda, mujeres protegiéndose del sol con un paraguas, matrimonios con hijos pequeños, de manera que muchos van cargados con bultos de comida…  Las imágenes muestran ahora la ermita abarrotada de fieles mientras el sacerdote oficia la misa, y tras del altar destaca la bella imagen de la Virgen de Tiscar. Se oye el cántico religioso Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros... En las siguientes escenas vemos a mujeres jóvenes y ancianas andando descalzas por las losas, incluso algunos niños también: van a recibir la comunión. Algunas mujeres van vestidas de negro y con el pañuelo en la cabeza, mientras que otras se secan las lágrimas con pañuelos blancos. Se ven muchas velas de cera encendidas, cada vela es una petición, una promesa, un deseo, una esperanza de los penitentes: Que mi hijo se cure de la bronquitis, que mi marido sobreviva al cáncer, que no se pierda la cosecha de este año… Ahora entonan otro canto de la misa: Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad…


Santuario de la Virgen de Tiscar. Foto Rutas literarias

En la calle llama la atención un hombre sin piernas, está sentado sobre una manta, colocada en el suelo, levanta las manos y pide limosna a los peregrinos; un niño se pasea vendiendo pitos, los lleva en una caja colgada del cuello, mientras que los vendedores ambulantes tienen pelotas para niños, collares y carteras para las mujeres, gorras y sombreros cordobeses para los hombres. No falta de nada en el mercadillo, para los miles de visitantes que suben al santuario. Los romeros pasean arriba y abajo, muchos matrimonios van endomingados y algunos hombres llevan el cigarro en la boca. Seguidamente, se escucha la voz superpuesta del documental: ¿Es esto fe, Dios mío?¿Este mordisco en los pies para que sangren los poros, este abrazo del aire con los gritos enardecidos?¿Esta es la fe que tú quieres? Esta cosa tan simple y tan tempestuosa, tan pequeña y tan patética, tan miserable y tan hermosa. ¿Qué es esto, Dios mío, la fe que tú quieres? En esta frase, llena de contradicciones, el director de cine, Antonio Mercero, expone la opinión que le merece la romería. Se ve que no era aficionado a los ritos religiosos, como también le ocurría al poeta Antonio Machado.

La cámara enfoca ahora la espadaña del santuario y por la puerta principal sale el sencillo paso de la Virgen de Tiscar, mientras que la banda de música toca solemnemente el himno nacional. Unos niños van subidos en el paso y el manto de la Virgen lleva prendidos algunos billetes de 5 y de 100 pesetas. En medio del estruendo de los cohetes, una mujer grita: ¡Viva la Virgen de Tiscar! Los romeros se agolpan en la plaza mientras se oye de nuevo la voz del locutor: A la Virgen de Tiscar nunca le han faltado su coro de poetas, gentes del pueblo, intelectuales quesadeños y Antonio Machado, cuyo poema está grabado en las piedras de Tiscar:

    En la sierra de Quesada

hay un águila gigante,

verdosa, negra y dorada

siempre las alas abiertas.

Es de piedra y no se cansa (…).

   Y allí donde nadie sube,

hay una virgen risueña

con un río azul en brazos.

Es la Virgen de la Sierra.

 La cámara enfoca la procesión: ¡Viva la Patrona de Quesadaaa! Y así, algunos hombres dan vivas a la Virgen mientras pasan varios guardias civiles con gafas de sol, acompañando a las autoridades. La banda toca ahora una música pachanguera, mientras una mujer recita esta poesía popular: Todos venimos contentos por estos montes y riscas, solo por venir a ver Nuestra Señora de Tiscar.

Actualmente vienen muchos romeros desde el Altiplano y el Levante, el domingo se hacen varias misas en honor de Nuestra Señora de Tiscar Coronada y al terminar, como manda la tradición, sale la procesión y hace un recorrido por la sierra. Según Europa Press, en la romería de septiembre de 2023, acudieron entre quince y veinte mil personas. Hay quien sostiene que es una religiosidad de tipo emotivo y sentimental, yo añadiría una religiosidad tradicional pues la devoción ya viene en los genes y se transmite de padres a hijos, como ocurre en las romerías de las Santas, en Huéscar y en La Puebla, así como en las de la Virgen de la Cabeza: en Cazorla, Zújar, Benamaurel y Cúllar. Y no digamos la Romería del Rocío, en Almonte. En medio de la pobreza, en los años sesenta había mucha devoción y fe, favorecidas por el nacionalcatolicismo. Sin embargo, cada vez se asiste menos a los actos religiosos en estos tiempos de incredulidad, relativismo y comodidad. Como es natural, tampoco tenemos el espíritu de sacrificio de nuestros padres. Esos matrimonios jóvenes que salen en el documental eran de la generación de mis padres, quizá por eso me ha llamado tanto la atención.

 Quesada, 1968

https://www.youtube.com/watch?v=tF68wBpN7Oo


IDEAL EN CLASE

https://en-clase.ideal.es/2024/07/04/leandro-garcia-casanova-romeria-de-tiscar-de-antonio-mercero/?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR0CUZ3jiC9ifOfwrL2C6e2TTiIHjWOtUWY_IaDzwj97eT5eLIo7EOxogy0_aem_IlTXLKCRAK9yHi7BeQ836w



domingo, 23 de junio de 2024

CALLE DEL ROSARIO


 



Simpática foto de los niños jugando a la pelota en las Casas Baratas, no me ex­plico cómo no rompíamos algún cristal. Los vecinos normalmente no se queja­ban, salvo doña Virginia, la comadrona, que se asomaba a la ventana con cara contrariada. Vivía en la primera casa entrando en la calle, a la derecha. Y mira que había eras para jugar, pero los zagales, ya se sabe, con tal de dar por saco. En esto, Leandro salió y les endiñó una foto. El pueblo estaba lleno de chiquillos y todavía no habían construido la Cruz de los Caídos.

Leandro: Castilleja de los Ríos en blanco y negro (1920), edición de autor. Se vende en el Ecomuseo y en el Estanco de Castilléjar, a 10 euros.

lunes, 10 de junio de 2024

Ruta de Castilléjar, El Cura, Galera y La Alquería

Castilléjar al atardecer



El 24 de mayo pasado, salimos de Castilléjar poco después de las diez horas y, en el Cortijo del Cura, abandonamos la carretera y nos desviamos en dirección al Cortijo de San José, al que se le han derrumbado las paredes laterales de los dormitorios. Amenaza ruina y es una pena que se pierda este histórico cortijo de más de dos siglos, construido por el párroco de Galera, José Sánchez del Barco y Barnés en el siglo XVIII. Años después, en 1795, mandó excavar algunas cuevas al lado de la carretera de Huéscar y de ahí viene el topónimo el Cortijo del Cura. En el Cortijo de San José vivió parte de mi familia paterna durante más de un siglo y es propiedad de la familia Crisnejas, de Huéscar. El camino que lleva a Galera se llama Río de Castilléjar, porque discurre paralelo al río. Un par de kilómetros más arriba nos paramos debajo de la Cueva Alta, que perteneció a mi abuela; fue construida entre el hueco de la roca y su estado es ruinoso, pero el morro del monte se asemeja a un animal mitológico. Un cortijeño me decía hace unos veinte años: En esa cueva puede que haya estado yo dando clase. Lo cierto es que hace años encontré en una habitación un tintero antiguo, encajado en un soporte de hojalata y clavado en la pared. Lo tengo como recuerdo en mi escritorio. Unos trescientos metros a la izquierda se encuentra la Cueva de las Paleras (debido a las palas de las chumberas), donde se casaron mis padres en 1946. Aquí encontró Jesús Martínez Lorente (hace bastantes años, cuando pintaba la cueva) una cartera de madera hecha a mano, con el nombre y apellidos de mi padre, donde guardaba la libreta de los deberes. Unos centenares de metros, a la derecha de la Cueva Alta, se encuentra la cueva donde nació mi abuela, hoy es propiedad de un inglés, pues mi tío Bonifacio se la vendió hace unos quince años. Estos parajes me traen muchos recuerdos, pues cuando éramos niños mi padre nos traía en su moto Bultaco a la cueva de los abuelos y, ya de jóvenes, a estas Cuevas del Mosco para echar la mañana en unos bancales que él cultivaba en sus ratos libres, por debajo de la Cueva Alta

El cortijo de San José, en ruinas

Custo y mi mujer Toñi, debajo de la Cueva Alta

La cueva de Las Paleras

Unos kilómetros más adelante contemplamos el histórico manantial de La Hedionda, porque hiede a huevos podridos, sus aguas sulfurosas son medicinales y están junto a la acequia del Botero, en recuerdo de un artesano que hacía botas. En la parte baja de la vega se pueden contemplar los meandros del rio Galera mientras que en la otra orilla está el Llano de Gálvez. Lo curioso es que el río va cambiando de nombre dependiendo del lugar: en Castilléjar lo llaman rio Galera, y en Galera, rio Castilléjar. Y en Orce, rio Orce. El camino discurre por debajo de los montes blancuzcos y moteados, con unos acantilados espectaculares, pero el terreno es flojo y hay desprendimientos. Lo asfaltaron hace unos veinte años y por aquí venían los campesinos de el Cortijo del Cura a vender las frutas y verduras a los mercados de Huéscar, de Galera y de Orce

Unos acantilados de película

Manantial La Hedionda y la acequia del Botero

Antes de llegar a Galera, desde lejos destaca la impresionante mole de El Castellón Alto, con el poblado argárico donde aparecieron hace unos años las momias de Galera.  Entrando a la villa se encuentra la Cruz de los Caídos (la antigua cruz, con los nombres de los caídos, fue sustituida por esta, pero la han conservado). De aquí tengo una entrañable foto con mis padres y con mi hermana, cuando yo tenía dos años. Cerca se encuentra el antiguo pilar con sus caños para las caballerías, que data de 1928, mientras que en Castilléjar les faltó tiempo para quitarlo de en medio.

La Cruz de los Caídos


El pilar de las caballerías

El retablo de la iglesia, con el artesonado mudéjar
Atravesamos las calles de Galera, trazadas a cordel, visitamos la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, compramos vino en una bodega y entramos en el viejo cementerio. Cerca de la puerta de entrada, a mano derecha, se encuentra el nicho de mi bisabuela. Sorprende ver que la lápida parece reciente, como si no hubiera pasado el tiempo: “Mercedes García Gómez, viuda de Leandro García Rayón, falleció el 3 de marzo de 1948, a los 83 años de edad…”. Tuvo cuatro hijos y muchos nietos, sin embargo su  primera bisnieta nació nueve meses después de su muerte. Unos metros más abajo está el nicho de Jesús Fernández de la Rosa, que murió en 1920: laborioso comerciante, reza en la lápida. El nieto, Jesús Fernández Fernández –falleció en el verano de 2005–, fue alcalde y escribió el libro Galera: treinta siglos de Historia, junto al historiador Jesús María García Rodríguez. El bueno de Jesús me contaba en su escritorio: Después de la Guerra Civil, tu bisabuela vino al pueblo montada en una burra, con un fajo de billetes de la República, y mi padre se los fue cambiando por los billetes nuevos de la Dictadura. Otro día tuvo el detalle de entregarme una octavilla, escrita a máquina por él, con la fecha de la llegada de mi bisabuelo a Galera. Dice así: “En el Libro Capitular de Actas del Ayuntamiento de Galera del año 1.902, en la del día 30 de Diciembre del mismo año aparece, entre otros asuntos, que: Desde Huéscar, se viene de vecino a Galera, Leandro García-Fresneda Rallón (sic)”. Don Andrés Fernández (falleció unos años después que su hermano Jesús) fue mi primer maestro en Castilléjar. Venía en la moto desde Galera a dar las clases.
Arriba, el nicho de mi bisabuela Mercedes

Imágenes del cementerio de Galera


Después visité el nicho de Carmen Reche –hermana de la Tía María, la madrastra de mi madre Adoración. Cuando esta nació, su madre murió a consecuencia del parto–, que murió hace unos dieciséis años. La primera vez que vi su rostro, en el portarretratos del nicho, me emocioné y lloré. ¡Pobre Carmen, enviudó pronto y se quedó sola pero tenía un corazón de oro! Cuando yo la visitaba me contaba anécdotas de mi familia materna de Orce, era un manantial de recuerdos y le cogí cariño. Un poco más allá encontré el nicho de mi tía Carmen García-Fresneda, que murió en diciembre de 1994, dos meses antes que mi madre. Cuando Carmen se enteró que tenía cáncer, fue a visitar el nicho de mi padre en el cementerio de Granada y allí se hartó de llorar. Un poco más allá, debajo del viejo pino, está enterrado en una fosa común –donde fueron apilando como fardos a los fusilados de la Guerra Civilmi bisabuelo Leandro, mi padre siempre lo recordaba con mucha nostalgia. Nació en 1862 (al presidente Linconl, de los Estados Unidos, lo asesinaron en 1865) y murió en diciembre de 1937, a la edad de 75 años, de un infarto. Aquí yacen para siempre, junto a otros galerinos, debajo de la única carrasca del cementerio, sin una triste lápida para poder rezarles una oración.

Enterrados, debajo del viejo pino

El  nicho de Ángeles Domingo

Cerca se encuentra el nicho de mi prima Ángeles Domingo (fue como una hermana para mí), hija de Carmen, que murió en febrero de 1995, con 45 años. En la foto oval sale con un pañuelo rojo en el cuello y en la lápida destaca una frase que habla de su mirada tranquila y de su eterna sonrisa. Dos metros más arriba está el nicho de su padre, Pepe Domingo (componía coplas de ciego y las recitó en el Teatro de Castilléjar, a comienzos del siglo), que murió seis meses después posiblemente porque no pudo soportar la pérdida de Ángeles. No encontré la lápida de mi tía Mercedes y de su marido Aurelio, que fallecieron en 2010 y 2013, respectivamente. Cuando iba a Castilléjar me quedaba en la casa de ellos, en Galera, recuerdo que siempre que me saludaba mi tía, decía: ¡Qué giro! (¿dónde vamos?), un modismo de la comarca de Huéscar. Mi hermano mayor, que también se llamaba Leandro, murió de bronquitis en 1952, con casi dos meses de vida. Fue enterrado en una fosa pero nadie de mi familia sabe dónde se encuentra. La mortalidad infantil era muy alta en aquellos años de racionamiento y en 1953 empezaron a poner las primeras vacunas a los niños, a nivel mundial. 

Cementerio de La Alquería

Tumba de los abuelos de Custo Pinteño

La ermita de San Isidro

Después de comer nos dirigimos a La Alquería y recorrimos la larga calle principal, donde se alinean las casas. De aquí procede la familia de mi abuela Blasa Domínguez Navarro (ignoro si queda algún familiar suyo), así como la numerosa familia materna de Custo Pinteño Domínguez, por lo que su madre y mi padre eran primos segundos. Custo y sus hermanos tienen bancales por debajo de las Cuevas del Mosco, igual que mis hermanos y mis primos, porque antiguamente fueron propiedad de la familia de los Domínguez. Hicimos algunas fotos del cementerio de La Alquería y de la vistosa ermita de San Isidro Labrador (parecida a la ermita de la Virgen de Lourdes, de Los Carriones), y sobre las 18 horas emprendimos el regreso a Castilléjar. En el cementerio nuevo de Castilléjar están enterrados mis abuelos paternos, familiares y conocidos, otro día le dedicaré un artículo. 

Posdata: La última vez que vi a mi abuela fue debajo de la Cueva Alta, le decía algo a mi padre mientras subía por la cuesta, a la cueva que hay por debajo, a la izquierda. Iba vestida de negro hasta los pies (mi abuelo vivía pero era la costumbre en los años sesenta), con el pañuelo en la cabeza y solo se le veía la cara.

Aguas medicinales del Reino de Granada

https://blogdegarciacasanova.blogspot.com/2017/03/aguas-medicinales-del-reino-de-granada.html

Sendero: Castilléjar, Galera y Cortijo del Cura

https://blogdegarciacasanova.blogspot.com/2013/07/sendero-castillejar-galera-y-cortijo.html

martes, 4 de junio de 2024

LA VENTA DEL AGUA

 

El Negratín. Geoparque de Granada




El 3 de junio, venían estos titulares en el periódico Granada Hoy: Los regantes de Jabalcón aprueban la venta de agua del Negratín a Almanzora (Almería). La medida, que ha levantado polémica en la zona, ha tenido un respaldo masivo de los comuneros. Se venderán 4 hectómetros cúbicos por 1 millón de euros, que se destinarán a pagar el canon y a modernizar la comunidad.

El periódico informaba que la Comunidad de Regantes del Canal de Jabalcón aprobó en la junta extraordinaria la venta de agua del Negratín a los regantes de Almanzora, unos 4 hectómetros cúbicos de agua y que ha levantado polémica en la zona, pero que ha tenido un respaldo de más de 960 votos a favor y apenas una treintena en contra. Y que el presidente de la Comunidad de Regantes de Jabalcón, José Molina, ha explicado que la Confederación nos dio este año una dotación de agua fuera de plazo que es cuando ha llovido y nos sobran unos cuatro hectómetros cúbicos que no vamos a utilizar. Y para eso están los contratos de cesión, porque a nosotros nos pasan las tarifas al cien por cien y es un agua que ya no podemos utilizar y tampoco podemos guardar. De manera que la venta se va a realizar por un millón de euros.

Al hilo de esto, el alcalde de Benamaurel, Francisco Torregrosa, del PSOE, comentó la pasada semana que el agua no es un recurso con el que hacer negocio y pidió que, en caso de ceder su uso, habría que tener en cuenta primero a las comunidades de regantes vecinas que puedan necesitarla esta campaña. Se hace necesaria una política coordinada en materia de agua en las comarcas de Baza y Huéscar, y añadió que la zona no puede estar continuamente criticando el trasvase Negratín-Almanzora y ahora pretender vender su agua. No hace falta decir que le sobran razones al alcalde de Benamaurel. Sin embargo, el concejal de Agricultura del Ayuntamiento de Baza, Antonio Peña, defiende a los regantes de Baza y de Benamaurel: Lo que hay que analizar es por qué se ha producido. Está permitido por ley y es un agua que no se iba a utilizar, por lo que a la comunidad le vendrá muy bien el millón de euros para hacer modernizaciones que les hacen mucha falta, por lo que respetamos lo que hagan, y ha calificado el hecho como puntual.

Hay que recordar que, el 16 de septiembre de 2023, nos reunimos unas 1.500 personas en Benamaurel y recorrimos los dos kilómetros que hay hasta el puente sobre el río Guardal. A la manifestación acudieron numerosos vecinos de Castilléjar, de Cortes y de otros pueblos cercanos. La plataforma de Benamaurel, que organizó el acto, encabezada por Mariluz Gómez, denunció que el agua apenas llega a la vega de Benamaurel (en Castilléjar y Cortes la situación era idéntica), por lo que los regantes y ganaderos son los más perjudicados así como que el río Guardal se encuentra prácticamente muerto.  La situación casi catastrófica se debía al abandono  de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, por lo que se pedían medidas urgentes ante la falta de riego y la inminente desaparición del río Guardal. Exigimos el caudal ecológico y los derechos históricos de riego que nos han ido quitando a lo largo de los años, desviando el agua del Canal de San Clemente a los nuevos cultivos intensivos. Recuerdo que esa mañana el río Guardal bajaba con más caudal por debajo el puente de Benamaurel, pues la manifestación tuvo eco en varios medios de comunicación. El problema del escaso caudal se solucionó a medias, en la Confederación recibieron a algunos alcaldes mientras que los pueblos tributarios del río Guardal tomaron conciencia de que juntos pueden conseguir que los escuchen, ya que la mayor parte del caudal del rio iba destinado a los cultivos intensivos de los empresarios murcianos.

Es sabido que el pantano del Negratín abastece de agua a la ciudad de Sevillaen la Expo-92 de Sevilla estaba el famoso Pabellón del Agua, donde se derrochó a manta mientras que en la comarca de Baza hubo restricciones de agua, pero entonces nadie protestó–, y que los agricultores de la comarcas de Huéscar y de Baza se han quejado siempre porque el Gobierno andaluz hacía frecuentes trasvases desde el pantano del Negratín a la Cuenca del Almanzora y a otras cuencas, mientras que a ellos les faltaba el agua. Esta tierra es reseca y semidesértica, donde el agua de regadío es escasa pues las nubes descargan en Sierra Nevada. Recordemos los juicios que tuvieron Baza y Castril por el agua del río Castril, que llegaron hasta el Tribunal Supremo y que tuvo que intervenir hasta el Gobierno de Madrid. Pero resulta que ahora, como si estuviéramos en tiempos de abundancia y de lluvias, la Comunidad de Regantes de Jabalcón se dedica a vender el agua sobrante del rio Guardal a Almanzora.

El rio Guardal, en Puente Arriba. I love Benamaurel





El uno de junio, Mariluz Gómez reproduce en Facebook las declaraciones del alcalde de Benamaurel, en Ideal. Copio estos comentarios sobre la noticia:

Mariluz Gómez. Nadie entiende el porqué van a hacer eso.

Leandro.  Y Luego nos quejamos que la Confederación no da agua...

Cary Jiménez. Eso está muy bien, venden el agua y los de las Cuevas del Negro y alrededores sin poder regar…

Y Estanis Fernández, un zujareño, escribe en Facebook el 3 de junio: Definitivamente nos hemos vuelto locos.... En Zújar sacando agua de los pozos para regar por no tener un trasvase adecuado o sacar un ramal del canal del Jabalcón para regar los invernaderos, y los iluminados de Baza y Benamaurel vendiendo el agua a los almerienses... Paradojas de la vida. Puerto Lumbreras y Vera, que están a 80 km, se riegan con el Negratín, y Zújar que lo tiene al lado no puede, que venga alguien a explicármelo que yo, o soy muy tonto o no me entero...

Unos y otros no salimos de nuestro asombro y pienso que, con qué derecho y con qué cara podemos manifestarnos ahora los ciudadanos –las comarcas de Baza y de Huéscar han sido secularmente abandonadas por la Administración granadina y andaluza, pues aquí solo invierten los empresarios murcianos, de manera que prácticamente somos una colonia de la Comunidad de Murcia–, exigiendo a la CHG el caudal ecológico y los derechos históricos para los agricultores tradicionales. Y lo que es peor, ya no tenemos ninguna razón para oponernos a los futuros trasvases de agua a la cuenca de Almanzora u otras, cuando unos agricultores la venden para hacer negocio. Y que esto ocurra en las comarcas de Baza y de Huéscar, que tienen una fuerte emigración, son de las más pobres de la Unión Europea y viven precisamente de la agricultura. Ante este negro panorama, habría que preguntarse: ¿cuál será el siguiente paso, vender el rio Guardal al mejor postor?

Los regantes aprueban la venta del agua...

https://www.granadahoy.com/granada/Agua-negratin_0_1908409412.html