miércoles, 29 de septiembre de 2021

ODIO EN LAS REDES

 


Diario ABC




06-05-2019 No hay nada más sentimental que una humilde procesión, la Hermandad de…, que discurre por un barrio de emigrantes… Al fondo, el caserío y un paisaje único. La imagen lo dice todo, un abuelo abriendo la procesión, dos mujeres portando los estandartes y cuatro jóvenes llevando la sencilla cruz de madera, con un paisaje milenario que se te caen las lágrimas. ¿Es que hay poca gente en el barrio o que no van a la procesión?

Colgué la foto de la procesión en la página de mi Facebook, en esa fecha, y al final hice esta pregunta inocente, sin ninguna intención. Es más, se me caían las lágrimas viendo aquella procesión, que me traía recuerdos de mi infancia. A mis comentarios, voy recibiendo estas contestaciones de la inmigrante ‘f’, los copio tal cual. 

f. Muchos son muy mayores para andar otros se quedan esperando el chocolate con torta y ademas ese año fueron pocas personas…

f. Este año hubo muchas personas haber si alguien sube la foto
Pero sabemos que el pueblo estas vacio pero vienen muchos emigrante con mucha alegría

A. Así estaba este año... Y no se ve toda la gente...

f. Asi Muy bien A. asi me gusta que vea todo lo bueno de nuestro pueblo. Yo ya también me ciento del pueblo

f. Claro, vesina, pero algunos solo ven lo negativo del pueblo

Yo. ¿Es negativo que la Hermandad de… cuelgue la foto en Facebook? ¿También es negativo que C. y yo compartamos la foto?

f. Pues sin animo de ofensa hay que valorar lo que se tiene seas mas ho menos

Yo. No has contestado a mi pregunta de qué hemos hecho negativo. Encima, nos das lecciones diciendo que hay que valorar lo que se tiene. ¿Qué hay que valorar?

f.…Yo no soy quien para criticar nada
Pues niciquiera conosco la historias y costumbre de este pueblo
Pero no poreso menosprecio los actos de este pueblo

Yo. Tienes faltas de ortografía y no sabes entender, deberías ir a la escuela

f..Gracias amiga A. Por lo que me toca, yo preferi cortar por lo sano y no le quise hechar mas leña al fuego el Rasismo no se acabarás nunca buenos días

Esta es la manipulación y los términos ofensivos que utiliza una inmigrante, que trata de hacer méritos en el pueblo, atacando a quien se ha criado allí y tratando de echarte a la gente en contra. Empieza el ataque con que “algunos solo ven lo negativo del pueblo” y termina con “el Rasismo no se acabarás nunca”. Cuando ve que no puede contestar, saca de la chistera el racismo La pregunta es ¿a qué vienen estos ataques sin fundamento y sin sentido? Al comienzo escribo: “…cuatro jóvenes llevando la sencilla cruz de madera, con un paisaje milenario que se te caen las lágrimas”. Se me da igual que sea inmigrante o española, pues esta agresividad sin motivo, sin fuste, van en la persona y no en la nacionalidad, ni en el sexo...

 

17/10/2019 Cuelgo la editorial de El Mundo en Facebook, donde se critica al presidente del Gobierno, y yo añado: “La pregunta es, ¿el presidente está poniendo en riesgo el futuro de España, ante una pandilla de radicales? No es la hora decisiva de Pedro Sánchez, sino la hora de España. Hay 55 comentarios y 5 veces es compartido. Todo va bien, casi todos coincidimos en lo principal hasta que entra uno a saco, de esta manera:

Pepito G. Pues nada, seguir votando a los Progres, hijos de la gran puta, ruina de España, panda de hijos e hijas de la gran puta

Yo le contesto: Una cosa es criticar y otra ofender. Te pido que no ofendas a nadie

Y me responde: Leandro…perdona es libertad de expresión entendido, si no quieres ver mis comentarios me ignoras monada.

Y vuelve a escribir: Ningún rojo me va a decir lo que tengo que escribir

Le contesta un amigo mío: Te puedo garantizar que esa persona no es roja

Pepito G.: yo no me metí en su vida, que no se meta el en la mía, estoy harto de aguantar payasadas de tanto sociata y progre y si dices algo ya se ofende la gente, el que no quiera que no mire o ignore

Y ya envalentonado: Vamos hombre a estas alturas de dictadura progresista me van a tocar los cojones los rojos a mi

Al final, escribo: he bloqueado a Pepito G. por las continuas ofensas que escribe. Aquí venimos a echar un rato y a opinar libremente, respetando a los demás.

 

22/10/20 Hay unos senderos que organiza el ayuntamiento de… y habían pasado los meses del verano, estábamos en octubre y todavía no habían abierto el plazo de matrícula ni habían comunicado nada. Como temía lo peor, lo dije por Facebook.

Yo. Ayer, el concejal de Deportes de…, me llamó por teléfono y me dijo que no se van a suprimir los senderos, quedan por hacer la licitación y el contrato, y que en dos días lo anunciará la Concejalía de Deportes, en su página de Facebook. Para mí queda por hacerlo todo y hemos visto que el problema del comedor escolar lo han solucionado en dos días. 

Estas son algunas críticas que recibí. Me responde un inmigrante, de los que tienen todo pagado y necesitan hacer méritos ante la parroquia a costa de dejar tirado a quien sea: Comparar una cosa con la otra no está bien si quieres andar hay mucho campo para andar pero no te da nada que los niños pequeños vayan andando para ir al comedor llueva o haga frio eso es de no tener corazón

En este plan, me contestó una joven: Que pila envidia hay en este pueblo y medallas que se cuelgan que vergüenza. opino que no tendrías que haber dicho nada has quedado fatal. ole por esa lucha para los peques que se lo merecen todo.

Con su estrategia, consiguen echar a pelear a unos contra otros, o bien te dejan tirado a los pies de los caballos, como si hubieras cometido una mala acción. Verdaderos manipuladores que consiguen luego ir como héroes ante los ignorantes, porque piensan que, a río revuelto, ganancia de pescadores. Se pueden cometer errores por ingenuidad, pero no es lícito ir dando escopetazos, sin embargo, de estos oportunistas hay la tira en las redes.


Crónica Global-El Español



Hay uno que me dedicó estas lindezas, en 2019: Tu masculinidad es tóxica. Eres un violador en potencia. Cástrate.

¿Cómo se pueden decir estos insultos en las redes, cuando tenían que ser censurados de forma automática? ¿De dónde ha salido este tipo, seguramente un niñato al que le están creciendo los pelos en la barba? Yo me pregunto, ¿cómo es posible que aprovechen el anonimato para lanzar estos insultos, que no serían capaces de decirlos en la cara? Hasta puedes denunciarlos a la Guardia Civil o la Policía por insultos en las redes.

Hace varios meses, yo iba andando por las afueras del pueblo y veo un coche estacionado en la calle, con el maletero abierto, y otro con las ventanillas abiertas, unos metros más abajo. Llamo a la puerta de un vecino, sale un joven y se queda tan extrañado como yo. Pensamos que los vehículos han sido robados y abandonados, de manera que llamo a la Policía Municipal y me contesta que en unos minutos viene un coche patrulla. Como tengo prisa, me voy y se queda el joven para darles explicaciones. Al día siguiente explico el extraño suceso en Facebook (no sabía en qué había quedado) y una joven me contesta que los coches eran de un vecino, que estaba allí en la puerta reparándolos, y que yo no tenía que haber llamado a la policía. Le contesto que allí no había ningún vecino en la puerta y que el joven y yo pensamos que habían sido robados. Su respuesta, que he perjudicado al vecino y he causado alarma en el pueblo, disparates así con el objeto de echarme a la gente encima. A esta gentuza, cuando le expones las razones pronto se les descubre el juego sucio que lleva entre manos, de manera que ya no replicó. El vecino tenía dos coches como abandonados en la puerta, se ve que los compraba de segunda mano o los arreglaba…, y la vecina se ve que era amiga o conocida. Si encuentras en una calle de las afueras dos coches abiertos y no hay nadie alrededor, todas las puertas de vecinos estaban cerradas, entonces piensas, como el joven que vivía a pocos metros, que han sido robados y abandonados. Si viene la policía y se aclara que son de un vecino, no es para que ataques a quienes denunciamos de buena fe el abandono.

 

El pasado año ocurrió lo siguiente. Un vecino de una ciudad sorprende a un inmigrante haciendo un puente en un vehículo, con una linterna, pues era de noche (insisto en que no tengo nada contra los inmigrantes, porque los españoles también lo han sido y porque algunos inmigrantes nos dan lecciones). El presunto ladrón le dice que el vehículo es suyo y el otro le responde que lo conoce y es de un vecino del barrio. Como se vio sorprendido, le dijo esto: “¡Racista, eres un racista!”, pero viendo el panorama salió del coche y se largó. El otro lo siguió un trecho y seguidamente denunció el hecho en la policía. Alguien colgó esta historia en Facebook y entonces varios empezaron a llamar racista al denunciante y optó por callar ante la avalancha de acusaciones que se le vino encima. Aquello ya era el colmo. Entonces intervine con un simple razonamiento: “Vamos a ver, resulta que sorprende a uno haciendo un puente… y le llama la atención. Impide el robo del vehículo, sigue al presunto ladrón y luego lo denuncia en la policía. ¿Y encima vosotros os atrevéis a llamarlo racista, como el presunto ladrón, cuando teníais que estar felicitándolo? Aquella chusma ya no replicó, cuando les descubrí su juego sucio. ¿Cómo podían defender aquellos tipos al que roba un vehículo y acusar al vecino que había hecho una buena acción, jugándose el tipo, porque estos ladrones a veces atacan cuando se ven sorprendidos? Se habían convertido en sus colegas y esta miseria es la que te encuentras a veces en las redes.

 

¿De dónde sacan tanta agresividad, tanta maldad, falsedad, manipulación…? Falta de madurez, de cultura, de educación, de escrúpulos, sentimientos… No saben estar en las redes, como no sea insultando o culpando al prójimo. Proyectan en los demás, el infierno que llevan dentro. Podemos estar o no de acuerdo, podemos discrepar pero hay que guardar las formas, el respeto a los derechos de los demás y a la dignidad de la personas. El 12 de septiembre pasado, venía en El Mundo una crónica con estos titulares: “Las redes sociales son un vivero de odio: asociaciones e instituciones explican el aumento de las denuncias”. Susana Gisbert, fiscal de Delitos de Odio, señala que "los delitos de odio son delitos donde la situación de infradenuncia es grandísima, no se denuncia más del 10%", y hace alusión a que existe una cierta normalización de los discursos homófobos y de LGTBIfobia en redes sociales y por parte de algunos grupos políticos. "Las redes son un vivero de odio", dice. Habría que decirle a la fiscal que también existen la xenofobia y la hispanofobia, a la que tan aficionados son los nacionalistas catalanes y vascos.

 

Yo procuro exponer mi opinión, escucho y respeto la de los otros, poniéndome en su lugar, sabiendo que cada uno ve las cosas a su manera y puede tener una opinión diferente, con sus razones o sinrazones. Busco la empatía, el lugar común, no la diferencia, y procuro evitar la discusión y la porfía que no llevan a ninguna parte. Las redes son para echar un rato y hacer amistades, no para pelearse y pasarlo mal. Los que van metiendo cizaña y los trileros al final encuentran la horma de su zapato, les echarán en cara sus artimañas y quedará al descubierto su juego sucio. Recuerdo que el escritor italiano, ya fallecido, Umberto Eco, autor de la novela famosa “El nombre de la rosa”, decía, quizá llevado de alguna mala experiencia: “Antes te los encontrabas en la taberna, pero ahora te los encuentras en Facebook”. Ojalá fueran solo los de la taberna.


viernes, 27 de agosto de 2021

IN MEMORIAM CAYETANO ROSEL

 

Foto de Ideal


El sacerdote Cayetano Rosel Moreno, natural de Caniles, falleció ayer, en la residencia Casa de Caridad La Encarnación de Cúllar, después de llevar varios días enfermo, a la edad de 82 años. Fue párroco de Castilléjar, Puebla de Don Fadrique, Zújar, Freila y en la iglesia de Santiago de Baza. 

El 29 de abril de 2018, el historiador Francisco Arredondo y su esposa Loli nos invitan, a mi mujer y a mí, a la Romería de la Virgen de la Cabeza, de Zújar. Era la segunda vez que me invitaba mi amigo Francisco. Cuando estamos sentados en el bar, para comer con la familia de ellos y algunos amigos, un hombre con el pelo blanco se dirige a mí pero no sé quién es. Al poco le digo que es Cayetano Rosel, que estuvo en Castilléjar, en los años sesenta, cuando era seminarista, con su hermano el párroco don Francisco. Lo reconozco porque lleva el pelo al cepillo, como entonces. Está retirado y se encuentra en Baza. Se conserva muy bien, con 80 años, y es familia de Loli. Hablamos de Castilléjar y me va describiendo a los personajes de entonces: Jesús Martínez creo que era el juez de paz. Al maestro don Eloy le dio una trombosis, en 1962, y falleció unas horas después. Le asistió el médico don Ramiro (falleció hace varios años). El maestro era un hombre culto y le gustaba la ironía, durante la II República fue de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña. Yo le dediqué un extenso artículo a don Eloy, pues fue encarcelado y represaliado por el franquismo. 

 Cayetano vivía con su hermano y sus padres en la calle del Rosario (llamadas las Casas Baratas), a unos metros de la casa de mis padres y, en el pueblo, se conocían todos. Me habla de Emilio Navarro y de su hija Ángeles. De Alfredo Martínez, el alcalde, recuerda que pesaba los camiones de remolacha en la báscula. Dice que entonces no había ingresos como hoy para hacer ganancias. Yo les decía a los políticos: “os llegan demasiadas cosas, la luz, el agua, el teléfono…, y no estáis preparados”. Don Ramiro no quiso certificar la muerte de uno, porque estaba de vacaciones, a pesar de que se lo pidió el juez de paz. Había fallecido de muerte natural, pero él médico decía que no. También menciona al secretario del ayuntamiento, Luis Pineda, y a su mujer Socorro (a su hijo Maxi, a veces me lo encuentro por el Camino de Ronda). La maestra doña Luisa era de un pueblo de Almería y yo le recuerdo lo severa que era. También cita a los maestros Miguel Lozano y de Antonio Vico dice que era gracioso.

En la plaza de toros


 

Cayetano Rosel era amigo del párroco e historiador de Galera, Rafael Carayol, recuerda su muerte, el 24 de diciembre de 2002 (le dediqué un artículo en Ideal), y hablamos también del entonces cura de Jéres del Marquesado, José María Martínez Ramón (de Orce y tío de mi madre). Le digo que soy amigo de don Leovigildo Amézcua, que fue rector del Seminario de Guadix.


 Al alcalde de Zújar y a otros políticos les dije que guardaran silencio en la iglesia. Yo siempre me he mezclado con la gente. Le digo que es un cura del pueblo y, hablando de religión, que España cada vez será más laica, pero la gente va a la romería o a la Semana Santa, aunque sea de turismo. Cayetano es un hombre campechano, pues habla sin tapujos, me contaba cosas como si tuviéramos una amistad antigua: en aquel suceso medié, pero no conseguí nada, aquel en sus últimos años parecía un ángel… Te pareces a tu padre, me dice en un momento dado. 

Le conté esta anécdota: Cuando falleció mi madre, en 1995, me quedé con su Biblia y, años después, entre las estampas que guardaba en las páginas, encontré una que conmemora la fecha de cuando te ordenaste sacerdote, en 1963. La estampa se la darías tú. Decir que no nos separamos en toda la tarde, hablando de unos y de otros, aunque la mayoría habían fallecido ya, pero ahora se encontraba retirado del sacerdocio, ayudando en una parroquia de Baza. Casi todos los años, Cayetano venía a la Romería de Zújar que (con la subida de la Virgen y de los fieles de la comarca al Cerro de Jabalcón), junto a la Romería de las Santas Alodía y Nunilón, que celebran entre Huéscar y La Puebla,  son las mejores del Altiplano.


 Cayetano hablaba con franqueza y sencillez, tenía guardados muchos recuerdos y anécdotas de personajes de Castilléjar, de los años sesenta (de cuando él era un cura joven de veintitantos años), y yo fui la excusa para revivir aquellas viejas historias. Pasamos una jornada muy agradable en Zújar y, al día siguiente, le envié por correo electrónico la foto de la plaza de toros de Castilléjar, donde él aparece junto a otros muchos, y una fotocopia de la página de mi libro Diálogos en la tierra de los ríos (2004), donde la incluyo. Pero ya no contestó a mi correo. La Diócesis de Guadix-Baza-Huéscar ha perdido a un sacerdote bueno, un cura de calle, como decía él. Descanse en paz, Cayetano Rosel.

 Copio estos comentarios de la página de Facebook, Devotos Virgen de la Cabeza de Zújar.

 Carmen Ruiz: Que buena persona, tendrá un buen sitio arriba, su paso por la tierra fue hacer el bien.

Dolores Medina: Fue muy buen sacerdote y muy justo trataba a todo el mundo por igual siempre en mi corazón.

Mary Paz Heredia: DEP siempre vivirás en mi recuerdo, una gran persona, muy buen sacerdote, en Zujar se le quería mucho allí, donde esté tendrá un buen lugar.

Vimania Vynska: Siempre lo aprecié muchísimo y me pareció un hombre justo.

Posdata: Plaza de toros. Junto al poste de la izquierda, está sentado el maestro Miguel Lozano, el cura Cayetano Rosel destaca a la derecha, con el pelo echado hacia atrás. Antonio Vico, con gafas, se ve en el centro de la fotografía, y la juventud de entonces. La foto la hizo mi padre, Leandro.

jueves, 12 de agosto de 2021

EN DEFENSA DEL PATRIMONIO HISTÓRICO

 

Cuevas moriscas de los Carriones, 2007



El 9 de julio, Antonio Candela escribe esta reflexión en Galera, mi pueblo (Facebook), sobre la noticia de la Cope, Descubren un santuario íbero ligado al poblado de Tútugi (Galera): Podrían haberse destinado los recursos de la Diputación de Granada o del Ayuntamiento de Galera a poner una macrogranja que inunde de purines nuestro precioso pueblo, pero afortunadamente eso no ha sido así. El Ayuntamiento de Galera y la Diputación de Granada han apostado por el pueblo de Galera y sus yacimientos Arqueológicos y la fortuna les ha dado un excelente resultado. Es difícil trasladar a la Junta de Andalucía la importancia de lo encontrado y la necesidad de fondos públicos para poder seguir trabajando, ellos ya lo saben bien. No es casualidad. Se ha optado por abandonar el patrimonio de Granada y apostar por un modelo liberal lleno de purines para la Comarca. Pero algo les ha salido mal, resulta que tanto en Galera como en Orce, hay restos arqueológicos. Por ahora Galera resiste y ha obtenido un nuevo premio, pero el dinero se acaba y si la Junta de Andalucía sigue ignorando el patrimonio de los andaluces y de todos los españoles, otras instancias deberán hacerse cargo del problema. Imagínense la cara de imbéciles que se les puede quedar si lo financia el Museo Arqueológico Nacional o algún otro Ministerio, porque abandonar el patrimonio arqueológico que es propiedad de todos, es una barbaridad. Pena que estas tropelías nunca se paguen en las urnas.

https://www.cope.es/actualidad/cultura/noticias/descubren-santuario-ibero-ligado-poblado-tutugi-galera-granada-20210709_1392267?fbclid=IwAR3NTWwkjZXiBeuJdXmXRagd3Q022Lnt7xY9r2nuJ90LGkkTfPcn9RSUnnY

 El 11 de julio cuelgo yo en la portada de mi Facebook este comentario: Todos sabemos que en Castilléjar también hay restos arqueológicos y que las cuevas de la Morería se vienen abajo, pero aquí están en los temas económicos. Cuando oigo en los medios los descubrimientos arqueológicos, que se llevan a cabo desde hace décadas en Galera y en Orce, me da envidia. Estos pueblos son famosos hasta fuera de España pero hay que reconocer que los ayuntamientos están detrás, poniendo el dinero que les corresponde en las excavaciones y apostando por el turismo, mientras que en Castilléjar no se ha hecho ni se piensa hacer nada como no sea hacer propaganda.

 Interviene Luis Ávila: Ya tienen la gran industria que aporta tanto dinero, como son las macrogranjas. ¿Para qué restaurar patrimonio?

Leandro: Pues en Castilléjar están en eso, en los asuntos económicos. Castril es un pueblo precioso, ahí los ves con su famoso río y el turismo rural.

Maruja Martínez: Me alegro que expongas públicamente esto los que sabéis.

Leandro: En vez de invertir en su patrimonio y en el turismo, en Castilléjar han apostado por lo que deja ganancias al ayuntamiento.

Mercedes Domínguez: Me duele pensar en la dejadez de las autoridades, el ayuntamiento y supongo que también la Junta de Andalucía.

Leandro: Para que restauren y apuntalen las cuevas de la Morería (se vendrán abajo), el ayuntamiento debe de hacer un informe a la Delegación de Cultura en Granada.

Mercedes Domínguez: Aquí donde yo vivo es igual, tenemos un ayuntamiento que no hace nada, solo se dedica a poner multas por cualquier cosa.

Emybel Díaz. Aquí también pasa y no de ahora... una pena.

Leandro: A los gobernantes hay que pedirles lo que pueden hacer, mejor, lo que están obligados a hacer. 

José Julián Torregrosa Castillo. En Castilléjar hace décadas que esos yacimientos fueron expoliados, tanto por arqueólogos profesionales como vividores de la arqueología, son muchos los castillejanos que se han dedicado a expoliar todos esos yacimientos y a vender las piezas encontradas. Por desgracia Castilléjar no tiene solución, seguimos inmersos en las luchas catetiles donde lo más importante es que mi señorito gane más dinero que el tuyo mientras tú y yo nos quedamos con las migajas.

Leandro: Esto también ocurrió en el poblado de Tútugi (Galera), expoliaron arqueólogos y paisanos, incluso en Baza. Pero esto no quita la obligación del ayuntamiento de conservar el patrimonio histórico.

Cuevas de la Morería, 2009


Miguel Ángel Rivas Hernández. Esta es la triste realidad de nuestras comarcas respecto al Patrimonio Histórico-Artístico local. Qué país es este el nuestro que da más importancia a los purines que a la preservación de la Historia. Por desgracia para nosotros no todos son Galera (bien para ellos). Piensan los defensores de las macrogranjas y lo que te rondaré morena- que primero es el comer y después el conocer la Historia. Ocurre lo mismo con los defensores de poner contadores de agua en el campo y tuberías para el riego en el campo, dado que el agua escasea y la desertización avanza. Por desgracia no hay ningún lumbreras que sea capaz de conciliar ambos intereses, los públicos con los privados. Fijaos lo que ocurre en Galera por ejemplo: la visita al yacimiento argárico y a Tútugi ha estado detrás -y lo sigue estando- de su oferta cultural (Museo arqueológico y yacimientos) y gastronómica (latas de cordero y vino Galeyra), religiosa (iglesia parroquial) ligada a la historia de los Moriscos. Esto atrae desde colegios a particulares y le imprime carácter y personalidad. No hay que olvidar que nuestras comarcas se encuentran en el furgón de cola de la economía del norte de Granada, junto con el norte de la cercana Almería. Comarcas que curiosamente editan varias revistas de Historia de gran interés: Boletín de CEPS, revista Velezana y Bastetania, entre otras, que ponen de manifiesto la gran riqueza histórica, documental y arqueológica del altiplano granadino, Vélez Rubio y Vélez Blanco, Baza, Guadix, Cenete, etcétera. Paradójicamente, en todas ellas la protección de la Junta de Andalucía y la propia dinámica social de las comarcas han propiciado un enorme vacío, cuando no la abulia y el olvido de su olvidado y rico patrimonio. Palacios y conventos abandonados, baños árabes en franco proceso de deterioro, molinos harineros y ventas de arrieros, desaparecidos o arruinados, aljibes de campo y balsas de riego encenagados... pero, eso sí, central fotovoltaica del Marquesado y aerogeneradores sepultando el viejo camino real que lo atraviesa junto al ferrocarril hacia Almería y elevando la temperatura global del entorno, la extracción de agua del acuífero que es la divisoria de aguas entre el Atlántico y el Mediterráneo que es el llano, granjas de cerdos, gallinas y conejos que bordean la A-92, un Geoparque que no termina de arrancar y que se disputan Granada, Guadix y Montes Orientales, etcétera. Esta triste realidad apenas se pone de manifiesto con algunas iniciativas como las que conocemos a través del Boletín del Centro de Estudios Pedro Suárez y dichas revistas.  Esta es la realidad que hay que cambiar.

Antonio Candela. Excelente reflexión, coincido totalmente.

Poblado argárico de la Balúnca. Turgranada


Rosario Serral Montore. Miguel Ángel Rivas Hernández. Buscar culpables ajenos puede estar muy bien en otras situaciones pero en esta en concreto no es así. Cada pueblo elige su DESTINO en las urnas y no olvidemos que en el caso de Castilléjar se ha votado masivamente y mayoritariamente a un alcalde promacrogranjas y en Galera se ha votado a otro perfil de alcalde que es propatrimonio histórico. Por lo tanto echar la culpa a la Junta de lo que se vota en Castilléjar es obviar la realidad, porque tal y como se ha demostrado en Galera aún sin ayuda de la Junta sigue manteniendo abierta la necrópolis y apostando por un turismo cultural.

Leandro. Miguel Ángel Rivas Hernández. Expones muy bien la situación, porque conoces la historia de estas comarcas, que son de las más pobres de la Unión Europea. Cada pueblo elige su alcalde y su destino, unos apuestan por el patrimonio y el turismo y otros por las macrogranjas, como vemos. Tenemos el Geoparque pero los inversores murcianos instalan macrogranjas (la Junta busca inversores foráneos), pero en el patrimonio histórico se podría decir, como en el siglo XIX (creo que fue Ángel Ganivet), que se gastaba más dinero en las caballerías del Ejército que en la conservación de la Alhambra, que estaba casi abandonada y en ruinas. En Orce, Galera, Gorafe, Fonelas... se están viendo los resultados con subvenciones de la Junta y de los citados pueblos, pero creo que se pueden crear puestos de trabajo (aunque el Altiplano se está despoblando) y conservar el patrimonio histórico. Habría que procurar que no se perdiera más patrimonio, pues se ha perdido mucho y se ha llegado a veces demasiado tarde.

Leandro. Rosario Serral Montore. Hace unos diez años estaba el delegado de Cultura de la Junta en la Biblioteca de Andalucía y como funcionario me lancé: mi madre es de Orce, los yacimientos de Orce y Atapuerca fueron descubiertos en los años ochenta. Mientras Atapuerca es conocida mundialmente, los yacimientos de Orce están paralizados (ya habían despedido a Josep Gibert, porque la Junta no podía soportar que las excavaciones de Orce salieran en los medios)... El delegado me contestó que iban a invertir doscientos mil euros ese año y así me soltó un rollo barato. Al menos se ha avanzado bastante, aunque insuficiente a todas luces.

Sé que a muchos les preocupa el patrimonio histórico, pero lo cierto es que nadie reclama ni dice nada por lo que las Cuevas de la Morería y de los Carriones y el poblado argárico de la Balúnca siguen en ruinas desde hace siglos. Los ayuntamientos de Galera, Orce y Castril hace años que invierten en los yacimientos arqueológicos y en el turismo rural, por lo que son bastante conocidos en España. Sin embargo, el Ayuntamiento de Castilléjar apostó por las macrogranjas y sus ganancias, por lo que ya son muchos los castillejanos que se quejan de los malos olores y de la contaminación de los purines. En definitiva, cada pueblo tiene los gobernantes y el patrimonio que se merece.



domingo, 1 de agosto de 2021

BUSCAR PAREJA EN LAS REDES

 




Esta historia es reciente y me la ha contado un amigo, me ha pasado los datos y yo la reproduzco tal cual. Aquella mañana, Pepe recibió una petición de amistad en Facebook de una chica joven y atractiva, que aparecía en la fotografía de portada con una niña de unos diez años. No la conocía de nada ni le dio más importancia. Al día siguiente, por la mañana y por la tarde, la chica le escribió por messenger y se produjo este diálogo:

–Hola, ¿como estas?

–Bien, ¿y tú?

–Estoy muy bien gracias por aceptar mi solicitud de amistad es un placer hablar contigo.

–Lo mismo te digo, J.

–De donde eres?

–De M.

–Vivo en Francia, en una ciudad llamada…, pero en este momento estoy viajando por África por asuntos personales, pero dime, ¿estás casado, tienes hijos?

–Sí, tengo tres hijos.

–Estoy separada y tengo una hija pero dime ¿a qué te dedicas como trabajo?

–Trabajo en una oficina…

–Trabajo como cajero en un supermercado pero en este momento no estoy trabajando ya que estoy viajando por África por negocios personales, de lo contrario, dime ¿qué estás buscando en la red?

–Creo que haces demasiadas preguntas, mis publicaciones están ahí por si quieres verlas o hacer algún comentario. Te agradezco tu sinceridad pues no se encuentran siempre personas así y espero que seamos amigos.

–Lo primero que busco es iniciar una relación amistosa, lo que quiero decir es que quiero conocer mejor y conocer a la persona con la que estoy hablando antes de continuar.

–Por aquí me envían videos y otras cosas a los que no contesto, pues prefiero la amistad.

–De lo contrario en tiempos normales busco un hombre serio y sincero con quien pueda iniciar una relación seria y duradera.

–Te deseo suerte y ya sabes dónde me tienes.

–Me alegra que estemos aquí en el mismo lugar y me gustaría que nos conozcamos si es posible. Me gustaría que me dijeras si tienes una cuenta de Hangouts para que podamos conocernos.

–No tengo cuenta, ¿por qué quieres conocerme?

–Me gustaría que instalaras la aplicación Hangouts para que podamos conocernos (le envía el enlace de la aplicación)

–Ya no quiero más cuentas, ¿cuántos años tienes, porque veo que eres joven?

–Dame tu numero whatssap. Tengo 35 años y espero que mi edad no te moleste porque sepas que en la amistad como en el amor la edad no tiene ninguna importancia lo más importante es amarnos y que la confianza y también saber que una relación sin confianza es no ajustado. No me gusta discutir aquí por qué me gustaría que nos conociéramos, en Hangouts, es más fácil y rápido.

–Yo tengo 56 años y estoy casado. No me digas que no hay hombres por ahí.

–Escuche, a los hombres que conozco no son nada serios, no estoy aquí para jugar, estoy aquí para ser feliz y hacer feliz al hombre de mi vida.

–Te deseo que encuentres al hombre que buscas, yo no lo soy

–Ok, vale.




 

Y aquí terminó el diálogo, ya no hubo más mensajes. A los dos días, mi amigo entró en la página de Facebook, donde se ven dos publicaciones con sendas fotografías de la chica con la niña. Tenía varios comentarios de hombres, en idioma francés, y uno aparecía sin foto (suelen ser perfiles o identidades falsas), donde la piropean. Tampoco había imágenes de amigos en su página, cuando lo normal es tener amistades. Entonces, Pepe pensó que aquella cuenta era un perfil falso. Por otro lado, la información que ofrecía la chica era muy escasa: separada, vivía en una ciudad importante de Francia y que actualizó su foto de portada en octubre de 2020. Tres días después, la página de Facebook había desaparecido y en su lugar podía leerse: Este contenido no está disponible en este momento. La chica tiene abiertas cinco páginas y tiene apellido italiano.

Esto es como las cartas nigerianas (te prometen que vas a cobrar una herencia), donde una chica aparece de repente, te da a entender que se ha quedado prendada de ti y trata de seducirte con unas cuantas frases bonitas. Bastaría con preguntarle, ¿qué te ha gustado más de mí?, para ponerla en un aprieto. Cuando mi amigo le pregunta, ¿por qué quieres conocerme?, la chica le contesta más adelante con una evasiva: No me gusta discutir aquí por qué me gustaría que nos conociéramos, en Hangouts, es más fácil y rápido. Ella le escribe unas cuantas preguntas ya preparadas, un formulario bastante eficaz, posiblemente con el fin de engañarlo.

Habría que preguntarse, ¿a cuántos incautos habrá timado esta mujer con sus mensajes de amor?: Me gustaría que instalaras la aplicación Hangouts para que podamos conocernos, dame tu número whatssap, estoy aquí para ser feliz y hacer feliz al hombre de mi vida. Y cuando el agraciado hubiera picado el anzuelo, le pediría seguramente: envíame unas fotografías tuyas, necesito que me hagas una transferencia para pagar el viaje y el hotel, y después pasaremos unos días inolvidables tú y yo… Y entonces, le sacará toda la pringue. Sin embargo, la firme respuesta de mi amigo le trastocó los planes: Te deseo que encuentres al hombre que buscas, yo no lo soy. De manera que la niña bonita desapareció misteriosamente, sin dejar rastro.

Hace pocos días publicaron un estudio en los medios de comunicación diciendo que un alto porcentaje de hombres se deja seducir fácilmente por las mujeres, en las páginas web de citas. Como aquel compañero que tenía una agencia matrimonial y me decía, hará unos diez años: Aquí vienen muchos hombres separados, a veces traumatizados por la separación, pero luego se van con la primera mujer que encuentran, de manera que a bastantes les va mucho peor que antes. En la elección de pareja y de amistades, hay que reconocer que las mujeres son más selectivas.

Vivimos en un mundo virtual, enviamos datos y fotos a gente que no conocemos de nada y por eso en las redes se producen muchos chascos y desengaños, incluso se han dado suicidios. Hay personas que cuelgan continuamente imágenes y su vida es una ventana al exterior, una continua exposición, lo mismo que hay quienes utilizan la red para buscar pareja cuando hay webs que se dedican exclusivamente a esto. A las personas hay que conocerlas y tratarlas (incluso así nos llevamos desengaños), en fin, hay que procurar que no nos vendan la burra y desconfiar del amor a primera vista en las redes, sobre todo de quien nos dice que lo más importante es amarnos, cuando no la conocemos de nada. El desaparecido cronista deportivo José María García nos daría un consejo, ojo al dato, mientras que en los años sesenta se solía decir, ojo al parche.

 https://en-clase.ideal.es/2021/07/26/leandro-garcia-casanova-buscar-pareja-en-las-redes/?fbclid=IwAR1kCHbvLUH1kK1biywEe6s_nfZNsWXN65nByhBbHvtzScIDF1arR3HX8FI

martes, 6 de julio de 2021

CENTENARIO DE LUIS GARCÍA BERLANGA

 



Pues, señor, érase una vez un pueblo, un pueblecito cualquiera, y sucedió que una mañana… Como usted puede ver, este pueblo no tiene nada de particular. La iglesia es bastante vieja, pues data… Bueno, el caso es que es viejísima. Y éste es el reloj… y aquí está la escuela con ese mapa, donde todavía existe el Imperio Austro-Húngaro. Y ésta es una casa cualquiera de un hombre cualquiera, que seguramente se llamará Juan. ¡Lo de siempre! De esta manera, la cálida voz de Fernando Rey nos va introduciendo –aunque, mejor sería decir enganchando–, con un ritmo frenético, en la célebre película Bienvenido, Mr. Marshall (1953), del desaparecido director, Luis García Berlanga.

La visita del ilustrísimo señor delegado provincial al tranquilo y perdido pueblo de Villar del Río se convierte en todo un acontecimiento. Evidentemente, mi visita obedece… Pues mire, mi señor alcalde, manifiesta el preboste con ese lenguaje hueco y grandilocuente, tan propio del franquismo. Mientras tanto, el humilde alcalde, asiente con el pinganillo en la oreja y su boina encasquetada en la cabeza.

 Y, ¿qué hay que hacer en el recibimiento?

¡El pueblo debe de arder en fiesta! –responde el señor delegado, que de estas cosas sabe un rato, cuando vengan los americanos. Y de paso le habla de la industria.

¿De qué industria? –pregunta el atónito alcalde (el inolvidable Pepe Isbert), que no sale de su asombro.

En otra secuencia, cuando los vecinos del pueblo salen del cine, la voz del narrador va explicando: En la película del Oeste, como siempre, los buenos han llegado a tiempo. Pero esta noche está todo el mundo muy callado y con la cabeza llena de cosas. Sí. Aquí pasa algo raro –ahora se ve un plano del pueblo, completamente a oscuras–. Ya quedan pocas luces. Se oye el silencio y el pueblo está un poco trastornado. Tengo curiosidad por ver cómo acaba todo esto. Hasta mañana por la tarde, que hay baile en la plaza.

Y al día siguiente, cuando la gente está bailando, se oye un gran alboroto. El caso es que confunden el ruido de una apisonadora con los dichosos americanos: ¡Oh, noble pueblo americano!, le dice el alcalde a los dos operarios, ahuecando la voz. ¡Vamos, ande! ¿No ve que somos de Obras Públicas?..., le replica un obrero y hasta se permite darle un consejo: ¡Yo les aconsejo que no pierdan el tiempo, señor alcalde!

Solitario yo lo he sido siempre, pues ya de pequeño fui un niño encerrado con un solo juguete, confesaba García Berlanga en una entrevista y llegaba a esta tremenda conclusión: La soledad es el destino. Está visto y comprobado que, para crear una obra, hay que ser un alma solitaria. Sin embargo, él no era de los que te cogían a los personajes y los dejaba tirados por ahí: Aunque digan que mis películas son crueles y espantosas, siempre me he cuidado de meterlo todo en el cajón de la comedia y hacer que la gente se ría.

 

Poco después, el avispado Manolo Moránrepresentante de la artista Lolita Sevilla, la máxima estrella de la canción andaluza– olfatea el negocio y trata de convencer a Pablo, el alcalde. Le propone pintar las casas del pueblo, comprarles a los vecinos trajes de flamenco y de gitana y una serie de gastos:

Porque conozco a los americanos y sé lo que les gusta... ¡Yo le juro, por la gloria de mi madre, que le hago un recibimiento a los tíos esos...! ¿Que si regalan cosas los americanos? ¡Yo le aseguro que se van a quedar en el pueblo cuatro días, regalando cosas a la gente!

–¡Ozú! ¿Y no le ha gustado a este higo chumbo? –le espeta Lolita, nada más entrar en la habitación donde se encuentran ambos.

Al pobre Pablo no le queda otra salida que batirse en retirada:

No, claro. ¡Si quizá tenga usted razón…! –dice con el pinganillo en la mano.

–¡Pues ahora mismo nos vamos a ir usted y yo a la capital, y va a saber quién soy yo! ¿Estamos? –le dice el representante de la folclórica.

A la vuelta de la capital, Pablo congrega a los vecinos en la plaza y, desde el balcón del Ayuntamiento, les echa la antológica arenga:

 –¡Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar...!

En esto, interviene Manolo Morán y aparta a Pablo a un lado:

–¡Un momento, jefe! ¡Oiga, señor alcalde! Aquí estoy yo para deciros, que ningún otro pueblo puede arrebataros el triunfo que os merecéis por vuestro coraje, orgullo...

Los hombres van vestidos con sombrero cordobés, chaquetilla, camisa y fajón. Y las mujeres con su peineta, las volantas y el pañolón.

–¡Nosotros nos llevaremos el premio al mejor recibimiento! –les promete el regidor.

–¡Indios, y vosotros, todos, unos mamarrachos! Unos peleles que os disfrazáis para halagar a los extranjeros, mendigando un regalo. Y tú, ¿qué clase de alcalde eres? –les don Luis, el orgulloso hidalgo venido a menos, en medio de la multitud.

–¡Hombre, don Luis, yo...! –se excusa Pablo.

Poco después, nadie se acuerda de las verdades del barquero de don Luis, y todos se ponen a la faena de remozar el pueblo, blanquearlo, ponerle colgaduras... En esto, suena la trompetilla del pregonero en la plaza del pueblo: ¡De orden del señor alcalde, que mañana se presenten vestidos de andaluces para el ensayo del recibimiento a los americanos...!


Al día siguiente, todo el pueblo es una fiesta –como quería el señor delegado– y los vecinos saludan con los sombreros la llegada de un viejo Ford. El representante y el alcalde ensayan el recibimiento a los americanos y, al son de la banda de música, todos desfilan por las calles del pueblo, mientras van cantando: ¡Americanos, os recibimos con alegría y a la niña bonita van a obsequiarla con un regalo! ¡Americanooos, con alegría! ¡Olé mi madre! ¡Viva el tronío!... Es memorable esta secuencia –la volvieron a escenificar en el 50 aniversario del estreno de la película–, mientras que un cojo despistado cierra el desfile.

De nuevo se oye la voz melosa del narrador: Todos tienen derecho a pedir una sola cosa. Sí. Una sola es muy difícil. Don Luis, el hidalgo, todavía no ha pedido nada... Y por riguroso orden, el alcalde, el cura y el representante van anotando lo que pide cada labriego: Yo quiero una pareja de mulas. Y yo un cabezal. Yo quiero una máquina de coser..., dice una humilde mujer vestida de luto.

Ahora es de noche y el pueblo parece que duerme tranquilo y esperanzado, pero parece que algunos vecinos tienen pesadillas. El párroco de Villar del Río sueña que le persigue el Ku-Klux-Klan y que un tribunal americano lo juzga: el famoso Comité de Actividades Antiamericanas que, por la década de los cincuenta, dirigía el implacable y alcohólico senador McCarthy. Siempre a la busca de comunistas, por lo que dieron en llamar a aquel engendro la Caza de brujas. Pablo el sordo, en cambio, sueña con el lejano Oeste, esas películas que tanto le gustan; y hasta tiene un memorable duelo con el artistazo Manolo Morán: se retan, cruzan las miradas e incluso hacen un amago como que desenfundan las pistolas. De este modo, García Berlanga ridiculiza magistralmente estas americanadas, los famosos duelos de casino entre pistoleros de medio pelo, que huelen a boñiga de vaca. Le bastan unas imágenes para mofarse de la leyenda del Oeste americano.

Yo he tenido una madre muy rígida, estaba completamente sorda, pero a pesar de ello era de ésas con manojo de llaves a la cintura. Y en otra ocasión, decía García Berlanga: En lo que sí hemos coincidido es en la superioridad de la mujer: una criadora de calzonazos. Nace educada para crear hombres sumisos… 


¡Que ya están aquí, que están subiendo la cuesta!, da la voz de alarma un lugareño desde el campanario. ¡Preparados... música!, ordena el alcalde. Pero, unos instantes después, la comitiva de lujosos haigas americanos pasa de largo. Ni siquiera les dan los buenos días. Sí. Como se lo estoy diciendo. Todo el pueblo se ha quedado mudo, sin saber qué hacer y con la mirada perdida en el horizonte. Y con su triste pancarta de Welcome. Pero, en medio de la desolación y del silencio, dejemos que prosiga hablando Fernando Rey –el hijo del coronel Casado–, aquella voz familiar de nuestra infancia: (...) Con esta agua van a crecer muchas cosas... las mujeres al rosario y los hombres al café. Y Villar del Río vuelve a ser lo que había sido siempre... Ahora hay sol y hay esperanza. Suena la campana, la vieja campana. ¿Oyen? Y como siempre, un hombre que está trabajando –vemos a un campesino arando el campo con el mulo– se levanta y descansa. O sueña mirando hacia arriba, al cielo. Porque, en definitiva, ¿quién es el que no cree en los Reyes Magos? Y colorín colorao, este cuento se ha acabado.

Los sueños y las esperanzas de los aldeanos se han esfumado, pero ahora hay que volver a la dura faena de cada día. Bienvenido, Mr. Marshall es el fiel reflejo de la vida miserable y penosa en los pueblos, a principios de los años cincuenta. Es la viva imagen de la España del mulo y de la alpargata, de esa España religiosa y callada que le tocó vivir a nuestros padres.

 

En la película Plácido (1961), García Berlanga cuenta una serie de peripecias que le ocurren a Cassen (Casto Sendra), en el día de Nochebuena, porque le vence una letra de su motocarro. Y de paso, el director aprovecha para poner al descubierto las mezquindades e hipocresías de la sociedad española. Retrata situaciones ridículas, pero los diálogos son muy vivos y los personajes están bastante logrados. Mientras tanto, uno se deleita contemplando a esas mujeres, con los pañuelos en la cabeza, y a los hombres con sus gorras y aquellas pellizas  de antaño. Entonces, uno era un niño que correteaba por las calles, con remiendos en los pantalones y sabañones en las orejas. He copiado algunas frases al vuelo:

El que quiera jamón que me siga... Bueno, don Gabino, lo llevamos o no. ¡Ni por favor, ni nada! Este muerto no es nuestro. Pues, entonces, ¡transporte usted al finado! ¡Se le paga y santas pascuas! ¡Gabino, échame una mano, tenemos que llevar al muerto! García Berlanga se revela tan sarcástico como Hitchcock o Luis Buñuel (a este lo acusaron de cruel): aprovecha que tienen que llevarse al difunto en el motocarro para hacer chascarrillos y retratar situaciones jocosas: Antonia, trae una de esas mantas viejas... ¿Cómo está el asunto de mi excedencia? ¡Ay, mi Pascual! ¡Ay, el pobrecito; qué desgracia! ¡Taparlo bien! Con lo que a él le gustaba ir en coche. ¡Era muy bueno, muy bueno! ¡Qué desgracia!, ahora que lo iban a colocar en el ayuntamiento de guarda... Y así va lloriqueando la viuda, mientras que al muerto lo llevan a mal traer.

En fin, que todo este tinglado ocurre en un par de minutos trepidantes. Y en esto, le endiñan el muerto al pobre Plácido, que, cuando viene a darse cuenta, lo tiene metido en su flamante motocarro. Y, como remate, tiene lugar un incidente: ¡Desgraciado, cobarde! ¡Golfos, que sois unos golfos...! ¡Si el muerto levantara la cabeza, los corría a todos a gorrazos, incluido al director! Con todo, quizá sea Plácido su mejor obra. El filme termina con una música que recuerda a Amarcord, de Federico Fellini. Seguramente, al gran cineasta italiano debió de gustarle la banda sonora de Plácido.

 

Y no me gustan los tíos guapos, por el mero hecho de que a mí, lo que me divierte, es miserabilizarlo todo, la belleza también... Las contradicciones que luego han presidido todo mi cine: la amargura y la tristeza de unos personajes que, hagan lo que hagan, nunca van a poder superarse. Podemos decir que, en estas frases, se resume el pensamiento negativo de Berlanga, ese pesimismo existencial. Se parte de una situación y, en un momento dado de la película, da la impresión de que el problema se va a resolver. Pero de nuevo se vuelve a la situación inicial, si es que no ha ido a peor, que será lo más seguro.

 La escopeta nacional (1978) engancha desde el comienzo, con la llegada de un extravagante matrimonio catalán al cortijo, donde va a tener lugar la cacería. Allí se junta la burguesía rampante del franquismo: banqueros, empresarios, marqueses..., hasta un ministro y un cura carca. ¡Jaume!, exclama la rolliza Mónica Randall. ¡Esto es una merda! despotrica Jaumepor más señas, José Sazatornil–, que lleva un manchurrón que le coge media cazadora. ¿Es que no hay nadie? ¡Buenos díes!, llama inútilmente, mientras lleva la escopeta al hombro como un recluta despistado. Saza está espléndido en el papel de empresario catalán tenaz.

–¡Ahí dentro en el salón hay un degenerado que se la está pelando a cuenta de la señorita! –le dice al fotógrafo, que está haciendo un anuncio publicitario con Esperanza Rey, en biquini.

Y el retratista le responde que el degeneradoJosé Luis López Vázquezes el hijo del marqués de las Marismas. Este personaje no es otro que el locuaz Luis Escobar –ya fallecido–, que en la vida real era marqués, mientras que ahora despliega sus dotes de cómico. Lo cierto es que el pobre Jaume, con la escopeta al hombro y la esposa detrás (lleva el abrigo de pieles) –¿Es que no hay nadie?–, va de chasco en chasco. El catalán, que ha pagado la cacería y va buscando las pelas, le aclara al ministro (que no es otro que Antonio Ferrandis): No. Yo he venido aquí por los porteros electrónicos automáticos. Y en otra escena, dice con esa hipocresía tan española: ¡Jaume Canivell, para servirle!

 El hijo calavera del marqués de las Marismas resulta que se ha liado con la actriz, que es la novia del ministro, por lo que se atrinchera con la escopeta en una casa. El cura –durante la cacería se enzarza en una pelea con otro cazador–, acompañado de la esposa del marido infiel, le ordena desde lejos:

–¡De rodillas delante de tu mujer, insensato! Lo que Dios ha unido en la Tierra, no hay Dios que lo separe –y en otra secuencia, pronuncia esta frase mítica que tanto se oía en aquellos años–: ¡Mano dura y estaca, que hay mucho sinvergüenza en este país!

El personaje del capellán no podía ser otro que Agustín González, en su eterno papel de cascarrabias. Y la cinta acaba con esta frase en la pantalla: Y ni fueron felices ni comieron perdices... desgracia habitual mientras existan ministros y administrados. Corría el año de gracia de 1978, en aquellos días convulsos de la Transición, cuando Adolfo Suárez –que dijo por televisión, yo puedo prometer y prometo– intentaba gobernar la caótica España con mano izquierda.

García Berlanga no desaprovecha la ocasión para ridiculizar a la caduca y corrompida sociedad del franquismo. Sin quererlo, mis últimas películas estaban reflejando el pulso vital de la Transición española, a mi manera; y así, en La escopeta nacional retraté el posfranquismo de los últimos años del franquismo.


 En 2003, habían transcurrido cincuenta años desde la muerte de Stalin, del final de las cartillas de racionamiento y del famoso estraperlo.... ¡Cómo había pasado el tiempo! Recuerdo que, un año antes de su muerte, García Berlanga había dado una conferencia en Granada. El caso es que no pude ir. ¡Cuánto me hubiera gustado conocer en persona a este valenciano barroco! Porque yo lo veía humano y con esos ramalazos de ironía. También he de confesar que tenía frases escritas de la película El verdugo (1963), una obra maestra del humor negro con un final impresionante. El pobre empleado de la funeraria está ilusionado con emigrar a Alemania pero, al final, acaba estrangulando cuellos a los infelices condenados al garrote vil: ¡Calma, si no se va a dar cuenta, todo es muy rápido!, trata de darle ánimos el director de la cárcel, mientras que la Guardia Civil tiene que llevarlo a rastras para que efectúe su primera ejecución. Pero se cae al suelo y hasta vomita, cual desdichado Pascual Duarte, mientras se pregunta inútilmente ¿Por qué? Y ya, cuando ha concluido la ejecución, exclama: ¡No lo haré más! ¿Entiende? ¡No lo haré más! Sin embargo, su suegro, el sempiterno Pepe Isbert, le responde con la experiencia y la frialdad del verdugo que acaba de jubilarse. Así termina este filme que, en su día, quiso ser un alegato contra la pena de muerte y la Dictadura de Franco. García Berlanga también hizo la famosa película La vaquilla y estaba contento con París-Tombuctú.

 Fue aquel largo y aciago año de 2003 cuando logré ver entera la película Bienvenido, Mr. Marshall; antes había visto alguna que otra secuencia, pero poca cosa. La pasaron por televisión, con motivo del cincuenta aniversario de su estreno, y la grabé en vídeo. Y al  día siguiente, que era domingo, llegué a verla hasta tres veces: tanto llegó a fascinarme la tragicomedia de Villar del Río. Fue todo un descubrimiento para mí y, desde entonces, se convirtió en la mejor película de mi colección. Hay que señalar que es un filme de ambiente andaluz y, cuando se rodó, nadie creía en él. Aseguran que, durante el rodaje, Pepe Isbert y Manolo Morán metieron todo el follón que pudieron y más. A todo esto hay que añadir que la todopoderosa delegación norteamericana protestó porque, al final, aparece una bandera de papel yanqui arrastrada por las aguas del río. El caso es que esta secuencia fue censurada cuando la exhibieron en el Festival de Cannes, pero la cosa salió bien y la cinta fue premiada con una mención del jurado.

Aquellos fueron años de miserias y plegarias. De muchas plegarias. Y resultó que, la única ayuda americana que vieron nuestros inocentes y crédulos ojos de niños, fueron aquellas bolsas de leche en polvo. Recuerdo que se me quedaba pegada en el paladar. Todavía conservo el vale con las raciones de la leche –ayuda social americana–, que por entonces repartía Caritas Diocesana; así como una descolorida carpetilla roja de gomas, de mis padres, donde hay escrito: cartilla de racionamiento.


 Una de las razones que me empujaron a escoger mi oficio fue la de buscar una protección a mi timidez ocultándome al otro lado de la cámara, disfrutando del anonimato que en aquel tiempo tenían los directores, eclipsados por el estrellato de los intérpretes (…), seguiremos buscando en el cine la emoción de la luz y las sombras, el extravío del espejismo… perdidos en el encantamiento arrebatador de esa fábrica de sueños, dijo García Berlanga en su discurso de ingreso en la Real Academia de San Fernando.


 Luis García Berlanga nació en noviembre de 2010 y falleció el 21 de junio de este año, por lo que se ha conmemorado el centenario de su nacimiento con diversos actos. Me gusta mucho la vida y me cabrea tener que desaparecer, decía este buen valenciano. Pero, bueno, nos ha quedado su obra y eso es lo que importa ahora. Y de paso, una retahíla de personajes chasqueados y, cuando no, contrariados. ¡Muchas gracias, Mister García Berlanga, por esos inolvidables dramas rurales donde las cosas siempre iban a peor!


Hoy el pueblo de Villar del Río parece que anda como huérfano y cariacontecido; pero no crean que es porque los haigas americanos pasaron de largo, dejando una espesa nube de polvo. No. El caso es que por aquí la vida sigue igual que siempre, aunque ahora está sonando la campana, la vieja campana. ¿No oyen el tañido?       

                                          

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