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miércoles, 14 de enero de 2015
EL AVE MARÍA EN EL RECUERDO
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martes, 30 de diciembre de 2014
OCURRENCIAS DE NAVIDAD
Me ocurrió estos días y así lo cuento. Vengo echando gasoil a mi vehículo en una gasolinera de un pueblo de la Vega, por el buen precio que tiene, pues se acerca a las de bajo coste. En una de las veces, me regalaron ocho papeletas numeradas, con esta leyenda: La empresa tal, con un sello que no es el de la estación de servicio y que sólo se ve poco más de la mitad (sic), “te regala 1º Premio: un crucero por el Mediterráneo para dos personas (pensión completa, 8 días / 7 noches). 2º y 3º Premio: un viaje de 4 días / 3 noches a una ciudad europea, para dos personas, incluyendo avión de ida / regreso + estancia en hotel en régimen de alojamiento y desayuno, en habitación doble estándar. Dos cuartos premios: una estancia de fin de semana (3 días / dos noches), para dos personas, en un parador de la Red Nacional de Paradores de España (media pensión)”. Al final de la papeleta, en una banda roja, destacan estos dos renglones: “A los poseedores de la papeleta cuyo número coincida con los de la Lotería Nacional-Sorteo de Navidad del día 22 de diciembre de 2014. Talón roto o enmendado es nulo, caduca a los 30 días”.
Le comenté esto al barbero, pero me dijo que su familia está harta del enfermo y no quiere saber nada de él. Después le dije que lo alteraba mucho con las bromas y que puede ser agresivo en un momento dado. “Es más, este hombre cualquier día terminará por hacer una locura, tirándose por una ventana porque no está en su sano juicio”, le advertí. El peluquero pareció comprenderlo y me informó que ha tenido varios juicios, pues amenaza a las personas… Al cabo de un tiempo fui a pelarme y, al poco, se presentó este enfermó crónico, tenía la cara descompuesta –propio del que no descansa ni lleva una vida normal– y el otro no desaprovechó la ocasión: “Juan, que la bicicleta no te la van a comprar, así que tú verás”. Acto seguido, Juan salió a la calle y sacó su móvil, y el otro extrañado le preguntó: “Pero, ¿a quién estás llamando?”. “A la Policía”. “Pero, ¿cómo vas a llamar a la Policía por una bicicleta…?”. Y así en este plan. El espectáculo era bochornoso, la cuestión era reírse de un pobre hombre que está completamente enajenado, que se molesta por lo más mínimo que le digan y que no tiene a nadie que se preocupe por su salud mental. Me resulta muy desagradable e indigno ver cómo se divierten de forma cruel de un ser indefenso, que reacciona como un niño de siete años. Pero el barbero se ve que se divierte con un enfermo mental, en vez de ayudarlo.
sábado, 20 de diciembre de 2014
LA VERDAD SOBRE DON ELOY
En junio de 2014 me enviaron del Archivo General de la Administración, en Madrid, el expediente número 48.162, con el sello de Archivo, Mº de Educación Nacional y la palabra Masonería escrita a mano y con mayúsculas, de Eloy Ferrer Espinosa, maestro de Cañada de Lodbar (Chirivel, 1897- Castilléjar, 1962), que fue represaliado por el franquismo. El Boletín Oficial de la Provincia de Almería, del 16 de diciembre de 1936, ordena: en vez de Mojácar se le traslada a Vera. Esta fue una represalia de las autoridades de la República. En una declaración jurada del maestro, vienen estas preguntas y respuestas, recién concluida la Guerra Civil, el 22/04/39, Año de la Victoria: “¿Dónde se encontraba al iniciarse el Alzamiento Nacional del Ejército?” “Castilléjar (Granada”. “¿Ha estado afiliado a alguna asociación sindical o partido político…?”. “Al de Izquierda Republicana, desde noviembre de 1931 a junio de 1936, y al Partido Socialista desde 1937, y a la F.E.T.E… (Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza). No he ostentado ni cargo directivo…”. “Formó parte de algún batallón de milicianos…”. “No”. Declara también que su sueldo de maestro durante la República era de 5.000 pesetas al año.
En otro documento
(03/05/39), Eloy escribe a pluma la relación de hechos que hizo en favor de
personas perseguidas por su ideología nacional-sindicalista: El vecino de
Castilléjar, Juan Antonio Martínez Martínez, tuvo que salir huyendo con todos
sus familiares porque querían matarlo, y con su hijo José vino a mi casa
pidiendo que les amparase, han estado viviendo en mi misma casa los dos y otra
hija llamada Felicidad (...). El actual alcalde de Vera, D. Luis Flores Rubio,
al incorporarse por su quinta fue detenido por fascista por el S.I.M. de Murcia
y yo me trasladé personalmente a esta capital para gestionar su libertad, la
que conseguí (…). Al párroco de Roquetas, D. Domingo González, que estaba
refugiado en Almería, le he auxiliado con víveres y dinero. Al vecino de Cuevas
de Almanzora…, que estaba detenido en el Ingenio (Prisión) de Almería, gestioné
y conseguí su libertad. Al vecino de Oria, D. Pedro Martínez, afiliado a
Falange antes del Movimiento, le fueron arrebatadas todas sus fincas, y como
era Bachiller conseguí fuera nombrado auxiliar docente de la escuela La
Umbría”. Cita a dos personas más que consigue liberar de la cárcel. “El maestro
de El Margen (Cúllar Baza), que además era sacerdote, Sr. Casanova, salió
huyendo y se refugió en una barriada de Oria, pero fue detenido. Intervine en
su favor siendo puesto en libertad. Acompaño documentos que justifican mi
actuación en favor de los detenidos, dos vecinos de Vera… Esta relación de
hechos la dirige a la ‘Junta Depuradora de Funcionarios’, con la declaración
jurada y sendos escritos de las personas citadas que corroboran lo manifestado
por el maestro.
En mayo de 1939, Eloy escribe al Jefe del Servicio Nacional de Primera Enseñanza, solicitando que le conceda el ser rehabilitado en su cargo. El delegado de la Junta Local de FET y de las JONS (Falange Española Tradicionalista y Juventudes Obreras Nacional Sindicalista), de Albox, José López Alascio, escribe el siguiente informe para que conste y pueda acreditarlo el interesado donde convenga, con el visto bueno del jefe local: 1º. Que durante el tiempo que el Sr. Ferrer ejerció el cargo de alcalde, del que dimitió a primeros de julio de 1936, asistió presidiendo la corporación municipal, a todas las festividades religiosas y tradicionales, no impidiendo ningún acto del culto católico. 2º. Que restablecido de la grave enfermedad que padeció durante dos meses, la primera salida que hizo fue asistir a una misa de acción de gracias, que celebró el sacerdote D. Simón Reyes de Baza (...). 4º. Que poco después de las elecciones de febrero de 1936, se convocó una manifestación, solicitando al Ayuntamiento “la expulsión del pueblo del cura párroco D. Bartolomé Caparrós (vilmente asesinado por las hordas marxistas en Almería), el Sr. Ferrer se opuso a tal pretensión manifestando que mientras estuviera dentro de la ley tendría la protección de la autoridad. 5º. Que habiendo sido prohibidas con carácter general las procesiones de Semana Santa, consiguió del Gobernador Civil la celebración de las mismas, bajo su responsabilidad personal. Sin embargo, el informe del párroco de Vera es desfavorable a Eloy (19/07/39): Que si bien no conoce a D. Eloy, por informes particulares recibidos, parece que por su ideología política social y propaganda, no se le cree apto para que se le pueda confiar la patriótica y cristiana obra de la educación de esta niñez. Mientras que el cabo de la Guardia Civil de Albox señala que su conducta moral y profesional es buena, no es religioso. Por su parte, el administrador del Manicomio Provincial de Almería escribe (12/12/39) que el maestro y otro se entrevistaron con el Gobernador Civil, consiguiendo fuesen puestos inmediatamente en libertad, Juan Sáez Mirón, jefe de Falange Española”, así como otros falangistas “en un número superior a veinticinco. El informe del sargento de la Guardia Civil, del Puesto de Vera (15/07/39), dice así: ha sido un elemento destacado de izquierdas…, y se le atribuye la frase que mientras quedara un fascista vivo, no habría tranquilidad…, ha observado mala conducta, considerándolo desafecto para nuestra causa. En la actualidad se encuentra detenido… Por el contrario, el alcalde fascista de Albox le echa una mano a Eloy (10/07/39): en la iniciación del Movimiento fue perseguido por los elementos marxistas, quienes le obligaron a trasladarse a Vera. Su conducta moral es buena… Hay un informe posterior (02/01/40), dirigido a la Comisión Depuradora del Magisterio, con preguntas y las respuestas que da el sargento de la Guardia Civil, de Albox (sic): ¿Perteneció a sociedades secretas? Se le supone pertenecía a la Masonería. Labor en la escuela. La de un mal maestro. Generalmente la tenía casi siempre abandonada, para dedicarse a la propaganda de la política izquierdista. Conducta política, moral, social y religiosa. Su conducta política marxista y no es religioso (…). Cualquier otra noticia de interés. Con la República ha sido alcalde en esta localidad, diputado provincial por Almería, y muy simpatizante del fatídico Azaña.
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| A la izquierda, la casa donde daba clase |
A principios de 1940, el jefe de la FET y las JONS, de Zurgena, Félix Alascio escribe: Nos consta de que cuando tuvo que retirar el crucifijo de su escuela se lo llevó a su casa y lo ha conservado hasta la fecha habiéndolo tenido colocado en su dormitorio. En parecidos términos se expresa el juez municipal de Zurgena, donde el hermano de Eloy trabaja de secretario en el Ayuntamiento. A pesar de ello, la Comisión Depuradora, a la vista de los informes negativos de algunos guardias civiles y del párroco de Vera, propone: Que se sancione al dicho maestro separándole definitivamente con pérdida de todos sus derechos (10/05/40). La Comisión Superior Dictaminadora de Expedientes de Depuración, de Madrid, no se queda atrás y propone al ministro un año después: Separación definitiva en el servicio y baja en el escalafón. Por si esto fuera poco para el inculpado, en julio de 1941, la Comisión Depuradora de Almería lo acusa de pertenecer a la Masonería con el nombre simbólico de Costa, Logia Evolución y Grado 1, desde el 27 de marzo de 1935, basándose en un informe del Servicio Nacional de Información e Investigación. Eloy contesta en el plazo de diez días, exponiendo las mismas alegaciones e informes que dispone: En la prueba documental que acompaño, queda desvirtuado por su inconsistencia el cargo que se me formula. Serón, 7 de agosto de 1941. En la posguerra hubo miles de depuraciones, encarcelamientos y, lo que es peor, fusilamientos masivos. Hay un escrito anónimo a mano, fechado en Madrid (28/04/41), sin que figure el cargo o autoridad, ni el sello, que ordena lo siguiente: procede a la suspensión de empleo y sueldo por dos años, traslado forzoso fuera de la provincia con prohibición de solicitar nuevo destino en cinco años e inhabilitación para cargos directivos y de confianza. En agosto de 1941, el párroco de Serón informa que el maestro cumple los deberes como un buen católico habiendo cumplido en los dos años con el precepto Pascual… A la vista de los antecedentes e informes, la sentencia del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (12/01/42), firmada por el conocido general Saliquet dice así: Resultando que ingresó en la Masonería en noviembre de 1932, en la logia Venus número 10 de Águilas (…), revelan su escasa malicia y lo insignificante del daño causado… Fallamos que debemos condenar y condenamos, como autor de un delito consumado de masonería, a la pena de doce años y un día de reclusión menor, y accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para el ejercicio de cualquier cargo del Estado. Sin embargo, la sentencia añade que se eleva la propuesta al Gobierno para que el indulto alcance a la pena principal y podría quedar reducida a seis años y un día de prisión mayor. Y eso que reconoce que la escasa malicia y el daño causado fue insignificante.
Tras pasar varios años en el Penal de
Burgos, en 1948, Eloy envía una solicitud al ministro de Educación, deseando
acogerse a la Ley de 10/02/39 para su rehabilitación (…), proponiendo como
informantes de su conducta pública y privada, a los señores D. Luis Molina
Gómez, a un médico de Albox y al comisario de policía de Granada, Daniel
Cepero. La contestación la recibe a través del secretario del Juzgado
Municipal, Número Uno, de Granada, Nicolás María López: Que como consecuencia
de su instancia, se oficia petición al Excmo. Sr. Ministro de Educación Nacional
dándole cuenta de que por este Tribunal no existe inconveniente en que sea
repuesto en el ejercicio de su profesión de maestro, pero sin ostentar puestos
de mando y confianza… Han quedado atrás los años de plomo y de cruel
represión, ahora la Dictadura de Franco quiere dar otra imagen, pues en Europa
la observan con lupa. En abril de 1949, Eloy de nuevo se dirige al ministro.
Alega que fue suspendido de empleo, cobrando la mitad del sueldo, hasta
febrero de 1942 en que dejó de percibirlo. En esta fecha se encontraba en la
Prisión de Burgos, pero no le notificaron la resolución de su expediente de
depuración profesional, por lo que solicita la revisión del mismo como maestro
nacional propietario procedente de las oposiciones libres del año 1917. En
marzo de 1949, el cura arcipreste de Albox emite este informe: Perteneció a
las distintas asociaciones religiosas. Por información recogida de personas
fidedignas… contribuyendo con su concurso personal a la enseñanza del Catecismo
en las escuelas. El director de la entonces Academia Isidoriana granadina,
Luis Molina Gómez, también le echa una mano: Prestó sus servicios como
auxiliar, cumple con todos sus deberes como buen católico… (25/05/49). Eloy
residía entonces en la calle Molino de la Corteza de San Andrés, nº 9, de
Granada. En su expediente, consta otro informe de Atanasio Martínez, cura
ecónomo de Castilléjar (09/06/59): Es una persona de intachable conducta moral
y religiosa, y de probada honradez y fidelidad. En parecidos términos, pero en
dos folios, se expresa el alcalde de Albox. También viene un escrito, firmado
por el jefe del Registro Central de Penados y Rebeldes, de fecha 27/05/59:
Certifico que consultadas las notas que obran en este Registro, no aparece
ninguna que haga referencia a Eloy… que le impida el desempeño de la actividad
para que se solicita la presente. Esta certificación está solicitada para
ejercer la profesión de maestro nacional. Algún amigo importante intercedió
para que no lo inscribieran en el Registro de Penados.
Eloy tiene ya 62 años y, con esta buena noticia, de nuevo vuelve a la carga con el ministro: Al desaparecer la inhabilitación para el ejercicio profesional, queda expedito el camino para solicitar de V.E. la revisión de mi expediente profesional. En octubre de 1959, el inspector del Consejo de Almería escribe: después de enumerar los pueblos en los que estuvo ejerciendo de maestro, con buena conducta, Cañada de Lodbar, Albox y Vera, concluye que en la actualidad reside en Castilléjar y según informes recibidos observa buena conducta…Y para que conste y se una al expediente de rehabilitación incoado por el interesado, se expide el siguiente informe… Por eso el maestro se vino huyendo a Castilléjar, donde nadie podía acusarlo de rojo, no había cuartel de la Guardia Civil y la represión en la posguerra fue menor. A pesar de los años de cárcel y de la inhabilitación se puede decir que tuvo suerte, aunque se pasó el resto de su vida buscando testigos por todos sitios, que informaran bien de su vida moral y religiosa, para defenderse de las graves acusaciones, y escribiendo a las autoridades…
La maestra Dorita Carasa me envió esta
carta, en junio pasado: Voy a intentar decirte algo de mi tío D. Eloy: Se casó
con Dolores Avellán Gómez, hermana de mi abuela y tuvo un hijo que murió a los
9 años. Después de destituirlo de su carrera, se fue a Castilléjar y alquilaron
la casa de la calle Rosario donde empezó a dar clases particulares para ganarse
la vida. Como se le juntaron muchos alumnos, de todas las edades, tuvo que
tirar un tabique en la parte de arriba y formar un gran salón, donde daba
clases. Como persona era excelente y como maestro excepcional, con él había que
aprenderse las cosas por pantalones, si no, te tenía allí sentado las horas
muertas hasta que te lo aprendías. Tenía mucho genio, pero sólo cuando
preguntaba algo y no lo sabías, ya que en la vida normal, diaria, era muy
afable y educado con todo el mundo. Recuerdo su gesto, tan temido, de morderse
la lengua cuando fallabas en algo, pero nunca chillaba ni faltaba al respeto a
nadie. A principios de los 60, D. Miguel Lozano y él montaron una academia, con
el propósito de preparar a un grupo de niños/as, en el que yo me incluyo, para
examinarse en Huéscar, en la Sección Delegada del Instituto Padre Suárez que
acababa de estrenarse. Nos apuntamos un buen grupo de niños y tú, como yo, te
acordarás de las calamidades que tuvimos que pasar. Él daba matemáticas, D.
Miguel Geografía, Francés y no sé si algo más y otros maestros, entre ellos D.
Emilio Carmona, que daba ciencias naturales, creo recordar. Hubo después más
maestros, pero no puedo acordarme de sus nombres. Tenía un afán terrible porque
estudiáramos y saliéramos con alguna carrera, algo impensable en aquellos
tiempos, pero él siempre decía a los padres que si había que vender bancales,
que los vendieran, que lo primero era estudiar.
La pena es que un buen día, después de
estar tomando el fresco hasta altas horas de la noche en la plaza, en la puerta
de mi abuela, se despidieron para ir a dormir y al rato fueron llamando a toda
la familia porque había muerto, según dijo el médico de una angina de pecho,
antes de meterse en la cama. La academia siguió, pero siempre se notaba la
falta de D. Eloy, ya que nadie lo pudo superar, sobre todo en matemáticas que
era estupendo y por el gran apoyo moral que nos inculcaba. Siempre fumaba en
pipa o cachimba, no sé si te acordarás y tenía la costumbre de echar la ceniza
en la papelera del cuarto de baño. En una ocasión no estaría bien apagada y los
que estábamos en clase vimos salir humo por el pasillo y es que estaba ardiendo
la papelera. Mi tía subió corriendo y le decía que ya se lo había anunciado
varias veces que iba a pasar, hasta que pasó. Nunca se le oía hablar de
política, era una persona tolerante y educada y jamás demostró ser contrario al
régimen de Franco, lo que pensara se lo guardaría en su interior. Yo era una
niña y no me daba cuenta, pero a mis padres sí los oí comentarlo con
posterioridad y alabarlo en todos los aspectos.
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| Entrada a Castilléjar, con los Barrancos al fondo |
Cuando yo tenía siete años fui a la clase de don Eloy y lo recuerdo con cariño. Yo era un flojo, pero aprendí pronto que si no te sabías la lección te arreaba un capón que veías las estrellas. La lección la tomaba sentado en su escritorio y en su clase permitía que los niños tuviéramos un braserillo de picón, donde poníamos los pies para calentarnos. Era una lata grande de sardinas, enganchada con un alambre, y le dábamos vueltas durante el recreo para que se avivara el picón. El maestro falleció el 23 de julio de 1962, recuerdo que vi su cadáver en el ataúd y todavía tengo grabada aquella imagen, aunque no recordaba su cara. Ahora, al cabo de medio siglo, por las casualidades de la vida me he vuelto a encontrar con el viejo maestro, en un cruel y sórdido expediente de 118 folios plagado de acusaciones sin fundamento, donde destaca su preciosa letra bastardilla aunque la mayoría de sus escritos están redactados a máquina. Por esas páginas oscuras –han permanecido ocultas 74 años– desfilan docenas de testigos, la mayoría a favor y unos pocos en contra, con alegaciones y razonamientos que a veces hacen sonreír porque tenía que declarar y demostrar que observaba una buena conducta y que era buen cristiano. A pesar de la forma culta que redactaba, de sus hábiles razonamientos y de los testigos que presentaba, sus peticiones apenas fueron atendidas. Don Eloy viajó y visitó a gente importante, para que declarara a su favor, pero a pesar de que lo ayudaron muchas personas buenas y de que las acusaciones de los testigos eran débiles –los informes de la Guardia Civil tenían mucho peso–, fue condenado a prisión y al final murió con la pena de no ser rehabilitado para ejercer como maestro nacional. Su delito fue haber sido masón, socialista y alcalde durante la II República. Con todo, hay que decir que la condena podía haber sido mayor. Al exalcalde republicano de Orce, Simón Castellar, lo condenaron a cadena perpetua en el Penal de Burgos aunque años más tarde salió en libertad. Por pertenecer a la UGT en Castilléjar y auxiliar a la rebelión, a muchos vecinos les echaron doce años de prisión y, por insultar a la guardia y auxiliar a la rebelión, fusilaron a otros en Granada.
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| El buró de don Eloy. Foto de Julio Carasa |
Debo señalar que al cura don Atanasio lo conocí en mi infancia. Pero don Eloy es ya patrimonio de todos los que le conocieron y de aquellos niños que pasamos por su escuela, por su tesón, por su entereza y dignidad frente a los años terribles que pasó en el penal de Burgos y por la cruel represión que padeció. Es un ejemplo para los maestros y los alumnos por su incansable lucha, por su generosidad y talla humana, pero hoy ya conocemos sus buenas obras a través del expediente que le abrieron por masón: intercedió consiguiendo la liberación de muchos encarcelados y salvó a otros de ser fusilados. La verdad estaba oculta y perdida entre miles de expedientes de represaliados por la Dictadura, concretamente por el Tribunal para la Represión de la Masonería y el Comunismo, por lo que merece que le dediquen una calle en Castilléjar, donde está enterrado. Entre unos y otros hemos sacado a la luz la guerra civil que padeció don Eloy, de ahí que con 65 años estuviera envejecido completamente y con aspecto cansado, como se aprecia en la foto que fue tomada dos meses antes de morir. Aparece en medio de Pepe 'el de Rosa' y Emilio Navarro, debajo, Piedad Carasa y varias jóvenes de entonces. Don Eloy lleva los pantalones subidos pues quiero recordar que usaba tirantes. Es parecida a la última foto que le echaron al también envejecido Antonio Machado, unos meses antes de morir.
Quiero dar las gracias a la escritora Carmen Hernández Montalbán, pues me facilitó la dirección para pedir el expediente, y a las sobrinas de don Eloy, maestras también como él: Dorita Carasa, su hermana Josefa (exalcaldesa de Castilléjar) y Consuelo Triguero.
Publicado en el libro Artículos del Altiplano y de Granada, de Leandro García Casanova (2014) Abajo, declaración jurada y solicitud al Ministro de Educación, en 1939, de don Eloy
lunes, 15 de diciembre de 2014
BIBLIOTECAS O COHETES
| Bibliotecas de Andalucía y la Pública |
Por el grosor del polvo, en los libros de una
biblioteca pública, puede medirse la cultura de un pueblo. John Steinbeck
Hoy es el Día Mundial de las Bibliotecas y la cosa no está precisamente como
para tirar cohetes. En 1988 sólo había
trece o catorce bibliotecas en toda la provincia de Granada, de manera que
el panorama cultural no podía ser más desolador. En cambio, en el 2002, se alcanzaban 85 casas de la cultura para 168
pueblos. Es evidente que todavía queda mucho camino por recorrer, pues son
muchas las que se cierran durante el verano, o cuando se acaba el contrato
temporal del encargado del local o bibliotecario. En Granada, la Biblioteca Pública Provincial, con 50.000 lectores,
es una de las más importantes de Andalucía y desarrolla actividades culturales,
como conferencias, presentación de libros... También hay que destacar la Biblioteca de Andalucía, que trata
sobre temas regionales y de investigación.
Las bibliotecas municipales están bien dotadas, especialmente la de la Chana, que es la principal. Luego están las bibliotecas del Salón –su directora siempre está haciendo alguna actividad cultural–, del Zaidín, del Albaicín y de Almanjáyar. Se puede decir que los diferentes ayuntamientos de Granada se han preocupado por estos centros de la cultura. En cuanto a los pueblos del Área Metropolitana, prácticamente todos tienen bibliotecas. Albolote y Churriana funcionan bien, aunque el alcalde churrianero concede demasiadas licencias de naves industriales en la Vega. ¡Cómo ha cambiado el paisaje de la carretera de Granada a Las Gabias desde su apertura! Señalar también que la Biblioteca de los Ogíjares –con unos 10.000 habitantes– ha sido cerrada provisionalmente por la nueva corporación. Y Cenes de la Vega aún no tenía biblioteca antes de las elecciones municipales. En el lado opuesto se encuentra Motril, que cuenta con cuatro casas de la cultura y con servicios de Internet. A todo esto, hay que recordar que las bibliotecas son municipales y por tanto dependen de la corporación local.
En la Alpujarra sólo se ven bibliotecas en los pueblos más
importantes, como Órgiva, Lanjarón,
Ugíjar, Cádiar, Pitres... Pero, en las demás localidades, no saben lo que
es una sala de lecturas ni tienen donde leer. Dentro de la comarca de Guadix, en Alquife todo es antiguo: el edificio, los
muebles y los libros. En Cogollos,
la casa de la cultura está en un piso pequeño y cuenta con pocos libros.
Tampoco tiene un bibliotecario, sino que se turnan varias personas. En La Peza quieren abrirla y tanto Benalúa como Dólar disponen de buenas
bibliotecas. En cuanto a la comarca de
Baza, hay que reseñar que la anterior corporación de Benamaurel –los hijos de Maurel– necesitaba una dependencia y no se
le ocurrió nada mejor que dar el
cerrojazo a la casa del libro. En Cúllar
también la cerraron. ¿Para qué necesitamos aquí una biblioteca, si de toda la
vida se han apañado con el casino?, dirían los mandamases. En Cortes tapiaron algunas ventanas, quizá
para darle más lustre al local. Y en Zújar
también disponen de un edificio tan antiguo como los libros.
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| Biblioteca Gonzalo Pulido de Huéscar |
Sobre Huéscar decir que le hacen contratos temporales al bibliotecario de manera que, cuando termina el contrato, se cierra la casa de la cultura. Y en Castilléjar ocurre tres cuartos de lo mismo: permanece cerrada durante el verano y contratan a la bibliotecaria en octubre. Y en Castril, pues un cuartillo de lo mismo. En Galera están montando la biblioteca y en Orce quieren abrirla. Sin embargo, a la hora de tirar cohetes, ¡ay, amigo mío!: Cúllar se fundió 33.000 euros por las Fiestas de San Agustín, y Castilléjar quemó 42.000 euros en la Feria de Santo Domingo. En cambio, los municipios de Baza y Motril suben el listón de los petardos hasta 240.000 euros cada uno en sus respectivas ferias. Si en Huéneja celebran a la patrona lanzando tres mil cohetes, nosotros tenemos que lanzar unos cuantos más, le confesaba el alcalde de Dólar a María Ruiz, la corresponsal de IDEAL. Efectivamente.
¿Para qué quieren una biblioteca, si tienen el hogar del jubilado?, dirá más de uno. Cicerón opinaba que si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo. Y no estaría de más recordar a Ricardo León: Los libros me enseñaron a pensar, y el pensamiento me hizo libre. Se dice que el saber no ocupa lugar pero es evidente que las personas que no saben, ocupan los últimos peldaños de la sociedad. Y los pueblos poco instruidos, donde apenas se lee, caen fácilmente en manos del caciquismo y la manipulación. Pero me consuela ver escrito en un folio, a la entrada de la Biblioteca de Las Gabias: Aquí leer es gratis. En el Día Mundial de las Bibliotecas –que ni siquiera se celebra–, la cultura se merece un sencillo artículo, expuesto sin acritud y un poco a vuela pluma. Aunque mucho me temo que algún edil me niegue el saludo. Sin embargo, cada pueblo tendrá que decidir su propio destino: si quiere una biblioteca o humo de cohetes. El ejemplo lo tenemos en la construcción por la Junta de una biblioteca en Tombuctú, para poner a salvo más de 3.000 manuscritos andalusíes del siglo XIV –se han conservado entre las arenas del desierto–, trasladados allí por un morisco toledano.
Posdata: que si abren alguna
biblioteca o tengo que rectificar algo, mucho me alegraré de ello. Adiós.
Artículo
publicado en Ideal, el 24 de octubre de 2003
viernes, 12 de diciembre de 2014
PASEOS POR ORCE
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| Familia materna y mis padres en Orce. 1961 |
Primero: Que doña Adoración Castellar es dueña en pleno
dominio de la mitad indivisa de la siguiente finca, con su hermana María del Carmen: una tierra de riego
de primera clase, llamada Suerte de los Pobres, por bajo de la era de Maeso,
que mide una fanega y cinco celemines, que linda... Título: La adquirió por
adjudicación, que se le hizo en la partición de bienes de doña Mercedes Ortiz Martínez, aprobada por escritura otorgada el
veinte de diciembre de 1927... Su valor, seiscientas pesetas (precio de 1948)... Cuando leí estas líneas en agosto de 2001 a mi tía sor Carmen, la monja, debieron de
acudir a su memoria no pocos recuerdos: ¿Y de dónde has sacado tú esta
escritura? Le respondí que la encontré entre las pertenencias de mi
madre, cuando falleció. La escritura de división de la herencia, debido a los
años, despedía un fuerte olor a papel rancio. Fue entonces cuando mi tía me
contó una antigua historia que yo ignoraba: La abuela Adoración
Castellar murió a consecuencia del parto de tu madre y, entonces, doña Mercedes Ortiz, que fue una bienhechora para el pueblo, puso a
nuestro nombre ese trozo de tierra para que, según ella, ‘no les falten
alimentos a las niñas’.
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| Simón Castellar en Barcelona, años 50 |
A
continuación me contó lo que le pasó a su tío, Simón Castellar, el alcalde republicano de Orce: Durante la
guerra se lo llevaron preso y estuvo varios años en el Penal de Burgos; cuando le dieron la libertad, tus padres que
vivían en Galera fueron a recibirlo,
pues entonces no había coche de línea a Orce.
Decía tu madre que daba pena de verlo, y él también sintió mucha vergüenza que
lo vieran en ese estado: ‘Llevaba los pantalones atados con una guita, una
camisilla medio rota y unas alpargatas viejas’. Lo acompañaron montado en un
burro, que entonces tenía tu padre, y de esta guisa el pobre Simón hizo su entrada en Orce, aunque él tenía miedo de ir al
pueblo. Vivía en Los Caños y, como
la guerra lo había dejado arruinado, poco después se marchó con su familia a Barcelona. Luego pasó a
decirme que, cuando eran niñas, se entretenían en tirar piedrecillas por las
chimeneas de las cuevas. Y claro, como resulta que las chinas caían en el caldo
de los pucheros, algunas viejas salían con las tenazas en la mano,
diciendo: Mal dolor sus dé... Aquella tarde mi tía, sor Carmen, disfrutó contándome
muchas historias de su pueblo, pues, desde los 18 años en que salió, apenas si
había vuelto a visitarlo. Se acordaba de los pregones del Pinchaúvas: Por
orden del señor alcalde, se hace saber lo siguieeente... O bien me
decía: Este pobretico le daba al ‘pirriaque’, y este otro estaba todo
el día como el marranico de San Antón.
Yo entonces le enseñé un escrito muy antiguo de mi madre, que en
las largas noches de invierno nos leía alguna que otra vez. Eran las Hordenanzas que son para la conservación y buen gobierno de la villa de Horce. Y
mandaban que nadie tomase uvas sin licencia de su amo, pero el que
fuere de camino pueda tomar un racimo e no más. En cuanto a los harineros, se les ordena que tengan las cribas
sanas, para que no se mezcle el
trigo con las granzas. Y en el invierno se permitía la corta de
carrascas para leña, pero no por el pie del árbol, y dejando
siempre horca y pendón, so pena de 600 maravedíes y pérdida del hacha. Esta
otra ordenanza obligaba a los mesoneros que, por una cabeza de carnero,
con sus garbanzos y cebolla asada, lleven un real y un cuartillo. A
los panaderos mandan que den el pan cabal, bien cocido y sin salvado
(...). No se eche centeno en la era, do se eche el trigo (...). En
tiempos de tempestades y avenidas de lluvias se favorecerán unos a otros, pues
es obra de caridad... Yo nunca había visto así de alegre a mi tía,
pero al anochecer, cuando nos despedimos, me hizo esta confesión: He
venido a verte, hijo, porque tengo ya 80 años y no sé si para el próximo verano
podremos echar otro ratico como éste.
Hace
unos cuantos años cogí el coche y me presenté en Orce. Hacía cuarenta y tantos que no me pasaba pero, llevado de la
intuición, atravesé la Plaza Nueva,
torcí por la calle de las Tiendas y
por la cuesta subí hasta las Cuatro
Esquinas. Tal y como yo recordaba –mi imaginación infantil entonces lo
hacía todo mucho más grande–, allí seguía como siempre la casa de mi abuelo Paco,
el Fragüero, ahora cerrada a cal y canto, y puesta en venta:
como un testigo mudo del implacable paso del tiempo. Habían pasado demasiados
años, tantos, que en la descolorida foto que yo conservaba, donde a la puerta
aparecen sonrientes mis padres, abuelos, tíos y algunos niños, apenas si
quedamos unos cuantos para contarlo. Por curiosidad, le pregunté a una anciana
que vive enfrente: Me acuerdo de ti cuando eras muy chico –me dijo la
buena mujer–. Y tu madre se venía muchas veces a mi casa... Aquello me
llegó al alma, pues no podía imaginar que alguien se acordara de mí después de
tanto tiempo.
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| José Gibert. Ideal |
Esta
historia, como le digo, estaría incompleta si no tuviera un recuerdo para el paleontólogo catalán José Gibert, que
tuvo la dicha de descubrir en la cueva de Tomás Serrano –donde, según
éste, las piedras se le asemejaban huesos–, la cuna de la vieja Europa: donde se mecieron y echaron a andar
nuestros primeros padres, en medio de leyendas y de mitos que se pierden en la
noche de los tiempos. Y sin embargo, a pesar de las incomprensiones, Gibert ya forma parte de la historia de
Orce, y Orce es su patria. Durante muchos años, y cada cierto tiempo, he
tenido un extraño sueño que siempre era el mismo: yo estaba en Orce y me encontraba solo e indefenso
en mitad de la calle, vestido con un pijama que mi madre, en realidad, me
obligó a ponerme –pero que a mí me daba vergüenza–, en vez de mis
pantaloncillos cortos de siempre. Lo cierto es que, desde que hice aquella visita a la antigua casa de mi abuelo, no he
vuelto a soñar con Orce. Fue un reencuentro con mi pasado, donde
desaparecieron para siempre los fantasmas de mi infancia.
Posdata: También recuerdo, en
aquellos años del comienzo de los sesenta, que yo era amigo de Damián, el hijo del pescadero de Orce,
pero, un día, en la calle de las Tiendas,
me vi acorralado por tres zagales, que querían calentarme por el mero hecho de
ser de otro pueblo: ¡Que no se escape…! Todavía no me explico
–les haría un quiebro– cómo salí por piernas de aquella encerrona y subí la cuestecilla de la calle del Ángel
al trote, como alma que se lleva el diablo, porque la cosa no estaba como
para pedirles explicaciones. Por eso, cuando llego a Orce y paso por sus viejas calles –hablo con sus gentes o
simplemente veo unas habas desparramadas en la era, secándose al sol–, me
vienen recuerdos que ya tenía olvidados, pero que han quedado grabados en las
fotos que nos hacía mi padre. Estando en Granada,
en los años ochenta, fui a saludar a un castillejarano y, un hombre ya mayor
que estaba a su lado, me preguntó: ¿Tú tienes algo de Orce? Sí, mi
madre es de allí, acerté a responderle. Pero ya no me preguntó más ni
dijo esta boca es mía. Aquello, como es natural, me dejó intrigado. Ya decía el poeta Rainer María Rilke
que la única pátria que tiene el hombre es la infancia.
Publicado en Ideal el 10 de noviembre de 2001, y en mi libro Artículos del Altiplano y de Granada, 2014
Nota. Maribel Castellar
Cebollada me encontró por Facebook, el pasado septiembre, y resulta que es prima mía y nieta de Simón Castellar.
Este era hermano de mi abuela Adoración,
junto a otro hermano que emigró a Argentina. Si alguien tiene alguna noticia de
este o de sus hijos, lo agradeceríamos. Maribel
me escribió esto: “Siempre había escuchado que Simón Castellar estaba en una cantera de Dos Hermanas, ya que mi abuela
iba allí a visitarlo. Yo no lo llegué a conocer, murió antes de que yo
naciera, en Barcelona, creo que sobre el 62-63. Era muy alto. Un amigo
orcerino le propuso que ambos se pegaran un tiro porque sabía que iban a ir a
por ellos, pero mi abuelo no quiso porque no había cometido ningún delito. El
amigo se suicidó después. Me gustaría
volver a Orce algún día, tengo muy buenos recuerdos de cuando iba allí de
pequeña”.
Yo busqué en Google y encontré esta información. “El campo de Los Merinales fue un antiguo campo de concentración situado en el término municipal de Dos Hermanas, provincia de Sevilla. Durante la dictadura del general dictador Francisco Franco, entre los años 1940 y 1962, cumplieron condena de trabajos forzados en este lugar, unos 10.000 presos políticos que construyeron sin ninguna maquinaria, un canal de 150 km de longitud llamado Canal del Bajo Guadalquivir, también conocido como Canal de los Presos. El campo se clausuró en 1962, 23 años después del fin de la guerra civil española”. Hace bastantes años, Informe Semanal le dedicó un programa al Canal del Bajo Guadalquivir, construido por presos políticos. La foto de Simón Castellar es de Maribel.
Hay que recordar que se llamaba Simón Castellar, y no Simón
de Castellar, como erróneamente figura en la placa de la calle que le dedicaron en Orce.
Sus nietos, Maribel y Sebastián Castellar, otros tres nietos y un servidor,
sobrino nieto, estamos agradecidos a la corporación del Ayuntamiento por
el reconocimiento con quien fue alcalde
de Orce, durante la II República. Asimismo, esperamos que se corrija el error en el
apellido, como le pidió Maribel al
alcalde, José Ramón.
Video, 'Presos del silencio'. Entre 1939 y 1962, miles de presos políticos participaron en la construcción de los 160 kilómetros del Canal del Bajo Guadalquivir, conocido popularmente como “El Canal de los Presos”.
https://www.youtube.com/watch?v=ZJ-TUtDTzEQ
Orce, memoria del siglo XX (2004), de Antonio Guillén Gómez
jueves, 4 de diciembre de 2014
PRESENTACIÓN LIBRO 'ARTÍCULOS DEL ALTIPLANO'
La portada, contraportada y maquetación la ha llevado a cabo el escritor Antonio Medina Guevara. El cartel ha sido diseñado por Luis Dengra Felgueres, del Centro Guadalinfo de Castilléjar.
Es una edición de autor y se lo dedico a la generación de mis padres


















