lunes, 30 de diciembre de 2013
FUNCIONARIO CAMINA LIGERO
El video es genial, un derroche de imaginación, asín que yastás pulsando el play o el pon
jueves, 19 de diciembre de 2013
LOS CUADRILLEROS DE LA NAVIDAD
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Hermandad de Ánimas de Castilléjar, años 60. Leandro García |
El Día
del Nacimiento (25 de diciembre), vuelta por lucha: a misa, merienda y juerga,
me dice Dolores Mañas, la Manca. ¡Entonces hacíamos unos bailazos!... Yo,
comparación, estaba bailando con mi novio, y llegaba otro y decía: ‘Dos pesetas
porque se vaya el novio y no baile más. Y, claro, éste subía a cuatro
pesetas. Pues yo doy seis, replicaba el otro... Pero cuando uno decía, ¡ánimas
benditas!, entonces se plantaba, y al otro le tocaba pagar todo lo que habían
apostado. Así era el baile de Pujas en Castilléjar. En esto, Dolores no
puede evitar un ramalazo de nostalgia: Nosotros nos ‘casemos’ después de la
guerra y la tía María la Bolilla fue la guisandera. Josefa, la del pan, va
directamente al grano: Con tres celemines de harina, salían unos siete panes
de a quilo... En los años 50, teníamos que hacer turnos por Navidad: diez o
doce mujeres venían por las noches a hacer sus dulces caseros, y por el día
cocíamos el pan. Josefa recuerda que entonces las mujeres amasaban en su casa, en una artesa, y nosotros íbamos por las casas recogiendo los panes en una
tabla. También teníamos que salir todos los días a por una carga de leña al
monte, aunque estuviera nevando. En estas andanzas me acompaña Rafaelillo, el municipal,
y me cuenta que algunos niños, cuando no se portaban bien, la víspera de Reyes
encontraban los ‘alpargates’ en la ventana llenos de cagarrutas de las cabras.
Y luego, cuando se anima, me larga este villancico: Esta noche es Nochebuena y
mañana es Navidad, / saca Perico la bota que nos vamos a ‘chispar.
Andrés
Martínez, el molinero, es la viva memoria de lo que ocurría en Castilléjar en
los años treinta: Por abrazar a la novia, vale tanto, señalaba el encargado
del baile de las Ánimas. Y tú tenías que pujar: ‘¡A ver, tráeme a fulana que
quiero bailarla! Pero Andrés asegura que hubo muchos palos por esto y que
entonces, con una peseta, te corrías una juerga. Rafa Cuevas, director de
las revistas Úskar y Cuadernillos de la Sagra, de Huéscar, me acompaña a la
aldea de La Parra a visitar a Roque Rodríguez, apodado el Abujeros, que
escribe trovas y también canta con los Cuadrilleros de San Clemente: ¡Abran
las puertas del templo!, / que venimos a adorar a Jesús Sacramentado / que está
puesto en el altar. Este canto lo hacemos en la ‘mesma’ puerta de la iglesia
y luego le vamos cantando al cura mientras se viste. Tocamos hasta cincuenta
coplas en la misa del Día del Nacimiento. Y el juglar nos canta esta trova
popular: ¡Santo, Santo, Santo, San Antón! / ¡Qué Santo tan ‘afortuno’! / Tú ya
tienes tu lechón, / ¿pero cuántos no tendrán ninguno? Mariano Teruel, el
Barranquero, también se deja caer: ¡Oh divino San Antón! / Antes de que se
cumpla el plazo, / si me guardas el lechón, / yo te traeré un espinazo. Y a Rafa le sienta bien el relente del pantano: Ojalá, que en vez de ir dando
voces por la vida, pudiéramos sentarnos a la lumbre a contar nuestra historia,
o cantar como hoy una improvisada trova. Seguro que nos iría mejor.
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Plaza Mayor de Huéscar |
Es la
una de la tarde del Día de la Inmaculada y, en la plaza Mayor de Huéscar, la
gente se va animando mientras los bares no dan abasto. Llama la atención un
pequeño remolque con este letrero: Peso 180 kg. Por curiosidad, uno se asoma
al remolque y descubre, con asombro, al cerdo –con perdón- más grande que haya
visto en su vida. El animal, que parece un hipopótamo de secano, está echado
sobre un poco de paja y lo único que mueve son los hocicos, como diciendo: ¿Qué habré hecho yo para que me miren tanto? Seguramente ignora que un poco
más allá, en la otra esquina, están vendiendo las papeletas y preparando el
saco: ¡Oiga, a cuarenta duros la tira! Pero, a las dos en punto de la tarde,
Huéscar parece la ciudad sitiada de Kandahar: el estampido de los cohetes
retumba sobre el azul cielo güesquerino, y los lugareños, presurosos,
convergen desde las calles hacia la plaza Mayor, porque la función va a
empezar: ¡Señores, hagan el favor, se va a proceder a la rifa del marrano de
San Antón! Todas las papeletas vendidas, con el nombre de cada comprador, se
meten en un saco. Y ya sólo queda esperar a que salga el número agraciado. Pero estoy por decirle que el cochino –con
sus 16 arrobas- va atando cabos: ¿Y qué estarán celebrando hoy con tanta gente
y tanto petardo? Sin embargo, la tradición se ha perdido ya: Antiguamente, al marrano lo dejaban suelto por las calles y se pasaba
todo el verano comiendo –trigo, panizo o lo que le echaran-, hasta que lo
rifaban por la Inmaculada, señala Rafa Cuevas.
De La Puebla de Don Fadrique se dice que es la Puerta de Andalucía, pero el portal
debe estar abierto porque un frío de nieve de la Sagra –sierra sacra- da la
bienvenida al forastero. Esperanza Rodríguez, presidenta de la Asociación Local
de Mujeres Conmu, me explica que, en la madrugada del 8 de diciembre, los
tres despertadores –que llevan dos farolas y un Cristo– van llamando a los
componentes de la Hermandad de las Ánimas. La procesión del Rosario de la
Aurora comienza un poco después, a las seis de la mañana, y, al son de cantos
y rezos, van despertando al vecindario mientras amanece en La Puebla. Y más
tarde, sobre las ocho, se celebra la Misa de los Despertadores. Balbino
Sánchez y José Gómez dirigen el Hogar del Pensionista y me invitan a la
ceremonia de la Entrega del estandarte de la Virgen del Carmen –que tiene
lugar esa misma tarde– entre los miembros de la Hermandad de las Ánimas. El
hermano que lo recibe debe guardar el estandarte en su casa durante un año.
Posdata:
Este artículo salió publicado en Ideal de Granada, el 24 de diciembre de 2001 y en mi libro Artículos del Altiplano y de Granada (2014). Dolores Mañas y Andrés
Martínez fallecieron unos años después de la publicación. Josefa murió el 7 de
abril de 2018, mi madre amasaba en su horno todas las semanas, en los años
sesenta, y recuerdo a aquellas mujeres con el pañuelo en la cabeza, dándole
vueltas a la masa.
II Encuentro de Cuadrillas de Castilléjar, enero de 2013. Cuadrilla de Castilléjar. Dori Carasa
martes, 10 de diciembre de 2013
EL RINCÓN DE JUAN LÓPEZ
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Juan y Engracia Marín |
Estamos sentados al lado de la chimenea del bar ‘El Rincón’ y, cuando voy a hacerle la entrevista, Juan López me dice: “¡Es que estoy muy ‘cortao’, tú!...”. Nada, nada, tú tranquilízate. Al cabo de unos minutos, veo que Juan se ‘encarrucha’, coge carrerilla y se lía a pegarle capotazos al toro. La verdad es que cuando lo oigo en la cinta unos días más tarde, veo que se expresa bastante bien: dice lo que tiene que decir, sin pelos en la lengua. Y además, se nota que le sale de dentro del alma, como si fuera una confesión.
–Nací en el 48 en Los
Evangelistas, y recuerdo cuando bajaba al cine de Manolo, pues entonces valía a
tres pesetas el gallinero. Pero allí se pasaba mucho frío. Y luego, con los
amigos me daba unos interminables paseos por la calle Mayor, o bien nos íbamos
al bar de Faustino. Llevábamos unas cabezas de conejo y unas botellas de vino,
y allí cantábamos, bailábamos y cogíamos un buen pelotazo. Y, envalentonados,
salíamos a la calle y nos acercábamos a alguna muchacha que nos gustara. Y que
ésta te respondiera “pero, ¿adónde vas,
tío?”. Años más tarde, subíamos a Galera en bicicleta pero nunca hicimos ‘na’.
Siempre íbamos al baile, ¡pero nadie quería bailar con nosotros! El caso es que
subíamos todos los sábados y domingos, pero ya solamente a beber vino del país.
Y lo único que conseguí fueron muchos porrazos en el camino de vuelta, en
aquellas noches de ‘yelo’ y lluvia. Y hasta perdí un zapato en el Puente de
Hierro de Galera. La última vez que estuve allí fue en el 71, con Emilio, ‘el
Chache’. Después de hartarnos de vino, recuerdo que salimos de allí a las doce
de la noche. ¡Y llegamos a Castilléjar a las diez de la mañana, del otro día!
Con la que estaba cayendo y el barro que había en el camino, nos caímos muchas veces.
Y bueno, empecé a trabajar, emigré y me hice soldador. Hasta que me caí de un
andamio, desde una altura de dieciséis metros, en Crevillente (Alicante). Y me
quedé parapléjico en una silla de ruedas. Antes de todo esto, me había ido con
un amigo a un pueblo de Cuenca, donde conocí a una vecina suya y nos hicimos
novios. Yo le escribía cartas desde Alicante –como la cantante Cecilia-, o
cogía el tren y me presentaba en Cuenca. Luego seguí viéndola durante la mili
y, cuando tuve el accidente, le pedí montones de veces que me dejara por mis
circunstancias. Pero ella no quiso dejarme. Creo que entonces me salvó la vida,
pues yo continuamente tenía la idea del suicidio en la mente. Había cumplido
veintiún años y sabía que jamás iba a volver a caminar. Y bueno, ella tuvo
muchos más cojones que yo y consiguió que nos casáramos, cosa que yo no quise
en ningún momento.
El monólogo discurre sosegado junto
a la lumbre, y ahora Juan está en uno de esos momentos en que se siente seguro
de lo que dice. Pero, cuando se quede solo, es posible que se líe a pensar, a
pensar, y a pensar... Y claro, eso no es bueno. Sin embargo, eso ocurre cuando
se está sentado en una silla de ruedas (y sin estar sentado también): entonces
la dichosa silla no la tiene uno debajo del culo, sino encima de la cabeza.
¡Por montera! Se podría decir que la dichosa silla sirve para todo, pero no
aprovecha para nada; y además, pesa lo suyo, como el plomo. ¡Ahí está el
misterio! Porque, cuando uno anda, va para arriba y para abajo, entra y sale;
esto y lo otro.... Entonces mueves los pies mientras que a la cabeza le va
dando el aire y te vas fogueando. Pero, cuando ‘te regalan’ un cacharro de
éstos de por vida y te amarran a él, entonces la cosa cambia un montón... ¡Es
tan difícil querer a una silla de ruedas y hablarle en susurros, en esos
momentos de soledad, cuando el ánimo está por los suelos!... Como si fuera tu
sempiterna compañera. Pero Juan, en medio de la penumbra de su mente, ve cómo
el mundo sigue andando con sus miserias y completamente ajeno a su paraplejia.
–Pues bueno, me casé de blanco. Yo
no soy muy creyente, pero mi novia me dijo que no le quitara la ilusión de ir a
la iglesia vestida de blanco; y me pareció que debía transigir en algo y darle
ese capricho. Me casé y me vine al pueblo. Fui inmensamente feliz y siento no
haber ‘vivío’ con ella antes del accidente que me dejó inválido. Pero murió a
los dos años y creo que pasó conmigo lo peor de mi vida, porque yo me casé
antes de que me dieran el alta del hospital. Entonces, yo no estaba adaptado a
salir a la calle y a relacionarme con la gente en una silla de ruedas, porque
me tiré tres años y medio encerrado en un hospital de Madrid. Tanto los médicos
como las enfermeras me crearon una burbuja muy protegida y, después, cuando
salía por Madrid, siempre iba con ellos. Yo entonces tenía el mundo que ellos
me habían creado. Pero, volver a Castilléjar recién casado y en una silla de
ruedas, fue una situación bastante terrible. Y bueno, cada momento, cada día
que pasa, me duele mucho no tenerla a mi lado para compartir todo lo que yo
pude haberle dado. Sin embargo, no se lo pude dar nunca, porque estuvo poco
tiempo conmigo. Tras su muerte, me tuve que habituar a la silla de ruedas.
También he sufrido en mis carnes la marginación de la gente, aunque paso mucho
de ella. Los que fueron mis amigos de la infancia me ven y siempre me hacen un
saludo, pero como lejano y de cumplimiento. Y si comparten conmigo un café o un
vaso de vino, es por lástima; es como si, aparte de estar en una silla de ruedas,
yo tuviera también algún coeficiente mental bastante bajo. ¡Cosa que no es así!
Entonces paso de todo el mundo y no demuestro nunca que estoy triste; y cada
noche y cada día, pues me acuerdo de mi mujer. Te diré que he tenido
oportunidad de rehacer mi vida con alguna muchacha. Pero, cuando he estado
próximo a hacerlo, a dar el paso para compartir mi vida, mi soledad y mis
palabras con otra persona, siempre aparece el recuerdo de mi mujer –y matiza-.
¡Siempre me viene el recuerdo! ¡Ella es como la sombra que alarga su brazo
desde donde esté!
Parece un ‘Volver a empezar’, como
la película de José Luis Garci, donde trabajaba el desaparecido Antonio
Ferrandis. Pero, ahora, Juan López va entreteniéndose con los recuerdos que se
le escapan como el agua entre las manos: en esos momentos compartidos con su
malograda Maricarmen. Y tras los titubeos iniciales, habla como quien hace
tiempo lleva las cosas guardadas y te abre el corazón: corazón ‘herío’. Afirma
que tiene amigos que viven con la ilusión de que encuentren el remedio –o el
milagro–, que los libere de la tiranía de la silla de ruedas. Pero él está ya a
vueltas de todo y cree que morirá sentado. Aunque hace unos años me confesaba
sus esperanzas de poder andar algún día.
–Yo no creo en el más
allá, pero Maricarmen siempre me impide que yo pueda compartir mi vida con otra
persona... Porque yo sigo queriéndola a pesar de que murió en el 77. ¡Es como
si la tuviera todavía! Y cuando salgo a la calle, pues me pinto la cara como
pueda hacerlo un payaso en una función. ¡Porque la vida continúa! Pero yo llevo
dentro mucho más dolor que alegría, aunque creo que lo disimulo muy bien; y por
otro lado, la gente se ríe bastante conmigo –y matiza–, aunque no de mí. Pero,
vamos, por mi forma de estar y de comportarme, es un dolor oculto que yo llevo
dentro. ¿Qué cómo ando ahora? Pues, aparentemente y de cara a los demás, muy
bien; pero en mi intimidad, entre las paredes de mi casa, realmente estoy
bastante ‘hundío’. Ando de depresión en depresión, aunque nunca nadie me lo nota.
Y luego..., pues tarde o temprano tendré que buscar ayuda médica y de pastillas
para seguir viviendo. Vivo con mi madre, que tiene 84 años y está muy mal de
salud; y por eso me estoy manteniendo más o menos, llevando una vida normal.
Pero el día que se muera mi madre, ¡no sé!... –Juan se queda un momento
pensativo y, al poco, prosigue diciendo-: Podía explicar muchas más cosas, pero
lo he ‘resumío’ porque no creo que yo sea lo bastante importante como para que
llene páginas y páginas en un libro. Mi vida no tiene importancia para nadie,
excepto para mí, aunque ya te digo que podría entrar en muchos detalles –y con
ese orgullo, concluye diciendo-: te he contado muy poco para lo que realmente
puedo contar...
Cuando Juan termina
de hablar, le digo “y la función continúa, ¿no?”. Pero, lo que son las
paradojas de la vida, el desigual reparto de suertes y la tornadiza rueda de la
Fortuna: su hermano Manuel tiene una reluciente Harley-Davidson esperándole a
la puerta, ¡como una jaca alazana! Mientras que a Juan, el andamio alicantino
le regaló un sillín con sus dos ruedas, ¡como una penca mula cuatralba! No hace
falta que entres en detalles ni nos cuentes más cosas, Juan. Porque nunca
podremos comprender a quien está amarrado a una silla de por vida. Pero, ‘cucha’
que te diga, te podrán inmovilizar el cuerpo pero tú tienes que liberar tu
mente.
De
la novela, ‘Diálogos en la tierra de los
ríos’ (2003), de Leandro García Casanova
Posdata: Juan
recibió algunas críticas por esta entrevista que le hice, yo también recibí dos
críticas por otras semblanzas, aunque en general ‘Diálogos’ tuvo muy buena aceptación en todos
sitios, pues procuré no juzgar ni criticar a los demás, sino que traté de
reflejar la intrahistoria (las pequeñas historias) de un pueblo, a través de mis
recuerdos de la infancia. Sin embargo, no entiendo las
críticas a Juan, teniendo en cuenta el accidente que tuvo, que lo dejó impedido
en una silla de ruedas, y la pérdida de su mujer Maricarmen. ¿Tan difícil es
ponerse en su lugar e intentar comprender siquiera un poco su situación de
inválido? ¿O lo criticamos encima por lo que dice o deja de decir?
A nadie le gusta estar en un hospital –al
menos la mayoría tiene la oportunidad de que le den el alta–, o perder a un ser
querido, y menos aún estar amarrado a una silla de ruedas de por vida, sin
poder andar ni hacer muchas cosas que los demás sí podemos. En la entrevista,
Juan se expresa libremente y da rienda suelta a su sinceridad, manifestando sus
inquietudes, el sufrimiento que lleva dentro y afrontando la dura y cruel realidad
del día a día. No ofende a nadie, sino que dice cómo se siente en la silla de
ruedas, sin poder desplazarse, ni siquiera salir del pueblo para compartir sus
problemas con otros impedidos como él. Sí, sin poder llevar una vida normal
como sus paisanos y como todos nosotros. No hace falta decir que eso es muy duro.
Ni a mí ni a nadie nos gustaría estar en esa
situación, pues me faltarían fuerzas para sobrellevarla y posiblemente echaría
de menos la comprensión y la ayuda de los demás, que es el problema de siempre,
que nunca nos ponemos en el lugar del otro. Sólo nos importa lo nuestro y no
somos capaces de ver lo que ocurre más allá del tabique de nuestra casa y de
solidarizarnos con el prójimo o el vecino de al lado.
Estas
frases las decía Irene Villa, el otro día, en una entrevista en televisión:
“Las
barreras mentales son las más difíciles de saltar. Ya hemos llorado bastante.
Hay que reírse de uno mismo. La autoestima lo es todo, pero hay que
trabajarla”.
Juan López falleció el 27 de abril, tras una larga enfermedad. Con él se va un amigo y un ejemplo de la lucha por la vida. Esto es lo que me cuenta Mariquilla Galvez, pues chateaba con Juan López : "Hola buenos días pues si yo se lo que hablaba cómico, además es que tengo las conversaciones en el mesenger, y el lo tenia claro de que algo malo tenia, por la químico que le estaban dando que desvía que se ponía malísimo y que a cada un dos por tres tenía que estar en urgencias porque se le atoraba una sonda que creo que tenia,y como te digo están ahí las conversaciones, y me lo decía que lloraba mucho, y la ultima conversación que tuve con el me lo dijo que estaba llorando, yo trataba de animarlo, no le decía, no tu no tienes nada, sino que trataba de decirle que luchara, que los milagros existían...".
Ahora descansa en paz. Van más de 600 lecturas, a primeros de mayo
Comentarios en Facebook
- Leandro Garcia Casanova Hace dos años falleció Andrés el de la Lucre. El pasado año, Pepe Lózar y ahora, Juan Lopez.
- Carmen Martinez Lorente Se encoge el corazón con estas noticias. Me acuerdo de Andrés el de Lucre. No logro saber quien era Juan, pero Pepe Lozár, si es el que yo creo fue mi compañero de pupitre con D. Miguel y me he llevado un disgusto. Prefiriría estar equivocada. Vaya para su familia mis condolencias y para ellos un hueco en mi corazón
- Leandro Garcia Casanova Son paisanos muy cercanos a nosotros, que hemos tratado en la infancia y ves que se van yendo, Carmen Martinez Lorente
- Pedro Diaz Garcia todos mis conocidos mueren pero por el nonbre del la escuelalos recuerdo ke descansen despues iremosnosotros un abrazo el sabado en castillejar y dia de la cruz
- Tomas Perez Lozas Un fuerte abrazo a toda la familia de Juan, todo en la vida tiene su fin y en la de juan hay mucho de que aprender...mi mas sincero pesame.
- Leandro Garcia Casanova El sábado no voy a poder pasar por el pueblo, pero me pasaré pronto
- Leandro Garcia Casanova Esto es lo que me cuenta Mariquilla Galvez, pues chateaba con Juan Lopez : "Hola buenos días pues si yo se lo que hablaba cómico, además es que tengo las conversaciones en el mesenger, y el lo tenia claro de que algo malo tenia, por la químico que le e...Ver más
- Piedad Martinez Siento de corazón la muerte de Juan, siempre guardaré en mi memoria cuando siendo yo una cría, venia a la plaza nueva, al bar de Maria y Domingo a tomarse el café de la tarde, siempre me saludaba y a pesar de mi corta edad ya observaba a una persona valiente. D.E.P .Gracias Leandro por esas palabras dedicadas a Juan y por aportar tanto a la cultura y a la memoria.
- Leandro Garcia Casanova Nos ha quedado su testimonio, Piedad Martinez, donde expresa el sufrimiento y la resignación desde una silla de ruedas. Muchos nos quedamos admirados por su lucha contra la adversidad, otros no llegaron a comprenderlo
- Encarna Gómez Arrés · 6 amigos en común
Leandro Garcia Casanova gracias por publicar las vivencias de este muchacho...hay que ser muy poco inteligente para no comprender como se siente una persona que tan joven quedo en una silla de ruedas...nadie nos ponemos en su lugar pero hay que hecharle"" cojones"" como se dice por Castillejas y los pueblos de arrededor...soy de esa zona.. - Ramon Lopez Quiles Lo siento de verdad, estuve ablando con el en febrero, y ya me dijo que no se encontraba bien.
- Leandro Garcia Casanova Supongo que serás de Orce, por el apellido,Encarna Gómez Arrés. Pues eso, ¿es tan difícil ver que una persona está sufriendo porque se encuentra postrado para siempre en una silla de ruedas o camina con unas muletas? Juan Lopez es un ejemplo para todos nosotros
- Leandro Garcia Casanova Juan era de nuestro tiempo, Tomas Perez Lozas
- Jose Antonio Ferrite Faya · 3 amigos en común
Yo tambien soy de orce y lo conocia de hace varios años ya que lo llevaba con la ambulancia a sus revisiones medicas .y daba gusto conversar con el .buena persona .descanse en paz - Juana Mari Carayol Soriano Mu triste su historia,mi abuelo decia:el que no tenga una cruz,que cruce dos palos!!!!!!!.pues no sabemos la que nos puede caer.Saludos desde Alfas
- Nines S. Navarro · 15 amigos en común
Ohhhh!! Acabo de enterarme de su muerte!!! Cuánto lo siento, era un luchador nato y cómo hacía una parodia de todo!!! Un besazo y feliz descanso!!! - Leandro Garcia Casanova Gracias por acordarte de él, Jose Antonio Ferrite Faya
- Leandro Garcia Casanova Tenemos que dar las gracias porque no nos toquen estas desgracias, porque mientras puedas moverte, Juana Mari Carayol Soriano
- Leandro Garcia Casanova Gracias, Nines S. Navarro, Juan Lopez se quejaba de que los amigos lo habían olvidado
- Mariquilla Galvez Pues si Leandro llevas mucha razón, de eso se quejaba de que estaba tan enfermo y los amigos no iban ni a verlo yo no lo conocía personalmente, cosa que me hubiera gustado, porque era un hombre extraordinario y por lo que me contaba de Engracia otra be...Ver más
- Juana Mari Carayol Soriano En un pueblo de Baza,una madre ,sus hijos enfermaron,y cayeron en silla de ruedas.....los amigos no iban a verles,un dia empezaron a ir,a ver la tele,hablar,musica ......Sus hijos pronto se fueron de esta vida.Y esa madre ,dijo.....(uno ,no quiso coger el dinero,que a escondidas de los hijos les daba)
- Leandro Garcia Casanova Gracias, amiga Mariquilla Galvez. Tú supiste comprender a Juan Lopez y expresas lo que en realidad pasó
- Leandro Garcia Casanova Juana Mari Carayol Soriano, quieres decir que la madre pagaba a los que iban a ver a sus hijos...
- Juana Mari Carayol Soriano Si,solo uno no acepto el dinero,si algun dia te conozco,te regalare su libro
- Leandro Garcia Casanova Gracias, Juana Mari Carayol Soriano. Parece un cuento, pero es triste lo que dices
- Carmen Salvador Garcia Cuando pasa algo tan grande es verdad que las amigas, y según que familia te dan un poco de lado, pero es no vallan a tener que alludarte, en algo, se van retirando, yo tuve un accidente horrible, en tanto tiempo como pase en el hospital los únicos que...Ver más
- Leandro Garcia Casanova Hay que estar en una silla de ruedas, para comprenderos. Pero todos sabemos que ahí se sufre, porque teniendo salud y estando fuerte se sufre porque la vida es difícil. ¡Cuanto más, en una silla de ruedas! Pero esto ocurre, porque la gente no derrocha ...Ver más
- Nuevo Castril Leandro esta historia nos puede servir para relativizar lo que parecen problemas enormes en nuestro día a día. Adquirir conciencia de que la vida en cualquier momento nos puede golpear con una dureza extrema y por lo tanto debemos quejarnos lo menos posible y valorar lo positivo de cada momento de nuestras vidas.
- Carmen Salvador Garcia Yo era noche vieja, 6,30de la tarde fui a un pueblo cerca de cambrils a recoger un encargo, cuando en una curva el autocar, se me vino encima y ya no recuerdo nada mas, ka vida te cambia en menos de un segundo
- Mari Triguero Perez yo recuerdo a juan y tanbien me acuerdo de su mujer a pesar de k estuvieron muy pokito tiempo juntos fue una pena lo k paso a los dos ahora lo siento mucho por la engracia descansa en paz juan
- Leandro Garcia Casanova Mientras tengamos salud, podemos bandearnos, pero si dependemos de otros para desplazarnos la vida resulta insoportable. Cuando nuestros problemas nos agobien, bastará con que nos pasemos por un hospital, por un tanatorio o ver las imágenes ahora de Nepal para darnos cuenta que los problemas de otros a veces ya no tienen remedio, Nuevo Castril
- Leandro Garcia Casanova Arriba me confundí de nombre, Carmen Salvador Garcia. Llevamos una vida rutinaria, pero cambia en menos de un segundo, como dices: un accidente por descuido de otro, una venilla que se tapona en el cerebro...
- Leandro Garcia Casanova Al menos Juan Lopez ya no está en el hospital, pensando y sufriendo, Mari Triguero Perez
- Nuevo Castril Por ese motivo entre otros quiero expresar todo lo que llevo dentro a mis vecinos ahora estos días en Castril.Ahora que puedo,quiero que lo castrileños sepan que se ha cocido aquí desde la casa consistorial.
- Leandro Garcia Casanova La verdad se va a imponer, porque en Castril todos os conocéis de sobras
- Nuevo Castril Eso espero Leandro. No ya por mí, que mi felicidad debo buscarla en mi familia y mi trabajo que son para mí un regalo divino,sino por acabar con la tiranía que no se merece este bello rincón del norte de la provincia de Granada.El tomar conciencia de que en un momento puedes no estar en el campo de batalla me hará luchar con más ímpetu si cabe.Por eso me aplico la historia que tu narras tan bien.
- Valentin Sanz · Amigo de Trio Albaizyn y 2 personas más
Una gran persona se a ido descanse en paz.siempre lo recordaremos - Leandro Garcia Casanova Julio Anguita ponía un ejemplo: "Bien, vamos a cambiar esto, pero lo que no puede ser es que yo luche mientras los demás están sentados en el sillón". Necesitas contar con la gente y no ir solo
- Leandro Garcia Casanova Juan Lopez nos dio un ejemplo a todos, desde su silla de ruedas
- Leandro Garcia Casanova Fui a su casa está Semana Santa y había salido
- Manuel Arán Carrión Que descanse en paz este gran amigo, no esperaba este desenlace tan pronto.
- Tomas Pinteño Sanchez Ante esta triste noticia solo puedo decir una cosa. Descanse en Paz. Allá donde estés se te recordará. Tu paso por mi vida ha dejado una honda marca. Que Dios te acoja en su seno.
- Leandro Garcia Casanova Pues eso, Mariquilla Galvez, que no nos lo esperábamos nadie, aunque Juan Lopez recelaba de los análisis que le hicieron y cuando estuvo hospitalizado en Baza. No sabemos de la enfermedad que ha muerto
- Leandro Garcia Casanova Salió del hospital dando gracias porque se había librado de morir, y se quejaba de que la gente se habían olvidado de él
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