De cualquier cosa te sacan un libro pero, a veces, nada más leer unas cuantas líneas, o simplemente la dedicatoria, ya te haces una idea: porque la escritura delata al autor tanto o más que si lo viéramos expresarse. Hay dedicatorias, como la de Gerardo Venteo, en un ejemplar de En el corazón dormido del esparto, que te llegan dentro: Para Leandro, porque sé que compartimos la mirada y la memoria de las cosas sencillas y entrañables. En la página anterior, mi prima, Ángeles Domingo García (falleció en 2005), escribió en este libro que me regaló: Para que no te olvides nunca de tus raíces y del Altiplano granadino. Ella fue como una hermana para mí. En el libro Tras la senda del lobo, el autor se deja llevar por la nostalgia: A la memoria de mi entrañable amigo y maestro, Manolín, y en recuerdo de los tiempos en los que tuvimos al lobo como compañero en el monte. El caso es que no dejaron ningún lobo vivo.
Raymond Andrea nos previene
en El discípulo y Shamballa: He aprendido mucho escribiendo sobre este
tema y usted podrá también aprender leyéndolo, pero necesitará tener un corazón
abierto y un espíritu despierto. Le doy mi sincera bendición. Raymond fue Gran Maestro de la antigua
y mística Orden de la Rosa-Cruz. El libro Pueblos
y gentes de allí abajo pretende ser un homenaje al mundo rural, pero el
autor no logra expresarse del todo bien: A
mis padres que me facilitaron la libertad de conocer otros horizontes, que
tanto me dieron y nunca me pidieron nada, tanto que les hacía falta todo. En
Julia & las Islas –un título
algo cursi–, se aprecia en la portada a una mujer desnuda tomando el sol en la
playa y, al fondo, un faro coronando el monte. La autora se despacha con esta
dedicatoria: La casa, de color verde
pastel, está cruzando los cañaverales, que une la playa y el mundo. En El valor de la solidaridad se
encuentra esta extensa nota del autor: Quiero
hacer constar mi profundo respeto y consideración por el trabajo comprometido y
silencioso que desde hace siglos vienen realizando las mujeres para alcanzar un
trato igualitario ante el dominio socio-cultural de los hombres. Ruego me
perdonen si en el uso del lenguaje recurro al genérico masculino por error o
por falta de creatividad. Las comas se ve que le producen alergia y, queda
claro, a qué público va dirigido el libro. Éste otro se intitula Ahora que
sales con él (consejos a las adolescentes), donde podemos encontrar estas
bonitas preguntas: ¿Qué hace falta para
encontrar y mantener un buen novio? ¿Encontrarás algún día a alguien bastante
simpático y chalado que quiera salir contigo?... Deseamos lo mejor de Dios para
ti.
En cambio, la autora de ¿Por qué esperar a estar casados?... si ya nos queremos, aclara que los beneficios del libro se destinarán a un Centro de Acogida para mujeres y sus hijos que por diferentes circunstancias, no pudieron esperar y, tras un embarazo no deseado, se encuentran solas. Al abrir un libro de poemas, nos encontramos este derroche de imaginación (sic): ¿Crees en el cielo? No nos lo merecemos. (Conversación oída en una taberna). El escritor jiennense, Juan Eslava Galán, en su novela, Santos y pecadores (Álbum de recuerdos de los españolitos del siglo XX), recoge este epitafio de cuando las cartillas de racionamiento. A doña Petaca Vacía: Falleció en el momento de acabársele los cigarros. Su desconsolado esposo Don Puro; hijos de Chicote y Doña Colilla; hijos políticos Doña Cerilla y Don Encendedor y el reverendo papel de fumar. Suplican a Vds. nos den un cigarro para socorrer a tan desconsolada familia. No se permiten amarraduras. Se suplica un cerillo. El duelo recibe en el estanco.
Esta frase me la dedicó el escritor Juan Bustos, que fue columnista de
Ideal y Cronista Oficial de la ciudad de
Granada, en su libro Un siglo que se
va, en 2004: A mi amigo y compañero
de inquietudes, con mi incondicional amistad. Y en Versos, canciones y nanas para Nana, la escritora Ayes Tortosa escribe unas letras: Con todo mi cariño, estos versos sin edad.
Pero la palma se la lleva la primera novela del Premio Nobel, Camilo José Cela, La familia
de Pascual Duarte. Aquel zagal bravucón y espigado se tiró dos años, con su
obra tremendista debajo el brazo, hasta que un editor se lo publicó: Dedico esta edición a mis enemigos, que tanto me han ayudado en mi carrera.
Sin embargo, en la segunda edición de Viaje al Pirineo (1965), don Camilo escribe esta simpática dedicatoria: A mi amigo don Felipe, castellano de Buñol,
en el reino de Valencia, viejo artillero que perseguía los conejos a palos.
En Las
Clásicas Poesías podemos leer: Y a mi
yerno... / también está dedicado, / porque en todos estos años / que en
terminarlo he tardado / ha trabajado al par mío / noche y día sin descanso /
corrigiendo ortografía / porque de ella estoy pegado. Esta otra obra se
llama Pases y compases y lleva el subtítulo de Verdad, Poesía y
Fantasía del Toreo. En el prólogo, el autor asegura que La trascendencia del Toreo va más allá de la
Verdad de una desigual lucha entre el hombre y la fiera. En fin, se notan algunos
fallos con las letras mayúsculas. El libro
Mi vida, lleva el subtítulo Auto-recopilación de hechos y comentarios
para una posible biografía, de un tal José
Arce, impreso en Madrid en 1957. En las páginas interiores aclara que Se han impreso diez ejemplares en papel
registro, numerados del uno al diez. De la asignatura de Educación
Política, de tercer curso de bachillerato, conservo Cartas a mi hijo (1965), de Gaspar
Gómez de la Serna, donde viene esta cita: Guarda en tu corazón las cosas narradas, pues se apoyan en testimonios
tomados de lejos. Avieno: Ora
Marítima.
La escritora Concha Espina publicó El
Jayón (un drama en tres actos), en 1919.
Copio esta dedicatoria suya, escrita y firmada a pluma, en un ejemplar
de esta obra: A Margarita Xirgu la gran
actriz, devotamente. Concha Espina. Madrid 1925. El escritor almeriense, Francisco
Villaespesa, firma esta dedicatoria a pluma (es muy parecida a la de Concha)
en un ejemplar de su obra, El alcázar
de las perlas (1912), que trata sobre la Alhambra: A la gran actriz, Margarita Xirgu, con admiración de un devoto.
Villaespesa. Esta leyenda trágica, en cuatro actos y en verso, el autor se
la dedica A los insignes artistas María
Guerrero y… con todo el agradecimiento y el afecto de Villaespesa. Y unas
páginas más adelante se lee: Esta obra
fue estrenada con extraordinario éxito por la Compañía Guerrero-Mendoza en el
Teatro Isabel la Católica de Granada, la noche del 8 de noviembre de 1911…
El expresidente de la II República, Manuel
Azaña, en sus Memorias políticas y de guerra (las escribió durante
la Guerra Civil, en el Palacio Real de Madrid) escribe en la dedicatoria un
párrafo que he abreviado: No me propongo
contarle al público mi vida personal entera (…). Mi designio es otro. Las
violentas fortunas de la política me han arrebatado tarde y por breve tiempo.
Desquite de la brevedad, su violencia. En El primer manuscrito (con
lecturas educativas, género epistolar…), de José Dalmau Carles (1918),
puede leerse: Al distinguido compañero y
muy querido amigo Antonio Cabrera de las Casas en testimonio de leal amistad y
cariñoso recuerdo. El autor. Y finalizo con el Premio Nobel francés, Albert
Camus, que le dedicó a su madre la novela El primer hombre, con esta frase: A ti, que no podrás jamás leer este libro. Ella
no pudo leer ninguna de sus obras, porque era analfabeta. José
Román, un desconocido maestro de Jaén, autor de A dos voces, tampoco se queda atrás: A mi madre, que me enseñó a descifrar en la vida lo que ella no pudo
leer en los libros. En fin, he recogido unas bellas frases de las
dedicatorias de libros.