domingo, 24 de enero de 2016

FORMACIÓN UNIVERSITARIA EN ESPAÑA Y EN FRANCIA










En pleno debate sobre la formación del profesorado y su respectiva carrera profesional en España, os voy a contar mi experiencia personal como profesor después de haber opositado y obtenido una plaza fija. Estas oposiciones me han permitido descubrir un sistema educativo diferente, que está inmerso en una "refundación del colegio público". El año pasado me presenté a las oposiciones de profesor de Educación Física, en Francia. Mi objetivo era conseguirlas en dos años: el primero me serviría para aprender a escribir el idioma francés, y el segundo para aprender la dichosa “disertación francesa”, o el ejercicio de la argumentación, que ella sola representa la base del pensamiento crítico francés. En este ejercicio de disertación no basta con memorizar referencias teóricas o científicas, hay que justificarlas con ejemplos prácticos sobre et terreno y sobre todo criticarla, ya que la verdad absoluta no existe. Por suerte (y sobre todo, por trabajarlo) he podido aprenderlo todo en el primer año y obtener así una plaza de profesor.

 En un comparativo rápido y generalizado de ambos sistemas de formación universitaria (español y francés), en los que he tenido la suerte de estudiar y formarme no solo como profesor, sino también como persona, este ejercicio de argumentación representa, a mi modo de ver, una de las diferencias más importantes entre los dos sistemas. Vean aquí las tres diferencias más importantes entre ambos, que voy a intentar explicar más adelante: 

·         Modelo de enseñanza: basado en clases magistrales del profesor. El alumno tiene que seguir la línea marcada por el profesor para obtener buenos resultados, contra un sistema donde el alumno tiene que elegir entre todas las informaciones dadas por el profesor. El alumno debe trillar las informaciones dadas por el profesor

·         Sistema de evaluación: Uno basado en la memorización y el examen tipo test, contra otro basado en el trabajo reflexivo y de argumentación.

·         Formación del profesor.

 Con este comparativo el objetivo no es criticar el sistema español. Al contrario, intentaré analizar algunos aspectos de nuestro sistema, aportando algunas respuestas  que ayuden en una segunda fase a mejorarlo. En cuanto al modelo de enseñanza, muchos profesores en el sistema universitario español nos lo dan todo hecho. Antes de empezar la asignatura, los alumnos disponen de apuntes de 200, 300 o 400 páginas, en otros casos un libro. Las clases consisten en explicar esos apuntes, tema por tema, y los alumnos tienen que memorizar con puntos y comas. El profesor impone una línea que el alumno no tiene más remedio que seguir. En el sistema francés pocos profesores dan apuntes, sin embargo cada tema es abordado según diferentes puntos de vista y con referencias teóricas. Luego, cada alumno retiene y guarda aquellas que le resultan más interesantes entre todas las informaciones dadas. Así, debe crearse sus propios apuntes en función de las diferentes fuentes de información dadas. Cada modelo tiene sus ventajas e inconvenientes.

 En el modelo francés todo es criticable, todo se debate y a veces "este exceso de información, puede matar la información". El alumno puede verse perdido o saturado de tanta información, con el riesgo de perder el sentido o el camino al aprendizaje. Esto no ocurre en el sistema español, ya que la información ha sido buscada, analizada y trillada a priori por el profesor. El alumno lo único que tiene que hacer es seguir esta línea ya marcada, y completar los apuntes con las clases dadas por el profesor. Pero el problema aquí es que el alumno no es autónomo, no es libre de elegir y depende excesivamente del profesor de turno.

En este sentido, en el modelo francés no existen líneas rojas impuestas hacia el conocimiento, más bien multitud de caminos, enseñando al alumnado a indagar, a buscar, a elegir y a criticar o defender aquello con lo que se está o no de acuerdo. Algunos pueden pensar que se pierde mucho tiempo en este proceso, pero esto es esencial para acceder al conocimiento y desarrollar la autonomía del alumno: "El buen profesor debe crear un enlace entre el alumno y el conocimiento para que este acceda a la noción de autonomía", y no convertir al alumno dependiente de su trabajo. La construcción de la autonomía se construye  creando enlaces entre el alumno y el conocimiento, que lo liberan de los enlaces entre este y el profesor.  

En mi segundo punto del análisis comparativo, entre ambos sistemas de formación universitaria, voy a hablar de la evaluación. Cuando pienso, por ejemplo, en los exámenes que he hecho en la universidad en España, la gran mayoría han sido de tipo test o de opción múltiple. Es verdad que algunos exámenes han sido de preguntas cortas o de desarrollo, pero en este caso lo que escribo no es producto de un trabajo personal y reflexivo, sino fruto de la memorización de las 100 o 200 páginas que el profesor de turno me ha impuesto para estudiar. La evaluación en Francia consiste en la realización de una disertación, donde el alumno pone en práctica su capacidad de reflexión, de análisis y de argumentación sobre lo que ha estudiado, defendiéndolo o criticándolo. Ya en el instituto los alumnos trabajan sobre este tipo de producción escrita (en el colegio los alumnos se examinan en argumentación) y en la universidad este tipo de examen persiste y se extiende a todos las oposiciones de la función pública. Así, a mi modo de ver,  esta es la diferencia más importante entre los dos sistemas: uno (el español) nos enseña a memorizar, y en el otro (el francés) no basta con memorizar, hay que justificar lo que se dice con ejemplos sobre el terreno, y sobre todo defender o criticar, ya que no hay una verdad absoluta. Con esto no pretendo que en España adopten la disertación francesa, ni mucho menos. Pero es cierto que en la universidad no nos enseñan a escribir, a argumentar y, sin embargo, yo creo que todo esto es la base.

 Volviendo al debate que existe actualmente sobre la formación del profesorado, yo creo que debe reestructurarse y mantenerse en 5 años, ya que el problema no está en la cantidad sino en la calidad de los contenidos propuestos. Algunos hablan de siete años de formación y esto me parece excesivo. No creo que para ser profesor se necesiten más años de estudio que para ser ingeniero. Esto sin contar con los años de preparación de las oposiciones. En Francia tenemos un ejemplo claro que demuestra que 5 años de universidad son suficientes no solo para formar a un profesor, sino también para prepararlo a las oposiciones e introducirlo en el ámbito del trabajo. Así, los tres primeros años de carrera universitaria (licencia) son de formación de base para ser profesor. Esta formación se intercala con prácticas de 1 o 2 meses en colegios, que permiten al alumno confrontarse con la realidad sobre el terreno. El cuarto año (lo que se denomina Máster 1) es de preparación a las oposiciones y la universidad se encarga de ello. Los que aprueban en el cuarto año las oposiciones y han obtenido plaza, se convierten en profesores en prácticas, es decir, trabajan de profesores a tiempo parcial mientras continúan la formación en la universidad, validando de esta manera el segundo año de máster de profesorado (Máster 2).

 Así, el nuevo profesor trabaja a tiempo parcial y dispone de la otra mitad del tiempo en formación universitaria (en mi caso, formaciones sobre las diferentes actividades físicas, sobre la gestión de la clase, la planificación, la evaluación de los alumnos o los eventuales problemas que podemos encontrar en nuestras clases). Al final de las prácticas, el profesor dispondrá de cuatro notas diferentes:  

  • ·          Del tutor de terreno
  • ·         Del tutor universitario o formador
  • ·         Del director del colegio o instituto
  • ·         Y del inspector, que valida o no el año de prácticas.

 En el caso de que dos de los cuatro balances sean negativos, las prácticas no son convalidadas y el profesor deberá al año siguiente repetirlas. Si las prácticas no son convalidadas durante dos años, el profesor no obtendrá el título y perderá de esta manera el beneficio de las oposiciones.

 Aun así, el sistema educativo francés está lejos de ser perfecto. Los informes PISA no lo sitúan en muy buena posición y el colegio público afronta la renovación más importante de los últimos 15 años. El objetivo es reforzar el eslabón frágil del sistema educativo, el colegio público: "Hacer que el colegio único no sea más un colegio uniforme", como ha afirmado la ministra de la Educación francesa, el 11 de marzo de 2015. En cuanto al alumnado francés, es diverso y muy heterogéneo, el colegio público debe educar y formar a todos los alumnos por igual, pero al mismo tiempo debe diversificar los medios pedagógicos y didácticos para no excluirlos. Esta es la principal dificultad del sistema educativo francés, y todas las reformas que se están planteando van en este sentido: "¿Cómo luchar contra esta heterogeneidad, contra la exclusión y conseguir el éxito de todos?". En casi todos los colegios e institutos existe este problema de clases con diferentes niveles de comprensión, escritura, etc.

 Existen muchos distritos en Francia en los cuales la concentración de inmigrantes es muy superior, lo que provoca mayores posibilidades de exclusión social. Es por ello que el Estado ha creado otros dispositivos como los REP o REP+ (colegios públicos con medios económicos y pedagógicos mayores para alumnos en dificultad). La idea es la ‘Discriminación positiva’: “Dar más a aquellos que tienen menos". Para hacer frente a esta dificultad el Estado francés ha decidido invertir en la formación del profesorado, y actualmente esta formación está reconocida como una de las mejores de Europa, ya que invierte en la formación inicial y continua. A nivel pedagógico y didáctico existe una verdadera reflexión sobre otras formas de enseñar que permitan a todos los alumnos obtener un título, bien sea universitario o profesional.


Oliver García-Fresneda Romero, profesor de Educación Física, en el Collège-Lycée 'Camille Sée' (Paris)


domingo, 17 de enero de 2016

LA SANIDAD ANDALUZA









Hace dos años, al anochecer, una niña de dos años se traga la pila de un mando de televisión, la pila viene a ser como una moneda de 20 céntimos. Del pueblo trasladan a la niña a Urgencias del Hospital Comarcal y, viendo que no pueden extraer la pila de la garganta, en una ambulancia la llevan durante la madrugada a un hospital de Granada. Sin embargo, el cirujano vio a la niña a las doce del mediodía  –se ve que antes no tuvo tiempo de verla a pesar de que estaba de guardia–, y le extrajo la pila de la garganta. Estaba situada de canto, de forma vertical, porque si le tapona la garganta la niña se hubiera asfixiado en unos minutos.

Yo vi la pila extraída y ya se encontraba oxidada, a causa de los ácidos del estómago. Si llega a abrirse y sale el litio que lleva dentro, la niña hubiera muerto al momento. “Tu hija está viva de milagro y da gracias a Dios”, le dije a la joven madre. La garganta la tenía enrojecida y bastante afectada. Los padres pusieron una reclamación al hospital cuando le dieron el alta a la criatura, creo que a los dos o tres días, me imagino que en el hospital archivaron el asunto y aquí paz y allí gloria, y otra irresponsabilidad más que quedó en la impunidad, pero que hubiera podido haber tenido el resultado de muerte. En caso de que hubiera empeorado o le hubieran quedado secuelas a la niña, la reclamación era la única prueba de que la habían atendido tarde y mal, más de doce horas después de tragarse la pila. Afortunadamente, la niña se fue recuperando. Precisamente, a primeros de este año ha fallecido una niña de dos años, tras ingerir una pila pequeña, en Oklahoma. “Brianna fue llevada al hospital cuando su piel comenzó a ponerse azul y empezó a vomitar sangre. El ácido de la pila le pasó a la carótida a través del esófago, aunque no saben en qué momento pudo haberla ingerido. Los médicos no pudieron hacer nada por salvarla”.

El 6 de octubre pasado pedí cita para una ecografía de abdomen en un Centro de Salud de Granada. El empleado me entregó un papel pero sin darme cita para el Hospital Virgen de las Nieves, y me dijo ante mi extrañeza: “Si de aquí a un mes no te envían una carta a tu domicilio con la fecha de la cita, te pasas por Rayos X del Hospital”. Al cabo del mes me paso por el hospital y la empleada que atiende en Rayos X me dice que la cita me la tienen que dar en el Centro de Salud, esto hace que ponga una reclamación. En Rayos X vi que daban cita a cuantos estaban esperando afuera y esto ocurre a pesar de que el SAS  anuncia en la prensa que cada día hay menos listas de espera.

El empleado del Centro de Salud me confesó que tenían un tapón enorme y por eso no podía darme cita. Como el sistema es el mismo, el tapón lo tienen también en el Hospital Virgen de las Nieves. Para hacerte cualquier prueba en el SAS, ya ni siquiera te ponen en lista de espera porque están colapsados. Así está el tema. Sin embargo, este verano han pagado a los diputados las dietas y alojamiento, a pesar de estar cerrado el Parlamento andaluz durante seis meses, también pagan las cesantías durante un año a los cargos que cesan –para que no pasen faltas–, pero no hay dinero para los enfermos ni para los comedores escolares, en la Zona Norte de Granada, como ha ocurrido durante unos meses. Quince días después de la reclamación, me llamaron por teléfono del SAS, dándome cita para dentro de una semana en el Hospital de San Juan de Dios.

Para hacer una simple ecografía a un paciente vienen tardando en Granada de tres a seis meses, cuando la pide el médico de cabecera. Si la solicita el especialista, la hacen en unos días. La orden que hay es no enviar a los enfermos a los especialistas, porque están saturados. A finales de año recibí una carta del director gerente del hospital, en estos términos: “Lamentamos profundamente no haber sido más ágiles a la hora de facilitarle la cita para la realización de la prueba solicitada y le pedimos disculpas…”. Si quieres que te atiendan en el SAS está visto que tienes que poner una reclamación. Hace varios años, una médico del Hospital Virgen de las Nieves denunció el fraude que había en las listas de espera: llamaban a pacientes de las listas para que fueran a su médico de cabecera para una simple formalidad, con este engaño los sacaban de las listas de espera y los pacientes eran colocados de nuevo en la cola. La única medida que tomaron en el SAS a consecuencia de la denuncia fue trasladar a la médico al Hospital de San Juan de Dios, en vez de cesar al responsable del fraude en las listas de espera. Debemos de agradecer este gesto a quien no estaba dispuesto a someterse a los engaños y abusos que se cometen en la sanidad andaluza, a sabiendas de que le esperaba la represalia. Hace varios meses, decenas de médicos y especialistas de los Hospitales Virgen de las Nieves y del Clínico de Granada se manifestaron a las puertas de los hospitales denunciando las carencias de personal y de medios, a la vez que pedían a los pacientes que reclamaran si querían que los atendieran porque ellos poco podían hacer. Generoso gesto de estos médicos, mientras otros callan.

El Gobierno andaluz ha desmantelado el SAS con miles de despidos entre especialistas, médicos y enfermeros, haciendo contratos temporales a unos mientras han aumentado la productividad a los jefes de servicios y cargos. El pasado 11 de diciembre, El Mundo venía con este titular: “El 70% ve excesivamente altas las listas de espera del SAS. Ocho de cada diez andaluces creen que la sanidad pública ha empeorado en los últimos cinco años”. Rubén Sánchez, portavoz de Facua Andalucía, denunciaba: “Ya está bien de que la Administración andaluza diga ‘lo maravillosa que es la sanidad pública o que haga creer a la gente que no se recorta’, no es cierto”. Sánchez seguía diciendo que “con la encuesta de Madrid habrá sorpresas porque los datos sobre la percepción de su sanidad son muy negativos, pero los andaluces son aún peores”. El diario concluye la crónica con un exhaustivo estudio de CCOO, que fue presentado el pasado septiembre: “Sostiene que la comunidad andaluza lidera los recortes en el país con una caída de 1.400 millones de euros, entre 2009 y 2015, que representa un descenso del 13,9% frente al 9% de media en el conjunto del Estado”.

Hay que recordar que los sindicatos CCOO y UGT lideraron las protestas contra la sanidad pública madrileña, porque denunciaron que el Gobierno de la Comunidad de Madrid la estaba privatizando, mientras callaron en todos estos años las grandes carencias y los miles de despidos en la sanidad andaluza. Firmaron un “pacto social” con el Gobierno andaluz y se convirtieron en sus aliados a cambio de prebendas y privilegios. La sanidad andaluza está en gran parte privatizada y concertada como la madrileña, lo que supone un menor coste por los servicios, pero de esto nadie dice nada.

Este mensaje me lo envió un paisano hace un año, aproximadamente: “Castilléjar está muerta, esto está muy abandonado en todos los  aspectos ya ni tan siquiera hay médico durante los fines de semana, los puentes y festivos, ahora las Urgencias por las noches y los festivos las tienes durante el día en Benamaurel y, a partir de las diez de la noche, en Huéscar. Manda cojones cómo juegan con nosotros pero claro los castillejaranos somos culpables de todo, todo lo permitimos y no hay unión”. Y es que han recortado por todos lados en la sanidad andaluza. La Defensora del Paciente, Carmen Flores, dijo textualmente a la prensa, el 13 de enero pasado: “A mí me han llegado casos demenciales, una demencia total y absoluta en la gestión de la sanidad andaluza”.


http://en-clase.ideal.es/opinion-200/2860-

lunes, 28 de diciembre de 2015

LA VIDA EN NEGRO



Dibujo de Papá Noel








Expongo algunos casos que ocurren a diario, en esta España nuestra, con toda la normalidad del mundo. Hace poco me pasé por el servicio técnico de la casa Philips, en Granada, a comprar un rodillo para la afeitadora pues el que tengo se ha deteriorado. “Ahora vienen tres rodillos en un paquete”, me advierte el empleado. “Pero, si yo solamente necesito un rodillo, y hace un año y pico me vendieron uno solo”, le contesto un tanto sorprendido. “De eso hará más de un año”, me aclara el dependiente. “Bueno, ¿cuánto valen?”. “Treinta euros”. “¿Treinta euros?”, repito mecánicamente, “pero si la afeitadora me costó eso, unos treinta euros”. Y el del mostrador me responde: “No creo, porque nosotros la vendemos a cuarenta y cinco”. Esto me convenció un poco, pagué mis treinta euros por tres rodillos y me fui haciendo cruces, por lo ladinos que son. Al día siguiente pasé por delante del escaparate de una tienda de electrodomésticos y el precio de la afeitadora marcaba treinta y cinco euros. Entonces pensé, por cinco euros más hubiera comprado la afeitadora Philips. En este caso se juntan el fraude, el engaño y el abuso, por parte del servicio técnico. No te venden un rodillo, sino tres y al precio de la afeitadora. Es como el timo de la estampita pero con envoltorio.

Un banco ofrece un fondo de inversión con la siguiente rentabilidad: el primer año y el segundo abona el 1% de interés; el tercero y el cuarto año, el 2%; y el quinto año, el 3%. Pero pone una condición: si las acciones de tres empresas extranjeras (que cita) “en la fecha de observación anual se encuentran igual o por encima de su valor inicial”. Esto y jugar a la lotería de Navidad es lo mismo, peor aún, es tomar por idiota al cliente. Otro banco anuncia un depósito al 0,40% de interés, más del doble de otro banco que sólo ofrece el 0,18%. Ahora bien, el primer banco te descuenta cada seis meses 29 euros por el mantenimiento de la cartilla, más 0,60 euros por apunte. Al final, el interés viene a ser prácticamente el mismo en ambos bancos, aunque el primero utiliza el señuelo del 0,40%. Esto se llama publicidad engañosa.

El viernes, 27 de noviembre, en España no se oía otra cosa que el ‘Friday Black’ en los noticieros de las televisiones y radios. Los comercios hicieron ese día descuentos de hasta el 40 y 50%... Es una tradición de los norteamericanos y aquí por lo que se ve la han importado hasta con el nombre en inglés. Y ¿por qué no lo llaman ‘Viernes Negro’, para que nos enteremos todos? Hasta en Guadix los comercios anunciaban el ‘Friday Black’ en los escaparates y con grandes descuentos. Pero es que, el lunes siguiente, era el ‘Cyber Monday’, otro día de grandes descuentos en los comercios, que aprovechan el tirón para hacer ventas. Esto ya era la leche. En los años cuarenta, los comerciantes idearon la 'Semana del Duro', todo a duro, que fue la precursora de las famosas 'Rebajas'. Ahora, para rascar el bolsillo de los españoles en medio de la crisis, han importado el invento de los americanos, vamos a ver. ' Hace unos años, trajeron a España el Papá Noel de los países del Norte y así nos estamos olvidando de nuestros tradicionales belenes. Es ya una costumbre colgar en la ventana a un Papá Noel, con un saco a la espalda, como si fuera un mono trepando.


 Luego vino el ‘Halloween’ –los jóvenes y mayores se visten como los indios de las praderas–, otra ‘americanada’, al mismo tiempo de que nos olvidamos de que a primeros de noviembre debemos de honrar a nuestros difuntos. Me pregunto, ante tanta horterada, ¿vamos a renunciar los españoles de nuestras tradiciones seculares, las que nos transmitieron nuestros padres y abuelos, para importar ‘americanadas’ sin sustancia? ¡Qué falta de personalidad! Los españoles siempre consideramos que todo lo que viene de fuera es bueno y lo nuestro es inferior y hay que desecharlo. A ver si los ingleses o franceses renuncian a sus tradiciones, para imitar a los yanquis. Ya sólo falta que el año que viene celebremos también el ‘Día de Acción de Gracias’, y nos comamos un pavo al horno, y de paso podíamos celebrar la ‘Fiesta del Cordero’, como los musulmanes. Entre los Halloween, los papá Noeles y los fridays o tarjetas black nos estamos americanizando como los Oklahoma.  ¡Ay, si Berlanga nos viera! Iba a sacar de nuevo a Pepe Isbert y a toda la tropa, con el cojo, cantando de nuevo: “¡Americanooos, con alegría! ¡Olé mi madre, olé mi suegra! ¡Viva el tronío!...”.


Hace un par de años, fui a una librería a recoger dos libros míos que había dejado para vender. El librero me abonó un libro vendido, pero del otro me dijo que el antiguo dueño de la librería –se la había comprado recientemente– no se lo había pagado a él. Esta fue la excusa de mal pagador que me dio el librero, y con sablazos por el estilo iba haciendo caja. Hoy se dedica a presentar libros de escritores en su librería y da el pego de que va promocionando la cultura en Granada, cuando en realidad vive a costa de la cultura. Hace unas semanas, el periodista Miguel Ángel Aguilar fue despedido de ‘El País’ porque se quejó públicamente de la censura que impone el diario madrileño. Esto me hace tener en mayor estima al periodista despedido. Miguel Ángel colabora también con la Cadena SER, en el informativo de las 14:30 horas. En su ‘Telegrama’ le dedica unas palabras al personaje del día, donde normalmente lo critica. Pues bien, cuando la juez Alaya abrió una causa por los Eres a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán –ahora se les llama investigados, en vez de encausados o imputados, porque suena muy mal para sus señorías–, al día siguiente Miguel Ángel Aguilar le dedicó el ‘Telegrama’ a Monago, el entonces presidente de la Junta de Extremadura. No sé si lo hizo porque encartaba y ya venía en el guión, o porque es conocida su buena amistad con Chaves. Feliz Navidad.

Publicado en el semanario especial de Navidad, de WADI-AS, 



sábado, 19 de diciembre de 2015

RECUERDOS DE NAVIDAD






En la madrugada del día 13 de diciembre de 2015, tuve unos sueños de pesadilla. Resulta que estoy con mi madre en un hospital de Granada –ella falleció en febrero de 1995–, el ascensor marca ya la planta -15 y en la siguiente nos bajamos, creo que indicaba la letra P. Mi madre y yo estamos muy preocupados porque estamos a mucha profundidad, pero ya no recuerdo más del sueño ni el motivo de por qué estábamos en el hospital. También soñé con mi hermano pequeño, y tampoco puedo precisar ni dar más detalles porque se difuminan al poco de despertar. Sin embargo, el día anterior le estuve hablando a mi mujer de mi hermano y puede que por eso soñara con él. El siguiente sueño fue que me despierto y compruebo en el despertador que es la una y media de la madrugada, entonces me desespero porque ya no voy a poder conciliar el sueño de nuevo y presiento que me espera una noche muy larga. Lo cierto es que me desperté más tarde, a las 4:30 de la madrugada y entonces pensé que ya no iba a dormirme otra vez.

Sin embargo, estuve en duermevela hasta que el despertador sonó poco después de las 6 horas y entonces me levanté. Me daba cuenta de que soñaba verdaderas pesadillas pero, al despertar, por primera vez vi el lado positivo: los sueños nos hacen recordar o revivir historias y personajes del pasado, que están guardados en nuestro subconsciente. Benditos sueños que nos traen del más allá a nuestros padres, familiares y hasta personajes de nuestra infancia, con los que compartimos unos instantes fugaces, a veces en situaciones absurdas e o inexplicables, en un total desorden.  Hace tiempo que leí ‘La interpretación de los sueños’, de Sigmund Freud, y lo único que saqué en limpio de los razonamientos del siquiatra vienés es que siempre soñamos con alguien que hemos estado, o recordado, las veinticuatro horas antes.

La explicación que encuentro a que yo soñara con mi madre, en un hospital de Granada, es la siguiente: el próximo 27 de diciembre va a hacer 38 años de la muerte de mi padre, en el Hospital Clínico. Aunque, también pienso que fue un sueño breve con mi madre, en un momento tenso. Me han ocurrido estas dos curiosas anécdotas, relacionadas con mi padre. Hará unos ocho años que empezó a andar un antiguo reloj de bolsillo (lo guardo como recuerdo suyo), en el aniversario de su fallecimiento y precisamente sobre las 16 horas cuando expiró. Es demasiada casualidad que se pusiera en marcha el reloj de cuerda, cuando siempre ha estado parado. Aquel tic tac hizo que me acordara de mi padre. Hace dos años volví a caer en la cuenta de su aniversario porque, al dejar de escribir en el ordenador y girar la cabeza, mis ojos se clavaron en el extraño reloj de bolsillo, que se encuentra tras el cristal de un armario. ¿Son puras casualidades o es que el ánima de mi padre trata de llamar mi atención o quiere decirme algo? No creo demasiado en el más allá, pero algo debe de haber.

Mi padre murió de un cáncer de estómago, con 58 años y sin hacer testamento, como es natural a esa edad. Más tarde fue necesario hacer una serie de trámites, como la declaración de herederos y mucho papeleo… La muerte de los seres queridos, y especialmente de nuestros padres, nos coge siempre desprevenidos y esto hizo que yo apreciara más a mi padre, cosa que no había sabido hacer en vida. A partir de entonces soñé con mi padre muchas veces durante más de un año y la historia se repetía una y otra vez, con algunas variantes: yo trataba por cualquier medio de decirle que le quedaba poco de vida para que hiciera el testamento, arreglara sus cosas y se despidiera de la familia y de sus amigos. Soñaba que estábamos sentados en la mesa camilla o en otro sitio, pero, cuando le iba a confesar la enfermedad que tenía, siempre me despertaba. Más o menos, los sueños eran así.

Tras su muerte me había quedado un cierto sentimiento de culpa, por no avisarle o quizá por no saber comprenderlo, hasta que un día se me encendió una bombilla en el cerebro al levantarme por la mañana. Era uno de esos pensamientos volanderos que a veces se instalan en tu mente, sin haberlos buscado. Este fue el razonamiento tan simple que me convenció, aunque lo había tenido delante de mis narices: si mi padre se hubiera enterado que tenía un cáncer de estómago y que le quedaba un año de vida, como pronosticó el especialista, se hubiera muerto de pena mucho antes, con lo aprensivo que era. Sí, fue mejor que no supiera nada. A partir de aquel día, ya no volví a soñar más con mi padre tratando de avisarle para que arreglara las cosas y se despidiera de los seres queridos y de Castilléjar, la tierra que tanto amó. Años después, recuerdo que murió de cáncer el exministro Francisco Fernández Ordóñez. En las últimas fotos se le veía bastante delgado y la chaqueta le quedaba holgada. El médico y la familia se encargaron de decirle que la delgadez se debía a problemas intestinales y de esta forma no llegó a enterarse de su enfermedad.


No haría un año de la muerte de mi padre, cuando mi madre y yo fuimos a visitar a mi abuelo, en el Cortijo del Cura, pues se encontraba postrado en la cama y ya no salía a la calle. En un momento dado el abuelo me preguntó por mi padre –con el que no se hablaba– y yo, con toda la inocencia del mundo, le dije la verdad: “Pero, ¿no se ha dado cuenta de que mi madre va vestida de luto?”. Lo único que recuerdo es que una enorme lágrima brotó de su ojo izquierdo y que casi fue instantánea mi respuesta y su reacción emocional. Es la última imagen que se me quedó grabada de mi abuelo, porque falleció poco tiempo después, pero siempre tuve la pesadumbre de haberle informado de la muerte de mi padre, que con tanto celo mis tíos le ocultaban. Nadie me previno, pero mejor hubiera sido no decirle nada en sus últimos días y evitarle el sufrimiento. 
Os deseo a todos que paséis una Navidad en paz y en familia. 







domingo, 29 de noviembre de 2015

EL LEGADO DE JOSÉ DE HUÉSCAR








El famoso dibujante de cómics José de Huéscar Garvi (firmaba sus viñetas y cuadros con el apellido De Huéscar) nació en Albacete, en 1938, y falleció en la localidad de La Drôme (Francia), en abril de 2007. Con 17 años se marchó a Barcelona, donde estudia la carrera de Bellas Artes, a la vez que trabaja para varias editoriales. En la Editorial Toray dibujó Alicia, Brigada Secreta y la famosa colección de tebeos Hazañas bélicas. Estos tebeos los leía yo de pequeño –mi padre los vendía y casi aprendí a leer en ellos– y me llamaba la atención el soldado americano de la portada, con una ametralladora y un cigarro colgando de los labios. Sin embargo, en los años setenta, José de Huéscar decide emigrar a Francia donde encuentra trabajo en varias editoriales, aunque sigue dibujando para la agencia de Selecciones Ilustradas, de Barcelona. En el país galo colaboró con la publicación Pif Gadget, una revista que fue fundada por el Partido Comunista Francés, y cuyo antecedente fue la revista Vaillant. El título de aquella viene por el perro Pif, que fue creado por el dibujante francés José Cabrero Arnal (de origen español), y los gadgets, que eran juguetes pequeños que se regalaban con el cómic.

José de Huéscar solía publicar las historietas completas, mientras que los tebeos de aquellos años salían cada semana y finalizaban con el continuará en el próximo número, con tal de enganchar a los lectores. Recuerdo que los tebeos de los años sesenta, aquellas aventuras de encrucijadas, como El Jabato, El Capitán Trueno, El Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar y Pedrín (toma del frasco, Carrasco, decía éste cuando le arreaba un mamporro a un malafollá de aquellos) valían una peseta. En la revista Pif Gadget trabajaron famosos historietistas franceses y europeos, de manera que los números 60 y 137, en los años 1970 y 1971, batieron el record europeo al editar un millón de ejemplares cada uno. Pero nada es eterno y la revista desapareció en 1993 aunque volvió a resurgir en 2004. En España se vendió con el nombre de Pif, en 1978, y se editaron unos 40 números hasta que la revista cerró.


El dibujante español fue colaborador de la famosa Editorial Larousse, con la que dibujó La Historia del Far West, mientras que el guión lo escribió Jean Ollivier. También ilustró Las aventuras de Mowgli, novela del escritor inglés Rudyard Kipling, para la Editorial Vaillant. Entre sus ilustraciones más famosas destaca el perro Rintintín y el cabo Rusty, cuyas aventuras fueron seguidas por los niños de la época, y de la que también se hicieron algunas películas. Con el seudónimo de Garvi, José de Huéscar también dibujó historietas eróticas. Además de pintor, ilustrador y dibujante, ejerció como profesor de arte tanto con menores como adultos. Fundó también tres escuelas, donde enseñaba dibujo y pintura, y cuando los alumnos le decían que tenía facilidad para pintar, él les contestaba con la humildad que le caracterizaba: No, no es un don, es mucho trabajo y observación. O cuando le llamaban maestro, José les recordaba su pequeña estatura: Perdón, un metro sesenta y cinco.

Su época más fecunda dentro del cómic y de la publicidad fue entre 1982 y 1988, pero José de Huéscar era un espíritu muy sensible que se fue desengañando de todo este mundillo y prefirió dedicarse solamente a la pintura y a restaurar cuadros. Le encantaba la música del Oeste americano, así como dibujar caballos, indios y otros personajes con grandes arrugas en el rostro. Poseía una extensa biblioteca, con temas de historia y del Oeste, con los cowboys y aquellos áridos paisajes, así como libros de anatomía humana y animal, etc. También hablaba varios idiomas, como el francés, inglés, italiano y catalán. José era un gran aficionado al deporte, pues fue cinturón negro en judo y ganó algunas medallas en natación y buceo. Fue además campeón de tiro olímpico en Barcelona y en Francia, y campeón de tiro con arco. En cambio, los ratos libres los dedicaba a la lectura y la música.

José de Huéscar estuvo casado con Carmen Leví hasta 1985, en que se separaron. Y tres años después, se volvió a casar con la francesa Josine Duval. En el 2000 adoptó a las hijas de ésta, Florence y Agnès. Unos años antes de fallecer, el dibujante quiso donar todo su patrimonio artístico (cuadros, bocetos, esculturas, manuscritos originales…) a su ciudad natal de Albacete. Sin embargo, el Ayuntamiento manchego no aceptó su legado aduciendo falta de espacio. Fue entonces cuando pensó donar su patrimonio a Huéscar, la ciudad del Altiplano granadino con la que se sentía emparentado por el apellido y con el que firmaba sus ilustraciones. Agustín Gallego Chillón, a la sazón alcalde de Huéscar, lo cuenta así en el libro José de Huéscar, el legado de un apellido, que el Ayuntamiento oscense ha editado, en colaboración con la Diputación de Granada y la Escuela de Arte, de Huéscar: En la mañana del día 11/12/2006, al leer los correos electrónicos dirigidos a la Alcaldía que ese día habían llegado, hubo uno que llamó mi atención (…). Decía lo siguiente: Hola, buenos días, señor alcalde. He sido ilustrador durante mucho tiempo, he publicado mis trabajos en muchos países y he sido también profesor de Bellas Artes y fundador de varias escuelas de dibujo en Francia. Poseo una colección de cuadros al óleo, centenas de páginas originales de cómics, portadas de libros, bocetos (…). ¿Estaría Vd. Interesado en crear un mini-museo de pintura y dibujo en el pueblo de Huéscar?

Agustín respondió a aquel mensaje mañanero tan insólito, como inesperado: Por supuesto que dijimos que sí. Para nosotros era un honor albergar en nuestra ciudad una colección de dibujos de un autor tan importante como él. Consideramos que era un hito importante para la vida cultural y un atractivo turístico para nuestro municipio. Entonces, el alcalde concertó una visita con el dibujante José de Huéscar, en Aouste Sur Sye (Francia), donde residía y tenía el taller. En el viaje le acompañó el director de la Escuela de Arte, Pablo Morales. Allí pudieron comprobar la calidad de las obras y le prometieron a José hacer una exposición permanente, en Huéscar. Sin embargo, a los pocos meses falleció el dibujante, pero su esposa, Josine Duval, respetando la voluntad del difunto hizo la donación. Y así, apunta Agustín, el día 6/7/2010 con un furgón de un vecino de Huéscar, debidamente habilitado al efecto, nos trasladamos a Aouste y empaquetamos todo el material y lo trasladamos a Huéscar.


Paisaje nevado con cowboy




Unos meses más tarde, Mari Carmen, la hermana de José, también hizo una donación de óleos del artista al Ayuntamiento de Huéscar. Josine Duval cuenta en una carta cómo conoció al dibujante español: ‘Soy pequeño y feo’. Esta es la descripción que me hizo José cuando me llamó por teléfono para proponerme una cita en un restaurante de Fontainebleau, en mayo de 1982. Desde el principio me sedujo su voz tan grave por el teléfono, luego cuando nos encontramos, efectivamente, él era pequeño, pero, ¡nada feo! Esa tarde, acompañada de una de mis amigas, fue muy agradable y enseguida todos nos encontramos a gusto. A partir de ese momento ya no nos separamos más (…). Siempre me maravilló su manera de dibujar y pintar. Era mágica: una mancha pequeña se transformaba en un peñasco o un pliegue de traje, unos trazos pequeños, y aparecía progresivamente una cabeza.

Así lo recuerda en su carta, Josine Duval: Él jugaba mucho con esa facultad para cautivar a sus alumnos. Mi vida con José me ha aportado mucha felicidad. Esto me permitió tener confianza en mí y autoafirmarme (…). Hemos pasado días maravillosos desde la jubilación en nuestra casa, a la que nosotros llamábamos nuestro paraíso.

En otro escrito, la viuda describe con detalle el último día que pasaron juntos: …, ese domingo, 29 de abril de 2007, lo vivimos como en sueños. Inconscientemente, José preparó su partida. Por la mañana, ofreció un aperitivo a todos sus amigos del club de tiro. A mediodía fuimos a visitar a los niños, después visitamos una tienda de antigüedades donde compramos un juego de café (una reliquia para mí ahora). El tiempo era magnífico y paseamos por el campo y recogimos flores… Cuando llegamos a casa degustamos una pizza. Esa es la tarde en la que pronunciamos estas palabras, ‘este es nuestro paraíso’. Mientras preparaba fuera el ramo de flores que recogimos a mediodía, José en el sofá, en el interior, perdía la vida. Y al final le dedica un cariñoso recuerdo: José de apariencia estricta era un soñador muy sentimental. No dudaba de su talento artístico, pero sufría por no ser lo suficientemente reconocido. Agradezco a la ciudad de Huéscar el reconocimiento a su obra y estoy segura de que en el más allá, José está contento y satisfecho de la realización de este museo.

José María Martínez –alcalde oscense, desde 2011 al 2015–, recuerda que conseguir publicar este catálogo de pintura y dibujo, para dar a conocer el legado de José de Huéscar, es todo un orgullo para el pueblo de Huéscar y su alcalde. Nuestro deseo es que este catálogo, además de un reclamo turístico importante, sirva para atraer a los amantes del comic, donde puedan contemplar el fondo documental.


 Indicar que el Museo José de Huéscar Garvi se encuentra ubicado en el antiguo Pósito –servía para almacenar el grano de los cereales–, un edificio que ha sido reconstruido y que data del siglo XV, y que en los primeros cien días recibió más de tres mil visitantes. Pero lo que me llamó la atención fue la tremenda injusticia con este ilustrador manchego, que tuvo que emigrar a Francia donde fue reconocida su valía. Y que al final de su vida, con esta magnífica obra, un alcalde inculto le diga a José que en Albacete, su ciudad natal, no había espacio para dedicarle una exposición, cuando tenía que haberlo hecho Hijo Predilecto. Mayor ninguneo no se puede pedir. Esto tuvo que ser muy duro para él, pero así suele tratar España a sus hijos. Menos mal que el entonces alcalde Agustín y el pueblo de Huéscar le abrieron los brazos. La idea de escribir este artículo se la debo a mi amigo, el güesquerino Juan José Martínez, que puso en mis manos el catálogo de José de Huéscar y me pone al corriente de los acontecimientos culturales en las comarcas del Altiplano.

El actual alcalde José García Giralte es un admirador de José y me ha confesado que quiere montar una exposición en Granada. Copio estas frases que me ha enviado: Desde el Ayuntamiento de Huéscar seguiremos dando a conocer  este patrimonio cultural único, del que  este municipio ha  tenido la suerte de ser el depositario y responsable de su custodia y divulgación. Gracias a José de Huéscar, un paisano de origen, no sabemos de qué tiempo, pero un gran profesional con una obra excelente que merece figurar entre los mejores dibujantes del mundo del cómic. Y no podía faltar nuestro más sincero agradecimiento a Josine Duval, viuda de José, y a su hermana Mari Carmen, que donaron su obra a la ciudad de Huéscar.

    http://en-clase.ideal.es/opinion-200/2779

domingo, 22 de noviembre de 2015

FRANCIA, UN BUEN VECINO


Mercado en Périgueaux 






He estado varias veces en Francia, en París y en el Departamento de Burdeos (la Gironda), y estas son las impresiones que he ido sacando aunque puedo estar equivocado. En las carreteras secundarias y en una autovía de Burdeos apenas se ven señales de tráfico, ni siquiera las de curvas peligrosas, la circulación es fluida y la máxima velocidad permitida en Francia es 130 km. En cambio, en España, ocurre todo lo contrario: las carreteras están literalmente sembradas de señales de tráfico mientras que la máxima velocidad permitida es 120 km. En la A-92, de Granada a Sevilla, se encuentra uno señales de velocidad a 80, 90 y 120 de forma continua y caprichosa, de manera que a veces no te da tiempo a reducir la velocidad. ¿A qué vienen tantas señales, de disminución o aumento de velocidad, en tramos rectos y con visibilidad, al mismo tiempo que los radares en las carreteras españolas se han multiplicado en los últimos años? No queda otra explicación que el afán recaudatorio de la Dirección General de Tráfico, que ha reconocido que el pasado año las multas han aumentado bastante. Pongo un ejemplo: la cuesta de las Pedrizas, en Málaga, es uno de los puntos negros en España, en cuanto a multas de tráfico. Bajando o subiendo la cuesta se encuentra uno constantemente la señal de 80, cuando se puede ir perfectamente a 100 en muchos tramos, de manera que tienes que ir pisando el freno porque el turismo se embala solo.
Hace unos meses, un vecino me decía: “Me han echado dos multas yendo a Málaga, una al ir y otra, al volver”. Resulta que han abierto una autopista que nace en la Cuesta de las Pedrizas y llega a Málaga, para que sea rentable, nada mejor que poner multas a mogollón en la carretera para que el conductor se vaya por la autopista. Y en las ciudades no digamos, tenemos el ejemplo de Granada que recauda más que las ciudades de Málaga y Sevilla juntas, creo que unos 16 millones de euros el pasado año. Es sabido que Granada está sembrada de trampas (de cámaras), cuya finalidad es cazar al conductor. En Francia se ven arboledas y bosques por muchas regiones –sobre todo en Burdeos–, porque los han respetado o los han plantado. Y sin embargo, en España no han hecho otra cosa que talar los árboles, y así nos encontramos con los paisajes desérticos de Castilla y de Andalucía, en que apenas se ve un árbol en el horizonte. Esto decía el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente: “Pero el paso implacable de los siglos, el fuego, el hacha, la agricultura, el pastoreo abusivo hicieron desaparecer, una tras otra, las más importantes de nuestras selvas (…) El paso del tiempo fue transformando la selva del águila imperial en la estepa de la avutarda”.
 En España recalificaron muchos terrenos rústicos para hacerlos edificables, y han construido pisos y chalés, donde apenas se ven zonas verdes. Era tanta la connivencia entre ayuntamientos y promotores, que el terreno valía la mitad del precio de la vivienda. En Francia, los pueblos y ciudades se han ido agrandando pero han respetado la vegetación y los bosques que había, de manera que los chales y las urbanizaciones conservan en sus jardines árboles que fueron plantados hace cincuenta años. Las viviendas se integran con la naturaleza y no dañan al medio ambiente. Un chalé allí puede costar unos 120.000 euros, lo que vale un piso aquí. De forma que un trabajador en Francia puede comprarse o construirse una casa o un chalé, con jardín, mientras que en España tiene que optar por un piso. En las ciudades españolas un piso nuevo valía entre 150 y 200.000 euros, aunque con la crisis económica el precio de la vivienda ha bajado un 40%. Debo aclarar que en París, la ciudad más visitada del mundo, los precios de los pisos o de los alquileres están por las nubes y es más cara que cualquier ciudad alemana.

En Périgueaux (Burdeos), una ciudad de unos 30.000 habitantes, la gente se saluda cuando pasea por el campo o por las afueras. Y en un cementerio cercano he visto varias tumbas de españoles republicanos (o sus descendientes), o de emigrantes y de sudamericanos. En España el saludo sólo se conserva en los pueblos pequeños y entre la gente mayor. Las palabras merçi y s’il vous plait –con ese tonillo tan característico que le dan– están siempre en la boca de los franceses y por lo general son bastante educados. También es cierto que los parisinos tienen cierta fama de soberbios y malafollás, como los granadinos. En Francia la educación con los niños es más estricta. En España, el niño es el centro de atención de la familia, de los padres, de los abuelos… Allí, como en Alemania y los países del norte de Europa, los niños se crían en guarderías y, cuando dejan de estudiar, se buscan un trabajo y se independizan de la familia. Cuando se casan los padres no les ayudan, como ocurre en España. Así aprenden a valerse por sí mismos. En cuanto a la hora de comer, ellos observan más el protocolo. Si un francés te invita a su casa, te servirá el vino y estará pendiente como recordándote que eres su invitado. Y en los postres siempre habrá queso, pues tienen mucha variedad y es muy apreciado.
Otra cosa que nos diferencia es que ellos están muy orgullosos de su himno nacional, La Marsellesa, y de su bandera –igual que los británicos y norteamericanos–, mientras que los españoles no exhibimos tanto los símbolos de nuestra patria. Las palabras Liberté, Égalité, Fraternité se pueden ver grababas en las fachadas de los colegios y liceos, en los Palacios de Justicia y en los ayuntamientos de Francia, esto ya nos da una idea de lo orgullosos que están los galos de sus derechos y libertades. En los dos atentados del terrorismo islamista en París, contra la revista Charlie Hebdo y el del 13 de noviembre, los franceses formaron una piña y estuvieron al lado del Gobierno. Los hemos visto cantando La Marsellesa cuando salieron del estadio de Francia, donde acababan de estallar tres bombas en las cercanías, y en los días posteriores en la calle y en las concentraciones. Hollande ha declarado el Estado de emergencia –la Asamblea francesa se lo ha prorrogado por tres meses–, donde la policía puede registrar domicilios y detener a personas sin orden judicial. Esto es impensable en España. En cambio, con los atentados en los trenes de Madrid, en 2004, ya sabemos lo que pasó: que si los terroristas eran etarras o islamistas, de manera que la oposición cercó la sede del PP, en Madrid –en el día de reflexión, antes de las elecciones–, en vez de estar todos unidos y al lado de las víctimas... Las dos Españas de siempre, de las que se quejaba Antonio Machado, la discordia eterna entre la derecha y la izquierda, cada una haciendo la guerra por su lado.

Entre los españoles y franceses, como vecinos, hay a veces una relación de amor-odio, debido a que chocan los intereses económicos de ambos países. Francia tiene en España su mercado y lo prueban los numerosos hipermercados y fábricas de vehículos. Creo que es nuestro mayor proveedor y será también uno de nuestros mayores compradores. Conviene recordar que siempre que ha habido inestabilidad política o económica en España, por los golpes de Estado del siglo XIX, por la Guerra Civil, por la crisis de los años sesenta y setenta…, Francia ha sido un refugio o asilo para los españoles, con sus más y sus menos, pero siempre fue el destino prioritario de nuestros exiliados y emigrantes. Hace poco, Francia reconoció que fue un comando, con varios españoles del maquis, el que tomó la emisora de París y anunciaron su liberación en 1945. Y cuando entraron los tanques del general francés Leclerc, en París, algunos llevaban escrito nombres de batallas españolas: Teruel, Brunete… También, en el Cementerio de Père Lachaise de París hay un monolito dedicado los combatientes españoles. El primer ministro francés, Manuel Valls, visitó hace más de un mes un campo de refugiados republicanos españoles y judíos, en el sur de Francia, y lo calificó de autentica vergüenza, por las condiciones inhumanas en que sobrevivieron allí.
Otra de las diferencias es que Francia es un estado centralista, con escasa autonomía en las regiones y con un presidente de la República con amplios poderes. Mientras que España es un estado descentralizado, el estado de las autonomías, con gobiernos y parlamentos que tienen tantas competencias como en un estado federal. Estos días Francia ha sido golpeada por el terrorismo islámico y hay que recordar que ayudó a España con el terrorismo etarra, ambos países son buenos vecinos.
Copio algunas conclusiones de un estudio del Instituto Elcano, que realizó encuestas a ciudadanos de ambos países, en 2014: ‘España–Francia, visiones mutuas’. Comparación entre ambos países:
Los españoles están de acuerdo con los franceses en que Francia supera a España en muchos aspectos: desarrollo económico, poder e influencia en el mundo, perspectivas de futuro, bienes de lujo y moda, ciencia y tecnología, calidad de vida, respeto hacia el medioambiente y calidad democrática. Sin embargo, creen que España es superior a Francia en algunos otros terrenos: atractivo turístico, riqueza cultural, producción artística y calidad de bienes y servicios. Haciendo un balance cuantitativo, Francia “vence” a España con un resultado de 8 – 4


Valoración general:
Aunque ambos países hacen una valoración muy positiva del otro, Francia valora a España mejor que a la inversa. El 90% de los franceses tiene una buena imagen de España, frente al 76% de los españoles respecto a Francia. Algo semejante ocurre respecto a la confianza: los franceses se fían más de los españoles (el 85% los considera fiables) que viceversa (el 75%). Hay que acudir a la historia -lejana o más reciente- y el poso que transmite para entender estas diferencias que no se basan en elementos actuales. Tampoco están de acuerdo franceses y españoles respecto a la semejanza de sus países: los franceses creen que son parecidos o muy parecidos, mientras que la mayoría de los españoles se inclina por pensar que se parecen poco o nada.
Conclusión:
Algo semejante ocurre respecto a la confianza: los franceses se fían más de los españoles (el 85% los considera fiables) que viceversa (el 75%). Aunque coinciden en muchos otros atributos, los franceses asocian a los españoles con atributos ligados a una imagen antigua que corresponde al estereotipo de “lo español” transmitido en el pasado -la emotividad, la tradición, la religión y la solidaridad- mientras que los españoles consideran a los franceses racionales, modernos, laicos y más bien egoístas. Ambos grupos difieren además en la percepción de la semejanza. Los españoles sienten una diferencia mayor entre ambos países que los franceses, o, dicho al revés, hay más franceses que españoles que piensan que España y Francia son similares en general.