viernes, 16 de enero de 2026

LA BIBLIOTECA PÚBLICA RECOMIENDA UN LIBRO

 
Diseño de Antonio Arenas


“Nunca tuve una tristeza que una hora de lectura no haya conseguido disipar”. Montesquieu


Una mañana de abril de 2006 me entretuve copiando las papeletas de colores –que estaban clavadas en el tablón de anuncios–, cada una con su mensaje. Y es que la Biblioteca Pública de Granada pedía a los lectores que recomendaran un libro. Esta papeleta dice lo que sigue: “Recomiendo el libro IT (Eso), de Stephen King. Es muy largo, pero merece la pena, sobretodo para los que les guste la narrativa de terror. Es una joya”. En otro papel, un joven escribe: “Best seller El doctor Jivago, de L. B. Pasternak, Premio Nobel. Seguro que has oído hablar o visto la película. Nada que ver con este fascinante libro que nos lleva a la Rusia zarista a través de una familia burguesa. No te lo pierdas, te gustará”. Señalar que el escritor Boris Pasternak aceptó el Premio Nobel en 1958, pero fue forzado por el gobierno soviético a rechazarlo, debido a la persecución política, por lo que se convirtió en un símbolo de la resistencia cultural contra el régimen. En 1989 su hijo aceptó el premio póstumamente.  Se escribe El doctor Zhivago.

Fui copiando las notas tal cual, pero a veces aparecía alguna falta de ortografía. A este otro se ve que le ha gustado La caída de la Casa Usher, de mi admirado Edgar Allan Poe. Aquél nos recuerda “Los pilares de la Tierra, de Ken Follet; La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, y Un milagro en equilibrio, de Lucía Etxebarría”. Unos años antes, al escritor Juan Marsé se le ocurrió decir que Lucía, la ganadora del Premio Planeta, era un bluff. Yo lo felicité por esto, cuando estuvo en Granada firmando ejemplares de una de sus mejores novelas, Últimas tardes con Teresa. Juan Marsé –él se consideraba un charnego– levantó los ojos y me miró sonriendo.


Biblioteca Pública de Granada

Los Hollister y el misterio de la laguna encantada están chulísimos”, apostilla éste. En otra papeleta se ve dibujado a un muñeco sonriendo: “Libro cojonudo: 4 Amigos, de David Trueba. Versa sobre la amistad, amigos, sexo, drogas...”. ¿Qué estarían tramando los Cuatro Amigos? Los gustos de este van por otros derroteros y, en letras de molde, dibuja Un mundo feliz y Las puertas de la percepción, novelas de Aldous Huxley. Aquel recuerda esa obra excelente, como es “El hombre que era Jueves, de Chesterton, y Los príncipes nubios (poder y sexo)”. Olvida decir que la segunda novela es del gaditano Juan Bonilla. A éste otro le van las lecturas profundas y filosóficas: “Del paternalismo a la justicia social, de Carlos Almira”. Cada vez que oigo justicia social, me doy cuenta que en esta vida cada uno va a su avío. Y no nos engañemos, la sociedad siempre ha sido y será injusta con los más débiles.

“Por mucho que se diga que Harry Potter es muy repetido sus libros son geniales y con una imaginación increíble”, añade un amante de las aventuras a todo gas. Una cosa son los superventas, los best seller, y otra, la literatura de siempre, que sólo podremos encontrar en las cumbres de las montañas, allí donde moran los lamas. Una joven nos recomienda esta obra, “El silencio del asesino”. Aquí el silencio debe ser fundamental y no como aquel sospechoso que trincó la policía: “¡Yo no sé nada, pero lo diré todo!”. Este lector se nota que está al día: “1984, de George Orwell. Lleva escrito más de 50 años, su autor fue un brigadista internacional en la guerra civil española y ayudó a la democracia contra el fascismo”. Y en letras mayúsculas, añade: “Cojonudo. Leedlo…”. En esta otra nota, destacan varios títulos: “Nada, de Carmen Laforet; La colmena no vale, ver la película. El nombre de la Rosa, de Umberto Eco. Genial a partir de la página 50. El árbol de la ciencia hacia la mitad se hacen un poco duras las reflexiones filosóficas, pero ¡ánimo!”. Sin duda, esta es de las mejores novelas de don Pío Baroja, junto con Zalacaín el aventurero, su novela favorita quizá porque fue la primera que escribió. La colmena es la mejor novela que escribió el Premio Nobel, Camilo José Cela. Se pasó dos años con el manuscrito debajo del brazo para que se lo publicaran. Aquél nos aconseja “El jinete polaco, de Muñoz Molina”. Por esta novela le concedieron el Premio Planeta, en 1991. Otro nos recomienda encarecidamente: “Palabra sobre palabra. Leedlo es buenísimo”. He aquí a un fan: “Toda Marfalda, de Quino”. Habrá que pensar que ha sido una errata de imprenta.

Copio este párrafo de Santiago Posteguillo, sobre la muerte del poeta Gustavo Adolfo Bécquer:

 (…). Cuando mis pálidos restos

opriman la tierra ya,

sobre la olvidada fosa,

¿quién vendrá a llorar?

¿Quién en fin, al otro día,

cuando el sol vuelva a brillar,

de que pasé por el mundo,

quién se acordará?

Pero el poeta se equivocó: sus amigos sí fueron a su funeral; y luego, a la una de la tarde, se reunieron en un estudio de pintura convocados por Casado del Alisal.

—Os he rogado que vinierais porque hay un asunto que tenemos que resolver entre todos, como sea. Hemos de juntar dinero y publicar los poemas y los cuentos de Gustavo. Tiene hijos. Sus escritos rendirán derechos de autor. Estoy seguro. No podemos fallarle en esto.


Y con la colaboración de Ferrán y el resto de amigos, impulsados por Casado del Alisal, las obras de Gustavo Adolfo Bécquer se publicaron: la rima LXI, que aparece arriba, y otras muchas; y sus colosales leyendas también: ‘El monte de las ánimas’, ‘El miserere’, ‘Los ojos verdes’, ‘El rayo de luna’ y tantas otras historias inolvidables, imprescindibles.
 El 22 de diciembre de 1870, los periódicos de Madrid recogen un eclipse de sol cuarenta minutos después de la muerte del escritor. Los periódicos El Imparcial, La Esperanza o La Opinión Nacional se hicieron eco de la coincidencia del eclipse con la muerte de Bécquer”.

Creo que todas las bibliotecas deberían de pedir a sus lectores que recomendaran un libro, en el tablón de anuncios: por las historias, la transmisión del saber y el misterio que encierra la Literatura.

 

Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-la-biblioteca-publica-recomienda-un-libro/#comment-4275

sábado, 10 de enero de 2026

A RICARDO VILLA-REAL, 'IN MEMORIAM'


Vigésimo segundo aniversario de su muerte

Ignoro el motivo de que mis artículos estén censurados en las páginas de Facebook, del Ave María 

La verdad es que me enteré de la muerte de Ricardo Villa-Real, porque me lo dijo un amigo este domingo pasado; pues yo había estado unos días fuera de la provincia de Granada. Ya por la tarde me acerqué a darle el pésame a su viuda, Carmen Berruezo. Hace un par de años, precisamente por estas fechas, llamé por teléfono a Ricardo para decirle que no podía escribir un artículo, sobre el Seminario de Maestros del Ave María, sin mencionar a un ilustre personaje como él. Entonces me explicó que había escrito unos doce libros, seis de ellos sobre temas granadinos. Yo siempre leía el pregón cuando se reunía la Asociación de Antiguos Alumnos del Ave María, pero hace tres años que no salgo a la calle, por culpa de una enfermedad crónica. Lo cierto es que su salud me preocupaba, pero un conocido me decía no hace mucho que siempre había estado delicado.

Ricardo Villa-Real nació en Tíjola (Almería), en 1920, cursó estudios en el Instituto Padre Suárez y en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, donde más tarde ejerció de profesor. Dio clases de Lengua y Literatura, Francés e Inglés en los colegios del Sacromonte, la Presentación, los Maristas, Regina Mundi y el Ave María hasta que se jubiló. En el 1939, el decano de la Facultad preguntaba, a veces, si había llegado ya el chico de las escuelas manjonianas, me cuenta Rogelio Macías, un antiguo rector avemariano. Entre sus libros destacan Homenaje a Granada, una selección de textos poéticos y literarios de diferentes escritores, que además era su obra preferida. Historia de Granada trata sobre acontecimientos y personajes. La Alhambra contada a los niños es un poco de historia con ilustraciones: todos ellos de ediciones Miguel Sánchez.

Casa Madre del Ave María

Su libro Andrés Manjón, vida, obra y persona lleva esta fabulosa dedicatoria: A todos mis alumnos. Los de ayer. Los de hoy. Los de siempre. Y en el prólogo a la célebre obra de don Andrés Manjón El maestro mirando hacia dentro’ (me la regaló Antonio Idígoras, el maestro impresor de las Escuelas de San Cristóbal), Ricardo escribía lo siguiente: Aprender haciendo se practicaba haciendo a los niños saltar, mientras recitaban las listas de reyes, de una baldosa a otra que habían sido bautizadas con su nombre. Andrés López, actual director del colegio del Ave María, opina que los alumnos sentían devoción por este excelente maestro, que tenía una singular manera de exponer la materia. Además, poseía una gran cultura y era un profundo conocedor de la obra de don Andrés Manjón. El pasado 28 de diciembre Ricardo se fracturó el fémur y, días después, en la otra pierna le salió un coágulo de sangre. Pero ya no se recuperó, me dice su mujer Carmen. Falleció el seis de enero, a los 83 años de edad.



Señalar que fue presidente de honor de la Asociación de Antiguos Alumnos del Ave María y, como don Pedro Manjón, habría que decir
¡Cuánto amó a este colegio! Termino con unas palabras de Gregorio Marañón, que este profesor amable y sencillo recogía en uno de sus prólogos: Con cada autor, al morir, se entierra su obra; y sólo al cabo de los meses o de los años retoña en torno del sepulcro esa obra, valorada en sus quilates verdaderos. Emilio Borrego, a quien tuve de rector en la cuesta del Chapiz, me confesaba hace dos años que a Ricardo Villa-Real teníamos que haberle hecho un homenaje, pero al final no se lo hicimos. Y todavía resuenan en mi mente las humildes palabras de este escribidor docente, que ha enseñado Lengua y Literatura a miles de alumnos: Gracias por acordarte de mí en estos momentos…, me dijo entonces, cuando todos teníamos una deuda pendiente con él. No llegué a tratarlo mucho, pero quizá fue como esas almas que pasan de puntillas por la vida y, cuando emprenden el viaje, dejan la puerta entornada. Con ese talante generoso, habría que retocar un poco su dedicatoria: A todos mis profesores. A los de ayer, a los de hoy y a los de siempre.



Publicado en Ideal, el 20 de enero de 2004

Posdata: Tengo el libro de Los cuentos de la Alhambra, editado por Miguel Sánchez en 1977. El prólogo es de Ricardo Villa-Real. 


jueves, 1 de enero de 2026

NO VENGÁIS A CASA

Puerta Real, engalanada en la Navidad

 

Esto escribí, en Facebook, acompañado de las fotos y del video del 24 de diciembre de 2019. “Hace dos años, la alegría reinaba en Puerta Real, en España, en el mundo, dentro de lo que cabe. Pero nadie se imaginaba el regalo que ya se estaba cociendo en China y que ha causado más de cinco millones de muertes, y lo que está por venir todavía. Vivimos tiempos de epidemia y de desolación, podríamos aprovechar para ser mejores y más generosos. Así estaba de animada Puerta Real, Granada, el día 19 sobre las 20 horas. En la Acera del Casino había esta iluminación y en la calle Ángel Ganivet siempre ponen las zambombas, un joven esperando vender el género. Grabé un video de esta orquesta de músicos aficionados, a los que hay que agradecer su afición pero no me permite subirlo. Este año ha sido cuando más adornos navideños han puesto en el centro. Demasiados adornos para mí, hay que pensar también en los barrios de la capital. Felices fiestas a todos durante estos días de tradición cristiana, que ya vendrá el año 2020 con las rebajas”.

El video tuvo 314 visiones y se asemeja a la orquesta del Titanic, que siguió tocando mientras el mítico transatlántico se hundía tras chocar con un iceberg, en 1912. En 2019, una plaga bíblica se extendió por todo el mundo, al igual que ocurrió con la mal llamada “gripe española”, en 1918, que también se llevó a millones de personas. Precisamente ocurrió un siglo antes, pero más millones de personas perdieron la vida en las dos guerras mundiales del siglo XX.

Nadie podía imaginar lo que vendría después, cuando se fue descubriendo el secreto que China mantuvo oculto, cuando lo normal hubiera sido avisar al mundo del gran contagio, para que entre todos tomaran medidas sanitarias contra la Covid-19. Pero nadie parece acordarse de esto, ni de los millones de muertes causadas por la negligencia de de los mandarines. Recuerdo que encontré videos en Internet de una doctora china, que se atrevió a desafiar al temible régimen: confesaba que se estaban produciendo centenares de muertes y había mucho movimiento en los tanatorios, pero todo esto estaba censurado. La doctora afirmaba que las familias chinas advertían a los familiares que estaban en Europa, que no vinieran a China porque podían contagiarse. Así ocurrió y al final estos emigrantes chinos propagaron el contagio por Europa y por el mundo. En España el primer contagiado fue un alemán en Canarias, por aquellos días el Valencia Club de Futbol jugó un partido de la liga europea en Atalanta (Italia), donde se desplazaron varios miles de seguidores. Quince días después los italianos devolvieron la visita a Valencia, con otros tantos seguidores, y aquí fue donde comenzó el contagio y días después se extendió a Madrid y de aquí a toda España.

Aspecto de Acera del Casino


Copio este comentario mío del artículo Abandonado a su suerte, que publiqué el 21 de febrero de 2021, sobre la muerte de mi hermano Raúl, de 56 años, por la Covid-19, debido a una negligencia médica.

16 de marzo de 2021. “Hace unos días, fui al PTS sobre las 17 horas, a una cita médica. Cuando estoy esperando la consulta, un médico, joven y con gafas, me dice: ‘Yo a usted lo conozco, porque ha estado aquí hace poco’. Le respondo que estuve en Urgencias, cuando mi hermano entró en coma y murió unos días después, el 3 de febrero pasado. Noto que se le saltan las lágrimas, pues no se esperaba mi respuesta. Me aclara que él fue quien recibió a mi hermano Raúl y entonces lo recuerdo: ‘La doctora de Urgencias quería dejarlo en la residencia, para que falleciera allí, de lo mal que estaba. Aquí hicimos todo lo posible, pero no reaccionó’. Le di las gracias, ‘por la honradez que demostró al hacer constar su opinión en el informe médico, sobre la reacción que pudo provocarle la vacuna’. ‘¿Y quién se lo ha dicho?’. Le respondí: ‘Yo pedí el informe médico de la estancia de mi hermano’. Entonces, le pregunto al doctor por la segunda dosis de la vacuna que le pusieron a Raúl, cuando el mes anterior se había recuperado del contagio: ‘Posiblemente le hizo reacción, tenían que haber esperado unos meses para ponérsela’. Hoy recomiendan ponerla seis meses después de superar el contagio. ‘¿Y en el caso de que hubiera sobrevivido?’: ‘Entonces, podría tener una fibrosis pulmonar… Me llamó la atención la historia de tu hermano y luego me quedé con tu cara’. Le doy las gracias por su humanidad y me despido del especialista. Las vueltas que da la vida, tengo el informe médico pero no caí que fuera el doctor que me recibió aquella noche del 31 de enero y me informó de la gravedad de mi hermano: ‘Le he puesto mucho oxígeno y espero que se salve’, me dijo este profesional de la medicina, en medio de las negligencias de otros sanitarios que provocaron la muerte de mi hermano, pues de la residencia ya salió en coma y no reaccionó. Lo sacaron en el último momento, cuando ‘llevaba dos días con vómitos y diarreas y se había caído tres o cuatro veces al suelo’, según el informe. Y encima le dieron medicación para sedarlo. Decir que conté el caso a varios medios, pero no quisieron publicarlo hasta que no lo denunciara al juzgado. Sin embargo, no he querido llevar la penosa muerte de Raúl más lejos’”. Unos meses después, denuncié el caso en la Fiscalía pero la archivaron, como era de esperar. Era muy difícil demostrar la negligencia médica, como me advirtió un abogado. Este cariñoso comentario lo escribió Xyrawatic en mi blog, el 21 de febrero de 2021: “Me quedo con su sonrisa transmitiendo esa luz inocente y genuina, Dios cuidará de Raúl, seguro”. Más bien, es una dedicatoria de alguien que lo quería y conocía bastante bien. 

A la derecha, calle Reyes Católicos


Además de millones de muertos, ocurrieron muchas incidencias. Como las agresiones de gente, que no llevaba mascarillas en los transportes y locales, porque alguien les llamaba la atención; así como el confinamiento obligatorio en casa mientras veías que muchos se los saltaban, o incluso estando contagiados salían a la calle a comprar o a cualquier cosa. Recuerdo la imagen de un párroco, bendiciendo ataúdes en la puerta de un cementerio de Madrid, donde les rezaba un responso, “Dominus vobiscum…”; y finalizaba la breve ceremonia rociando el ataúd con el hisopo. No había tiempo para más pero daba la impresión de que estabas viendo una película de terror. Los más débiles, sobre todo los ancianos que no tenían defensas, fueron los primeros en caer por la Covid. En muchas residencias los encerraron en habitaciones para que no contagiaran a los demás, al final murieron en soledad, como en la Edad Media cuando atrancaban las puertas de las casas para que los enfermos de la peste no pudieran salir. Sobrecogían las imágenes de aquel pabellón de deportes, de Madrid, donde se veían centenares de ataúdes alineados en la pista. Seis años después, casi nos hemos olvidado de aquellas imágenes fúnebres, de aquella tragedia y de las muertes de los seres queridos, porque el mundo prosigue su marcha como un barco a la deriva tratando de olvidar el pasado y de vivir el presente. No hemos aprendido nada y seguimos siendo tan mezquinos como siempre. Ahora nos queda superar el contagio de la epidemia de gripe, que se extiende como una mancha de aceite por toda España, con millares de muertes y bronquitis en los niños, que ocultan deliberadamente. Unos años antes de la Covid-19, recuerdo que el Ministerio de Sanidad dio la cifra de 15.000 muertes de mayores, por no vacunarse de la gripe. Y este año no llegan al 60% los mayores que se han vacunado, pero que cada cual haga con su cuerpo lo que quiera. Hace dos semanas viajaba yo en el metro de Granada y era el único que llevaba la mascarilla puesta. Unos días después, ya la llevaban algunas personas más. Sin embargo, esta Navidad millones de personas viven ajenas a la gripe: celebran comidas y se van de compras como si tal cosa, mientras que otros tantos millones se han desplazado y están pasando las fiestas con la familia. Pero habría que advertirles como las familias chinas a los emigrantes: No vengáis a casa porque os vais a contagiar.

Puesto de zambombas, en Ángel Ganivet

Video.

https://www.facebook.com/1307660132/videos/pcb.10221062022802721/10221061984001751

 Publicado en Ideal en Clase

https://en-clase.ideal.es/leandro-garcia-casanova-no-vengais-a-casa/?fbclid=IwY2xjawPERvBleHRuA2FlbQIxMABzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEebPEof0Ma1KkQaZH-4g7viaaIyhMdiZV2XDyv5Ns6xJlDP7mx4Ih9hSpLDZ8_aem_O774h-Pjr5CCYyUSzRW3Og